EL TIO JAIME Y LA FUENTE LOS BURROS

El Tío Jaime y su señora en el puesto de la cascaruja con su hija Carmen (madre de Joaquín Sánchez Huesca) y una amiga.Tenía 5 años, nací el dieciséis de febrero de 1931, vivía en la calle Padre Oliver, número quince, donde están ahora los Moros Nuevos, en el callejón que está enfrente.
Por eso los que hemos vivido cerca de la fuente de los burros lo conocíamos mucho mejor. Bajaban los burros a beber agua, y las vacas de María, la de las vacas. Estaba la vaquería entre la fuente, los burros y el lavadero, y a la derecha de la vaquería había un recuadro de muro con rejas y una puerta de hierro donde ponían el tío Jaime y otros los altramuces a remojo para que se les quitara el amargor.
Cuantas veces María de las vacas nos llamaba a los chiquillos y nos daba un vaso de leche y que leche más buena con esa espuma que te dejaba toda la morraguera que parecía un bigote blanco,... lo mismo que ahora. María nos decía nene no meteros a la fuente a coger altramuces porque el tío Jaime acaba de poner los sacos y están amargos, hasta los dos o tres días no están buenos. Bueno díganos a nosotros si estaban amargos. Y cuando veíamos venir al tío Jaime con otro saco de altramuces para ponerlo a remojo. Y nosotros los chiquillos vamos a ver como pone el tío Jaime los sacos de altramuces en el agua. Y el tío Jaime nos miraba y cuando terminó de atar los sacos nos dijo si os portaís bien pasado mañana a tal hora venir por aquí y os daré un puñao a cada uno, ale de acuerdo, eso nos dijo a nosotros cuatro. Y cosas de críos empezamos a divulgarlo pasao mañana nos ha dicho el tío Jaime que nos va a dar un puñao a cada uno de nosotros. Así es que estamos deseando salir del colegio. Y el tío Jaime se ve que pensó estos chiquillos me van a traer un batallón de críos y lo que pasó antes que saliéramos del colegio el tío Jaime se llevó los sacos de los altramuces a su casa. Ya salimos del colegio todos corriendo para que nos diera un puñao de altramuces. Cuando llegamos a la fuente los burros y allí no estaba el tío Jaime no los sacos de los altramuces, no dejamos de reconocer que aquellos años el hambre era una pesadilla.
El lavadero, cuantas veces veíamos los altramuces bajar por encima del agua para bajo y las mujeres lavando es porque los altramuces estaban amargos y cuando estaban dulces no bajaban tantos. Por eso el tío Jaime y otros torrateros, en cuanto se descuidaban ya estaban los sacos rotos.
Lo que más disfrutábamos era cuando el agua estaba en los altos que ponían los tablones en hilas para regar. Los regaores lo hacían en fin de semana, que las mujeres no iban a lavar hasta el lunes. Y nosotros aprovechábamos como no pasaba agua removíamos el barro con las chapas de las hormas de los zapatos para rebuscar monedas de perricas y perras gordas de las que se caían al agua de la ropa que lavaban, siempre encontrabamos alguna moneda que otra, especialmente las que más encontrábamos eran agujas de la cabeza negra, entonces las mujeres casi todas llevaban pañuelo negro en la cabeza.
Bueno poníamos donde las mujeres lavaban todas las pilas llenas de barro y en el lunes cuando iban las mujeres a lavar tenían que coger el pozal del agua para limpiar todo el lavadero y poder lavar.
Me iba al lavadero donde estaban las mujeres lavando, todo esto que cuento era de noche en el verano, y veía los barbos circular para arriba y para abajo y las mujeres lavando y los peces no se asustaban porque ya estaban acostumbrados.
Lo más divertido del lavadero es cuando veía a las mujeres reñir era de lo más divertido. Ni en las películas, del perro Rintintín, ni la moneda rota, ni el Capitán Maravilla, ni Fumanchú. No tenían comparación con las riñas que se formaban en el lavadero, las mujeres por regla general para que no les quitaran el sitio ponían el barreño o una poza para supieran que ese sitio estaba ocupado y mientras tanto se iban a comprar jabón a casa de la negrita, y cuando volvían ya les habían quitado el sitio.
Bueno si vierais como reñían era para revolcarse de la risa, la cosa no era para menos. Aquellos años la cultura no era como ahora, estábamos más cerrados y yo veía que cada vez discutían más y se iba calentando la cosa y yo decía entre mi, a que se cogen del pelo, dicho y hecho se cogían las dos del pelo; y yo entre mi decía al agua patos, dicho, las dos de cabeza al agua, peor que cuando tiraban la mahoma de cabeza a la fuente los burros.El lavadero de la fuente los burros ... por título, el parlamento.
Extraído del libro... SOLI REFLEJA LA HISTORIA
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