1967 AÑORANZA Y PRESENTE DEPORTIVO

Añoranza y presente deportivo
He aquí al Villena Fútbol Club de 1932, conjunto que para ahora envidiaríamos y que dio tardes de gloria a nuestro prestigio balompédico de aquel entonces.
Con una amabilidad para la que no encuentro frase justa y adecuada que exprese mi agradecimiento, se me ha pedido plasmar en estas líneas que verán la luz en la Revista Oficial de Fiestas, un emotivo y cariñoso recuerdo a nuestro historial futbolístico y a los afanes deportivos que deben ser el propósito loable de la juventud del presente, responsable ante el futuro del brillo y la gloria —o de la opacidad y mediocridad— de las lides deportivas de nuestro pueblo.
Dejar constancia del recuerdo de una generación que ya pertenece al pasado, aun cuando todavía contemple el presente y se muestre interesada en el futuro, es labor un tanto comprometida y delicada porque casi los únicos antecedentes a mi disposición van a ser los de la memoria de aquellos años pasados y forzosamente tendrán que haber omisiones para las que humildemente pido perdón.
Habrá por tanto carencia y no reflejo de muchos datos sobresalientes y concretos de nuestra historia deportiva. Pero voy a intentar —eso sí— mi mejor y más cálido afecto al intentar glosar este modesto recuerdo. Si ello sirve para encender una llamita de ilusión para "querer ser y querer volver a empezar" a la juventud actual, bendito sea este intento.
Nuestra primera aparición deportiva futbolística, como si dijéramos las primeras justas de este tan varonil deporte, se iniciaron a comienzos de la tercera década del siglo que vivimos. Es allá por los primeros años veinte cuando un puñado de muchachos que son el primer conjunto deportivo local, formados física y técnicamente para esta práctica en el Colegio Salesiano, al que justo es rendirle el tributo que le corresponde, los que constituyen nuestro primer equipo representativo y ventilan sus lides en el primero y efímero Campo de Deportes que Villena tuvo. Era el llamado Campo del Greec, que todavía muchos aficionados recordarán. Surgen los primeros nombres que a la muchachada de entonces producirán las primeras ilusiones y los más enfebrecidos comentarios: Son Michavila; Cortés, Barrachina, Amando, Selva, Gran, Tornel y muchos otros a los que ya no guardo mi recuerdo infantil de entonces.
Unos años de inactividad, pero la semilla estaba germinando y aquel espíritu se mantiene vivo en unos muchachos que sin campo ni lugar para la práctica de este deporte, forman un flamante y brioso Villena Fútbol-Club que por nuestras poblaciones vecinas mantienen la vivencia y el prestigio de nuestros colores locales. Y al calor de éstos surgen otros Clubs que se llamaron Spórting Club Villenense y Deportivo Villenense, perfectamente organizados, crean una numerosísima plantilla de jugadores y allá por los años 1930 ó 1931 se funden en un solo afán, se constituye una sola agrupación deportiva y se le da estado de existencia legal y reconocida al Villena Fútbol Club. Y se consigue con la ayuda económica de unos pocos y el trabajo personal, deportivo y noble de aquella juventud, ¡la edificación del que será el segundo Campo de Deportes de nuestro pueblo!: El Campo de El Rubial, gozoso recuerdo de los de antaño, consiguiéndose la formación de un equipo tan poderoso y eficiente, que mucho lo echamos de menos ahora. Recordemos los nombres de los jugadores que crearon aquella época, rindiendo tributo de cariñoso recuerdo para los que ya no existen y de admiración todavía para los que viven. Son nada menos que: Galipienzo, Perico el de la Estrella, Evelio, Pepito Ortín, Palero, Várez, Pomares, Córdulo Domene, Limones, Juan Bautista Sáez, Lucas, Bravo el Mejicano, Jesús, Almanseño, Marcelo, Eladio, Rasca, Cuéllar, Botella, Milán y un sin fin más, que ahora serían capaces —si es que no fueran ya historia nuestra— de constituir un equipo que produciría verdaderos quebraderos de cabeza a primerísimos equipos de los que hoy tienen categoría nacional.
Y no podemos dejar de dedicar un respetuoso y cariñoso recuerdo al que fue el primer Presidente del Villena Fútbol Club de aquellos años treinta: A don Diego Pardo Navarro (q. e. p. d.), cuya gratísima memoria perdura todavía en los aficionados de entonces que tuvimos la suerte de merecer su amistad.
Y ya como dato o antecedente para nuestra pequeña historia deportiva de los hechos más sobresalientes en el Campo de El Rubial, casi en las postrimerías de la existencia del mismo, son de anotar los partidos amistosos celebrados con equipos de Primera División el 11 y 18 de junio de 1945; contra el entonces llamado Atlético Aviación (hoy Atlético de Madrid), y Real Madrid Club de Fútbol, que alineó a Bañón, Querejeta, Corona, Elías, Ipiña, Huete, Roig, Borbolla, Barinaga, Elzo y Elices.
Cierre del Campo de El Rubial creo que allá por el año 1946, pero con inmediato traspaso al Campo de La Celada, que abre una nueva etapa futbolística muy brillante, y que se inaugura con una nueva visita del Real Madrid en partido amistoso, gracias a la personal intervención del buen aficionado y gran entusiasta y amante de todas las cosas de Villena, don Antonio Amorós, al que obligado es también dedicarle un muy afectuoso saludo y con el que todos los aficionados locales nos sentimos todavía muy en deuda.
Nuestro paisano Pedro Galipienzo, inolvidable guardameta del Villena Fútbol Club, cuando en 1930 vistió y defendió la puerta del Valencia C de F.
Ascenso de nuestro primer equipo a la Tercera División en la temporada de 1949-50, bajo la Presidencia de nuestro entrañable amigo don Juan López Pérez, que realizó una incansable labor en pro del prestigio futbolístico de Villena y justo es que dejemos constancia de ello, en cuya temporada es muy de destacar la presencia del internacional y ex-madridista Manolo Olivares, que fue aquella temporada el Entrenador de nuestro primer equipo, misión en la que al año siguiente le sucedió el competente aficionado, entonces vecino nuestro, Javier Bouza, que consiguió formar un potente once que en la temporada de 1951-52 a punto estuvo de obtener el ascenso a la Segunda División de Liga, puesto que llegamos a jugar a tal fin la promoción, en la que el Castellón, nos ganó la partida, dejándonos como Subcampeones. Son de destacar de aquella etapa, la valía y la entrega total al servicio de nuestro primer club, entre otros, de los veteranos Palero y Evelio y del pundonoroso jugador Miguel Cano.
Descenso de categoría en las postrimerías de los años 50, no recuerdo exactamente la temporada, infinidad de alternativas y variantes del flujo y reflujo de la asistencia de aficionados como consecuencia de las adversidades, hasta llegar a la temporada 63-64, en que a punto estuvimos de alcanzar otra vez la categoría nacional en un esfuerzo muy bien secundado por la afición local, pero no por alguno de los que entonces vestían la camisola azul, el fracaso de ese intento, casi desaparición de la asistencia de la masa deportiva, cierre de La Celada y vuelta a empezar en el nuevo Campo de Deportes de La Solana, en el que tras varios intentos sin pena ni gloria por la desasistencia de la afición, hemos llegado a la decadencia actual sin una promoción juvenil deportiva futbolística a la que poder entregar la continuidad y el honor de la defensa de nuestro nombre deportivo. ¿No será acaso que ese continuo cambiar de casa nos haya desarraigado, además de lo distanciado en que ha quedado ese campo que más bien parece de La Soledad? Pueden haber habido algunos otros factores que hayan contribuido a esta situación de defección. Pero atención a este aspecto que considero tiene excepcional interés si es que en un nuevo intento aspiramos a recuperar el tiempo perdido.
Estamos en momentos en que para la importancia de una población como la nuestra, no se concibe nuestra deprimente situación deportiva. Tengo constancia de que tenemos verdaderos valores, además de en el fútbol, en el ciclismo, campo a través, baloncesto, balonmano y otros deportes. ¿No es llegado el momento de hallar el apoyo popular y crear una potente sociedad deportiva que a todos los acogiera y apoyara para que, con la ayuda de nuestras autoridades y el asenso de ellas Villena volviera por sus fueros perdidos?
Hecho queda el llamamiento a todos cuantos se precien de ser buenos villenenses y aspiren por tanto al prestigio de la patria chica. CONTAMOS CONTIGO.
Extraído de la Revista Villena de 1967
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