9 abr 2026

1957 EL "CHINCHAMELÁ" POR LA PUERTA ALMANSA

Impresionante fotografía en la puerta Almansa donde se aprecia el ambiente pascuero que había en aquellos años maravillosos...
Obdulia Navarro, Rocío, Consuelo, Maribel, Paquita, Virtudes, Magdalena, Maruja, Angelita Díaz, Margarita.
Foto cedida por... Pepa Mora (fecha sin confirmar)
Chinchamelá por la cañá, no comas tocino que te vacer mal.
Comió tocino, le dió cagueta, se limpia el culo con la servilleta.
...a la lata al latero a la chica del chocolatero.

1998 "LOS CHAMBILEROS" EN EL ECUADOR

Foto cedida por... HELADOS FRANCES

1955 MOROS Y CRISTIANOS EN VILLENA (FACSÍMIL)

Moros y Cristianos en VILLENA, del 5 al 9 Septiembre
FESTEJOS MÁS DESTACADOS
El día 5 de septiembre, desde las cuatro de la tarde, pone la Entrada, en las calles de Villena, la nota multicolor de su presencia, en un monumental desfile de las catorce comparsas de Moros y Cristianos, con sus bandas de música. Más de dos mil participantes forman el suntuoso mosaico en uno de los más espectaculares actos de las fiestas de Villena. La cabalgata nocturna del día 6, repite el desfile, con características propias. En el marco de la noche septembrina, la Gran Cabalgata constituye un inolvidable espectáculo lleno de lujo y esplendor.
El día 8, la religiosidad de los festeros, reflejo de la que siente Villena entera, se manifiesta en la solemne ofrenda a su patrona, la Virgen de las Virtudes. La ofrenda, a las doce de la mañana, representa el homenaje que brindan las comparsas a su reina y señora. Y en la solemne procesión de la tarde, todas las comparsas, y Villena entera, componen el grandioso cortejo que acompaña a la Virgen de las Virtudes, la cual contempla con mirada amorosa a su pueblo.
El día 9, a las 8'30 de la mañana, vuelve Ntra. Sra. María de las Virtudes a su santuario, en solemne despedida, dulcificada por la certidumbre de su regreso el próximo año. Durante estos días, del 5 al 9 de Septiembre, llenos de belleza incomparable, un florilegio de Dianas, Guerrillas, Retretas y Embajadas, son el exponente del fervor de un pueblo entregado durante este lapso de tiempo a manifestar el amor por su Virgen y a recordar las gestas legendarias de sus antepasados.
La capitalidad política de Villena en los siglos medievales tiene su reflejó artístico en la iglesia arciprestal de Santiago, joya del gótico "isabelino" en el Levante español, cuyas Columnas torsas han irradiado su influjo a muchos otros templos de la región.
El Castillo de Villena, Monumento Nacional, es una interesante muestra de Arquitectura militar de la Edad Media, en donde se funden elementos hispano-árabes con curiosos detalles de ascendencia lusitana.
En el Museo Municipal de Arqueología se documenta la ocupación prehistórica de la comarca de Villena desde hace más de quinientos siglos. Espléndidos conjuntos que abarcan desde el Paleolítico hasta el mundo árabe, se exponen en sus vitrinas, lujosamente instaladas en las Casas Consistoriales.
Las fiestas de "Moros y Cristianos" que Villena celebra del 5 al 9 de septiembre en honor de su venerada Patrona, Nuestra Señora María de las Virtudes, son famosas en toda la región y constituyen un maravilloso despliegue de alegría, belleza y cordialidad ciudadana.
 Facsímil cedido por... Avelina y Natalia García

1987 EL AMUERZO

EL AMUERZO Por Alfredo Rojas
La cita se convino el viernes, ya muy tarde, cuando sé determinaron las compras que cada uno debía llevar a cabo el día siguiente. Ya es sabido cómo se establecen todas las circunstancias de estos eventos: éste se encarga del vino, el otro de las olivas, o de la fruta, yo me bajaré el coche, entonces si tú y éste os lo lleváis, yo no lo saco... lo de siempre. La hora, las ocho de la mañana del domingo. Pudo ser en la churrería de la Paloma o en el tío Frasquito: lo mismo da que lo mismo tiene, que dijo uno de ellos. Lo que se acuerde, sentenció al final. La última frase fue la de costumbre:
-El último que llegue paga los cafés, los churros y la copica de cantagüeso.-
A poco de dar la media, las ocho y media, se entiende, ya salieron los dos coches. La mañana era fresca, a pesar de estar mediada la primavera; pero en los árboles no se movía una hoja. El sol ya estaba arriba; el campo verde, los trigos, altos, el aire, limpio y transparente, aire de mañana recién estrenada que permitía ver los menudos detalles de las sierras lejanas. Un breve viaje, y la casa. La puerta, enrejada, con dos ruedas de carro insertas, una en cada hoja; el cerrojo chirriante, los coches que se aparcan bajo de unos árboles y a sacar las cosas, los apechusques, así los nombró uno, vete a saber de dónde sale esa palabra. Y rápidamente se entró todo hasta la amplia mesa, mientras uno traía sarmientos y otro, unos pequeños tacos de leña de olivera.

-Lo primero, la gachamiga, que es lo más pesao de hacer. Trae un plato grande y agua, que hay que deshacer la harina.-
¿Quién se encarga de la ensalá? Los tomates están ahí. Las cebollas y las lechugas, en esa bolsa. Hay tres o cuatro rábanos también. Y una cornetica picante.-
-¿Sabes lo que podías hacer tú? Acercarte al cabezo y traer tomillo, pa después del almuerzo. Pero no arranques las matas, que cada ves hay menos. Llévate las tijeras de podar y lo cortas, que se quede la raíz. Búscalas en el almacén, están colgás de un clavo.-
Ya está la harina disuelta, ya es un caldo blanco que baila en la sartén. Poco después es una masa blanda que la paleta bate incansablemente.
-!Falta un poco aceite!-
-¿Tú qué sabes, si no has hecho ninguna ni aún?-
-Verás como te se pega.-
!Ya veremos!-
Y la paleta va y viene, una y otra vez; rebaña los bordes de la sartén, se hunde en la blanca masa, la aplasta, la despega del fondo, agrupa los menudos trozos que se separan, mientras brota el sudor de la frente del que la maneja, tanto por el esfuerzo como por la proximidad
del fuego.   
-Atiza un poco la lumbre. No tanto. Poca pero que no falte.- Uno, los brazos remangados, el ancho cuchillo en la mano, prepara la ensalada. Otro ha sacado una abultada bota de vino que va ofreciendo a los demás. Un tercero lee el periódico que compró antes de salir del pueblo.
-Dos cero ganó el Madrí anoche. -
-Ya lo sé. Lo oí en las noticias de las doce. Falló un penalti.-
-¿Y el Barcelona?-
-El Barcelona juega esta tarde.-
La gachamiga ya se va dorando poco a poco. El improvisado cocinero ha sacado dos o tres veces la sartén del fuego y ha dado limpiamente la vuelta a la gachamiga. En la última de ellas se le ha caído un pequeño trozo de masa.
-!Te s'ha caído una poca!-
-Ese es el pedacico que sobraba.-
Entra el que fue por el tomillo; lo
extiende en una mesa pequeña y le quita la leña para dejar solo las ramas finas con las minúsculas hojas. Agita una mata y se la pone en la nariz a uno de ellos.
-!Huele! ¿Qué te parece?-
-Pos tomillo. ¿A qué querías que oliera?-
-El tomillo pasa a un puchero casi lleno de agua, y se aprieta para que quepa todo. Se tapa y se coloca en un rincón del hogar, junto al fuego.
-¿Le has puesto sal a la gachamiga?-
-No. Estábamos esperando a que vinieras tú a decirlo.
-Hombre preguntar no es errar. ¿Vostés son putes? ¿Sabéis el chiste ése?-
-Yo lo sé desde que andaba a tatas.
Ese chiste lo sabe to Villena.-
La mesa ya está dispuesta. La trenza de pan cortada a trozos, el plato de las olivas, las tápenas, unas cebollicas en agua sal, la ensalada... En un plato, un queso blanco cortado a rebanadas; en otro unas anchoas nadando en aceite. Encima de unas hojas de lechuga, unos trozos de toñina de zorra. En el centro de la mesa, varios periódicos atrasados van a servir de soporte a la sartén.
-Venga, que ya está. No la apures más que se va a quemar.-
-Sabéis lo que los digo? Que ésta es la última ves que la hago, que siempre me toca a mí la china.-
-¿Y lo buena que te sale? Si no hay quien la haga como tú. El año que viene tienes que hacer la de la Comparsa, que seguro que te llevas el premio.-
-Venga, hacer sitio que va p'allá.-
-!A almorzar se ha dicho!-
Sentados al fin todos, cinco, que antes no se dijo, empiezan a almorzar. Por la estancia se difunde el olor a tomillo que hierve en el puchero. Pasa la bota de uno a otro, sin descanso, que el chorro es fino. La mano oprime firmemente la base; el chorro, al salir con fuerza, es una aguja que hace cosquillas en la lengua. Mientras la nuez sube y baja lentamente, los ojos, entornados, miran sin ver las irregulares vigas encaladas. La gachamiga se come en la misma sartén, mojando con pan. El queso, como la toñina, se corta en pequeños trozos y se pincha con la navaja, que los lleva a la boca.-
-Las olivas están bebeoras.-
-Me comeré medio rabanito, a ver si me hace efecto.-
-¿Ya estás así? ¿Ya te hace falta ayuda?-
-Yo no digo na, que luego to se sabe.- -Y hablando de to un poco. ¿Cómo van los zapatos en tu fábrica?-
-Por los suelos, como siempre. Ahora estamos con las muestras.-
Pos nosotros tenemos aún faena por lo menos pa un mes. Y todo es el viajante de Barcelona, que no para, el tío.-
-En la mía, las reposiciones. Cuatro parecicos de matacagá.-
Terminado el almuerzo, con la destreza que da la costumbre, cada uno hace una tarea. Uno está fregando; otro limpia la mesa con un trapo, echando cuidadosamente las sobras a un cubo. Un tercero, arrodillado cerca del fuego, pasa un papel una y otra vez por la sartén, quitándole el aceite. Otro vierte el tomillo, con el auxilio de un colador, en unos vasos grandes. Aquél saca unos puros, que ofrece a los demás.
No, que yo, con el puro, me hincho como una bota. Tírame el paquete, que está en el escullero. -!No puedo yo con los puros!-
-Pos no sabes lo que te pierdes. -
 Sentados de nuevo, mientras charlan, fuman y se beben el tomillo. El que fregaba, sale con un trapo en la mano.-
-!,Queda pa mí?-
-Ahí tienes tu vaso.-
-Mira que está bueno el tomillo. ¿Y sabes por qué? Porque está cogío de hace un rato.-
-Claro. Ahora, un suponer, me llevo yo ese que ha sobrao. Lo mete mi mujer en una ollica y dentro cuatro días, cuando quiera hacerme un tacita, ya s'ha resecao.
-¿Y sabes a qué echa gusto? - A na.
-A yerba linde.
-El tomillo, como to las cosas del campo, recién cogías.-
Se retiran los vasos, se limpia una vez más la mesa. Mientras, uno de ellos sale fuera y entra de nuevo.
-Hace una mañana que da gusto; se está mejor fuera que dentro. ¿Sacamos la mesa al solecito?-
-No, que se nos va a calentar la cascarra y ahora mismo nos tenemos que entrar. !Aquí mismo!-
¿Y el catacismo?-
-¿Qué catacismo?-
-!Las cartas, hombre!-
-Ahí están, en el armario. Las chinas están dentro un bote.-
-!Bueno! Pos ahora, un truquecico. Y el que más sepa, pa él.-
Se extiende una manta sobre la mesa, se apilan las chinas en el centro y, sentados de nuevo, comienza uno a barajar. Humean puros y cigarrillos, se concentran todos en las cartas, se miran a hurtadillas buscando las señas. Uno de ellos, finalmente, dejando resbalar lentamente los naipes entre los dedos, los pone encima de la mesa, mira a todos, ve la señal de asentimiento del que está enfrente y exclama:
-!Truco!-
Otro mira las cartas, a los rostros de los demás, vuelve a mirarlas, se queda un instante suspenso y por último, levantando el culo de la silla e inclinándose sobre la mesa, con gesto fiero dispara más que exclama:
-!Retruco!-
Fuera, efectivamente, empieza el sol a calentar. Entre los verdes bancales destacan los árboles. A lo lejos, sobre el telón de fondo de la sierra de la Villa, las casas del pueblo, los altos edificios en primer término, la inconfundible silueta del castillo detrás, los pardos conos que coronan las torres de Santiago y Santa María. Más cerca, a un lado, una columna de humo dormido, mironiano, asciende lenta y verticalmente al cielo azul.
Extraído de la Revista Villena de 1987

1978 “NEGROS” y “BLANCOS” EL BATALLÓN DE VOLUNTARIOS REALISTAS DE VILLENA NÚM. 42

“NEGROS” y “BLANCOS” EL BATALLÓN DE VOLUNTARIOS REALISTAS DE VILLENA NÚM. 42. Por José M.ª Soler García.
Dibujo: PEDRO MARCO
Un hallazgo singular
En el verano de 1958, al derribar una antigua casa en la calle de Emilio Hernández (antes Blasco), apareció bajo las tejas una carpeta de cartón, atada con cinta blanca, que nos fue entregada por el entonces maestro de obras Juan Martínez Saúco, a quien deseamos rendir desde aquí público homenaje de agradecimiento.
Contenía tal carpeta la documentación, prácticamente completa, de la Compañía de Granaderos del Batallón de Voluntarios realistas de Villena n.º 42, con algunos documentos correspondientes al tercio de la villa de Sax y algún otro papel que después comentaremos. Para su debido encuadramiento histórico, esbozaremos primero la génesis de estas fuerzas paramilitares.
Constitución de 1812 y advenimiento al trono de Fernando VII
Durante la guerra de la Independencia, hubo en España dos gobiernos: el del usurpador José Bonaparte y el de Fernando VII, a quien retenía en Francia Napoleón, y como los ciudadanos se sentían huérfanos de poder, constituyeron una «Junta Central», transformada luego en «Consejo de Regencia», que hizo un llamamiento al país para que enviara sus representantes a Cortes Constituyentes, las cuales se reunieron en Cádiz y discutieron la Constitución liberal promulgada el 19 de marzo de 1812.
Expulsados por fin los franceses, Fernando VII, que con su felonía habitual había llegado a abdicar en Napoleón y a felicitarle por sus triunfos en España, tan pronto pisó territorio español en 1814, disolvió las Cortes, procesó a todos los diputados y restableció la Inquisición.
Revolución de 1820. Los «Cien Mil Hijos de San Luis»
Pese a todo, el espíritu liberal seguía latente, y la sublevación del coronel Riego en Las Cabezas de San Juan, al frente de las tropas acantonadas para ir a sofocar la insurrección de las colonias de América, obligó al Rey a restablecer el sistema constitucional. Pero al mismo tiempo, Fernando VII, que por algo ha sido apodado «el Doble», iniciaba gestiones diplomáticas para provocar una intervención extranjera que la vecina Francia, apoyada por las potencias de la Santa Alianza, se encargó de realizar, cruzando la frontera en abril de 1823 con el ejército denominado «los Cien Mil Hijos de San Luis».
La llamada «Ominosa Década». Detención y exilio de Joaquín M.ª López
Con la llegada de los franceses, Fernando VII recuperó su poder absoluto, del que usó inmediatamente y sin remilgos para perseguir a los liberales, apodados «negros», en oposición a los realistas, denominados «blancos», que siempre los españoles hemos sido propensos a diferenciarnos por el color. La represión, dirigida por Calomarde, fue sangrienta, y a consecuencia de ella fueron ejecutados Riego, «el Empecinado», Torrijos, Mariana Pineda y muchos otros que no lograron o no quisieron exiliarse.
Don Joaquín M.ª López, que había obtenido en 1823 el grado de teniente en la «Milicia Ciudadana», creada para auxiliar al ejército regular en su lucha contra los invasores, una vez levantado el cerco de Valencia se unió al cuerpo de ejército de Ballesteros que, en su retirada a Andalucía, sufrió la derrota de Campillo de Arenas, fatal para la causa de los liberales.
En su desbandada, los milicianos nacionales hubieron de sufrir la terrible persecución de los realistas que dominaban en los pueblos por donde pasaban. Al llegar a Villena, López fue detenido y conducido al cuartel realista de Novelda, que era el terror de la comarca. En mayo de 1823 consiguió emigrar a Francia, y allí permaneció hasta que, en 1825, obtuvo permiso para regresar y estar presente en el fallecimiento de su madre.
A este período de cruel reacción, iniciado en 1823 y terminado poco antes de la muerte del rey en 1833, se le conoce en la historia como la «Ominosa Década», y fue al principio de ella cuando se crearon, como réplica a las «Milicias Nacionales», los batallones de «Voluntarios Realistas», que no fueron sino los auxiliares provincianos de la represión.
El batallón de Voluntarios Realistas de Villena núm. 42
En la escondida carpeta de la calle de Emilio Hernández había 44 fichas de afiliación; 23 credenciales ya extendidas y firmadas; 19 relaciones de personal, vestuario y armamento; una hoja de instrucciones para oficiales y clases, y un libro de órdenes, aparte de otras cuatro relaciones correspondientes al tercio de Sax. un recibo de contribuciones y una hoja manuscrita de que luego nos ocuparemos.
Por las mencionadas relaciones nos enterarnos del uniforme usado por aquellos voluntarios, que se componía de casaca con dragonas o charreteras, pantalones de paño o lienzo, botines, corbatín, morrión con su correspondiente pompón, gorro de cuartel, correaje con cartucheras y tahalí. El armamento se limitaba al fusil y a la bayoneta.
El reclutamiento se inició a mediados de 1823 y prácticamente quedó ultimado en octubre de 1824. A partir de aquí, los mismos nombres, con escasas altas y bajas, vienen repitiéndose hasta la disolución de la compañía en 1833. En todas las credenciales firma como comandante Joaquín de Mergelina y Colomer; José Navarro como capitán, y José de Mergelina y Ortega como «encargado del detall». Entre los papeles había, según dijimos, un recibo de contribución a nombre del capitán José Navarro, lo que autoriza a pensar que fuera él mismo quien realizara la ocultación.
En su momento de mayor apogeo, que fue durante los años 1826-27, el batallón se componía de unos setenta números, incluida la oficialidad que, como podrá observarse más adelante, pertenecía al estrato hidalgo de la población. El resto se reclutó entre los estamentos más humildes, ya que el setenta por ciento lo componen hortelanos, jornaleros y braceros, probablemente al servicio de los jefes del batallón, y el diez por ciento son traficantes, tratantes y carreteros. Hay, además, tres labradores, un «vinculista», un sastre y un molinero.
El noventa por ciento de los voluntarios son casados y en edades comprendidas entre los treinta y los cincuenta años, y hay dos muchachos jóvenes, de diecinueve años, que alegrarían los desfiles tocando el tambor y el pífano. Se llamaban Francisco Pérez Prats y Agustín Sauri Munuera, que no parecen ser de ascendencia villenense. Casi todos los voluntarios lucían unas bien pobladas barbas.

Ortografía original:
«Este pobre majadero
que llegó casa a tener
por portarse su mujer
bien con cierto cavallero,
prosiga en ser arinero
y si tiene podadera,
quite !leña a la olibera
y llévela a su corral
y el Pribilegio Real
no nombre en chanza ni en bera.
«Amigo mío Coziol: un 
sugeto que te estima 
te dice que a Mergelina 
le sirvas siempre leal; 
pero te encargo, Pasqual, 
que por todo un Dios eterno, 
no te meccles en govierno 
porque si alguno te pilla, 
será la mejor astilla
acerte peazos un cuerno».
En algunas de las estrofas se hace alusión a un famoso líder político de la época, Mateo Tomás, que tuvo indudable ascendiente sobre las masas proletarias. Véanse los ingenuos y encendidos elogios que se le dedican:
«Jesuchristo Redentor 
de todo el género humano 
y en Villena, en este año, 
tenemos otro señor: 
un labrador con honor. 
¿Quién es aqueste señor? 
Un viejo honrroso y canoso 
vno que al grande Moscoso 
se la tubo con rigor».
«Aqueste es merecedor 
que el pueblo todo le aclame 
y que todo el pueblo llame 
nuestro Padre y Protector 
voceando sin ruvor 
por él daremos la sangre. 
Este es el grande Mateo, 
Tomás por el apellido, 
el que nos ha redimido 
del faraón Asmodeo».
Medio siglo después, todavía se le recordaba con respeto y admiración, como puede verse en el soneto inserto en el primer número del semanario «La Rana», que reproducimos en estas páginas. El director del periódico, firmante del soneto, era Juan Hurtado Tomás, pariente del político ensalzado y poeta fácil que, en cierta ocasión, fue capaz de improvisar un largo brindis en verso durante un banquete ofrecido a Canalejas en Alicante.
Colofón
Pensamos que aquellas coplas anónimas pudieron llegar a las manos del comandante Mergelina merced a los buenos oficios de algún delator. Y allí, en aquella humilde carpeta oculta entre las tejas de una vieja casa, quedaron archivadas en unión de unos documentos militares que avivan el recuerdo de una de las más tristes épocas de la historia de España y su reflejo en el acontecer histórico de nuestra ciudad.
El libro de órdenes
Es un cuaderno en cuarto, con cubiertas de papel rameado de diversos colores, que comienza el 1 de enero de 1832 y termina el 9 de mayo de 1833.
Casi todas sus anotaciones se limitan a reseñar la guardia del día, pero hay una más extensa, fechada el 12 de febrero de 1832, en que se da a conocer la plana mayor del batallón, con los jefes y oficiales, cuyos nombramientos habían sido firmados por el monarca el 17 de enero. Eran los siguientes:
1er. Comandante: D. José Joaquín Selva, que era Teniente retirado de Infantería.
2.º Comandante: D. Joaquín de Mergelina Colomer.
Capitán Ayudante: D. Francisco Ximénez Lorca.
Capellán: D. Pedro Estevan Segovia, Pbro.
Capitán de Granaderos: D. Alfonso de Mergelina y Castillo.
Teniente de id.: D. José Navarro.
Capitán de Cazadores: D. José Mergelina y Ortega.
Teniente de id.: D. Cristóbal Mergelina y Ortega.
Subteniente de id.: D. José Ortuño.
Capitán de la 1.ª Comp.ª: D. Francisco Martínez Conejero.
Subteniente de id.: D. Francisco Albalat.
Capitán de la 2.ª Comp.: D. Ambrosio Benito.
Teniente de la id.: D. Pascual Irles.
Capitán de la 3.ª Com.: D. José León Torre-blanca.
Capitán de la 4.ª id.: D. Diego Chico.
Capitán de la 5.ª id.: D. José García Mur. 
Subteniente id.: D. Antonio Hernández. 
Teniente de la 6.ª id.: D. José Ximénez Lorca. 
Subteniente id.: D. Francisco Segovia.
Se señala, además, que el teniente D. Diego Alpañés subsistiría como tal hasta que fuera sustituido.
Otra disposición, de 18 de febrero, ordena a los oficiales se presenten uniformados al día siguiente para asistir a la función de iglesia que habría de celebrarse en acción de gracias por el feliz alumbramiento de la reina.
Y es curiosa la de 6 de mayo de 1833 en la que se ordena que un subalterno y ocho voluntarios patrullen durante toda la noche para evitar cualquier exceso que pudieran cometer los quintos.
Coplas aprehendidas al bando «negro».
Esta última disposición nos indica que el batallón se arrogaba como uno de sus cometidos el de guardar el orden público, pero la fundamental misión de esta milicia nos la aclara uno de los papeles guardados con los documentos administrativos de la unidad. Se trata de una hoja doblada de papel, con tres de sus páginas cubiertas de versos manuscritos de carácter panfletario y con abundantes alusiones personales de no fácil comprensión en la actualidad.
Del tono de estos versos, cuya calidad poética es bastante deficiente, pueden dar idea las siguientes estrofas, que transcribimos con su orden.
FOTO: FLOR
¡Válame el cielo y socórrame hoy, pues la razón se me turba o veo un gigante aparecer tras del tejado desta casa! 
Y es su aspecto tan fiero, tan descomunal su figura pues por cima de las tejas sobresale, y aún más por Ir a la usanza mora vestido, que tengo para mí sea figura del Averno, desde donde el malo nos acecha y doblegar quiere nuestro ánimo con sobresaltos y visiones. ¿Son por ventura llegados otra vez tiempos de gigantes cuya sola aparición nos saque el ánima del cuerpo? ¿Habremos de llenarnos de temor como otrora a la vista del gigante Biareo, que con sus cien brazos era la esperanza de los Titanes que combatieron a los dioses y cuyo sueño guarda el Etna en sus entrañas, no sin poder Impedir que escapen sus broncos resoplidos? ¿Vendrá de nuevo a turbarnos Argante, que nos espanta desde los relatos del Boyardo, o el aterrador Fierabrás, que vivió en tiempos de Carlomagno, o aquéllos que Plinio relaciona y que con solo verles llevaban el terror a los más esforzados pechos?
No hay tal, mi señor, que ni fiero gigante es ni envidiado por diablo Sotil siquiera viene. Pues solo hay artificio de madera y cartón, vestido de burdo paño o estameña, donde queréis ver gigante de desmesurada proporción y amenazadora traza. Símbolo es de fingida morisma, cuyos componentes rememoran las luchas que en esta tierra sostuvieron y que figuran reñir con los cristianos, bien que ambos a la par se ocupen más de fiestas y alborozos que de guerras y batallas, aun siéndolo engañosas. Ahora se disponen, sin embargo, y de ahí que el disforme y risible mascarón veáis, a simular la toma del castillo adonde todos se dirigen; y allí podréis ver, si hasta sus muros os llegáis, las huestes de ambos bandos; y sorprendido seréis ora de los lujosos atavíos que unos y otros lucen; ora de las gentes y músicas que les acompañan, admiran y aplauden. Y no menos lo seréis de las discretas razones que los caudillos de ambos bandos, uno como señor del castillo y otro como su sitiador, van ensartando gentilmente para admiración de todos los que ...
Extraído de la Revista Villena de 1978

1953 FAMILIA "TOMATE" EN LAS VIRTUDES

1953 PINADA DE LAS VIRTUDES 
Francisco, Martín, Lorenzo, Manola y Lola Pascual todos ellos de la familia “Tomate”
También en la foto… Leonor Estevan Domene, Rosario Quivira, Diego Sánchez, Remedios Gil, Juan Barceló, Ángeles “La Zompa”.
Foto cedida por… Martín Pascual Estevan “Tomate”

RECUERDOS DE PASCUA "LAS CRUCES 2026"

Recuerdos de Pascua
Quién nos iba a decir que, 65 años después, aquellas niñas de la antigua fotografía volveríamos a Las Cruces de Villena para celebrar el tercer día de Pascua, repitiendo la misma escena de antaño que captó el fotógrafo Ginés en 1960.
Pili y Andrea
Somos nacidas y bautizadas en Villena, y nos sentimos profundamente orgullosas de nuestros orígenes. Como nuestro padre era Guardia Civil, vivimos en diferentes destinos, pero nuestra madre siempre iba a dar a luz con nuestra abuela a su casa, en la antigua calle “la Arena”.  Siempre hemos estado muy vinculadas a nuestro pueblo y hemos disfrutado todos nuestros periodos vacacionales junto a nuestra familia villenera: tíos, primos y abuela.
Por ello, nos hizo muchísima ilusión recibir, a través de nuestra querida prima, el cartel anunciador de la celebración de la Pascua en Las Cruces, tan ligada a los recuerdos de nuestra niñez. Esa imagen resulta especialmente emotiva para nosotras, ya que refleja un momento inolvidable junto a nuestra madre y nuestra abuela, con el castillo al fondo y las cruces del paraje como testigos.
Pero la historia no termina ahí. Sesenta y cinco años después, tal día como hoy, volvimos a subir aquellas cuestas para llegar a Las Cruces y disfrutar de la tradicional mona y de los típicos helados Coyote, como manda la tradición. Y, por azares de la vida, conocimos a Noelia, la autora que ha diseñado el cartel de este año 2026, con quien disfrutamos de unos momentos entrañables. Sin saberlo, descubrimos con enorme alegría que tenemos familiares en común.
Casualidades de la vida… quién nos lo iba a decir. Ojalá se mantengan vivas estas tradiciones tan bonitas y se sigan generando estos preciosos e inolvidables recuerdos.
Las hermanas García Palao. Abril 2026

2023 COMIDA DE PASCUA ENTRE AMIGOS

En Villena es tradición después de las Pascuas reunirse con la cuadrilla de amigos para hacer una comida, generalmente paella y al día siguiente lunes festivo día de San Vicente también, en esta ocasión para merendar chocolate con toñas.
Ángel Hernández, Paco Merino, María Martínez, Concha Navarro, Rafa Valor, Manolo Martínez, Ana Giner, Fany Menor, María Ascensión Espinosa y Pepe Muñoz.
Foto cedida por… Manolo Martínez

1972 LA PINADA DE LA VIRGEN

Posiblemente día del voto, segundo domingo de Pascua, en la fotografía podemos ver el carromato de los Chambileros vendiendo helados.
Foto... Paco Domene Milán

8 abr 2026

CAMIÓN EN VILLENA CON AYUDA PARA LOS DAMNIFICADOS POR LA RIADA DE TOUS DE 1982

La anterior fotografía, fechada en los últimos días del mes de octubre de 1982, está tomada en la Plaza de Santiago de Villena. El autor de la imagen, Juan Carlos Sánchez Ferrándiz, que por aquel entonces era miembro de la Asamblea Local de la Cruz Roja,  recoge el momento exacto en que el grupo de voluntarios concluye la carga del camión, que con la ayuda humanitaria generosamente prestada por la población villenense, partirá poco después hacia Valencia, tras las intensísimas lluvias que habían llevado a que días antes, el 20 de octubre, colapsara la presa de Tous, liberando entonces millones de litros de agua que en un furioso e incontenible avance acabarían con la vida de una treintena de personas, provocando ingentes daños materiales en multitud de pueblos de la Ribera Alta y Baja, algunos de los cuales tuvieron que ser reconstruidos en su totalidad o desplazados de su emplazamiento original.
Aquella riada recuerda a la más reciente, del 29 de octubre de 2024 y en esta como en aquella, la población villenense se movilizó de forma rápida y espontánea para socorrer a los damnificados. Así, multitud de voluntarios y asociaciones como la Cruz Roja local aportaron entonces su experiencia, valioso personal y recursos a las zonas afectadas, en un intento de paliar en lo posible la enorme tragedia sufrida.

2017 A BULILLA COMO MANDA LA TRADICIÓN

Aurelio, Paco Santa y Pepe Santa no pierden la tradición de ir a Bulilla en Pascua y hacerse la foto con el Chambilero y "el coyote".
Foto... Aurelio Cerdán Sempere
Anímate y envía fotos de las Pascuas

1970 LOS CHAMBILEROS EN PASCUAS

Agustin, Carlos, Blas, Blas hijo,
Carmen, Paqui, Fernando, Pepita, Joaquín en las Pascuas de 1970.

2026 LA ENCINA PATRIMONIO FERROVIARIO

La Encina celebra una jornada que reúne memoria, comunidad y proyección europea en torno a su patrimonio ferroviario.
El pasado domingo, 28 de marzo, La Encina acogió una jornada participativa en el marco del proyecto El eco del vapor, recientemente premiado por la Unión Europea y el Consejo de Europa. Fue un encuentro dedicado a la recuperación, documentación y difusión del patrimonio ferroviario local que reunió a vecinos y vecinas, antiguos trabajadores del ferrocarril, especialistas en patrimonio y público infantil, en una intensa sesión de trabajo colectivo.
La jornada comenzó la presentación institucional, por parte de la Asociación de Vecinos de La Encina y la presentación pública de los avances y resultados del proyecto, a cargo de Vanesa García López de Andújar, arquitecta e historiadora del arte que coordina El eco del vapor, que expuso las distintas líneas de trabajo vinculadas a la memoria oral, el inventario de bienes muebles y el patrimonio arquitectónico. Entre los principales hitos presentados destacó la inclusión de La Encina en la red europea ERIH (European Route of Industrial Heritage), un reconocimiento que sitúa al enclave dentro de los principales itinerarios de patrimonio industrial europeo reforzando su visibilidad y proyección.
La sesión contó, además, con la intervención del historiador Francisco Polo Muriel, especialista en patrimonio ferroviario y uno de los coordinadores del libro Historia de los poblados ferroviarios en España, quien ofreció una contextualización histórica sobre la evolución de los poblados ferroviarios en España y la singularidad de La Encina dentro de este proceso.
Tras esta primera parte, la jornada continuó con una sesión participativa organizada en varios grupos de trabajo, orientados a la construcción colectiva del museo virtual. Uno de estos espacios estuvo dedicado a la catalogación de objetos, documentos y fotografías históricas compartidos por vecinos, vecinas y familias vinculadas al ferrocarril. En él se registraron más de 80 aportaciones, que abarcaron desde un teléfono de campaña hasta un uniforme de maquinista, además de fotografías del poblado y de los trabajadores, así como varios carnés ferroviarios, entre otros objetos y documentos. En esta mesa se contó con la colaboración de Laura Hernández Alcaraz, directora del Museo de Villena, quien acompañó al equipo y ofreció asesoramiento especializado en la elaboración de fichas de inventario y catalogación.
Otro de los grupos se centró en la recogida de memorias y testimonios orales de antiguos trabajadores ferroviarios, así como de vecinos y vecinas de La Encina, con el objetivo de preservar el patrimonio inmaterial asociado al enclave. Como resultado de esta línea de trabajo, durante la jornada se consiguieron grabar 8 entrevistas, que pasarán a integrarse en el archivo audiovisual del proyecto.
De forma paralela, se desarrolló un taller infantil sobre el patrimonio arquitectónico de la población, orientado a acercar a niños y niñas al valor histórico del entorno construido mediante varias acciones coordinadas en las que los participantes recrearon su propio paisaje cultural de La Encina a partir de distintos materiales.
La jornada fue un éxito de participación, tanto por la asistencia como por la implicación activa de la comunidad en todas las actividades programadas. Con esta jornada, La Encina vuelve a mostrar el papel central de su comunidad en la construcción y transmisión del patrimonio ferroviario, convirtiéndose en un ejemplo de comunidad patrimonial viva, siguiendo los principios de la Convención de Faro.

1987 DERRIBO MERCADO DE LA PLAZA DEL ROLLO

Fotografías del derribo del Mercado de Abastos de la Plaza del Rollo, cedidas por Alfonso Pagán Blasco. La empresa encargada fue Hijos de Vicente Blasco “Mariola” y las fotografías fueron realizadas por Jerónimo Pagán.

Acompañamos las fotos con un texto extraído del trabajo Fundación José María Soler de los premios de Iniciación a la Investigación 2016 “El Mercado de los jueves en Villena”. Autora: Sofía Rodríguez Herrero.
A mediados del siglo XX el Ayuntamiento comienza a hacer gestiones para la construcción de un nuevo mercado de abastos. El alcalde, José Rocher Tallada, en una carta fechada el 14-9-1949, se pone en contacto con una empresa segoviana para que le envíen información sobre el sistema de concesión para la construcción y explotación de un mercado de abastos.
Más tarde, con el fin de cubrir las necesidades de la población de Villena, en noviembre de 1954 se presentan proyectos para la construcción de dos mercados: uno en la plaza de María Auxiliadora y otro en la plaza del Rollo. Al final se decide construir únicamente el de la Plaza del Rollo. El 24 de enero de 1956, siendo alcalde Máximo García Luján, se publica en el BOP el pliego de condiciones para la adjudicación de las obras mediante subasta. Se construye en un solar de unos 900m2. En el proyecto inicial el mercado se divide en dos plantas: la primera, un semisótano con acceso por una rampa en el que se dispone de almacenes, despacho de control, locales para instalación de cámaras frigoríficas, etc. con una escalera y montacargas que comunica a la planta baja o mercado propiamente dicho, el cual dispone de cuatro puertas de acceso. Tres a la nave principal, en la que se proyectan 28 casetas cerradas para la venta de carnes y salazones y 24 puestos para la venta de verduras, hortalizas y frutas, con despacho de vigilancia y peso público etc. Y la cuarta puerta, a la nave segunda destinada a la venta de pescado en la que se disponen 10 departamentos abiertos y una fuente y una puerta de comunicación que une estas dos naves. Sobre la puerta principal se han proyectado las dependencias administrativas y despacho del señor inspector sanitario.
Ante la realización de un solo mercado y siendo insuficiente con una sola planta para la instalación en él de todos los puestos de venta existente, se adaptaron los sótanos para destinarlos a la venta de mercancías.
El presupuesto inicial asciende a la cantidad total de 1.782.162,59 pesetas. A este habría que añadir el presupuesto de adaptación del semisótano para puestos de ventas, que era de 105.173,40 pesetas. El mercado abrió sus puertas en diciembre de 1958.
Derribado en 1987. Buscamos información sobre la fecha exacta del derribo, por lo que no confirmamos que fuera en 1987.

1955 MARTÍNEZ DE OLIVENCIA

MARTÍNEZ DE OLIVENCIA
CAPITÁN DE JUVENTUDES
Por M. Menor García
“Ningún soldado de sus tercios que se haya distinguido en altos hechos dirá luego que fue héroe anónimo, porque su nombre lo sabe ya, desde el mismo momento que dió fin a la hazaña, quien más puede importarle al animoso, pues es el Rey de España quien conoce su empresa” M. TOMÁS, “Felipe II”.
Al transcurrir un nuevo decenio, se cumplirán cuatro siglos desde aquellas gloriosas jornadas en las que un militar villenense se distinguía por su temeridad en el levanta­miento del cerco de la isla de Malta, defendida contra el ataque turco por el Gran Maestre de la Orden de San Juan, Parissot de la Vallette. Eran aquéllos, tiempos difíciles para la Cristiandad. El poderío turco avanzaba peligrosamente por el Mediterráneo y una escuadra enviada por Solimán II al mando de Mustafá, compuesta de 159 naves y más de 30.000 hombres de desem­barco, ponía en gravísima situación la posición de la isla defendida por 9.000 malteses. Sabía La Va­llette que la caída de Malta supondría la pérdida de una posición de acusada importancia estratégica para la Cristiandad, y solicitó la ayuda de Felipe II, que envió su escuadra y quien, más tarde, al servicio de una política católica e imperial, doblegaría el poder turco en la memorable batalla de Lepanto. Pero conozcamos concretamente la hazaña del aquel valiente capitán villenense leyendo unas líneas de la Carta de Privilegio otorgada por Felipe II en 1567. Dice así:
“Por quanto por parte de vos; el capitán cuan Martínez de Olivencia, nos a sido hecho relación que vos nos aveys servido en diversas jornadas, y especialmente el año de sesenta y cinco, estando cercada la Ciudad y Isla de Malta de la Armada del turco enemigo de nuestra Santa Fee Cathólica, Don García de Toledo, nuestro Capi­tán General y `piso Rey de Sicilia, os embió con despachos al Gran Maestre tres vezes: lo cual hicisteis con ma­nifiesto peligro de vuestra persona y vida, y entrantes en la dicha Ciudad de Malta y reconocistes el campo de el enemigo uniendo la plataforma de el sitio y batería, y muy buena relación de él. Y hicistes desembarcar la gente que fué con el socorro, y estuvistes en la Isla del Gozo trece días á la punta que descubre á Malta y el puer­to de Marco Mureto, donde estuvo la dicha Armada turquesca, reconociendo si salía para ver qué derrota tomaba, pasando todas las noches d la otra punta que estava á la otra parte de Cicilia d hacer un fuego de seguro a nues­tra Armada, y cómo se hizo y fué socorrida la dicha Isla y dejada de el turco. De todo lo cual haremos sido in­formados por Cartas del gran Maestre y el dicho Don García, que nos han escrito sobre ello, y cómo con una barquilla de cuero de buey, entrávades y salíades en la dicha Isla de Malta.
Por ella, el Rey, conocedor de los hechos heroicos de sus soldados, concede el acrecentar el escudo de armas con un «monte, y fuego y la barquilla conque nos servistes en la dicha jornada» “teniendo consideración a lo soso dicho, y porque quede de ello memoria a vuestros descendientes”.
Labras heráldicas de los Martínez de Olivencia que se conservan en una an­tigua casona de la calle de San Antón.
Cuenta la tradición que, al regreso de sus empresas guerreras al servicio de España, Juan Mar­tínez de Olivencia, en acción de gracias, depositó en las paredes del Santuario de nuestra Patrona la Virgen de las Virtudes banderas, estandartes y reliquias. Y, entre estos exvotos, la débil barqui­chuela de cuero de buey quedó suspendida de las bóvedas del templo.
Pasaron los años y hasta este último exvoto desapareció del Santuario. Una versión dice que aquel cuero fué quitado de la bóveda porque afeaba. No supieron comprender en aquellos años, insensibles a la historia de España, qué representaba aquel exvoto. Por eso hemos escrito estas líneas para conocimiento de todos los villenenses, porque la deuda ha quedado en parte saldada por iniciativa y obra de nuestras juventudes. Desde este mes de Agosto, un artístico pergamino con la Carta de Privile­gio y unas breves líneas-dedicatoria sustituyen y recuerdan los exvotos que Juan Martínez de Olivencia depositó con íntima fe y delicado fervor. La «Centuria Martínez de Olivencia», de las Falanges Juveniles de Franco, ha querido rendir calladamente este recuerdo, porque Martínez de Olivencia, como buen capi­tán, deja bellamente su lección en la historia, una lección rotun­da y clara que tiene para la juventud villenense categoría de permanencia y ejemplo.
Revista Villena 1955
Cedida por... Elia Estevan

1978 LA CIUDAD Y EL SANTUARIO

LA CIUDAD Y EL SANTUARIO. Por Máximo García Luján
La primera Ermita para dar culto a la Virgen de las Virtudes se edificó en el año 1464 (1). Desde el primer momento de erigir la Ermita, el Concejo proclama su Patronato sobre aquella Ermita, que a través de los tiempos se convertiría en el Santuario actual. Y este Patronato lo defienden todos los Concejos con tanto tesón y valentía que en el devenir de los siglos tienen que sostener dos famosísimos pleitos: el primero, en el año 1551, contra Don Arias Gallego. Obispo a la sazón de la Diócesis de Cartagena, a cuya Diócesis pertenecía Villena, que intentó discutir y quitar a la ciudad su Patronato sobre el Santuario; el segundo, en el año 1756, contra el Padre Fray Diego Lillo, Prior del Convento de San Agustín, fundado en el mismo Santuario, por no respetar las capitulaciones que tenía concertadas con el Concejo. Ambos pleitos los ganó el Concejo.
Dibujo: M.ª Ángeles García Martínez
El Concejo trata por todos los medios de legalizar oficialmente su Patronato sobre la Ermita y acude al Consejo Real, pidiendo una Real Ejecutoria sobre esta concesión, y al mismo tiempo también al Papa. Para que interceda ante el Sumo Pontífice, recurre al Rey Carlos V, Papa promulgue las Bulas necesarias. El Rey no se hace de rogar v escribe al Papa Clemente VII, en términos muy diplomáticos y persuasivos:
Muy Santo Padre y Señor Reverendísimo, yo escribo a Don Juan Manuel, mi Pariente, y nuestro Embajador en esa Corte, que de mi parte suplique a su Santidad, que haga por bien que una Ermita, que está en el término de la villa de Villena, no se anexione a ninguna Iglesia, ni Monasterio, ni se provea de ella a otra persona: Humildemente suplico a vuestra Santidad, le mande oír y darle entera fe y creencia a que de mi parte suplicare hay en ello, mande expedir lo mejor, y más brevemente hacer pueda; escrita en la villa de Valladolid, a veinte y dos del mes de Octubre de 1522 años. El Emperador de los Romanos siempre Augusto (2).
Y con esta misma fecha escribe a Don Juan Manuel, su Embajador ante Su Santidad, un extenso escrito, en el que, entre otras cosas, le dice: -Por parte de la villa de Villena me fue hecha relación que puede hacer veinte y cinco años que la dicha villa edificó una Ermita en el término de ella, donde dicen la Fuente del Chopo, advocación de Santa María de las Virtudes, y porque ha mucho tiempo que la dicha villa edificó la dicha Ermita y hasta la han sostenido y reparado y cada día va la devoción y servicio de ella creciendo y que podría ser que algunas personas Eclesiásticas, Monasterios o iglesias, que con ella habitan, casi con la codicia de las limosnas, procuraran que Nuestro muy Santo Padre, les proveyese de dicha Ermita...», y termina su escrito: -Escribo a su Santidad una creencia a vos remitida, dadle mi carta y suplicarle de mi parte que haga por bien, que la dicha Ermita no se anexione a ninguna Iglesia, ni Monasterio, ni provea de ella a ninguna persona y que para ello mande expedir las Bulas, que fue-sen necesarias y vos tened especial cuidado de ello, porque me haréis mucho placer y servicio» (3).
ignoramos si el Pontífice llegó a expedir las Bulas que el Rey le pedía. Si las Bulas llegaron a Villena, en el Archivo Municipal no hay constancia, pero esto no nos debe extrañar, debido al expolio que en sucesivas ocasiones —guerras, revoluciones, etc.— han sufrido los archivos, tanto civiles como eclesiásticos.
Después de Introducir las papeletas en la vasija, llamaron a un niño paro que sacase uno ...
La peste que había azotado a la población, sembrando el dolor y la muerte y diezmando a sus habitantes, debió de padecerla la ciudad por el año 1464, así lo afirma el Padre Fray Mateo García, Prior que fue del Convento de San Agustín: «padecían los vecinos de la ciudad (entonces villa) un contagio tan terrible que no cabe en humano juicio el ponderarlo. Creció de tal manera, que raro era el que no se quejaba, y rara la hora en que muchos no morían. Y considerando o discurriendo que estaban inficionadas las paredes de las casas y toda la ciudad, determinaron salirse al campo, para ver sí en él lograban algún alivio en la salud. Vinieron todos a la Fuente del Chopo, que es la que está al lado del Convento. Y en el sitio hicieron habitaciones a su modo (4). Pero la terrible peste no cesó y continuaba haciendo estragos entre los aterrados villenenses». «Y acordaron los más prudentes y cuerdos que no tenían Patrón a quien recurrir en sus ahogos, determinaron nombrar a uno echando suertes (5). Entonces es cuando por tres veces consecutivas sale la cédula con el nombre de María Santísima de las Virtudes, cédula que nadie había introducido en la vasija, donde habían depositado varias cédulas con distintos nombres de santos y santas. Más tarde es cuando aparecen dos peregrinos con la caja donde estaba la imagen de la Virgen». «¡Determinaron colocar a María Santísima en un lugar decente; y para esto dispusieron una calera y ésta sola bastó para hacer la Iglesia. Colocaron la Santísima Imagen y luego al punto cesó la peste; y los vecinos de Villena se volvieron a sus casas» (6).
El 20 de diciembre de 1526 toma posesión del Convento la primera Comunidad de Padres Agustinos, pertenecientes a la provincia de Andalucía. Desde la edificación de la Ermita, ésta es custodiada por un solo ermitaño, que cuida del culto a la Virgen; así, durante cincuenta y dos años, permaneció la Ermita con sólo el resguardo y custodia de un ermitaño; pero, según el citado Padre Mateo: «Reconocieron los de Villena, no sin razón, que una Señora tan milagrosa estuviera tan poco asistida y con solo un ermitaño, y así, de común acuerdo y consentimiento determinaron se hiciese un Convento de las cuatro Ordenes mendicantes y que ésta fuese la que María Santísima gustase» (7). Fue elegida la Orden de San Agustín, fundada por el propio San Agustín en Africa en el año 388, reglas de San Agustín, dedicados a la predicación y que fue aprobada, más tarde, por el Papa Alejandro VI, en el año 1256.
Los Padres Agustinos cuidaron del Santuario hasta que son expulsados del mismo en marzo del año 1836, en cuya fecha don Juan Álvarez Mendizábal, ministro de Hacienda durante la Regencia de Doña María Cristina de Borbón, por real decreto, ordena la expulsión de todos los religiosos y la incautación de todos sus bienes y propiedades.
Durante los años que los Padres Agustinos cuidan del culto a la Virgen de las Virtudes y atienden el Santuario, la devoción a la Virgen se extiende por todo el Marquesado, por toda la región, incluso por el Reino de Valencia. De todas partes llegan peregrinos, romeros, a visitar el Santuario, a pedir mercedes y favores a la Virgen o agradecerle los recibidos. El Santuario acrecienta sus bienes: «tiene censos, tierras y casas en Yecla, Sax y Villena; unas propiedades adquiridas directamente por la Comunidad, otras, las más, donadas por el fervor de los fieles; poseen rebaños de ganado lanar, tienen ganado vacuno, que pasten por los prados que circundan el Santuario. El tesoro de la Virgen se ve incrementado por ricos y artísticos mantos y alhajas de gran valor» (8).
La Ermita edificada por el Concejo es pequeña, rústica, primitiva, edificada en el mismo solar y donde hoy está el Santuario, y más adelante, en los años 1500, vuelve a edificar otra más grande y Casa para la Comunidad de los Padres Agustinos, edificaciones que han sufrido diversas transformaciones hasta llegar a como están en la actualidad. Costea todos los gastos que se originan por culto y cuidado del Santuario y organiza todos los años dos romerías, que son famosas en toda la región y sus contornos: «una el día de Nuestra Señora de Marzo y la otra el día de Nuestra Señora de Septiembre y va el Concejo de esta ciudad y la Clerecía y otra mucha gente y llevan trompetas y otros instrumentos por honrar la dicha procesión y hacen muy solemne fiesta y se hace gasto en dar de comer a los Clérigos y Ministriles y al Predicador» (9).
Por Iniciativa del Capellán del Santuario Don Casto Antonio Arroyo, se construyó este monumento o finales del año 1894, para conmemorar la traída de la Imagen de la Virgen, por dos peregrinos.
Desde el primer momento, como hemos dicho, el Concejo defiende a ultranza su Patronato sobre el Santuario, y no quiere ni discutir, ni mucho menos ceder o perder sus derechos sobre este Patronato, y de esta forma, estos derechos pasan de un Concejo a otro, como sagrada herencia que todos los Concejos, todos, sean del matiz político que hayan sido, durante esos cientos de años, han defendido y custodiado hasta nuestros días.
El Concejo se apoya en las siguientes razones
1.º—La primera Ermita y la Casa y posterior Iglesia las ha construido el Concejo.
2.º—Desde el primer momento de dar culto a la Virgen el Concejo pone los ermitaños y luego trae a los Padres Agustinos que se hacen cargo del Santuario.
3.º—Todos los gastos que origina el mantenimiento del Santuario, así como los gastos de las dos procesiones que anual-mente se celebran, los sufraga el Concejo.
4.º—Desde que se construyó la primitiva Ermita, el Concejo ha nombrado I os administradores, cambiándolos cuando ha creído oportuno.
Año 1551. Carlos V reina en España, está en el apogeo de su reinado; ha acometido con valentía los graves problemas que se le presentaron: detiene el avance de los turcos en el Mediterráneo; interviene en el acoso francés sobre Italia, y combate enérgicamente el movimiento luterano, encarnado por los príncipes alemanes, que perseguían su independencia.
Carlos V honra a Villena, y por real decreto fechado en Toledo el 25 de febrero de 1525, le concede el privilegio de Ciudad, pasando de Villa a Ciudad. La Iglesia está gobernada por Clemente VII, que durante su pontificado tiene que padecer el cisma de Inglaterra, la consolidación del protestantismo en los países germánicos y soportar la embestida de los turcos.
En este contorno nacional y eclesiástico surge el pleito entre el Concejo y el Obispo de Cartagena, que pretende suprimir el Patronato del Concejo sobre el Santuario y que éste pase a depender directamente del Obispado, «protestando que estaba radicado el Santuario dentro de su Diócesis» (10).
Ante esta demanda del Obispo, se reúnen el Concejo, Justicia y Regimiento de la Ciudad, compuesto por Pedro Oliver y Alonso Rodríguez, Alcaldes Ordinarios; Alonso Rodríguez Miño. Alguacil Mayor; Rodrigo Martínez de Olivencia, Francisco Díaz, Alonso Oliver y Alonso de Mergelina, Regidores, y Francisco Vellod, honrado, todos Oficiales del Concejo, y otorgan y dan todo su poder «cumplido, libre, bastante y verdadero al Escribano Juan Roiz de Junco para que en su nombre y representación, pueda asistir a todos sus pleitos, causas y negocios Civiles y Criminales» (11).
En primera instancia, el pleito se ventila en Villena, y el Escribano Juan Roiz de Junco presenta seis testigos, todos vecinos de Villena, para que presten su testimonio a las nueve preguntas que les van a hacer sobre el Santuario, el Concejo, etc. No es posible, por su extensión, en un trabajo de escasos límites como es el presente, tratar de todo cuanto aconteció en el citado pleito y las vicisitudes por las que hube de pasar el pleito hasta llegar a feliz término; sin embargo, vamos a tratar de resumir algunos de sus datos principales por la importancia que el citado pleito tuvo para Villana y el Santuario.
A los testigos se les hacían nueve preguntas, con idéntico contenido para los seis. MARTIN DE VALERA, de edad de sesenta años.
TESTIGO 1.º
A la segunda pregunta, dijo: Que este testigo en el tiempo que fue la pestilencia, como la gente de esta Ciudad, por el temor de la muerte, dejaron y desampararon sus casas y hacienda que en esta Ciudad tenían, y fueron la más gente de los vecinos y moradores de esta Ciudad, que a la sazón vivían en ella, y se fueron a los campos y habitaban en donde dicen la Fuente del Chopo, adonde está edificada y hecha la dicha Ermita y Casa de Nuestra Señora de las Virtudes, en chozas y barracas, que para ello hacían, y estando en las dichas barracas este testigo nació y después lo ha oído decir a su madre y a sus ancianos y mayores, según como lo tiene dicho y declarado (12).
A la octava pregunta, dijo: Por lo que dicho tiene y porque Nuestra Señora es Abogada y Patrona de la Ciudad y de los Vecinos de ella y los libra de las pestilencias y de otras adversidades, porque ha visto algunos años tener necesidad de agua y prometer de ir en procesión a la dicha Casa y luego Nuestro Señor llueve y da los remedios que es servido y que no sería justo que las dichas procesiones se quitasen, por ser tan devota la dicha Casa y por muchos milagros que en ella se hacen y que esto es verdad (13).
HERNANDO DIAZ, de edad de setenta años. TESTIGO 2.º
A la primera pregunta, dijo: Que es de edad de setenta años, dos más o menos, y que no concurren en él ninguna cosa de las contenidas en las preguntas generales, ni le tocan, y que desea que venza este pleito quien justicia tenga (14).
A la séptima pregunta, dijo: Que ha visto al Concejo hacer los dichos gastos, en cada un año, en las dichas procesiones, en dar de comer a los Clérigos y Ministriles y en pagarle su trabajo a los Ministriles, se gasta en cada un año los dichos cinco mil maravedises, poco más o menos, y que ha visto tomarlo en cuenta a los Gobernadores, porque este testigo ha sido Regidor algunos años y lo ha visto por vista de ojos (15).
HERNANDO DE ESCRIVANO, de edad de sesenta y cinco años. TESTIGO 3.º
A la tercera pregunta, dijo: Que el dicho su padre y sus tíos de este testigo, le dijeron muchas veces, cómo estando en las dichas barracas mucha gente de esta Ciudad no tenían Iglesia, para que les dijesen misa. Fue acordado, entre ellos, que hiciesen una Ermita y tenían diferencias de qué invocación se haría. Hasta que vinieron a echar suertes y cupo por suertes que se dijese Nuestra Señora de las Virtudes. Y así los dichos mis padres y mis tíos y otros vecinos de esta Ciudad y señalaron el sitio y enviaron a Murcia y trajeron licencia para hacerla y esto sabe de esta pregunta y que en la dicha Casa sabe que se hacen muchos milagros y viene mucha gente en Romería, así del Reino de Valencia, como del Marquesado, y otras partes y es Casa de mucha devoción (16).
A la quinta pregunta, dijo: Que del tiempo que se acuerda a esta parte, vio se hacen en cada un año las dichas procesiones, la una el día de Nuestra Señora de Marzo y la otra el día de Nuestra Señora de Septiembre y van en la procesión el Concejo de esta Ciudad y la Clerecia y otra mucha gente del Pueblo y de otras partes y llevan trompetas y otros instrumentos y hacen muy solemne fiesta y el Concejo da de comer a los Clérigos y a los Ministriles, en que se hace de gasto en los Ministriles y Predicador lo susodicho (17).
TOMAS DE SALINAS, de edad de ochenta años, TESTIGO 4.º
A la segunda pregunta, dijo: Que al tiempo que dicha pestilencia se iba encendiendo en esta Ciudad, este testigo vivía en ella y se fue huyendo de esta Ciudad, por miedo de la pestilencia y que no paró hasta Zaragoza y que vio cómo huyó mucha gente de esta Ciudad y que casi toda se fue a la Fuente del Chopo, donde ahora está Nuestra Señora de las Virtudes edificada (18).
A la novena pregunta, dijo: Que lo que sabe es, que de vista ha visto cómo que después que la Ermita de nuestra Señora se edificó, nunca ha habido pestilencia en este Ciudad, aunque ha habido en las comarcas, y que tiene por cierto y se parece por experiencia, que Nuestra Señora es Abogada de los Vecinos de esta Ciudad y sabe esto de esta pregunta y no firmó porque dijo que no sabía escribir (19).
JUAN GARCIA DE SEPULVEDA, de edad de sesenta y ocho años. TESTIGO 5.º
A la segunda pregunta, dijo: Que porque de vista se vio cómo de aquella pestilencia le murieron a este testigo dos hermanos, y oyó decir a sus ancianos, que la mayor gente de este Pueblo se huyó a la Fuente del Chopo, donde está edificada la Casa y Ermita de Nuestra Señora (20).
A la cuarta pregunta, dijo: Que porque de vista ha visto y ve dicha Ermita en aumento y de cada día va, y que sabe que el Concejo de. esta Ciudad es Patrón y Administrador de la dicha Casa y ha visto cómo muchas veces ha mudado administradores de la dicha Casa y que los quita y otros pone cuando quiere (21).
ANTONIO SERRANO DE SALINAS, de edad de noventa años. TESTIGO 6.º
A la segunda pregunta, dijo: Que lo sabe porque se halló en ello presente y vio cómo hacia barracas la gente a una parte y a otra de la Fuente del Chopo y vio cómo mucha gente de la Ciudad, de la cual habla huido por la pestilencia, estaban y vivían en barracas, alrededor de la Fuente del Chopo (22).
A le sexta pregunta, dijo: Que él había Ido muchas veces a Nuestra Señora en procesión y ha visto una legua, poco más o menos, y ha visto cómo el Concejo, como Patrón de dicha Casa, hace las dichas procesiones, y les da de comer a los dichos Clérigos y Ministriles (23).
Los seis testigos coinciden en sus declaraciones; con ellas demuestran:
1.°—Oue existe el Santuario, a una legua, aproximadamente, de la Ciudad.
2.°—Que la Ermita primitiva, así como la Casa y la nueva Iglesia han sido edificadas a expensas del Concejo.
3.°—Oue las dos procesiones que se hacen al año están costeadas por el Concejo, así como todos los gastos que se originan para sostener el Santuario.
4.°—Que desde el primer momento de dar culto a la Virgen, el Concejo ha nombrado ermitaños y ha puesto los administra-dores y los ha quitado cuando ha creído oportuno. Ha traído a los Padres Agustinos para que el Santuario esté mejor atendido.
Y estas declaraciones evidencian claramente: la realidad de la peste, la presencia milagrosa de la Imagen de la Virgen en la Fuente del Chopo, la razón y motivo de venerar a la Virgen bajo la advocación de Santa María de las Virtudes y la devoción que desde el primer momento prendió en este pueblo a su Virgen y que ha continuado, siempre con el mismo fervor, a través de los tiempos.
El pleito pasó al Real Consejo, ya ubicado en Madrid, y dicho Consejo, por una Real Ejecutoria, pronuncia sentencia favorable al Concejo de Villena, fechada en Madrid a 28 de septiembre de 1575, en la que dice: «los Señores del Consejo de Su Majestad, habiendo visto el pleito entre la Ciudad de Villena por una parte, con el Obispo de Cartagena por otra, dijeron que mandaban y mandaron dar Provisión de S. Majestad, para que el Obispo de Cartagena no impida a la parte de la ciudad de Villena, la administración de la Ermita de Nuestra Señora de las Virtudes y el poner Capellán y Mayordomo en ella. Y así lo proveyeron y mandaron sin costas. Firman los Consejeros Reales: Doctor Obispo de Segovia; Licenciado Gilmayor; Licenciado Juan Francisco Martínez Liérvana; El Licenciado Contreras; El Doctor Luis de Medina; Yo, Juan Gallo de Andrada, Escribano de Cámara de Su Majestad, lo hice escribir por su mandato, con acuerdo de los de su Consejo» (24).
El Concejo había ganado su primer pleito, aunque para ello tuviera que esperar un largo período de veinticuatro años.
NOTAS: (1) a (24). LEGAJO número 1.—DOCUMENTOS SOBRE EL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES.—Archivo Municipal de Villena.
Madrid, aquel castizo Madrid de nuestros abuelos, perdió su fisonomía barriobajera cuando murieron los personajes de Mary-Pepa, Felipe, La señá Rita, Julián, Casta, Susana, etc...
Hoy presume de ciudad moderna y cosmopolita y nada nos recuerda aquello. Mas cuando anochece, pese a sus rascacielos, sus luminosos letreros y su ruidoso tráfico, baja como del cielo un ser embrujado que se apodera del transeúnte solitario y le va cantando al oído cosas de entonces.
Abandono precipitadamente el vehículo, que rápido me lleva, al darme cuenta de lo inútil de esta prisa cuando nada tengo que hacer...
¿Dónde estoy?, preguntó al chófer, en Cibeles. ¡Bien, cobre! Caminaré por la calle de Alca-hasta la Puerta del Sol, o quizá más, si me ayudan mis piernas, pero despacio, saboreando los recuerdos que arrebujamos, como nuestro cuerpo, en el tibio abrigo. Este edificio, hoy majestuoso en sus mármoles, fue antaño el Teatro Apolo, a quien ganó la batalla Mercurio, más arriba, en la acera opuesta otro Banco nos recuerda el emplazamiento de lo que fue Granja Henar y resucita la agria figura del actor de Tirano Banderas, con su barba de chivo, imponiéndose en una tertulia en la que no admitía más que oyentes. Cruzo Peligros y miro a la izquierda, la esquina de Sevilla, que guarda el caudal del chismorreo taurino y teatral de muchos años. Casino de Madrid, hermético y seriote, medianil edificio de Hacienda con el secreto de sus enrevesadas ecuaciones. Llego a Sol y me desagrada hundirme en el pasado, la reciente reforma y la luz de sus maravillosas fuentes. De prisa cruzo y la calle del Arenal me acoge en sus brazos y protege mi nostalgia. (Suena un piano)... que ejecuta maravillosamente la preciosa «Fantasía Morisca» de Chapí. Me paro ante un portal escuchando... Aquella, aquella bella composición... sí, ya... miro el número y efectivamente... El domicilio del Maestro...
«El Imparcial» con los detalles de la muerte del Maestro Chapí, «El Imparcial» que acaba de salir... «El Impar...
De esta casa misma salió, camino de un mundo mejor y más Justo, el autor de tantas y tantas celebradas páginas musicales... Un triste sueño me va sumiendo en su sopor y...
La estancia está medianamente alumbrada por el débil sol de aquella tarde de invierno. El despacho de trabajo del Maestro, con ese desorden ordenado de los artistas, papeles pautados, partituras a medio terminar, libros, etc. y sobre el fondo un piano.
Trabajaba en su mesa, siempre hay prisas y toda su atención está sujeta a su labor; María Teresa, una de las hijitas de Chapí, sostiene en sus brazos una hermosa muñeca y mira tras los cristales, el pasar presuroso de los transeúntes por la calle. María Teresa vive «Privilegio casi a ella solo concedido», la intimidad de este cuarto de trabajo de su padre. Vive su intimidad, y en parte colabora en el desorden de él. Pese a sus pocos años fija su atención en todo lo que ocurre y no se escapa para ella detalle por pequeño que sea, por eso sus inteligentes «salidas» hacen reír más de una vez al músico.
Aquella tarde está triste y apenas nota su presencia allí. Hace ya mucho rato que mira por los cristales del balcón y ni volvió una sola vez la cabeza ni menos trató de interrumpir la labor de su padre. Chapí nota que algo le falta aquella tarde y levantando la cabeza pregunta.
—¿María Teresa, qué ocurre? ¿No juegas hoy con tu muñeca...? ¿Estás enferma tal vez? La niña nada contesta, ni siquiera vuelve la cabeza. Chapí adivina algo en esta rareza y levantándose coge en sus brazos a la pequeña y la sienta sobre sus rodillas.
Vamos, ven, dime. ¿Por qué no quieres contestar a papá? ¿Acaso provoqué yo ese enfado que presumes? Vamos, dime en seguida la que ocurre.
Pues sí, papaíto, estoy enfadada contigo. —¿Conmigo, y por qué?
— Porque veo que no me quieres nada. Tú no haces más que escribir y escribir para tanta gente como te pide, y yo te rogué hace mucho tiempo que me hicieras una cosa de esas bonitas para dormir cantando a mi muñeca, y nunca tienes tiempo, siempre me dices que ahora no puedes.
Chapí ha comprendido al fin el enfado de su hijita querida y riendo responde.
—Ahora mismo, María Teresa bonita, te voy a escribir lo que solicitas para tu muñeca, verás...
Y sosteniendo a su hija muy apretada contra su corazón, coge un trozo de papel pautado, pluma y tararea al oído de la niña, mientras escribe, las notas de una preciosa Polka.
—Ya está, ahora veremos si te gusta cuando la toque al piano. (Toca la Polka). La pequeña entusiasmada grita.
—iBravo, papá!... qué bonita es... Toma, toma, toma, le colma de besos, y sale corriendo de la estancia para enterar a toda la familia. Chapí, sentado nuevamente en su mesa de trabajo, casi en penumbra la estancia, sonríe al tiempo que limpia sus gafas empañadas por el vapor de unas lágrimas. Tal vez piense que fue la composición más ricamente pagada de todas cuantas hizo.
Mas mi invisible presencia no me priva de sentirme un poco avergonzado de ser testigo de esta escena íntima del maestro y rápida abandono la estancia...
Cuando despierto de este dulce sueño, todavía resuenan en mí las notas de aquella Polka.
Muchos años después de la muerte del Maestro, rebuscando en sus papeles apareció el original de la composición aludida.
El autor de este trabajo, aprovecha la ocasión que ha tenido de airear esta página íntima, y lo hace en gloria del MAESTRO CHAPI, dedicándola en su nombre glorioso, o todas las lindas muñecas de las bellas niñas de España.
OSCAR MONTIEL SELLER
Villena, julio 1969.
Extraído de la Revista Villena de 1978 
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