1963 PERIÓDICO ABC "SÁBADO GRÁFICO" - "EL FABULOSO TESORO DE VILLENA"

CINCUENTA Y NUEVE PIEZAS DE ORO PURO QUE PESAN CERCA DE DIECISÉIS KILOS Y PERTENECEN A UNA ÉPOCA MIL AÑOS ANTES DE JESUCRISTO.

Quien no ha oído hablar de tesoros descubiertos en nuestro pais? Y cientos de aldeas, pue­blos, ciudades y villas, han sido escenario de tales espectáculos. La clásica olla de barro, los talegos de piel de carnero, sal­taron infinidad de veces en los só­tanos, huecos de escaleras, en establos, al hundirse la piqueta de las reformas de casas o al derribar vie­jas edificaciones para abrir nuevas y modernísimas vías de ensanchamiento y comunicación en los conglomerados rurales y urbanos, convirtiéndose en verdaderas cascadas de monedas, jo­yas de oro, guardadas por las pasa­das generaciones en lugares absurdos frente a la codicia del prójimo. Pero estos hallazgos, con ser valiosísimos, se remontaban a tres, cuatro o seis siglos, y, aproximadamente, en casi todos ellos se pudo seguir con las na­turales lagunas la procedencia de tales tesoros y hasta quienes habían sido sus auténticos dueños. Y en épocas más modernas, se encontraron asimismo cargamentos de este tipo, que unas veces eran escondidos por sus propietarios y otras, por cuadrillas de bandidos, que en momentos de peli­gro y temerosos de caer en poder de la justicia, los ocultaban para más tarde volver a recogerlos. Posiblemen­te muchos lo lograran, pero otros des­aparecieron de este mundo, llevándose el precioso secreto al cementerio.
Todas estas piezas de oro purísimo que pesan mas de quince kilogramos, constituyen el tesoro único en Europa, descubierto el domingo 1 de diciembre.Sin embargo, entre estos cientos de hallazgos de más o menos envergadu­ra, hace unos cinco o seis años, en el cerro del Corompolo, inmediato a lo casetas del Tiro de Pichón de Sevilla, al realizar unas excavaciones buscan­do un poblado romano, se localizó un valiosísimo tesoro de joyas de oro y plata, cuya antigüedad se remontaba al siglo VIII, de belleza incalculable y de mérito extraordinario para la Arqueología. Se habló mucho de lo en­contrado y hoy se exhibe en el Museo Provincial de Sevilla, donde turistas, aficionados a las antigüedades y verdaderas figuras internacionales en es­te apasionante arte de las épocas pa­sadas lo contemplan verdaderamente extasiados.
Pero todo esto ha quedado empalidecido a las cinco y cuarenta minu­tos de la tarde del pasado domingo 1 de diciembre de 1963; techa, día y hora de verdadera gloria para la ar­queología española. Baste decir que ni en nuestro país, ni en todo el con­tinente de la vieja Europa, se ha des­cubierto nada semejante.
El valor intrínseco de lo que se acaba de encontrar -nos decia hace unas horas autoridad máxima en este mundo de la Arqueología-, con ser importantísimo, se opaca ante el gi­gantesco mérito de lo que se guarda en esta ciudad alicantina de Villena, que desde ahora podrá blasonar de po­seer el tesoro más esplendoroso no sólo de España, sino del mundo en­tero, ya que no hay evidencias de tales hallazgos en los tratados arqueo­lógicos que se conocen y que son faro y guía de los maestros. Ahora, toda la corriente turística y especializada en antigüedades vendrá en caravanas a contemplar estas piezas de oro pu­rísimo, cuya fecha de origen se re­monta a mil doscientos años antes de Jesucristo y a tres mil de nuestra Era.
He aquí al estusiasta arqueólogo señor Soler García, con los hermanos Pedro y Enrique Domenech Albero, que, acompañados de sus hijos respectivos, fueron personajes del deslumbrante hallazgo.Y LA HISTORIA COMENZO ASI
Como no ignoran nuestros lectores, la ciudad de Villena es una de las más preciadas de la provincia alicantina, que alza su silueta urbana rodeando su magnífico castillo a 60 kilómetros en la ruta, carretera que enlaza a Ma­drid con la esplendorosa ciudad levan­tina, Y en esta Villena, industrial y agrícola, donde un celoso alcalde, don Luis Cervera, ha convertido el casco urbano y su término en un verdadero joyel de uniformidad, belleza plástica y limpieza absoluta, habita un precla­ro ciudadano, don José Mario Soler García, cuya profesión, en la que gana el sustento propio y de los suyos, es la de contable de una fábrica de la ciudad. Pero este hombre que se entrega horas y horas a la ingrata tarea de los números, tiene otra personalidad destacadísima, no solamente en Levante, sino en España entera. Desde hace más de veinte años, apasionantemente, restando horas al sueño y a su familia, se entrega sin reservas a la investigación arqueológica, que le han dado fama nacional. Su domicilio es un verdadero museo, lleno de vitrinas donde se agrupan todos sus hallazgos en la comarca de Villena. Con tal fervor y eficacia inició sus investigaciones el señor Soler García, que las altas esferas en la materia le nombraron delegado local de excavaciones de Villena. Y ya con ese nombramiento oficial comenzó su labor organizada, que dio rendimientos espléndidos y que ahora ha culminado con este hallazgo único en los anales de la arqueología.
Espléndido brazalate de cuatrocientos setenta y nueve gramos de peso, maravillosamente labrado, que fue el iniciador de la pista para el descubrimiento del tesoro.En las primeras noticias difundidas por la Prensa se han deslizado muchos errores que es preciso esclarecer para que el lector no se desoriente.
En Villena, como en tantas otras ciudades españolas, se realizan obras de hermoseamiento que requieren el trasiego de tierras, gravas y otros materiales. Y en esta villa alicantina se realizan a toda hora, porque su Ayuntamiento no quiera ahorrar en lo que es porvenir para la comunidad. En la actualidad se llevan a cabo importantes mejoras urbanas, lo cual significa movimiento de camiones a todo lo ancho y largo del mismo en busca de ingentes cantidades de grava. Uno de los sitios donde se extraen tales materiales en la antiquísima rambla de Cascante, que separa el monte Morrón y la Solana, todo ello propiedad del Estado. La citada rambla, que dista unos seis kilómetros y pico de Villena, ha dejado de ser tal para convertirse en un verdadero barranco, donde la erosión de las aguas que resbalan de los montes cercanos y las inundaciones y avenidas, han dejado más de un metro de socavón. Haciendo verdaderas proezas, los camiones pasan por tan peligroso sitio, y por aquellos alrededores cargan tierra y piedra para construir grava.
Así estaban las joyas descubiertas dentro del barreño y sobre el más de medio metro de tierra firme, hasta que fue encontrado por Enrique Domenech Albero.En la mañana del día 23, arribó a las obras que se realizan un camión manejado por el chofer Juan Calatayud, donde volcó la carga. A la mañana siguiente, el albañil Francisco García Arnedo, al preparar la tierra y la piedra para introducirla en una de las graveras, encontró una especie de rueda, abierta por un lado, pesada, llena de mugre y de tierra, que supuso procedía de algún camión que la había perdido o se le había roto. Persona poco experimentada no se dio cuenta de que el exterior estaba prodigiosamente labrado. La dejó colgada de un clavo, y un gitano que estaba allí, llamado Francisco Contreras Utrera, le dijo:
-Oye, amigo, por qué no me das esa ruedecilla para que juegue mi “chavea”. El no tiene juguetes y yo se la amarro a un cordel y se entretendrá.
Como aquello aparentemente no tenía ningún valor, el “calé” se la llevó con permiso de los obreros allí trabajando, llegó a su casa y se la dio a su hijo pequeño atada a una cuerda y el chiquillo, loco de alegría la estuvo paseando todo un día por las calles de la barriada. Al volver a casa, su madre, advirtió curiosa que la pieza se aclaraba, sin duda, con el roce de aceras, se le desprendía la tierra y asomaba un puntito dorado en uno de los extremos. Creyendo que se trataba de bronce la cogió y se fue a la joyería que en la calle Mayor tiene don Carlos Miguel Esquembre Alonso para que le dijera si tenía algún valor. El citado industrial, no hizo más que examinarla y se quedó asombrado. Aquella pieza era antiquísima, de oro puro y de un valor incalculable. No se lo dijo a la gitana, sino que avisó al señor Soler García, el cual apenas contemplarla, se incautó de ella, descubriendo que era un hallazgo extraordinario, del que había que dar conocimiento a la superioridad. Al día siguiente, en la obra, el gitano explicó lo sucedido y ya en antecedentes, el chofer del camión, al volver a cargar tierras al mismo sitio, estuvo buscando y encontró otro brazalete, aunque mucho más pequeño, ya que el primero, había dado 479 gramos del precioso metal. También esta pieza llegó a manos del joyero antes mencionado. La mujer del chofer, ingenuamente, dijo que la había encontrado en el fondo de un arcón antiguo, de su abuela. Pero apenas interrogada por las autoridades, confeso la verdad. Ya los dos brazaletes en poder del señor Soler García, éste y las autoridades marcharon con el camionero hasta el sitio de los dos hallazgos. El chofer, señaló donde los había descubierto y se realizaron algunos cortes sobre el accidentado lugar de la famosa rambla, que no dieron resultado.
El joyero de Villena, don Carlos Miguel Esquembre Alonso, que fue el que puso a las autoridades en la pista del fabuloso valor de las joyas que a él le llevaron.Regresaron todos a Villena, pasaron unos días, pero el señor Soler García, no satisfecho con las excavaciones realizadas se dispuso a practicar más investigaciones. Para ello, llamó a los hermanos Enrique y Pablo Domenech Albero, de la localidad, que son: el primero industrial zapatero y el segundo agricultor. Estos dos ciudadanos, entusiastas aficionados a las excavaciones, son amigos del señor Soler García, acompañándole Enrique a tales labores desde hace catorce años y Pablo desde hace cuatro. Lo hacen todo por amistad, desinteresadamente, no cobran jornal ninguno y son muy apreciados por el delegado local de Excavaciones. Enterados por éste de lo sucedido se brindaron, una vez más, a ayudar al señor Soler García en esta nueva exploración, y en la mañana del domingo día 1 de diciembre salieron los tres hombres, acompañados de los niños Pedro Domenech Ferráiz y Enrique, de doce y catorce años de edad, hijos de Pablo y Enrique, respectivamente. Llevaban comida para no perder tiempo en regresar a Villena a mediodía y ya sobre la famosa rambla Cascante, los tres hombres comenzaron su exploración.
Hicieron has seis o siete cortes durante la mañana. A la una de la tarde, no habían descubierto nada de particular y suspendieron el trabajo para comer. A eso de las tres menos cuarto, el señor Soler García y los hermanos Domenech Albero, realizaron una segunda y más intensa exploración.
El catedrático de Arqueología de la Universidad de Valencia y delegado regional de Excavaciones, señor Tarradell, enseña a nuestro compañero una de las valiosas joyas encontradas.“HE AQUÍ UN TESORO INIGUALABLE”
Pasó una hora y diez minutos sin que los trabajos a ritmo acelerado, dieran resultado satisfactorio alguno. Estaban realmente cansados y un tanto decepcionados, tanto el señor Soler García como sus dos desinteresados colaboradores. No se encontraba rastro que permitiera suponer que allí existía tesoro de ninguna clase.
Fue un grito de inusitada alegría el que dio a eso de las cuatro y media el industrial zapatero Enrique Domenech Albero, poniendo en conmoción al delegado de Excavaciones de Villena y a su hermano Pablo, que a tres metros examinaban también cuidadosamente aquel terreno:
-Don José, Pablo, aquí hay algo enterrado. ¡ Y muy antiguo !Corrieron los dos al lugar donde estaba Enrique, que acababa de poner al descubierto, al hacer saltar una piedra de gran tamaño incrustada en el suelo, una especie de cuenco de barro, renegrido por el tiempo, donde se amontonaban diferentes objetos que el señor Soler García, tras una brevísima atención al cargamento adivinó piezas verdaderamente maravillosas. Jubiloso gritó a sus compañeros “He aquí un tesoro inigualable.” Temblaron de emoción los tres hombres y los dos chicos, pero nadie se atrevía a tocar nada. El señor Soler García, escribió unas líneas en un papel y encargó que velozmente se trasladaran a Villena y se lo entregaran a don Alfonso Arenas, popular letrado Villenense, que se quedó asustado al leer estas palabras: “Querido Alfonso. He descubierto un tesoro fabuloso. Vente rápido con el fotógrafo, un flas y luces. Soler”
Este es el trozo de la famosa rambla de Cascante y el sitio donde se encontró el tesoro de Villena, que es examinado por el alcalde, el señor Soler García y el delegado regional de Excavaciones, señor Tarradell.No se entretuvo el destinatario. A la media hora, en su propio coche, con el fotógrafo se presentó en la rambla Cascante, donde ya su amigo y sus colaboradores con infinitos cuidados habían extraído el cuenco. Estaba perfectamente conservado el recipiente en cuyo interior y mezcladas con tierra renegrida y apelmazada había numerosas piezas, todas de oro:
-Esto es fabuloso. No creo que nunca y en ningún sitio se haya encontrado nada que se asemeje a esta maravilla. Abandonaron todos aquel lugar. Colocaron el cuenco en el coche del abogado señor Arenas con infinitas precauciones y a la media hora, entraban todos en el domicilio del señor Soler y procedió a clasificar aquel tesoro sin precedentes. Lo colocado en el cuenco se componía de once cuencos de buen tamaño, labrados exquisitamente con dibujos de gran belleza; había otros dos pequeños cuencos, de igual diseño y dibujo; tres anforillas, como botellas de regular tamaño; veintidós pulseras o brazaletes de diferentes formas y pesos, cuatro lisas y dieciocho dibujadas fabulosamente artísticas; había también quince piezas labradas con un arte singular, un botón, una especie de tapón y varias horquillas. Apenas terminada esta clasificación se procedió a quitarles a tales formidables piezas la capa de tierra y suciedad que tenían, y como por arte de encantamiento adquirieron el resplandor característico del oro puro. Todo lo descubierto en el cuenco de barro en la rambla Cascante, estaba maravillosamente conservado y la filigrana y los dibujos y arabescos eran de una pureza de líneas inimaginable. Se procedió posteriormente a pesar todo aquello y arrojó la cifra exacta de quince kilos y setecientos noventa gramos, eso sin contar una anforilla de plata de tamaño igual a dos de oro y plata en cuencos pequeños que la acción de los siglos enterrada había averiado muy seriamente.
Con todo esto se dio aviso a las autoridades de Villena, Alicante y Madrid, anunciando apenas tuvo conocimiento del hallazgo su llegada a la primera de las citadas localidades, don Miguel Tarradell, catedrático de Arqueología de la Universidad de Valencia, delegado oficial de Zona del Servicio Nacional de Excavaciones, que coincidió con el reportero al arribo de éste a Villena. LO QUE OPINAN LOS TECNICOS SOBRE EL HALLAZGO
No queremos olvidar ni dejar testimonio de nuestra gratitud por las atenciones que en nuestra labor informativa hemos recibido de las autoridades locales con su alcalde ala cabeza, del Señor Soler García que nos explicó el alcance e importancia histórica del tesoro encontrado. Tanto el cronista como nuestro admirado fotógrafo alicantino, Angel García se nos han brindado toda suerte de facilidades para nuestro trabajo. El ilustre investigador señor Tarradell y el admirable delegado de Excavaciones de Villena, nos explicaron mutuamente el calibre histórico, arqueológico y artístico del tesoro.
-Sin reserva alguna, puede anunciarse que todas estas piezas del mejor oro conocido, macizas y de pesos que van desde los ochenta gramos –hay un brazalete que pesa casi medio kilo- tienen un valor intrínseco muy grande, pero nada comparable a su potencial arqueológico, que no tiene precio. Todas, absolutamente todas, se remontan a la edad del Bronce y tienen una antigüedad de más de mil años antes de Jesucristo, lo que significa más de tres mil años hasta nuestra Era. Como podrá usted advertir, están conservadas estas joyas maravillosas perfectamente. Su trabajo de orfebrería es fantástico. Resulta asombroso contemplar su conservación a través de treinta siglos y pico de hallarse enterradas. Pero lo que más desconcierta es que hasta estos momentos, es estas tierras levantinas, han sido escasísimos estos descubrimientos a base de oro, que sólo se conocían en Galicia, Andalucía y otras tierras del sur de nuestro país. Aquí se han localizado poblados antiquísimos y se han encontrado piezas de hierro y piedras de tan remotísimos tiempos, pero nunca a base de metales preciosos como éste de la rambla Cascante. Esto abre una etapa que puede ser gloriosa para la Arqueología de nuestra Patria de insospechada envergadura. En esta región se han encontrado piezas de las épocas paleolíticas y neolíticas, hasta la romana, pero esto rebasa y desborda todo lo que un amante de la Arqueología pudiera apetecer. Hallazgo de oro, tan solo hubo uno hace unos cinco años, muy cerca de un poblado descubierto en Cabezo Redondo, a dos o cuatro kilómetros de esa famosa rambla de Cascante, que ha culminado ahora con este hallazgo inusitado de piezas asombrosas. ¿ Y ahora ?Pues ahora a preparar todo lo que se ha encontrado para que todos lo que quieran verlo puedan satisfacer sus deseos. Ahora el señor don Gratiniano Nieto Gallo –nos dice el catedrático señor Tarradell, ha felicitado efusivamente a mi admirado amigo el señor Soler García- y como director general de Bellas Artes, le ha anunciado para después de su regreso de Londres, una visita personal a Villena para admirar en esas piezas el éxito de un hombre inteligente, perseverante y abnegado.
Aquí termina nuestra información en Villena. Antes de salir alguien nos ha preguntado acerca del alcance de los premios que por haber encontrado el tesoro recibirán los que dieron con él.
No estamos muy versados en tales derechos, pero parece ser que lo legislado hasta la fecha, señala, el 50 por 100 para el propietario de los terrenos donde se haga el hallazgo –en este caso es el Estado- y el otro 50 por 100 para los descubridores, quedando el tesoro propiedad del Estado.
En Villena, su vecindario está orgullosísimo de la labor realizada por el señor Soler García y sus colaboradores, ya que se ha comprobado a estas fechas, que ese brazalete de cerca de 500 gramos de peso hallado entre las tierras para preparar grava, es exacto a otro denominado Baguer, que se conserva como pieza –hasta estos momentos- única en el mundo en el Museo Arqueológico Nacional.
Lo que sí se va a solicitar y ello nos parece tan justo y tan lógico por todas las fuerzas vivas de Villena, que tal tesoro quede en la ciudad y expuesto en las vitrinas del Museo de la ciudad que está atendido y conservado como el mejor de los mejores.
Se logrará tal aspiración, que exaltará el orgullo levantino y que convertirá a Villena, nosotros lo deseamos fervorosamente, en reunión constante y permanente de todas las figuras cimeras de la Arqueología mundial con su cortejo de millares y millares de fanáticos internacionales de estos espectáculos que descubren las civilizaciones pasadas.
JOSE QUILES VICENTE (Fotos exclusivas para SABADO GRAFICO, de hermanos García, de Alicante.)
Gracias a Isabel Micó y a su madre Virtu Forte, por cedernos toda esta información extraída del suplemento SABADO GRAFICO de ABC, tirada nacional de 1963.

1 comentario:

Adolfo V. de Barricart y Coll dijo...

Muchas gracias por la referencia a la revista Sabado Grafico en su articulosobre Villena. Desearía poder informar de la proxima reaparición del semanario Sabado Grafico, en su edicion digital y en papel en los principios del año 2010, después de un pleito judicial por la la cabecera del semanario. Excelente su mención del artículo. Quedo a su disposición.
Adolfo V. de Barricart
tel. 66177045

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