Un metro de Villena
Por Fabiola Martínez Espinosa
Hay lugares de Villena que forman parte de nuestra vida sin que nos detengamos demasiado a mirarlos.
Para mí, este pequeño callejón de Óscar Esplá ha sido mi callejón durante muchos años. Un lugar conocido, cotidiano, de esos por los que uno pasa tantas veces que termina incorporándolos a la memoria sin preguntarse qué tienen de particular.
Hasta ahora.
Porque un día decidí medirlo.
Y la sorpresa está en un dato tan sencillo como contundente: en su punto más estrecho, apenas alcanza un metro de anchura.
Un metro.
Lo suficiente para pasar una persona. Lo justo para que dos tengan que buscar la manera de cruzarse.
Y entonces aparece una pregunta inevitable: ¿será este uno de los pasos más estrechos de Villena? ¿Será incluso el más estrecho?
No existe un registro oficial que permita afirmarlo con rotundidad. Por eso me atrevo a plantearlo como una curiosidad para los propios villeneros: después de medirlo, bien podría estar entre los rincones más estrechos de nuestra ciudad.
Quizá muchos hayan pasado por aquí cientos de veces. Quizá algunos ni siquiera hayan reparado en sus dimensiones.
Eso es precisamente lo bonito de vivir una ciudad: creemos conocerla porque la caminamos todos los días, pero de vez en cuando aparece un detalle capaz de hacernos detener.
Este callejón lleva muchos años formando parte de mi recorrido. Lo he visto pasar por el tiempo, como tantos rincones de Villena que permanecen mientras nosotros cambiamos.
Y ahora sé algo que antes no sabía:
mi callejón mide un metro.
Un metro de Villena.
Y quizá también una pequeña historia que merecía ser contada.
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