PIJOTO, COLETO-MAÑANA

Pijoto, Coleto-Mañana TIPOS POPULARES
¿Quién fue Pijoto, quién fue este otro curioso y desconocido Coleto-Mañaña de apelativo compuesto? Del primero nos queda la descripción poética de Antonio Marín y la confusa noticia de que se le veía frecuentemente bebido, tambaleándose entre las risas y burlas de los chiquillos villenenses; del segundo, nada sabemos. Solamente que formaron parte del conjunto de mendigos locales y de que ambos fueron compañeros de Antón el ju­dío, a quien hemos podido referirnos con más datos. Una canción que cantaban los muchachos durante los primeros años treinta, decía así, re­firiéndose a los mendigos:
«Coleto-Mañana,/ Pepica y Antón/ los tres más gandules/ de to'l batallón.» 

Como queda dicho, fueron coetáneos de Antón «el Judío» y éste los favorecía cuando a él le sobraba. Leamos a Marín en su descripción de este otro pordiosero, «Pijoto», en la presente relación de desheredados lo­cales, y otra composición en la que también se refiere a él, aunque alter­na su figura con la de Antón «el judío» y Manolo «el Pintor».
PIJOTO 
Pijoto es el vago más grande del mundo.
Es el más apático y el más indolente.
Ha nacido para ser vagabundo
y ejerce su oficio concienzudamente.
Es un vago de esos
de postín, de cartel y de empaque.
Se le entró la vagancia en los huesos
y no hay quien de allí se la saque.
Se tendió a la bartola siendo un renacuajo
y es su siesta una siesta infinita.
Le ha declarado la guerra al trabajo
y es de los que dicen: -¡que trabaje Rita!­
La vagancia es su culto; y es tan buen devoto
de esa religión,
que jamás se le ha visto al Pijoto
dar un golpe ni aun por distracción.
La galbana es su fiel compañera;
y es tan holgazán,
que tiene hambre y no pide siquiera
que le den un pedazo de pan.
Verdad es que para él no hay dilema.
No le importa ayunar o comer.
Para él solo existe un problema:
¡encontrar quien le dé qué beber!...
Como es hombre de fe, el vagabundo
confía en que Dios no le olvide;
y que Aquél que le trajo a este mundo
de que nada le falte se cuide.
¡El que viste los lirios del valle su traje galano,
le dará el abrigo que ha de menester!
¡Quién las aves sostiene con pródiga mano,
le dará de comer y beber!...
Este gran marrajo
que nunca hubo modo
de que trabajara; solo hace un trabajo
con gusto. ¡El trabajo de empinar el codo!
Bebe, y bebe mucho; más nunca flaquea.
¡Siempre pide más!
Y aunque hay veces que se tambalea,
no se cae jamás...
Si va por las calles, va como alelado,
sin ver, ni aun aquellas cosas que presencia:
Siempre en un estado
total de inconsciencia...
Es como el Guadiana.
Se le ve del pueblo desaparecer,
y cualquier mañana
de nuevo en Villena se le vuelve a ver.
Y el Pijoto es feliz a su modo.
Se pasa la plácida vida en un trago.
Nació para vago y es vago del todo;
y se habrá de morir siendo vago.
TRIUNVIRATO 
¡Antón el judío!...
¡Manolo el Pintor!...
iPijoto!...¡Que trío!...
Los tres, de Villena, sois la nata y flor.
Yo, que ni a los ricos y los poderosos
acerté a acatar;
a vosotros, pobres seres andrajosos,
dedicaros quiero mi humilde cantar...
Sois las tres figuras representativas
de nuestra ciudad;
y las fuerzas vivas
del pueblo, vosotros sois en realidad.
Acaso algún fatuo de empaque y prestancia
que aquí farolea y que aquí nació,
como Luis catorce, el Rey Sol de Francia,
orgulloso exclame: -iVillena, soy yo!­
Pero el que tal diga miente a boca llena.
Tal frase en sus labios, jactanciosa es. ¡Realmente, Villena
sois vosotros tres!
Sois dignos cofrades en bellaquerías
de aquellos hampones de siglos atrás;
y vuestras trapazas, vuestras picardías,
son más ingeniosas que las de Gil Blas.
Vivís los tres, gracias a vuestras mañosas
artes, como vuestros colegas de ayer.
Los tres tenéis cosas; y el que tiene cosas,
ya tiene en el mundo cuanto hay que tener.
Los tres sois artistas. La llama del genio
nimba vuestras frentes, con vivo fulgor;
y os ganáis la vida con el propio ingenio
que es vuestro Mecenas y es vuestro Mentor.
Quizás de vosotros, alguno propale
que sois algo curdas; más decir a aquel
que eso diga, que uno de vosotros,
vale mil veces más que él.
Muchos, que se tienen por muy eminentes,
del mundo se irán;
y después de muertos, hasta sus parientes
los olvidarán;
pero al gran Pijoto, a Antón el judío
y al incomparable Manolo el Pintor;
a estos tipos clásicos, que a este pueblo mío
le dan una típica nota de color;
unos, en pos de otros,
del mundo se irán;
pero los que vengan detrás de nosotros
¡cuántas veces, cuántas, los recordarán!...
Dichosos hampones, que por esos mundos,
vais, sin que os preocupe, lo que ha de venir;
alegres, jocundos;
bebiendo, cantando y haciendo reír.
Errantes bohemios; canoros jilgueros,
que alegráis la vida con vuestro cantar.
¡Más valéis vosotros, que esos caballeros
que sólo disfrutan haciendo llorar!
Bondadosamente;
yo os tiendo mi mano con honda emoción
y a los tres os brindo, cariñosamente,
mi humilde canción.
Texto extraído del libro... De Villena y los villeneros. 2002
Alfredo Rojas y Vicente Prats.

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