LA PEÑA “EL CINQUICO PELAO” 25 ANIVERSARIO

LA PEÑA “EL CINQUICO PELAO” EN SU 25 ANIVERSARIO: 1992-2016
Salvo rarísimas excepciones que confirman la regla, todas las peñas, comparsas o escuadras de las Fiestas de Moros y Cristianos, ora de aquí u ora de allá, dan comienzo a sus escritos fundacionales con el repetidísimo “nos juntamos un grupo de amigos”. Como nobleza obliga, intentaremos que el nuestro sea menos ortodoxo al realizarlo bajo el influjo cervantino.
1. DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS
Un escrito clásico de cierta consistencia en el fondo y la forma, es un escrito que nunca se acaba de leer del todo y siempre nos dice cosas del presente en el que se lee; un clásico es “El Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha” de don Miguel de Cervantes Saavedra. Su relectura nos ofrece repetidamente puntos de vista nuevos en un constante enriquecimiento; leemos del pasado que nos lleva al futuro y se detiene constantemente en nuestro presente.
Al Cervantes escritor lo conocemos todos pero no al Cervantes que manejó la espada . Don Miguel fue soldado voluntario de la España imperial y su vida militar la podemos concretar entre 1569 y 1584. Se alistó en 1570 en Nápoles en la compañía de Álvaro de Sande y posteriormente en la de Diego de Urbina, una de las diez con las que contaba el tercio del maestre de campo don Miguel de Moncada. Entre otras estuvo en las campañas de Chipre y Lepanto “en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”; herido permaneció en Messina hasta su recuperación. El 29 de abril de 1572 se incorporó a la compañía de don Manuel Ponce de León, una de las integrantes del famoso tercio de don Lope de Figueroa; combatió en Navarino (1572), Modón, Corfú, Túnez (1573) y La Goleta (1574). En 1575 decidió volver a España no para dejar la milicia sino para presentarse en la corte y solicitar el mando de una compañía con vistas a ser capitán de la temida infantería española, pero fue apresado en la galera “Sol” y llevado a Argel donde sufrió cautiverio hasta 1580. Obtenida la libertad gracias al rescate pagado por su familia, participó en la campaña de Portugal y en la batalla de la Isla de San Miguel que se convirtió en su última acción militar identificada. Todo parece indicar que también formó en uno de los tercios de infantería española de la época más famosos y temidos por respetados: el Tercio de Sicilia. Resumiendo: letras por todos reconocidas y mucho plomo aderezado de acero toledano… ¡vaya con Cervantes! 
En su “Discurso de las Armas y las Letras” don Miguel/don Quijote que los dos son uno, nos decían por una misma pluma/boca que para alcanzar la inmortalidad o lo que es lo mismo, la duración indefinida de algo en la memoria de los hombres, se podía hacer de dos formas:
a. Por las Armas: El Licenciado Vidriera alcanzó la fama e inmortalidad al morir en combate en Flandes (soldado).
b. Por las Letras: Recordemos que Don Alonso Quijano murió de viejo en la cama, tras alcanzar la fama e inmortalidad gracias a la pluma (escritor).
Desde mi punto de vista que seguro contemplara Cervantes, para alcanzar la inmortalidad existía una tercera vía (c): fundir las armas del soldado con las letras del escritor… tal y como hicieron grandes soldados/escritores como el mismo Cervantes, Lope de Vega, Garcilaso, Calderón de la Barca y tantos otros que hicieron de las armas y las letras, oficio y vida.
Como las opciones “a” y “c” no parecen ser apropiadas para el “Cinquico”, nos centraremos en los mínimos de la “b” porque 25 años no dan mucha gloria pero sí memoria; nuestra modesta intención es alcanzar en "El Catón" 2016, un pellizco de esa inmortalidad que decía Cervantes al dejar escrita una breve reseña de nuestros últimos 25 años de vida en la comparsa.
2. BREVE COMPENDIO DEL ARTE DE NAVEGAR
Lo que nosotros llamamos “la peña” es un grupo de amigas y amigos constituido por unas 30 personas de toda condición y sexo; además de civiles encontramos piratas, marruecos (2) y estudiantes que fueron los que fundaron “El Cinquico Pelao”. Por tanto hablamos de dos peñas:
a. La peña (civil) del conjunto de amigas y amigos.
b. La peña “El Cinquico Pelao” que la formamos los amigos estudiantes de la primera: Javier Alcaraz Soria, José Beneyto Ripoll, José Fernando Torró Micó, Javier Hernández Hernández, Pablo Gallú Ríos, Juan Hernández Vidal, José Aurelio Llorca Hernández, José López Sánchez, Lucas Ricardo Egea Simón, Rafa Hernández Vidal, Pedro Luis Castuera Pérez y el que suscribe, José Vicente Arnedo Lázaro.
No podemos olvidar que nuestras familias y antes que nosotros, formaron y/o forman en la comparsa: Francisco Beneyto Morales, José Beneyto Ferrándiz, Manuel Hernández Llorca, Francisco Hernández Hernández, Arturo Quilis Vigrana, Águeda Hernández Alcaraz, Juan Manuel Lucas Conejero, Adela Pérez Bañón, Camilo Casanova Muntó, Rafael Egea Rame-Martínez, Francisco Gómez Hernández, Antonio Miguel Navarro Muñoz, Francisco Ríos Navarro, Francisco Enrique Castuera Martín, José Martín Llorca Santa, Francisco Alcaraz Hernández o Antonio Arnedo de Ves.
2.1. LOS ORÍGENES DEL “CINQUICO”: LA PEÑA “EL CHUPETE”
El primer nombre oficial que registramos en la comparsa a finales de los 80 fue peña “El Chupete”. Seguro que ustedes se estarán preguntando qué tendrá que ver “El Chupete” con los Estudiantes porque efectivamente, es una pregunta asociada a una duda manifiesta y como es lógico, no tiene nada que ver pero como casi todo en esta curiosa vida que nos ha tocado vivir, tiene su explicación… ¡faltaría más! El caso es que a lo largo de los años 80, las sucesivas directivas con sus presidentes al frente, fomentaron la oficialización de los diferentes grupos de amigos en peñas, para mejorar la vertiente organizativa; ahí es donde nació nuestro interés por organizar oficialmente nuestra peña. Era lógico que así se procediese porque ya éramos más de mil socios y organizar dicha masa humana con éxito, requería y requiere un gran trabajo.
Cierto año de finales de los 80 que no hemos podido concretar pese a las infinitas pesquisas que he realizado (¿1988?), se acercaba el Ecuador Festero y alguien dentro de los amigos estudiantes sugirió que había que buscar un nombre para la peña y hacernos unas camisetas. Si tenemos en cuenta que era viernes y el domingo era el ecuador, no teníamos tiempo material para nada; por no tener no teníamos ni nombre para la peña. Cosas de la providencia… tuvimos “suerte” porque nos pusimos en contacto con un señor que hacía serigrafía y éste nos dijo que tenía terminadas unas camisetas de unos estudiantes que se las habían encargado tiempo atrás y no habían pasado a recogerlas. Nuestra sabia adaptación al medio y entorno, nos aconsejó comprar esas camisetas y adoptar el nombre que llevaban serigrafiado: “El chupete”.
Aquellas camisetas casi nunca nos las pusimos porque por aquellas fechas éramos unos de los grandes accionistas de la discoteca “Camelot” de Santa Pola (derribada tras años de gloria el 10 de noviembre de 2015); su aniversario coincidía con la comida y al ir directamente, las camisetas se quedaban en casa. Mamás y papas por fin lo confesamos y asumimos el justo castigo que nos merezcamos: no nos levantábamos a las 6 para ir al “Tío Frasquito”.
Pese a que lo de peña “El Chupete” no acababa de gustar a nadie, pasaron unos años sin que se hiciera nada; mucho “no me gusta el nombre de la peña” o “tenemos que cambiarnos el nombre” pero nadie daba el paso al frente, por lo que la situación se mantuvo inamovible.
2.2. LA "MADUREZ": LA PEÑA “EL CINQUICO PELAO”
Desde finales de los 80 hasta principios de los 90, nuestras horas de asueto las pasábamos en el Karma (hoy Restaurante Miguel Ángel), Amnesia (hoy Estudio de Arquitectura del gran paquito) y tras sus respectivos cierres en la Zumería Colosseo y Camelot. Entonces teníamos la costumbre de pasar las noches de verano en las escaleras de Santiago o en el Paseo Chapí; allí fue donde a finales de agosto de 1992, se volvió a plantear el asunto del nombre de la peña. Los presentes propusieron nombres; la noche estaba adelantada y pospusieron la “junta” para la cena del 4 de septiembre. Aquella cena la hicimos varios años en una de las casas que don Rafael Egea, médico comadrón y padre de nuestro Lucas, tenía y tiene en la Corredera; por entonces vivía en ella su hijo Elías y que también era médico como su padre, cirujano en este caso.
El caso es que en “Ca Elías” y en plena cena, se volvió a plantear el asunto del nombre de la peña y por una vez en la vida, se hicieron las cosas “conforme al reglamento”. Por aquellos entonces Pablo Gallú estudiaba derecho, carrera que terminó “con aprovechamiento”; se preparó un acta y se propusieron los nombres de “La tarima”, “El capón” (para honra y gloria de don Fernando que fue nuestro maestro en los Salesianos), “El Cinquico Pelao”, “El patio” y “Peña Rubia”. Los interesados votaron con papeletas y salió elegido “El Cinquico Pelao”; este nombre lo propuso mi buen amigo Javier Alcaraz y lo hizo con tanta fe… ¡que no lo votó!
Los primeros “Cinquiqueros” fueron Elías Egea Simón, Nemesio Navalón Gómez, Rafael Hernández Vidal, José García Moreno, Javier Alcaraz Soria, José Beneyto Ripoll, José C. Geras Montilla, Juan Hernández Vidal, Pedro L. Castuera Pérez, Lucas Ricardo Egea Simón, Pablo Gallú Ríos, Juan J. Micó, José A. Llorca y José F. Torró Micó. Como es lógico y tras el arranque, los tiempos se llevaron a unos y trajeron a otros pero siempre desde dentro de la peña.
Muchas cosas confesables y otras no, hemos vivido estos 25 años que son 30 con los del “Chupete”, junto a otros 15 que “sólo” éramos estudiantes. Vamos a resaltar sucintamente algunos “sucedidos” sin más pretensiones que la de colaborar en la Memoria Histórica de la comparsa; no confundir con la “Desmemoria Histérica” tan de boga en estos últimos tiempos. 
Una de las grandes diferencias que atesoramos con respecto a otras peñas es que los "Componentes" del “Cinquico”, somos amigos desde inmemorial y no sólo de fiestas; este hecho ha marcado con propiedad a la peña porque la “Filosofía Festera” que nos ha regido ha sido el pasarlo bien en fiestas y los 365 días del año, bajo la sana "Convivencia y camaradería".
El "Ser Estudiantes" nos ha llevado a colaborar con la comparsa en la creación de nuestro museo (junto a Barrachina), reglamento, legado don Faustino o colaboraciones con “El Catón”; cuando nosotros sólo seamos recuerdos, los Estudiantes continuarán su andadura y es de honor hacer bandera de la comparsa porque a fin de cuentas, será nuestra última morada festera.
Por lo que se refiere al “Estilo en los desfiles”, siempre hemos intentado dar la menor guerra posible y a veces lo hemos conseguido, no todos pero sí la mayoría; lo consigamos o no, lo importante es que lo intentamos. Agradecemos, por supuesto, la comprensión que decenas y decenas de los directivos de nuestro bloque, el rojo, han tenido, tienen y tendrán con nosotros.
"Desfilar" es curioso: todos nos queremos poner en el centro y sólo conozco el caso de dos personas en este mundo que les gusta desfilar en las esquinas. La cabeza visible y así lo ha confesado es Rafael Hernández, siempre seguido por Javier Hernández, antiguo cristiano hijo de la “crem de la crem” de dicha comparsa: Martín Hernández y Otilia Hernández. Y entre los que “ni fu ni fa” con sonorísimas faltas de asistencia en los desfiles tenemos a Juan Hernández, Juanjo Micó que incluso desaparece durante años para reaparecer cual ave fénix, Lucas y su exótico “desfilar”… junto a lo más cansino en los desfiles que ha pario madre: Pepe Beneyto.
Recordamos aquellas horas de asueto en "Casa de Paco Castuera" tras la Entrada; el “Cinquico”, los restos de nuestro “Club de Fans” (antes peña “El Birrete” a los que les mandamos un efusivo abrazo) y por supuesto el anfitrión de la casa junto a parte de los camisas viejas de la comparsa. Aquello se diluyó porque Paco se dejó coleta y se pasó a la revolución; incluso se rumorea que vota a “Podemos”. Y al hilo de esta casa, nuestro José López “loquillo” siempre subía en el ascensor sin quitarse los guantes, capa y bicornio; el ascensor solía petar y esperaba “de punta en blanco” a que algún vecino encabronado, le abriese con la llave.
Sobre nuestro “Estilo de Trabajo” destaquemos que una de nuestras señas de identidad más firmes y profundas, es dejar absolutamente todo para el último momento. O lo que es lo mismo: no se hace absolutamente nada hasta que es absolutamente necesario hacerlo. Lo curioso e inexplicable, para mí por lo menos, es que solemos salir airosos de los trances que se presentan.
Por lo que se refiere a nuestro “Invicto Presidente”, siempre hemos creído que debía de ser un hombre con un don de palabra electrizante, enérgico, guapo, respetado, gallardo, resolutivo y por supuesto con pelo en la cabeza. Como el modelo que buscábamos era muy exigente, designamos a Pedro Luis Castuera Pérez “de los Castuera de toda la vida” o “el hijo de Paco”, para que nos guiase en nuestro destino en la universal. Pese a no ganar votaciones en los últimos tiempos, su puesto ha degenerado en vitalicio pese a existir una oposición “democrática” al mando de Lucas Egea “el hijo del comadrón”, Juan Hernández o Pablo Gallú “el abogao” o “el secretario”; no confundir con el “abogao” del señor Pepe Beneyto que éste está doctorado en otra materia (conste en acta: nunca acaba la Entrada y se sale en Ferretería Ferrer). Pedro ha sido siempre el presidente salvo un año (2001) que lo fue el que suscribe. 
"Las cuentas" y desde hace bastantes años, son diestramente dirigidas por Javier Alcaraz que todo hay que decirlo, desde hace otros muchos años introdujo la informática en su elaboración; su estilizada silueta nos brinda confianza, respeto, templanza y madurez resolutiva. Y además siempre es mi compañero de desfile, junto a Pedro Luis o Lucas en otras ocasiones.
A lo largo de los años, todos los “cinquiqueros” hemos colaborado de alguna forma en las servidumbres que una peña lleva aparejadas, sobre todo en fiestas; local, viandas, petróleo y esas cosas que son indispensables. Unas veces unos y otros años otros, más o menos...
Nuestras "Cenas" tienen su protocolo desde hace décadas: Lectura y aprobación del Acta de la Junta anterior; Lectura de los puntos a tratar y resolución aunque en la práctica solemos pasar a la cena y fiesta adjunta. Uno de los puntos estrella es la Elección anual de Presidente; se presentan diversas candidaturas (voluntarias o forzosas) y los asistentes votamos según el “programa” que lleve cada uno de los aspirantes, aunque gracias al don que atesora resulta siempre elegido Pedro Luis. La cena del día 7 es de las más concurridas y emocionales de todo el año; primero en la Plaza de Santiago, locales y el año pasado en la Plaza de las Malvas. 
Aparte de las cenas que hacemos cada mes y medio, un almuerzo clásico es el “de después de fiestas” que nos cocina el sr. Ismael Torró Hernández, cristiano de cuna y raigambre que a la vez es padre de nuestro José Fernando Torró Micó. Por cierto que a don José Fernando lo vi hacer en una Entrada, lo que posiblemente ni antes ni después volveré a ver… ¡Ahí queda eso!
Por lo que se refiere a los locales de fiestas, nunca en propiedad a Dios gracias, recordemos la casa de los Galván en la calle José Mª. Soler (antigua sede oficial y oficiosa de los Cristianos), diversas propiedades de “la madre del Llorca” (Constitución y López Tarruella), Constitución (tres), plaza del Rollo (actuales papelería y restaurante), Verónica (una), Cristóbal Amorós (dos), Paseo Chapí (antigua bolera en 2012), Plaza de las Malvas (cuatro), Corredera encima del Niza (2013) y calle Mayor en 2014 (sede de los Verdes); para 2015 no tuvimos local. Los más recordados fueron La Brasería (noche del 5 de septiembre de 2002) y el de la calle Verónica que incluso el día 5, dicen que entró un caballo a galope. Lo de comer en ellos durante fiestas, sólo se produjo un año (calle Cristóbal Amorós) y mejor lo olvidamos.
Ya he comentado que en 2015 no tuvimos local pero probamos algo diferente: sillas para ver los desfiles. Como la prueba fue maravillosa en 2016 alquilaremos un tramo de recorrido.
Nunca hemos sido de juntas ni directivas; sé que Rafa Hernández tiene la ilusión de que entremos en la directiva pero él sabe y yo sé perfectamente que no se lo cree ni Dios.
Por navidad y desde hace muchos años, hacemos lotería para subvencionar los gastos; al principio con números aleatorios y desde bastantes con el “5”. Este 2015 y debido al patrocinador que nos hemos buscado, ha tenido unas ventas altísimas.
Nuestro galardonado cabo gastador, el sr. Llorca, lo ha sido de la peña y también de la comparsa; no en vano lo hemos considerado como el gran “Evolution Man” aunque al haber concluido la carrera de Podología con éxito, ahora es más conocido como “el doctor”.
En la antigüedad sí éramos proclives al Pasacalles y Ecuador con sus correspondientes comidas y largas sobremesas; los años e hijos los fueron apartando y cuando hoy día llegan dichos días, hasta el último minuto nadie sabe nada de nada. De la misma forma la confirmación de la madrina era fecha obligatoria y hoy vamos cuatro, contándome a mí que voy siempre.
OTEANDO EL HORIZONTE
Desfilar rodeado de los tuyos, los pretorianos que jamás te fallan, es una experiencia vital en la vida del festero y todo sin olvidar que algún día nuestras hijas e hijos, nos flanquearán para cubrir la vanguardia. Lo objetivo es que antes, cuando teníamos 25 ó 30 años menos, estábamos de fiestas del 1 al 9 con sus noches y hoy somos lo que somos; la cena del 4 se hace pero luego a dormir, cuatro desfiles, se sale una noche con suerte y la vida, nuestra vida y la de los nuestros, sigue su curso. Hemos de volver a honrar la memoria de nuestros padres cuando nos decían aquello de “Ya os haréis mayores ya”.
La máxima a observar por todos los componentes del “Cinquico Pelao” es que nuestro bien más preciado, amigos todos, es la amistad inquebrantable de siempre y por siempre. Ese es nuestro gran tesoro que hemos de saber conservar, cuidar y mimar por los siglos de los siglos.
JOSÉ VICENTE ARNEDO LÁZARO
NOTA PARA EL LECTOR: Si volvemos a leernos en nuestro 50 Aniversario ¡no habrá ido mal la cosa! Y si no tenemos la dicha… conviene que cuanto antes empecemos a ser buenos.
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