Es curioso para nosotros encontrar estos dos ejemplares originales del boletín El Eslabón del año 2003 que se enviaba a los villeneros en el extranjero, en la tapadera de un contendor de basura en una calle céntrica de Villena, es como mínimo curioso que a los pocos días del robo del Tesoro de Villena estas dos publicaciones que en su portada hablan del Tesoro y de José María Soler en unos artículos del ilustre Alfredo Rojas (firma A.) queden expuestas a su desaparición.
Por suerte un colaborar de Villena Cuéntame las ha recuperado, tenemos que decir que tenemos todos los números de estas publicaciones, y más adelante iremos publicando para el disfrute de todos nuestros lectores.
EL ESLABÓN
Boletín para los villeneros ausentes – Apartado 385 – Villena – Marzo -2003 – n.º 25
EL TESORO DE VILLENA
Hay una zona de nuestra comarca con un paisaje severo, casi hosco. Es el de la sierra del Morrón cuya ladera orientada al este, la solana, se prolonga a lo largo del valle. Arriba, cerca ya de la altura, desde el borde de una determinada rambla a la que se asoman los últimos olivos, próxima la roca áspera y desnuda, se divisa, a un lado, el pequeño burgo de La Cañada. En el extremo opuesto, mucho más lejos, las primeras edificaciones de Villena, escondida al amparo de uno de los flancos de la sierra de la Villa. Bajo, distante, a lo largo de la hondonada, casi al borde de las estribaciones de la montaña opuesta, se adivina, más que se ve, la delgada cinta de la carretera que une ambas poblaciones.
En esta rambla a la que nos referirnos, irregular y pedregosa, una de tantas que descienden del Morrón, encontró José María Soler en 1963 el Tesoro que lleva añadido ya, para siempre, el nombre de nuestra ciudad. Desde entonces le escuché muchas veces lamentarse de la falta de un testigo que diera fe del lugar exacto donde se había producido el hallazgo. Hoy, por fin, casi cuarenta años después, se levanta un sencillo monumento de cuatro metros de altura, diseñado por el pintor villenense Pedro Marco, que ha sufragado totalmente la empresa local "Atlántica Agrícola", y del cual ha hecho generosa entrega al pueblo de Villena.
La fotografía reproduce el monumento, que fue solemnemente inaugurado el 15 de diciembre pasado. Lamentablemente, ya no vive Soler para verlo, pues, como es sabido, murió en agosto de 1996. Para él hubiera sido una gran satisfacción ver cumplidos sus deseos en este aspecto, que tantas veces expresó.
EL ESLABÓN
Boletín para los villeneros ausentes – Apartado 385 – Villena – Septiembre -2003 – n.º 27
UN VILLENERO INSIGNE
Traemos aquí, a la portada de "El Eslabón", a una de las figuras más ilustres que ha dado nuestra ciudad: a D. José María Soler García. Esta fotografía data de sus últimos años -Soler murió en 1996 y le acompaña Laura Hernández, arqueóloga también como él, que colaboró en sus tareas durante los últimos años de la vida de Soler, y que es hoy directora del Museo Arqueológico Municipal que lleva el nombre de quien lo hizo posible.
El escenario de la fotografía debe ser sin apenas duda, uno de tantos lugares donde se documenta la prehistoria villenense que Soler descubrió, estudió y dio a conocer en sus numerosos artículos y publicaciones. Éstas dan fe de la valía de Soler y de la magnitud de la tarea que realizó no solamente en este aspecto, sino en otros como el de la historia local, el de nuestras peculiares formas de expresión, el que se refiere al folklore villenense y tantas otras circunstancias que a nuestra ciudad conciernen.
Los villenenses, a quienes Soler reveló mucho de lo que concierne al pasado de Villena y a sus particularidades a través de una obra personal delatada y fecunda, -sin la que ignoraríamos hoy tantas cosas que tan directamente nos conciernen- tenemos contraída una deuda con él que no podremos enjugar nunca. Pero si, en cambio nos cabe la posibilidad de honrar su memoria no dejando en el olvido su magnífica aportación a tantos factores autóctonos, los directamente relacionados con nuestra ciudad, a cuya investigación y difusión dedicó toda su tarea intelectual; cabe decir que toda su vida. Dentro de dos años se cumplirá el centenario de su nacimiento, y sería la mejor ocasión para erigir un monumento que perpetuará su figura y recordará su obra. "El Eslabón" llama la atención de nuestras autoridades en este sentido porque nadie, a lo largo de la historia de Villena, lo merece como él.
A.
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