1934 DOS CÉLEBRES MÉDICOS VILLENENSES DE HACE DOSCIENTOS AÑOS - REVISTA "EL OLIVO"

DOS CÉLEBRES MÉDICOS VILLENENSES DE HACE DOSCIENTOS AÑOS
A la distinguida clase médica de Villena.
El título del presente artículo justifica plenamente la dedicatoria del mismo.
Su objeto es dar a conocer a dos ilustres paisanos que florecieron a mediados del siglo XVIII y fueron peritísimos en el arte de curar.
Con toda seguridad podemos afirmar que sus nombres serán ignorados para casi la totalidad de los lectores, y también lo serían para el que estas líneas escribe si el afán insaciable de acumular datos y noticias que puedan el día de mañana aportar alguna luz para la his¬toria de nuestro pueblo, no me hiciera encontrar en la biblioteca de mi difunto tío D. Salvador Avellán, Presbítero (que en paz descanse), una obrita editada en Orihuela en 1760, escrita por el Doctor D. Francisco Cerdán, hijo de nuestra ciudad y médico titular de la misma.
Era socio honorario de la Real Sociedad Médica de Nuestra Señora de la Esperanza, de Madrid, y examinador subdelegado del Real Protomedicato.
Escribió varias obras, entre ellas una que publicó en el año 1746 con el título "Naturaleza Triunfantes", y otra impresa en 1752, que se titulaba "Discursos Médicos".
Finalmente, en 1760, publicó la que tenemos en nuestro poder y que es una "Disertación Físico-Médica" sobre las virtudes medicinales, uso y abuso de las aguas termales de la villa de Archena. La obra está dedicada a nuestra Excelsa Patrona la Virgen de las Virtudes, y a Ella consagra más de veinte páginas, narrando su aparición en la Fuente del Chopo y consignando algunos datos sobre nuestro pueblo, que no trasladamos aquí por ser de todos conocidos.
Interior del Hospital
Para la impresión de esta obra encontró un generoso Mecenas en otro ilustre paisano, D. Luis Antonio de Mergelina y Muñoz, Abad de la Insigne Colegiata de Gerona y Dignidad de aquella Catedral, quien, según se desprende de la dedicatoria de la obra, costeó todos los gastos de la edición.
El elogio mayor de esta obra de su autor nos lo ofrece uno de los censores de aquélla, el Doctor D. Bartolomé Gómez, médico examinador y catedrático de la Universidad de Orihuela, el cual dice que al conocer el nombre del autor, pensó aprobarla sin necesidad de leerla, porque recordaba los elogios que su padre hacía del Doctor D. Francisco Cerdán, cuando ambos estuvieron ejerciendo la Medicina en Hellín, y por otra parte le eran conocidas las otras dos obras publicadas por el mismo, afirmando que tanto en éstas como en aquélla siempre encontró motivos de admiración, pues todas fueron parto feliz de su fecundo ingenio.
Hablando de esta última obra dice que "el estilo es lacónico, breve en proponer, docto en enseñar, eficaz en persuadir, verdadero en referir y adornado con la mayor claridad de doctrinas: por lo que es mi dictamen que se le conceda a este sapientísimo héroe la licencia que pretende, pues la obra será de mucha utilidad, no sólo para los tirones, sino para los más proyectos; alargándose hasta la posteridad la verdad de su doctrina, abundante de flores de elocuencia y superabundante de frutos de sabiduría."
El otro médico villenense, famoso también en la misma época, fue el Doctor D. Francisco Herrero, médico de la villa de Blanca, distante poco más de una legua del balneario de Archena.
Detalle de la sala de operaciones del Hospital.
De éste tenemos pocas noticias, ya que sólo conocemos. las que nos da en su obra el Doctor Cerdán. Dice que era paisano y condiscípulo suyo muy amado, el cual le mandaba noticia de los experimentos y resultados que obtenía con el uso de aquellas aguas en muchos enfermos, hasta que en 1754 estuvieron juntos en los baños, realizando durante nueve días nuevos experimentos con dichas aguas, afirmando lo siguiente: "Yo confieso con toda ingenuidad, que cuantos progresos felices he conseguido en mis enfermos con el uso de dichos baños, se los debí a las primeras consultas que de ellos tuvimos, pues se conoce que su racional método de usarlos era hijo de una experiencia práctica, bien observada y circunstanciada."
De la fama de que gozara en su época el Doctor Herrero nos da noticia la misma obra de su condiscípulo, en la que afirma que "más de diez y seis años estuvo en aquel país de médico; asistió a varios enfermos en los referidos baños ; recogió muchas observaciones; hizo diversos experimentos; algunas veces fue llamado a consulta con los médicos de la ciudad de Murcia y otras pueblos, que a ellos asistían; su voto fue siempre muy bien recibido, tanto, que en el caso ardua que sucedió con el señor Marqués de Malespina, hallándose en dicho baño, y para el que concurrieron bastantes médicos, sólo el dictamen del Doctor Herrero decidió la dificultad, haciendo tanto aprecio de él, que no se permitió se apartase de su cabecera hasta tanto que asegurado lo dejó en Valencia."
Tales fueron los dos ilustres villenenses, gloria de nuestro pueblo, que bien merecen este tardío y póstumo homenaje consistente en sacar sus nombres de la tumba del olvido, para que sean conocidos de todos sus paisanos.
GASPAR ARCHENT
Extraído de la Revista El Olivo de 1934 - Cedida por... Isabel Forte

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