1982 REPARACIÓN

REPARACIÓN - Por VICENTE PRATS ESQUEMBRE
Del 25 al 28 de Marzo del corriente año vivió Villena ciertamente unas jornadas inolvidables. La inauguración de la PRIMERA EXPOSICION NACIONAL DE ACTIVIDADES COMERCIALES RELACIONADAS CON LA FIESTA DE MOROS Y CRISTIANOS, fue la culminación de unos meses de intenso trabajo desarrollado por un grupo de jóvenes encuadrados en la Junta Central de Fiestas, y que, bajo el patrocinio y la ayuda del M. I. Ayuntamiento, pudieron llevar a feliz término y con la dignidad necesaria la excelente idea.
Paralelamente a ello, y con dicho motivo, se celebró en el salón de actos de la Caja Rural Provincial una Semana Cultural, en la que los temas que se dieron a conocer estaban todos relacionados con la historia de Villena.
Entre los oradores que intervinieron se encontraba el que suscribe, que tuvo el honor de exponer al público que le honró con su presencia, los importantes sucesos ocurridos el 5 de Septiembre de 1909.
Sería prolijo aquí, y además no es mi intención, enumerar hechos, detalles y circunstancias que provocaron aquel estallido de violencia en el verano de dicho año. Pero considero que es un deber de justicia, y para mí también de conciencia, dar a conocer el resumen de la investigación llevada a cabo y en la que llegué a dos conclusiones.
La primera demuestra muy claramente que el Partido Socialista no estuvo implicado en aquellos acontecimientos, desvaneciéndose así los rumores y acusaciones que lo culpaban, al mismo tiempo que desaparece el sambenito que le colgaron hace 73 años.
¿Y en qué me fundamento para hacer esta afirmación?
Primeramente en el Acta de la sesión del Ayuntamiento de Villena de fecha 13 de Septiembre de 1909, que entre otras cosas dice:
«El Alcalde en funciones, D. Antonio Cerdán Gómez, expone que, interpretando su sentir y el de los señores concejales, dan las gracias al pueblo de Villena por la sensatez y el grado de cultura que demostró ayer en los festejos, lo que prueba el que los disturbios se debieron al exceso de fervor religioso y contrariedad experimentados por la no celebración de los festejos públicos cívico-religiosos en toda su integridad, como de antiquísima costumbre».
En segundo lugar, el testimonio que ha llegado hasta mí, como consecuencia de la investigación, en el que se manifiesta el comentario del Alcalde Accidental D. Samuel Escolano Cortés a su hijo Tomás: «Los socialistas no han sido los causantes. Fue todo el pueblo de Villena que reaccionó de esa forma al suspenderle sus Fiestas».
Y otra prueba que viene a corroborar mi aseveración, es que de mis encuestas a numerosas personas de muy distinto y variado pensamiento político, solamente una de ellas les acusó de responsabilidad, pero sin que me pudiera facilitar pruebas convincentes. El resto confesó que, en este sentido, estaban fuera de toda sospecha.
Distinto es que este Partido político, que celebraba la Fiesta en una casa de la calle del Castillo y que tenía comités de información cerca de donde sucedieron los hechos, aplaudiera la reacción del pueblo contra las Autoridades. Pero consignas para la provocación, según mis informes, no se impartieron.
La segunda conclusión de la conferencia es la que se refiere al Primer Teniente de la Guardia Civil D. Fulgencio Gómez Carrión, al que el día 6 de Septiembre de dicho año, el Ayuntamiento, por toda recompensa, «le da las gracias por su prudencia e intervención en los sucesos y le queda sumamente reconocido por su actuación».
Ya que su nombre y su comportamiento no han sido tratados con la justicia que según mi opinión se merecen, e incluso en algún escrito parcial y tendencioso se le hace aparecer de forma improcedente, voy a exponer con detalle su hoja de servicios en Villena, y reivindicar para su persona el reconocimiento que le corresponde.
El 16 de Abril de 1909 D. Fulgencio comunica al Ayuntamiento que ha sido destinado a esta plaza en sustitución de D. Pascual Martí Pablo.
Ya el 23 de Mayo y en su número 122, el periódico EL BORDOÑO le felicita por la actividad que demuestra en los, cacheos que continuamente verifica, y desea siga así, para conseguir que se vaya extinguiendo la dañina costumbre de llevar armas prohibidas.
El 22 de Junio, y en una carta abierta que publica el n.° 127 del mismo periódico, algunos pequeños colonos y terratenientes agradecen a varias Autoridades, y entre ellas se encuentra el Oficial, su esfuerzo y su dedicación por haber coadyuvado a una solución conveniente para la redención de los Diezmos en sus tierras de la Demarcación.
En la noche del 25 de Julio, cuando con motivo del concierto de la Banda de Música en la Corredera y la detención de Pedro Muñoz, se altera el. orden público y se acosa a la Guardia Civil, e incluso se la insulta y se lanza una gran piedra al grupo donde estaba el Teniente, éste conserva la serenidad y no hace uso de la fuerza, que desde su punto de vista pudo ser la solución más fácil, sino que detiene a los alborotadores y los entrega a la justicia.
En los Sucesos del día 5 de Septiembre relatados por D. José María Reyes en el libreto que titula «Recuerdos de un corto viaje o dos meses de estancia en mi pueblo, ya se hace una referencia a su prudencia cuando ordena, en la tarde de dicho día, que los guardias se retiren al cuartel; precisamente Reyes que no se distingue por sus simpatías hacia el Benemérito Instituto.
En esa noche, cuando se producen los disturbios; cuando la multitud se dirige a casa del Sr. Escolano y al no encontrarle marcha al Villenense y destroza veladores, ventanales, etc.; cuando los escasos números de la guardia civil son acorralados y el Teniente agredido por "Bonítalo"; cuando de la herida, aunque no importante, mana sangre en abundancia y la muchedumbre sigue en actitud amenazadora, él se mantiene sereno, responsable, controla sus nervios y emociones, y evita con su actitud una tragedia y un día de luto en Villena.
Más tarde, cuando por el Juez se están instruyendo las diligencias sobre la actuación de Francisco Pérez Amorós, que fue el que le agredió, invitaba al acusado en un careo a que se declarara inocente, diciéndole: «¿verdad que usted no fue el que me acometió?». Demostración inequívoca de que D. Fulgencio era comprensivo, humano, y trataba de ayudar a un desgraciado para que la sentencia fuera lo más benigna posible.
Según mis informaciones, que no he podido confirmar, al Teniente le incoaron sus Superiores un expediente, lo degradaron y fue trasladado a otro destino. Más tarde figuró en la escolta de la Infanta Isabel y en uno de los viajes de acompañamiento desde Madrid a Alicante, tuvo un gesto heroico en un accidente sufrido por la Infanta y como recompensa fue ascendido al mismo grado que anteriormente ocupaba. Pero sí tengo noticias fidedignas de que en Diciembre de 1910, un redactor del periódico LA TRIBUNA lo saluda en Villena, y el Teniente le dice «que después de su viaje por Argelia y posesiones españolas se ha encargado accidentalmente de la Línea de Alcoy».
Ahora bien, fuera o no degradado, estimo que su honestidad y responsable actuación en el corto espacio de tiempo que estuvo en esta Ciudad, bien merecen la consideración de un pueblo que sabe ser agradecido y que, según mi criterio, está en deuda con este miembro de la Benemérita que tuvo tan digno comportamiento. Dije en mi conferencia que brindaba a nuestros representantes municipales la idea de que, al igual que a otro de los protagonistas de los sucesos, el ilustre, humano y justo Juez de 1.a Instancia D. Pascual Domenech Marín, se le dedicó una calle o plaza como reconocimiento por su intervención, se haga lo mismo con este Oficial, que aun a costa de sufrir en su persona heridas y agravios físicos y morales, evitó que se derramara sangre villenera en ese trágico día 5 de Septiembre de 1909.
Hoy vuelvo a invitar aquí a este Ayuntamiento que ha dado muestras de buena voluntad y de trayectoria coherente, y al que creo no le deben doler prendas a la hora de hacer una reparación en nombre de Villena, para que dedique una calle de nuestra Ciudad a un caballero que perteneció al honroso cuerpo de la Guardia Civil, y que evitó una catástrofe sangrienta en aquella trágica noche.
Con ello, el Partido Socialista que es la minoría mayoritaria en nuestro Municipio, y que ha sido durante muchos años injustamente culpado de responsable de aquellos sucesos, tiene la oportunidad de perpetuar la memoria de un hombre bueno: el PRIMER TENIENTE DE LA GUARDIA CIVIL, DON FULGENCIO GOMEZ CARRION.
Extraído de la Revista Villena de 1982

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