2016 ESCRIBIR A MANO, ANTES DE QUE SEA... DEMASIADO TARDE. CON TODO EL CARIÑO PARA...

Hoy reproducimos una carta que hemos recibido de nuestro amigo José Payá desde Benejama que no has hecho reflexionar... no hay que perder las buenas costumbres. Como bien dice si alguien quiere contestar os dejamos la dirección al final de la carta. Yo voy a escribir aunque sean cuatro líneas... Feliz 2017 
ESCRIBIR A MANO, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE
Querida Familia y Amigos:
En el año 2013 hace ya tres años que os mandé la última carta titulada LA DESPEDIDA, y este año 2016 me he decidido a escribiros ya que entre otras cosas, representa para mí una gran satisfacción y un entretenimiento, lo cual a mi edad es bueno para tener la mente ocupada en actividades positivas.
Como los temas tradicionales de felicitación Navideña ya los he desarrollado en otras ocasiones, voy en esta a intentar convenceros de la escritura a mano, y supongo que la reflexión que voy ha hacer no va a servir de mucho, en especial para los más jóvenes. ¡O …quien sabe, a lo mejor si¡ pero sea como sea, lo voy a intentar, sin pretender con ello dar lecciones de nada, ni de resultar pedante, simplemente como recomendación o consejo de un viejo tradicionalista, para intentar que no se pierda esta vieja y bonita tradición de comunicarse.
Se trata una vez más, de inculcaros la escritura a mano, ya que se trata de un verdadero placer, esa sensación de la pluma que deslizándose calladamente sobre el papel, desgranando sentimientos en cada rasgo, esas redacciones escritas a mano, descifrando sentimientos maravillosos, deletreándolo en lo más profundo, produce una emoción contenida, callada y relajante, brotando la inspiración, en la que hacemos participes a otras personas de lo que escribimos, dibujando cada letra, cada curva y dejando nuestra propia huella en el papel, que después, el receptor lo percibe perfectamente en el momento de su lectura, sin necesidad de wi-fi, fibra óptica, banda ancha, twitter WhatsApps o e-mails de ciento cuarenta caracteres, que a parte de que cada día se escribe peor por las abreviaturas y faltas de ortografía que ello conlleva, carece de personalidad y sentido poético.
Todo lo contrario de la carta tradicional, la cual al tiempo que se lee se huele, ya que incluso en mis tiempos de juventud las cartas de amor iban perfumadas, poniéndoles unas gotitas de esencia concentrada del perfume preferido y otras tantas gotitas de amor… se volvían a guardar en el sobre, pero sobre todo se guardaban en el corazón.
Estos tiempos modernos nos llevan a escribir peor, acelerados ante tanto mensaje corto y en algunas ocasiones incoherentes y faltos de sentido, para expresar lo que se quiere decir. Las cartas manuscritas han caído en desuso, casi diría yo que ya no se escriben, los jóvenes no lo practican, la mayoría de ellos, jamás han escrito una carta a mano y menos de amor, las emociones ahora se expresan mediante WhatsApps, con palabras abreviadas que carecen de sentimientos propios, resulta triste que un pequeño aparato haya conseguido que estemos siempre pendientes de él, las tecnologías modernas utilizadas con mesura y sentido común, creo que son fantásticas y muy útiles, pero tal como se están utilizando, en mi opinión es como una especie de enfermedad que sin darnos cuenta nos está esclavizando.
Es tan importante escribir a mano, que especialmente los grafólogos pueden extraer muchísima información, hasta pudiendo adivinar el carácter, la personalidad y la forma de ser del escribiente, pero que también cualquier lector con un poco de sensibilidad puede percibir con menos tecnicismo, algo muy importante en el escrito.
La tableta empieza a ser una herramienta tan habitual como lo había sido en mis tiempos el cuaderno, y parece que las horas que invertíamos en caligrafía estarían de más, pero yo discrepo de ello ya que la ortografía facilita la lectura, potencia la memoria, y creatividad.
Una postal escrita a mano... también merece la pena.
Por tanto os animo a que de ahora en adelante escribáis a mano, aunque solamente sea una vez al año, como por ejemplo, felicitando por Navidad, una carta de amor, con poesía incluida, si ello es posible, o una simple nota de agradecimiento, pésame, onomástica o un cordial saludo, el cual os mandamos de todo corazón, y os deseamos seáis felices en estas Navidades y en el resto de vuestras vidas, y si no os resulta un gran sacrificio, os animo a que me contestéis una simple carta, si es posible escrita a mano, para así formar parte de mi nutrida y bonita colección de escritos de personas muy queridas; porque, una palabra se olvida…,una lágrima se evapora…, un beso, aunque poético, también se borra, pero tu carta, aunque esta sea breve, eso…, jamás se olvidará.
Un fuerte y cariñoso abrazo.
Muchas gracias Pepe por acordarte en estos días de Villena Cuéntame.
José Payá Valdés. Calle Aurora 31. 03460 Benejama (Alicante)

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