1987 LAS FIESTAS, LOS NAZARÍES Y PACO SEGUÍ

LAS FIESTAS, LOS NAZARÍES Y PACO SEGUÍ
Las fiestas tienen unos momentos mágicos: cuando el raso azul de la camisa roza nuestro cuerpo, el timbal golpeando en la losilla, la virgen en Santiago antes de una diana, la alegría inconmensurable de la amistad festera... Las fiestas son un conjunto de sensaciones muy personales, quizá demasiado. Cada festero siente con distinta intensidad uno u otro acto, vive los días festeros desde ópticas muy dispares. En mi opinión este amplio abanico de vivencias constituye un elemento muy enriquecedor pero, al mismo tiempo, hace muy difícil, casi imposible, la unidad de criterios.
Cuando nos adentramos en las tinieblas de una discusión festera es complicado llegar a un acuerdo. Unos dirán que la tradición es la base inamovible sobre la que necesariamente construir, otros que las fiestas son la expresión festiva de una comunidad que ha evolucionado con el paso del tiempo hacia formas de mayor participación. Posiblemente tanto unos como otros tengan parte de razón, podrán alegar en defensa de su postura datos objetivos serios e irrevocables, pero ¿quién cederá?. Tal vez ninguno. Las fiestas no son objetivas, no tienen un solo camino, hay tantas sendas como festeros y sin embargo estamos obligados a entendernos para caminar juntos.
En la actual directiva de los Nazaríes somos mayoría los directivos que por primera vez accedíamos a estos cargos de responsabilidad en la organización festera. Durante los dos años que llevamos trabajando han habido bastantes discusiones que hacían difícil la convivencia porque la disparidad de criterios era total y la posibilidad de acuerdo unánime escasa. Cuando se habla de fiestas se vierten sobre la mesa sentimientos, opiniones particularísimas, en fin, se discute sobre creencias y aquí, naturalmente, no hay discusión posible.
Hay veces en que te desilusionas, piensas que no se puede hacer nada, ¡qué bien se está sin tener mareos!. Es tan fácil vivir las fiestas del cinco al nueve. En estos momentos de desesperanza siempre hay que buscar algún apoyo que te ayude a superarte, a seguir trabajando.
En el caso de todos los que nos reunimos (y de los que antes de nosotros se reunieron) viernes tras viernes el primer y fundamental motor que nos ayuda a continuar trabajando es el cariño por unos colores, por los Nazaríes. Pero además de este sentimiento también tenemos como puntos de referencia la labor que otros muchos nazaríes hicieron antes de nuestra llegada. Uno de ellos, quizás el más significativo, es nuestro presidente honorario Paco Seguí.
Paco Seguí para todos nosotros ha sido, es y será modelo de presidente, de Nazarí y sobre todo de persona. Para Paco los nazaríes somos mucho más que una comparsa de Villena, somos un trozo de su vida, una vida que ha vivido y gracias a Dios sigue viviendo a ritmo de marcha mora y pasodoble. El 8 de Septiembre de 1954 Paco y sus amigos decidieron fundar una comparsa. Si toda aventura emprendedora es apasionante y absorbente esta no lo fue menos. Pasaron muchas horas de generosa dedicación para que Seguí mandara la primera escuadra de Nazaríes el 5 de Septiembre de 1955.
Para conocer mejor cuales fueron los logros; esperanzas y desilusiones de Paco Seguí he repasado el exiguo archivo histórico de los Nazaríes y tengo que decir que me ha sorprendido.
Llegó a la presidencia el 26 de Octubre de 1960, cuando cesó Pedro Sarrio Gras, logrando en aquella elección la mayoría absoluta de votos. En octubre de 1963 no se aceptó su primera dimisión. En 1966 volvió a dimitir y el resultado de la votación fue concluyente: 60 votos a favor de Seguí y ninguno en contra. 1969 y 1973 fueron los años de su tercera y cuarta dimisión tampoco conseguida. Llegamos a 1975 donde ¡por fin! se aceptó su dimisión saliendo elegido el 19 de Octubre José Grau. De todas formas poco le duró la tranquilidad porque Grau tuve que dimitir por cambio de residencia el 21 de diciembre de ese año y Seguí tuvo que hacerse cargo otra vez de la presidencia hasta el 77. En total 17 años como presidente de todos los Nazaríes.
¿Qué paso en los Nazaríes durante estos 17 años? Unos pocos datos dan muestra de su labor. De 50 socios llegamos a ser más de trescientos, varios primeros premios de comparsa, formación de la escuadra especial de jeques, estrecha colaboración con las comparsas de Moros Viejos de Biar y Musulmanes de Elda para la realización de varias carrozas, adquisición y arreglo de la casa de la calle 18 de Julio nº 30, superávit en todos los balances de cuentas presentados durante su mandato... Seguí ha sido una de las piezas esenciales del crecimiento y empuje de los nazaríes, y con su marcha, por unas causas desgraciadas de mala gestión económica, se perdieron muchos de estos logros aunque desde hace algún tiempo, y poco a poco, estamos intentando recuperar esa pujanza.
Ahora, en 1987, muchas cosas son distintas. Las comparsas no son las mismas que las de las décadas de los 60 y 70, los gastos que se afrontan son muy superiores (en 10 años el presupuesto de gastos de los Nazaríes ha aumentado un 611%). Villena también ha cambiado, la sociedad ha experimentado mayores dosis de libertad en todos sus miembros, y esto ha afectado a su máxima expresión festiva. Las fiestas necesitan acoplarse a esta nueva situación. Son necesarias modificaciones que acerquen las fiestas a toda la comunidad pero que al mismo tiempo respeten su sabor propio y característico. Nosotros, los festeros, tenemos ahora la ineludible responsabilidad de tomar decisiones importantes, no podemos volvernos cobardes y personalistas. Tenemos que dar a Vi-llena y a sus fiestas la vida que están necesitando.
En estas circunstancias tal vez Paco Seguí pueda ser un ejemplo, para todos nosotros. Para Paco su realidad también ha cambiado profundamente, los años y la enfermedad han hecho mella en su salud. Él ha tenido que afrontar decisiones difíciles, momentos dolorosos. Sin embargo hoy, cuando estás con él, aprecias claramente que ha optado por la valentía, por dar un paso adelante y aceptando su realidad seguir siendo un festero entero. Al lado de Seguí te das cuenta que no hace falta estar de pie para poder desfilar, que el inmovilismo solo atenaza a aquellos que lo tienen habitando en su corazón y que si las fiestas son vida, lo son para todos los que se sienten festeros, para todas las personas.
Para terminar sólo me queda dar las gracias a Paco Seguí por seguir siendo la gumia que todos los días cinco, todos, abre el desfile de los Nazaríes, gracias por demostrarnos que las fiestas no son instrumento del que servirse para la apariencia u ostentación personal, son mucho más, son vida y amor. La vida necesaria para hacernos superar momentos difíciles y amor hacia unos colores, pero sobre todo hacia nuestra madre, María de las Virtudes.
NAZARIES ¡VIVA LA MORENICA!
Cronista Nazarí Rafael Román García
Extraído de la Revista Día 4 que fuera de 1987

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