1981 A LA VISTA DEL CENTENARIO

A la vista del Centenario
Por Salvador Doménech Lloréns
Un centenario es una fecha señera y redonda que recuerda un hecho y que a pocas personas les es dado conmemorar. Como la vida humana es más bien corta y la llegada del centenario es más bien larga, el hombre ha inventado unos submúltiplos (bodas de plata, de oro, de diamantes) para hacer asequibles los acontecimientos jubilares a todas los generaciones, reduciendo plazos y aumentando el número de personas que puedan gozarlos. De ahí se deduce la importancia del siglo, de los cien años completos, y de ahí la trascendencia que pueda tener la conmemoración.
Los Moros y Cristianos son una realidad social, cultural, histórica, religiosa, artística, psicológica, etc., que se nutre también con la savia «sui génesis» de la música, sin la cual serían otra cosa distinta como lo fueron en siglos anteriores. De entre la música que se interpreta en nuestras Fiestas cabe distinguir dos grupos perfectamente diferenciados en su origen: 1.°) La música extrafestera, pensada y escrita por autores, en regiones y con motivos totalmente ajenos, pero que los Moros y Cristianos utilizan porque se adapta al ritmo que ellos requieren. 2.°) La música festera propiamente dicha, creada por y para las Fiestas de Moros y Cristianos.
Este último grupo es el que ahora nos interesa y su origen se remonta a 1882 cuando Juan Cantó escribió el pasodoble «Mahomet» para las Fiestas alcoyanas. El éxito obtenido sirvió de pauta y ejemplo para nuevas obras y otros compositores, creándose poco a poco los pasodobles diarieros, marchas moras y marchas cristianas. Y como la realidad de los Moros y Cristianos se da en varias poblaciones de la comarca, también en estos pueblos surgieron con el tiempo compositores y obras festeras propias, hasta alcanzar una respetable cantidad de partituras, muchas de las cuales se habrán perdido o duermen el sueño del olvido en los archivos.
La fecho de 1882 constituye la partida de nacimiento, de la que se deriva la importancia del hecho y en la que se fundamenta el centenario concebido en dos vertientes: 1.ª Mediante un programa conjunto, colaborando diversas poblaciones de la. UNDEF y abierto, en general, a todas ellas. 2.ª Con los programas particulares que organice cada población a nivel local.
Ambas facetas comprenderán actos más o menos brillantes, concurridos, artísticos y populares, y podrán resultar excelentes, mediocres o deficientes. Todo ello ya se verá cuando acabe todo y los resultados dependerán del interés que susciten y de las colaboraciones que conciten. Pero al margen de los frutos que se obtengan, lo cierto es que la mayoría de los actos serán flor de un día, sin apenas dejar rastro, mientras serán muy pocos los que dejen, huella perdurable por su carácter trascendente.
Ante la fugacidad ineludible del centenario —aunque se desarrolle a lo largo de año y medio— cabe el propósito de conseguir logros más duraderos y prácticos si se adoptan dos puntos fundamentales, sobre todo en las Entradas, y que no son nuevos, ni difíciles, ni caros sino todo lo contrario; algunos pueblos ya los experimentaron con éxito. Se trata de los siguientes:
1.°) Que no se interprete música extrafestera, o adaptaciones de partituras foráneas, para potenciar la música festera propiamente dicha.
2.°) Que no se repita una misma pieza por dos o más bandas en una Entrada, para que el conjunto resulte un concierto y no un disco rayado.
Si estos dos puntos se cumplimentasen ahora y se mantuvieran después, constituirían el mejor homenaje a la música festera y el fruto más sazonado del centenario. Por contra, si se rechazan y todo sigue como hasta ahora, de poco habrá servido la conmemoración por muy fastuosa que resulte. Y la responsabilidad de que se lleven o no a la práctica no se puede exigir a nivel del festero que, generalmente, sólo piensa en pasarlo bien, ni tampoco a nivel de una comparsa que apenas suele preocuparse de las otras; la responsabilidad recaería sobre la Junta Directiva de la entidad local, que para eso está: para organizar el conjunto, empuñar la batuta y dirigir la orquesta.
Extraído de la Revista Villena de 1981

No hay comentarios:

..... CONTINUAR... PASAR PÁGINA Pinchar en... (entradas antiguas)
Esta Web no se hace responsable de las opiniones de sus lectores. Todo el contenido es público. Usted puede copiar y distribuir o comunicar públicamente esta obra siempre y cuando se indique la procedencia del contenido. No puede utilizar esta obra para fines comerciales o generar una nueva a partir de esta..
Web: www.villenacuentame.com
E-Mail:
villenacuentame@gmail.com