PREGÓN DE LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS
Villena, 5 de septiembre de 2026
M.ª Gracia Millá Romero
Vecinas y vecinos, festeras, festeros y visitantes, tengo el grandísimo privilegio de pregonar que las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena, en honor a Nuestra Señora María de las Virtudes, ya están aquí.
Miembros de la corporación municipal y demás autoridades, presidentas de la Junta Central y de la Junta de la Virgen, regidoras Mayor e Infantil, madrinas, capitanes y alféreces, villeneras y villeneros, es Día 5 y es mediodía.
A pesar del dolor y la tristeza colectiva que sufrimos por el robo de nuestro querido Tesoro y de las coronas de la Virgen, aquí estamos, dispuestos para levantar el ánimo, sentirnos unidos y celebrar nuestras Fiestas Patronales. Juntos vamos a superar la desolación y vamos a sentirnos más fuertes para afrontar los retos futuros. ¡Ánimo, Villena! ¡Adelante!
En primer lugar, quiero agradecer al Sr. Alcalde, Fulgencio Cerdán, que haya pensado en mí para hacer el pregón de 2026; en mí y en muchas personas que merecen estar hoy en este balcón. ¡Gracias por darles voz! También mi gratitud es para todas las personas que llenáis la Plaza de Santiago en este momento tan esperado.
Mis primeras palabras quiero que sean de apoyo y solidaridad con el Bando Marroquí. Para todas las marruecas y los marruecos os pido un fuerte aplauso. ¡Vamos, marruecos!
Me dirijo a vosotras y vosotros como persona que ha crecido por estas calles, que sabe lo que es ese pellizco en el estómago al escuchar los primeros compases de "La Entrada" y que ha aprendido a mirar el mundo a través del prisma de la diversidad.
En Villena he vivido y he crecido como persona. Aquí he trabajado, tengo mi familia, mis amigos y mis referencias de vida. Además, esta ciudad me ha regalado la inmensa dicha de ser festera y de estar hoy aquí ante vosotras y vosotros.
En pocos minutos comenzará la Fiesta del Pasodoble, un primer momento alegre y luminoso, al que sucederán otros tantos que desbordarán las calles con un torrente de vitalidad, belleza y esplendor, durante cinco días mágicos.
Nuestras Fiestas Mayores son un espacio donde todos los sentidos son pocos para absorber tanta sensación, tantas vivencias y tantas emociones. La música se respira en el ambiente entrelazándose con el movimiento, los colores y los aromas. Suena el estruendo de la pólvora y resplandece la variedad de trajes y abalorios.
Son unos días en los que se producen reencuentros, nos damos emocionados abrazos, los fuegos artificiales brillan en nuestros ojos y los recuerdos elevan el espíritu. Es un tiempo en el que se hacen presentes las ausencias, las lágrimas conviven con las sonrisas y el fervor se une a los aplausos. Y cada año, del 4 al 9 de septiembre, nos invade un sentimiento común de vivir intensamente estos días.
Unas fiestas que tienen una dilatada historia, cuya riqueza hemos heredado generación tras generación, que son singulares, multitudinarias y populares. Con más de 12.000 festeras y festeros en desfiles fastuosos como la Entrada y la Cabalgata, imponentes bloques, 40 escuadras especiales, majestuosos cabos y 100 bandas de música.
Con actos tan brillantes como las embajadas en el monumental Castilllo de la Atalaya, las guerrillas, la Alborada, la Conversión del moro al cristianismo en la Iglesia Arcedianal de Santiago. Con las romerías y la Procesión de la venerada patrona, nuestra querida Virgen de las Virtudes.
Pero Villena es mucho más que fiestas: es un tesoro ―¡lo sigue siendo y lo seguirá siendo!― por sus habitantes, su historia, su patrimonio, su dinamismo cultural, sus campos y montañas. Y lo es también por su desarrollo empresarial y por su fuerza trabajadora.
Es una fortaleza por el emprendimiento y el talento de sus gentes, por su rico tejido asociativo, por nuestros jóvenes y nuestros mayores. Una ciudad que cuida del bienestar y atiende a las personas, que protege a los animales y al medio ambiente, que dinamiza el comercio y el desarrollo local.
Es una ciudad abierta, solidaria, plural y acogedora. Y, además, su verdadera grandeza, la que nos hace únicos y de la que me siento profundamente orgullosa, es que es una ciudad inclusiva, y esa inclusión desfila con absoluta normalidad.
En nuestras fiestas cabemos todas y todos, sin distinción de edad, procedencia, identidades de género, creencias, capacidades físicas o mentales. En todas las comparsas participan personas con diversidad funcional. Y lo hacen, hombro con hombro, como uno más, en todos los actos, compartiendo y sintiendo la Fiesta. Ese es un exponente de cohesión que debemos cuidar y difundir a los cuatro vientos.
Me siento orgullosa de nuestra ciudad, de quienes nos cuidan, del personal de limpieza, bomberos, fuerzas de seguridad, protección civil, Cruz Roja Local, personal sanitario, personal de servicios sociales y del profesorado que educa a nuestros hijos e hijas.
Como festera, siento orgullo de las siete comparsas del Bando Moro y de las siete del Bando Cristiano, de mi comparsa de Moros Nuevos, de mi escuadra de Alyadidas y de la escuadra hermana de Escorpiones. También de nuestra Banda Municipal de Música y de la Agrupación Musical Ruperto Chapí, de nuestros grandes compositores y de su legado musical que es el alma de la Fiesta.
Hablando de compositores, en 1851 nació en Villena Ruperto Chapí Lorente, eminente músico y compositor, uno de los personajes más ilustres de esta ciudad. Para él nuestro reconocimiento en el 175 aniversario de su nacimiento. Gracias cristianas y cristianos por haber sabido conservar la casa donde nació Chapí.
Me siento muy dichosa de que las mujeres ocupemos los espacios que nos corresponden en la sociedad y de todo lo que hemos aportado a la Fiesta en estos últimos 38 años. Mi reconocimiento y gratitud a todas las personas que luchan por avanzar en el camino de la igualdad.
Quiero destacar el espíritu colectivo y la generosidad de las comparsas, siempre dispuestas a apoyar a quienes más lo necesitan, con sus acciones altruistas, sus ofrendas y donativos. ¡Gracias por unir fiesta y solidaridad!
Además de poner en valor las fiestas y todo lo que representan, hay que decir que Villena es una ciudad rica en asociaciones que hacen que la vida de las personas sea más humana y más amable. Hay que reconocer su gran esfuerzo y su valiosa contribución al bienestar social.
Por eso, este pregón quiere ser la voz de los que no la tienen, de las familias que luchan cada día, de los profesionales y de las asociaciones que se dejan la piel para que el derecho a una vida digna sea universal. No puedo dejar de nombrar hoy aquí algunas de ellas: la Asociación de Personas con Discapacidad Física de Villena y Comarca (AMIF), la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer de Villena y Comarca (AFAVI), la Asociación de Familiares y Personas con Problemas de Salud Mental del Vinalopó (AFEPVI), la Asociación Comarcal de Personas Afectadas por el Cáncer (APAC) y la Asociación para la Atención de las Personas con Discapacidad Intelectual de Villena y Comarca (APADIS).
En este momento me acompañan en el corazón mis compañeras y compañeros de APADIS, los presidentes y miembros de las juntas directivas, todos los atendidos y usuarios, también los que ya no están, las niñas, los niños y sus familias, de los que tanto he aprendido. Me acompañan todas las personas con las que he compartido un largo, difícil y apasionante camino, al que añado el honor de estar hoy aquí llena de gratitud.
El porvenir de la Fiesta son los niños y las niñas ataviados con sus trajes festeros, los rodadores de banderas infantiles con su fuerza e ímpetu. Son las y los cabos infantiles con su ritmo y elegancia, las escuadras, los cargos, los embajadores infantiles y los pequeños que pasan alegres en sus carrozas. Ellos y ellas son nuestro presente, nuestra esperanza y nuestro futuro.
A lo largo de mi vida profesional, he tenido la suerte de dedicarme al desarrollo infantil y la Atención Temprana. Por mis responsabilidades profesionales he recorrido muchas ciudades y autonomías, esa circunstancia me ha permitido constatar que Villena tiene unos recursos de referencia. A ello hay que añadir el título oficial de Ciudad Amiga de la Infancia que otorga UNICEF, situando a niños, niñas y adolescentes en el centro de las políticas municipales. ¡Orgullo de ciudad!
Cada una de las catorce comparsas cuenta con una historia singular. En 1926 una pequeña comparsa desfilaba por primera vez. La ilusión de aquel grupo de “Labradores” ha ido creciendo y llenando las calles y se ha convertido en un icono indispensable de las fiestas. Felicidades maseras y maseros por la celebración de vuestro centenario. ¡A por cien años más!
Felicidades también a la premiada escuadra de Sarracenos de la comparsa de Moros Realistas, por su 60 aniversario y por engrandecer la Fiesta. ¡Enhorabuena, Sarracenos!
Entre las tradiciones que conservamos, he de mencionar la efigie de “Mahoma”, por ser alegoría de amistad y fraternidad entre dos pueblos de frontera. Una costumbre que une Biar y Villena a través de una de sus expresiones culturales más distintivas. Todo un símbolo de avenencia entre la cultura musulmana y la cristiana, entre lenguas y costumbre diferentes.
Tenemos unas fiestas sublimes gracias al tesón de muchas personas anónimas que ponen lo mejor de sí mismas para hacerlas posibles. Nuestra gratitud a todas ellas y un emocionado recuerdo a las que nos han dejado para siempre.
Nuestras fiestas son un emblema cultural de la ciudad y fuera de ella. Cuentan con la distinción de Interés Turístico Nacional y han de ser reconocidas de Interés Turístico Internacional. Gracias a la Junta Central de Fiestas y a su presidenta Rosa Mª Pardo, a la Junta de la Virgen presidida por Dori Flor y a las directivas de todas las comparsas por su trabajo. Gracias a la Concejalía de Fiestas y a Pepe Ferri por su dedicación para impulsar el reconocimiento de esa merecida distinción internacional. ¡Villena bien lo merece! ¡Lo conseguiremos!
Un elemento sustancial de nuestras fiestas es la alegría. La alegría en las calles, en los desfiles, en los locales de las comparsas, en las casas, en cualquier momento del día y de la noche. La alegría a pasodoble, a marcha mora o cristiana, la que se canta, la que se baila, la que se comparte en la mesa, en los almuerzos, en los balcones y en las tribunas.
Que la alegría inunde toda la ciudad con el compromiso de que estas fiestas sean un espacio seguro, abierto y accesible para todos. Desde aquí reivindico la alegría como un derecho, el respeto como una obligación y la diversidad como una riqueza.
Para concluir, quiero deciros que nuestras fiestas tienen infinitos matices y nos proporcionan experiencias que dejan una huella imborrable en lo más profundo de nuestros sentimientos y de nuestra memoria. Y yo guardaré para siempre esta imagen y este grandioso momento.
Os animo a disfrutar, a participar y a saborear cada instante.
Os llamo a la tolerancia y al respeto en nuestros días grandes y durante todo el año.
Que el espíritu de la Fiesta impregne la vida de nuestra Villena.
Que cada rincón de la ciudad se llene de música y alegría.
Villeneras y villeneros, festeras, festeros y visitantes,
¡Que comience la Fiesta!
¡Que se oiga fuerte y claro como una sola voz!
¡Viva la Morenica!
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