1973 DATOS CRONÓLOGICOS DE LA CORONACIÓN Y DE LAS BODAS DE PLATA

Datos cronológicos de la Coronación y de las Bodas de Plata
Villena se dispone a conmemorar las Bodas de Oro de la Coronación, un acontecimiento con categoría de histórico, es como un hito erigido en el camino de su historia.
La idea de coronar canónicamente a Ntra. Patrona fue lanzada por vez primera el año 1917. Fue como una pequeña semilla tímidamente soterrada en el surco en espera de su floración. El sembrador fue, no podía ser de otro modo, un villenense auténtico, genuino, lleno de fe y esperanza y enamorado de la Virgen, a cuya causa consagra el tesón de su esfuerzo y sus dotes intelectuales, el canónigo D. Gaspar Archent Abellán. A él se debió en lo humano la feliz realización de lo que inicialmente parecía muy difícil, dadas las dimensiones y envergadura de la empresa. El 1 de septiembre de 19 21 da a luz el primer número de «La Corona», modesto boletín mensual que había de informar de trabajos, proyectos, estudios, viajes, visitas, entrevistas, que lleva consigo la realización del anhelo popular, que va prendiendo y creciendo en el transcurso del tiempo. La idea fue calurosamente acogida, es el primer paso para llegar al final, y la ciudad responde a su llamada hasta que la semilla, ya germinada, se desarrolla y crece poco a poco. Naturalmente para una empresa de tal calibre se necesitan múltiples colaboraciones de todas clases, y por fortuna las hubo en todas las escalas sociales, pero el alma de la Coronación Canónica fue D. Gaspar Archent.
Como primera providencia formáronse Juntas de señoras y caballeros, cuya misión primordial era recaudar donativos en dinero y joyas. A éstas siguieron comisiones populares de obreros y de los diferentes oficios femeninos. Todas las llamadas Virtudes ofrendaron una alhaja especial a la primera Dama de las Virtudes.
LA CORONA
En enero da 1923 ya se perfila la posibilidad de llevar la Coronación adelante. Hay base en efectivo y notable cantidad de alhajas, oro, plata y piedras preciosas. De cuatro bocetos presentados para la confección de la corona se escoge el de D. Manuel Orrico, de Valencia. La corona de la Virgen es de forma imperial y estilo renacimiento. En su basamento que circunda la frente misma de la Virgen, lleva en esmalte fino el escudo de Villena. De entre preciosos calados, laureles afiligranados y azucenas simbólicas. arrancan las seis imperiales que llevan otros tantos esmaltes: dos de ellos con los escudos del Pontífice y del Obispo y los otros cuatro, con escenas de la aparición de la Virgen tomadas de las estampas antiguas. Cierran las imperiales con graciosas volutas que sostienen un mundo con su ecuador y sobre la esfera, la cruz. Circundando la corona va una espléndida enrayada o diadema terminada con doce estrellas y alternando con éstas en un plano inferior, siete medallones de oro cincelado con figuras en relieve representativas de las siete virtudes y en lugar preferente el anagrama de María. En la parte inferior de la diadema y entre arcos de perlas o piedras pequeñas van doce esmaltes con los atributos de la Virgen, y entre los dos huecos que quedan entre las imperiales y la diadema figuran dos ángeles adoradores de oro cincelado. En el centro de la corona y pendiente de una cadenita aparece la paloma representativa del Espíritu Santo.
La coronita del Niño, esbelta y aérea, lleva también seis imperiales y entre ellas, seis ángeles de alas extendidas, terminando con un mundo y una cruz. Final mente, el rostrillo de la Virgen es un calado artístico semejante al de un encaje precioso, fino y delicado que circunda el rostro de la Virgen.
EL MANTO
Como complemento a la corona, la Virgen estrenó un precioso manto de tisú de oro, ofrenda de doña Josefa Amorós. A pesar de los luctuosos sucesos del año 1936, se salvó providencialmente, y es el que actualmente luce en las fiestas de septiembre.

5 de septiembre de 1923
Salida de la Virgen de Santiago para ser coronada.

EXPEDIENTE PARA LA CORONACIÓN CANÓNICA
Se cursaron las correspondientes solicitudes del Ayuntamiento y Clero de Villena al obispado de Cartagena para que a su vez el señor Obispo eleve las preces oportunas a la Santa Sede pidiendo el indulto de la Coronación Canónica de Ntra. Señora de las Virtudes. En la segunda solicitud se justifican los tres extremos exigidos para la Coronación de una imagen de la Virgen, a saber: antigüedad, fama de prodigios y devoción arraigada en el pueblo. Para probar la antigüedad se aduce el testimonio de la tradición que señala la fecha de la aparición en 1474 y la carta del emperador Carlos V al Papa Adriana VI, en 1522, en que se pide la exención de la iglesia de Ntra. Sra. de las Virtudes, edificada 25 años antes. La fama de prodigios se demuestra a) con el testimonio elocuente de las frecuentes limosnas de los fieles de los reinos de Murcia y Valencia para manifestar su gratitud a la Virgen por las gracias y favores de Ella recibidos.
Los innumerables ex votos que llenan una de las capillas del Santuario.
La protección dispensada a los pueblos que la invocan en tiempo de peste, citándose el caso de Murcia en 1648, en que afligida esta ciudad por el azote de la peste, se llevó a Murcia un manto de la Virgen de las Virtudes, que estuvo expuesto a la veneración de los fie les en el altar mayor de la catedral y habiendo cesado el contagio, el Cabildo regaló un manto nuevo y gravó sus bienes con un censo o pensión anual de seis fanegas de trigo a favor de la Virgen, en reconocimiento de la salud obtenida en aquella ciudad y reino. Y la devoción arraigada del pueblo se prueba con la erección del Santuario, las dos romerías anuales, las fiestas solemnísimas de todos los años y por el voto de creer y defender la Concepción Inmaculada de la Virgen, emitido por la ciudad el año 1624, día 24 de marzo, fiesta de la En carnación, en presencia de su Imagen y en manos de Fray Antonio de Trejo, obispo de Cartagena.
En julio de 1923 se recibió el Decreto concediendo la Coronación Canónica: «Decretamos y mandamos por unánime consentimiento, que la misma Santísima Imagen de la Virgen María Nuestra Señora, bajo el título DE LAS VIRTUDES, sea decorada con corona de oro y con rito y culto solemne. Dado en Roma, el día 12 de Junio de 1923, segundo del Pontificado de N. S. Señor el Papa Pío Xl. Juan Bautista Parolín, canónigo actuario. José Cascioli, canciller».
LAS CALLES
Todas las calles, aun las más retiradas, se engalanan con una múltiple variedad de adornos: desde los farolillos y cadenetas de papel hasta los arcos esbeltos profusamente iluminados. Lucen los balcones mantones de Manila, colchas que salen del fondo del arca, cubiertas multicolores. La ciudad aparece vestida de fiesta, ornada con todas sus galas.
HIMNO
La Coronación ha de rodearse de todos los elementos que puedan contribuir a su mayor esplendor. Uno de ellos fue el himno con el que la masa popular había de expresar su entusiasmo en aquellos inolvidables momentos. El autor es D. Francisco Escoín, organista de Castellón de la Plana y la letra es de D. Gaspar Archent, afamado poeta: «Villena, tu pueblo escogido, hoy te aclama cual Reina y Patronal, y tus sienes de Virgen corona/con fulgente diadema de amor». El orfeón de Elche reforzará la interpretación del himno, cantará la misa pontifical, un saludo a Villena y dará un concierto en el teatro Chapí.
5 de septiembre de 1923
Coronación Canónica de la Virgen de las Vritude
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VIAJES
Aparte otros, de gestiones y organización, queremos destacar el efectuado a Murcia para hacer la invitación oficial al Prelado diocesano, P. Vicente Alonso y Salgado, quien había de oficiar en el acto de la Coronación. El referido señor recibió en Santa Catalina del Monte, en Murcia, a la comisión oficial formada por el arcipreste, D. Manuel Nadal; el alcalde, D. Emilio López y el concejal D. José M. Menor, a quienes acompañó D. Gaspar Archent. Fueron atendidos amablemente y el señor obispo mostró gran satisfacción al ver cómo se extendía en su diócesis la práctica de las coronaciones de la Virgen. Habló con entusiasmo de la gracia prodigiosa de la desaparición de la peste en Murcia, el año 1648, cuando se llevó a aquella catedral un manto de la Virgen de las Virtudes. «Quiero coronar a la Virgen de las Virtudes —dijo— para que ella me corone en el cielo, y esto no puede tardar mucho».
LA CORONACIÓN
Fue el 6 de septiembre de 1923. Después de la celebración del Pontifical en Santiago, la Virgen es conducida a la Puerta de Almansa y colocada en la tribuna central. Con antelación las comparsas hacen su entrada por la calle Ramón y Cajal y circundan la tribuna. El aspecto que ofrece la Puerta de Almansa y calles convergentes es imponente y magnífico. Los balcones y azoteas materialmente abarrotados otean ávidos el flujo y reflujo de aquella marea humana. Llega la comitiva, la Virgen portada por los gestores municipales, sigue el clero de las parroquias presidido por los obispos de Cartagena y Jaca, P. Vicente Alonso y Salgado y D. Francisco Frutos Valiente y autoridades civiles y militares. El momento es indescriptible. Las férvidas aclamaciones de la multitud confundidas con las incesantes descargas de arcabuces, el repicar de todas las campanas, el rodar de las banderas, encienden en los pechos una fiebre invisible de entusiasmo, gozo y lágrimas. El obispo de Cartagena deposita sobre las sienes de la Virgen la corona que Villena toda le ofrenda. El obispo de Jaca pronuncia una arenga de elevados y cálidos tonos en honor de la Reina Coronada y finaliza depositando un beso amoroso en la fimbria de su manto, es el beso de Villena. De nuevo se reproduce el tumultuoso entusiasmo con un aplauso atronador que llena todos los ámbitos. Se ordena el cortejo. Vuelve la Virgen a Santiago y coronada recorre por primera vez la Corredera.
Finaliza este día memorable con la procesión de las antorchas por calles humildes, por las que no es costumbre el paso de la Virgen. Es aclamada sin cesar, se repiten los aplausos, una multitud apiñada a su alrededor la lleva en volandas, sin protocolo, es como una fiesta familiar: la madre sonriente, porque en verdad la Virgen aquel día debió sonreír mucho, traída y llevada en medio de sus hijos hasta quedar rendidos de tantas y tan profundas emociones.
5 de septiembre de 1923 
Las Autoridades civiles y militares acuden al Acto de la Coronación
BODAS DE PLATA
Veinticinco años después, Villena conmemora a histórica fecha de la Coronación Canónica de la Virgen. Son dos acontecimientos idénticos sustancialmente. Nos resta sólo resaltar las variadas circunstancias que los especifican. En octubre del año precedente 1947, se inicia también otro boletín mensual similar a «La Corona», con este título que lo distingue: «Bodas de Plata». Su finalidad es idéntica al primero: informar de proyectos que luego serán realidades y encender otra vez la llama del recuerdo y con ella el de las ilusiones y entusiasmo para llegar a la fecha crucial del seis de septiembre de 1948. Pronto surge la idea de la ofrenda a la Virgen
materializada en un manto, a ser posible bordado por mujeres de Villena. Si inicialmente fue bien recibido este proyecto, a poco se abre paso el deseo de ofrendar otra corona que sustituya a la perdida en 1936, si no idéntica en valor material, al menos semejante, que simbolice reparación y permanencia a perpetuidad del gesto de Villena el año augusto de la Coronación.
Como pórtico se proyectó una romería al Santuario, que tuvo lugar el 23 de mayo. Más de tres mil romeros portadores de báculos enramados partieron muy temprano entonando cánticos y al llegar al lugar, en el camino de los Alamicos, donde fue profanada la imagen, se entonó una Salve mientras depositaban las ramas en un acto de desagravio. En el Santuario se celebró función religiosa y por la tarde un festival artístico. Posteriormente se inauguraron las obras del restaurado Hoyo de la Virgen.
Se encarga de la confección de la corona al mismo orfebre que hizo la del año 23, la casa Orrico, de Valencia, que conserva croquis, dibujos y medidas. Huelga la descripción artística de esta corona, que luce algunas joyas engarzadas, ya que es una réplica exacta de la primera.
El trono, que ocupaba la Virgen en Santiago, igual mente destruido el año 1936, ha sido construido de nuevo con ocasión de las presentes fiestas. En él han intervenido la familia Amorós con su generosidad y la maquinaria se debe al regalo de su constructor, D. Rafael Rodes Miralles y su esposa, Dña. Francisca Gallud Pérez.
Se estrena el Himno de la Coronación con música del maestro M. Carrascosa y letra de D. Pedro Hernández Hurtado.
El adorno de las calles ha sobrepasado en mucho a aquel otro de hace 25 años. Verdaderas filigranas con los más diversos materiales: juncos, cáscaras de huevos, flores, papeles multicolores, se han colgado en multitud de calles; algunas ornamentadas con soberbios arcos y arabescos; otras, con centenares de metros de guirnaldas de sabina y todas llenas de banderolas y gallardetes, columnas y farolas, farolillos y lámparas de artesanía, en un alarde de honorable competición. Vi llena quedó convertida en ciudad-jardín, como soñada y aérea, vestida con galas de boda, iluminada con millares de luciérnagas de infinitos colores.
El acto cumbre de la Coronación de la Virgen es idéntico al del año 1923, si cabe con mayor fervor y entusiasmo. La ciudad ha crecido en habitantes, se ha progresado en todos los órdenes, hay más elementos que contribuyen a que la Coronación, o mejor, la imposición de la nueva corona, sea más esplendorosa. No repetiremos los desfiles de comparsas y de la masa popular acrecida, los aplausos atronadores, las palomas surcando el espacio y posándose en la corona de la Virgen y acompañándola luego en trono. Es realmente la misma Coronación Canónica, pero más esplendorosa.
Coronó a la Virgen el obispo de Murcia, D. Miguel de los Santos Díaz y Gómara, que pronunció después una breve oración de homenaje y reparación debida a nuestra Patrona, asistido por los canónigos D. Ceferino Sandoval y D. Moisés Lafuente. Presidieron los actos el gobernador civil de la provincia, D. José M. Paternina; el alcalde de la ciudad, D. José Rocher Tallada; el presidente de la Junta de la Virgen, D. Joaquín Pérez Marsá Maestre; el señor Rocher y el señor Pérez Marsá portaron en almohadón y bandeja de plata la corona de la Virgen y del Niño, respectivamente; D. Nicolás Maurandi, juez comarcal; D. Luis Salazar, capitán de la Guardia Civil; D. Juan Selva, coronel de Infantería; D. Alberto Pardo, Jefe de F. E. y la gestora en pleno del M. I. Ayuntamiento. Hacemos resaltar la presencia como espectador y testigo de excepción de D. Gaspar Archent, promotor de la primera Coronación Canónica.
Se repite por la tarde la procesión popular por los barrios altos de la ciudad, siendo aclamada la Virgen constantemente a su paso por callejas estrechas y em pinadas. Este fue el broche, más que de oro, de fervoroso ardimiento, con que se cerró aquel fausto día, seis de septiembre de 1948.
J. Hernández
Extraído de la Revista Villena de 1973

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