1981 EL DÍA EN QUE PROHIBIERON LAS FIESTAS DE SEPTIEMBRE

EL DIA EN QUE PROHIBIERON LAS FIESTAS DE SEPTIEMBRE
(Una vieja historia de viejos contestatarios)
«En esta noble ciudad de las cribas y arcaciles, cuando el pobre hambriento está, el Municipio le da ración de guardias civiles».
EL «AGUAOR»
En este nuestro, país, desde tiempo viene ocurriendo que la historia sucede de una forma y se nos cuenta de otra.
Esto de la historia real y la historia contada venía a ser como lo de las dos caras de la luna, una conocida y otra ignota; así hasta hace poco, en que los americanos y los rusos nos han enseñado las fotografías «de la otra cara».
Nuestro escrito de hoy no trata más que de mostrar al pueblo de VILLENA, y muy especialmente a su juventud, esa «otra cara», la «otra historia», unos hechos históricos acaecidos en nuestro entrañable pueblo, que habían llegado hasta nosotros envueltos en una confusa nebulosa, en medio de una fabricada «cortina de humo» que tergiversaban el significado de cuanto ocurrió en VILLENA allá por el año 1909, concretamente en las fechas de sus tradicionales FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS.
Es curioso el que en esta Revista veamos con satisfacción y orgullo todos los años extensos y documentados trabajos debidos a meritorias plumas, interesantes documentos que nos revelan datos perdidos de la historia de este pueblo; así nuestro ilustre y querido PEPE SOLER nos demostró que hace nada menos que tres mil años o más, nuestros antepasados remotos, los «cavernícolas» del CABEZO DE LA ESCOBA ya conocían nuestro clásico «puchero» de habicas y ajos, el «triguico escolfao», y que el inefable y docto señor CANDEL nos contase las trapisondas y correrías medievales de aquel D. DIEGO PACHECO, Marqués de VILLENA; las estupendas aventuras y heroísmo del capitán MARTINEZ DE OLIVENCIA o la magnificencia del canónigo SANCHO MEDINA; todas estas historias nos encantan y las apreciamos, pero nos sorprende el que no se nos cuenten «cosas» más próximas, cosos que hicieron nuestros abuelos, de las que estamos separados a la corta distancia de setenta años, por ejemplo, esta especie de FUENTEOVEJUNA VILLENERA que tuvo lugar en ocasión de las FIESTAS DE SEPTIEMBRE de 1909.
Según los hermanos Vicente y Francisco PRATS, en su artículo HISTORIA DE LA PRENSA LOCAL (11) de la Revista VILLENA del mes de julio, los versos que encabezan este escrito, obra de JOSE MARIA MENOR HERNANDEZ, «EL AGUAOR», estaban motivados por «la situación de miseria y de injusticia y pobreza para muchos, que originaban desórdenes y motines que hacían intervenir con frecuencia a la Guardia Civil».
Sin ánimo alguno de sentar cátedra y aminorar el valor del interesante y documentadísimo trabajo de los hermanos PRATS, tenemos la suerte de poder colaborar con ellos en su magnífica labor de divulgación, ofreciéndoles un valioso documento que nos sirve para situar concretamente el origen de esos magníficos versos o coplas de EL AGUAOR.
El documento es un curioso folleto editado en la imprenta «LA NUEVA» de LA HABANA (CUBA), en el año 1910; su autor, el trotamundos villenero JOSE MARIA REYES, y su titulo, RECUERDOS DE UN CORTO VIAJE o DOS MESES DE ESTANCIA EN MI PUEBLO. El estilo literario empleado por JOSE MARIA REYES es el característico de aquella época; muchos términos grandilocuentes, con líricos barroquismos castelarinos, y también una ingenua e infantil demagogia panfletaria con grandes contradicciones anticlericales a la moda de FELIPE TIGRO o de BLASCO IBAÑEZ en su periódico folletinesco-social.
Lo más importante para nosotros es la noticia que lleva su mensaje, la narración de los sucesos acaecidos en VILLENA en ocasión de las FIESTAS de septiembre de 1909, sucesos que JOSE MARIA REYES narra en su folleto apenas transcurridos unos meses de su acaecimiento.

LA PREHISTORIA DE LA HISTORIA
Los días 21 y 27 de julio de 1909, muerden la carne española dos infortunados sucesos: EL DESASTRE DEL MONTE GURUGU MELILLA) y la tragedia del BARRANCO DEL LOBO.
Una desgraciada y lamentable aventura militar, propiciada por el entonces joven monarca ALFONSO XIII, el Presidente del Gobierno, D. ANTONIO MARRA y su Ministro de la Gobernación, señor LA CIERVA, que desde 1907 gobiernan el país en franca oposición al resto de las fuerzas políticas; con unas Cortes cerradas o disueltas y con el solo apoyo de un SENADO en el que se asentaban los tradicionales poderes de NOBLEZA, MILICIA, CLERO y GRAN BURGUESIA RURAL, que llevan a cabo una política basada en un vasto entramado caciquil, condujeron a nuestro país a tan lamentable situación sin más razones que las de defender los intereses de un sector de la aristocracia (Marqués de Comillas, Conde de Güell, Conde de Romanones. Duque de Tobar, etc., etc.) propietarios de las MINAS DEI. RIF, negocio que al parecer les estaba proporcionando pingües beneficios. Por otra parte, las altas esferas de la milicia pretendían un desquite y una recuperación del prestigio perdido en el descalabro colonial de América de 1898, intentando resucitar un colonialismo que ya olía a podrido.
La España de estos años era un CORTIJO, un inmenso cortijo gobernado por menos de un centenar de poderosas familias.
Por más que se trate de desorientar dándole a esta aventura el carácter de glorioso patriotismo, la cruda realidad es que el «heroísmo» de aquellos infelices soldaditos sacrificados era solamente debido a que habían llegado a él por no tener los seis mil reales para pagar la redención en metálico que les eximiese, como a los hijos de los más afortunados de este insólito patriotismo.
Y esta era la tónica general, lo que ocurría en todos los pueblos... y también en VILLENA.
Muchos hijos de VILLENA, jóvenes quintos, reservistas casados y con hijos, todos aquellos, en mayoría los que no tenían los dichosos seis mil reales, fueron embarcados como borregos camino de aquellas tierras inhóspitas para defender los intereses de los Comillas, los Güel, los Romanones y los Tobar; para que aquéllos que un día dijo un Grande de España: «Debían llevar bien ceñidos y apretados los fajines al cuello en lugar de a la cintura», recibiesen cruces y bandas, momios y prebendas...
Entonces nacieron también esas «coplas» de EL AGUAOR que dicen:
Cuida mucho de mi madre y del nene, Catalina; que yo voy a defender a los dueños de las minas.
Aunque recorra el Calvario, no temas nada, chiquilla; que me dio un escapulario la Marquesa de Comillas.
Por más que voy a la guerra no pasarás hambre tú, que el Gobierno nos ha dao media peseta de plus.
Te tengo que regalar cuando me case, chiquilla, además de mi bancal, un piazo de mineral de las minas de Melilla».
Nos cuenta también JOSE MARIA REYES algunas de las «perrerías» que la ciervesca camarilla hizo en el pueblo.
—Haber negado injustamente a los desheredados de la fortuna el aljibe de agua que con sobrada equidad solicitó el Comité de las FEDERACIONES OBRERAS para su recién inaugurada CASA DEL PUEBLO: «LA SOCIEDAD», tan necesaria para la ESCUELA OBRERA donde recibían gratuitamente enseñanza muchos hijos de trabajadores, cuando por aquellos días se señalaban muy directamente ciertos manejos de la «camarilla» por una turbia venta de caudales de agua a ciertas entidades forasteras.
Otro acontecimiento que denota el estado de cosas fue la detención arbitraria del maestro de la ESCUELA OBRERA, Don JOSE MARHUENDA.
Cuenta JOSE Mª REYES:
—Así, un mal día, a las tres de la tarde, se presenta en la ESCUELA OBRERA de la CASA DEL PUEBLO un número de la Guardia Civil, asistente del Teniente Jefe de Línea, con el encargo de su superior de que se presentase en el Cuartel el señor maestro.. Don José MARHUENDA le razona al guardia que hasta que no acabe la clase no puede presentarse al cuartel, pues no puede dejar sola a la infantil tropa; que en cuanto acabe, se presentará. El guardia parece que comprende y se marcha. No habían transcurrido treinta minutos cuando, en plan de campaña, se presenta el teniente y ocupa la escuela. Seguramente pensaba que él también tenía derecho a su Montjuich particular con maestro Ferrer y todo. De allí salió el maestro conducido entre guardias por todo el pueblo como cualquier vulgar delincuente. El interrogatorio fue breve, la contestación concisa, y momentos después quedó en libertad el atropellado maestro de la ESCUELA OBRERA. Miles fueron los comentarios y en todas las capas sociales del pueblo. Nadie se explicaba el caso. Todo el mundo llegaba a las siguientes conclusiones: si el acto consumado por la Guardia Civil hubiese sido por orden de autoridades superiores, no habrían puesto tan pronto en libertad al maestro ni mucho menos continuarían las clases en la ESCUELA OBRERA como continuaban.
Por aquellos días un tábano aguijoneaba a la camarilla gobernante. Este tábano era el periódico local EL BORDOÑO (Semanario Festivo, Literario e Independiente); desde él, JOSE M.8 MENOR HERNANDEZ, «EL AGUAOR» y ERNESTO GARCIA CAMARASA, «SURESTE», con sus versos y su prosa, ponían «el dedico en la yaga» con sus «puntaícas », sacando a relucir todos los trapos sucios y trapicheos de la camarilla. Más adelante contaremos cómo acabó la cosa: cargándose a EL BORDOÑO y procesando a sus dos preclaros colaboradores.
LA CAMPAÑA DE MORALIDAD
Después de los desmadres financieros de la Compañía de las MINAS DEL RIF, de la desastrosa política colonial, de la LEY DE JURISDICCIONES; después del rechazo por las Cortes de un proyecto de LEY DE TERRORISMO y del cierre arbitrario y disolución de éstas, el señor LA CIERVA (del que nos ha contado poco su «fasciculero» nieto), este señor, que encarnaba la más alta expresión del CACI¬QUISMO, el mismo que aconsejó, en 1931, a Alfonso XIII que abortase en sangre la II República, orquestó una campaña de imagen (que buena falta le hacía) a la que bautizó como LA CAMPAÑA NACIONAL DE MORALIDAD.
LA ALCALDADA
Fiel cumplidor de los superiores antojos, el MAYOR ACCIDENTAL (por Real Decreto) del Municipio de VILLENA, señor ESCOLANO, tomó la santa disposición de SUSPENDER LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS, dejando sólo LAS FIESTAS RELIGIOSAS.
El pueblo de Villena no se lo podía creer; no se lo creía; lo tomó a coña...
SE ARMA LA «GORDA»
Transcribimos las palabras de JOSE MARIA REYES:
--LA PRIMERA EXPLOSION... En medio de este oleaje de disgustos y funestas contrariedades, llegó el día 5 de septiembre. A la hora de costumbre —cinco de la tarde— porque ese año no hubo PROGRAMA OFICIAL. El clero y el Ayuntamiento en pleno, con la Banda Municipal al frente, se dirigieron en correcta formación hacia la ermita de San Sebastián, donde como es tradición, tenían que esperar a la Patrona. Al llegar la MORENICA y empezar la Banda los himnos se armó la de TROYA. El ensordecedor griterío y los improperios del pueblo a las autoridades podían más que los pitos de los músicos. A puros «arrempujones» llegó la comitiva rodeada por la multitud vociferante hasta el CANTON.
El oficial de la Benemérita optó prudentemente por salirse del «jaleo» y retiró a sus cuarteles a la escolta; cuando esto ocurrió, comenzaron los garrotazos y los mamporros e hicieron cisco el palio. El clero y las autoridades se retiraron como pudieron entre befas y escarnios
UN BUEN CURA, sí, un buen cura, un ejemplar sacerdote, el párroco de Santiago, tuvo el valor y las palabras necesarias para calmar al pueblo enfurecido, y así se hizo aquel año de 1909 el PASEO DE LA VIRGEN más popular que jamás se conoció.
Sigue el relato de JOSE MARIA REYES.
—Ya la milagrosa y venerada imagen de la Virgen en su refulgente trono, el honrado sacerdote ocupó la sagrada cátedra, dirigiendo su autorizada palabra al pueblo, recomendándoles con todo el amor del alma la mayor cordura y religiosidad, en prestigio del esplendor de la festividad que en honor de la Patrona se celebraba. Allí quedó la. Fiesta en Paz».
EL DERECHO AL PATALEO
Los más jóvenes y recalcitrantes testeros no se conformaron con aquello. ¡No podía ser eso de no hacer la ENTRADA!... La hicieron a su manera, dirigiéndose a la casa del Alcalde, cuyas puertas y fachadas apedrearon, y al saber que el Alcalde no estaba allí, sino refugiado en el CIRCULO VILLENENSE, se largaron a la Corredera para «sacarlo» del Casino. El Casino, claro es, estaba cerrado a «cal y canto» y los veladores, sillas, adornos, cristales y tachada, fueron las víctimas del «estropicio». La noche del 5 al 6 de septiembre fue tempestuosa. La gente prudente se refugió en sus casas, los que la tenían, y en sus «cuevas» los otros. Las «fuerzas vivas» y par-te del clero, temerosos, sitiados en el Círculo Villenense. Los jóvenes más levantiscos correteando las calles y rompiendo farolas y cristales a cantazos. Así pasó aquella noche hasta que el día 6 llegó...
LA AUTORIDAD COMPETENTE, COMPETENTE,
si vale la redundancia, porque al llegar el Gobernador Provincial llegó la Autoridad Competente. El señor Gobernador llegó a Villana la mañana del día 6 acompañado por cincuenta números de la Guardia Civil, y su primera e inteligente providencia fue la de asesorarse por «personas de orden» (el párroco de Santiago, el Juez de Instrucción y otros señores) de los sucesos del día anterior y sus probables causas. Convocó un PLENO MUNICIPAL público en el Ayuntamiento por la tarde y relevó al ALCALDE ACCIDENTAL señor ESCOLANO, tomando el mando municipal el concejal conservador moderado D. ANTONIO CERDAN.
UN PLENO BOCHORNOSO
A la hora de la verdad, cuando hubo que exponer en público y ante la verdadera autoridad los hechos del día cinco, se dio la vergonzosa circunstancia de que la mayoría de los asistentes, con ánimo cobarde, no tuvo la hombría de bien —salvo honrosas excepciones— de hablar claro. La «camarilla» había procurado muy bien «informar» a todos de las duras medidas y represalias que llevarían a cabo CUANDO TUVIESEN LA SARTEN POR EL MANGO.
UNA VOZ ALTA Y CLARA
No todo fue cobardía en aquella ocasión, porque allí había una voz que «hablaba por muchas voces»: la voz del compañero DIAZ, Presidente de la AGRUPACION SOCIALISTA, que dijo así: (transcribimos las palabras de JOSE Mª REYES).
—Voy a hablar alto, muy alto, ya que me invitan a ello, para demostrar ante tan selecta concurrecia que los trabajadores conscientes de Villena y los socialistas en particular somos amigos del orden y enemigos de la intolerancia; de la odiosa calumnia, de las bajas delaciones compradas; somos enemigos de tan incalificables procederes humanos porque amamos la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento, la santa emancipación de los trabajadores, la confraternidad entre todos los hombres y la paz universal.
—Ya ven, señores, cuáles son los viles rumores que han circulado gratuitamente en el pueblo, al decir que de las Sociedades Obreras ha surgido la chispa que ha incendiado las pasiones de este pueblo.
—Al que ama la libertad bien entendida y practica todos los actos de su vida dentro de una moral, que es semejante a la moral cristiana, sin ostentar fórmulas y ritos convencionales, como los practicamos todos los socialistas del mundo, no se le puede anatematizar gratuitamente, sin que el miserable calumniador caiga en el ridículo y se vea despreciado por todo el pueblo.
LA REACCION, EN MARCHA
Aquel final era demasiado fácil y benigno: la «camarilla» supo moverse, porque la cosa estaba «al rojo vivo» y su prestigio «por el suelo», no sólo ante el sector más popular, sino entre un gran sector ciudadano, de todas aquellas personas de honrada intención que conocían las verdaderas causas. Por ello, alguien muy diligente y muy informado fue hasta la propia cabeza de aquel enorme «tinglado» reaccionario; llegó y muy pronto ante el omnipresente y poderoso LA CIERVA, quien, como de costumbre, «tomó sus medidas urgentes».
CONSECUENCIAS
El día 8 de septiembre, el pueblo de VILLENA se entera que el Ministro de la Gobernación, señor LA CIERVA, había destituido al ejemplar Gobernador que supo hacer Justicia ejemplarmente. El señor CERDAN es relevado de sus cortas funciones, el señor ESCOLANO es restituido a su cargo y el Oficial de la Guardia Civil es amonestado.
Se presenta en VILLENA el nuevo Gobernador «con instrucciones directas del señor LA CIERVA», pero no viene solo; le acompañan nada menos que QUINIENTOS números de la Guardia Civil en plan de campaña.
Se ocupa militarmente VILLENA y comienzan las detenciones, los interrogatorios, las palizas y toda clase de atropellos. Las «faenas sucias» están a cargo del equipo de «jaquetones» y «mozos críos» que siempre han servido a la «camarilla» de auxiliares para sus acostumbrados desmanes en las campañas electorales, en la intimidación de rebeldes y en la ejecución y cobro de sus «apremios» de usura y esquilmo. Este «selecto» equipo de delincuentes, matones y ex presidiarios, fueron los ejemplares colaboradores de la «justicia militar». Ellos llevaron a cabo las investigaciones que habrían de conducir a tantos infelices a los calabozos municipales, veintisiete villeneros, en su mayoría padres de familia, que allí permanecían incomunicados y hacinados.
FIESTAS POR ORDEN DE LA AUTORIDAD
El nuevo Gobernador y ocupante militar de la ciudad, seguramente para enmendar el desaguisado. ORDENO LA CELEBRACION DE LAS FIESTAS, tanto las religiosas como las profanas.
Por primera vez en su historia, las Fiestas de VILLENA empezaron el día 12 de septiembre.
El refinamiento sádico de la camarilla decide que las Fiestas se inicien con un matinal concierto de la Banda ante las Casas Consistoriales, concierto evidentemente «dedicado» a los apaleados y hacinados huéspedes forzosos de los calabozos municipales.«
UNA PROCESION BIEN ESCOLTADA
Después de los sucesos del día 5 y los «agravios» sufridos por las autoridades y clero, la Procesión de la Virgen no podía celebrarse como de costumbre; tenía que organizarse como un SOLEMNE ACTO DE DESAGRAVIO, darle un carácter penitencial, por lo que el municipio gastó bastante dinero en la compra de muchas arrobas de cera en forma de cirio para regalarlas a los buenos villeneros, a los que ya se había avisado de forma soterrada de lo que les podía pasar si no acudían «a la chita callando» a doblar el testuz y empuñar su cirio. Todos los santos de todas las iglesias serían paseados en procesión.
SOLEMNE ACTO DE DESAGRAVIO
Cuenta José M.ª REYES:
—...Jamás se había visto tan bien custodiada la milagrosa Patrona de los cándidos villenenses.
Abrían la marcha las diversas comparsas de Moros y Cristianos, acompañadas por sus respectivas Bandas de Música y luciendo sus típicos vestidos de la antigüedad; les precedían cincuenta jinetes de la Benemérita, tras lo que en correcta formación se encontraban el clero y las autoridades, las damas y caballeros de la buena sociedad, más guardias civiles y tras éstos, el pueblo en dos largas filas con sus cirios encendidos y, entre ellos, todos los santos, santas y santitos de las iglesias de Villena; detrás, UNA COMPAÑIA COMPLETA de infantería de la Benemérita, con sus trajes y armas de campaña.
El solemne silencio sólo era roto por los cánticos de penitencia que ahogaba las gargantas de fervor y emoción: PERDON A TU PUEBLO SEÑOR... PERDON A TU PUEBLO, PERDONALO SEÑOR...
¡Maravilloso, colosal y místico espectáculo! Pensamos que los huesos de Felipe II y su Gran Inquisidor bailarían de júbilo en sus góticas tumbas!...
Fuera de la procesión, patrullaban por todo el pueblo el resto de la tropa traída por el nuevo Gobernador, auxiliados por los diligentes esbirros de la «camarilla», que husmeaban por todas las casas para comprobar si había quedado escondido algún impío o mal hijo de Villena, para arrearlo a las filas procesionales.
Continúa José M.ª REYES:
—Dolorosa fue la impresión que causó entre los elementos nobles y honrados del pueblo aquella innecesaria ostentación de fuerza armada, cuando todo estaba absolutamente tranquilo. en la sufrida y hospitalaria ciudad de Villena; muchos señores se ausentaron del pueblo con diversos pretextos, entre ellos el ejemplar señor cura párroco, que alegó motivos de enfermedad que suponemos verídicos, pues no podía estarlo menos de vergüenza y de dolor. También, el buen Juez de Instrucción se ausentó para hacer unas diligencias. Diligencias ciertas: fue a consultar a superiores autoridad, des judiciales para denunciarles las irregularidades y arbitrarias medidas que sin previa Ley Marcial se habían aplicado «manu militare» en un pueblo indefenso.
Pasado el turbio nublado, el señor Juez de Instrucción, con la Ley en la mano, tomó sus providencias, poniendo en libertad incondicional a nueve de los presos y a los otros diecisiete bajo pequeñas fianzas.
MAS ALLA DEL RENCOR
No piense lector que las cosas terminaron así, no. La memoria vengativa de los reaccionarios no tiene límites y apenas transcurrieron unos meses, la camarilla consiguió uno de sus mayores deseos: suprimir la revista EL BORDOÑO y consiguió el procesamiento de los dos hombres que eran el alma de la misma: JOSE M.ª MENOR HERNANDEZ, «EL AGUAOR», y ERNESTO GARCÍA CAMARASA, «SURESTE», los cuales, para no dar con sus huesos en la cárcel, tuvieron que pagar cada uno la fianza de mil reales, cantidad que por entonces no estaba al alcance de la mayoría de los bolsillos. Esto es lo que pagaron por aquellas graciosas coplillas «de la ración de guardias civiles», «del plazo de mineral de las minas de Melilla» y de sus artículos y puntaícas a los turbios manejos caciquiles de la camarilla.
En cuanto a los hombres de LA AGRUPACION SOCIALISTA y DE LA FEDERACION DE SOCIEDADES OBRERAS (UGT), les bastó esperar a la Huelga General de 1917 para llevarlos a todos, incluido el Maestro MARHUENDA, engrillados y en traílla, al Castillo Prisión de Santa Bárbara de ALICANTE.
¡Así se escribe la historia!
Ya ven, amigos, que no hay nada nuevo bajo el sol; todavía existen —por desgracia— muchos individuos como los villanos de nuestra historia que causaron hace setenta años este FUENTEOVEJUNA VILLENERO.
Cuando los años convierten unas fiestas en tradición popular, los significados de las mismas —el religioso, el profano y el festivo—, siempre están profundamente mezclados; si intentamos suprimir cualquiera de estas facetas, se descabalan para convertirse, o en la parodia de un inquisitorio ACTO DE FE o en una CABALGATA CARNAVALESCA, o en unos cursis y ñoños JUEGOS FLORALES DE SOCIEDAD, porque SIN PUEBLO NO HAY FIESTAS, ni hay FIESTAS POPULARES cuando se pretende hacerlas POR ORDEN SUPERIOR o REAL DECRETO.
Hemos presentado este trabajo en la Revista anual VILLENA considerando que somos los auténticos herederos y representantes de aquella AGRUPACION SOCIALISTA y aquella FEDERACION DE SOCIEDADES OBRERAS que hoy sigue aquí viva en su casa del esquinazo de las calles Hernán Cortés-Vereda; de la SOCIEDAD, compañeros y correligionarios de aquel CALIXTO DIAZ, que, como buen socialista, supo hablar TAN ALTO Y TAN CLARO en defensa del pueblo.
Villena, septiembre de 1981.
M. R. M.
Colectivo de las Secretarías de Prensa de la CASA DEL PUEBLO UGT, PSOE y JJ.SS.

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