EL CASTAÑERO… "CASTAÑAS ASAS"

EL CASTAÑERO… "CASTAÑAS ASAS"
Es invierno esa estación que evoca recuerdos de postal, calles nevadas y encendidos lares que nos traen cánticos navideños, entre belenes que despiden un año y sonríen complacientes a uno nuevo. Esa estación, también, cobijo de profesiones ancestrales que el tiempo en su arrolladora transformación ha ido dejando en el olvido, debido a su dureza.
María Soriano Azorín (años 50)
Cuando el frío empieza a castigar nuestros cuerpos haciendo el ambiente gélido y el callejear es casi temerario, aparece en algunos pueblos, al "resel" de algún céntrico rincón una persona que impasible, sentada ante la lumbre de un agujereado hogaril. Embozado por completo y alguna que otra vez tiritando, está todos los días ofreciendo al viandante su mercancía en un silencio casi sepulcral. Solamente le hace compañía el crepitar constante de la lumbre al ir asando la corteza del producto que pretende vender.
En algún rincón de algún pueblo, tal como se describe está el castañero o castañera. Personaje conocidísimo a mediados del siglo pasado en el mundo castizo que tan fiel retrataban nuestros autores con palabras o en lienzos. Retratos que formaran parte de nuestra historia plasmados para la eternidad como “Las hilanderas” “Los segadores” o como pueden ser “Las Castañeras”.
Entre los pueblos que todavía tienen la suerte de mantener viva esta profesión invernal está Villena.
Miguel Espinosa Soriano 1985 (foto... Rafa Segovia)
Desde hace varios lustros, Miguel Espinosa siguiendo la tradición y ejemplo de su madre María Soriano Azorín, esposa del popularísimo “Puntero” Antonio Espinosa Muñoz, fiel a su cita ocupa el lugar de siempre junto al Pasaje Candel al comienzo de la calle Luciano López Ferrer. Enciende su hogaril y asa sus castañas, ese fruto acorazonado, marrón intenso que produce el castaño y espera, espera paciente, al raso, la llegada del comprador de turno.
Miguel y Feike 2012
En recipiente aparte, envuelto en una manta, para conservar el calor como si de un niño pequeño se tratara, mantiene las castañas asadas hasta su venta. Así una y otra vez, avivando el brasero para mantener el fuego elemento primordial en la producción de lo que se conocen como “castañas asas”.
Es una ocupación en la que hacen falta, básicamente, tres cosas, las castañas, el fuego y paciencia, mucha paciencia para soportar los fríos invernales. El resto es puro aderezo para hacer el escenario más o menos acogedor.
2015 Feria de Atracciones Villena
Para transformar más de una veintena de kilos de castañas en el producto exquisito que llega al paladar se precisa además un dominio perfecto del proceso desde la incisión cuchillo en mano hasta el asado. El producto debe estar en su punto de asado, el fuego en su momento exacto de ignición y el tiempo tiene que ser igualmente calculado. Y todo esto no se enseña en la escuela, es un aprendizaje de padres a hijos, familiar, que hace que trabajos como “el castañero” año tras año reaparezcan, como en este caso, de la mano de la familia Espinosa, junto al Pasaje Candel en la ciudad de Villena.
Gracias a la familia Espinosa por colaborar en este reportaje tan entrañable.
Texto… Ernesto Pardo Pastor

1 comentario:

Conchi dijo...

Entrañable personaje el que nos relatas hoy.¡quién no ha comido las ricas castañas recién asadas y , de paso, se va calentando las manos. Mmmmmmmm muy ricas las castañas,reconocer la amabilidad de quien las asa y el cariño que ponen siempre al hacerlas.
¡Enhorabuena!

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