1956 EL CASTILLO DE VILLENA

EL CASTILLO DE VILLENA
POR VICENTE MARTÍNEZ MORELLÁ
Presidente de la Comisión Provincial de Monumentos
En la noche de los tiempos se pierde el origen del castillo de Villena. De procedencia romana, fue poseído por los árabes y conquistado por Jaime 1 de Aragón con la ayuda de Artal de Alagón, R. de Folch y de los caballeros templarios y hospitalarios, ya que las órdenes militares, creadas para las cruzadas de los Santos Lugares, se utilizaron en España para la Reconquista. Este castillo por el tratado de Almizra, fue entregado por el Rey Conquistador a su yerno Alfonso el Sabio, por pacto de transacción, a fin de que no se le molestase en la conquista de Játiva. Don Fernando lo donó en señorío a su nieto Juan Manuel, y a su fallecimiento, pasó a su hija Juana, y su marido, Enrique I, el de las Mercedes, lo donó con título de marquesado, en 1366, al infante de Aragón don Alfonso, de quien pasó al privado don Álvaro de Luna. En 1445 le fue concedido a don Juan Pacheco, cuyo marquesado no debe confundirse con el anterior de Villena, que usó don Enrique de Aragón, el poeta cortesano, fallecido en 1436, que, al casar el infante don Enrique con doña Catalina de Talavera, el rey don Juan, su hermano, le dotó con el marquesado.
El duque de Escalona y el Maestre de Santiago, don Juan de Pacheco, nuevo marqués de Villena, se levantó en armas contra les Reyes Católicos en defensa de doña Juana la Beltraneja, pasando, por desposesión, al Rey Católico don Fernando. Fue encomendado al conde de Sástago, que lo tuvo en abandono por no cuidar de nombrar lugarteniente.
Tuvo este castillo doble murado con doce torreones pequeños a su alrededor, de los cuales algunos perduran, aunque muy rebajados. Las obras de la fortificación son de mampostería. Las paredes de la gran torre o torre del homenaje, son de tres metros de espesor, en sus tres pisos superpuestos
Durante la Guerra de Sucesión, las fuerzas del Archiduque penetraron en la población, incendiando el Ayuntamiento y archivo municipal, que era muy rico en documentos medievales. La Iglesia de Santiago se convirtió en cuadras para las caballerías de las tropas. Y, en la guerra de la Independencia, Villena figuró en las operaciones relacionadas con la famosa acción de Castalla de 1813, que fue un descalabro para las tropas napoleónicas. Desde 1931 es Monumento Histórico-Artístico.
Es un hecho real que, después de cualquier fuerte contienda o guerra, renacen los estudios históricos. Impulsados por nuestro Caudillo, grupos de amantes del pasado local, por doquier, al estudiar la historia, comprueban que ésta no puede hacerse ni desprenderse de su famoso castillo Y desgraciadamente éste, en la mayoría de los casos, se halla en ruinas por incuria de los vecinos.
La Comisión Provincial de Monumentos, en su última sesión celebra da, rogó a la Excma. Diputación que estudie la fórmula de reparar, al menos, un castillo cada año. Y Villena podría ser el primero.
En el último Congreso Internacional de Castellología, celebrado en Montagnana (Italia), entre los asuntos tratados, figuró el destino mejor que se debe dar a un castillo.
Nuestra propuesta fue el que se destine a Museo Cívico o Comarcal.
Claro es que un Museo no surge por generación espontánea. Han de pasar muchos años para verse completo. Pero bien cuidado y conservado el castillo, a más de lo que representa — amor al pasado y a las cosas locales —, sería una forma de fomentar el turismo científico a favor de la bellísima comarca villenense.
Extraído de la Revista Villena de 1956
Cedido por Avelina y Natalia García

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