1948 LA CORONACION

Magnífica Corona de Oro, esmaltes y piedras preciosas, obra del artífice valenciano D. Manuel Orrico, regalada a su Excelsa Patrona por el pueblo de Villena.Y llegó el día deseado. Un año entero de inquietudes, de trabajos, de batallar incruento, en preparación de los actos de esta fecha, fasta en los anales villenenses: 6 de septiembre de 1948; vigésimo quinto aniversario de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de las Virtudes. La vida entera de la población – puede decirse sin hipérbole – ha girado durante un año alrededor de este momento, que vamos a tratar de describir lo más exacta y minuciosamente que nos sea posible.
El día amaneció espléndido y radiante. Ni una sola nube empañaba el brillo de un sol septembrino casi canicular. Desde muy temprano, acuden los fieles a la parroquia de Santiago para recibir la Sagrada Forma. Las misas se celebran isócronamente, oficiadas sin interrupción por tres sacerdotes en los altares del presbítero, magnífico de aspecto. Dos grandes tapices de flores, colocados a ambos lados del altar mayor, reproducen la fuente y el pozo, alegorías de la Santísima Virgen. Nuestra Señora, con el Divino Niño en sus maternales brazos, aparece en su trono revestida del manto de tisú de oro que estrenara el día de su coronación. El altar es un jardín de flores naturales.
En el lado del Evangelio se ha colocado el trono que ha de ocupar el Sr. Obispo cuando celebre el pontifical, así como diferentes asientos para los sacerdotes y seminaristas que acompañen a S.E. Un lugar reservado a las autoridades se divisa en el centro de la iglesia.
Corona de oro del Niño Jesús y rostrillo de la Virgen, en filigrana de plata.
Llegada del Excmo. Sr. Gobernador D. José M.° Paternina.
A las nueve de la mañana, llega a las Casas Consistoriales el Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia D. José Mª Paternina, acompañado de su gentil esposa Dª Josefa Bono; de D. José Rocher, Alcalde de Villena, y de D. Joaquín Pérez-Marsá Maestre, Presi­dente de la Junta de la Virgen. Estos dos últimos habían acudido a recibirlos al límite del término municipal. Todas las autoridades locales y el Ayuntamiento en pleno, integrado por los gestores D. Alfonso Arenas García, D. Alberto Pardo Caturla, D. Jerónimo Hernán­dez Hernández, D. Emilio Cuéllar de la Torre, D. Máximo García Luján, D. Fulgencio Ferriz Hernández, D. José López Mantilla, D. Antonio Ríos Asunción, D. Francisco Flor Hernán­dez, D. Juan Bautista Hernández y D. Antonio Hernández Amorós, les aguardan en la entrada principal, desde donde se forma una comitiva que parte hacia la parroquia para entrar en ella por la puerta de la fachada recayente a la plaza. La Sra. de Paternina es recibida por Dª Adela Ritas, en representación de las Damas de la Virgen, y por Doña Isabel García, viuda de Arenas, que representa a la Comisión de Señoras pro Corona de la Virgen. Después de los saludos protocolarios, la ilustre visitante es acompañada hasta el sitio especial que le había sido reservado en el lado de la Epístola inmediatamente detrás de la verja. Dª Josefa Bono, por mediación de D. Máximo García Luján, (*) miembro de la Comisión pro Bodas de Plata, hace ofrenda a la Virgen del magnífico ramo de flores con que el Ayuntamiento la había obsequiado a su llegada.
Llega a Santiago el Excmo. y Reverendísimo Sr. Dr. D. Miguel de los Santos Díaz, y Gómara, Obispo de Cartagena.
Las Autoridades se dirigen a la puerta principal de la Parroquia para esperar a S. E. Reverendísimo, quien, durante su estancia en Villena, se hospeda en el Colegio de Herma­nas de San Vicente de Paul, situado en la Corredera. Precedido de una comitiva formada por seminaristas y sacerdotes, el Sr. Obispo llega puntualmente, revestido con capa mag­na cuya larga cola sostiene uno de los seminaristas. Acompañan a S. E.: el Canónigo del Cabildo de Murcia y Prelado Doméstico de Su Santidad, Ilmo. Sr. D. Ceferino Sandoval Amorós, hijo de esta Ciudad; D. Moisés Lafuente, Canónigo del citado Cabildo y fami­liar de S. E., y el Beneficiado del ya mencionado Cabildo y segundo Maestro de Ceremo­nias D. Paulino Prieto Pardo. Después de ser saludado por las Autoridades, el Sr. Obispo asperja con agua bendita y se dirige a la capilla de la Comunión para hacer la visita al Santísimo, mientras aquéllas pasan a ocupar el lugar que tienen reservado en el centro de la iglesia. Entre sus componentes, además de los gestores municipales ya citados, se conta­ban: D. Juan Selva Mergelina, Coronel de Infantería; D. Luis Solazar, Capitán de la Guar­dia Civil, y D. Nicolás Maurandi, Juez Comarcal.
La señora de Paternina acompañada de varias personalidades locales.La presidencia después de la Coronación.El Pontifical. - Generosidad de 5. E.
Una vez en el altar mayor la comitiva religiosa, el Sr. Obispo se dirige al trono y co­mienza a revestirse, mientras la Capilla entona Maitines. Acto seguido, da comienzo la solemne ceremonia, durante la cual se interpreta la primera «Misa Pontifical», a tres voces, del Maestro Peros¡. El Magistral de la Catedral de Madrid D. Aniceto de Castro Albarrán, ocupa la sagrada cátedra y pronuncia un elocuente sermón. Terminado el Pontifical, sube al púlpito el Sr. Cura Párroco de Santiago D. Juan Mañas Gómez, quien lee a los fieles las condiciones para ganar la indulgencia plenaria de la Bendición Papal que, a continuación de las preces rituales, imparte S. E. desde el trono. Todas las Autoridades se han retirado al despacho parroquial. D. Joaquín Pérez-Marsá se acerca al Sr. Obispo y le hace entrega de un sobre con 2.000 pesetas que la Junta de la Virgen ha fijado como limosna y estipendio por haber solicitado la intención de la Santa Misa. S E., con exquisita gentileza, devuelve el sobre al Sr. Pérez-Marsá para que su con­tenido pase o engrosar la suscripción pro Corona de la Virgen.
La mirada se pierde entre un mar de cabezas humanas ...
La puerta Almansa desde la calle Joaquín Mª López, durante la Coronación.
El escenario de la Coronación. - Enorme afluencia de público.
Mientras tanto, el público ha ido afluyendo incesantemente o la Puerta de Almansa, donde se ha levantado una tribuna precisamente en el mismo lugar que ocupó la que, en 1923, fue utilizada para la Coronación. Su ornamentación, a cargo personal de D. Miguel Inca, de Valencia, es sencilla y efectista: pesadas alfombras, gallardetes, banderas pontifi­cias y la enseña nacional. A medida que la hora se acerca, crece la oleada humana que, rápidamente, ocupa los lugares disponibles. La guardia municipal se ve casi impotente para contener a la muchedumbre en los límites establecidos, algunos de los cuales son des­bordados con facilidad. El locutor de Radio Elche, Rvdo. Sr. D. Francisco Espinosa, cuya emisora ha instalado un buen servicio de altavoces, mantiene la espera con vibrantes aren­gas y prudentes consignas que apenas pueden ser escuchadas a causa del creciente rumor de la impaciente multitud.
Las comparsas, que han ido desfilando durante la celebración del Pontifical, hacen su entrada por la calle de Ramón y Cajal y van apostándose en semicírculo alrededor de la tribuna. Frente a ésta, se sitúa la masa coral, integrada por un centenar de voces mixtas elegidas por el Maestro Carrascosa. El aspecto que ofrecen la Puerta de Almansa y todas las calles convergentes es, a la vez, imponente y magnífico. Los balcones, las azoteas, in­cluso los tejados de las casas, se hallan totalmente abarrotados de un público ávido de no perder ni el más mínimo detalle. La mirada se pierde sobre un mar de cabezas humanas...Ya ha salido la comitiva de la parroquia de Santiago. El orden de marcha es el si­guiente: trono de Nuestra Señora de las Virtudes portado a hombros de los gestores muni­cipales y miembros de la Junta de la Virgen y guiados por D. Vicente Valdés Archent; se­minaristas; clero; Excelentísimo Sr. Obispo, revestido de pontifical, y palio. Sigue el Sr. AI­calde D. José Rocher Tallada, que porta en un almohadón la corona de la Virgen y que precede, a muy corta distancia, a D. Joaquín Pérez-Marsa, portador, en bandeja de plata, de la corona del Niño Jesús. Marcha a continuación el Sr. Gobernador, acompañado, a su derecha, por D. Nicolás Maurandi y D. Luis Salazar, y, a su izquierda, por D. Juan Selva, coronel de Infantería y D. Alberto Pardo, Te­niente de Alcalde y Jefe de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. El resto de los invitados forma inmediatamente detrás de esta presidencia, cerrando la marcha el cuerpo de Ordenanzas del Ayuntamiento y la Guardía Municipal.
Los balcones, las azoteas, incluso los tejados de las casas, se hallan abarrotados de público...
El aspecto de la puerta Almansa y de todas las calles convergentes es, a la vez, imponente y magnífico.
La Virgen de las Virtudes llega a la Puerta de Almansa.A las doce y cinco minutos, Nuestra Señora de las Virtudes hace su aparición en la Puerta de Almansa. El momento es indescriptible. Los vítores y aclamaciones de la multitud se unen a las cerradas descargas de arcabucería, al repicar de todas las campanas del pueblo y a los majestuosos compases del Himno Nacional interpretados ­por las doce bandas de música, mientras los alféreces de las comparsas juegan airosamente sus banderas. Enmedio de este clamor unánime, la Virgen es as­cendida a la tribuna y colocada en su trono, dando frente a la calle de D. Joa­quín M.ª López. Sube también el señor Obispo, acompañado del diácono y del subdiácono, y asimismo lo hacen D. Ceferino Sandoval, D. Moisés Lafuen­te, el Maestro de Ceremonias, el señor Alcalde de Villena y el Presidente de la Junta de la Virgen. El resto de los invi­tados va ocupando los lugares previa­mente designados, a indicación de don Luis García Cervera y de D. Pedro Her­nández Hurtado, Secretario de la Junta de la Virgen y miembro de la comisión de Bodas de Plata respectivamente, co­misionados para este fin.Sale de Santiago la venerada Imagen. Nuestra Señora de las Virtudes conducida al lugar de su Coronación..
La Coronación.
Restablecido el silencio no sin dificultad, el Alcalde, Sr. Rocher, pronuncia unas breves palabras en las que expone la emoción del instante, y hace ofrenda al Sr. Obispo de la Corona que Villena entera regala a su "Morenica". Enmedio de un imponente silencio, S. E. procede a la bendición de las Coronas. El Sr. Orrico, hijo del artífice constructor, coloca la suya al Niño Jesús y, momentos después, el Sr. Obispo, desde lo alto del trono, muestra al pueblo la de la Virgen y la coloca sobre las Divinas Sienes. El momento es de una emoción intensísima. Seiscientas palomas emprenden un vuelo espec­tacular y, cuando las músicas rompen de nuevo el silencio, estalla un aplauso atronador que llena los ámbitos de la plaza, y muchos, muchísimos ojos se llenan de lágrimas...
Una de las palomas, plástica con­firmación de la inocencia que el bello animal simboliza, ajena a protocolos y divinamente irrespetuosa, describe en los aires un majes­tuoso semicírculo y va a posarse blan­damente en lo más alto de la Corona Virginal. El público, complacido, arrecia en sus aplausos, mientras el Sr. Obis­po, bondadoso y sonriente, la ahu­yenta con suave ademán. Otras tres palomas buscan co­bijo a los pies de Nuestra Señora entre los pliegues de su manto, y allí permanecen por espacio de dos días, seguras y tranquilas, añadiendo una nota de movimiento y viveza a los estáticos ornamen­tos del trono. Hecho de nuevo el silencio después del pintoresco incidente, la masa coral lanza a los vientos las notas del "Canto a la Virgen de las Virtu­des en las Bodas de Plata de su Coronación Canónica", inspirada composición a cuatro voces y orquesta, que en otro lugar de esta CRÓNICA se publica, ex­presamente compuesta para este acto por el maestro D. Manuel Carrascosa García, director de nuestra Banda Municipal, sobre unas sentidas y líricas estrofas poéticas de D. Pedro Her­nández Hurtado. La multitud escucha recogida y atenta la bella trama polifónica que las voces van tejiendo y, al final, premia con una gran ovación la labor de autores e intér­pretes.
Las autoridades a la salida de Santiago.D. José Rocher porta en un almohadón la Corona de la Virgen y D. Joaquín Pérez-Marsá lleva en bandeja de plata la del Niño Jesús.El Sr. Orrico hijo del artífice constructor coloca la Corona al Niño Jesús.El Sr. Obispo muestra al pueblo la Corona de la Virgen.Una paloma se posa blandamente en lo más alto de la corona virginal... y el Sr. Obispo bondadoso y sonriente, la ahuyenta con un suave ademán. S.E. procede a la bendición de las Coronas. El Sr. Obispo descansa brevemente antes de su discurso.
Discurso del Sr. Obispo.
Y se levanta a hablar S. E. Reverendísimo. Su voz, leve­mente trémula por una emo­ción que no trata de ocultar, es solemne y pausada. Habla paternalmente del acto de re­paración que Villena acaba de ofrecer a su querida Patrona al ofrendarle una corona en sustitución de la que manos impías y sacrílegas le arrebataron en días aciagos para la religión y la patria. Sus conceptos, claros y rotun­dos, van desgranándose con una lógica y precisión admirables, teñidos de un entusiasmo fácilmente comunicativo. La pieza es bellísima, y pone una vez más de manifiesto la justa fama de que goza como uno de los más distinguidos oradores sagrados de la actualidad. Termina impartiendo su bendición a todo el pueblo; que la recoge, humilde y postrado, enmedio de un religioso silencio.


S.E. Reverendisíma durante su magnífico discurso. El Sr. Obispo imparte su bendición a todo el pueblo, que la recoge humilde y postrado.
El alcalde de Villena D. José Rocher, pronuncia unas breves palabras para ofrendar la corona.
Una visita inesperada.
En este momento, un automóvil desemboca por la calle de Ramón y Cajal y se detiene ante la tribuna. Los que en ella se encuentran dan visibles muestras de satisfacción, mien­tras el Sr. Obispo desciende de su sitial y saluda cariñoso al ocupante del vehículo. Es don Gaspar Archent, culto Canónigo y fecundo escritor villenense, actualmente postrado por cruel enfermedad. Una cariñosa ovación ha acogido la presencia del ilustre enfermo, alma y vida de la Coronación de 1923, así como el humano y cordial gesto de S. E., que, tras ello, asciende de nuevo a la tribuna para presenciar el desfile ya iniciado.
S.E. desciende de la tribuna para saludar al ilustre enfermo don Gaspar Archent, alma y vida de la Coronación de 1923.La presencia de D. Gaspar Archent es acogida con una cariñosa ovación.
El desfile.
A duras penas pueden abrirse paso las comparsas en dirección a la Corredera. El lo­cutor va anunciando la salida, amenizando el relato con curiosas anécdotas del historial de cada una. Se da la coincidencia de que los "Contrabandistas" conmemoran también en este año las bodas de Plata de su fundación.
Una vez que ha desfilado la última comparsa - los veteranos "Cristianos" - se forma de nuevo la comitiva religiosa, presidida por el Sr. Obispo, tras la que marcha la coro­nada Imagen, seguida de las autoridades a las que preside el Sr. Gobernador, quien lle­va esta vez a su derecha a D. José Rocher. El cortejo re­corre las calles de D. Joaquín María López, Generalísimo, Capitán López Tarruella y plaza de Santiago, y durante el trayecto, no cesa de recibir la "Morenica" el cálido homenaje del pueblo que se agolpa a su paso. Poco después de mediodía, hizo la Virgen su entrada en la parroquia, dando con ello fin a los actos matinales de esta jornada, plena de fervor mariano.
La procesión-romería.
Por la tarde a las seis, dió comienzo la proce­sión-romería réplica exacta de la de 1923 y que, como entonces. recorrió el itinerario siguiente: Ra­món y Cajal. D. Juan Chaumel, General Mola, Afue­ras de San Sebastián, Salvador Pérez Marsá, Menén­dez y Pelayo, General Sanjurjo, Paseo de Chapí, Parque de los Caídos, Luciano López Ferrer, Isabel la Católica, Trinidad, Avenida del Generalísimo, Pedro Menor, José M.ª Hernández Menor, Hermanos Aranzabe, Juan Carrera, Rulda, Plaza de Biar, Onil, Cantones, Joaquín Sandoval, Plaza de Santa Ma
ría, Calvo Sotelo, Teniente Hernández Menor y Plaza de Santiago. Forman en la procesión, a la que precede la Cruz alzada de la parroquia de Santiago, innu­merables devotos que, de cuatro en fondo, marchan lentamente entonando cánticos y vito­reando sin cesar a la Virgen de las Vir­tudes. A la entrada de cada calle, sus vecinos se hacen cargo de la Imagen, que ya no abandonan, disputándose el honor de portarla en hombros, hasta que es entregada al vecindario de la calle siguiente. En las muy populosas, este honor es excesivamente corto y no llega a colmar el piadoso deseo de sentir en los hombros el divino peso. La Plaza de Pedro Menor, que no se ha visto engalanada, saluda el paso de la "Morenica" con bengalas de colores, y un primoroso castillo de fuegos artificiales ilumina la aparación de la Virgen por la Fuente del Garrofero. Es verdaderamente extraordinario el entusiasmo que demuestran los vecinos de estos barrios altos de la población, cordialmente agrade­cidos a la Regia vi­sita.
Después de este triunfal y glorioso paseo, hizo la Vir­gen su entrada en la parroquía de San­tiago a las nueve y media de la noche.
Y así transcurrie­ron los actos de este día 6 de septiembre de 1948, pleno de emociones para los que hemos tenido la dicha de vivirlo, y doblemente evoca­dor para los que re­cuerdan con nostalgia una fecha semejante de años ya­
pasados. La deuda quedó saldada, y una nueva fecha áurea fulgura desde ahora en los anales villenenses.
La comitiva religiosa que precede a la Virgen Coronada.
Las palomas añaden una nota de movimiento y viveza a los estáticos ornamentos del trono.
DATOS COMPLEMENTARIOS
Banquete a las Autoridades.

En el salón de Actos del Ayuntamiento y después de la Coronación, se celebró el banquete en honor de los ilustres huéspedes que honraron a la población con su visita. Ocuparon la presidencia, con S. E. Reverendísima y Excmo. Gobernador Civil, D. José Rocher, Alcalde de Villena, D. José Martínez, Procurador en Córtes y Alcalde de Elda; D. Wences­lao Moya, Delegado Provincial de Sindicatos; D. Luis Salazar Capitán de la Guardia Civil, y D. Salvador Amorós Cerdán. Asistieron al banquete, servido por el restaurante "El Cocine­ro", todas las Autoridades locales y los miembros de las di­versas comisiones.
Las alhajas.
Peso de ambas coronas: 1.953 gramos; peso del rostrillo de la Virgen: 272 gramos, que hacen un total de 2.225 gramos, distribuidos de la manera siguiente: Oro: 1.911'35 gramos; Plata: 148 gramos; Joyas: 85'70 gramos; Esmaltes: 79'95 gramos.
El coste total ha sido de 140.000 pesetas, aunque la valo­ración real según dictamen técnico, asciende a 170.000 pese­tas. Esta diferencia corresponde al importe de los donativos en oro y joyas, de los cuales, merecen especial mención los siguientes:
Un broche antiguo de granates finos y una sortija de rubíes y brillantes, valorados en 5.000 pesetas, obsequio de D.ª Dolores Selva de Revenga. Ambas joyas van engarzadas en la parte frontal de la Corona de la Virgen.
Unos gemelos con chispas de brillantes y rubíes, engarzados también en la misma Co­rona, donados por la Srta. Maravillas López de Saa Portillo, que, sin ser natural de Villena, lo que acrecienta el valor de su rasgo, es una ferviente devota de Ntra. Sra. de las Virtudes.
Tanto el rostrillo como las coronas han sido fundidos en el taller de D. Manuel Orrico Vidal, orfebre valenciano, activamente secundado por su hijo D. Manuel. En la manipula­ción de las joyas ha intervenido D. Ricardo Sanmartín, joyero, también de Valencia. El señor Orrico fué asimismo cons­tructor de la des­aparecida Corona de 1923.
El Trono.
Hasta 1936, causaba la ad­miración de pro­pios y extraños el trono para la Vir­gen existente en la iglesia de Santiago. Dotado de un inge­nioso mecanismo, en la tarde del día 5 de septiembre, y mientras la capilla entonaba la Salve de bienvenida a Nuestra Señora iba elevando gradual­mente la Imagen, al tiempo que los candelabros­ de que se hallaba provisto se alineaban mecánicamente alrrededor de ella en los peldaños que formaban su base. Este artefacto desapareció, como tantas otras cosas, durante la revolución, y se hacía sentir su falta. La liberalidad de la familia Amorós, tantas veces demostrada, ha provisto de reme­dio a esta necesidad dotando a la Parroquía de un trono semejante al anterior, construído por el carpintero Francisco Lorente Valera, conocedor de las particularidades del antiguo. Las molduras y tallas que lo adornan son obra de D. José Casanova Perís, artista valen­ciano, y su coste total ha ascendido a la suma de 50.000 pesetas. En cuanto a la maquina­ria, se debe a la generosidad de D. Rafael Rodes Miralles y de su esposa D.ª Francisca Gallud Pérez, quienes, por este motivo, se han hecho acreedores a la pública gratitud.
Otros Donativos.
Al terminar la guerra de Cuba, el entonces capitán de Infantería D. Carlos Blanco Ba­rreiro regaló a su compañero de armas y empleo D. Eduardo Lobregad un precioso bastón de mando de auténtica concha de Carey, con iniciales y empuñadura de oro, cerrado en magnífico estuche de laca. D.ª Carmen Vinués, viuda del Sr. Lobregad, ha hecho donación a la Virgen del mencionado estuche, cuyo bastón ha llevado la "Morenica" durante las pasadas fiestas.
El Santuario de las Virtudes cuenta desde ahora con un soberbio armonium, valorado en 5.000 pesetas, debido a la esplendidez de D. Francisco Hernández Galvañ. Si esta ini­ciativa tuviese imitadores entre las personas pudientes, pronto contaría la iglesia de San­tiago con un órgano similar al destruido en 1936, tan necesario al esplendor del culto.
La Sra. D.ª Regi­na Pardo de Laurens ha tenido la genti­eza de regalar un hermoso par de candelabros de bronce que desde ahora lu­cen en el altar ma­yor del Santuario.
Las palomas.
A título de curiosidad, hemos indagado algunos datos referentes a las que se posaron sobre la Virgen durante la coronación. La que se fijó sobre la corona es una paloma buchona, de cuatro meses, sin nombre, propiedad de Francisco Medina Calabuig, en cuanto a las otras tres, dos blancas y una oscura, sabemos únicamente que las dos primeras pertenecían a José Tomás.
Unas cuartillas
La señorita María Teresa D-Faes y Martos, estudiante universitaria residente en Granada que ha pasado las fiestas entre nosotros, nos envía unas sentidas cuartillas con sus im­presiones sobre la coronación. Con gusto daríamos cabida en estas columnas a las referi­das cuartillas si la índole especial de esta publicación nos permitiera acoger trabajos de colaboración. Y conste que lo sentimos sinceramente.
JUNTA DE LA VIRGEN presidida por D. Joaquín Pérez-Marsá Maestre y compuesta por D. Martín Domene Hernández, D. Luis García Cervera, D. Joaquín Hernández Tomás, D. Martín Hernández Hernández y D. Francisco Hernández Galváñ.COMISION PRO-BODAS DE PLATA compuesta por D. Pedro Hernández Hurtado, D. Fulgencio Ferriz Hernández, D Vicente Valdés Archent, D. Máximo García Luján y D. Pablo Castelo Villaoz.
Extraído de CRONICA DE LAS FIESTAS DE SEPTIEMBRE DE 1948. AYUNTAMIENTO DE VILLENA

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