1985 QUO VADIS VILLENA? AA.VV "EL RABAL"

QUO VADIS VILLENA?
Pensando escribir algo desde nuestro barrio se nos ha ocurrido reparar en el hecho de nuestra fiesta que todos los años, y ya son muchos, celebramos, y el resto de nuestros paisanos con nosotros. Dicha fiesta se celebra con motivo de San José, por lo que nos unimos en el tiempo a la alegría que muchos vecinos de nuestra Comunidad Valenciana sienten por sus fiestas mayores.
Entre nosotros se da un cerrilismo villenense que nos lleva a querer aparecer ante nosotros mismos como diferentes, incluso, «independientes». Conceptos que muchas veces han sido lanzados más en una tertulia de bar, que con la mirada puesta en una acción constante para realizarlos, políticamente hablando. Y creo que hay que situar la polémica que aún colea del valenciano-catalán, pues es en este contexto donde aquellos conceptos políticos toman significado: «que los villeneros no somos valencianos». Mi opinión muy personal, va encaminada a desear que mi pueblo, Villena, siga donde está que es, en realidad, donde se encuentran sus dependencias económicas y políticas más fuertes, y que se tome conciencia de ello.
Es cierto que nos encontramos en una zona un tanto indefinida, desde un punto de vista de pertenencia a una cultura propiamente dicha y, al propio tiempo, participante de las grandes culturas que le son colindantes. La provincia de Alicante con una mezcla de procedencias, en dos sentidos fuertes: la castellano-murciana, de un lado, y la catalano-valenciana de otro. Ni qué decir tiene a cuál de las dos pertenece nuestro pueblo, aunque a pesar del carácter castellanohablante, no se nos escapan de nuestro léxico popular vocablos con derivación valenciano-catalana, lengua a la que tanto se niega por estas latitudes.
En los días que escribo esto, se han sucedido las adhesiones a las Comunidades Europeas de Portugal y España, a la sazón una intervención radiofónica de don José María de Areilza, ex-ministro de Asuntos Exteriores, me dejaba en los oídos una frase que se gusta aplicarla a nuestro caso villenense: «...sepamos elegir la ruta que nos lleve a la modernidad...»; yo también se lo digo a nuestros paisanos para que intentemos salir de nuestro rinconcito, cómodo pero también peligroso. Nuestra sociedad, la española, tiene un gran reto ante sí, y nosotros como miembros de la misma deberemos encarar nuestra parte de responsabilidad.
España es un país configurado como tal desde hace mucho tiempo, en esto fuimos de los primeros de Europa, y sin embargo, algo que siempre ha sido una obsesión: la UNIDAD de España, no se ha planteado desde un punto de vista, digamos, no autoritario: ha sido un reino que se ha impuesto a los demás, y la lengua ha venido con ello a unirnos a todos los españoles. Pero lo mismo que nos une la lengua en cierto modo nos separa. El problema no es del medio sino de nuestra cerrazón. Y ejemplos de esa cerrazón se encuentran en los dos lados, tanto del castellano como del catalán. Del lado catalán han sido muchas y largas las ocasiones en que su lengua ha estado incluso perseguida: «no habléis lengua de perros, hablad idioma de imperio», se decía hace unos cuantos años. Del lado castellano hay que resaltar la nada fácil introducción del valenciano-catalán en nuestras zonas castellano-hablantes, y no fácil en el sentido del estudio sino de su motivación para realizarlo, se ha echado de menos falta de tacto para dicha introducción. Somos habitantes del mismo país tantos años y todavía no se ha sabido sacar provecho de la «convivencia mutua». Han habido más momentos de enfrentamiento o de reconocida indiferencia que proyectos serios, esperemos que el que se lleva a cabo actualmente con el Estado de las Autonomías llegue a buen fin,. pues España sería la beneficiada en suma.
Es comprensible, aquí en Villena, se quiera dar clases a un hijo de inglés o francés, o cualquier otro idioma de amplia influencia en el mundo, sobre todo a nivel europeo, para que tenga más posibilidades a la hora de comunicarse con los pueblos hermanos europeos; antes que-enseñarse valenciano-catalán. Pero a mí, sin querer negar ninguna de las dos posibilidades, pues no son contradictorias, se me ocurre. que también es provechoso hacer un «pequeño esfuerzo» por entender a nuestros hermanos más cercanos, formamos con ellos nuestra comarca, de habla valenciano-catalana: respetémoslos y seamos respetados. Creo que si tuviéramos unas estructuras que pudieran aglutinar a nuestras minorías culturales, dentro del Estado español, podríamos encarar mejor el futuro hacia las Comunidades Europeas, por cuanto esas mismas estructuras nos harían tener una mentalidad lo suficientemente amplia para adaptarnos a la nueva situación en el contexto de Europa sin tantos traumas.
AA.VV «EL RABAL»
Extraído de la Revista Villena de 1985

1 comentario:

Anónimo dijo...


Ese artículo es tendencioso, ya que está a favor de la movida valenciana del año 1985,ya que en dicho año se imponía con toda su fuerza y vigor el ley del uso y enseñanza del valenciano. Mucha gente de Villena recordará las declaraciones que hacía el Sr. Cipriá Ciscar aquel año.

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