1967 MADRID Y VILLENA

Madrid y Villena por Pedro Hernández Hurtado
Un día leíamos en la prensa que Madrid, jubiloso, inauguraba en plena Puerta del Sol, su monumento al Oso y al Madroño, su símbolo emblemático que dice, sobre todo, de su castiza personalidad. El Ayuntamiento de Madrid había elegido para hacerlo al mejor escultor animalista de España, que era, que es, el villenense Antonio Navarro Santafé.
Me prometí contemplar de cerca esta obra, por la doble razón del paisanaje y la ya antigua amistad con este hombre sencillo que, de la mejor manera, del más eficaz modo, por su obra, está ganándose a pulso un primerísimo puesto en el arte español contemporáneo.
Una mañana soleada del último mayo me encontraba en la Puerta del Sol gozando, con mi amado espíritu provinciano, de ese enclave tan famoso, corazón de Madrid, y, tantas tremendas veces, corazón de España, cuyo recinto, en sí nada monumental, albergó, con ambiente, acontecimientos históricos trascendentales, circunstancias tradicionales, y hacia el que sensiblemente convergen los ojos todos de la Nación. Punto inicial de todas las vías; tránsito y cita de los visitantes; lugar de expresión máxima y castiza de los madrileños.
Foto CESAR
En su centro mismo, sobresaliendo entre macizos verdes; más como estando que adornando, tal vez porque ésa sea la idea de su instalación allí y hasta la razón de su estudiada medida, vi la gracia en bronce de la fiera erguida hacia la copa redonda del árbol fabuloso. Crucé hasta el solitario andén central y, decidido, diré que hasta desafiante por si algún agente interpelara la razón de mi ostentosa curiosidad, contemplé y toqué, rodeando, todo el monumento, indudablemente bellísimo, magistral. Busqué la firma con ufanía. Efectivamente, en la base del bronce, casi disimulada como una trepa marginal del costado, evidencia de la humilde sencillez del hombre, pero en letras grandes que quien las busca las adivina y las lee, justo orgullo del artista, dice: Navarro Santafé.
Y contemplando aquello, en la lozana mañana de primavera, solo junto al monumento en medio de la Puerta del Sol, sosegado, satisfecho y sin prisa, miré a Madrid pensando en qué causa motivaba que ese fabuloso Madrid de los altos sueños estuviera predestinado, reiteradamente, a servirse, a valerse de villenenses para expresar su personalidad, lo que ama y lo que le define, lo que es casticismo quintaesenciado. Pensaba con deleite allí mismo, junto a la obra de Navarro Santafé en el centro máximo de la Puerta del Sol, que es Villena, precisamente Villena, quien define a Madrid con música y con bronce.
Porque en nuestros días, es Navarro Santafé, villenense de ahora, quien realiza en joya escultórica de bronce el símbolo emblemático de Madrid, que éste planta para que sea admirado en su plaza corazón. Es como Madrid fundido en bronce por un villenense.
Y antes, cuando Madrid, enamorado de sí mismo, arrogante en su belleza la condensa justamente en su mujer; la quiere elevar al pedestal máximo de su devoción castiza; la elige, la hace símbolo y le da un nombre, Mari-Pepa, la Revoltosa, y quiere música para ella, halla a Chapí, un villenense, que crea las notas sobre las que la mujer madrileña ha de ser cantada, ha de ser admirada con rango universalista, y es música de Madrid hecha por un villenense.
¿Qué tiene Villena que Madrid, el fabuloso Madrid, orgullo de todos, anhelo de todos, halla en ella logro de tan altos servicios?
Villena, puerta a Castilla de "la Casa de la Primavera". Plinto histórico de Roma; Atalaya de la Reconquista; ambición lograda de Castilla para su primer Marca. Monumental y blasonada; con portentoso Tesoro y llena de sugerentes rincones redivivos tiene, sobre tantas cosas, algo mucho mejor, pues que produce hombres de esta alta clase que Madrid necesita y ella fecunda le ofrece en todos los tiempos, vinculándose, por ellos, a la Capital, con brillante colaboración honrosa. Madrid y Villena, tiene un sentido de unión de calidad.
En la tierra nativa, donde los vivos y los muertos se satisfacen del triunfo de sus hijos, creo que al hablar con gusto de todo esto, es hora buena para, recordando a Chapí y a algunos más, testimoniar homenaje a Navarro Santafé, este ilustre villenense que vive hoy; que si sencillo como hombre, y esto es más mérito en el motivo, es grande en el Arte, de tal manera, que con el otro villenense, el inmortal Chapí, por ellos puede proclamar con orgullo Villena que, Madrid tiene música y bronce hechos por pulso de sus hijos.
Extraído de la Revista Villena de 1967
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