2 ago 2026

INGRESO 1966/1967 ALUMNOS COLEGIO SALESIANO

Ingreso 1966/1967 Colegio Salesiano Villena
Nos ayudas a ordenar los nombres… 
Adjuntamos foto con numeración para facilitar el trabajo.
Miguel Abellán Amorós, Francisco Abellán Hernández, José M.ª Agulló Hernández, Francisco Amorós Jordán, Antonio Ayelo Ruiz, José Antonio Beneyto Marti, Miguel Carrasco Alarcón, Juan Catalán Calatayud, Manuel Catalán Hernández, Andrés Catalán Soriano, Manuel Cespedes Marti, Salvador Conejero López, Benjamín Crespo Cotte, Juan Domene García, Pedro Espinosa Ferriz, José Miguel Esquembre Menor, José Esteve Villaescusa, José Antonio Ferrando Torró, Jerónimo Forte Canovas, Rafael Gandía Tomás, Amalio Andrés García Grau, Gaspar Gil Micó, Francisco González Amorós, Francisco Hernández Bañón, Francisco Hernández Lacasa, Vicente Hernández López, Juan Hernández Rubio, Antonio-Narciso Hernández Valiente, Pedro Lillo Navarro, José Luis López Bañón, José López Menor, Ramón López Sánchez, José Manuel Moya, Ignacio Mateo Hernández, Blas Martínez Francés, José Martínez Tormo, Ginés Milán Ibáñez, Francisco Mira Esteban, José Tomás Molina Prats, Manuel Muñoz Conejero, Juan Navarro Martínez, Santiago Navarro Martínez, Ezequiel Oliva García, Domingo Panadero Iñiguez, Pascual Pérez Palencia, José Juan Ramírez Cerdán, Alfonso Ribera Micó, Manuel Rodenas Bravo, Antonio Tomás Carpena, José Manuel Torres Martínez, Ángel Torres Payá, José Vicente Rodenas, Andrés Vidal Sánchez.
Arriba... 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16.
En medio... 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25 Cura, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35.
Bajo... 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 50, 51.
Foto cedida por... Antonio Narciso Hernández Valiente

1935 VISTAS DE VILLENA DESDE LA CRUCES

Fechada el 6 de junio de 1935
Foto cedida por... Mª Virtudes Navarro Estevan

GRAN ESPECTÁCULO EL VIVIDO EN LA NOCHE DE LOS MONÓLOGOS DEL RABAL DE VILLENA 2026

DAVID RECAS SE PROCLAMA GANADOR DEL XIV CONCURSO NACIONAL DE MONÓLOGOS "EL RABAL VILLENA" 2026
Una noche inolvidable de humor consolida al concurso como una cita imprescindible del verano en Villena.
La explanada del Mirador del Castillo volvió a convertirse en el gran escenario del humor con la celebración del XIV Concurso Nacional de Monólogos "El Rabal Villena", una cita plenamente consolidada dentro del calendario cultural de la ciudad y que, edición tras edición, continúa creciendo en calidad, prestigio y participación.
El gran vencedor de esta decimocuarta edición fue David Recas (nombre artístico de David Reccas García), que conquistó al jurado y al numeroso público asistente con una actuación brillante, demostrando por qué se alzó con el primer premio de un concurso que cada año reúne a algunos de los mejores monologuistas del panorama nacional.
El segundo premio fue para Javier Traba (Javier González Traba), mientras que el tercer puesto recayó en Ana Rizo (Ana Martínez García). Los dos accésits o cuartos premios fueron para Fredy Beats (Alfredo García García) y Magcaroni (Inocencio Rodríguez Cabello), completando un cartel de finalistas que volvió a ofrecer un espectáculo de un nivel extraordinario.
Un público que vuelve a hacer magia
La respuesta del público volvió a ser sencillamente espectacular. Alrededor de un millar de personas llenaron la explanada del Mirador del Castillo para disfrutar de una noche en la que las carcajadas fueron las auténticas protagonistas.
Desde la Asociación de Vecinos El Rabal queremos agradecer, de corazón, el respaldo que año tras año recibimos de los vecinos de Villena y de tantas personas llegadas de localidades cercanas. Su presencia convierte este escenario único en un lugar mágico y da sentido al enorme esfuerzo que supone organizar un evento de estas características.
Ver cerca de mil personas reunidas para disfrutar del humor es el mejor premio para todos los que trabajan durante meses para hacer posible este concurso y una muestra de que la cultura, cuando se hace con ilusión y compromiso, sigue despertando un enorme interés.
Cada uno de los cinco finalistas presentó un estilo completamente diferente, ofreciendo un espectáculo dinámico y variado que consiguió conectar con espectadores de todas las edades. Precisamente esa diversidad es una de las señas de identidad del concurso, capaz de reunir a familias, jóvenes y mayores alrededor del humor.
El elevado nivel de los participantes volvió a poner muy difícil la decisión del jurado, que tuvo que valorar actuaciones muy igualadas y de enorme calidad.
Samuel Martínez, una pieza imprescindible del concurso
Si hay una figura inseparable del Concurso Nacional de Monólogos de El Rabal, esa es la de Samuel Martínez, quien un año más volvió a ejercer de maestro de ceremonias.
Su capacidad para conectar con el público y la actualidad de Villena con total naturalidad, su rapidez improvisando y su característico sentido del humor hicieron que el espectáculo mantuviera un ritmo constante durante toda la velada. Samuel no solo presenta el concurso; consigue que cada edición tenga personalidad propia, convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales de este evento desde sus inicios.
Durante el tiempo de deliberación del jurado estuvo acompañado por Pepe Cabanes, cuya participación hizo aún más amena la espera con momentos de humor y entretenimiento que fueron muy bien recibidos por los asistentes.

Samuel Martínez

Pepe Cabanes

Un concurso que sigue creciendo
El XIV Concurso Nacional de Monólogos vuelve a demostrar que Villena cuenta con uno de los certámenes de humor amateur más destacados del panorama nacional.
La implicación de los participantes, la respuesta del público y el prestigio que ha ido adquiriendo el concurso convierten esta cita en un referente cultural que cada verano atrae a cómicos de numerosos puntos de España.

Ganadores del XIV Concurso Nacional de Monólogos 
"El Rabal Villena"
Primer Premio

• David Recas (David Reccas García)

Segundo Premio

• Javier Traba (Javier González Traba)

Tercer Premio

• Ana Rizo (Ana Martínez García)

Premio Finalista

• Fredy Beats (Alfredo García García)

Premio Finalista

• Magcaroni (Inocencio Rodríguez Cabello)

Un jurado con una complicada decisión
El jurado volvió a afrontar la difícil tarea de elegir a los ganadores entre actuaciones de un nivel excepcional. Su experiencia, criterio y profesionalidad fueron fundamentales para valorar un concurso en el que las diferencias entre los finalistas fueron mínimas.

Gracias a quienes hacen posible este proyecto
Desde la Asociación de Vecinos El Rabal queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los patrocinadores que, un año más, han apostado por este proyecto y han contribuido a que el concurso continúe creciendo. Su apoyo resulta esencial para seguir ofreciendo un certamen de la calidad y prestigio que merece Villena. 
Del mismo modo, queremos reconocer la colaboración del jurado, de la concejalía de Casco Histórico del Ayuntamiento de Villena, de los medios de comunicación que difunden nuestra actividad y de todas las personas que colaboran de forma desinteresada antes, durante y después del evento.
Pero, sobre todo, este concurso es posible gracias al enorme trabajo de los voluntarios de la Asociación de Vecinos El Rabal. Detrás de una noche de risas hay meses de reuniones, organización, montaje, coordinación y esfuerzo colectivo. Una maquinaria humana que vuelve a demostrar que cuando un barrio trabaja unido es capaz de organizar eventos de primer nivel.
La Asociación El Rabal continúa fiel a su compromiso con la revitalización del barrio, la promoción de la cultura y la participación ciudadana, impulsando actividades que ya forman parte de la identidad de Villena y que contribuyen a hacer de nuestro casco histórico un lugar vivo, dinámico y lleno de iniciativas.
Porque el éxito de este concurso no se mide únicamente por los premios o por las risas compartidas, sino por la implicación de toda una ciudad y de una comarca que hacen suyo este evento cada verano. Gracias a todos los que acudís, colaboráis, patrocináis, participáis o simplemente animáis desde el público. Vosotros sois quienes conseguís que el Mirador del Castillo se convierta, una vez más, en un escenario único y en una auténtica fiesta del humor.
VIDEO COMPLETO DE LA GRAN NOCHE

JUAN VALDÉS AMORÓS "EL BOLO VALDÉS"

El Bolo Valdés - TIPOS POPULARES
Quien esto escribe todavía alcanzó a conocer al Bolo Valdés. Creo recordar que vivía en una de esas tres o cuatro callejas que, a principios de la calle de la Rambla, reptan decididas y empinadas hacia el castillo. Lo re­cuerdo confusamente en los años de la guerra civil pregonando un perió­dico de extrema izquierda, cuyos ejemplares portaba fatigosamente deba­jo del brazo, que se llamaba Fragua Social. Lo pregonaba con la primera pa­labra simplemente, y cuando gritaba el nombre para llamar la atención del transeúnte, añadía la sempiterna frase de su cosecha... ¡Que viene ar­diendo!
Otra de las muletillas que añadía a su pregón, tras nombrar a voz en grito el cercenado título del periódico que vendía, era la de «¡...Hay más de mil...fascistas muertos! Anuncio que no correspondía normalmente al contenido del diario, pero que era bien acogido en una población mayo­ritariamente de izquierdas, muchas de cuyas familias tenían componen­tes luchando en el frente del lado republicano. Y que, como es sabido, es­taba situada en la zona dominada por el ejército gubernamental.
Se llamó Juan Valdés Amorós, y era analfabeto. Todavía me parece verlo con un vientre prominente, que le impelía a subirse frecuentemente los pantalones en un repetido gesto característico, pues la prenda varonil -entonces sí lo era- propendía a descender por la presión que ejercía el vien­tre. Veía muy poco, y acercaba las monedas casi hasta los ojos, con el te­mor de que alguien pretendiera pasarle de matute una de aquellas falsas de las que entonces había muchas, y que los chiquillos denominábamos como «una parpalla», reliquia de una antigua denominación con la que se nombraba una cierta moneda desaparecida.
Otro tipo más, característico de una época. Otra imagen casi perdi­da ya, en este absurdo tejer y destejer de gentes que llegan al mundo, ha­cen unos gestos y desaparecen para siempre. Una vida, en fin, como tan­tas otras, que en la mayoría de las ocasiones resultan inútiles, desolado­ras, sin sentido.
EL BOLO VALDÉSEl Bolo es un tipo popular. La gente
que, físicamente, sabe bien quién es;
acaso no sepa cómo es, moralmente,
el Bolo Valdés.
Ni sabe leer;
ni sabe escribir;
pero sabe lo que hay que saber.
¡El difícil arte de saber vivir!
Él conoce el modo
de lograr aquello que quiere y le agrada.
Y sin saber nada,
sabe hacerlo todo.
Haciendo el bobo, sabe darle el pego
al más avisado. ¡Es un piruetista!...
Está casi ciego; pero aunque está ciego,
se pierde de vista.
Como Quasimodo,
inspira su cara compasión y risa.
Para nada sirve y ha sido de todo;
y cambia de oficio como de camisa...
Este Bolo ilustre,
siendo betunero, se le iban las manos,
y en vez de las botas, le sacaba lustre
a los calcetines de sus parroquianos.
Vendedor de décimos de la lotería,
dio en una ocasión
participaciones de cierto billete que solo existía
en su acalorada imaginación.
Si vende periódicos, todos los expende;
porque los periódicos que ayer le han sobrado,
al que se distrae, después se los vende,
y en vez del corriente le da uno atrasado.
Si en algún desfile vende serpentinas,
cuando las liquida más tarde, jamás
deja de agenciarse muy buenas propinas
cobrándose algunos paquetes de más...
Aunque es un buen chico
que, a ratos, lo suele manejar cualquiera;
cuando en una broma se pone borrico,
va a dar con sus huesos en la mosquitera.
Es ciego y es sordo;
pero tiene suerte. El muy perdulario
hace algunos meses pescó un premio gordo
y hoy es propietario.
¡Como que ya come cosas exquisitas y luce flamantes ropas domingueras,
tiene dos casitas
y media docena de cabras lecheras!...
Queridos paisanos de Villena entera:
los que lo ignorabais, ya sabéis cómo es
por dentro y por fuera
el Bolo Valdés.
Texto extraído del libro... De Villena y los villeneros. 2002
Alfredo Rojas y Vicente Prats.

1998 LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS, UN RETO PARA LA LECTURA PÚBLICA

Las nuevas tecnologías, un reto para la lectura pública.
Pilar Díaz Martínez
Hace ya un año que en nuestros hogares entraron palabras como teletrabajo, correo electrónico, ayuntamiento virtual, telebanca y un largo etcétera. El proyecto Infoville ha venido a nuestra ciudad como máxima manifestación de la sociedad que nos rodea, la llamada sociedad de la información: se ha instalado en nuestras casas y centros de trabajo. Esta explosión de recursos de información no puede hacernos permanecer invariables porque, como todo cambio tecnológico, llevará aparejado consigo un cambio cultural y social.
Por lo que respecta a las Bibliotecas Municipales este proyecto ha venido a acelerar la implantación de otros en los que se venía trabajando desde algunos años atrás: informatización de catálogos, fonoteca, etc. El proyecto Infoville viene a sumarse y a complementar las funciones que tradicionalmente tiene encomendadas la biblioteca como centro por excelencia de lectura pública: la informativa, la alfabetizadora, la educativa y la cultural.
Infoville también nos ha hecho reflexionar sobre el avance de los medios de comunicación, la influencia sobre el hombre en su acceso a la cultura y al saber en otros soportes diferentes al libro y, por extensión, sobre el papel que las Bibliotecas Públicas deben asumir en estos tiempos de la llamada era de la información.
Como primera reflexión deberemos replantearnos el significado del término lectura: ¿Qué entendemos hoy por leer?, ¿qué actividades pueden desarrollarla?, ¿quiénes están responsabilizados en la formación de los lectores?, ¿leer libros, sólo libros?
Desde su creación, las Bibliotecas Públicas Municipales, han prestado especial atención a la difusión del libro, al arraigo de hábitos lectores entre la población infantil y juvenil, a la selección de fondos que faciliten un contacto placentero con el libro, a la difusión de la biblioteca como centro de información, etc. Para ello hemos buscado apoyos en la escuela y en la familia realizando múltiples actividades.
Pero hoy en día, sin duda el término lectura no puede quedar ceñido al dominio del código que nos permite descifrar la letra impresa. El aprendizaje de la lectura no puede quedar reducido al primer ciclo de la enseñanza primaria, porque leer va más allá, sabremos leer cuando comprendamos cualquier texto con diferentes funciones e intenciones.
Es necesario restituir a la lectura su sentido de práctica social y cultural. La lectura es un medio que va a transcender la etapa escolar. Es necesario entender la lectura como una poderosa herramienta que nos va a posibilitar la comunicación con los demás, además de ser fuente de placer y de aprendizaje.
Por todo lo dicho el concepto de lectura en la biblioteca adquiere dos importantes aspectos: la lectura de textos literarios y la lectura de textos informativos.
El acercamiento a la lectura literaria debe enfocarse desde un doble punto de vista, el del conocimiento de la literatura como parte de los conocimientos a adquirir en la escuela y por otro el placer de leer, es decir desvincular trabajos obligatorios del acto personal de leer, el poder leer gratuitamente, sin nada a cambio que lo escolarice.
Por lo que respecta a la lectura de textos informativos, todos los que tenemos que ver en el tema debemos realizar un serio análisis de este tipo de lectura. Hasta ahora hemos pensado con total tranquilidad que un niño sabía leer cuando reconocía las letras, sabía asociarlas a las de su alrededor y las pronunciaba, pero leer va más allá. Leer supone comprender un mensaje para conseguir tras ello satisfacer el propósito que nos acercó al texto. Es necesario para ello conocer no sólo el código que nos ayuda a descifrar el mensaje sino disponer de una serie de conocimientos y destrezas que nos permitan afrontar con éxito cualquier tipo de lectura. Hemos estudiado con apuntes, con libros de texto, con manuales, pero ¿cuántas veces hemos accedido a las fuentes?, ¿acaso la formación intelectual no se basa en el libro?
Conviene que la enseñanza de las diversas asignaturas recurra con más frecuencia a la biblioteca, escolar o municipal, use sus textos y que se llegue al conocimiento tras la realización de búsquedas e investigaciones.
Es necesario proceder a una revisión del modelo tradicional de biblioteca y la adecuación ha de producirse paulatinamente. No basta ir incorporando los nuevos servicios y nuevos soportes sin que por parte de la sociedad se produzca un debate y una seria reflexión sobre lo que entendemos por leer, y el papel tanto de la escuela como de la biblioteca como formadores de lectores y/o usuarios de textos, sea cual sea su soporte, todo ello en aras de facilitar el acceso de todos los ciudadanos al mundo del saber y de la información, tal y como se presenta actualmente: televisión, CD-Rom, correo electrónico, etc. La biblioteca no puede ser una biblioteca de conservación, sino una biblioteca de comunicación, donde el centro de interés principal ya no es el libro sino el usuario.
La biblioteca es ante todo garante de una serie de libertades que permiten al hombre profundizar en un continuo crecimiento personal, por ello ha de facilitar e incorporar nuevos soportes y herramientas que le ayuden a conseguir estos fines que forman el sustento en el que se basa la función social de la biblioteca.
Estamos siendo bombardeados por la idea de la necesidad de estar informados, las posibilidades que ofrece Internet, y hablamos de todo ello como si de un gran dios se tratara. Todo parece reducirse a las posibilidades de comunicación y de información que nos ofrecen las nuevas tecnologías pero, ¿qué hay del conocimiento?, ¿qué sentido tiene disponer rápidamente de una información si no poseemos las herramientas necesarias para analizarla, compararla, interiorizarla? Esto nos lleva a la segunda reflexión: la información debe ser considerada cada vez más como el objetivo central de las bibliotecas públicas y esto conlleva en si la democratización del acceso a las nuevas tecnologías.
La biblioteca justifica en estos planteamientos sus criterios de selección de libros, la informatización de los catálogos, la edición de guías de lectura, las actividades de promoción, etc., incorporación de nuevos soportes. Junto con la escuela la biblioteca tiene la obligación de proporcionar y facilitar el acceso al mundo de la información. Sin embargo son muchos los ciudadanos que no pueden acceder por su cuenta a la información electrónica debido a su condición económica o formativa, Es necesario que la biblioteca conciba el hecho de facilitar la información unido al hecho de contemplar una correcta formación de usuarios. Por tanto debe de facilitarse el acceso libre y gratuito a los servicios de que dispone.
Urge que en el seno de la familia se reflexione sobre el impacto de las nuevas tecnologías y las consecuencias que pueden tener en la formación de nuestros hijos e hijas. Urge que la sociedad deje de sacralizar los avances tecnológicos y adopte actitudes críticas. Urge que la escuela revise el término lectura y en ella se aprenda a aprender, favoreciendo el desarrollo de los procesos del pensamiento y no del tradicional conocimiento declarativo. Urge que la biblioteca forme a los usuarios en el acceso físico e intelectual a la información ya que si no podemos encontrarnos con una sociedad fuertemente tecnificada con un grave índice de analfabetismo. Urge por parte de todos que se trabaje para aprender/enseñar a pensar, aprender/enseñar a informarse y aprender/enseñar a aprender, que es lo mismo que recuperar la capacidad de sorpresa y curiosidad del hombre que el uso indiscriminado de medios como la televisión nos han quitado.
No podemos permanecer pasivos ante este aluvión de información, la profusión de nuevos soportes, el elevado número de productos con que nos satura el mercado sin que reflexionemos al respecto. Si no nos planteamos seriamente la cuestión podemos encontrarnos ante una sociedad altamente informada, con capacidad para almacenar ingentes cantidades de datos, transmitirla en décimas de segundos, etc., pero sin que los hombres y mujeres que la forman estén preparados para elegir lo que quieren, discernir lo que buscan, ser autosuficientes, libres en suma.
Por lo tanto la biblioteca pública debe ofrecerse a la comunidad como el espacio en que puede acceder libremente a la información, al conocimiento, a la cultura, desde la gratuidad, que es la forma más democrática e igualitaria que hay.
La idea de biblioteca que aspiramos a tener tendrá que ir incorporando nuevos servicios, tal y como lo vamos a hacer: fonoteca, página web, Infoville, etc. Pero éste es sólo el primer paso, con la instalación de ordenadores o el préstamo de CDs, no habremos hecho más que empezar, queda el reto más importante: el que cualquier miembro de nuestra comunidad posea las herramientas necesarias para poder acceder a los diversos fondos que conservamos.
Extraído de la Revista Villena de 1998 

1935 CICLISTAS ANTES DE LA GUERRA

Salvador Conejero, Jose Mª Martínez García "El Chatico" x, x.
Foto cedida por... Maribel y Saoro

1959 NEVADA EN LA CALLE ROMÁN

Nevada en la calle San Román, actualmente calle Román, vemos al niño Emilio Gil García y en la puerta de la izquierda asoma "La Pucha".
Foto cedida por... Emilio Gil García

1946 NIÑO DE LA COMPARSA DE AMERICANOS

José Quiles vestido con el traje de la comparsa de Americanos.
Foto cedida por... David Quiles.

1965 CALZADOS "VILLENEROS"

Publicidad de la Revista Villena del año 1965
Extraído de la Revista Villena de 1965

1 ago 2026

1927 LA COMPARSA DE ANDALUCES

Foto de la Comparsa en 1927, prácticamente al completo, junto a la Banda de Muro, que les acompañó ese año. Destaca la presencia de dos escuadras de mujeres entre ellos. La foto está realizada en la explanada del Teatro Chapí. 
1927 LA COMPARSA 1. Francisco Ferriz «Moreno de la tahona»; 2. Francisco Cerdán «El puncha»; 3. José Navarro Cayetano; 4. Bernardo Ugeda «El vinatero»; 5. Rosa «Hermana de Primi»; 6. Ramón Hurtado «El bascoso»; 7. Emilio Ureña Berbegal; 8. Francisco García García «El cigarro»; 9. Joaquín Clement; 10. Ginés Leal Segovia «Conche»; 11. Fulgencio Ferriz Tendero «Dimas»; 12. Desconocido; 13. Desconocida; 14. Encarnación Mullor Conca «La bajoca»; 15. Desconocida; 16. Joaquín Navarro «Rojo Cayetano»; 17. Francisco Abellán Fernandez «El rojo de Estebana»; 18. Desconocido; 19. Juan Azorín «El yeclano»; 20. María Pastor Muñoz, sra. de Manolo Soler; 21. Desconocida; 22. Josefa Oliva; 23. Isabel Navarro Amorós «La Cayetana»; 24. María Mira, hermana de Pepe Mira; 25. «La planta americana», hermana de Víctor Clua; 26. Adelina Calabuig Soriano «La calabucha»; 27. Francisco Calabuig Soriano; 28. José Pardo Tomás «El rija»; 29. Francisco Bravo Pérez «El cencerrero»; 30. Francisco Bañón «Cantos el de la cal»; 31. Francisco Hernández Tomás; 32. Obdulia Abellán Richarte; 33. Josefa «La calderera»; 34. Desconocida; 35. Desconocida; 36. Josefa Rubio Lillo «La roja»; 37. María «La rusa»; 38. NIÑO. Antonio García «El cigarrico»; 39. NIÑO. Regino Ugeda «El vinatero»; 40. NIÑO. Florencio Bernal «El perifollo»; 41. NIÑO. Francisco Clement Francés; 42. NIÑO. Andrés Hurtado «El bascoso»; 43. NIÑO. José Gabaldón Pardo «Pepico»; 44. Virtudes Gabaldón Pardo «La Segovia»; 45. Desconocido; 46. Desconocida; 47. Juanica Estevan «Caracoles»; 48. José Pardo «El peñas».
Fotografía... Archivo Junta Central de Fiestas

1955 CUADRILLA DE PASCUAS EN LA PINADA

Antonia Poveda, Prudencio Navarro, Asunción Manzaneque, prima de Antonia y Pepe Bañón, sastre. Durante las pascuas de la década de los 50.
Foto cedida por... Virtudes Bañón Manzaneque - Fecha sin confirmar

1999 VISTAS DEL RABAL Y EL CASTILLO

Fotografía de Benigno López Hurtado que altruistamente cede sus fotografías para el disfrute de los villeneros y villeneras, muchas gracias Benigno por tus interesantes imágenes de nuestra querida Villena.
Bonitas vistas del barrio del Rabal y el Castillo.
Foto de Benigno López Hurtado. Fecha sin confirmar

1998 Y 1999 REGIDORAS FIESTAS VILLENA

Regidora Mayor 1998
Mercedes Rodríguez Ferrándiz

Regidora Mayor Infantil 1998
Celia Serrano Ribera

Regidora Mayor 1999
Elisabeth Céspedes Navarro

Regidora Mayor Infantil 1999
Alba María Ugeda Ribera
 Extraído de la Revista Villena de 1998

1998 DE LA NIÑEZ

De la niñez
Pepa Navarro Ribera
Tenía nueve años y medio y un primer objetivo en la vida: aprender a escribir a máquina. El segundo era, claro está, poseer una de esas máquinas mecánicas de tipo portátil, para mi uso personal y exclusivo.
Estaba dándole vueltas al asunto desde hacía casi un año. Ir a una academia, me parecía entonces cuestión de pura necesidad. Pero mi madre, que aún arrastraba el lastre de su educación tradicional, opinaba que me resultaría de mucho más provecho asistir a clases de costura. Tuve que mantenerme firme en mi decisión, recurrir a mi padre, quien por el contrario, era más partidario de un aprendizaje útil para mi futuro profesional, y él lo veía claramente encauzado hacia las clases de mecanografía y taquigrafía.
Finalmente conseguí mi propósito: buscamos una academia y después de conocer los pormenores y detalles materiales -matrícula, mensualidad y otras nimiedades del estilo- un lunes de comienzos de junio, cuando los escolares se sustraen de los primeros calores del verano dando sus clases en jornada intensiva -de 9 a 1- me dispuse a recibir mi primera clase de mecanografía. Ya por aquel entonces existían modernidades del tipo, «audiovisual» a pero aquella academia ofrecía enseñanza del tipo tradicional o al tacto, a saber: machacar, machacar y machacar las teclas durante meses, hasta alcanzar una destreza y velocidad apreciables.
Aquella tarde, después de comer, me acomodé en el sofá del comedor, aquel sofá de skay marrón que se pegaba a la piel insistentemente y te producía gotas de sudor desde la base de la nuca hasta el final de la espalda
Yo nunca había estado lo suficientemente cerca de una máquina de escribir como para saber la disposición de las letras en el teclado. Todo lo más, había sido mis furtivas miradas a la máquina de la oficina de un tío paterno que por aquel entonces tenía una pequeña fábrica de calzado. Al pasar hacia el interior, quedaba la oficina en el lado izquierdo. En aquella minúscula habitación mal iluminada y húmeda, una secretaria treintañera tecleaba en una vieja máquina desvencijada. También había visto en las películas a mecanógrafos afanándose sobre máquinas rugientes. Pero no hago esta advertencia para disculparme_ Sólo se trata de poner en antecedentes al posible lector sobre las particularidades del caso. Así pues, sentada en aquel sofá «acogedor: estuve un par de horas repasando el abecedario español: «a, b, c, d, e, f, g, h». No quiere decir que yo no supiera el orden alfabético de las veintisiete letras, se trataba más bien de una medida de precaución y preparación que consideré necesaria para empezar con buen pie mi primera clase aquella tarde. Mentalmente repetía las letras, una tras otra, en perfecto orden, enlazando las series sin equivocarme, todas las veces que fueron necesarias.
Y salí a la calle. Llevaba una carpeta de cartón azul con gomas debajo del brazo, llena de folios para posibles apuntes y anotaciones, bolígrafo bic recién estrenado y unas enormes ganas de aprender. Ya me veía flotando sobre el teclado, veloz, segura, sin titubear ni una sola vez.
Al entrar en el aula, la profesora, una chica joven vecina del barrio, me sonrió y cogiéndome de la mano me acompañó hasta una de las mesas cercanas que estaba desocupada en aquel momento. Me hizo sentar y se colocó detrás de mí, pasando sus brazos sobre mis hombros y empezando a hablar sobre cómo se utilizaban los dedos; con qué dedo debía pulsar cada tecla, para que desde el principio aprendiera correctamente, sin caer en el camino fácil, a saber: machacar los dedos índices como era la costumbre de los profanos. Yo la oía sin escuchar, no dando crédito a lo que estaba sucediendo ante mí. Las letras, las veintisiete letras del abecedario español, parecían haberse vuelto locas en aquel teclado gris, pues estaban revueltas, colocadas sin orden ni concierto. Nada que ver con su disciplinada posición que tanto había repetido mentalmente durante la tarde. Quise protestar, decirle a la chica amable que me cambiase a una máquina correcta porque aquella era defectuosa. Pero no me salía la voz. Se quebraban los sonidos antes de ser pronunciados, fruto de la sorpresa y del temor. Finalmente, cogí el hilo de la conversación. Con sus dedos puestos sobre las teclas, recorrió la primera fila izquierda superior del teclado —QWERT, QWERT, QWERT, QWERT— y luego las dos inferiores —ASDFG, ASDFG, ASDFG, ASDFG, ZXCVB, ZXCVB, ZXCVB, ZXCVB— utilizando los dedos con una gracia y agilidad asombrosas. Ella parecía perfectamente habituada a aquel caos, sopa de letras y confusión lingüística. No pude replicar. Intenté asimilar lo más deprisa que pude el cambio de situación, volví la cara y le hice un gesto de asentimiento. Comprendía perfectamente la primera lección teórica y ella me invitó a que probase yo misma. Titubeante, presioné la letra A con mi debilucho meñique izquierdo, letra que apenas llegó a imprimirse en el blanco folio. Repetí el intento con escaso éxito. Nuevamente y ya se fijó más la borrosa letra. Ella me dijo que siguiese practicando hasta cansarme, solamente con esa letra y con ese dedo, en su opinión, el más vago y desacostumbrado a trabajar.
Antes de marcharme a casa, quise realizar una última comprobación_ Mientras la profe corregía los ejercicios de los otros chicos, aprovechando que estaba ocupada y que no quedaba nadie en la clase, recorrí los cuatro pasillos, caminé entre las máquinas paradas y calladas, comprobando personalmente cómo eran los teclados. Todos de idéntica distribución: QWERT, QWERT, QWERT. Uno tras otro. Máquinas portátiles. Máquinas de oficina. Máquinas eléctricas. Todas iguales. Misterioso orden desconocido. Años más tarde supe, que aquella distribución conocida como QWERTY no era un capricho del fabricante de las máquinas de escribir_ Era un sistema científico que, estudiado por señores muy listos y duchos en la materia, permitía a los usuarios alcanzar mayor agilidad al escribir —en cualquier lengua—, pero supongo que principal y mayormente en la del país de origen de sus inventores.
Volví a casa feliz incluso, pese a la adversidad de las circunstancias. Casi corría por la calle, pletórica, con el aire azotándome la cara, donde se dibujaba, supongo, una sonrisa de satisfacción. En la mano, el folio lleno de aquella A minúscula e irregularmente marcada. Debajo del brazo, la carpeta azul con gomas. Apenas doblé la esquina de mi casa llamé a mi madre. Ella se asomó al balcón, donde cosía zapatos en su máquina y me saludó con la mano. Agité el folio mostrando mi recién adquirida habilidad. Casi no podía subir las escaleras de la satisfacción y el orgullo. Ya escribía a máquina. Mi sueño dorado de niña feliz.
Pero en los días siguientes se desinfló un poco mi ardor, debido a un imprevisto. Pasadas tres tardes de machacar la A y de paso el meñique, aquel pobre dedo enclenque estaba dolorido y yo diría que incluso un poco torcido. Llegué a ponerme una tirita, por si este remedio podía servir de algo, pero apenas comenzaba mi teclear repetido, el martirizado dedo se quejaba en silencio. Hablé incluso con mi madre acerca de dejar una semana las clases, hasta que pasara el dolor. Ella me dijo que aquello era como las agujetas de la gimnasia: síntoma de que producen el efecto deseado. Yo nunca había tenido agujetas en la barriga, porque no tenía barriga, por tanto no la pude entender. Felizmente aquello fue una simple anécdota que en nada empañó mi avance mecanográfico y que se subsanó en un par de semanas.
Conseguir la máquina mecánica portátil para mi uso personal y exclusivo fue, francamente, más complicado.
En casa no éramos precisamente lo que se dice una familia de clase media. Éramos más bien una familia trabajadora —mi padre, mi madre, mi hermana menor y yo— que subsistía y llegaba hasta fin de mes después de muchas cuentas y reajustes presupuestarios. Yo había manifestado, a los dos meses de empezar las clases, la necesidad de tener una máquina en casa para practicar, todo ello acompañado de unos folletos de máquinas portátiles con precios y demás características, Estaba muy cercana la fecha de mi décimo cumpleaños y me pareció oportuno dar a mis padres unas cuantas sugerencias para el regalo. Pero no pudo ser.
Llegaron las Navidades y con ellas los anuncios televisivos de una Olivetti portátil, azul, coqueta, esplendorosa, que una niña de cabellos rubios destapaba con ojos maravillados mientras parpadeaban las luces intermitentes de su árbol de Navidad. Pero ella seguramente era rica. O casi. Tampoco pudo ser.
Tuve que esperar hasta mi siguiente cumpleaños -ni más ni menos que quince largos meses- para conseguir mi máquina mecánica portátil de uso personal y exclusivo.
Era un 3 de septiembre por la tarde. Al día siguiente era mi cumpleaños. Mi padre volvía del trabajo cargado con una máquina que no era Olivetti sino una marca japonesa desconocida y supongo que más económica. Yo estaba comiendo mi bocadillo sentada en la mesa del comedor mientras veía la tele. Cuando puso el paquete sobre la mesa no necesité destaparlo para conocer su contenido. Mi máquina. Mecánica. Portátil. Para mi uso personal. Y exclusivo. Por fin.
Terminé la cena con una sola mano, mientras que la otra recorría el teclado con bastante agilidad, para comprobar que todo estaba en su sitio. Y así era.
Ahora han pasado casi veinte años desde aquellos felices días. Hoy tengo una máquina de escribir, grande, gris, una Olivetti Línea 98 de oficina, que me sirve exclusivamente para preparar mis eternas oposiciones a la Administración Local. Mi amor desinteresado y loco hacia las teclas se ha transformado en una relación agridulce que supongo no superaré hasta conseguir una plaza en propiedad. A veces pienso que si ese día llega, abriré la ventana y arrojaré la máquina por ella, feliz de haber conseguido el que hoy es mi objetivo prioritario. Pero pensándolo mejor, ¿cómo arrojar por la ventana un sueño de la niñez sin perder el recuerdo del ayer?
Extraído de la Revista Villena de 1998

CULTURA – POESÍA REVISTA VILLENA 1998

Invocación a Ariadna. José Menor Valiente

Soneto. José Fernando Domene Verdú

Por lo etéreo. Francisco Azorín Valdés
Busca y encontrarás. Juan Flor Hernández

Olor a gente. Jesús Soto Abellán
A orillas del Cocito. José Menor Valiente

Pero un venturoso día. José Conejero Alcaraz
Cielos de mi tierra. José Conejero Alcaraz
Extraído de la Revista Villena de 1998

1950 CRISTIANOS EN LA PLAZA DEL ROLLO

Comparsa de Cristianos entrando en la plaza del Rollo. Fecha sin confirmar.
Foto... archivo Junta Central de Fiestas

1960 LA CALLE ANCHA NEVADA

Foto cedida por... Lola De Prado Estañ

2017 OFRENDA "EL FAROLICO" EN EL ASILO.

La Peña El Farolico de la comparsa de Labradores 
haciendo entrega de la Ofrenda
Foto... Ramón Rojas

CARGOS FIESTAS 2026 "CALENTANDO MOTORES"

Algunos de los Cargos de Fiestas de Moros y Cristianos el sábado 1 de agosto de 2026, almorzando y calentando motores para las inminentes Fiestas en la Plaza de las Malvas.

2013 A LA FRESCA EN EL BARRIO DEL RABAL

Al atardecer en verano es una tradición salir a la calle a tomar el fresco, los vecinos y vecinas y sus charraicas… momentos especiales en un barrio lleno de tradiciones.
Florentina, Isabel, Pepita, María, Flora, Higinio, Anica, x, Carmen, Carmen, x, Isidro Gosalvez.
Fotos cedidas por Maruja Gil


WATERPARTIES CLUB 2026 FIESTAS SALUDABLES

La nueva edición de Waterparties Club llama a unas fiestas seguras, saludables y en convivencia. Más de 400 personas se reúne en la presentación de la campaña que ofrece nuevas actividades se sensibilización y responsabilidad durante las fiestas. 
Villena, 31 de julio.-  La nueva campaña de sensibilización a favor de hábitos saludables, compartimiento cívico, limitación del alcohol y supresión de la violencia en los actos públicos y festeros, The Waterparties Club 2026, fue presentada la pasada noche ante más de 400 personas congregadas en el Patio Festero. La campaña, que consta de diferentes actividades de sensibilización, contó con la presencia de los ediles de Sanidad, Alba Laserna, y de Fiestas, José Ferri, además de los colaboradores y entidades participantes. 
A lo largo de la gala, que concluyó con la actuación en directo del grupo La Nacional 340, Laserna concretó el mensaje de toda la campaña y el objetivo fundamental que se resume en la idea de que “la diversión no depende del consumo de alcohol, sino de las personas con las que compartimos los momentos, de la música, de la emoción y del ambiente que construimos entre todas y todos. Ese es el mensaje que vuelve a transmitir The Waterparties Club”.  La edil incidió en la idea fuerza de que “unas fiestas saludables son unas fiestas mejores para toda la ciudadanía”.
Por su parte, Ferri incidió en la idea de que “las mejores fiestas son aquellas que se han vivido al 100%, sin necesidad de recurrir al alcohol ni a ningún otro consumo que nos limite o condicione. Para ello, para ser conscientes , the Waterparties Club nace para sumar, no para restar. Para que Villena abandere un ocio de calidad, consciente y divertido”. 
Esta campaña cuenta con la colaboración de entidades como la UPCCA de Villena; las asociaciones APAEX, Nueva Vida, Comercios y Servicios Vi y AFAD; la Junta Central de Fiestas y las 14 comparsas de Moros y Cristianos.  Además, se suman Aqualia, Run Club Malpica, el Club Atletismo Villena con el Cross del 3 de septiembre, la AAVV San Antón, Crialia, BigSoci y Coloseo con el San Antón Rock, la AAVV Las Virtudes con la Fiesta de la Espuma y la Junta de la Virgen durante la Romería. 
A lo largo de las próximas semanas, se irá desarrollando otra serie de actividades como la Ruta Sed de Vivir, que consiste en una oferta de moctels como alternativa al alcohol e instauración de la carta 0,0 en los locales que quieran adherirse y mostrar sus bebidas sin alcohol. El 27 de agosto tendrá lugar la Fiesta Sunset en Las Cruces, un tardeo con música. Posteriormente, habrá otra serie de actividades que se extenderá a lo largo del año y que se irán desvelando según se acerque su fecha. 

2026 VILLENA Y EL METAL "20 AÑOS" Y QUE SIGA

Villena y el metal: veinte años de una historia que merece continuar.
Hay festivales que programan conciertos y hay festivales que construyen una identidad. El Leyendas del Rock pertenece, sin ninguna duda, al segundo grupo. Alcanzar su XX edición no es fruto de la casualidad, sino de dos décadas de trabajo constante, de asumir riesgos y de una enorme pasión por la música.
Detrás de ese recorrido hay un nombre propio: Marcos Rubio, el promotor que ha convertido una idea en uno de los mayores referentes europeos del heavy metal.
No resulta sencillo mantener un festival de estas dimensiones en un mercado cada vez más competitivo. Cada año aumentan los costes de producción, los cachés de las bandas y las exigencias logísticas.
Sin embargo, Leyendas del Rock continúa ofreciendo un cartel de primer nivel, con artistas legendarios y nuevas promesas, manteniendo una relación calidad-precio difícilmente igualable.
Pocos eventos musicales permiten disfrutar durante cuatro días de decenas de conciertos internacionales por un precio tan ajustado.
La XX edición vuelve a demostrarlo. Nombres como Helloween, Savatage, Arch Enemy, In Flames, Godsmack, Black Label Society, Sepultura, Stratovarius o WarCry son solo algunos ejemplos de un cartel que cualquier aficionado al metal firmaría sin dudar.
Pero el verdadero mérito no reside únicamente en reunir grandes bandas, sino en crear un espacio donde todas ellas se sienten valoradas y donde el público responde con un respeto ejemplar.
Porque si algo distingue al Leyendas del Rock es su ambiente. Quien nunca haya estado podría imaginar un festival duro, reservado para un público muy concreto. La realidad es exactamente la contraria.
Durante esos días, Villena se llena de familias completas, padres e hijos compartiendo conciertos, grupos de amigos llegados desde todos los rincones de España y del extranjero, generaciones distintas unidas por una misma pasión. La convivencia, el compañerismo y el respeto son parte de la esencia del festival.
Ese ambiente también se traslada a la ciudad. El impacto económico para Villena resulta enorme y beneficia a numerosos sectores. Durante esos días, el nombre de la ciudad viaja por toda Europa asociado a una organización eficiente y a una experiencia que muchos asistentes repiten año tras año.
Por eso sería deseable que Leyendas del Rock siguiera celebrándose en Villena durante muchos años más. No solo porque el festival ya forma parte de la identidad de la ciudad, sino porque pocas alianzas entre un evento cultural y un municipio han demostrado ser tan beneficiosas para ambas partes. Cuidar este proyecto es cuidar también una fuente de riqueza, de turismo y de proyección internacional.
Y como si agosto no fuera ya una cita imprescindible para los amantes del rock y el metal, apenas una semana después regresará otro nombre histórico: Aupa Lumbreiras, recuperando su lugar en el calendario y sustituyendo al RaboLagartija.
Una excelente noticia que convierte nuevamente a Villena en uno de los grandes epicentros de la música alternativa de nuestro país.
Veinte ediciones después, Leyendas del Rock ha dejado de ser únicamente un festival. Es una tradición, un punto de encuentro y un ejemplo de cómo la ilusión, el trabajo y la perseverancia pueden levantar un proyecto que trasciende la música. Mientras siga existiendo esa pasión que Marcos Rubio y todo su equipo han demostrado durante tantos años, habrá motivos para pensar que la leyenda aún tiene muchas páginas por escribir.
Por José Manuel Penadés Cambra

31 jul 2026

1999 ESPECTACULAR CASTILLO DE VILLENA

El Castillo de la Atalaya, situado en lo alto de Villena, es una de las fortalezas medievales más espectaculares y mejor conservadas de la Comunidad Valenciana. De origen islámico (finales del siglo XII), destaca por su imponente Torre del Homenaje y sus bóvedas almohades, únicas en la arquitectura militar española.
Fotografía de Benigno López Hurtado que altruistamente cede sus fotografías para el disfrute de los villeneros y villeneras, muchas gracias Benigno por tus interesantes imágenes de nuestra querida Villena.
Fotografía de... Benigno López Hurtado. Fecha sin confirmar
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