El amplio contenido de la Fiesta de Moros y Cristianos.
Por Francisco Navarro González.
Presidente de la Junta Central de Moros y Cristianos de Villena.
La Fiesta de Moros y Cristianos, tal como la entendemos en Villena y en las poblaciones de la zona que la celebran con similares directrices y manifestaciones, es labor común de todo un pueblo. Cierto es que, aunque en reducido número, existen quienes no intervienen en ellas o no están directamente ligados a un festero activo. Pero, quiérase o no, la proyección de la Fiesta en la vida local es de tal magnitud, alcanzan sus consecuencias a tantos aspectos, que nadie de los que en la Ciudad vi-ven puede manifestarse totalmente ajeno o extraño a ella.
Un fenómeno de esta importancia, que tiene la virtud de aunar a los habitantes de una ciudad como Villena, con una cifra de vecinos que ronda los treinta mil, es digno de tenerse en cuenta y merece proceder a su estudio y análisis. Y no sólo en la pasiva acepción de escudriñar su origen, historia y transformaciones sucesivas, sino en la activa y más importante de encontrar sus motivaciones en función del hombre que la realiza, estudiarla a la luz de su entronque con la personalidad y singularidades del alma ciudadana e influir en ella para lograr su dignificación, para acentuar sus identidades con la peculiar idiosincrasia local, para enriquecerla con otros muchos aspectos que sólo apuntan en ella y admiten un enorme desarrollo y, finalmente, para utilizarla en provecho de la comunidad que la práctica.
Ha habido ya voces, en nuestra ciudad concretamente incluso, que han querido ver solamente en la Fiesta una liberación del ser humano que en ella interviene; un rompimiento con las normas que la vida consuetudinaria nos impone para desarrollar una actividad limitada de carácter impulsivo y hedonista y, por último, hasta casi una especie de irracional actividad que limita y coarta mejores y más elevadas inspiraciones o empresas.
No cabe duda de que todo ello está en la Fiesta; pero no sólo de tales circunstancias se nutre. La Fiesta es mucho más; posee innúmeros e incluso dispares aspectos. Y deseo hacer hoy hincapié, aprovechando este espacio que la Revista «VILLENA» me ofrece en mi condición de presidente del organismo festero local, sobre algunos de los que potencialmente laten en ella y admiten un desarrollo en beneficio de la cultura local y de posibles manifestaciones en torno a ésta.
La música festera, la declamación, la pintura, la literatura en sus variadas ramas, la investigación histórica, sicológica, social, laten en la Fiesta y demandan un enjundioso tratamiento. Esta dimensión es una de tantas que pueden ser investigadas entre el discurrir de la Fiesta y resultaría una tarea apasionante, de enorme contenido cultural, y útil e iluminadora para los festeros locales y para la comunidad villenense, que vería ensanchado su horizonte intelectual, en un espectro amplio, acerca de su más querida tradición.
La Fiesta, sin embargo, se desarrolla hoy en un estrecho ambiente, reducido casi a las calles donde tienen lugar sus manifestaciones. He aquí, pues, el cometido, entre otros, que podía tener la Casa del Festero, felizmente ya en marcha, y cuya funcionalidad podía comprender esos aspectos que esbozamos hoy y toda una suerte de actividades que apenas han podido intentarse hasta ahora. Podía albergar un enorme contingente de documentos, reliquias, fotografías y toda clase de testimonios de lo que la Fiesta ha sido en nuestra Ciudad; constituir un museo y el obligado punto de exposición de la pintura testera, de la cual hay en Villena inestimables muestras; ser archivo de publicaciones y escritos con ella relacionados; guardar la música festera y constituirse en el mejor lugar de audición para la que ya existe grabada; como, asimismo, ser el mejor y más completo archivo de fotografías y películas, que pudieran exhibirse y proyectarse para conocimiento de todos.
Todavía más, la Casa del Festero sería el lugar idóneo para conferencias, exposiciones, reuniones de cualquier nivel dentro de la Fiesta y para una intensa actividad cultural, tanto en lo referente a la Fiesta como en lo que de ella trascendiera, actividades de las que tan necesitados estamos y de las cuales tantos beneficios pueden derivarse.
Esta empresa intentamos desarrollar y para ella solicitamos la ayuda de todos, tanto en el aspecto material como en ese otro que supone apoyo en forma de ideas, sugerencias e iniciativas. A todos, pues, festeros y restantes villenenses, convocamos hoy: porque, si bien de todos necesita la Casa del Festero, creemos que a todos y a cada uno puede beneficiar su actividad e instalaciones.
Extraído de la Revista Villena de 1978
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