1962 CONTINUACIÓN DE LOS APUNTES SOBRE LOS TITULARES DEL MARQUESADO DE VILLENA


CONTINUACIÓN DE LOS APUNTES SOBRE LOS TITULARES DEL MARQUESADO DE VILLENA
EPOCAS POSTERIORES A SU REINCORPORACIÓN A LA CORONA
Por. D. Joaquín Candel
No suponíamos colaborar este ario en nuestra Revista Septembrina. La invitación inexcusable de nuestro antiguo amigo y conterráneo Alcalde de Fiestas nos obliga a realizarlo. El relato actual será breve. La premura del tiempo y la falta de elementos y datos para la coordinación de estos apuntes, nos induce a adoptar una forma esquemática.
Pretendemos aportar como un añadimiento, que sirva de colofón a nuestras notas para la Historia vernácula del Marquesado de nuestra Ciudad. Carecemos de oportunidades para investigar en los Archivos particulares, verdaderos, claros y herméticos hontanares de las fuentes históricas. De él de nuestro Ayuntamiento se exhumaron documentos raros e interesantísimos, silenciados en las Historias Generales. En el presente trabajo, tan sólo referiremos datos facilitados de los Archivos oficiales, sin posible comprobación personal, que ofrendamos a la curiosidad de investigadores y biógrafos de los titulares de nuestro Marquesado.
Este colofón a los ensayos narrativos de la personalidad histórica de Don Diego López Pacheco, podemos referirlo a dos épocas: La primera, subsiguiente a las definitivas Capitulaciones entre los Reyes Católicos y el Marqués indicadas en nuestro último artículo de la Revista. Fueron suscritas en Belmonte en primero de marzo de 1480. En ellas, como dijimos, terminó la jurisdicción territorial del Marquesado. Recordemos que Don Diego cedía a los Reyes la posesión, derecho y señorío de nuestra Villa y Castillo y otras de sus extensos y poderosos estados. Referíamos que nuestro Marqués recuperó su prestigio y posición en la Corte. Parece transformarse desde entonces el perfil histórico y el psicológico de nuestro biografiado. Su adhesión y fidelidad a la Corona es absoluta y constante. La rivalidad y soberbia con Doña Isabel ante las murallas de Trujillo, que relatamos; su tenacidad a la rendición de la Villa de Madrid y entrega de las llaves de su Alcázar en 1477 se trotan en lealtad a los Soberanos.
Anotemos con extrañeza que este último episodio ha sido silenciado por los Cronistas de la que fue nuestra Corte en los trabajos publicados en la prensa con motivo del IV Centenario de la Capitalidad ¿Cómo interpretaremos la actitud desleal y levantisca que se atribuye a Don Diego durante el lapso que media entre la sumisión de los nobles; entre la Concordia de Madrigal (Abril 1476), y la capitulación referida de 1480? Apunta un historiador, que según un documento existente en el Archivo de la Corona de Aragón, la caballerosidad de nuestro Marqués no quedó desvirtuada por el levantamiento de sus gentes en sus tierras y castillos de la Mancha y Extremadura: fue-ron originados, según aquél, al quebrantar los Capitanes reales los acuerdos y pactos firmados entre el Marqués y los Reyes.
En el Archivo de Simancas, sección del Patronato real (Legajo XI, folio 78) se conservan unos Capítulos «asentados» entre los Reyes Católicos y Don Diego, que pueden ser parte de la escritura de sumisión de éste, del perdón de los Monarcas y del pleito-homenaje que les hizo el Marqués. Están fechados en 11 de Septiembre de 1476. Ello confirma la apreciación anterior. También aparecen en los ficheros de dicho Archivo dos documentos de perdón otorgados a favor de Don Diego de fechas 1 y 14 de Abril de 1477 y otro confiriéndole los Reyes ciertas facultades en 3o de marzo de 1480. Recordemos que este ario fue el de las Capitulaciones mencionadas. Así mismo aparece otro de concesión de mercedes y confirmación en 22 de marzo del propio ario 1480.
Intervención del Marqués en la guerra de Granada. 
Algunos de sus episodios
Comienzan los Reyes Católicos la guerra de Granada en 1481.
Después del dramático episodio de la toma de Alhama, del asalto al castillo y heroicos actos de los caballeros castellanos, el Sultán Muley Hacen, cerca por segunda vez la ciudad. Los Capitanes de los Ejércitos reales proponen destruir y abandonar la rica y abrupta plaza fronteriza. Doña Isabel considerando que la decisión de aquellos suponía actos de desprestigio y defraudación animosa para su ejército, hace un nuevo llamamiento a los poderosos de la nobleza.
Los Duques de Alburquerque, del Infantado; los Condes de Cabra, Treviño, Urdía, etc.; el Marqués de Villena, el de Cádiz y otros, respondiendo a la invitación de la Reina reúnen sus huestes formando un ejército de 800 caballos y i o.000 peones. Llegaron el 10 de Abril consolidando la ocupación de la fortaleza en peligro. relatar los románticos, conocidos y novelados sucesos que precedieron a la guerra granadina: la rivalidad entre las Sultanas favoritas (Aixa, mora y Zoraya, cristiana, llamada Doña Isabel de Solís) con la insurrección de los Abencerrajes; las conquistas de Loja, Vélez, Málaga, últimamente la toma de Baza.
En 1488 sale de Murcia Don Fernando, confiando en la entrega de Almería. Avisado el temible «Zagal», hace fracasar el intento. El Rey tiene que regresar a Murcia donde permanece hasta el 29 de julio de dicho año. Desde allí sale para nuevos recorridos: en 31 se encontraba en Orihuela, y los días 2 al 4 de Agosto, estuvo en nuestra Ciudad de Villena, llegando a Valencia el 6 de Septiembre. Continuando el viaje desde Jaén comunica al Bayle de Valencia la toma y entrada en Baza el 4 de Diciembre de 1489 y el 29 del mismo mes la de Almería. Vencido ya el «Zagal» poderoso enemigo de Castilla el 28 de Diciembre del mismo año sale el Rey de Sevilla hacia Granada. Boabdil conociendo los proyectos de Don Fernando aliado con el «Zagal» de apoderarse de algunos fuertes cercanos a Granada, persigue encarnizadamente a su antiguo amigo, hasta cercarle. El Marqués de Villena logró salvar la comprometida vida del «Zagal».
En 1490 los Reyes Católicos se hallaban nuevamente en Sevilla, celebrando los desposorios de la Infanta Doña Isabel con el Príncipe D. Alfonso, herederos de la corona de Portugal. Allí les comunicaron la declaración de guerra del Rey Chico de Granada. Don Fernando ordenó la salida del Conde de Tendilla hacia Alcalá la Real, nombrándole Capitán Mayor de la frontera.
Don Fernando con su ejército se dirige avanzando por Sierra Elvira hasta las llanuras de Granada. Doña Isabel detúvose en Moclín. Continuaban los ejércitos cristianos la de-vastación por las llanuras granadinas, talando campos y mieses. Salieron los moros de las murallas atacando vigorosamente a las fuerzas del Marqués de Vi-llena. Resultó muerto en el combate el hermano de Don Diego, Don Alfonso Pacheco, y el Marqués a la sufrió una grave herida en un brazo. Quedó el Marqués manco para siempre en aquella escaramuza. También en el mismo año actuó el Marqués ante la insurrección e inquietudes de los mudéjares de Guadix. Aprovechando esta coyuntura, Boabdil cercó a Alhendín. Don Diego no pudo socorrer a los cercados, pero reclutó tropas, acampó cerca de Guadix, mandó salir a los moros con excusa de un alarde, cerró después las puertas, obligándoles a alojarse en los arrabales, dejando al final libre la plaza. Cuando en la primavera de 1491 Don Fernando, al frente de un ejército de 50.000 hombres, decide acercarse a Granada, afirmando los cronistas que iba acompañado personalmente por los Marqueses de Villena y Cádiz, el Gran Maestre de Santiago y otros nobles.
Interesa anotar como dato que aparece en el discurso del catedrático Don Mariano Gaspar Ramiro, en la Universidad de Granada (Curso 1910 a 1911),
que después de las referidas escaramuzas en la Vega Granadina (Mayo-Junio 1490), al enviar Don Fernando al Conde de Tendilla para fijar un cuartel en Alcalá la Real, continuaba de Capitán General el Marqués de Villena. El Rey le encomendó que se mantuviese en las posiciones conquistadas.
Los episodios referidos demuestran la caballerosa y fiel colaboración de Don Diego López Pacheco con los Reyes Católicos durante el período militar hasta la conquista de Granada. Algún historiador asegura que el día 2 de Enero de 1492, al ocupar los ejercí-tos cristianos las Torres de la Ciudad, nuestro Marqués fue uno de los primeros capitanes que hicieron ondear sobre ellas el pendón de los Reyes Católicos. Lafuente afirma que los primeros en entrar en la Alhambra, fueron el Cardenal Cisneros y otros caballeros que no nombra. Dejemos en suspenso la posibilidad de que Don Diego fuera uno de ellos.
Tampoco aclara este dato Rodrigo Atienza en su obra «Las Capitulaciones para la entrega de Granada». Otro estudio coetáneo más detallado de este acontecimiento, parece ser el de Rodríguez de Andilla titulado «Historia de los Condes de Tendilla», del que desconocemos su contenido. Los Reyes Católicos, en reconocimiento a los servicios prestados por el Marqués en las campañas y luchas contra los moros por Andalucía, le concedieron en 20 de Julio de 1492 las Villas de Serón y Tíjola. En este privilegio otorgado a Don Diego, poco después de la toma de Granada, no se hace referencia al episodio referido de su entrada en esta Ciudad. En los ficheros mencionados del repetido Archivo de Simancas, aparecen dos documentos relativos a Don Diego López Pacheco: el primero titulado «mercedes», de fecha 20 de Junio de 1492, el segundo «mayorazgos», de 18 de Julio del mismo ario. Desconocemos si se relacionan con los mencionados privilegios.
Segundo período de actuación posterior a la apertura del testamento de Doña Isabel
La segunda época, la referimos a los sucesos posteriores a la muerte de Doña Isabel. Las disposiciones de su testamento hacían presagiar en los caballeros descontentos un nuevo ambiente de anarquía en el reino y de subversión de parte de la nobleza, despojada de sus privilegios y fueros territoriales. Recordemos que en la cláusula novena ordenaba Doña Isabel la constante vinculación de nuestro marquesado a la corona real.
Estas notas rápidas y sintéticas encuadradas en la época indicada, las constreñimos a un breve período: desde 1505 a 1509. Nacen en Don Diego, ante las discrepancias entre el Rey viudo y su yerno el Archiduque de Austria, nuevas apetencias de recuperar su imperio jurisdiccional en el Marquesado. El disgusto y consternación que se manifiesta en la nobleza castellana con motivo del inmediato matrimonio entre Don Fernando y Doña Germana de Foix, influyó en Don Diego para situarle contra el Católico.
Su actitud y política en favor de Don Felipe y Doña Juana; su arraigo y preponderancia entre la nobleza, fueron una de las causas para la decisión de Don Fernando a renunciar al gobierno de Castilla, en favor de sus hijos Doña Juana y Don Felipe. Así se convino en la concordia de 27 de Junio de 1506 y el subsiguiente manifiesto de Tordesillas de 1.° de Julio.
Dice Zurita que en aquel tiempo «Don Diego era el principal Caudillo en todos los Consejos. La muerte de Don Felipe «25 Noviembre 1506»; la enérgica política del entonces Arzobispo Cisneros, para formar el Consejo de la Regencia, evitaron un nuevo período de inquietudes y perturbaciones en el reino. El anuncio del regreso de Don Fernando a Castilla, tan temido por la nobleza que fue adicta al Archiduque, disiparon los presagios de turbulencias civiles. Comenzaron las concordias y pactos entre el Marqués de Villena y Don Fernando. El 28 de Agosto de 1507, camino de Tórtoles, donde esperaba Doña Juana a su padre, acudieron los caballeros a recibirle. Figuraba al frente de ellos Don Diego López Pacheco. En 1508 reanudaba las manifestaciones de adhesión y fidelidad nuestro Marqués al Rey. Este prometió a Don Diego la entrega de Villena y Almansa; se dilató la tregua del cumplimiento por la astuta diplomacia del monarca. En el mismo año, después de llegar Don Fernando a Salamanca, concertó con el Marqués en recompensa de las rentas de Villena y Almansa, entregarle las plazas de Tolox y Monda, en el reino de Granada.
Finalmente, en 1509, cuando el Rey viajaba por Castilla, al llegar a Alba, en casa de su poderoso Duque, a presencia del mismo formalizó Don Diego ante Don Fernando el Católico su más solemne pleito-homenaje de fidelidad. El contenido del documento lo transcribe Zurita en sus « Anales». Lo redactó Pedro de Guasola, Escribano de la Reina.
Anhelaba el Rey ya hacía mucho tiempo la confederación entre el Marqués y el Duque de Alba, realizada entonces.
Terminamos estas breves referencias omitiendo su detalle y comentario para alcanzar la inserción de estas cuartillas prometidas, en la Revista del presente año.
Difícil nos seria, como apuntábamos en nuestro trabajo anterior, después de lo narrado, dada la parcialidad y apasionamiento de los cronistas e historiadores coetáneos, trazar un exacto y ponderado perfil psicológico de nuestro memorable personaje, Don Diego López Pacheco, tercer Marqués de Villena.

LA ORLA DE NUESTRA MADRE
VILLENA en un mar de llanto: 

¡Es el cólera...! ¡La peste...! 
¡Es el pregón de la muerte! 
Lleno de temor y espanto 
dama el pueblo al cielo santo.

Del cielo esta voz resuena: 
«Sólo una Virgen Morena 
calmará tus inquietudes; 
María de las Virtudes 
la Patrona de Villena».
Agustín Conca
Extraído de la Revista Villena de 1962

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