AQUILINO JUAN OCAÑA (1848-1899)

Revista Villena. Año 2000. - Historia e investigación.
D. Cesar López Hurtado
AQUILINO JUAN OCAÑA (1848-1899)
Propietario, actor de teatro y escritor.
Nacido en Villena el 21 de agosto de 1848, fue el único hijo de don Trinidad Juan García y de doña Rafaela Ocaña y LLobregad, naturales de la misma.
En 1862, lo encontramos viviendo en la calle Empedrada nº 16, junto a su abuela paterna, Mariana García, su padre y una tía, por lo que colegimos que su madre para entonces ya habría fallecido. En las escuelas públicas de su ciudad natal aprende las primeras letras. A los 11 años, si hacemos caso del informe presentado por el presbítero don José Martínez Montilla, que tenía a su cargo la enseñanza de Gramática Latina en la ciudad por aquellas fechas, el alumno Aquilino Juan Ocaña no es ningún dechado de aplicación, y por ello no lo quiere en su clase. Sus numerosas faltas a la escuela, “en unión de otros compañeros suyos”, ya habían sido causa de que hubiera “perdido el curso académico del pasado año”, y por ello era expulsado de su aula en el mes de enero de 1862. Cuando Aquilino apenas cuenta 15 años de edad, hacia 1863, se traslada a Murcia, ciudad en la que ingresa en el Seminario Conciliar de San Fulgencio. Allí cursará y aprobará buena parte de la carrera eclesiástica. En 1869 traslada la matricula al Seminario Conciliar central de Valencia, para continuar en él sus interrumpidos estudios, posiblemente por causa de la revolución del 68, aunque ya para entonces “con poquísima afición y con menos vocación”. Al mismo tiempo que cursa las asignaturas de Teología en la capital del Turia, se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia, con el fin de orientar su vida hacia el Notariado.
A decir verdad, “nunca sintió Aquilino Juan, esa fe y entusiasmo tan propios y necesarios para aquéllos que se dedican al sagrado magisterio del sacerdocio; ni mucho menos estaba dotado de la paciencia necesaria para seguir paso a paso cualquiera de las carreras literarias o científicas a que por lo regular se dedica la juventud española por lo que bien pronto se cansó de una y otra y se lanzó con impetuoso afán a seguir la senda que le marcaban sus aficiones y sus vehementes deseos, la literatura, el periodismo y el teatro”. Sobre todo por complacer a su madre que estuvo vivamente empeñada en su sacerdocio, siempre renunció a su verdadera vocación: el teatro. No obstante, en 1876, abandona Valencia y se traslada a Madrid donde se matricula en el Real Conservatorio de Música y Declamación en el que no tardó mucho tiempo en dar a conocer las condiciones que le distinguían para el arte escénico. Así, en 1878, hizo su debut como galán joven en el teatro del Príncipe, de Madrid, actuando en la compañía de Antonio Vico, Juan Valero y Matilde Díez. La obra representada en aquella ocasión, fue el drama La mancha en la frente. Alentado por su fogoso espíritu, Aquilino Juan Ocaña, no paró hasta conseguir que su nombre, como acto, fuera reconocido por sus indudables condiciones escénicas. Separado algún tiempo después de esta compañía, se trasladó a Huesca, ciudad en la que se encontraba actuando el artista Juan Torrecilla, entrando a formar parte como primer actor de su compañía.
A pesar de que triunfó plenamente en ella, por la magistral representación que hizo de los papeles que le correspondieron interpretar del variado repertorio dramático que esta compañía puso en escena, no continuaría su carrera teatral, para la que estuvo espléndidamente dotado. Atacado de una pulmonía, por la que estuvo muy cerca de morir, su naturaleza, esta vez, pudo con la enfermedad pero se despidió de la compañía para trasladarse a su Villena natal, en busca de la salud que le faltaba recobrar y de un descanso necesario para su convalecencia. En 1885 ya estaba perfectamente integrado en la vida social de la ciudad. Colabora en diversos semanarios locales, si bien, el 29 de marzo de 1885, presenta su dimisión como redactor del semanario villenense titulado La Rana, publicación republicana, alegando que su padre, D. Trinidad Juan, es el director de otro periódico local que hacía su aparición ese mismo día en la ciudad, El Ruiseñor, de ideas completamente opuestas a la Rana, de tendencias librepensadoras. Asimismo cultivó la literatura dialectal villenense, como quedó plasmado en su novela La Torre del Orejón. Por aquellos años se dedica por entero a su otra gran pasión, la literatura teatral, de la que dejó claras muestras de su saber hacer con sus composiciones: Los muchachos, sainete entrenado en el “Teatro de Villena” el 19 de marzo de 1885 ; La muerte de un héroe, zarzuela, música del maestro Francisco Díaz Bravo, estrenada “con lisonjero éxito” el 23 de diciembre de 1893, en el antiguo Teatro Chapí, por la “compañía de aficionados” de la localidad ; ¡Desterrado! Cuento en forma de poema o poema en forma de cuento sacro-fantástico-joco-serio, dividido en 5 cuadros o períodos, dedicado a la eminente guitarrista señorita doña Elvira Mingot ; y especialmente en su obra Aurora, escrita en colaboración con el músico José Espí Ulrich (Alcoy, 26-XII.1849, Valencia, 13-VII-1905), que fue estrenada con extraordinario éxito el día 11 de enero de 1896 en el Teatro Tívoli de Barcelona. Fue tal el triunfo de esta ópera española, que durante los meses siguientes fue estrenada en Valencia, Granada, Sevilla, Alcoy, Alicante, Madrid y Villena, ciudad ésta en la que se puso en escena en el mes de mayo de 1897. La crónica del estreno de esta obra en Alcoy, efectuado el 24 de marzo de 1897 en su Teatro Principal, rinde un encendido culto de admiración y de respeto al talento de los autores de la misma. Algunos párrafos de la efemérides, dicen: “Terminada la representación, los señores Espí y Ocaña fueron acompañados al Circulo Industrial por una banda de música e infinidad de amigos y admiradores precedidos de gran número de hachones encendidos. Las fuerzas vivas de la población se encontraban allí reunidas para rendir un tributo de admiración y respeto al talento. El lunch fue espléndido y al descorchar el champagne brindaron el alcalde Don Antonio Querol; Don Severo Pascual; Don Francisco Laporta; Don Julio Puig; Don Antonio Sanz; Don Jorge Mira; Don Pablo López; los representantes de la prensa, los villenenses Don Manuel García Estasio y Don José María Soler y otros”. José Espí Ulrich y Aquilino Juan Ocaña, en sendos discursos “agradecieron las muestras de simpatía, de admiración y de verdadero cariño de los allí reunidos y terminaron brindando por los artistas que habían trabajado aquella noche, por la orquesta, por el maestro Catalá y por el renacimiento del arte lírico; es decir que la ópera española sea un hecho. Después fueron acompañados los autores al chalet que el señor Espí posee a la entrada de la población y allí se prolongó la fiesta hasta las cuatro de la madrugada, en que desfilaron, amigos, admiradores y músicos”. De manera paralela a los fastos de los estrenos de Aurora, encontramos al insigne villenense inmerso en la política local en la que llegó a desempeñar el cargo de concejal del Ayuntamiento de Villena (1897-1899). En 1898, era además vocal de la Sociedad de Socorros Mutuos de Villena, titulada “El Porvenir”.
Casado con Juana Guillén Bellod, su domicilio lo tuvo en la calle Blasco números 1, 3 y 5; una espléndida vivienda, dotada de un jardín espacioso y romántico. Falleció Aquilino Juan Ocaña en Madrid, en plena madurez y sin apenas estar enfermo, el 4 de junio de 1899, a los 50 años de edad. Unos días antes de su óbito, el 26 de mayo, asistió a la última sesión plenaria del Ayuntamiento, aunque su firma no aparece estampada en el acta correspondiente; sí existe constancia de su concurrencia y rúbrica a la sesión celebrada el 19 de mayo anterior. Sus compañeros de Corporación, en reunión celebrada el 18 de junio de 1899, recogieron su defunción de la siguiente manera: “El Señor Presidente dio cuenta de haber fallecido en Madrid el día 4 de los corrientes el Concejal y Teniente tercero de Alcalde D. Aquilino Juan Ocaña. Enterado el Ayuntamiento acordó por unanimidad se consigne en la presente acta el profundo sentimiento de la Corporación Municipal por la muerte de tan buen amigo y distinguido Concejal que unía a su claro talento las bellísimas condiciones de honradez y moralidad; y designar una comisión especial compuesta del Sr. Presidente Don José Hernández Gabaldón y de los concejales Don Enrique Tarruella, Don Gaspar Herrero y Don Pedro Calomardo para que en nombre del Ayuntamiento dé a la familia del finado el más sentido pésame por tan insuperable desgracia” El 3 de septiembre de 1973 la Corporación Municipal a propuesta de D. José María Soler García, acordaba rescatar la memoria de este vate villenense, titulando con su nombre una calle de nueva creación en el ensanche de la ciudad.
Relación de periódicos villenenses en los que publicó Aquilino Juan Ocaña:
El Recreo, La Rana, La Primavera, El Invierno, El Demócrata, El Activo, El Bordoño.
En la prensa de Alicante:
La Tarde.
 ***
1* Así, el presbítero don José Martínez Montilla, ante la queja presentada en el Ayuntamiento por su abuela paterna doña Mariana García, viuda, “por haber echado del aula a su nieto, Aquilino Juan, valiéndose de frívolos pretextos y haciéndolo de una manera inconveniente”, en la contestación al oficio que la municipalidad le envió para que explicase el porqué había despedido de su clase al mencionado niño, el sacerdote justifica los hechos manifestando: “que lo hizo porque el Señor Obispo de esta Diócesis le tiene encargado muy partic7ularmente que despidiese del establecimiento de la Lectura de Gramática Latina al que hiciese 30 faltas, y como Aquilino Juan en unión de otros compañeros suyos habían perdido el curso académico del pasado año y que en el presente lejos de haberse enmendado había crecido su desaplicación, no dando bien ni un solo día las materias que se le señalaban, por lo que se habían puesto innumerables faltas y se le amenazó con despedirlo, mas en lugar de enmendarse le dio por perturbar el orden en la escuela estorbando el que los demás cumplieran son su deber…” (A.M.V., Act. Avant. 2 y 9-2-1862)
2* Escribe el bibliófilo Rico García (Ensayo Biográfico Bibliográfico, Alicante, 1889).
3* Antonio Vico estuvo en Villena actuando con su compañía en el recién estrenado Teatro Chapí, durante los días 9 al 13 de junio de 1886 en que dio término a las cinco funciones contratadas en el mismo, más que seguro debidas a las gestiones y a la mistad con Aquilino Juan Ocaña (El Serpis, Alcoy, 1 de junio, 1886)
4* Que muy probablemente se corresponde con el antiguo “Teatro de la Armonía”, que estuvo situado en la actual plaza de Pascual Domenech esquina con la calle Teniente Hernández menor. (Nota del autor).
5* El Constitucional Dinástico, Alicante, 28 de marzo de 1885. Con motivo de aumentar los fondos recaudados en las suscripciones abiertas en Villena para socorro de los damnificados de unos terremotos sufridos en Andalucía pocas semanas antes, se organizaron unas veladas teatrales con niñas de la ciudad como protagonistas. Entre las piezas elegidas para componer el programa, se puso en escena el juguete cómico Los muchachos, en cuya ejecución tomaron parte Amparo Ritas, Consuelo Soler, Agustina Candel y María Juan, “acompañadas del Sr. Esquembre”. De esta pieza teatral, original de Aquilino Juan Ocaña, que fue llamado a escena al terminar la representación, dijo la crítica que estaba magistralmente versificad “y abunda en situaciones cómicas de buen gusto y efecto”. Las niñas Isidora Marín y Pepita Sellés, también desempeñaron sus papeles con acierto y discreción (El Constitucional Dinástico, Alicante, 28-III, 1885). Otras composiciones que se representaron en aquellas funciones fueron, “la zarzuelita”, La virtud premiada, “que interpretaron con perfección suma las niñas Isidora Marín, Pilar Castillo, Amparo Ritas, Agustina Candel y otras, mereciendo frecuentes y justos aplausos de la distinguida concurrencia en todos los números musicales que interpretaron. Mejor éxito aún obtuvo Choza y palacio. La niña Pepita Hernández, de unos siete u ocho años de edad, cantó con afinación, buen gusto y estilo la arieta coreada, alcanzando los honores de la repetición entre una lluvia de flores, dulces y otros obsequios que llenaron el proscenio, honores que obtuvo también la plegaria cantada por la niña Consuelo Soler. Acto seguido la hermosa niña Amparo Ritas recitó un monólogo, para ella escrito, con el título El beso de mi papá. En la zarzuela Artistas en miniatura se distinguieron notablemente las niñas Consuelo Soler y Pepita Hernández, esta última en la bonita canción flamenca “El Chipichip”.” (Ibídem).
6* El 1 de enero y el 4 de marzo del año siguiente se representó de nuevo en el mismo teatro y por igual compañía (Francisco Díaz Romero, Mi actuación en Villena, Tip. Suc. De Muñoz, Villena,s.a., págs. 15-16. N. del E.)
7* José María Soler García, Biografía de Villena y su partido judicial, Alicante, 1958, pag. 69.
8* Todos los periódicos barceloneses de todas las tendencias e ideologías se ocuparon del estreno de Aurora, dedicándole grandes elogios, entre otros, Protección Nacional, La Publicidad, El Noticiero, El Correo Catalán, El Mercantil, El Diluvio, La Esquella de la Tarratxa, Barcelona Cómica, La Vanguardia y la Tomasa (Adrián Espí Valdés, “La ópera Aurora, obra del alcoyano Espí y del villenense Ocaña”, en Villena, septiembre 1966, núm. XVI).
9* Aunque en principio la representación de esta obra en Villena estuvo programada para una semana más tarde que en la ciudad del Serpis, el estreno de Aurora en el Teatro Chapí, muy posiblemente se llevó a efecto la última semana de mayo de aquel mismo año, tras el estreno triunfal de esta obra en Madrid, el 16 de mayo de 1897. De igual modo el estreno de Aurora en el Teatro Principal de Alicante, tuvo lugar el 7 de abril de 1897. (La Monarquía, Alicante, 27-3-1897; 8-4-1897; 30-5-1897).
10* Los cantantes principales en aquella ocasión fueron: señora Soriano (Gitana), señor Torón (Jefe de la tribu); señor Rius; y señor Gascó. El periodista Tulio, que recoge el acontecimiento, dice del estreno, “Comenzó la obra y de escena en escena se sucedían las ovaciones. Viéndose obligados los autores a salir al proscenio más de veinte veces en cada acto. Al finalizar el segundo, cayó sobre el tablado una lluvia de serpentinas y palomas encintadas y en medio de aclamaciones y vítores fueron obsequiados los autores con preciosos regalos de valía y coronas” (La Monarquía, Alicante, 27-3-1897).
11* Este edificio, durante la Guerra Civil (1936-1939), albergó las oficinas centrales de Fabricalzado y desde los primeros años de 1940 hasta los de 1970, fue la sede en la población de las oficinas de Telégrafos.
A.M.V., Libro de Acuerdos, 18-6-1899.
Cedido por... José Ramón Morales

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