1981 NUESTRA HISTORIA: EL SANTUARIO

NUESTRA HISTORIA: El Santuario
Por Máximo García Luján
La noticia de la peste que azotó la ciudad por el año 1474 (1), la retirada de la población a la Fuente del Chopo, donde hicieron barracas para vivir esperando que pasara el azote de la peste; el nacimiento de la devoción a la Virgen de las Virtudes y la construcción de la primera Ermita son noticias que pasan de padres a hijos a través de los tiempos, es tradición oral.
Los habitantes de Villena conocen la primitiva Ermita —humilde, sencilla, rústica— que luego se transforma en Santuario; la visitan algunas veces al año y, sobre todo, en las dos romerías que el Ayuntamiento celebra todos los años, cumpliendo así el voto que tenía hecho a la Virgen de las Virtudes, visitas que se producen una el 25 de marzo, día de la Encarnación, y otra el día 8 de septiembre, Natividad de la Virgen.
Así, en el acta de la sesión del Ayuntamiento celebrada el día 21 de marzo de 1595, vemos el siguiente acuerdo: «Acordaron que esta ciudad se tiene por patrón de la Casa de Nuestra Señora de las Virtudes, y en cada año acostumbra a ir esta ciudad en procesión el día de Nuestra Señora de Marzo, que se vaya en procesión como se tiene por costumbre y se notifique al mayordomo que apareje gasto ordinario, para la comida de los clérigos, frailes y pobres, que acostumbran a ir; diputaron a Juan Marín y Diego Valera, regidores, para que den orden en todo» (2).
Todos los años el Ayuntamiento recuerda la obligación que tiene de cumplir con los dos votos.
En la sesión celebrada el día 26 de agosto de 1604, leemos el siguiente acuerdo: «Primera-mente acordaron que esta ciudad vaya en ¡procesión a Nuestra Señora de las Virtudes, que es a ocho de septiembre de este presente año, como se acostumbra a hacer cada un año, y que el mayordomo apreste lo necesario para la comida que se acostumbra a hacer para los clérigos, frailes y pobres; se encarga a Diego Zaplana y Pedro Guerao, regidores, para que se encarguen de todo lo necesario y gasten según la Cédula Real que la ciudad tiene» (3).
La primera noticia sobre la devoción a la Virgen de las Virtudes y el Santuario escrita la encontramos en el año 1522, en una carta que dirige el Emperador Carlos V al Papa Clemente VII y que dice así: «Muy Santo Padre y Señor Reverendísimo: yo escribo a Don Juan Manuel, mi Pariente, y nuestro Embajador en esa corte, que de mi parte suplique a Su Santidad que haga por bien que una Ermita que está en término de la villa de Villena no se anexione a ninguna Iglesia ni Monasterio ni probea de ella a otra persona. Humildemente suplico a vuestra Santidad le mande oír y darle entera fe y creencia a lo que de mi parte suplicare en ello, mande expedir lo mejor y más brevemente hacer pueda. Escrita en la villa de Valladolid, a veinte y dos de marzo del mes de octubre de mil quinientos veintidós años. El Emperador de los Romanos siempre Augusto» 4).
Y con la misma fecha el Rey escribe a Don Juan Manuel, Embajador de España ante la Santa Sede, para que entregue personalmente su carta al Pontífice y le recomienda el asunto de la carta de esta forma: «por parte de la villa de Villena me fue hecha relación que puede hacer veinticinco años que la dicha villa edificó una Ermita en el término de ella donde dicen la Fuente del Chopo, Advocación de Santa María de las Virtudes, que la gente tiene mucha devoción en la dicha Ermita y hacen muchas limosnas. Escribo a su Santidad una creencia a Vos remitida, darle mi carta y suplicarle de mi parte haga por bien que la dicha Ermita no se anexione, y que para ello mande expedir las Bulas que fuesen necesarias y Vos tened especial cuidado en ello porque me haréis mucho placer y servicio» (5).
La segunda noticia que nos llega en documento oficial es en el Libro I de las actas de las sesiones celebradas por el Ayuntamiento. Y es precisamente en el acta de la primera sesión, celebrada el día 25 de julio de 1564: «Asimismo echaron suertes quiénes serían regidores diputados de la Casa de Nuestra señora de las Virtudes, del término de esta ciudad, por este año de sus Oficios, por cuanto los dignos señores del Concejo de esta ciudad son patronos de la dicha Casa, y los dos primeros que salieron fueron los señores don 'Rodrigo 'de Olivencia y Juan Martínez Vizcaíno, regidores» (6).
La tercera noticia en documento oficial sobre el Santuario la tenemos en la Relación de 1575, cuestionario de cincuenta y nueve preguntas que Felipe II hizo a todos los Ayuntamientos para conocer su situación social, moral, religiosa y otros datos interesantes sobre la vida de los Municipios. La cincuenta y una pregunta dice: «Las reliquias notables que en las dichas iglesias y pueblos hubiere y las hermitas señaladas y devocionarios de su jurisdicción y los milagros que en él se hubiesen hecho» (7).
A esta pregunta del Rey el Ayuntamiento contesta de una forma fría y rutinaria: «a) En la ciudad de Villena no se sabe que aya reliquias notables, y ay ermitas, una de nuestra señora de las Virtudes, do se an fecha algunos milagros, b) y ay otra ermita de señor San Juan, y otra de señor san Benyto, y otra de San Bernabé, y otra de san Sebastián, y otra de San Cristóbal y otra de señor Sancto Antón» (8).
Extraña sobremanera da frialdad que el Ayuntamiento emplea para contestar a esta pregunta, cuando el Santuario se conoce ya a nivel nacional y por su parte, el Ayuntamiento ha defendido 'desde la edificación de la primera Ermita que es el único Patrón de ella, ha tenido un pleito contra el Obispo de Cartagena, Don Arias Gallego, que ha ganado y organiza dos romerías anuales al Santuario.
José María Soler, en su libro «La Relación de Villena de 1575», al comentar esta frialdad apunta varios motivos, pero el que más nos convence es el siguiente: «La frialdad se debería al temor a soplar en las cenizas de un pleito que el Real Consejo de Castilla acababa de sentenciar en favor de Villena, contra el Obispo de Cartagena, don Arias Gallego, quien pretendía desposeer a la ciudad de su secular patronato sobre la Ermita. En el transcurso del enconado pleito, el Obispo había echado graves censuras contra algunos oficiales del Concejo villenense. No debemos olvidar que el interrogatorio fue presentado en Villena el 15 de diciembre de 1575 y que la sentencia del Real Consejo está fechada en Madrid el 28 de septiembre del mismo año» (9).
Estas son las tres noticias oficiales que nos hablan del Santuario pero buceando en los documentos que de esa época existen en el Archivo Municipal, encontramos varios documentos que con mucha anterioridad a los tres expuestos, nos hablan del Santuario, documentos Inéditos en el sentido de probar la existencia del Santuario a nivel nacional.
Pertenecen estos documentos al protocolo del célebre pleito de la villa de Villena con las villas de Onteniente y Caudete por la disputa de los Alorines, cuya posesión se disputaban las tres villas, disputa que costó la vida a dos villeneros, Pedro Martínez de Olivencia y Juan de Eslava, cuando gentes de Onteniente y Caudete, dirigidos por el capitán Mosén de Malferit, que habían reclutado partidarios en Bocairente, Oliva y Albaida, vinieron sobre Villena en número superior a los 1.500 hombres de a pie y a caballo, armados de espadas, lanzas y cimitarras, y quemaron trigos, casas, molinos y colmenas y llegaron a las puertas de Villena (10).
Los Reyes Católicos, para aclarar estos sucesos que duraron varios días y castigar a los culpables, nombran Jueces-Comisarios a don Juan Pérez de Barradas, Comendador, Corregidor y Justicia Mayor del Marquesado de Villena y a Mosén Jaime Aviñón, Doctor en Leyes, Lugarteniente del Gobernador del Reino de Valencia y estos Jueces se instalan en el Santuario, allí toman declaración a diversos testigos y fechan gran parte de los documentos del citado pleito de los Alorines.
«Nos, Juan Pérez de Barradas, Gobernador y Justicia Mayor del Marquesado de Villena por el Rey y por la Reina, Nuestros Señores, y Mosén Jaime de Aviñón, Doctor en Leyes y subrogado del Gobernador del Reino de Valencia, Jueces Comisarios por el Rey y por la Reina, Nuestros Señores en las diferencias que están entre las villas de Villena del Reino de Castilla y las villas de Onteniente y Caudete del Reino de Valencia, según y más largamente consta todo ello por los testigos de yuso escritos, mandamos a Vos los Alcaldes y Justicias de cualquier ciudad y villas y lugares del Marquesado de Villena, que luego por la parte de Villena este nuestro mandamiento, nos fuese presentado y requerido con él, mandedes embargar y embargades cualesquier contias de sueldos o maravedís que sean de cualesquier vecinos y moradores de las dichas villas de Onteniente y Caudete, mandándoles de nuestra parte que no les acudan con las dichas contias, ni otras que les deban so pena de los pagar otra vez porque así al servicio de sus Altezas, hasta haber otro mandamiento de sus Altezas, o de nosotros en su nombre en contrario.
HECHO EN NUESTRA SEÑO¬RA MARIA DE LAS VIRTUDES, término y jurisdicción de Villena, a diez y nueve días del mes de junio del año Nacimiento de mil quinientos un años.
Fue mandado por los señores Jueces del Reino de Valencia en 22 de junio de 1501 años.
Juan Pérez de Barradas
Jaime Aviñón Rosell
Por mandado de dichos señores, Pedro Romana, Escribano» (11).
Estos documentos que componen el pleito de los Alorines prueban claramente que en el año 1501 el Santuario era conocido a nivel nacional, Santuario que no sería como el actual, que es de construcción reciente relativamente, pero aquel Santuario del año 1501 estaría compuesto por la Ermita, habitaciones, salones, para que pudieran hospedarse gentes nobles y de tanta importancia de gobierno como eran el Corregidor del Marquesado de Villena y el Subgobernador del Reino de Valencia.
Y a partir de 1501, el Santuario es lugar de reuniones a nivel nacional. Cuando Felipe necesita reclutar hombres para nutrir sus ejércitos acude a los Ayuntamientos. Al Ayuntamiento de Villena, mediante una Cédula Real enviada al Corregidor y Adelantado del Reino de Murcia, le ordena que se reúna en el Santuario con representantes de varios pueblos vecinos. Así lo vemos por el acuerdo tomado por el Concejo de Villena en la sesión celebrada el 17 de mayo de 1588: «Y así han venido en cumplimiento de la Real Cédula del Rey Nuestro Señor y por mandado del dicho Corregidor y Adelantado del Reino de Murcia las dichas villas de Almansa, Yecla, Sax y Alpera acudirán a la dicha Junta; unánimes y conformes nombraron para la dicha Junta al alcalde Garci Gasque y a Pedro Miño, regidor, y se les dio el poder para el dicho efecto para que acudan a la Casa y Ermita de Nuestra Señora de las Virtudes, donde están diputados y están los diputados de dichas villas» (12).
Los argumentos expuestos prueban de forma eficiente que el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes era conocido a nivel nacional, por lo menos, desde el año 1501.
MAXIMO GARCIA LUJAN
NOTAS
1 — Protocolo de Hacienda del Padre Fray Matheo García, año 1722. Archivo Municipal.
2 — Libro de actas del Ayuntamiento, año 1595. Archivo
3 — Libro de actas del Ayuntamiento, año 1604. Archivo Municipal.
4 — Protocolo pleito con el Obispo Don Arias Gallego. Archivo Municipal.
5 — Protocolo pleito con el Obispo Don Arias Gallego. Archivo Municipal.
6 — Libro de actas del Ayuntamiento, año 1564. Archivo Municipal.
7 — José María Soler. La Relación de Villana de 1575. Instituto de Estudios Alicantinos.
8 — José María Soler. La Relación de Mena de 1575. Instituto de Estudios Alicantinos.
9 — José María Soler. La Relación de Villena de 1575. Instituto de Estudios Alicantinos.
10 — Pleito de los Alhorines, año 1501. Archivo Municipal.
11 — Pleito de los Alhorines, año 1501. Archivo Municipal.
12 — Libro de actas del Ayuntamiento, año 1588. Archivo Municipal.
Extraído de la Revista Villena de 1981

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