1999 ERNESTO NOS DEJÓ SU ARTE.

ERNESTO NAVARRO GARCIA (TALLISTA) 
Por Joaquín Navarro García.
Para Antonia, Isabel, Concha, May, Carlos y Elisa, con cariño .... Joaquín Navarro García.
Cuando todavía las lágrimas afloran a mis ojos en el recuerdo al hermano perdido, me pongo a esbozar estas líneas sobre su vida, aún a riesgo de que el cariño fraternal no me deje ser demasiado objetivo; pero considerando un deber hacerlo, y contando de antemano con la benevolencia de quien se arriesgue a leerlas pongo manos a la obra.
Una de las últimas fotos de Ernesto Navarro, con su última obra.
Año 1988. (Fotomontaje May)
Ernesto Navarro García nace el 19 de abril de 1933, en el seno de una familia de clase media. Sus padres son Antonio e Isabel, siendo el segundo de cinco hermanos, Antonio, Carmen -fallecida a temprana edad-, José y el que esto escribe. El hecho ocurre en el número 16 de la calle Mayor de nuestra ciudad.
Son tiempos difíciles y pronto comienza a trabajar, para ayudar a la economía doméstica, en el ramo de la madera, bajo la tutela de nuestro padre, excelente ebanista. Su facilidad para el dibujo y la destreza que muestra en el manejo de las herramientas, hacen que se decida su inclinación a la especialidad de talla en madera.
Para ello se traslada a Valencia, entrando a estudiar en el taller de talla de D. José Pérez, decano del gremio de tallistas de dicha capital. Enseguida le toma gran cariño llevándolo a vivir a su casa, donde es considerado como un hijo. Allí pasará varios años.
Durante este período, ya realiza una obra importante para su ciudad. A D. José le han encargado unas andas procesionales para la imagen del Corazón de Jesús, recientemente regalada a la Parroquia de Santiago. Considerando que puede ser un motivo de lucimiento para el alumno en su pueblo, le cede el encargo y con su dirección realiza un espléndido trabajo, que hasta no hace mucho desfilaba por nuestras calles en la Procesión conjunta del Corazón de Jesús y San Antonio que se celebraba en el mes de junio, y después se utilizaron para la del Corpus Cristi.
Finalizado el servicio militar que también realiza en Valencia, a la vez que estudia y trabaja, regresa a Villena entrando en la fábrica de Muebles Valiente, pero al poco tiempo decide poner su propio taller en la reducida entrada de nuestra casa, aunque sigue trabajando para dicha empresa.
De este pequeño taller, y de tus manos, van saliendo obras sin cesar. De una de ellas guardo un marcado recuerdo. Se trata de una cornucopia barroca que estuvo mucho tiempo colgada en una de sus paredes a la que tenías especial cariño, hasta el extremo de no querer venderla. Luego la regalaste a los padres de tu buen amigo Paco Flor cuando este murió muy joven y en la que sus hermanos colocaron una gran fotografía del mismo.
También recuerdo la magnífica panoplia, con el escudo de armas del Conde de Alcázar de Toledo, encargo personal del mismo – que también regalaste – inicio de una muy buena amistad, rota sólo por la muerte de D. Miguel.
Corren los años cincuenta y otra obra obra importante que realizas es la impresionante escalera imperial, para el cine del mismo nombre de nuestra ciudad, por desgracia recientemente desaparecido bajo la piqueta.
Escalera del Cine Imperial.1958. (Reproducción Cine-Foto Murillo)
Al final de la década y principio de los sesenta comienzas a participar en los concursos que anualmente organizaba el sindicato único de entonces, copando los primeros premios de las fases provincial, regional y nacional, durante cinco años consecutivos -porque decidiste no presentarte más- uno de los cuales te fue entregado por el jefe del Estado Francisco Franco.
De uno de estos concursos salió la oportunidad de quedarte como profesor en la Escuela Nacional de Artes y Oficios “Virgen de la Paloma” de Madrid, puesto que no aceptaste, Villena te tiraba.
El 27 de diciembre de 1961 contraes matrimonio con Antonia Torreblanca Espinosa de cuya unión nacieron: Isabel, Concha, Antonio Máximo, Carlos y Elisa. Algunos de ellos han heredado muy buena predisposición para el dibujo y las manualidades.
Por estas fechas haces otra obra importante. Se trata del trono procesional del Santo Sepulcro que la conocida familia Martínez, oriunda de la cercana Biar regaló a dicha población. Así como el púlpito, las barandas del presbiterio y el comulgatorio de la Parroquia de Santa María de Villena y para Santiago el sitial y los comulgatorios.
También van saliendo de tus gubias, pequeñas obras de arte para la fiesta de Moros y Cristianos. Plumas, espadas, gumías, rodelas, escudos, etc... y sobre todo magníficos arcabuces, uno de los cuales fue regalado al fallecido Duque de Cádiz, D. Alfonso de Borbón.
En la década de los setenta son varias las ofrendas que realizas por encargo de tu comparsa de Moros Nuevos. Las puertas de acceso al Camarín de la Virgen, los reclinatorios para comulgar de la Parroquia de La Paz y sobre todas, esa filigrana de encaje en oro y plata que sirve para traer a La Morenica a Villena, andas tan livianas que hacen llevar a la Virgen en volandas. Trabajos que no cobras, a excepción de los materiales.
Andas de la Romería de la Virgen de las Virtudes. Año 1974.
(Foto: Antonio Hernández).
Conocedor de todos los resortes de tu oficio, eres capaz de diseñar y después realizar cualquier cosa que se pueda hacer con madera: muebles, cancelas, puertas, vidrieras, escaleras, etc. Cuando por fin fijas tu taller en la fábrica de muebles Malpica, diseñas la mayor parte de sillas y sillones de su producción.
Como buen artista estabas lleno de contradicciones. Te creaste cierta fama de “informal” a la hora de acometer algunos trabajos; por el contrario eras capaz, si te lo proponías, de realizar otros de un día para el siguiente. Pudiste ganar mucho dinero pero eras tan desprendido que gozabas regalando tus obras.
En 1997 es nuevamente Biar quién se engalana con tu arte. Se trata en esta ocación del maravilloso enrayado que realizas para el trono de la Patrona la Virgen de Gracia, admiración de propios y extraños, que los biarenses supieron agradecerte grandemente.
Enrayado de ángeles y querubines del Trono de la Virgen de Gracia de Biar, estrenado en 1997. Sin policromar. (Foto Cristóbal Valdés)
Ernesto Navarro trabajando en el enrayado de Biar.
(Foto: Cristóbal Valdés)
Cuando todo parece irte de maravilla, el destino te depara una tremenda sorpresa.
En julio de 1998 se te detecta una grave enfermedad. Una progresiva afonía te va privando de la voz. ¡Qué paradoja!, a tí tan dispuesto siempre a la broma, a la palabra oportuna y, por qué no decirlo, a la “palabrota”, a tí que me cantabas tan bien cuando imitabas a tu ídolo Carlos Gardel, poco a poco la voz se te va quebrando, convirtiéndose en un susurro.
Tienes a medio hacer el que será tu último gran regalo a tu comparsa, la escalera, con su artístico y simbólico arranque, de la Casa de los Moros Nuevos. Para que estuviera terminada el día de la inauguración exiges a los médicos el alta hospitalaria, donde te encuentras recibiendo tratamiento.
Todavía recuerdo la cara de felicidad que pusiste cuando diste por concluida la obra y el aplauso que te brindamos los allí presentes.
Ernesto en la casa de los Moros Nuevos.1998
Ernesto tallando el turbante de la Peana de la escalera.
A pesar de los tratamientos la enfermedad, que en todo momento llevaste con gran entereza y dignidad, pudo con tu frágil cuerpo, llevándote al fatal desenlace el 18 de marzo del presente 1999, a las 20'30 horas, en tu domicilio de Luciano López Ferrer. Era la víspera de tu Santo Patrón, San José, y contabas 66 años.
Estoy seguro que con tu muerte perdimos al amigo, al hombre bueno, siempre dispuesto para hacer cualquier favor que te pidieran, al artista desprendido. Quizás al último gran artesano de una raza llamada a extinguirse en esta era de mecanización y de informática.
Nos ha dejado el artista, pero nos queda su obra.
Para terminar. Antes dije que la escalera de los Moros fue tu última obra y no es del todo cierto; sí es la última de importancia, pero la última verdaderamente y quizás la que con más cariño realizaste, fue la mochila de Moro Nuevo que le hiciste a tu nieto mayor, Adrián.
Extraído de REVISTA VILLENA 1999.

2 comentarios:

Alfonso dijo...

Mi recuerdo, con mi agradecimiento para Ernesto por su comportamiento cuando necesité de él un gran favor, que resolvió sin darle mayor importancia (gracias a él mis padres están enterrados en Villena).

ISABEL NAVARRO dijo...

Querido tío, muchas gracias por las hermosas palabras dedicadas a mi padre y por mantener su recuerdo.
Isabel Navarro

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