1982 CONSIDERACIONES SOBRE LA RELACIÓN DE LAS BANDAS DE MÚSICA Y ENTIDADES FESTERAS EN EL ASPECTO SOCIO-ECONÓMICO

CONSIDERACIONES SOBRE LA RELACIÓN DE LAS BANDAS DE MÚSICA Y ENTIDADES FESTERAS EN EL ASPECTO SOCIO-ECONÓMICO.
Es evidente que constituye un gran acierto, en todos los aspectos, la conmemoración del I CENTENARIO DE LA MUSICA FESTERA. Su fundamento nadie va a ponerlo en duda, pues la importancia que ella tiene, en la fiesta de MOROS Y CRISTIANOS es esencial, como dice el refrán valenciano «No niá música, no niá festa». Desde algún tiempo a esta parte, bastante y dignamente se ha escrito y hablado, sobre esta faceta cultural y eminentemente festera, son muchas las crónicas de nuestra Fiesta, así como innumerables reseñas históricas, que nos llegan hoy a la mano, por varios investigadores, y que demuestran fehacientemente, que la fiesta siempre estuvo unida a la música, pues desde el siglo XII, encontramos relatos y descripciones, que atestiguan esta relación que sigue vigente en nuestros días, con un gran protagonismo.
Cabe destacar, dentro de estas interesantes aportaciones, la publicación minuciosamente realizada y catalogada, de nuestro desaparecido e inolvidable amigo Joaquín Barceló Verdú (q.e.p.d.), editada en 1974 y titulada «Homenaje a la Música Festera». Los que de alguna manera, tuvimos la suerte de conocer a Joaquín, estamos seguros, de sus claras convicciones, sobre lo que debe ser esta manifestación artística, en toda la extensión de las palabras que la expresan. Una de sus últimas consideraciones sobre este tema, titulada: «En Defensa de la Música Festera», nos refleja unos matices, que bien valdría la pena, que festeros y músicos, los analizáramos detenidamente, para sacar de ellos las conclusiones, de las que tan necesitada está la Fiesta.
Ciñéndonos precisamente a este complejo tema, aludimos al título de ésta sencilla comunicación: «La Relación de las bandas de Música y Entidades Festeras en el Aspecto Socio-Económico».
Primeramente hay que destacar, lo importante que sería la existencia real de una mayor correlación, entre el Músico y el Festero, a nivel de sus Entidades respectivas, y que ambas partes mantuvieran, un respeto mutuo en todos los aspectos. Por qué debemos reconocer, que muchas veces exigimos demasiado, a las Bandas de Música que amenizan nuestras Fiestas. Quizás sin darnos cuenta, por que obedece a la propia evolución de la Fiesta, otras, motivado por ese eufórico potencial de superioridad, que nos inspira en algún momento, el llevar el traje de festero puesto, y que no nos deja lugar a pensar, que detrás de nosotros, van otras personas involucradas circunstancialmente en la misma Fiesta, y que merecen otra consideración, precisamente por qué no es la fiesta de su pueblo, en la que es posible, tuvieran que admitir una serie de condicionantes.
Sí festeros, intentemos ponernos algún momento en las dos partes, y encontraremos claridad en ese ancho horizonte. Por qué el que nos cueste una cantidad importante, la retribución de la Banda de Música, ello no quiere decir, que sus componentes, aunque medie una gran relación de amistad, los tenemos incondicionalmente a nuestra disposición, sino que están cumpliendo una determinada misión, que les ha condicionado el compromiso contraído, con la Entidad Festera correspondiente. Estos artífices de la interpretación, deberían saber en todo momento y con bastante precisión, (no digamos exacta) a la hora que empiezan a actuar en un acto determinado, así como también la finalización del mismo, teniendo en cuenta a la hora de programar y organizar los actos festeros, el que no resultaran desfasados, pudiendo encasillarse dentro de un horario aceptable. Pues el festero, si está indispuesto en algún momento, se encuentra en su casa y con los suyos, y aunque no asista al acto puede pasar desapercibido, ahora bien, el músico no está por supuesto en el mismo caso. Por lo que debe tener sus horas de expansión y descanso. En este orden y teniendo en cuenta al espectador, le resultaría mucho más ameno, el presenciar algunos actos, que se le ofrecen monótonos.
Otro asunto importante y bastante descuidado por cierto, consiste en los locales que se destinan, para alojamiento de las Bandas, que muchas veces no reúnen ni las mínimas condiciones, que aunque sin lujos debería tenerse para estos fines. Pensemos qué haríamos nosotros, ante circunstancias como éstas, que a decir verdad, han dado motivos en más de una ocasión, a pensar en volver a tomar el autobús y regresar a casa, incumpliendo el compromiso creado, verbalmente o por escrito.
Parece inconcebible, que estas cosas ocurran a estas alturas, y más en pueblos de gran solera Festera, pues hoy en día a todos nos gusta, estar cómodos en casa, naturalmente según nuestras posibilidades, y claro al haber sustituido los tradicionales alojamientos, en casa de los festeros, por locales comunitarios o fondas, debemos preparar unas dependencias al efecto, que aunque sencillas sean habitables, pues van a ocuparlos personas normales, que durante unos días les va a servir de alojamiento. Por suerte también hay que decir, que ya van subsanándose en algunas localidades estas deficiencias.
Amigos festeros, si amamos la Fiesta, todos estos detalles son fundamentales para su desenvolvimiento, y debemos superarlos así como tenerlos presentes, y darles la prioridad que merecen, pues con ello contribuiremos en un alto porcentaje, a dignificar la Fiesta como se merece.
El que suscribe opina, que las Entidades Festeras, debieran tener siempre en cuenta, y a la hora de tomar decisiones de organización en muchos aspectos, la opinión del Músico que vive la Fiesta en toda su amplitud. Con toda seguridad, que muchas veces, resultaría más satisfactorio el acoplamiento y resolución de muchos asuntos de esta índole.
Para llevar a cabo estas correcciones, no cabe duda y es muy importante el buen funcionamiento y estabilidad de las Entidades Festeras, pues donde carecen estas cualidades, se acentúan los problemas.
También es cierto que las Bandas de Música, deberían corregir hábitos y detalles, que algunas veces nada les favorecen. No obstante, se pueden enmendar todas estas irregularidades, con actitudes eficaces y precisas de ambas partes.
Mucho más espacio se necesitaría para resumir toda esta clase de facetas, que tiene planteadas nuestra Fiesta en estos aspectos, pero que en síntesis son a grandes rasgos, algunas de las más importantes, y que piden con urgencia, unos planteamientos serios y responsables de quienes incumbe, así como una actualización real de nuestras fiestas, a la época en que vivimos, con todos sus condicionamientos, sin menoscabo, por supuesto, de los valores esenciales que la fundamentan.
Que conste, que todas estas consideraciones, no son para levantar polémicas ni hacer críticas determinadas, son opiniones anónimas de un sector importante de la misma Fiesta, a través de un modesto portavoz casual, que es y se siente Músico y Festero, con la responsabilidad que ello encierra, y que aprovecha esta magna conmemoración, en la que debe reflejarse, no sólo el indiscutible aspecto cultural y festero, sino también el humano y social.
Román Francés Berbegal
CAMPO DE MIRRA
Extraído de la Revista Villena de 1982

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