1984 CURIOSIDADES EN TORNO AL MAESTRO RUPERTO CHAPÍ

CURIOSIDADES EN TORNO AL MAESTRO RUPERTO CHAPÍ
Por Ángel Sagarcia
SUS VILLANCICOS, FRUTO DE SU INFANCIA
Portada de la edición para canto y piano de la Paria Chica de Chapí, en ella los protagonistas, Pastora, andaluza y Mariano, aragonés, interpretando el dúo de »Las Coplas» n.° 3 de la partitura.
Cuando nació Chapí, el 27 de marzo de 1851, sus padres, José Chapí y Nicolasa Lorente, tenían cinco hijos: Encarnación, Dolores, Rosalía, y Eduardo (estos dos, mellizos), y José e Isidoro (también mellizos). Vino al mundo Ruperto y tuvieron una hija más, María Dolores.
José Chapí, heredero de la peluquería de su progenitor, sentía verdadera pasión por la Música, tocaba la guitarra, conocía el Solfeo y a los hijos, apenas aprendían a leer, les enseñaba las notas musicales y con ellos, en las noches invernales, formaba un coro. En navidades cantaban villancicos al niño Jesús, algunos populares levantinos. El pequeño Ruperto, subido en una silla intervenía, y aquellos lindos villancicos los recordaría y le inspira-rían años más tarde, en 1891 y 1904, para componer los que incluyó en sus zarzuelas "El mismo demonio", libreto de Fernando Manzano y ,"La puñalada", libro del reputado poeta Carlos Fernández Shaw. Chapí, en la etapa en que escribió y estrenó estas producciones, era ya famoso, pues había dado a conocer triunfalmente: "La tempestad", "La bruja", "El rey que rabió"... El villancico de la primera, zarzuela nombrada, que tiene su interpretación en la cocina de una casa de pueblo, en la Nochebuena, está magníficamente ambientado, es bello ejemplo de música popular religiosa, a no dudar, influenciada por la que Chapí, había interpretado, siendo niño. La letra tiene estos adecuados versos: "En el portal de Belén / junto al reino de Judea / Están la Virgen y el niño / y les alumbra una estrella".- "El Santo José la dice / -¿Cómo estás, Virgen doncella? / -Triste al ver al hijo mío / metido en tanta pobreza".
La acción de la zarzuela "La puñalada" acaece en un pueblo de la Sierra de la Alpujarra. Es la Nochebuena. En una calle, en la puerta de su casa, la protagonista, seña Joaquina, espera impaciente a su hijo Joselillo. Llegan a sus oídos, lejanos, unos villancicos alpujarreños, cuya letra la empiezan estos versos: "En el portal de Belén / hay dos soles y una luna: / La Virgen y San José / y el niño que está en la cuna".
Chapí incluyó los villancicos en el prólogo de la zarzuela, amplio, hermoso, de corte sinfónico.
CHAPI EN MADRID. TRIUNFOS, CRITICAS,
UN LIBRETO DE ZARZUELA DIFICIL DE MUSICAR.
El año 1898 los escritores Joaquín Dicenta y Manuel Paso, ofrecieron a Chapí el libro de zarzuela "Curro Vargas", vasado en la novela de Pedro Antonio de Alarcón, "El niño de la bola". Agradó el ya autor de "El tambor de granaderos", "Las bravías", "La revoltosa"...y para musicarlo, en el más breve plazo, se trasladó al Monasterio de Piedra en julio del año nombrado. "En la celda número doce -se leyó en una crónica periodística- a la sombra de la exuberante vegetación y oyendo el rui¬do de las grandiosas cascadas, el ilustre maestro escribe una de las páginas musicales que más conmoverán entre las de la presente época".
La partitura de la zarzuela "Curro Vargas" es un trabajo henchido de la mejor técnica, que acrecienta el interés y belleza melódica. Se estrenó en Madrid, en el Teatro Circo Parish, el 10 de diciembre de 1898, con éxito clamoroso. Su valía se ha vuelto a advertir recientemente al reponerse en el Teatro de la Zarzuela madrileño el 11 de abril del presente año. Pues bien, José Serrano, que a fines del siglo pasado luchaba en Madrid por abordar el teatro lírico -hasta 1900 no pudo estrenar "El motete", su primera zarzuela-, con el fin de ganar algún dinero (se hallaba en apurada situación económica), redactó crítica musical en el semanario "El saloncillo", de vida efímera. Una de las críticas de Serrano es acerca de la obra de Chapí. Nota pintoresca de sus juicios fue censurar aquellos fragmentos en los que el maestre, utilizó el contrapunto. ¿Quizás porque no lo había aprendido? (sus conocimientos eran bastante incompletos). El caso es que, como se lee en su crítica de "Curro" de la que copiamos varias líneas, el "contrapunto no es teatro".- Elevado a la quinta potencia, no ha sido ni puede ser teatral.- En el concertante del acto segundo ha hecho un derroche de contrapunto el maestro Chapí, pero no ha conseguido conmover al público, que debe ser el objetivo principal del autor".
Chapí, bondadoso, no se disgustó y, es más, felicitó a Serrano y colaboró con él en la zarzuela "El amor en solfa".
Mausoleo de Chapí y de su esposa en el Cementerio de la Sacramental de San Justo de Madrid.- Foto de Rico de Eatasen
Cuando se supo este hecho, un periodista preguntó a Chapí: —¿Cómo es que escribe usted "El amor en solfa" con el autor de "La reina mora"?
Efectivamente, después de haberlo hecho con Morera y con Quinito Valverde me prometí a mi mismo no volver a colaborar con nadie, pero, al ser solicitado, por los hermanos Quintero mi participación con Serrano, acepté, porque con su estilo originalísimo e inconfundible, será el músico de más destacada personalidad que habrá producido España en estos últimos tiempos.
En 1905 llegó a Madrid un músico nuevo, Pablo Luna, nativo de Alhama de Aragón (Zaragoza). En la ciudad del Ebro había tocado el violín, dirigido orquestas y compuso varias zarzuelas. En la villa y corte ocupó el cargo de maestro concertador del teatro de la Zarzuela. Una de las primeras que tuvo que concertar fue "El hijo de doña Urraca", de Chapí. Este, asistía a un ensayo y Luna, al terminar uno de los números musicales se aproximó a él y le dijo:
Maestro, ¿no le parece que este fragmento debía ir en tiempo allegretto?
No, diríjalo en el tiempo en que está.
Ensayados varios números más, se tocó el que fue objeto de las palabras de Luna, quién, aunque medroso, lo dirigió en tiempo allegretto. Al final Chapí exclamó:
—Luna, diríjalo siempre como ahora, alcanza más viveza, resulta más brillante.
Así era Chapí, hombre razonable y justo, admitía censuras y observaciones si las guiaba un criterio beneficioso para la interpretación musical.
El año 1908 Chapí tuvo que musical un libreto de zarzuela de los Quintero, que era difícil, principalmente por el motivo de que en un número, "Dúo de las coplas", a cargo de Pastora, andaluza y Mariano, aragonés, se empeñaban ambos en que sus respectivos cantos populares eran los mejores; había que enlazar y unir a veces, fragmentos de música andaluza y aragonesa. Pero Chapí, con su admirable y excepcional sentido del teatro, salió triunfante creando un dúo perfecto y acertado, como asimismo otras piezas de la partitura: el preludio, verdaderamente sinfónico, la canción aragonesa "El baturrico"...
El maestro objeto de este trabajo, además de su ingente producción de zarzuelas, compuso varias obras sinfónicas; deben citarse: "La corte de granada" (Fantasía morisca) y "Los gnomos de la Alhambra" (Leyenda musical). Seis óperas; dignas de mencionarse "Cirse" y "Margarita la tornera", y música de cámara: cuatro Cuartetos. Todo este caudal muestra el positivo talento, no siempre considerado, del inolvidable Ruperto Chapí, gloria de la Música española.
ANGEL SAGARDIA
Extraído de la Revista Villena de 1984

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