“FULGENS CORONA”
Hojita mariana mensual del Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes - VILLENA - Número 9. (Con licencia eclesiástica)
SEPTIEMBRE Y LA MORENICA
Una misteriosa atracción conduce a la patria chica, que se siente feliz en los días septembrinos del 5 al 9, a todos sus hijos para vivir el homenaje a su excelsa Señora, María Santísima de las Virtudes: y esta atracción, que es nostalgia en una obligada ausencia, hace que muchos penetren en el recinto sagrado de este Santuario donde se conserva a la Madre común, que Dios nos dió también por Abogada y Patrona.
El comienzo de estas festividades se inicia aquí el 5 de Septiembre, cuando después de celebrada la Santa Misa, con la más sencilla y emotiva solemnidad, se baja la venerada Imagen y entre cánticos y lágrimas se coloca en el centro de la Iglesia, en la última nave, para el traslado a la ciudad: desde este momento "los devotos", tradicionales guardianes, irán a su lado hasta su regreso del día 9.
Surge al observador más elemental un asombro extraordinario al presenciar los acostumbrados festejos cívico-religiosos, cuyo mantenimiento supone la inversión en breves días de grandes cantidades: se agota, pudiéramos decir, el ingente presupuesto que hay que preparar. Luego la Santísima Virgen es acompañada en su retorno al Santuario, su morada permanente durante todo el año.
Las Fiestas y el Santuario
Este edificio voluminoso, el mayor de Villena, destinado al culto de tan excelsa Señora lógicamente debe estar a la altura permanente que suponen las fiestas. Pues si éstas se celebran con esa solemnidad en honor de esta Señora, el Santuario de su permanencia debe estar en el grado de conservación digno de la misma Señora y equiparado al nivel de sus festividades.
No es defendible la teoría contraria a esta proposición; pues sería ¡lo es!) una falta de respeto y de verdadero amor a la Virgen, que es la piedra angular de los festejos minando el sentido verdadero y la permanencia de los mismos.
El Santuario de la Morenica debe estar en el nivel de conservación, reparación y modernización que le señalan las fiestas y por consiguiente debe ser, como lo son las fiestas, uno de los mejores que España tiene dedicados a la Madre de Dios.
Si el Santuario no está a la altura de ellas habría que rebajar la solemnidad de las mismas, para no incurrir en una incongruencia que rechaza tanto la razón, un estricto espíritu de justicia, como la devoción que todos profesarnos a nuestra Patrona.
Ahora bien: la consideración y vista actual del Santuario no permite suponer unas fiestas de tanta belleza e importancia. ¿A quién habremos de atribuir la responsabilidad de semejante desacuerdo? Este edificio patrimonio del pueblo debe tener consignada una digna partida en el presupuesto de gastos de la corporación municipal que se invirtiera legítimamente en el mismo, que permitiera una digna y guardada custodia de sus alrededores, que llegaran a ser el recreo de la ciudad para que todo se conservara con respeto por religiosidad y civismo.
La Junta de la Virgen, administradora del mismo, no podrá prestarle atención si sus recursos no permiten más atenciones que las demandadas en los precitados días. Realmente viene ya de muchos años la equivocación de dejar al Santuario víctima del descuido; a ello contribuye su distancia: "ojos que no ven...¿?". Todo se escatima para el Santuario como situado en último lugar y las acumuladas negligencias presentan en la actualidad una seria papeleta para resolver, muy desagradable a la comodidad y vanidad; y sin embargo se ha de lograr equilibrar Santuario y Fiestas: que aparezcan en los libros de cuentas cantidades considerables invertidas en su conservación y no se dé el caso de que, en la enumeración anual de gastos de las comisiones cívico-religiosas, entre las muchas salidas no aparezca ninguna destinada al Santuario.
Labor de los villenenses
Todos los villenenses tienen un medio ordinario a la mano para poner su granito de arena en esta obligación que a todos les alcanza, siempre que no estén en extrema pobreza. Es una falta de amor el no pertenecer a la Asociación de la Patrona y contribuir desde la cuota mínima mensual de una peseta a todo lo que representa el culto de la Virgen. Debe ser una gala de las familias estar todos suscritos a la mencionada Asociación, padres e hijos; todos, sin otra propaganda que esa íntima convicción del propio deber, les había de hacer que no faltase su inscripción en la misma, como se dan los nombres en el Registro Civil y al bautizarle. Todo villenense debe ser asociado de su Patrona: no supone nada la pequeña aportación mensual en comparación de lo que se malgasta o como vulgarmente se dice se lleva el demonio.
Las familias dotadas y virtuosas, también como extraordinario podrían derivar un tanto por ciento anual de sus beneficios y ¿qué mejor obra póstumo que con disposiciones testamentarias dejar cantidades para sufragar los gastos de tal o cual cosa del Santuario?
Los que han subido a las bóvedas han visto la gran cantidad de maderamen existente y el subido precio que hoy supone su calidad: con mucha facilidad y con la mayor inadvertencia, cualquier resquicio de una chimenea, se podría producir un incendio -la Virgen siempre lo impida- que sería la total desaparición del Santuario. ¿No sería prudente reparar los tejados y hacer una sustitución con vigas de hierro y cemento? -El altar de la Patrona está aún sin dorar; ¿no parecerá descuido dejar de ocuparse de él con cierta preferencia?
Afortunadamente se aproxima la enmienda. Vayamos pues a sostener la realidad: pasan las fiestas quedando siempre un recuerdo que se repasa con el programa superviviente. El Santuario es una viva realidad que guardará y mostrará a la vista sus mejoras y para autoridades y particulares será corona de alegrías y manantial de bendiciones.
Reaccionemos contra el cual tan típico de la hora presente que aboca las conductas hacia gastos superfluos, perjudicando las atenciones preferentes del hogar, teniendo como consecuencia el desequilibrio de todas las economías. Hogar de todos los villenenses es el Santuario de su Madre y Patrona. Reconocemos que no son ciertamente superfluos los gastos de las Fiestas, siempre dedicadas a exaltar a la Virgen Santísima, pero que en ningún caso vayan aquellos en menoscabo de la conservación y embellecimiento de su santa casa.
Caminar hacia la Virgen,
¡dulce promesa!
Amor que va en volandas,
sosiego y priesa.
Ya estoy por el camino,
dejé mí casa.
¡Cumbres de los Cabezos,
alta atalaya!
Ya te ven mís ojos
allá en la falda:
ya siento, ya lloro
una plegaria
¡Qué breve se me hace
esta jornada,
Alamicos guardianes
de su morada!
Atravesais la Laguna,
cinta de plata,
junto al manantial del Chopo
puso su planta.
Vergel de Virtudes
esta ribera,
donde sobre columna
está la Reina.
Ya entro al Santuario,
la puerta abierta,
quiero pisar descalzo
la santa. Iglesia.
Mis rodillas se doblan,
¡Virgen bendita!
Me siento feliz contigo
¡Qué breves son los instantes
ante tus plantas,
porque el corazón siente
que Tú, le hablas!
Tú le hablas, Madre, en dulce hechizo,
pues mi oración
halla siempre acogida
en tu corazón.
Una vela encendida
voy a dejarte:
mi fe, mi vida, mi amor
quieren quedarse.
También el Santuario
hoy necesita
que repare con mis medios
cualquier cosita.
Mi mano generosa
te cuidará,
así la ruina del tiempo
nunca entrará.
EL CAPELLAN
Ayude y propague esta Hojita
%20copia.jpg)
%20copia.jpg)
%20copia2.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario