26 sept 2026

1972 NIÑOS COLEGIO PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL

Ayúdanos a reconocer a estos chiquillos...
Foto cedida por... Juan García Martínez "Cigarro"

1950 CONCURSO DE BARBEROS EN EL "IDEAL"

Vemos a Amable Ibáñez y Miguel López el "Figaro", ambos barberos de profesión. La foto se realizó durante un concurso de peluquería, en el Bar Ideal, ambos formaban parte del jurado.
Decir también que El Figaro fue un amante de la poesía, compartió micrófono con Ernesto Pardo en Radio Villean Cadena Azul, interpretando "Don Juan Tenorio".
Foto cedida por... Regimio Ibáñez. Texto... Ernesto Pardo Pastor

1990/1991 ALUMNOS 3º F IES HERMANOS AMORÓS VIAJE A LA ALBUFERA DE VALENCIA CON Dª ISABEL

Te atreves a poner nombres...
Dª Isabel López, x, x, x, x, x, x, x, x, x, Pascual Pérez, x.
 Dª Isabel López
 Viaje a la Albufera de Valencia
Foto cedida por... Isabel López

1991 CONQUISTANDO LIBERTADES. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL CONSUMO DE DROGAS

CONQUISTANDO LIBERTADES. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL CONSUMO DE DROGAS. Por JAVIER ESQUEMBRE MENOR
Es frecuente considerar el consumo de drogas como uno de los problemas más importantes que tiene planteado nuestra sociedad, a veces casi se convierte en «chivo expiatorio», en la justificación de todos nuestros males, Pero pensar así podría ser una grave inexactitud:  el consumo de drogas NO es el problema, es sólo una consecuencia del problema, Y esto tanto en otros lugares como en la ciudad de Villena,  El problema sería otro: las necesidades de depender de algo o de alguien, las faltas de expectativas entre la juventud, la Imitación de modelos sociales, la tendencia a basar la felicidad en el consumo, etc…
Hay una alarma social clara detrás del problema de la droga. Pero hay una hipocresía social todavía más evidente delante. Partimos de condicionamientos sociales que nos hacen criticar unos hábitos tóxicos mientras bendecimos otros. Más aún, nos animan a marginar más a aquellos que ya están en el límite de la sociedad y a dar por bueno el consumo de drogas legales que no porque den mayores sumas de dinero a Hacienda son menos dañinas.
Es sin duda el abuso de alcohol el mayor problema sociosanitario que tiene planteado nuestra población, pero es también el más olvidado y desconocido. Frente a las «decenas» de jeringuillas con que nos podamos encontrar en algún peculiar lugar, se pueden contar por miles los litros de alcohol que cualquier fin de semana circulan por las calles de Villena dentro de los cuerpos de jóvenes y mayores. Y desgraciadamente el abuso de alcohol entre los villeneros y villeneras jóvenes se va haciendo cada vez más preocupante. Datos hay pocos, estadísticas serias casi ninguna en nuestro medio, pero no es preciso cuantificar lo evidente ni poner números a esa tendencia a «buscar el mar dentro de un vaso de ginebra».
El hecho está en la calle. Las respuestas de particulares o de los poderes públicos todavía no. Los propios gobernantes se deciden por reprimir «el consumo de drogas en público» sin percatarse que eso les hace casi bendecir las drogas legales, sin considerar que eso les comprometería a multar o cerrar los múltiples bares de nuestra localidad o a sancionar a los tranquilos villeneros y villeneras que, en un momento de relax o persiguiendo un «colocón» puedan estar tomando alguna copa en cualquier lugar público.
Es muy posible que si comenzáramos a tomarnos en serio el problema de las drogas legales, si empezáramos a no necesitar del alcohol para relacionarnos, para funcionar, si pudiéramos captar nuestra valía sin necesidad de una copa, es muy posible, digo, que el problema de las otras drogas no lo fueran tanto. Sin embargo, esto no es así y son muchas las sustancias tóxicas que están produciendo gravísimos inconvenientes apersonas y familias, especialmente la heroína. Se está dando, pues, un consumo de drogas que no sólo provoca estragos en los adictos y familiares sino que favorece un tráfico que está dañando duramente la convivencia en los lugares de venta, de forma relevante en el Barrio San Francisco.
Algunas estadísticas hablan de que sólo sobre un 10% de los adictos a heroína cada año se ponen en tratamiento. Si esto fuera así, extrapolando los datos de la memoria del Servicio Municipal de Toxicomanías del M.I. Ayuntamiento de Villena (y trabajando quizás demasiado «libremente» con ellos), podríamos decir que en nuestra ciudad puede haber unos 150 adictos a la heroína.
Es posible que cerca del 40% de ellos sean portadores del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (virus del SIDA), que casi el 80% hayan pasado algún episodio de hepatitis o tengan problemas de hígado, que cerca de un 12% hayan sufrido alguna urgencia por sobredosis, o que la mitad tengan o hayan tenido problemas con la justicia... Lo más curioso es que casi todos estos problemas no son a causa de la heroína como tal sustancia, sino que son consecuencia de su ilegalidad, del submundo que la rodea, de la marginación que provoca en él o la adicta.
Al mismo tiempo, siguiendo con el luego numérico, es llamativo el volumen de dinero negro que en nuestra población se mueve con este motivo. El consumo medio diario de heroína en un adicto oscila en nuestra población entre 1/8 y 1/4 de gramo (de tres mil a cinco mil pesetas al día). El cálculo más modesto nos indica que se pueden venir gastando sobre medio millón de pesetas diarias en heroína lo que supone unos 15 millones al mes, 180 al año, todo esto sin contar otro tipo de tóxicos y los consumidores de otras poblaciones que puedan venir a comprar la droga en Villena.
Hasta la fecha no hay una legislación fiscal válida para que se termine este tráfico pero sí asombrosos casos de tolerancia judicial y policial que poco ayudan al desarrollo de hábitos sanos. Pero, de todas formas, el problema no es de cantidad, de calidad o del tipo de droga. El problema no es si alcohol, cannabis o derivados del opio. El tema es más profundo y no se le quiere abordar porque sería tener que abordar nuestro propio modelo de sociedad. La cuestión es si se puede incitar al consumismo y extrañarse de que el consumo sea de drogas, si se puede fomentar el individualismo y escandalizarse porque haya quien lo consiga mediante un «pico», si se puede predicar el bienestar personal e insolidario a ultranza y quejarse de que a alguien se le ocurra lograrlo metiéndose «un chute»... O transmitir en nuestro modo de vida el gastar, poseer, ser más que otros, dominar, tener poder... y disgustarnos porque se haga gracias a una raya de coca.
Salvo algunas excepciones, ni a niveles personales, de organizaciones sociales, ni desde los poderes públicos se está respondiendo a esto. Parece como si no hubiera nada que hacer frente a la insatisfacción personal, a la necesidad de fácil evasión, al no afrontar los problemas, a la insaciable búsqueda del placer artificial... Verdaderamente son difíciles las respuestas a problemas que entroncan la identidad personal con dificultades sociales. Y más aún mientras sigamos valorando más a las personas por lo que tienen y no por lo que son.
Con mucho escepticismo me atrevo a pensar que desde la sociedad de consumo en la que nos movemos (y sus valores negativos) el problema de la droga no tiene solución. Los villeneros y las villeneras que lo hacen seguirán «picándose» o bebiendo y muchos otros se iniciarán. Si a las necesidades o carencias personales le añadimos la sed de consumismo que nos envuelve, la cultura de la dependencia se mantendrá en boga. Se dependerá del novio, la novia, el video, el porro, el cubata o el pico. No importa. Habremos buscado la felicidad y la libertad fuera de nosotros. Nos la habremos inyectado en vez de conquistado.
Extraído de la Revista Villena de 1991 

1983 TRES INSTANTES DE UNA HISTORIA

Tres instantes de una historia. Por ALFREDO ROJAS
A José María Soler, que ha desvelado parte de nuestro pasado.
Es el atardecer. El sol, todavía ardoroso y brillante, va camino de la sierra del Castellar, en cuyas tallas se esquirlan los esplendentes rayos. Desde el poblado del Cabezo Redondo, un apiñado e informe conjunto de casuchas bajas e irregulares, se divisa una inmensa extensión boscosa que no se interrumpe, exuberante de vegetación, donde apenas destacan los árboles sobre la espinosa alfombra del interminable matorral, surcado por alguna trocha montaraz, estrecha y sinuosa. Allí, en el poblado, junto o la puerta de una mísera choza de tejado de barro, un hombre, vestido sucintamente con unas pieles, sentado en el suelo, trabaja una botella de oro colocada encima de un pedrusco plano. Sobre la piedra se agrupan en desorden otras piezas de oro. Rústicos brazaletes donde apenas se ha iniciado la labor; pequeños trozos informes del metal junto a menudas piedras pulidas y a rudimentarias herramientas de madera de cantos y planos brillantes por el uso. Con uno de estos pequeños maderos aguzados va marcando el hombre una arista de la botella, posándolo una y otra vez por el exiguo plano lateral en un continuado vaivén suave y enérgico a la vez, embebido en la tarea, fruncido el gesto, apretados los labios que dibujan una boca firme y decidida. Cansado al fin, coge la botella con la mano izquierda y mirándola, la eleva lentamente o la vez que la aleja para abarcar mejor la obra en su conjunto. Un rayo de sol centelleó en la vasija, que brillo en sus manos reflejando los rosados celajes del ocaso. En la mirada del hombre, en la firme mano que abarca la dorada botella, en su gesto a la vez aprobatorio y satisfecho, en el duro y vigoroso perfil de su figura, aleteo ya el genio que florecerá, transcurridos los siglos, en los maestros de las catedrales, en las refinadas artes del Renacimiento, en las elevadas y espirituales composiciones de la música barroca. Con el hombre de la botella, no obstante su rusticidad y su primitivismo, desbordando la estricta condición biológica, convive ya la inaprendida intuición estética, late el misterioso espíritu del arte.

Sobre el otero, poderoso y altivo, se levanta el castillo Feudal de los Manuel, protegido por los cómplices escarpes de la cercana sierra. En él convergen, llegando desde varias direcciones, las sólidas murallas junto o las cuales se agazapan las casas, míseras y terrosas, como una parda saya ceñida al altozano. Fuera de las murallas triunfa el verdor del bosque, a duras penas contenido frente a los pequeños huertos, humildes, franciscanos, que muestran simétricos festones de verdor sobre la tierra oscura. Es una mañana de mayo, pura, templada, con el sol restallando en el cielo. Apenas turba el silencio la actividad de la gente de armas, que se mueve en el patio del castillo. Asomado a un ventanal, D. Juan Manuel avizora el paisaje. Dejará escrito que, desde allí, puede verse el correr de ciervos, jabalíes y cabras montesas; y divisar las garzas, los flamencos, las ánades, componiendo todo ello el mejor lugar de caza del reino de Murcia. D. Juan Manuel siente la llamada de su afición venatoria, que le empuja a descender al llano. Ya oye con el pensamiento la algarabía que compone la nutrida jauría, o siente sobre el guante de cuero la gorra engarabitada del encapuchado azor, presto a lanzarse sobre la presa. Sin embargo, junto a estos pensamientos se agitan otros de distinta índole. Unos instantes ha dudado; sosegadamente, sin embargo, vuelve a la estancia, lleva un escabel junto a la rústica mesa y desenvuelve un rollo de amarillento pergamino, que, extendido, parece iluminarse al ser traspasado por la luz del cercano ventanal. Sentado ya, acerca hacia sí una pequeña vasija y moja en ella la punta de una larga pluma. Un momento queda quieto; entornados los ojos, suspenso, en el aire la mano indecisa, se inclinó al fin, y despacio, la canosa barba acariciando el pergamino, escribe. No llega ahora ningún ruido abajo. Sólo se oye el pausado rasgar de la pluma sobre la rugosa superficie. No sabe el infante que su obra, el primer monumento de la literatura narrativa española, va a superar a todas las anteriores de occidente, y que se le va o considerar, siglos después, como el primer prosista español con un estilo personal.
La nave central de la iglesia de Santiago es un confuso revoltijo de piedras y tierra. Largos y esbeltos troncos de árbol, casi sin desbastar, atados unos a otros, ascienden hasta lo bóveda en rústicos andamios. Por el enorme hueco que será la puerta, entra esplendente la luz del mediodía, que permite ver la plaza y las casas del Fondo, bajas, severas, desiguales, con amplios portones tras los que se adivina el ancho zaguán. Entre la abigarrada mescolanza se agitan los obreros; ciernen unos la arena, se afanan los canteros que labran la piedra, gatean otros sobre los andamios ocupados en su tarea o ascendiendo ágilmente hacia el techo. El sol, al entrar por los huecos que cubrirán después los coloreados vitrales, proyecta hasta el suelo unas diagonales volúmenes de luz en los que se agitan minúsculos e incontables partículas de polvo. Desde la plaza, por la amplia pendiente que asciende hasta el suelo del templo, sube ahora una recua de caballerías que tira de un carro lleno de grandes losas. Arrieros que agitan los látigos, peones que se aferran o los ruedos o empujan desde atrás, unen su esfuerzo al de las sudorosas bestias, que clavan sus pezuñas en la terrosa pendiente. Mientras, en un rincón, junto a una mesa donde se amontonan desiguales rollos de papel, D. Sancho García de Medina, de aspecto solemne y severo, con hábito talar, oye las explicaciones que se afana en darle el maestro arquitecto, que, en actitud obsequioso, refuerza sus argumentos con un pequeño estilete que recorre las líneas de un plano desplegado, cuyos extremos se obstinan en volver a arrollarse. Asiente con gravedad D. Sancho, da unas recomendaciones finalmente y se dirige a un pequeño portillo lateral seguido del maestro. Al salir D. Sancho cierra aquél la puerta y va de nuevo hacia el interior; se acercó o una columna que, despojado de la informe figura que tienen las demás, muestra ya el audaz perfil helicoide que asciende hacia el techo, como una plegaria de piedra que intentara llegar hasta la altura. Queda quieto el viejo maestro, contemplando la gallarda columna, o cuyo final un cantero perfila las últimas aristas, y recorre con los ojos el grácil y atrevido surco salomónico que emerge de la severa base y llega al afiligranado capitel. Un gesto de satisfacción le ilumina el semblante; lentamente, después, sorteando cascotes y montones de piedras y tierra, sale hasta la plaza, donde la intensa luz parece diluir su figura. Está recién llegado el siglo XVI; es mediodía, es verano.
Extraído de la Revista Villena de 1983

1979 LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS EXPRESIÓN DE ALEGRÍA POPULAR DESDE SU ORIGEN

Las Fiestas de Moros y Cristianos
EXPRESIÓN DE ALEGRÍA POPULAR DESDE SU ORIGEN
por: Faustino Alonso GOTOR
La Inquisición practicada por la Europa medieval fue fundada posteriormente en España, con licencia del Papa Sixto IV, a demanda de Fernando e Isabel, en 1478, quienes no sólo deseaban una unidad política sino también en la fe. Su fin era combatir todo aquello que fuese contrario a ella y primordialmente a los bautizados pseudo-conversos, moriscos, o a los interesados por la corriente europea erasmista.
Desembarco y combate, por Juan de Toledo (Museo del Prado, Madrid). Se representa aquí el desembarco de los turcos en una playa cristiana y la resistencia que encuentran. Las costas levantinas españolas se vieron sometidas a estos asaltos, que tenían por objetivo principal la captura de esclavos. En esta época se temía la alianza de los moriscos con los turcos.
A pesar del nombramiento papal era manejada por la Corona. Su organismo central era el Consejo de la Suprema y General Inquisición. Su brazo, el Inquisidor General, bajo el cual estaban los Tribunales provinciales, cuyas sanciones más frecuentes eran las reprimendas y advertencias; la «reconciliación, que llevaba consigo la abjuración de los errores en privado o en público, siendo esto último el conocido Auto de Fe; la prisión; flagelación pública; el sambenito, traje de infamia amarillo, en forma de saco con cruces pintadas y obligado al penitente, y la «relajación», que significaba, tras la sentencia dada en el Auto de Fe, la entrega del reo a la autoridad civil para ser quemado en la hoguera, ya en persona o en efigie, los moriscos condenados a la hoguera, y por huidos, quemados en simbólicas figuras de tamaño natural o cabezas de cartón, nos inducen a pensar que tales actos, como otros más, incluidos en el trinomio religiosidad inquisitorial —odio y temor a los moriscos— alegría de su expulsión, impregnaron fuertemente a las Fiestas Patronales del Este hispánico, por haberles padecido con mayor intensidad.
Es coherente pensar que efectuada la expulsión de los moriscos, el pueblo tuvo una espontánea alegría que se canalizó por medio de dichas Fiestas Patronales añadiéndoles aquellas facetas, tomadas de la Inquisición, que simbolizan escarnio morisco. No es difícil suponer que aquel general temor al ente morisco-turco-berberisco y la citada alegría de su expulsión, a principios del siglo XVII, se transmitiese no solamente por las anuales jornadas dedicadas al Santo Patrón, sino también a través de una generación a otra, hasta que manifiestamente disminuido el poder inquisitorial en el siglo XVIII y desaparecido en el XIX, surgieran sin prejuicio alguno o pervivieran en algunos casos, las huellas morisco-inquisitoriales pasadas, ora sea el inveterado «Cascamorras» de Guadix, quien pintarrajeado con traje sambeniteño nos recuerda al penitente morisco, que sancionado con la «flagelación pública» es simbólicamente azotado en las calles por los mozos que festejan a su Patrón; ora el Peropalo» de Villanueva de la Vera, cuya efigie de «morisco» representada por un monigote, es deshecho y maltratado año tras año; ora la «Endiablada» de Almonacid del Marquesado, cuyos integrantes son ni más ni menos que la encarnación morisco-penitente vistiendo holgada chaqueta, pantalón de tejido barato estampado con lunares y dibujos de colores vivos, y tocados con gorros cilíndricos cubiertos de colorines, que posteriormente cambian por mitras rojas. Los saltos por las calles haciendo sonar los cencerros, y la procesión con toda la «Endiablada» en el día de San Blas, desprenden religiosidad inquisitorial, especialmente la última, a semejanza de aquéllas del Santo Oficio que se hacían para llegar al lugar donde se celebraban los Autos de Fe; ora botargas enmascaradas y otras figuras de múltiples lugares; ora las acartonadas efigies de los del Mal (Ángel y Diablo); posteriormente el verdadero Dance se completa con Lucha de Moros y Cristianos. Actualmente no en todos los lugares se conservan los cuatro elementos, e incluso en algunos como en Torres del Obispo, Almonacid de la Cuba, Alcalá de Moncayo y otros, desaparecieron los cuatro; en otros, volvió a reaparecer al menos el dance en sí, como en Alagón que lo dedica a San Antonio.
Según Mercedes Pueyo, actualmente se conservan los cuatro elementos en Sena, Sariñena y Pallaruelo. De cualquier modo y tiempo, en el cuarto elemento aparece el «turco» como el «enemigo» del cristiano. Esto ocurre no sola-meten en los Moros y Cristianos del Dance Aragonés sino igual y generalmente en los de hispano-américa y resto de España fuera de Levante. Es consecuente pensar que la resonada y victoriosa batalla de Lepanto se celebrase en todo el mundo hispánico, quedando aún, con tal inspiración, esporádicas manifestaciones de Fiestas de Moros (Turcos) y Cristianos por la geografía española y sudamericana. Igualmente hubiera sucedido en la región levantina si el determinante de sus Fiestas hubiera sido solamente el factor turco-triunfalista, pero en ella hay que añadir dos factores que las singularizan de las demás regiones y que, por ellos, Levante se constituyó en el núcleo principal de las Fiestas de Moros y Cristianos: tales factores fueron los continuados ataques, durante el siglo XVI, a los pueblos de tierra adentro y costa levantina. y la gran densidad de población morisca. verdaderos cómplices de los atacantes islámicos norteafricanos y corsarios.
Si los «Moros y Cristianos» son una manifiesta explosión de alegría popular motivada por el binomio Inquisición-Expulsión, introducida en las Fiestas Patronales a partir de tal hecho, rememorado incluso en el mismo siglo XVII en que acaeció, y cuyo contenido inicial eran los «moros» y «cristianos» que simbolizaron e incluso fueron nietos, o quizás hijos, de los que felizmente se manifestaron en 1609-1614 y demás años, no es de extrañar que este sentido popular lo integrasen ellos que, al fin y al cabo, sufriendo el terror del Islam, eran los únicos componentes de la sociedad popular: Labradores, Artesanos, Estudiantes y pequeños Comerciantes. Ellos fueron los que. espontáneamente, promocionaron intensas manifestaciones de alearía, que dentro del contexto profundamente religioso de la época, las incluyeron con !as celebraciones al Santo Patrón para que ambas se engrandeciesen con esplendor y júbilo. Ellos, entonces, se vistieron a lo guerrero, cristiano o morisco-turco-pirata. y los que no, lo hicieron a la usanza de su oficio acompañando a los primeros. Unos y otros portaban sus picas, ballestas. lanzas, arcos, alfanjes. gumías mosquetes. arcabuces o bien sus útiles de trabajo o distintivos romo la cuchara que distinguía a los Estudiantes pobres o becarios llamados también «sopistas». Estos cuatro estamentos del Pueblo, insistimos son los verdaderos protagonistas, porque ellos sufrieron daños en sus cosechas, peligraron constantemente sus vidas o sintieron el dolor de ver cómo se llevaban capturados a sus hijos o hermanos para ser conducidos a lejanas tierras como esclavos, en los interminables ataques de los berberiscos combinados con el espía morisco, el cual quizá era vecino de ellos o vivía en la misma calle y así satisfacía su resentimiento de raza. Los cuatro estamentos, unidos, sin morisco alguno en sus tierras y calles, pudieron celebrarlo, vivir en paz, y trabajar en sus campos o en sus talleres, trasladarse de un mercado a otro y acudir, sin inquietud, a estudiar en sus Colegios y Escuelas de Gramática.
En el fondo, el verdadero sentido era el de la liberación del «Bien», expulsando al «Mal», o lo que es lo mismo, el Cristiano Viejo al Morisco, Turco o Pirata. Esto nos lleva a la conclusión de que, con el mismo sentido, posteriormente se integrasen a estas Fiestas otros «Bienes» antagónicos de otros «Males», que recordasen al pasado lejano, o presente inmediato, tales como toda clase de Moros de la Reconquista, los Pelayos, Cidianos, Vizcaínos, Santiaguistas, Escuderos, Guzmanes, Judíos, Cruzados, Almogávares etc.
Si alguna población desea conservar la pureza de las Fiestas de Moros y Cristianos, bajo nuestro punto de vista, serán anacrónicas todas aquellas Filás o Comparsas que se inspiren en la remota Reconquista o en otros hechos históricos acaecidos fuera del tiempo de la Expulsión. Por el contrario se deben considerar como integrantes de dichas Fiestas a todas aquéllas que rememoren las cruentas luchas sostenidas contra los Moriscos y sus aliados. Son lícitas las organizaciones militares o para-militares existentes a finales del siglo XVI y principios del XVII y los estamentos populares de aquella sociedad: Moros o Moriscos, Turcos, Otomanos, Solimanes, Sultanes, Musulmanes, Sarracenos, Argelinos, Marroquíes, Piratas Berberiscos, Corsarios, Moriscos Granadinos, Moriscos Valencianos, Moriscos de Mellini, Moriscos de Turigi, Moros Africanos, Relajados, Cristianos Nuevos, Piratas Ingleses, Marinos Holandeses, Hugonotes, Bearneses; o bien Cristianos Viejos, Cristianos Cautivos, Tercios de Flandes, Tercios de Nápoles, Tercios de Lombardía, Ballesteros, Lanceros, Piqueros, Arqueros, Mosqueteros, Arcabuceros, Bucaneros, Inquisidores, Soldadesca de la Virgen o Patrón, Montañeses de Aragón, Aragoneses, Labradores o Maseros, Artesanos, Contrabandistas y Estudiantes o Sopistas.
La fuerza de aquella tragedia era suficiente para que el pueblo levantino la recordase una y otra vez, y si los tiempos podían debilitar aquella fuerza, surgían hechos esporádicos que la reforzaban. Nos referimos a que, dado lo agreste de nuestras montañas y a los posibles sobornos de algunos funcionarios, muchos moriscos pudieron ocultarse y posteriormente re-unirse clandestinamente para conservar organizaciones minoritarias para la práctica de la religión mahometana. De vez en cuando, tales organizaciones eran descubiertas por la Inquisición hasta bien entrado el siglo XVIII. En el año 1769 aún se encontró una mezquita que conservaban los moriscos de Cartagena.
Entendemos y resumimos que, para buscar el verdadero sentido y origen de las Fiestas de 9 años antes: el final de la cruenta guerra contra los moriscos de las cercanas Alpujarras y la mundialmente resonada victoria de Lepanto contra los turcos.
Acabado el temor al turco cuyo cómplice era especialmente el morisco levantino, y posteriormente, por motivos políticos e inquisitoriales, llegada la expulsión de éste y del de toda España, finaliza también con ella el temor al corsario y pirata berberisco. Entonces, tras 1609-1614, llega la paz y, consecuentemente, la gran explosión de alegría popular, de la que los primeros conocimientos bibliográficos existentes aparecen treinta y dos años después por medio del anónimo autor de la «Vida y hechos de Estebanillo González», quien nos presenta unas Fiestas de Moros y Cristianos en las cuales ya no hacen homenaje a ningún personaje, son organizados por los propios labradores, y se mezclan íntimamente los actos religiosos con las Embajadas y Guerrillas que más tarde veremos proliferar o bien reaparecer, los siguientes siglos hasta nuestros días, en numerosas poblaciones.
Mantenemos como origen de tales fiestas, algo más tangible; más cercano a las generaciones que las instituyeron. Nos referimos al popular binomio Inquisición-Expulsión y no al de Santiago-Reconquista. Algunas Fiestas alejan su origen rememorativo a hechos del año 1276, fundándose en otro binomio: San Jorge-Alazraq. Pensamos que este legendario hecho fue el origen de Fiestas Patronales, las cuales, posteriormente, veintidós años después de las citadas Fiestas relatadas por el anónimo autor antedicho, fueron cauce donde se incorporó otro binomio: Mellini-Expulsión, que rememora otro suceso histórico, pero mucho más reciente, acaecido en e! Vall de Laguart, y en el que precisamente los alcoyanos y biarenses tuvieron tan destacada intervención, consiguiendo expulsar, juntamente con los tercios españoles, a los moriscos que en 1609 se habían hecho fuertes en dicho Valle.
Aquel felicísimo final no sólo fue motivo de alegría momentánea sino de permanencia transmisible desde aquella generación a las siguientes, y que en el caso de Alcoy, ésta o la más inmediata, añadió a las Fiestas Patronales dos Compañías, una de Cathólicos Christianos (Cristianos Viejos) y otra de Christianos Moros (Cristianos Nuevos o MORISCOS), símbolo de reciente recuerdo. En otras poblaciones es posible que sucediese lo mismo, más por motivos aún no conocidos dejaron de celebrarse tales «Moros y Cristianos», aunque posteriormente volvieran a aparecer. Es significativo las numerosas comedias que, sobre tan popular tema, se escribieron durante aquel siglo XVII. El auge que han tomado durante este último tercio del siglo XX, acaso por el turismo o por cualquier otro motivo, también dejará la huella de muy numerosos escritos sobre Moros y Cristianos.
Este íntimo aditamiento a la Fiesta Patronal es parangonable con el Dance Aragonés, del cual Mercedes Pueyo hizo un exhaustivo estudio. La celebración del Santo Patrón se adornaba con el antiquísimo dance que contenía los siguientes elementos: Danza de Palos y Espadas, Diálogo de Pastores, y Lucha del Bien y «Gigantes y Cabezudos» diseminados por diversas poblaciones de la no muy antigua Corona de Aragón, ya que en alguna de ellas, Calatayud y Zaragoza, ciertas figuras aún llevan el turbante, siendo temidos y abucheados por la chiquillería; ora las esculturas labradas con material inflamable, de otros «herejes», llamémosles personajes o cosas criticables, quemados, recuerdan la «cremá» de las fallas que los simbolizan; ora la efigie de «Mahoma», compendio de todos los moriscos, con cabeza llena de pólvora, que hasta no hace mucho tiempo era explosionada, con gran jolgorio, durante las Fiestas de Moros y Cristianos de varios pueblos como Biar-Villena, Benejama, Sax y Petrel entre otros.
Es frecuente leer sobre el origen de las Fiestas de Moros y Cristianos refiriéndolo a los tiempos de la Reconquista. Ciertamente que incluso durante aquellos largos siglos existieron maniobras bélicas y juegos de Moros y Cristianos; pero éstos se hacían para homenajear y distraer a reyes y personas de la nobleza. No son éstas las verdaderas Fiestas, limitadas precisamente a una clase social, que por egoísmo de mano de obra más barata, se distinguió en la protección a los moriscos tan odiados por el pueblo. Ni tampoco consideramos lógico que recuerden a la remota Reconquista y, si así parece ser en algún caso muy aislado, nos hace pensar que tales rememoraciones recibieron su verdadero sentido tras los sucesos de 1609, en que las Fiestas de Moros y Cristianos comienzan a aparecer después de ellos, e incluso en el mismo siglo, pasados solamente unos decenios según la bibliografía existente, o quizá menos.
En apoyo a esta argumentación y siguiendo a Adolf Salvá, analicemos los actos que se conocen sobre Moros y Cristianos desde 1463 hasta unos años después a la expulsión de los moriscos.
Si exceptuamos lo relatado por el Condestable Miguel Lucas de Iranzo, 29 años antes de la conquista de Granada por los Reyes Católicos, sobre algo que, más que simular a unos juegos de cañas entre «moros y cristianos», se asemeja a un entrenamiento de las tropas, con manifiesta propaganda bélica ante el cercano «frente», en el cual los «moros» no sólo se rinden ante la superioridad cristiana, sino que incluso arrojan a una fuente la efigie de Mahoma y desmoralizados se convierten al cristianismo. Si exceptuamos este hecho, efectuado ante la presencia del Condestable, todos los que aparecen después lo hicieron durante el siglo XVI, y ellos tienen en común varios aspectos: se efectúan como homenaje a uno u otro personaje; no se refieren al moro de la Reconquista, sino al turco, berberisco o morisco; y generalmente no están ligadas a ninguna festividad religiosa.
En 1571, vencido el turco en Lepanto y creada la tramoya teatral inventada por Naharro, los homenajes bélico-caballerescos contra imaginario enemigo turco, se truecan en triunfalistas simulacros con mayor aparato escénico y participación popular de cañas y toros, ante el personaje de turno, apareciendo en estos «Moros y Cristianos» el Pirata y el Morisco, con mayor frecuencia en esta última etapa del período citado.
Observemos los actos conocidos, a este respecto, dentro de la bibliografía existente:
Año 1533: Toledo. Homenaje al rey Carlos I. El gran Turco es el personaje central del «enemigo». No hay ni coincide con festividad religiosa alguna. No hay juego de cañas.
Año 1549: Trento. Homenaje al príncipe Felipe. Soldados vestidos a la turca. No hay ni coincide con festividad religiosa alguna. No hay juego de cañas.
Año 1571: Alcalá de los Gazules. Homenaje a los Duques de Alcalá y Marqueses de Tarifa. Hombre a la gineta vestido y tocado de Morisco. No hay ni coincide con festividad religiosa alguna.
Año 1579: Orihuela. Homenaje al Gobernador don Juan Quintana juego de «moros y cristianos» y recreativos. Coincide con la Festividad de las santas Justa y Rufina.
Año 1585: Tortosa. Homenaje a Felipe II. Piratas berberiscos junto al mar. No hay ni coincide con festividad religiosa alguna.
Año 1586: Valencia. Homenaje a Felipe II. Galeras y un cadalso con el Faro de Lepanto; triunfalista representación de la batalla de Lepanto. No hay ni coincide con festividad religiosa alguna.
Año 1589: Denia. Homenaje a Felipe III. Fragatas alicantinas con hombres vestidos a la usanza turca. No hay ni coincide con festividad religiosa alguna.
Año 1599: Valencia. Homenaje a la reina Margarita de Austria. Turcos a la gineta. Coincide con la procesión a San Vicente Ferrer. Juegos de alcancías.
Año 1601: Valladolid. Homenaje a la hija recién nacida de Felipe III. Moriscos, luminarias, música de violones, zambras moriscas.
Resumiendo, volvemos a destacar el sentido caballeresco o de homenaje con participación, en parte obligada o contratada, del pueblo; sin sentido religioso y con el «turco» o «pirata» presente, pero no el Moro de la Reconquista. Hecho un tanto excepcional, y que obliga a un profundo estudio, parece ser el de Orihuela, en cuyas Fiestas se rememora su reconquista el día 17 de julio de 1242, festividad de las Santas citadas, con participación de Juegos de «moros y cristianos». Mas opinamos que tales Juegos fueron un aditamiento a la festividad de las santas y fecha conmemorativa de la reconquista, con motivo de la llegada del Gobernador, al cual se le homenajeaba a la usanza del siglo XVI. Nos apoyamos para dar esta opinión en que precisamente es en aquel año de 1579 cuando aparece la primera documentación oficial en el Archivo Municipal de Orihuela en la que se mencionan los primeros juegos de «moros y cristianos» orcelitanos, que si podían recordar la reconquista, es decir, los hechos acaecidos más de tres siglos atrás, es más lógico pensar que recordasen lo sucedido tan sólo 8 ó Moros y Cristianos, no es necesario alejarse al siglo XV y anteriores. Esto lo podrían hacer también las regiones del Oeste hispano, mas no lo hacen porque no tienen motivos especiales para ello a pesar de que también fueron invadidas por los sarracenos; y si lo hacen en alguna dispersa población de aquellas regiones e incluso en Sudamérica, su inspiración está en la Victoria sobre el temido Turco, la cual también sucedió en el último tercio del siglo XVI. Algo difiere entre el Oeste y Centro español del Este y concretamente de Levante, y este algo no está precisamente ni en la Reconquista, ni puramente en celebrar la Victoria de Lepanto: está en las motivaciones morisco-islámicas que ennegrecieron los cielos de Levante hasta la ex-pulsión de aquella raza que los españoles no supimos asimilar; para nuestro bien, a semejanza de la expulsión hebrea poco más de un siglo antes.
Y este final se produjo en la región levantina por ser la que con mayor densidad de moriscos poseía, y por ello la que más sufrió y en consecuencia la que más motivos tenía para expresar el júbilo de la paz, y en la que verdaderamente se han desarrollado las Fiestas de Moros y Cristianos.
En estas líneas acabo de exponer tan solamente una teoría; deseo que quede bien sentado que este es mi parecer, el cual, quizá en algún aspecto no sea inédito, esto no lo sé, pero me alegraría haber coincidido con alguien, aunque sólo fuere parcialmente. De cualquier modo, respeto otras interpretaciones mientras no quede suficientemente explorado y exhaustivamente estudiado todo nuestro pasado a partir del Medievo.
Villena, abril 1979.
BIBLIOGRAFIA:
«La Inquisición Española». Henry Kamen. Alianza Editorial. 2.° edición. 1974.
«Bosqueix historic i bibliografic de les Festes de Moros i Cristians», por Adolf Salva Inst. Estudios Alicantinos. 1958.
«Santiago y la Fiesta de Moros y Cristianos», por Joaquín Barceló. Alicante. 1972.
«Libro de la Fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy», por Rafael Coloma. Alcoy, 1962.
«Conmemoración del DCCXXXII Aniversario de la Reconquista de la muy Noble, Leal y siempre
Fiel Ciudad de Orihuela, 1242-1974», por el P. Agustín Nieto Fernández.
«La España Musulmana», por Claudio Sánchez Albornoz. Tomo 11. Espasa-Calpe, 1978.
«Revista Profesión Médica», «La Fiesta de la Endiablada», por J. Piñeroba.
«Vida de Estebanillo González». Anónimo. Colección Austral.
«El Gran Siglo de España, 1501-1621», por R. Trevor Davies. Akal editor. 1973.
«Estudio sobre los moriscos», por Juan Reglá. Valencia, 1971.
«Historia del Reino de Valencia», por Escolano y Perales, Tomo 11. Valencia-Madrid, 1879.
«Tetralogía histórica alcoyana», por Rogelio Sanchís Lloréns. Publicaciones Caja Ahorros Provincial. Alicante, 1973.
«Historia de la Ciudad de Denia», por Roque Chabás. Publicaciones Instituto Estudios Alicantinos, 1972.
«Baronía de Polop», por Joaquín Fuster. Ayuntamiento de Polop, 1971.
«El Dance en Aragón», por Mercedes Pueyo Roy. Edita Mercedes Pueyo. Notariegranden, 42-Lund (Suecia).
Extraído de la Revista Villena de 1979

1958 EL PIMIENTO AMIGO DE TODOS

Marinero… x, Estudiante… José Díaz “el Pimiento”, Nazaríe…x y Masero…x, en la despedida de la Virgen el día 9 de septiembre de 1958
Nos ayudas a poner nombres…
Foto… Archivo Comparsa de Estudiantes

1969 EQUIPO DE FÚTBOL DE LA ENCINA

Equipo de fútbol encinense.
Reconoces a alguien... cuéntame
Extraído del libro Historia de la Encina y su estación, de Francisco Esteve y José Luis Esparcia, editado en 1991.

1969 CALZADOS IROJEI, S.L. (PUBLICIDAD)

Extraído de la Revista Villena 1969

1943 CARTELERA DE CINE - TEATRO CHAPÍ

Cedido por... Ana María Ribera Maciá

25 sept 2026

1959 EQUIPO "EL INGRES" SALESIANOS

"El Ingres" foto en la calle San Rafael cerca del Colegio
De pie... Antonio Velasco, Micó, Rafa Barceló, Calañez, Navalón, Pepe Hernández.
Agachados... Fernando Velasco, Candela, Paquitín, Juan Barceló, Antonio Montilla.
Foto cedida por.. Juan Barceló.

1958 JUAN JOSÉ OLIVA ALFÉREZ ESTUDIANTES

Espectacular fotografía del ensanche del cruce de la calle Ancha con la calle La Virgen, vemos al alférez de la Comparsa de Estudiantes con la bandera y el entorno no tiene desperdicio, un tiempo pasado que dice mucho para saber cómo era Villena.
Foto… Archivo Comparsa de Estudiantes

1970 FALLA BARRIO "LAS PEÑICAS"

Fecha sin confirmar...

Foto cedida por... Juan Mª Milán Orgilés

2012 VILLENA: CURANDEROS Y CURANDERAS

Villena: Curanderos y Curanderas
Por... Concha Reviriego Almohalla
El tema de las curanderas, más que el de los curanderos, ha sido casi siempre polémico. Ignoro si alguien ha tratado el tema. Pero lo cierto es que en lecturas varias se encuentran pasajes que aluden a curanderas mezcladas con brujas, con hechiceras, con la magia amorosa o con la magia maléfica. Parteras, curanderas, tenidas por embaucadoras. Es éste uno de los argumentos que da mucho juego a escritores de distinto tono y época. Algo hay que todas estas, llamemos profesiones, tienen en común: las profesionales son mujeres. La mujer.
Fotografía de José Ibáñez Martínez "Soli"
Tal vez habría que ahondar más en este aspecto: el género del profesional que ejerce. Muchas de las competencias y quehaceres de las curanderas son trabajos que, tradicionalmente, han estado a cargo de las mujeres. Cuidar a los enfermos de la familia, cocinar, preparar un emplasto, preparar un caldo, atender a otras mujeres en los partos... ¿Quién sino la mujer se ha ocupado, siempre, de lo que hoy llamamos "medicina casera" y "recetas de la abuela"? Entre ellas -las curanderas- las hay que por vía de herencia adquieren el rol social de curandera. Otras lo adquieren por iniciación dentro de un grupo de iguales en el que también hay hombres.En Villena encontré mujeres que no ejercían porque su marido no las deja, o pone mala cara si van a los trabajos... Reparos, objeciones a que actúen como curanderas, no a que trabajen como profesionales "en los zapatos": en Villena muchas curanderas trabajan como aparadoras en las fábricas de zapatos. Otras trabajan en una oficina, o son modistas, o son amas de casa. Pero no sé de ninguna que no trabaje, que esté ociosa. Ninguna. Me ha llamado la atención un escrito en el que se lee textualmente: "Algo tendrán que ocultar cuando Juanita, una famosa curandera de Villena (Alicante) no quiere que las cámaras entren ni a su sala de espera."¿No hay nadie que pueda salir en defensa de esta mujer? ¿No hay colectivos de mujeres que defienden el papel de la mujer? ¿Por qué no se defiende a las curanderas como a todas las demás? El tema de los/las curanderos/as no interesa. A menos que sea en plan escabroso y/o para ganar dinero a su costa. Es lo que parece. Se siente vergüenza por ellos, se les vincula, irremediablemente, a "incultura" y ésta con bajo nivel sociocultural. Eso "achica" socialmente y, por lo tanto, se oculta. Digo "se oculta" no que no se utilice. Pues los curanderos y las curanderas de Villena tienen clientela. Hay demanda social de la institución. Y los curanderos y las curanderas que no ejerzan decentemente, o se dediquen a la picaresca, sea en Villena o en cualquier otro lugar de España o del extrajero, es otro asunto.Diferenciar entre el arte o el saber "curar" y el ser un "pícaro" es lo primero que deberían hacer quienes tanto les critican negativamente. Distinguir entre credos, medicinas tradicionales, medicinas caseras, brujería, embaucadores, charlatanes... es un paso que no dan; y si esa separación no se hace, entonces el reportaje carece de fiabilidad. La "picaresca" no define al "curanderismo", ni a ninguna otra profesión, excepto a la de pícaro. Si un pícaro, se apunta al carro de lo que sea para hacer su agosto... El tema a tratar sería "la picaresca" y no otro. A Juanita, la del hueso, la conocí cuando yo hacía trabajo de campo en Villena hace treinta años. Es una facultad desarrollada, legitimada en ese medio sociocultural para ejercer del modo que lo hace. Si desde entonces hasta el día de hoy, ha cambiado, eso lo desconozco. Pero por lo que sé del tema, me da la impresión que su negativa a aparecer ante las cámaras está en la línea de los curanderos espiritistas que conocí: No quieren publicidad. Nada más. ¿Tan difícil es entenderlo?Pues sí, parece que no se entiende.Ya he escrito en otras entradas anteriores que yo no grabé ni filmé. Lo hice todo a mano: con papel y lápiz. Alguna entrevista pude grabar. Pero ningún ritual y muy pocas entrevistas en comparación con la cantidad que hice. Ellos, los curanderos y las curanderas, quieren privacidad, y la quieren para ellos, para su actividad y para su casa.
¿Acaso son los únicos ciudadanos/as que guardan con celo su intimidad? ¿Quién peca, el que ve algo sucio en lo que se esconde, o el que lo esconde? Se tiende a ocultar la vinculación con estas prácticas que, a pesar de ello, todos usan. Si lo hay es porque las gentes utilizan sus servicios, de lo contario no existirían y habrían caído en el olvido. Pero no. Se habla y se sigue hablando. La prensa se ocupa de ello e insiste. Pero ¿quién se preocupa o se interesa por conocer más a fondo el tema? ¿Por qué "Juanita" y no "Juanito", porque hay hombres en Villena y muy famosos en estos menesteres de curar.
Las facultades mediúmnicas que se adscriben a estas prácticas pueden estar más o menos desacreditadas por unos u otros colectivos sociales. La consideración entre unos y otros acerca los unos de los otros, es algo que está en el candelero desde que el mundo es mundo. Acusaciones cruzadas de quién es más autentico o menos auténtico. Pero lo que interesa, a mi por lo menos como antropóloga, es, precisamente, todo el contexto. Todo. Hasta esos dimes y diretes que el asunto suscita. Una vez más, se pone de manifiesto que si unos dictadores prohibieron sus prácticas; los que vinieron después, en la democracia, nos dan la posibilidad de hablar de ello públicamente a los que nos interesamos en estos temas; y a otros de practicar su creencia, a su modo, y a otros de utilizar sus servicios. Algo hemos ganado con el tiempo, aunque tengamos que publicar donde podemos y cómo podemos, porque esto de las publicaciones también es un asunto del que cabría hablar largo y tendido. Pero hoy, sólo pretendía, con esta entrada, apoyar a esas mujeres, curanderas y trabajadoras, de las que nadie habla, o no hablan bien. Al fin y al cabo, ellas están en su casa, no llaman -que yo sepa- a nadie. No hacen publicidad, atiende al que va... decía una que conocí: El que no quiera que no venga, yo no les llamo. Visita su blog... conchareviriegoalmohalla Concha nació en Piedrahita (Ávila) llegó a Villena por casualidad de paso dirección Madrid, se quedó e hizo buenos amigos, le entusiasmó Villena. Actualmente vive en Madrid y conserva muy buenos amigos en Villena.

1983 DOS FECHAS INOLVIDABLES

DOS FECHAS INOLVIDABLES
Hay para los villenenses dos fechas en el mes de marzo que tienen una especial significación y que les resultan inolvidables: el 27 y el 25. En la primera de ellas se conmemora el nacimiento de Ruperto CHAPI LORENTE, músico extraordinario, honra de Villena, e hijo querido,  ilustre y predilecto de la ciudad; en la segunda, su fallecimiento.
Esas dos fechas son para todos nosotros, nuestros particulares dolores y gozos, y en ellas recordamos siempre la vida y la muerte del hombre excepcional, amante de su pueblo, sacrificado y generoso con sus compañeros de profesión, a los que en una lucha incruenta que duró varios años y de la que nunca se hablará bastante, liberó de la dependencia a la que les tenían sometidos los editores, que explotaban de por vida su talento y su inspiración.
Creo que éste es el momento y el vehículo oportuno para recordar, ante la importante fecha que se nos avecina en el próximo año, SETENTA Y CINCO ANIVERSARIO DE SU MUERTE, algunos de los homenajes que le tributó el pueblo que lo vio nacer.
Sabido es que, anualmente, y un domingo cercano a esos días anteriormente citados, el Ayuntamiento, en representación de todo el pueblo, deposita una corona de laurel en su monumento, y que la banda municipal, ante la casa donde vio la luz por vez primera, y también en el Parque que lleva su nombre, ejecuta algunas piezas de su variado repertorio. Esta costumbre de homenajear periódicamente a Chapí, se debe al concejal D. Pedro Menor García, que en la sesión del 5 de Abril de 1918 lo propuso al Ayuntamiento del que formaba parte. Anteriormente no había celebración oficial, excepto en 1910, primer aniversario de su muerte, aunque algunos años, los alcaldes de turno, despachaban telegramas dirigidos a la familia, Círculo de Bellas Artes y Sociedad de Autores Españoles.
En la sesión del 18 de Marzo de 1910, nuestros ediles, a cuya cabeza figuraba D. Luis García Catalán, toman el acuerdo de conmemorar convenientemente la luctuosa fecha, pero como el 25 era Viernes Santo, deciden aplazarla hasta el sábado 26.
En ese día, y a las tres de la tarde, se concentraron en el Ayuntamiento, Autoridades, invita-dos, Clero, Sociedades legalmente constituidas con sus banderas al frente, niños y niñas de las escuelas públicas y del Colegio de 2.a enseñanza de Nuestra Señora de las Virtudes, Bandas de música de Villena y de Caudete, y prácticamente toda la población que se unió al acto con gran entusiasmo y profundo respeto.
Dirigióse la comitiva a la Plaza de la Constitución y, acto seguido, se descubrió una lápida en la fachada de la casa en que nació el Maestro.
Como el recinto no reunía las condiciones adecuadas para continuar la celebración, se trasladaron a la de Canalejas, hoy Plaza de las Malvas. En el trayecto de una a otra, se habían colocado postes adornados con gallardetes y banderas nacionales, y en cada uno de ellos, al igual que en los árboles de la plaza, coronas de laurel que servían de marco a carteles donde figuraba el nombre de las principales obras del compositor: «Fantasía Morisca», «La Tempestad», «El Milagro de la Virgen», «Mujer y Reina», «La Bruja», «El Rey que rabió», «El tambor de granaderos», «La Revoltosa», «El "puñao" de rosas», «Margarita la Tornera»...
Una amplia tribuna levantada ante el edificio que hasta fecha reciente ocupaban las escuelas del Grupo Ruperto Chapí, acogía a las Autoridades, invitados e intervinientes en el acto. En lugar destacado figuraba el retrato del Maestro adornado con flores y laurel.
Comenzada la reunión que con tanta ilusión como cariño se había preparado, se leyeron, entre otras adhesiones, las de S.M.R. D. Alfonso XIII; Presidente del Consejo de Ministros, D. José Canalejas Méndez; Gobierno; D.. Vicenta Selva, viuda del Maestro; Gobernador Civil; Alcalde y Ayuntamiento de Alicante; Sociedad de Autores Españoles; Junta Directiva del Casino alicantino, etc. etc. A continuación, diversas personalidades pronunciaron los discursos necrológicos de rigor.
Los versos del Agüaor que dicen:
Don Salvador Abellán
después de hablar un gúen rato,
le dijo a Don José Serra,
¿está ya gúeno, arremato?

nos recuerdan la intervención del condiscípulo de Chapí, y a D. José Serra Dalmau, Director del Colegio de Ntra. Sra. de las Virtudes, principal organizador del acto, con quien Villena está en deuda de gratitud por su decisiva contribución en pro de la cultura de nuestro pueblo, y que lamentablemente no ha merecido hasta ahora ningún reconocimiento.
Las poesías que se declamaron tuvieron también espacio importante en la programación. Recordemos la del poeta villenense D. Antonio Marín Requena, titulada ¿ES PRECISO?... y que dice así:
¿ES PRECISO?... El gran Beethoven; cuando estaba en la agonía,
al poner la última nota, con el pulso casi inerte,
al prodigio que se llama la Novena Sinfonía,
presintiendo la visita de la muerte
¿Es preciso?... preguntaba.
Y ¡Es preciso!... tristemente, y a sí mismo se decía.
Mas Beethoven se engañaba,
pues Beethoven no sabía
que al dejar aquí en la tierra la envoltura material
a otra vida renacía,
a otra vida más intensa, más gloriosa e inmortal...
No, no ha muerto el gran Beethoven.
Aquel genio, aquel coloso,
aquel sordo portentoso
cada día está más vivo, cada día está más joven.
Y su música es más fresca cuanto más el tiempo avanza;
y hoy los músicos más grandes de sus huellas van en pos;
los honores que a él se rinden ningún otro los alcanza;
hoy Beethoven no es un hombre, es un monstruo, un genio, un Dios!...

Pues Chapí, como Beethoven, para gloria de las artes, aunque ha muerto para el mundo, vive perdurablemente; y su música parece que flotando en el ambiente aún se escucha en todas partes.
Esa música que encanta
y en la brisa se deslíe,
que canta con el que canta
y ríe con el que ríe;
que es aliento en la esperanza,
que es plegaria en el que implora,
y ruge con la venganza
y gime con el que llora..
No ha muerto, no, el gran músico que hoy con su nombre aún llena
de inmarcesible gloria la nacional escena;
no ha muerto aquel portento de rica inspiración:
el que es honor de España y orgullo de Villena,
el que ha llevado en triunfo por toda la nación
la luminosa enseña de la ópera española,
el que, cual otro Cid,
no alienta y aún tremola
la lírica bandera y vence en noble lid;
el que es gloria del mundo y orgullo de las Artes,
el mago del pentagrama, el mágico Chapí,
no ha muerto; vive, triunfa, se encuentra en todas partes,
en la ópera, en la escena, en el ambiente, aquí...
Ha desaparecido de la insondable nada
su noble, su gallarda figura armoniosa,
su plácida mirada,
su risa picaresca,
su frente luminosa,
su charla viva y fresca,
toda su forma externa no la veremos más;
pero el recuerdo plácido del músico portento;
sus obras inmortales,
sus mágicas canciones,
sus dramas musicales,
de nuestro pensamiento
y de nuestros corazones
no han de borrarse nunca ni han de morir jamás...
No ha muerto, no, el gran músico, el hijo de Beethoven
eternamente nuevo, perpetuamente joven;
no ha muerto el gran caudillo del Arte Nacional.
No ha muerto el genio, el árbitro de la española escena;
no ha muerto el que es orgullo de España y de Villena;
el genio nunca muere, el genio es inmortal!

Seguidamente, y por todos los niños allí presentes, fue interpretado un himno en su honor, música y letra de D. José Serra, del que hemos podido rescatar las dos siguientes estrofas:
Gloria a Chapí nuestro hermano
que es orgullo de nuestra nación
gloria al ilustre paisano
que al mundo llena de admiración.
Gloria al genio que extendió su vuelo
con coraje, trabajo y honor,
paseando por todos los pueblos
la bandera de nuestra nación.

A continuación, y mientras las dos bandas de música de Villena y de Caudete interpretaban diversas composiciones de nuestro querido y recordado paisano, todos los niños que se hallaban presentes desfilaron ante su retrato, arrojando flores y ramas de laurel como testimonio de recuerdo, gratitud y admiración imperecederos.
La última persona que hizo uso de la palabra fue el Rvdo. D. Juan Chaumel y Jorge, Dignidad de Chantre de la Catedral Metropolitana de Toledo, predicador de Palacio y, curiosamente, nacido nueve años antes que Chapí en habitación contigua a la del Maestro.
Así terminó aquel homenaje sencillo y emotivo, que dejó profunda huella en todos los que lo presenciaron, y que hoy aún recuerdan con emoción los que fueron niños ayer.
A partir de ese año de 1910, se ha honrado con diversa fortuna la singular figura de Ruperto Chapí, y entre todos los actos que se le han dedicado, merecen destacarse los de 1923 en el decimocuarto aniversario de su fallecimiento; 25 de Marzo de 1943, Fiesta Infantil de Cultura y Arte con motivo de su treinta y cuatro aniversario; los del 6 de Septiembre de 1947 al inaugurar su momento, obra de otro gran artista villenense, Navarro Santafé; los conmemorativos del primer Centenario de su nacimiento, que tuvieron lugar en 1951, y por último, los del Cincuentenario de su muerte, realizados con todo esplendor en la primavera de 1959.
Si en el reconocimiento a los indudables méritos del Maestro Chapí, y en los homenajes que en su honor se le han tributado en Villena, siempre se han destacado personas de talante liberal, como los Alcaldes, Ricardo García Arce, Luis García Catalán, José Rocher Tallada, Luis García Cervera, y otras que no cito porque inevitablemente silenciaría muchas y no me lo perdonaría, yo espero y deseo, que el actual Ayuntamiento sepa honrar como se merece la memoria del gran compositor e hijo predilecto de esta Ciudad, RUPERTO CHAPI LORENTE, en el SETENTA Y CINCO ANIVERSARIO de su fallecimiento.
Vicente Prats Esquembre

1945 TRIUNFA CAMÚS

TRIUNFA CAMÚS
Primeros entrenamientos Miguel Camús 1945
El nombre de Miguel Camús Martínez, es asociado por muchos villeneros, al del taller de Bicicletas y Motocicletas situado en la zona de la Morenica desde hace varios lustros. Lo que quizás es menos conocida, es esa pequeña gran historia que hay detrás de su fundador y que pasamos a contar a continuación.
Tenemos que remontarnos a los años 40, en una España que estaba cerrando las heridas de la Guerra Civil, cuando este joven villenense, amante de las bicicletas, decide llevar un poco más allá su pasión por el ciclismo y comienza a competir.
Las condiciones para desarrollar la práctica deportiva eran penosas. Se utilizaba material deportivo totalmente insuficiente con ropa que no iba dirigida a la competición deportiva. Miguel Camús, al igual que muchos de sus coetáneos, debía disputar carreras con bicicletas mucho más pesadas que las actuales (más del doble) y que además ir y venir montado en ellas a las carreras que disputaba, añadiendo más kilómetros a sus piernas a parte de los de la propia competición. En el caso de Miguel además, ya que su padre regentaba un taller de bicicletas, y tenía conocimientos de mecánica, debía ser él mismo el que arreglase y pusiese a punto su propia bicicleta y arreglárselas solo en caso de avería.
Sus primeras carreras disputadas con tan solo 16 años fueron a nivel comarcal y provincial donde pronto llegaron las primeras victorias. Destacan el campeonato extinto del Club Deportivo “San Carlos” de 1947 celebrado en la ciudad de Alicante o la carrera provincial “De los 10 domingos” en la cual, los participantes disputaban un torneo por etapas durante 10 domingos consecutivos. La anécdota de este campeonato es que le “robaron la copa” en la última carrera, ya que suspendieron de forma repentina justo antes de iniciarse la última etapa cuando iba líder destacado porque a los organizadores se les acabaron los fondos para otorgar el premio y realizar la entrega del trofeo. Cosas de aquella época.
Ganador en una carrera en Villena. 1946
Con su padre el también Miguel Camús. 1946.
Recorte de prensa. 1947
Grupo de ciclistas villeneros en la tienda Ripoll. Yecla 1947
Chambilero, Camús, Pere, Butaco y Juanico.
Más tarde empezó a aumentar su ambición deportiva y a buscar nuevos destinos donde poder incrementar el nivel de las carreras disputando etapas y competiciones en Albacete, Valencia o Elche. Prueba de ello son los numerosos registros que aparecen en prensa nacional de la época en medios tan importantes como el periódico ABC.
Recortes de prensa de la época. 1946/1947.
Pero sin duda el año con las mayores victorias fue 1948. Durante ese año un equipo de jóvenes ciclistas alicantinos se desplazó hasta Castellón para disputar la prestigiosa “Vuelta a Castellón” de ámbito nacional donde su equipo quedó en segunda posición.
Recogiendo el trofeo como segundos clasificados. 1948.
En un ascenso durante una de las pruebas. 1948.
Ese mismo año, y como punto culminante de su carrera deportiva, está el triunfo logrado en el Campeonato de España del Frente de Juventudes disputado en Burgos. Se trató de una prueba dividida en 6 etapas donde el equipo de seis corredores de la comarca en el cual participaba Miguel Camús consiguió el primer puesto. Cabe destacar que la entrega del trofeo la realizó el que era Jefe del Estado en aquella época, Francisco Franco. Como curiosidad, comentar que durante este campeonato se alojaron en casas particulares de burgaleses, cosa que actualmente parece impensable.
El equipo de villeneros que disputó el campeonato. 1948.
Fotografías realizadas durante el campeonato de Burgos. 1948.
Burgos 1948

Lamentablemente durante el año 1949 y debido a unas complicaciones derivadas de una pleuritis seca que le diagnosticaron, tuvo que dejar la competición de alto nivel aunque no por ello perdió su amor por la bicicleta. Siguió disfrutando de ella; en lo profesional regentando el histórico taller que se encontró durante muchos años en la calle San Isidro y además practicando de forma más relajada todos los domingos hasta hace pocos años.
Última licencia de corredor
Desde entonces se ha dedicado en cuerpo y alma a su familia y su trabajo que tantos buenos momentos le han dado y le darán a lo largo de su vida. Siempre al lado de los suyos, ha compartido su vida con su inseparable mujer Fina García, y más tarde con sus 4 hijos, 8 nietos, 2 bisnietos y una en camino…
El pasado 5 de enero de 2018 cumplió en plena forma 88 años y todavía sigue al pie del cañón. Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje.
Alberto Sánchez Camús.
Con su mujer Fina García
Con la familia
Desde Villena Cuéntame os damos las gracias por compartir estos recuerdos desconocidos para muchos villeneros y que quedarán en el recuerdo para siempre.
Fina García falleció el pasado 21 de junio de 2025 y Miguel Camús lo ha hecho hoy 25 de septiembre de 2026. Miguel se ha marchado en casa, en paz, rodeado de su familia a los 96 años y  viendo nacer y crecer a 7 bisnietos.
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