ESCALONA, CIUDAD HERMANA DE VILLENA

ESCALONA
Don Juan Manuel (1282-1348) nació en el Castillo de Escalona en la provincia de Toledo. Su última carta, fechada en Castillo de Garcimuñoz el 12 de octubre de 1348, demuestra que hubo de morir con posterioridad al 5 de mayo que en la mayoría de los libros viene como la fecha oficial de su defunción.
Por ser hijo del Infante don Manuel de Castilla (Señor de Escalona y de Peñafiel) y de Beatriz de Saboya, era sobrino del rey Alfonso X el Sabio y nieto de Fernando III el Santo. Heredó de su padre el gran Señorío de Villena, recibiendo los títulos de Príncipe, Señor y Duque de Villena .
Escalona destila historia por sus cuatro costados. Centinela sobre el Alberche, lleva siglos oteando la vida que discurre como las aguas de su río. Algunos historiadores han señalado que podría haber sido fundada por los judíos que huyeron del rey Nabucodonosor II (630-556 a.C.). Otros señalan su posible fundación por los sirios. Y hay quien sitúa su origen, sin más, hacia el año 500 antes de Cristo. Sólo el Alberche conoce el secreto.
En Escalona se han hallado vestigios romanos y visigodos. Incluso se ha establecido una relación histórica con la desaparecida ciudad hispano-musulmana de Saktan, afirmando que tal vez Escalona se erigiese sobre esa antigua urbe islámica. Aun así, lo cierto es que la historia real de nuestro pueblo, la historia documentada, empieza en 1083, cuando la toma militarmente el rey Alfonso VI de León y de Castilla, en plena lucha contra los musulmanes de Al-Ándalus.
Escalona se sitúa en una posición estratégica, que la convertiría en un enclave militar de primer orden para la defensa de Toledo frente a los musulmanes andalusíes. Por entonces la vida de los escaloneros era muy dura, a causa del ambiente de guerra que existía. Esto hizo que ya Alfonso VI concediera a la población un fuero, por el que Escalona quedaba constituida en villa, con consejo propio, alfoz, estructura militar y recursos económicos.
En 1281 Alfonso X el Sabio concedía a su hermano, el Infante Don Manuel, la jurisdicción sobre Escalona, que dejaba de ser una villa de realengo para convertirse en una villa señorial. Un año después, en 1282, nacería aquí el Infante Don Juan Manuel uno de los personajes ilustres de la literatura hispánica, autor de la obra El Conde Lucanor. A partir de estos años Escalona aparecería asociada a los grandes aristócratas de Castilla, como Don Álvaro de Luna (1390-1453) o Don Juan Pacheco (1419-1474), I Marqués de Villena y I Duque de Escalona. Un título éste, el de Duque de Escalona, creado en 1472 por Enrique IV.
Durante el siglo XV Escalona, bajo el control de los hombres más poderosos de Castilla, iba a vivir de cerca los conflictos que se produjeron entre los nobles y los monarcas; en especial desde el reinado de Juan II (1422-1454) hasta la guerra sucesoria entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja (1474-1479). Ya en el siglo XVI, la villa cobró fama por ubicarse en ella un episodio de El lazarillo de Tormes, obra maestra de la literatura universal.
CASTILLO – PALACIO DE ESCALONA
En el siglo XV el castillo de Escalona, cuna de grandes nobles, era uno de los más importantes de Castilla. Se desconoce el momento exacto en el que se empezó a construir, aunque algunas referencias señalan que en el siglo X ya existía una fortificación más pequeña que la actual. El admirable conjunto arquitectónico del castillo se sitúa en lo alto de una prominencia de terreno, a veinticinco metros de altura sobre el río Alberche. El recinto amurallado que vemos hoy, de estilo mudéjar y polígono irregular, data de los años del Infante Don Juan Manuel y de Don Álvaro de Luna, que serían los verdaderos promotores de la fortaleza. Don Juan Manuel construyó el perímetro exterior y las espléndidas torres albarranas de arte mudéjar. Don Álvaro de Luna, aparte de reforzar las defensas exteriores con la creación de una barbacana, levantó un magnífico palacio dentro del castillo; un palacio que en 1450 era famoso por su suntuosidad, pues incluso contaba con una capilla; algo inaudito en otros palacios de la época.
Interiormente el castillo se divide en dos partes. En la parte norte está la plaza de armas, y en la sur los restos de las dobles líneas de fortificación y el palacio. Entre ambas se encuentra el patio de honor, de planta cuadrilonga.
La fachada norte del alcázar tiene una imponente portada. Decorada con ornamentación floral, se organiza en torno a un arco ojival adovelado con impostas de cordoncillo. Bajo éste aparece otro arco (de trazado cardenal) y en tímpano, formando entre ambos un bajorrelieve con figuras humanas, parrillos a los lados y escudo de armas en el centro. En el lado izquierdo se ubica la torre del homenaje, de planta cuadrada y coventanas dinteladas o irregulares. En el derecho encontramos restos de los que fue otra torre situada simétricamente a la anterior.
La fachada sur, orientada hacia el Patio de Honor, tiene un reparto de huecos más regular, y en su interior hay construidos un aljibe, una piscina con vistas a la vega del Alberche (denominada de la reina) y un parapeto con tambor centrado.
En la Guerra de la Independencia, durante los preparativos de la crucial batalla de Talavera, el mariscal Soult, nombrado por Napoleón mayor general del ejército francés en España, destruyó y quemó la fortaleza de Escalona.
MURALLAS MEDIEVALES - PUERTA DE SAN RAMÓN
Escalona es un conjunto amurallado desde el siglo XII. Durante la Reconquista en el año 1086, el Rey Alfonso VI de Castilla convierte el castillo de Escalona en fortaleza defensiva frente a la amenaza almohade. No en vano, su emplazamiento no podía ser mejor, en mitad de un acceso crucial a la capital toledana y flanqueado, de manera natural, entre río y arroyos.
Es entonces cuando el monarca concedió una carta de repoblación de Escalona a Diego y Domingo Álvarez, quienes mandaron construir la enorme muralla defensiva que todavía hoy envuelve a esta villa histórica.
La muralla rodea el casco histórico de la localidad con una longitud de 1500 metros, sustentándose sobre el terreno virgen, sin ningún tipo de cimentación. Dicha muralla, de nueve metros de altura y dos y medio de grosor - junto al emplazamiento natural de Escalona, en un alto al borde del río Alberche- hacían del pueblo un lugar inexpugnable.
Usted va a entrar a este recinto amurallado por la puerta de San Ramón, construida entre los siglos XII y XIII, y que se conoció antaño como la puerta de San Vicente, por su proximidad a una antigua iglesia (hoy desaparecida) que hubo en la plaza que hoy lleva su nombre. En el momento actual se encuentra restaurada. La forman dos arcos apuntados paralelos de piedra adovelada, sobre los cuales se dibuja el sello medieval del “Concejo de Escalona”.
MURALLAS MEDIEVALES – PUERTA DE SAN MIGUEL
Escalona es un conjunto amurallado desde el siglo XII. Durante la Reconquista en el año 1086, el Rey Alfonso VI de Castilla convierte el castillo de Escalona en fortaleza defensiva frente a la amenaza almohade. No en vano, su emplazamiento no podía ser mejor, en mitad de un acceso crucial a la capital toledana y flanqueado, de manera natural, entre río y arroyos.
Es entonces cuando el monarca concedió una carta de repoblación de Escalona a Diego y Domingo Álvarez, quienes mandaron construir la enorme muralla defensiva que todavía hoy envuelve a esta villa histórica.
La muralla rodea el casco histórico de la localidad con una longitud de 1500 metros, sustentándose sobre el terreno virgen, sin ningún tipo de cimentación. Dicha muralla, de nueve metros de altura y dos y medio de grosor - junto al emplazamiento natural de Escalona, en un alto al borde del río Alberche- hacían del pueblo un lugar inexpugnable.
Usted puede entrar a este recinto amurallado por la puerta de San Miguel (conocida como el Arco de las Campanas), que se construyó en el siglo XII, sufriendo una reforma en el XIV a manos del Infante Don Juan Manuel. La puerta la forman dos arcos apuntados paralelos de piedra adovelada. Entre los arcos quedan restos de una bóveda trasversal de cañón, de fábrica perteneciente a una barbacana. Sobre ésta, y apoyando sobre la muralla, hay una torre de campanas constituida con aparejo toledano y ladrillo, con decoración de pilastras e impostas, y con una cornisa con un hueco coronado de medio punto en cada lado.
MONASTERIO DE LA SANTÍSIMA ENCARNACIÓN
El monasterio de la Santísima Encarnación, de estilo gótico tardío, se construyó en el siglo XVI por mandato de Don Diego López Pacheco, II Duque de Escalona. El conjunto del convento lo forman dos componentes principales: el claustro y la iglesia.
El claustro es de planta cuadrada, en dos alturas. Cada uno de su cuatro lados cuenta con seis arcos y un manchón central que sube hasta la cubierta, en el se produce el acceso en planta baja a través de una puerta adintelada, con moldura perimetral.
La arquería de la planta baja está construida con fábrica de ladrillo, con un trazado de arcos mixtilíneos apoyados en columnas de orden toscazo, sobre un pequeño pedestal, unidos entre sí por un antepecho ciego de sillería. El intradós de estos arcos está decorado con motivos florales en estuco y pintura blanca sobre fondo gris.
La planta superior tiene la misma composición de arquería que la inferior. Los arcos cardenales se apoyan sobre columnas toscazas sin pedestal. El intradós de esta arquería tiene una decoración de cordones laterales, que recogen una moldura central cubierta por un sencillo artesonado.
Este monasterio da cobijo durante todo el año a la imagen de la patrona de Escalona, la Inmaculada Concepción, de gran devoción en el municipio que sólo puede verse fuera del Monasterio entre los 7 y 9 de diciembre de cada año, días donde se celebran una de las grandes tradiciones de nuestro municipio, con la bajada y subida de la virgen al Convento y las tradicionales pujas.
IGLESIA DEL CONVENTO
La iglesia del conjunto conventual, de planta de cruz latina de una sola nave y crucero, es un edificio orientado, según la tradición, con el cabecero hacia el oriente. El ábside es de tres paramentos. Lo cubre una bóveda de cuarto de esfera con nervaduras, y se separa del crucero con un arco triunfal de medio punto decorado con florituras.
El crucero está cubierto por una bóveda de media naranja sobre pechinas, con linternín, y los brazos por bóvedas de cañón separadas por arcos torales de medio punto, apoyados sobre pilastras. Desde el capitel de las pilastras, y recorriendo todo el perímetro de la iglesia, hay una línea de imposta. La única nave está compuesta por tres tramos cerrados por una bóveda de crucería ojival, separados por arcos apuntados sobre pilastras.

Destacan en su fachada unos hermosos ventanales, y la portada plateresca de piedra, con dos arcos entre los contrafuertes del segundo tramo de la nave. El primer cuerpo se compone de un arco de medio punto encuadrado por columnas y un entablamento, sobre cuya cornisa, y a cada lado, hay un flamenco. El segundo cuerpo tiene dos hornacinas con conchas enmarcadas por unas columnas sobre ménsulas. Sobre el cornisamiento aparece un frontón rematado por una cruz. A cada lado de este cuerpo hay dos medallones en bajorrelieve con un simbólico jarrón de azucenas. IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
La iglesia del conjunto conventual, de planta de cruz latina de una sola nave y crucero, es un edificio orientado, según la tradición, con el cabecero hacia el oriente. El ábside es de tres paramentos. Lo cubre una bóveda de cuarto de esfera con nervaduras, y se separa del crucero con un arco triunfal de medio punto decorado con florituras.
Construida sobre los restos de una antigua iglesia románica de la que sólo se conserva parte de la estructura, fue ampliada en el siglo XVII tras convertirse en Colegiata (en 1608), por bula del Papa Paulo V. Esta iglesia, restaurada en 2007, ha recuperado toda su suntuosidad arquitectónica, conservando un magnífico retablo mayor de arte barroco, con infinitos detalles ornamentales y ricamente dorado, en el que luce una pintura (al óleo sobre lienzo) de la Inmaculada Concepción, patrona de Escalona. Cuenta este templo, también, con la escultura de “Virgen con el niño”, o la “Virgen Blanca”, del siglo XV, admirable por su belleza, propia de la tradición artística medieval-cristiana. Hoy, tras su restauración, luce un manto con pliegues angulosos, una corona floreada y una sonrisa especial, propia de las imágenes marianas del último Medievo.
Arquitectónicamente el templo tiene una planta rectangular de tres naves, con el coro a los pies ocupando el espacio de la nave central, separada del crucero mediante arco toral ojival, y del ábside y los brazos por arcos de medio punto.

El crucero está cubierto por una bóveda de media naranja sobre pechinas. Cerrando la nave derecha hay una capilla del siglo XVII, con bóveda semiesférica, linternín y nervaduras, de planta cuadrada, amueblada con un retablo también barroco de bastante interés. Se encuentra separada del resto del templo por una rejería de forja.
En el pielero se encuentra el coro, también separado del resto del templo por rejería. Éste se halla distribuido en dos filas de sillería, de doble altura, con entradas laterales y un corredor elevado sobre su parte derecha, que contiene un balconcillo con un órgano fechado en 1640 y reformado en el siglo XVIII.
Igualmente en esta Iglesia podemos encontrar la imagen de San Roque, patrón de Escalona, cuya fiesta se celebra el 16 de agosto, día que centra una de las grandes tradiciones de nuestro municipio con la entrega del “chusco del santo”, pan bendecido que se reparte entre todos los vecinos desde tiempos inmemoriales.

PLAZA INFANTE DON JUAN MANUEL
La plaza de Escalona, la cual se sitúa en el centro del recinto amurallado de la antigua villa, corresponde al tipo de las genuinamente castellanas. De planta cuadrilonga, algo rectangular, se encuentra porticada en gran parte de su perímetro, y tiene una altura de cornisa uniforme.
Destacan en ella algunas de casas porticadas y el antiguo Ayuntamiento -hoy Biblioteca municipal, antaño edificio destinado a la canecería- construido en el siglo XVIII, de dos alturas y planta irregular. Destacan en él los soportales de doble altura, cubiertos por un alero apoyado sobre cinco columnas procedentes del antiguo palacio de Don Álvaro de Luna.
Las columnas laterales tienen doble altura, y están compuestas por una pequeña basa, un fuste de sección cuadrada y un capitel con decoración floral. Las columnas intermedias son de planta baja, constituidas por una basa, un fuste de sección octogonal, un capitel con sección floral y un escudo frontal.
La columna central tiene en su planta baja una base de mayor altura que las demás, de forma troncopiramidal. Su fuste es cuadrado y no tiene capitel. Se encuentra coronada por un escudo de apoyo. La planta alta la corona un dado de mayor tamaño, y enjalbegado, sobre el que se sitúa el escudo de la villa y la torre del reloj.

Precisamente, una de estas columnas fue protagonista de la célebre novela de la picaresca española El Lazarillo de Tormes, cuya edición más antigua data de 1554. Según narra la misma, fue en Escalona donde se vivió uno de los episodios más burlescos del afamado libro, cuando el pícaro Lázaro hizo saltar a su tío ciego, estrellándose éste contra uno de los pilares del antiguo Ayuntamiento.
CASAS TÍPICAS Y EDIFICIOS HISTÓRICOS DE ESCALONA
Todas las casas típicas y edificios históricos tenían su orígen en los años de grandeza de la villa y pertenecían a dignidades eclesiásticas y a familias de hidalgos.
Las casas típicas de Escalona disponían de un zaguán amplio y un patio interior, que en muchas de ellas, solía ser de columnas.
Destacar también, lo que es actualmente el Centro de Día, cuya fachada es de estílo neomudejar o al antiguo depósito de agua municipal.
Magnificos y emblemáticos representantes de la arquitectura rural de los siglos XVII y XVIII.
TRADICIONES DE ESCALONA
La plaza de Escalona, la cual se sitúa en el centro del recinto amurallado de la antigua villa, corresponde al tipo de las genuinamente castellanas. De planta cuadrilonga, algo rectangular, se encuentra porticada en gran parte de su perímetro, y tiene una altura de cornisa uniforme.
Escalona es un pueblo lleno de cultura y de tradiciones que, además de celebrar las tradiciones comunes castellana, vive con pasión todos los legados de su historia y de sus peculiares tradiciones. A continuación, les explicamos brevemente algunas de las tradiciones que aún perduran en el tiempo. Además de estas, Escalona vive con tradición y engalanada la Semana Santa, el Corpus Christi y otras festividades, constituyendo una ocasión especial para conocerla y visitarla.
Del 1 al 17 de Enero: Toque de La Guarrilla Tiene lugar desde el 1 al 17 de enero. Escalona, en épocas de la Reconquista, estuvo sitiada por los musulmanes sufriendo un fuerte cerco impuesto desde 1135 a 1140, durante el cual un toque de campana avisaba a sus habitantes cuando se abrían y cerraban las puertas de la muralla, al alba y al ocaso respectivamente. Actualmente, el ritual llevado a cabo en el baile de "la Guarrilla" consiste en repicar las campanas de forma seguida para luego después dar campanadas espaciadas, la cantidad de toques se corresponde al día del mes de enero en el que se realice. Antaño, durante esos días los escaloneros cogidos de la mano por parejas giraban saltando al compás del replique de campanas en lo que se conoce como “el baile de la guarrilla”.

17 de Enero: La rifa de san Antón El día de san Antón Escalona celebra la tradicional fiesta de los animales desde hace más de mil años (la villa tuvo una hermosa ermita dedicada al patrón de los animales en el actual Centro Social Polivalente). Durante este día, se procede a la organización de juegos populares, la bendición de los animales desde el balcón del antiguo Ayuntamiento después de la procesión religiosa y la rifa del guarro de San Antón entre los habitantes de Escalona. Esta rifa, de origen benéfico, nace durante la Reconquista. Según la tradición alguien donó un lechón para que, ya adulto y engordado, se rifara entre los habitantes del pueblo. El cerdo se criaba a su antojo de casa en casa por las calles y plazuelas de Escalona. Esta tradición origina el dicho popular escalonero –aplicado para aludir al que entra y sale y vive sin horas-“ese va como el guarro antón”.
23 de Enero: Junta de la Tortilla. En la festividad de San Idelfonso -obispo de Toledo del Siglo VII que según cuenta la tradición católica le fue donada una vestidura litúrgica por la Madre de Cristo- los Escaloneros celebran “la junta de la tortilla” sin otra finalidad que la de pasar una jornada campestre de confraternización y amistad entre los vecinos de la villa. Sencilla, pero entrañable esta bella tradición Escalonera.
16 de Agosto: El chusco de San Roque. Durante el puente de agosto Escalona conmemora las fiestas de su patrón, San Roque, previas a las ferias de agosto que empiezan unos días después. Son días de fiesta, verbena, cultura, deporte, fuegos de artificio, teatro, toros, certámenes, música.
Tradicional es el reparto realizado por la Hermandad de Santo en Escalona del “chusco de San Roque” trozo de pan bendecido que se reparte a todos los presentes el día 16 de agosto después de la procesión por las calles y plazas del pueblo engalanadas y de la celebración de la misa. Después, todos los vecinos y visitantes, comparten una limonada en la plaza principal amenizada por la Banda de Música “Santa Cecilia” de la localidad.
7,8 y 9 de Diciembre: Fiestas de la Inmaculada. Durante el puente de diciembre nuestro pueblo vive las fiestas de su patrona, la Inmaculada, donde se vuelve a mezclar el culto religioso, la tradición y la fiesta. El fervor mariano de Escalona se refleja en su Archicofradía de la Inmaculada fundada por el propio Vaticano en 1669. La imagen de la Virgen Inmaculada –de notable grandiosidad y hermosura- permanece todo el año en clausura siendo recibida por los escaloneros la tarde del 7 de Diciembre, volviendo a la clausura el día 9 por la mañana. Dignos de contemplar son sus tradicionales pujas donde los escaloneros pugnan por transportar uno de sus brazos.

RÍO ALBERCHE A SU PASO POR ESCALONA
El río Alberche abraza los pies de Escalona, la realza y la embellece, y antaño también servía como protección.
La playa de Escalona.
PARQUE MUNICIPAL Y NUEVO AYUNTAMIENTO DE ESCALONA
Un edificio tan emblemático para Escalona, que antaño fuera Escuela Municipal, se rehabilitó para albergar las Oficinas del Ayuntamiento.
ESCALONA
Presencia de iberos, celtas, romanos y visigodos en su época antigua. Alfonso VI la ocupa en alguna de las campañas toledanas, tal vez en el 1083. Fue villa real con gran importancia militar desde su conquista, hasta que Alfonso VII el Emperador en 1118 le da fuero general, entregándosela en 1130 a los hermanos Diego y Domingo Álvarez, que otorgaron a sus pobladores el fuero de los castellanos de Toledo. En 1138 figura Escalona en una concordia entre el arzobispo Raimundo y su cabildo catedral. Fue sitiada por las tropas del rey, en el 1453. Degollado don Álvaro en Valladolid, la fortaleza se entrega después de veinte días de resistencia dirigida por su viuda doña Juana Pimentel, pasando al dominio real. Aquí muere en 1478 el eximio poeta Jorge Manrique, peleando contra el marqués de Villena cerca de la puerta del castillo de García Muñoz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

saludos escalona desde villena... muy bonita la ciudad

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