1980 EL CLUB DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS

El Club de Pensionistas y Jubilados
En marzo de 1978, un grupo de hombres, en el que estaban integradas todas las clases sociales de la población, tomó bajo su entera responsabilidad la tarea de gestionar, realizar y poner a punto el Club del Pensionista, ante la pasividad de quienes se habían comprometido a realizarlo en años anteriores.
Foto, José Mª Soler
No tenía ese grupo ni la más remota idea de los sinsabores y contratiempos que una obra de este tipo lleva consigo: hacer antesalas, viajar una y cien veces, suplicar, tomar contacto con personalidades más o menos amables que se limitan a sonreír y dar palmaditas en la espalda. A veces se siente el deseo de abandonarlo todo, pero el envite había sido fuerte y hubo que continuar para cumplir lo que habíamos prometido a los demás e incluso a nosotros mismos.
Para conocimiento de todos, vamos a explicar los hechos tal y como han venido sucediéndose.
El 30 de junio de 1978, el Servicio de Asistencia a los Pensionistas, a petición nuestra, nos emplazó para proporcionarle un local con posibilidades de instalar el Club. Después de varias gestiones con autoridades y Cajas de Ahorro de esta localidad, la CAJA RURAL PROVINCIAL, quizá la más modesta, pero también la más humana, nos ofreció el entresuelo de su nueva sede, recientemente construida en la calle de Joaquín María López, número 14. El local abarcaba una superficie de 600 metros cuadrados, con una terraza contigua de otros cien metros.
Vista del Local Social (Foto: Torres)

Se hizo esta oferta a la Dirección General de Asistencia y Servicios Sociales, que desplazó a uno de sus técnicos para informar acerca del local, que examinó detalladamente. Por oficio de 12 de enero de 1979 del Departamento de Conservación y Mantenimiento, se nos comunicó la aceptación de nuestra oferta, en vista del favorable informe recibido. En dicho oficio se dice textualmente:
«Bien entendido que el local a que se hace referencia deberá ser entregado completamente terminado en cuanto a las obras que se precisa realizar, «comprometiéndonos a amueblarlo y correr con los gastos que comporte su mantenimiento».
A partir de este momento, se suceden los contactos con Madrid y las visitas periódicas del aparejador del Ministerio. Se levantan nuevos planos    para ajustarlos a la obra ofrecida, que el citado aparejador amplía, modifica, corrige y enmienda. Se visita en Alicante al Jefe de los Servicios Territoriales, y se prodigan las conferencias telefónicas y la correspondencia con distintos Departamentos.
Siempre tuvimos entendido que nuestra obligación se limitaba a realizar las necesarias obras de albañilería, pero en nuestro afán de ayudar al Servicio de Asistencia a los Pensionistas y de acelerar la terminación del Club, no hemos reparado en acometer otras obras de instalación, recurriendo a la ayuda económica de la Caja Rural Provincial, cuyas atenciones nunca nos cansaremos de encarecer, a la de algunos industriales y comerciantes y a la de los propios jubilados. El entresuelo referido, toscamente preparado, se pavimentó sólidamente; las puertas y ventanas se dotaron de cristaleras y persianas, y la propia Caja Rural Provincial, para evitar molestias a los vecinos de la finca, construyó a sus expensas una escalera independiente y exclusiva para el Club.
Hace más de cuatro meses que están dispuestas las siguientes dependencias e instalaciones:
A).—Un amplio salón para televisión.
B).—Una magnífica oficina para el administrador, la Asistencia Social y otros usos.
C).—Aseos para ambos sexos, con todas las paredes revestidas de azulejos y todos los utensilios necesarios.
D).—Locales para peluquerías de señora y caballero.
E).—Barra-Bar, con mostrador de más de diez metros de longitud y paredes de azulejos.
F).—Cocina anexa a la barra, también con paredes de azulejería.
G).—Almacén-despensa auxiliar de la cocina, con aseos independientes.
H).—Fontanería para el servicio del agua en todas las dependencias.
 I).—Instalación completa para alumbrado y fuerza motriz, provista de aparatos autónomos de alumbrado de emergencia, y calefacción de calor negro, con veintidós radiadores distribuidos por todas las dependencias.
J).—Pintura en techos y paredes de «gotelé» plastificado.
K).—Pintura de lacado y barnizado en puertas y ventanas.
Todas estas realizaciones se han hecho con grandes sacrificios invirtiendo en ellas varios millones de pesetas, sin ayuda estatal hasta la fecha. Creemos que el compromiso contraído con el pueblo de Villena lo hemos cumplido con exceso. Al Servicio de Asistencia a los Pensionistas toca ahora dar cumplimiento a lo que taxativamente se comprometió en su referido oficio de 12 de enero del pasado año. Esperamos con impaciencia el mobiliario correspondiente para vestir de una vez para siempre ese Club del Pensionista cuya inauguración aguardan con ansia todos los jubilados villenenses.
LA COMISION GESTORA
Extraído de la Revista Villena de 1980

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