Fuente gentileza de MQR COPE
Fuentes municipales han defendido el funcionamiento de los sistemas de seguridad del Museo de Villena durante el asalto en el que fueron sustraídas todas las piezas de oro del Tesoro y tres coronas históricas de la Virgen de las Virtudes y el Niño.
Según han explicado durante una visita técnica a la zona afectada, las alarmas, los sensores y las cámaras se activaron desde el primer momento de la intrusión. Las grabaciones interiores y exteriores recogen la llegada, la entrada, los movimientos y la huida de los autores y se encuentran en poder de la Guardia Civil.
Las mismas fuentes aseguran que el tiempo de respuesta de la Policía Local y la Guardia Civil fue el previsto. Los agentes llegaron en un intervalo muy reducido, aunque la rapidez del golpe permitió que los asaltantes abandonaran las instalaciones antes de su llegada.
La última revisión se realizó el 3 de agosto
Los sistemas de seguridad del MUVI se someten a una revisión integral cada tres meses. La última se efectuó el pasado 3 de agosto, pocas semanas antes del robo. Estas inspecciones se realizan durante los días de cierre del museo y se prolongan durante varias horas. En ellas se comprueba el funcionamiento de los detectores instalados en ventanas, puertas, huecos y vitrinas, además de las cámaras y el resto de los elementos de protección.
Durante las revisiones también se limpian los dispositivos de videovigilancia, se buscan posibles deficiencias y se subsanan los problemas detectados. Las fuentes municipales han destacado que el trabajo con la empresa encargada del mantenimiento ha sido constante desde la puesta en marcha de las instalaciones. “El sistema funcionó. No ocurrió que la alarma no saltara o que las cámaras no grabaran”, han señalado.
Cinco sistemas y varios perímetros de seguridad
El Museo de Villena no dispone de una única alarma, sino de cinco sistemas diferenciados que establecen varios perímetros o anillos de seguridad. El edificio cuenta con una primera protección exterior y con sucesivos niveles interiores que refuerzan la vigilancia en función del valor y las características de los bienes custodiados.
Este diseño obliga a realizar comprobaciones especialmente minuciosas. Según las fuentes consultadas, todos estos sistemas detectaron la intrusión durante el asalto.
Las cámaras interiores y exteriores también funcionaron correctamente. Están equipadas con visión nocturna, lo que permitió grabar lo ocurrido pese a que el interior del museo se encontraba completamente oscuro.
Las imágenes obtenidas tienen calidad suficiente para reconstruir el desarrollo del robo y están siendo estudiadas por la Guardia Civil.
Una cámara acorazada construida para el Tesoro
Las piezas se exponían en una cámara acorazada situada en la sala José María Soler, el espacio dedicado a la historia de Villena. Esta cámara constituye la zona de máxima protección de las instalaciones y cuenta con un protocolo especial de acceso. Fue construida como una caja aislada del resto del museo con el objetivo de garantizar la seguridad, conservación y estabilidad ambiental del conjunto.
La instalación tiene aproximadamente 25 metros cuadrados de superficie interior, 75 metros cúbicos de volumen y tres metros de altura. Su estructura está protegida mediante acero, vidrio de alta seguridad y una puerta blindada acorazada con una cerradura de cinco puntos de anclaje.
La pared trasera se encuentra revestida con chapa metálica blindada y el techo cuenta con una doble protección. Tanto el techo como la mesa expositiva fueron reforzados con chapa lisa de acero de diez milímetros.
El frente principal y los laterales incorporan un acristalamiento laminar de seguridad compuesto por dos vidrios templados de diez milímetros unidos mediante una lámina de butiral de polivinilo. Este material estaba homologado frente a ataques manuales.
Los asaltantes perforaron el vidrio de seguridad
Después de acceder al museo, los autores consiguieron perforar el acristalamiento de la cámara acorazada para llegar hasta las piezas. El ataque fracturó y dividió el panel. Una parte del vidrio quedó suspendida tras el asalto y, ante el riesgo de que pudiera desprenderse, los responsables contactaron con un profesional. Finalmente, la sección superior terminó cayendo y rompiéndose durante la noche siguiente.
Las fuentes municipales han subrayado que no se trataba del cristal convencional de una vitrina, sino de un sistema homologado y diseñado para ofrecer resistencia ante ataques manuales. La forma en la que los autores consiguieron atravesarlo, el equipamiento que pudieron utilizar y la coordinación de sus movimientos forman parte de la investigación.
Control constante de temperatura y humedad
La cámara acorazada fue concebida tanto para proteger las joyas frente a posibles ataques como para garantizar su conservación. Desde su instalación se registran de manera continua la humedad y la temperatura del interior. Según los datos municipales, no se habían observado oscilaciones significativas, lo que acredita el elevado grado de estanqueidad de la estructura.
Este control resulta fundamental para preservar materiales arqueológicos de oro, plata, hierro y ámbar con alrededor de tres mil años de antigüedad.
Dos auditorías antes de la apertura
Antes de la apertura oficial del MUVI, en junio de 2024, las instalaciones fueron sometidas a dos auditorías de seguridad. Estos análisis permitieron identificar posibles vulnerabilidades y formular diferentes recomendaciones. Las deficiencias señaladas fueron subsanadas y se incorporaron nuevos refuerzos antes de que el museo comenzara a recibir visitantes.
Posteriormente, el edificio obtuvo la certificación necesaria para su apertura conforme a las normas aplicables a los museos y a un sistema de seguridad de nivel 3. Las fuentes municipales han rechazado que el centro careciera de protección suficiente y han insistido en que se realizaron las auditorías, revisiones y correcciones exigidas.
El traslado contó con autorización de Patrimonio
El traslado del Tesoro desde su anterior emplazamiento hasta el nuevo Museo de Villena contó con la autorización expresa de la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura. El organismo autonómico, responsable de la tutela y conservación del patrimonio cultural valenciano, emitió el correspondiente informe técnico antes de autorizar el movimiento de las piezas.
El Tesoro de Villena está declarado Bien de Interés Cultural, el máximo nivel de protección reconocido por la legislación patrimonial valenciana. Cualquier traslado o intervención sobre el conjunto requiere la autorización de la Administración autonómica.
Protocolos para el traslado de las coronas
El museo también disponía de procedimientos específicos para retirar y trasladar las coronas de la Virgen de las Virtudes y el Niño con motivo de las celebraciones religiosas. Las tres coronas sustraídas iban a recogerse para ser utilizadas durante la próxima Romería. La retirada de estas piezas estaba sometida a un protocolo de seguridad y coordinación.
La investigación continúa abierta
Las grabaciones obtenidas por el sistema de videovigilancia permiten conocer por dónde llegaron los asaltantes, cómo accedieron a las instalaciones y por dónde huyeron. Todo el material se encuentra en poder de la Guardia Civil, que continúa analizando las imágenes y el resto de los indicios obtenidos en el museo.
El objetivo prioritario continúa siendo identificar a los responsables y recuperar tanto las piezas de oro del Tesoro de Villena como las tres coronas históricas sustraídas.
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