1930 LOS ZAPATOS QUE LLEVAMOS PUESTOS

LOS ZAPATOS QUE LLEVAMOS PUESTOS
Anualmente se producen en España veinte millones de pares, que valen unos trescientos millones de pesetas.
Recostada sobre la sierra se ve Villena que, con Elda, Almansa y Elche, forman el grupo de mayor producción de calzado de Levante.
El modelista dibuja cuidadosamente sus modelos con la gracia y la elegancia de una ilustración.
- La mujer dice.
- Te advierto que los chicos necesitan zapatos.
- ¿Cómo? ¿Ya? ¿Pero es posible?
- Son los demonios. Ya lo sabes.
- ¿Y por qué no ensayas un método naturista?
Que vayan descalzos, por ejemplo.
- ¡Hijos de mí vida!
-¿Entonces no hay remedio?
- ¡No hay remedio!
Uno, resignadamente, se busca en la cartera. ¡Qué se le va a hacer!
- El caso es que…
- Habla.
La mano, trémula aún, se engarfia sobre la flácida cartera. El corazón acelera su marcha y el pecho hincha su fuelle, subiendo y bajando con esa celeridad que hemos aprendido en el -cine-,
- El caso es que yo también necesitaba...
- iBasta! Si en el campo no huy acero, ahí va el mío. Porque si uno no lanza en estos casos una frase histórica, ¿qué es lo que dice?
La cartera yace en el suelo. En nuestra frente se han cuajado unas gotitas de sudor,
Necesitamos otra frase histórica; ¡Ah!, esto no: sufro demasiado.
En las máquinas, movidas con motor, 
estas lindas obreras unen los cortes con los forros.
YA ESTAMOS EN LA FÁBRICA
Después de una escena semejante a la transcrita fue cuando nació en nosotros el deseo de ver una fábrica de calzado. Nosotros, entre otros, tenemos un amigo, D. Manuel Caturla, que, además de amigo, es un fabricante de calzado, de Villena.
El Sr. Caturla -como sus hermanos- es un señor afable, simpático, que se pone a nuestras órdenes incondicionalmente.
- Lo primero que se necesita en una fábrica de calzado -nos dice- es un artista. Este artista es el encargado de imaginar, de crear los modelos, dándoles formas nuevas, finas, elegantes.
El modelista dibuja sus zapatos con tanto cuidado como Penagos, Ribas o Max Ramos cuidan sus carteles y estampas. A sus órdenes trabajan unos ayudantes que en máquinas escaladoras aumentan o reducen la medida. Esto es, dan la medida del zapato.
Para hacer un par de zapatos se necesitan cuatro operaciones. Tenemos que recorrer por lo tanto, cuatro secciones.
1ª Sección de corte.
2ª Aparado de corte, que es unirlos, coserlos.
3ª Corte de la suela y hechura del zapato, que la hacen las máquinas.
4ª Manufactura.
Y luego no falta más que embalarlo.
Las suelas se cortan a troquel, rápidamente.
Lo primero que se hace es cortar las palas y las cañas. Este corte se hace a patrón. Aquí es donde se inicia el zapato. Gentiles, afanosas obreritas dan rápidamente estos cortes precisos para que surja ese trozo de material blando, liso, que es el espíritu del zapato.
Este material pasa a la segunda sección, de cortes aparados, donde los recogen las máquinas movidas a motor. En éstas se hacen los adornos que dan gracia al zapato y los realza con sus pespuntes, con esa viruela ordenada que los salpica de simétricos hoyitos.
También en estas máquinas se une el forro con el material; para estar completo ya sólo le falta al calzado la suela.
Las obreritas, inclinadas sobre las máquinas, guían el material bajo la aguja.
Trabajan infatigables, con la cabeza baja y el pecho sobre el tablero. Duro y fatigoso oficio, de largo aprendizaje cuatro o cinco años--, que va dejando pálidas, exhaustas a estas lindas, a estas gentiles obreritas.
Y en casa dice uno:
Mira, toma otro billete. Ve y compra otros zapatos para mí.
- ¿Pero estás loco?
- No. No es eso. Es que viendo a estas obreritas tan lindas...
- ¿Qué?
- Que compres otros zapatos, por si les sirve a ellas; por si les llegan algunos céntimos más.
- La suela dice D. Manuel - se obtiene de las pieles de ternera, vaca y toro. También se hacen de crepé. El crepé se extrae del caucho, que importamos de la India inglesa.
- ¿Cómo se corta la suela?
- La suela se corta a troquel. Va cortada con las formas que ha de tener, se coloca en las hormas y sobre ellas se monta el corte aparado. Después se le añade el cerco, que es de suela, y se cose en las máquinas de pespuntear. Luego, puesto el tacón, se afina toda la suela y después se le dan las pinturas y el linaje o pulimento.
- Y ya
- Quiero un momento. Aun hay que darle el reparador a las pieles para la mejor presentación. Reparador polich y la crema, que al ser frotados con los cepillos de fieltro producen el brillo.
Y ahora sí que van a la caja, y después al vagón, o como quiera.
Ya está el zapato fino, brillante, dispuesto para embalarlo, dispuesto para exprimir nuestro bolsillo.
LEVANTE PRODUCTOR
Casi todo el calzado lo produce esta región de Levante.
- ¿Qué plazas son las más importantes?
- Elda, Almansa, Villena, Elche, Sitges...
- ¿Y las Baleares? —También.
- ¿No se produce más en España?
- Sí. En Pamplona, Coruña, Valencia y Barcelona.
- Una cifra. Necesitamos, querido Catarla, una cifra aproximada de producción.
- Es muy difícil… así... de memoria.
- Pero, en fin...
- Unos veinte millones de pares. Que valen, aproximadamente, trescientos millones de pesetas.
- El precio del calzado, de un par de zapatos en fábrica, oscila de trece a veintidós pesetas, el de hombre, y de siete a diez y seis el de niño.
- ¿La producción nacional es suficiente?
- Se importa algo, muy poco, de Francia y Checoeslovaquia.
El zapato, ya armado sobre las hormas, sólo espera la suela y ésta el tacón, que hace buenos mozos a los bajitos.
DECIMOS SIEMPRE…
Todo español castizo - de mesa de café, reboticas paseo por alameda, asegura que si como raza somos muy valientes, en cambio de industrias andamos muy mal.
- ¡Esos belgas!... ¡Esos suizos!... ¡Esos alemanes!...
La frente se arruga toda en dirección del pelo, y los ojos, siguiendo la mismita ruta, se quedan en blanco. Tal es la admiración.
Bueno, pues no. En este caso no hay que recurrir al mapa. La industria del calzado va a la cabeza del mundo. Y va a la cabeza del mundo porque nuestra producción, siendo igual en género, es mejor en arte, en buen gusto, en elegancia.
Toda la producción se queda íntegra en España. Y si los Gobiernos ayudasen, atendiesen a esta importante industria española, llegaría a un grado de esplendor tan notable que a todos nos llegarían sus efectos, ¡Y no es flojo problema para la pequeña burguesía, para empleados, artesanos y obreros este del calzado! sólo con la concesión de prima a la exportación, que podría salir de los ingresos arancelarios de la importación de pieles extranjeras, se daría un gran paso.
¿No se puede hacer nada en favor de esta iniciativa?
CURIOSIDADES
Parecía que el charol iba en decadencia. No; no va en decadencia. Se mantiene igual. Lo que sí ha decaído mucho es la bota, sobre todo la de botones.
El calzado que más se pide es el de hechura sandalia, por ser de poco peso y coste. Y aún más el calzado de niña y niño de cerco empalmillado.
La suela de crepé tiene mucha aceptación; para que dé buen resultado precisa que el cerco del calzado sea empalmillado o cosido.
Y lo principal, lo esencial es... tener dinero para comprar en cuarenta pesetas esos zapatos que vemos en los escaparates y dejan en nuestro espíritu unas nieblas entre rencorosas y melancólicas. Porque, ¡cuidado si son bonitas esos lindos estuches que se ofrecen como el zapatito de la Cenicienta!
F. M. C. (Fotos Benítez Casaux.)
Periódico Estampa 1930

Cedido por... Juan María Milán Orgiles

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