Entrevista a Antonio Molina, pregonero del VEM 2026
"Durante el pregón, intentaré no hablar mucho y que la música hable por mí"
Antonio Molina Navalón (Villena, 1965) es compositor, percusionista y técnico. Desde niño mostró una profunda vocación, influido por su tío-abuelo, el maestro Francisco Bravo Gracia, director de la Banda Municipal. Realizó estudios de Percusión, Piano y Violín. También estudia composición. Ha compuesto música para documentales, series y producciones audiovisuales, y desarrollado un repertorio que fusiona rock, música sinfónica y electrónica. Como batería ha formado parte de bandas de jazz, blues, rock, folk y soul. Es el responsable técnico del Teatro Chapí y del VEM.
¿Qué importancia tiene la música en tu vida? Ha estado siempre alrededor de todo lo que he hecho. Todos mis trabajos están de una manera u otra en contacto con la música. Aprendí a afinar pianos, vendí instrumentos, estudié sonido en la UA, fui técnico en un estudio de grabación... Después comencé a sonorizar grupos en directo y eso, junto con el Teatro Chapi, es mi profesión hasta hoy; pero además iba a clases de solfeo y de instrumento, tocaba y toco en grupos e intento buscar huecos para estudiar composición con el fin de escribir música.
¿Qué supone para ti haber sido nombrado Pregonero? Es una responsabilidad enorme porque es un acto que suele atraer bastante público, pero sobre todo porque la calidad, relevancia y nivel de quienes me han precedido es tan elevado que nunca hubiese ni imaginado que me propondrían algo así.
¿Qué podemos esperar de tu pregón? La música estará presente intentando seguir con la línea de mis predecesores, pero que nadie espere grandes sorpresas. Intentaré no hablar mucho y que la música hable por mí.
¿Qué opinión te merece el VEM? Es muy importante, una insignia de Villena. El público lo espera y lo disfruta, van de un escenario a otro y se quedan donde más le gusta lo que escuchan. Es también una actividad divertida para las músicas y tos músicos y especialmente interesante para grupos o músicos que necesitan visibilidad y exponer sus creaciones, para ellos es una oportunidad muy beneficiosa.
Eres el máximo responsable técnico del VEM. ¿Ha sido tu mayor reto coordinar un evento tan grande? Ahora ya tenemos una rutina que simplifica mucho la tarea, pero al principio no fue nada fácil. Hacemos un esquema general y vamos distribuyendo medios y personal, haciéndome cargo yo de una parte de los escenarios. Todavía se podrán mejorar cosas, pero ahora (o vivo con más tranquilidad porque hemos ido aprendiendo de nuestros errores y de los comentarios de los propios participantes. Es un reto, sin duda, pero mi mayor reto sigue siendo escribir música.
¿Qué te consideras más, compositor, músico o técnico? Me considero un músico técnico, o un técnico músico; puedo ser una mezcla de ambas disciplinas. De hecho, no todos los técnicos son músicos, pero la mayoría lo son o lo han sido. En cuanto a la composición, estoy en proceso. Estoy estudiando y no se puede decir que sea compositor porque no tengo la titulación, aunque ya he escrito piezas que han sido interpretadas.
¿Qué prefieres, sonorizar un concierto entre bambalinas o tocar la batería delante de miles de personas? Disfruto mucho más tocando que sonorizando, y no me importa si es para miles de personas o para unas pocas. Actualmente lo paso increíblemente bien tocando con mi grupo, Aretha y los Franklin.
¿Qué importancia tiene la figura del técnico, tan desconocida para el gran público? El público no suele apreciar la habilidad de un técnico, no sabe diferenciar entre el que consigue un sonido de calidad, con una mezcla equilibrada y limpia, o el que simplemente consigue que suene, sin más. Pero yo creo que un sonido de calidad llega al subconsciente y contribuye a que un artista comunique mejor con su público. Por eso es tan importante para los intérpretes que los técnicos estemos constantemente pendientes de cada pasaje, para mezclar con coherencia todos los sonidos. Aun así, el público sabe distinguir cuando el equipo se acopla con esos pitidos desagradables o cuando el micrófono del artista principal no se escucha como debería.
¿Cuál es la situación de la música en nuestra ciudad? Estamos en un buen momento. Hay una cantidad enorme de bandas, coros, agrupaciones y músicos individuales o solistas. Disponemos de lugares para aprender como el Conservatorio, la escuela de la Sociedad Musical Ruperto Chapí, academias como Musikart y una gran cantidad de profesores particulares. Tenemos grandes festivales como el Leyendas del Rock y Aupa Lumbreiras, y se programa gran cantidad de música en los espacios culturales de la ciudad. Y por supuesto, tenemos el VEM, un gran escaparate de la capacidad musical de nuestra ciudad. Para mí Villena está en un buen momento musical, aunque tengo la sensación de que ahora hay menos orquestas de verbena y menos bandas de rock o pop que antes. Y también que es mucho lo que tienen que luchar los músicos y los artistas en general para sobrevivir en este mundo tan complejo y confuso, aunque esto es algo generalizado, que no solo pasa en Villena.
Carlos Prats - Revista Vem 2026

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