1967 UN FESTERO "CALABUIG" Y "OREJICAS"

UN FESTERO 
Inmersas en una función definida, casi ritual, decantada tras un siglo de existencia, nuestras comparsas de Moros y Cristianos componen en los actos del programa oficial de fiestas una estampa consabida, de la cual pueden predecirse aspectos y actitudes sin apenas riesgo de errar el vaticinio.
Mas esto solamente es así en términos genera­les; pues, a poco que se ahonde en la interpreta­ción de las fiestas realizada por cada una de las comparsas, se descubrirá la existencia de un ma­tiz de diferenciación que establece para casi to­das ellas una personalidad que las singulariza. Y esta forma de ser determinada está arraigada has­ta el punto de producir un fenómeno que requiere detenido estudio: el de que la comparsa, dados un espíritu propio y una forma de actuar, impon­ga subjetivamente al festero la línea de conducta a seguir, y no, como cabría esperar, que sean sus elementos integrantes, o los nuevos miembros, los que alteren, hasta modificarla, la personalidad del conjunto.
Foto UTRILLA

Ello no obsta para que ciertos hombres lleven también a la fiesta, en ocasiones, un sello peculiar. Y de aquí la razón de ser de estas líneas. Nos re­ferimos a un aspecto poco común en nuestras comparsas y circunscrito curiosamente a alguno de los miembros de una de ellas: es ésta la de los Labradores. Si la observamos durante "La Entra­da" veremos que, tras el desfile de las clásicas escuadras, llega el pintoresco cortejo de los ca­rros huertanos, atiborrados de frutos, con rústicas vasijas de diversas formas que contienen el vino generoso, ornados con añejos y típicos cacharros, pendulantes a causa del traqueteo que supone pa­ra las duras llantas el adoquín que constituye el piso de la Corredera. Y, en algunos de esos ca­rros, unos cuantos "maseros" representan esce­nas que tienen, año tras año, un común denomina­dor: el de una intención satírica, que pone al des­cubierto leves defectos o revela imperfecciones lo­cales de cualquier orden, denunciados donosamente en pintorescos versos, a la vez que ridiculiza­dos en sus más risibles aspectos con expresiva mímica.
Uno de estos festeros es Francisco Revert Gar­cía, "Calabuig", quien no falta, desde hace mu­chos años, a esta cita con los espectadores, que esperan de él nuevos frutos de su ingenio, ex­puesto siempre en situaciones cuyas más peligro­sas aristas soslaya con sorprendente tacto. Este "masero" cultiva siempre un humor moralizador, amable, exento de acritud. Y lo sabe revestir de una puesta en escena, donde huelgan las palabras, que constituye la delicia de los espectadores de "La Entrada".
Foto RIPOLL
Creemos que siempre que se poseyera el secre­to de este intuitivo buen gusto y de este exquisi­to tacto, debiera prodigarse más tan singular aspec­to de nuestros desfiles festeros, apenas visto a na­die más salvo a algunos otros miembros de la comparsa de Labradores, entre los que es justo destacar también a Francisco Maestre Bravo, "Orejicas"; y, en esporádicas ocasiones, a la Compar­sa de Estudiantes. Y a ello hemos querido refe­rirnos en este número de la Revista, para dejar constancia de lo que creemos un destacable as­pecto de la actuación de los hombres de nuestras comparsas.
ROJAS 

Extraído de la Revista Villena 1967

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