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17 ago 2026

1970 EL CASTILLO DE SALVATIERRA

El castillo de Salvatierra. Por José Mª Soler García
Para muchos villenenses, y ni que decir tiene que para casi todos los extraños, el castillo de Villena por antonomasia es el de la Atalaya, de tan inconfundible silueta, aunque muchos saben también que, en lo alto de la sierra la Villa, existe otro torreón familiarmente llamado "Castillico de Salvatierra". No !o recoge Sarthou en su poco afortunada obra, pero sí que figura en el Catálogo de Castillos, torres y murallas realizado por la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional.
El castillo de Salvatierra 
Lo que no todos saben es que este "castillico" formó parte de una extensa fortificación que ocupó toda la arista de la sierra, a modo de cinturón avanzado para proteger las defensas principales de la población contra posibles sorpresas. El nombre de Salvatierra responde bien a este carácter protector que tuvo la fortaleza, cuyo plano está todavía por realizar.
La primera mención que de este castillo conocemos se remonta a los últimos años del siglo XIII, con ocasión del primer matrimonio de don Juan Manuel con la infanta doña Isabel de Mallorca, celebrado en 1299. El Rey de la isla asignó a su hija una dote de quince mil marcos de plata, a condición de que don Juan Manuel entregase a su esposa la suma de mil doscientos marcos anuales, asegurados sobre las rentas de varios lugares de sus dominios, entre los que se encontraban Villena, Sax y Salvatierra. Estos tres castillos se presentan casi siempre unidos en los acontecimientos históricos de aquellas centurias.
“ay otro castillejo muy antiguo que se llama el castillo de Salvatierra… encima el altura de un tajo de peña.” (“Relación” de 1575)
Nuevamente aparece el nombre de nuestra fortaleza en 1326, cuando se firmaron las capitulaciones entre Jaime II de Aragón y don Juan Manuel para el segundo matrimonio de este último con la infanta doña Constanza. Se comprometía don Juan a entregar a la Infanta siete mil quinientos marcos de plata en concepto de ajuar, arras y creces, para los cuales obligaba, como en la ocasión anterior, los castillos y villas de Villena, Sax y Salva-tierra con todos sus términos y dependencias, que entonces estaban en los dominios del Rey de Aragón. Para asegurar mejor el compromiso, Salvatierra y Sax se entregarían como rehenes a caballeros aragoneses elegidos por el propio Rey, y los vasallos de don Juan Manuel prestarían homenaje de ayudar a sus alcaides en todo lo que fuere necesario para el cumplimiento de las cláusulas matrimoniales.
Torreón del castillo de Salvatierra, adosado a la muralla que cerraba la fortaleza por el Este. 
El 3 de febrero de 1312, se requirió a don Juan Manuel para que solemnizara el matrimonio con doña Constanza, que iba a cumplir los doce años de edad, y el 5 de abril de aquel mismo año, se firmó la escritura por la que don Juan Manuel hipotecaba las tres fortalezas hermanas. Por la de Villena, prestó homenaje Ramón de Urg; por la de Sax, Rodrigo Martínez de San Adrián, y por la de Salvatierra, Guillermo Dufreix, único alcaide de este castillo cuyo nombre ha llegado a nuestro conocimiento.
Por aquellas mismas fechas, don Juan Manuel había comenzado a levantar las murallas de Villena y estaba reforzando las defensas de su castillo de la Atalaya, en el que la tierna infanta doña Constanza aguardaba el comienzo de su nubilidad oficial para consumar el matrimonio. Había que proteger a la infanta y a la villa contra probables ataques de los moros granadinos, y así lo recomendó el 'Rey de Aragón a su futuro yerno.
Con estos refuerzos de la fortaleza principal, la de Salva-tierra debió perder gran parte de su eficacia, porque su nombre ya no suena en los acontecimientos de los siglos posteriores, y cuando en 1575 los eruditos villenenses responden a un cuestionario que les sometió Felipe II, hablan, como es natural, del cas tillo de la Atalaya, pero dicen que "ansimismo ay otro castillejo muy antiguo que se llama el castillo de Salvatierra, que está a la parte de oriente, un tiro de alcabuz apartado del castillo arriba declarado". Añaden que esté fundada sobre la sierra de la Villa, "encima el al tura de un tajo de peña", y que, a sus faldas, "ay cuevas, vestigios y señales de edificios de habitación de moradas muy antiguas, por las quales se demuestra la grande antigüedad deste pueblo".
Uno de los aljibes ibéricos de la Villa.
La descripción no puede ser más precisa y podría suscribirse hoy punto por punto, según demuestran los documentos gráficos con que ilustramos este artículo.
En un conocido grabado del siglo XVIII firmado por Palomino y que se ha reproducido ya varias veces en las páginas de esta revista, el "castillico" de Salvatierra luce todavía una torre almenada que se nos antoja muy favorecida por el dibujante, a juzgar por lo que de ella conocemos actualmente. Tan menospreciada había quedado que el padre Vila de Hugarte ya nos la hace figurar en el croquis que acompaña a su "Relación" de 1780.
“ay algunos aljibes fabricados a mano, carada la dicha peña.” (“Relación” de 1575)
Y vienen a nuestras mentes los conocidos versos de Rodrigo Caro que dicen:
-Las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron- aunque esta "gran pesadumbre" no sería tanta si no estuviera ayudada por la erosión humana, cuya fuerza destructora su pera en mucho a la de la grave dad y a la de cualquier otro elemento de la naturaleza. Véase, como ejemplo, la maciza torre de nuestro castillo da la Atalaya, cuyos muros miden nada me nos que tres metros de espesor. Hasta donde alcanza la mano del hombre, el duro hormigón de argamasa morisca está desconchado y socavado. El resto de la torre permanece intacto, después de casi un milenio de existencia.
Pero no es sólo el afán destructivo, tan desarrollado en el mundo infantil, el que produce estos desaguisados. Es también una respuesta humana a la ley del menor esfuerzo. 'En cierta ocasión pudimos contemplar cómo un vecino de los alrededores del Castillo llenaba sus bar chillas con la arena que arrancaba de las murallas del patio.
“ay cóncavos, cuevas, vestigios y señales de edificios de habitaciones de moradas muy antiguas..” (Relación” de 1575) 
Es el mismo sentido económico que llevó a los iberos de la sierra de la Villa a destruir las viviendas de la Edad del Bronce para aprovechar sus materia les, reutilizados después por los alarifes medievales para levantar el castillo de Salvatierra y nuevamente aprovechados luego en la construcción de la ermita de San Cristóbal.
Hoy no quedan en la sierra ni chozas de la Edad del Bronce ni viviendas ibéricas, y de la ermita de San Cristóbal apenas puede rastrearse los cimientos. Únicamente el "castillico" de Salvatierra conserva su torre, ya muy rebajada, "encima el altura de un tajo de peña", tal y como se conservaba en el siglo XVI.
Si nos lo propusiéramos, podría consolidarse y conservarse indefinidamente esta vieja reliquia del siglo XIII, ya que no se vislumbra por ahora la posibilidad de edificar rascacielos en tales parajes. Deberían bastar para ello razones de tipo histórico y cultural, que no parecen tener mucha fuerza en la época tecnológica y materialista que nos ha tocado vivir.
Pero, aun en estos tiempos, se pagan cada vez más caros los objetos antiguos, y aquí hacemos nuestro un argumento recientemente aducido por el presidente nacional de "Amigos de los Castillos, don Gabriel Alomar: no sabemos el precio que podrán alcanzar en el futuro las viejas ruinas, y como nadie es capaz de predecirlo, mejor será conservarlas por si acaso.
(Fotos Soler y Flor)
Extraído de la Revista Villena de 1970

21 sept 2024

EL CASTILLO DE SALVATIERRA

EL CASTILLO DE SALVATIERRA
El Castillo de Salvatierra fue uno de los tres castillos villenenses que se citan en las fuentes escritas. Los otros dos eran el de la Atalaya y el del Castellar, aunque este último ha resultado ser una fortificación de época fenicia, y por lo tanto, se puede fechar entre el siglo VIII y el VI a. C. Pero su origen es mucho más antiguo, ya que fue ocupado por primera vez en la Edad del Hierro, y por lo tanto, en época ibérica. (publicado en El Peródico de Villena 2014) por José Fernando Domene Verdú)
Recreación Virtual del Castillo de la Atalaya y, al fondo, el de Salvatierra (Foto Museo Arqueológico)
Tras la despoblación de la Edad del Hierro, en el siglo III a.C. aparecieron dos nuevos poblados, el de Salvatierra, en la cima de la Sierra de la Villa, y el de la Plaza de Santa María, en pleno casco urbano de Villena. El castillo de Salvatierra fue ocupado durante el Hierro Antiguo y Medio (s. VIII-IV a.C.), según indican algunos materiales puntuales, si bien su época de mayor apogeo fue el período ibérico final o ibero-romano, y la época republicana y alto-imperial (Tendero, 2007). Fue destruido por los romanos en el siglo I a.C., y finalmente se abandonó entre el siglo II y III d.C., trasladándose sus habitantes a las villae romanas más próximas. Entre los siglos IV y V d.C. también se abandonan éstas y la comarca se despuebla coincidiendo con el auge del yacimiento eldense del Monastil, que ha sido identificado con Ello, la que fue sede episcopal en el siglo VII. No se vuelve a ocupar hasta la época califal (finales del s. X y principios del XI), estableciéndose en él una población estable hasta que se abandona definitivamente a lo largo del siglo XIV, tras la conquista cristiana (Tendero, 2007).
La aparición de estos asentamientos del siglo III a.C. coincidió con el comienzo de la 1ª Guerra Púnica, entre cartagineses y romanos. Precisamente, el cartaginés Hamilcar Barca murió en una batalla contra los íberos en el Vinalopó, cerca de Villena, en el año 229 a. C. La conquista cartaginesa de la Península Ibérica motivó, a su vez, el desembarco de Cneo Scipio en Ampuriae en el 218 a.C. y la conquista romana de la Península Ibérica, que se convirtió en provincia en el 206 a.C. Como Saguntum se conquistó en el 212 y Carthago Nova en el 209, la comarca de Villena se tuvo que conquistar entre esas dos fechas. En la división del año 197 quedó incluida en la Citerior y, en la nueva división de Augusto, pertenecía al populus de la Contestania, dentro del conventus carthaginensis, de la provincia tarraconensis y de la diocesis de Hispania. La romanización trajo consigo la sustitución de la lengua ibérica por el latín, la aparición de la sociedad esclavista y el reparto de tierra a los ciudadanos romanos que la colonizaron mediante las centuriaciones.
El oppidum íbero de Salvatierra fue destruido en el siglo I a.C. por una posible sublevación indígena y tras el sometimiento de sus habitantes:
“Salvatierra, en la Sierra de la Villa, es uno de los poblados ibéricos sojuzgados y quizá destruidos por las legiones romanas, mientras que las villas del llano son propiedades rurales de los romanos afincados en nuestro territorio después de la conquista, quienes conservarían como siervos a gran parte de los indígenas sometidos que continuarían fabricando sus tradicionales cerámicas pintadas, de tan acusada personalidad. Nos afirma en esta suposición la existencia en Salvatierra de los glandes de plomo que utilizaban los romanos como proyectiles, los cuales no han aparecido hasta ahora en los yacimientos de llanura. Parece éste un claro indicio del carácter militar que atribuimos a la presencia romana en dicha sierra” (Soler, 1989, 93).
El “nuevo” Salvatierra
Entre el siglo IX y el XI, en pleno califato omeya o en los primeros reinos de taifas, se construyó el castillo de Salvatierra sobre los restos del antiguo oppidum íbero del siglo III a. C. como un elemento del sistema defensivo que comunicaba visualmente todos los castillos del valle del Vinalopó entre sí y con el Hisn Laqant o castillo de Alicante. Además, dominaba visualmente la calzada árabe que iba de Alicante a Valencia y pasaba por lo que ahora es el camino de Játiva, a varios kilómetros de Villena, por lo que no se cita en los itinerarios de Al-Udrī y Al-Idrīsī, mientras que sí que citan Biyār (Biar).
Mª Jesús Rubiera (1985, 49-53) postuló una frontera fortificada en el valle del Vinalopó en relación con la calzada. Según Sonia Gutiérrez (1996, 292), en cambio, “la propia ubicación de las ciudades del Pacto en esta línea es más que dudosa y, en cualquier caso, la mayoría de los enclaves supuestamente habitados no tienen ninguna evidencia de tal ocupación”.
Villena estaba muy cerca del itinerario de Murcia a Valencia, que pasaba por el actual “camino de Játiva”, cercano a la ciudad: “De la ciudad de Murcia a la ciudad de Orihuela, una etapa (25 km.); a la alquería de Aspe, una etapa (40 km.); a Biar, una etapa (44 km.); a la ciudad de Játiva, una etapa (57 km.); a Alcira, una etapa (22 km.); a Valencia, una etapa (37 km.)” (Soler, 1981-1989, 37).
El castillo de Salvatierra se nombra en las capitulaciones matrimoniales firmadas entre don Juan Manuel y Jaime II de Aragón para la boda de aquél con la infanta doña Isabel de Mallorca en 1299, para los esponsales con la infanta doña Constanza en 1306 y para la boda con ella misma en 1312 (Soler, 1969, 137-138).
En La Relación de Villena de 1575 se nombran y describen los tres castillos que había entonces en Villena, el de la Atalaya, el de Salvatierra y el del Castellar, diciendo de este último que “en dicho termino de Villena, en la syerra nombrada arriba del Castellar, ay otro castillo de piedra seca muy antiguo ençima de la dicha syerra, por el qual se llama la syerra del Castellar” (Soler, 1969, 34-35).
El 4-12-1706, el gobernador militar de la plaza, Domingo de la Robinière, requiere al Concejo que se fortifique la Ermita del Santo Sepulcro (las Cruces). El 4-12-1706, pide alojamiento para los soldados. El 7-1-1707, pide “que se haga un fuerte en la sierra de San Cristóbal y en el Castillo de Salvatierra” (Arnedo, 2007, 49-76).
Publicado en... EL PERIÓDICO DE VILLENA

14 jul 2021

1000 EL CASTILLO DE SALVATIERRA

1000 CASTILLO SALVATIERRA
Arquitectura militar. Medieval
Siglo XI. Abandonado a partir del siglo XVI
El valle del Vinalopó ha sido un corredor por el que distintas oleadas humanas han pasado desde el interior de la Penín­sula Ibérica a la costa. Es un paso natu­ral que nace en la Sierra de Mariola, en­tre Bañeres y Bocairente, y acaba en el Hondo de Elche; fue aprovechado por los romanos para construir un ramal de la Vía Augusta que discurría a lo largo de este río. Esta vía pasaba por Villena; en esta población hay un lugar situado entre el cruce que forman la autovía de Madrid-Alicante y la carretera que desde Villena lleva a Alcoi que se llama la Losi­Ila, y según cuenta M.° Jesús Rubiera el término latino losa significa vía pavimen­tada, y justamente en La Losilla se unen el tramo de la Vía Augusta que bajaba desde Xátiva con el que iba a la Meseta.
Hasta 1031 en que desaparece el cali­fato cordobés al deponer la aristocracia hispanoárabe a Hisham III, Al-Andalus fue gobernado por los califas omeyas desde el 912, éstos construyeron fortifi­caciones a lo largo de la frontera con los reinos cristianos, y sistemas defensivos y de vigilancia a lo largo de las calzadas, siendo uno de estos castillos el de Salva­tierra, que se construyó en la sierra de San Cristóbal de Villena y que se comu­nicaría con otras fortalezas haciendo se­ñales de humo o de fuego, porque según Azuar y Rubiera el sistema defensivo omeya fue copiado del bizantino y se basaba en la construcción de castillos unidos entre sí por torres vigías que se comunicarían entre ellos visualmente.
En el siglo XIII los castillos del valle me­dio del Vinalopó son reconquistados por los cristianos, y en el siglo XIV el castillo de Salvatierra pertenecía a D. Juan Ma­nuel, que junto con otros lo entrega en garantía al rey de Aragón Jaime II el 28de marzo de 1303 al serle entregada la infanta Constanza, niña de seis años, para que fuera su mujer cuando tuviera una edad conveniente, momento en el que le serían devueltas todas las villas y castillos que había dado en fianza el Se­ñor de Villena.

Cuando la península está en manos de los cristianos en el siglo XVI, la razón de ser de todos los castillos y fortificaciones del interior se pierde y son abandonados poco a poco para reforzar el sistema defensivo costero que es atacado periódi­camente por los turcos; esto hace que to­rres, alcázares y fortalezas se deterioren y desaparezcan.
En "La relación de Villena de 1575" se dice que en la ciudad de Villena hay un "castillejo" muy antiguo, volviéndole a llamar castillejo cuando dice que está edificado encima de una peña de la sierra de la Villa, así pues no debía te­ner la envergadura del Castillo de la Atalaya -sito en la misma Villena-, al que sí se llama castillo. En un grabado de 1760 se pueden ver dibujados los dos castillos nombrados, siendo el de Salvatierra representado por un torreón de planta circular, los muros serían de mampostería en seco y estaría coro­nado por almenas; el castillo de la Ata­laya, sin embargo, es una edificación mucho más importante y que hoy es un monumento restaurado que merece la pena visitar.
Testimonios gráficos:
Soler, J:M.ª(1981) (R.M.ªLL.R)
Bibliografía:
Azuar (1991) Rubiera (1985) López Serrano (1999) Soler (1969)

Monumentos Desaparecidos Comunidad Valenciana.
Generalitat Valenciana. Consell Valenciá de Cultura.
Documentación cedida por.... Joaquín Sánchez.
El castillo de Salvatierra es citado por primera vez en las capitulaciones matrimoniales entre don Juan, hijo del infante don Manuel y la infanta doña Constanza hija de Jaime II de Aragón, el 28 de marzo de 1306. Posteriormente aparece citado en numerosos documentos de la época.
Espinalt y García, Oficial de Correo General de la Corte, en su obra “Atlante español, o la descripción general de todo el Reyno de España. Reyno de Murcia”, describe las poblaciones más importantes del reino de Murcia, incluyendo Villena. En la descripción de la ciudad, describe el castillo de la Atalaya, pero no el de Salvatierra; no obstante en la estampa nº 7 de Palomino, donde el grabador realiza una vista oriental de la ciudad de Villena incluyendo en la parte alta de la sierra de la Villa, una torre que representa el castillo y, en una posición más baja, la ermita de San Cristóbal.
Posteriormente es citado en 1850 por Pascual Madoz y por Coello en 1859, describiéndolo como los restos de un castillo. En el siglo XX es citado por González Simancas, en 1911, por Elías Tormo, en 1923, por Dotor, en 1961, y por Soler García, en 1976.Geológicamente el castillo de Salvatierra está situado sobre el repliegue anticlinal de la sierra de la Villa, con una estructura cretácica con cobertura senoniense. Este repliegue divide en dos una amplia estructura sinclinal dando origen al valle de Benejama y al valle de Biar por donde discurre el río Vinalopó.
Se accede al castillo desde una senda creada para comunicar el área recreativa de “Las Cruces”. Antes de llegar a la explanada donde estuvo edificada la ermita del Santo Sepulcro, a mano derecha, comienza un sendero que pasa por los pies del castillo.
Cuando la senda alcanza la altura del castillo hay que ascender unos 180 metros en línea recta salvando el fuerte desnivel (36% de pendiente) que tiene el espolón calizo hasta llegar a la cima donde está situada la fortaleza.
Se trata de una fortaleza defensiva de forma rectangular de unos 50 metros de longitud por 5 de anchura, con muros de unos sesenta centímetros de espesor, construidos con piedras de mediano tamaño unidas con argamasa. En la parte occidental el recinto alcanza casi dos metros de profundidad para disminuir en el lado opuesto debido a la fuerte inclinación de la ladera.
Presenta una orientación N-S (desde la torre norte a la torre central) y NE-SW (desde la torre central hasta la torre sur). El castillo está dividido en una zona superior o alcazaba y una inferior o albacar. El albacar, situado en la vertiente W de la fortaleza, está delimitado por un largo lienzo de muralla rectilínea de mampostería de unos 50 metros perdido en algún tramo, que aprovecha las curvas de nivel del terreno.

Las estructuras visibles se pueden dividir en dos grupos: los elementos emergentes (torres, aljibe, muralla y muros) y las construcciones realizadas en roca (aljibes, canales de recogida de agua, recortes para crear superficies planas y escaleras). Es en la parte superior donde se ubican las tres torres del castillo: la norte, que una primera fase sería semicircular y en una segunda fase se refuerza adoptando la forma aquillada que ha llegado hasta nuestros días; la torre central, también en principio circular y posteriormente rectangular y la torre sur de estructura rectangular donde se conserva un mancala. El mancala es un juego de tradición musulmana que está grabado en la roca.Todo el castillo está realizado en obra de mampostería, con muros de doble paramento de bloques de piedra de mediano tamañotrabados con mortero de cal.Vista del castillo de Salvatierra. En la actualidad el castillo está, en casi su totalidad, reducido a ruinas, pero aun así se puede apreciar su estructura original árabe y los añadidos posteriores, y ha sido un interesante yacimiento para el estudio de la Edad Media en la comarca. Hoy día quedan escasos vestigios del castillo de Salvatierra, destacando la parte inferior de un torreón y algunos pequeños lienzos de muralla.Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Fuente... http://www.castillosnet.org/programs/castillosnet.php?tip=inf&dat=alicante/A-CAS-049 y http://www.cult.gva.es/dgpa/documentacion/interno/4038.pdf
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