11 abr 2026

1920 EL PASODOBLE "VILLENA" DEL DIRECTOR Y COMPOSITOR PASCUAL MARQUINA NARRO

... PASODOBLE VILLENA
Este programa de fiestas de 1884 fue publicado íntegro precisamente en las páginas 266 y 267 de la Revista Anual Día cuatro que fuera del año 2000 por Alan Brotóns Hernández. Queda, por lo tanto, suficientemente demostrada la participación de bandas de música acompañando a las comparsas villenenses en las fiestas de 1884 y con anterioridad a ese año, porque en 1884 fue cuando se editó el primer programa de fiestas. En dicho programa, a las bandas de música se las denominaba “bandas militares”, aunque no tenían por qué serlo verdaderamente, ya que cuando venía alguna banda militar de verdad, en años posteriores, se hacía constar así y se especificaba el regimiento al que pertenecía. Esto fue lo que ocurrió con la Banda de Música del 2º Regimiento de Ingenieros Zapadores Minadores de Madrid, que participó como banda invitada en las fiestas de Villena de 1927, dirigida por el conocido Pascual Marquina (autor de los pasodobles Villena y España Cañí).
PASCUAL MARQUINA NARRO
(Calatayud, 1873 - Madrid, 1948) 
Acunado por lo recios sones de las jotas de Matevo y Miguel Asso, cuando la primavera estallaba en las ramas vencidas de los frutales de Aragón, en la patria chica del poeta Marcial, junto a la colegiata de Santa María la Mayor, el 16 de mayo de 1873 nació en Calatayud (Zaragoza) Pascual Marquina Narro.
Su padre, director de bandas civiles -dirigió las de Tobé, Torrella y Unión Bilbilitana- le aleccionó en el solfeo y a los siete años ingresó en el Coro de Infantes de la Basílica del Santo Sepulcro con su primer profesor Ildefonso Pardos, Maestro de Capilla.
Su afición desmesurada por la música le hizo ingresar en la banda Unión Bilbilitana, donde a los 9 años ya tocaba el flautín. Su constante aprender le llevó a empezar a componer y a los quince años escribió su primera obra, un Osarum para tenor y órgano. Calatayud se fue quedando pequeña para sus aspiraciones y a los diecisiete años se trasladó a Daroca para dirigir su banda. Dos años duró esta formidable experiencia que puso alas a una inquietud que no cesaba, hasta el punto de adelantar su reemplazo y marchar a Barcelona para ingresar en la Banda del Regimiento de Luchana, lo que le permitió tocar en orquestar y estudiar armonía y composición con los Maestros Varela, Silvario, Martínez Soralla y Bonet.
En 1901 se presenta a oposiciones para ingresar en el Cuerpo de Músicos Mayores del Ejército. Contiende con treinta y ocho opositores, obtiene el número uno y la plaza de director de la Banda del Batallón de Zapadores de Llerena de guarnición en Madrid.
Ha cumplido uno de sus sueños: llegar a la Capital para tratar de introducirse en el mundo musical de Madrid; de Barcelona trae un buen número de obras de todos los géneros, tiene prisa, voluntad y unas ganas enormes de estrenar; le advierten de la dificultad que entraña la empresa; es la misma situación que, cuanto en 1894, Bretón confió en Albéniz para estrenar alguna obra.
El Teatro Lirio lo tenían copado Chapí, Fernández Caballero, Valverde, Chueca... y dos autores jóvenes que se incorporan en 1901: Amadeo Vives y José Serrano, el primero con Don Lucas del Cigarral y el valenciano con La Reina Mora.
Marquina no se amilana, trabaja sin descanso, lucha y estudia sin horas, se relaciona con el mundo de la cultura y aparecen los primeros libretos para musicar... y uno de ellos, titulado La última copla de Jackson Veyan y Jesús Plaza, gusta a los famosos Loreto Prado y Enrique Chicote que deciden estrenarlos en 20 de febrero de 1904 en el Teatro Moderno. La noche del estreno hay un espectador de excepción entre bastidores que abraza y felicita a Marquina por el éxito conseguido... es Ruperto Chapí que le profesa sincera amistad y que le alentaría hasta la muerte del glorioso autor de La Revoltosa en 1908. Marquina le profesó un cariño absoluto toda la vida.
A partir del éxito de La última copla, Pascual Marquina colabora con Pablo Luna y Blasco Ibáñez en Sangre y Arena, con Celestino Roig en El tren de lujo, con Miguel Mihura y Ricardo González en El candil del Rey, con Enric Morera en L'hivern, con Padilla en Sol y caireles, ... así hasta más de cincuenta zarzuelas, algunas con más de doscientas representaciones.
Mientras, siguen naciendo sus obras populares, aquellas que le darían tanta notoriedad, los pasodobles, pasacalles, mazurcas, chotis... Las jotas que llevaría siempre en el corazón y que las haría bailar con marchosería y garbo abrazadas a un pasodoble.
En 1914, dirigió la Orquesta del Teatro de la Zarzuela, labor que desarrollaría varias temporadas y en 1916 empuña la batuta para dirigir la Banda de Ingenieros, de tanto prestigio, que había tenido por directores a los famosos Eduardo López Juarranz -inolvidable autor del pasodoble La Giralda- y a Arturo Saco del Valle, y que alternando con la de Alabarderos actuaban en la Parada de Palacio. Marquina obtuvo enormes éxitos nacionales e internacionales con la mencionada agrupación, lo que vienen a confirmar sus numerosas grabaciones.
Durante dieciocho años fue director artístico y de orquesta de la Compañía Gramofónica La Voz de su Amo. Admirado y querido por cuantos intérpretes tuvo, grabó con Anselmi, Titta Rufo, María Galvani, Amelia Galli-Curci, Humberto Macnez, Cora Raga, Marcos Redondo -que le estrenó su zarzuela grande Santa María del Mar-, Eduardo Marcén, Palacios, Emilio Segi-Barba -que estrenó su himno de la Unión de Radioyentes-, Pastora Imperio y la Argentinita, que bailó su obra más universal y rotunda: España Cañí.
Amigo de los artistas de su época, recordó siempre con inmenso cariño a los maestros Serrano, Alonso, Guerrero, Ángel Mingote, que le dedicó el pasodoble Marquina cantor baturro... En su tertulia del Café Castilla eran asiduos Jardiel Poncela, Emilio Carrere -su entrañable amigo por el que sentía pasión-, José Isbert, el torero Bombita, Nicanor Villalta...
Vocal musical del Círculo de Bellas Artes. Representante de la Sociedad Española de Derecho de Ejecución, fue junto a Eduardo Marquina, Grichot, Baixader, Bolaños, Monreal y los franceses Turnie y Delavenne uno de los firmantes del tratado de incorporación de la Sociedad de Autores Españoles a las demás sociedades de Europa.
Pero su pasión más encendida fue Aragón, donde volvía siempre y al que dedicó páginas entrañables: Sabiñán, Los de Ricla, Himno a Daroca, La Marcha de la Alegría, ¡Viva Calatayud!, ¡Viva la Jota!... y su último pasodoble en su último suspiro ¡Viva Aragón que es mi tierra!
Pascual Marquina falleció en Madrid, el 13 de julio de 1948. Estaba en posesión de la encomienda de Alfonso XII, Placa y Cruz de San Hermenegildo, Cruz del Mérito Militar, Cruz del Rif, de Alfonso XIII y Caballero con Cruz de la Real Orden Victoria de Inglaterra.
Aragón no le olvidó y le dedicó calle en Zaragoza y Calatayud junto con un monumento, original de Juan Cruz Melero, así como en Villena, y cada primavera cuando en las ramas vencidas de los frutales se columpia el mes de mayo, los sones de sus pasodobles acarician el aire de España con un contrapunto de jota.
Revista Día 4 que fuera 2000

1990 «SIEMPRE JUNTOS»

«Siempre juntos»
¿Recuerdas amor, aquella primavera? 
Brotaban los árboles. Las ilusiones 
dormían en mi pecho la emoción primera. 
Todo era diáfano, risas y canciones. 
Después... el verano, con fruta madura 
y su paladear de dulzura y sabor.
También con nosotros, sueños de ventura 
nos fueron granando el dulce corazón.

Más de pronto surgió la terrible guerra 
enfrentando a hermanos en lucha cruel; 
hiriendo a mansalva, con dolor que aterra 
bellos sentimientos trocados en hiel. 
Se produjo un cambio moral en las vidas 
restándonos deseos de querer amar, 
y utópicas ideas poco compartidas 
con resentimientos en proceloso mar.

Nueva primavera, perfumada aflora. 
La ilusión primera viene con nosotros 
cuando mi corazón compungido aún llora, 
dolido por tantos y crueles destrozos. 
Volvimos a la vida con fe y entereza 
formando un hogar de esperanzas y frutos; 
tomando del amor su inmensa riqueza 
vimos crecer hijos sanos e impolutos.

Tú y yo, siempre juntos, hicimos camino. 
Cayeron las hojas. La tarde ha llegado 
imponiéndonos ella nuestro destino: 
somos árbol viejo, seco y desnudado. 
Lo que fue la siembra de aquella labor...
ya fuera del hogar germina esplendente. 
Es, como rica ofrenda al mutuo calor 
que espera el invierno, bien serenamente.

¡Años otoñales! Bendita la aurora
que alumbra conciencias sin oscuridades.
Feliz es el alma cuando en ella mora
la PAZ de conciencia que enciende bondades.
Fuiste luminaria en el oscuro puerto
donde peregrino, deseaba encontrarte;
quiso el buen Cupido, de que fuera cierto
el sueño de amores... que me regalaste.
Francisco AZORÍN VALDÉS
Extraído de la Revista Villena de 1990 

2010 FIESTAS DE SAN ANTÓN VILLENA

La ermita de San Antón se encuentra en el casco antiguo de Villena (Alicante), en las cercanías de la plaza de Santiago. Su construcción data de, al menos, 1586 y tiene la condición de Bien de Relevancia Local, además de estar incluido en el BIC que conforma el centro histórico de la ciudad.
La ermita data del siglo XVI, siendo la primera mención que se conserva de ella de 1586. Consta que en 1709 ya se celebraban las fiestas de San Antón, que son por tanto unas de las más antiguas de Villena. Ese año hubo «habas y guijas, hoguera, toñas y fuegos de artificio», tradiciones las tres últimas que se han mantenido hasta la actualidad.
Año tras año, con una continuidad digna de encomio, el barrio de San Antón viene celebrando el día de su Santo Patrón, con unas metas distintas en función de las necesidades. Eso sí, sin olvidar nunca el motivo religioso de las mismas. 




















 Fotos... Antonio García "Cafetero"

1958 CUADRILLA DE PASCUAS EN BULILLA

Arriba... Hilario Hernández Hernández (Riesma), x, Pi, Vicente Tonno, Hermógenes Coloma (Cervantes), José Hernández (El Peluquero), José (Bejofor).
Bajo... Leonor Francés Soler (Perfolla y Alcaldesa), x, Conchi, Juana, Virtu Candileja, Maruja (Peluquera), Isabel (Bejofor), Hermana de Pepe El Largo y su marido 
Pascuas Bulilla 17 abril 1958

1974 AMIGAS EN EL PATIO DEL SANTA TERESA

Cuatro amigas en el patio del Colegio Santa Teresa del Barrio San Francisco... Fecha sin confirmar.
Paqui López, Virtu Navarro "la pilili", Apolonia Navarro y Angelita.
Foto cedida por... Virtu Navarro

1983 INVITACIÓN II EXPOFIESTA VILLENA

Cedida por... Enrique

1982 INVITACIÓN I EXPOFIESTA VILLENA

Cedida por... Enrique

10 abr 2026

1968 CUADRILLA DE PASCUA EN LA VIRGEN

Día del Voto entre amigos en casa de Luis Murillo (Joyería Murillo) en las Virtudes. Cuadrilla de Pascua en el video aparecen… Gloria Aznar, Marilina, Anita Menor, Amparito Huertas, Paco “el pescadilla”, Antonia Pérez, Manolo Rodríguez y varios amigos más. Los jóvenes… Mari Ángeles (Alicante), Puri González, Mª José Botella, María Jesús Rodríguez, María Teresa Rodríguez y varias amigas más.
Película filmada con un tomavistas en 1968 por Manolo Rodríguez Lidó.
Cedido a Villena Cuéntame por... Adriana Bonastre Rodríguez
LAS PASCUAS. Texto extraído de la Revista Villena de 1953
LA PASCUA DE RESURRECCIÓN; por antonomasia, «las Pascuas». Fiesta de Primavera, época en que hacen eclosión, pujantes, arrolladoras, exclusivas, las fuerzas vitales de la Naturaleza.
El Cristianismo, que no es ni tristón ni huraño como algunos se empeñan en hacernos creer, supo hacer suya esta festividad de origen pagano—parece ser que los romanos se regalaban en ciertas épocas del año «monas» de verdad—que en Villena se celebra con más bullicio y algazara que en parte alguna.
Durante cinco días, el anochecer de la Ciudad se convierte en una verdadera orgía de músicas y colores, sorprendente para quien por primera vez la contempla. Es difícil imaginarse algarabía más grata, en la que toman parte cuantos se hallan comprendidos en esa zona de límites elásticos que se llama LA JUVENTUD.
Presentamos en estas páginas varios aspectos de la fiesta captados por la cámara de Menor.

1934/35 ALUMNOS COLEGIO SALESIANO

Alumnos del colegio Salesiano 1934-1935
De izquierda a Derecha...
1ª fila sentados… Octavio Hernández García (el barbero), Picazo, Martín Hernández Torró, Andrés Pérez Conejero “Orejicas”, Vicente García López, Francisco Menor, Ramón Sarrió, Morales.
2ª fila… Carlos Guillen Domene, Francisco Mira Lara, x, Francisco García Cervera “Piñuelo”, Ángel Celiberti Hernández, x, Amando Jordán, Antonio Hernández Ferriz “Risicas”, José Navarro Ortin, José López Ayelo.
3ª fila… Bienvenido Ramírez, Pedro Navarro “Valeriano”, Ignacio, Juan Leal Maestre, Joaquín Rivera Hernández, Collado, Ramón Cabanes García, Simin Rodenas, Juan Martínez Hurtado, Paquito Pascual.
4ª fila… José Micó Sevilla, Soriano, Rafael Valdés, Fernando Ferrando González, Pedro Milán, José Gómez “Lancero”, x, Rafael Hernández “Marqués”, Sauco “El Peito”, Pascual Ribera Hernández.
Profesor: Don Luis Jiménez Bernal de Palamós (Gerona) al que se le decía don Emilio ya que como se necesitaba título para dar clase se presentaba como don Emilio González arrere que era hermano de don José María González Arrere, que era hermano de D José Mª González Arrere.
Foto original
Foto cedida por... Miguel Micó Milán - Información... Francisco Ferrando Medina.

1965/2023 PEÑA LOS ALTIBAJOS “LAS PASCUAS”

Al igual que en años anteriores y una vez más nos hemos reunido los integrantes de esta peña de amigos que tras la procesión del Encuentro el día de Viernes Santo hemos estado en el campo de los amigos Miguel y Conchi para pasar el día y dar comienzo a la festividad de la Pascua.
Otros años por circunstancias no hemos estado al completo por haber salido alguno de nosotros de viaje pero esta vez sí incluso con los amigos Pepe y Pilar que se desplazan desde Alicante donde residen para acompañarnos.
Destacar que esta entrañable amistad viene desde críos cuando vivíamos en la calle Isabel La Católica algunos de nosotros, luego se han ido agregando amigos en etapas de marchar al extranjero, de novios, del servicio militar, casamientos, hijos, nietos, bodas de plata, bodas de oro donde hemos celebrado todas las posibles pero no de manera general pues los amigos Barragán y Jaime esposos de Pilar y Elvira fallecieron con anterioridad, por lo que seguimos disfrutando con la amistad de sus viudas, hijos y familia.
Por eso cada vez que nos juntamos los días se hacen más cortos y es una satisfacción el rememorar pasajes actuales y pasados de la vida a la que procuramos sacarle lo positivo para que nuestros hijos y nietos tengan constancia de lo que es gozar de una buena amistad.
Con el deseo de volvernos a juntar cuanto antes nos despedimos hasta la próxima.
Las Virtudes año 1965 
Pepe, Pilar, Reme, Pepe, Miquel, Conchi, Pilar, Barragán, Nati y Toni.

Villena año 2023 
Manuel, Pepe, Toni, Conchi, Pepe, Nati, Miguel, Rosario, Nati, Pilar, Elvira, Tomás, Maruja, Pilar, Pepe y Reme. 
José Hernández Hernández. Peña Los Altibajos

1983-2008 PEÑA "LA GOLICA" ESTUDIANTES

ESCUCHAR... LA GOLICA
LA GOLICA 25 AÑOS Por "La Golica" Bernabé Ruiz 
Estamos celebrando el veinticinco aniversario de nuestra Peña. Este es un buen motivo para que demos a conocer cuáles han sido las andanzas que durante ese tiempo hemos pasado y que a modo de crónica, resumiendo, relatamos a continuación.
Nos tenemos que remontar al año 1983. En ese año, los cargos de nuestra Comparsa, como se dice ahora, fueron Julio Guillén Domene y Francisco Úbeda Martínez, Capitán y Alférez, respectivamente, componentes de la peña, (entonces sin nombre). Esto hizo que en aquellas fiestas y claro, en los desfiles, quisiéramos acompañarles formando delante de ellos. Este deseo se veía entorpecido a que no era visto con agrado por algunos, e hizo que surgieran discrepancias, en algunos momentos. Al pedir intervención de la Directiva, se nos decía que de haber estado inscritos como Peña hubiera sido más fácil, pues nos hubieran incluido en el orden de los desfiles.
Esto fue lo que nos puso manos a la obra, y convocamos una reunión, con cena claro, en el ya desaparecido Bar Oliva de la Plaza de Biar, en la que tras varias propuestas elegimos el nombre de "La Gola", prenda muy significativa de nuestro traje, que para darle un carácter más "entrañable", decidimos convertirlo en "LA GOLICA". 2006 con el Tito de cabo.
Este es el nombre con el que nos hemos identificado a partir de entonces, primando un objetivo, que es lo que ha hecho que perduremos hasta hoy. Ese objetivo es la Comparsa.
Nuestra Peña si en algo se precia, es en no quedar indiferente en aquello que tenga relación con la Comparsa. Desde el primer momento hemos intentado estar al lado de cualquier objetivo que ésta se hubiera marcado. Tanto como colectivo como a título particular, hemos querido estar y estamos, colaborando con todo lo que se nos requiera, y eso hace que nos aglutinemos, a veces sorteando dificultades, que de otra manera, seguramente, no lo hubiéramos hecho.
Una vez elegido el nombre, lo comunicamos a la Di¬rectiva, por escrito (del que conservamos copia como una reliquia), y en él se relacionan los componentes, diremos fundadores, que son : Julio Guillén Domene - Francisco Úbeda Martínez - Manuel Marco Rubio - José Manuel Moreno Poveda - Santiago Moreno Poveda - Martín García Estevan - Luis Navarro Hernández - Pedro Crespo Martínez - Valeriano Navarro Varona - José María Soriano Ruzafa - Florencio Guillén Domene - Pedro Calabuig Olcina - José Fernando Hernández Milán - José Antonio Salguero Torres - Francisco Hernández Lorente - Bernabé Ruiz Milán.
A renglón seguido confeccionamos el anagrama o logo, que nos sirviera de emblema. La idea se le propuso a D. Vicente Rodes Amorós, quien plasmó con total acierto el encargo recibido, siendo el que hasta la fecha lucimos y nos identifica como Peña, utilizándolo para todo con lo que se nos relacione. Es el mismo autor el que ha realizado la adaptación que de él se ha hecho, para la celebración de este veinticinco aniversario.
Un acuerdo que se tomó en aquella primera reunión, y que todavía perdura, si bien tenemos que reconocer que últimamente con ciertos desajustes, son las juntas que la Peña realiza. El acuerdo fue, que todos los meses, primero se dijo que los últimos viernes de cada mes, y después fueron los primeros de cada mes, pues coincidíamos con la Peña Quevedo en La Troya, haríamos una cena de hermandad. Se acordó también que en el mes de Julio serían dos las cenas, y en el mes de Agosto todos los viernes.
Para que no cayera en olvido, por si acaso, tomamos la costumbre de convocar estas Juntas con la correspondiente citación por escrito. De estas reuniones, Juntas, comidas y cenas, cabe destacar, cómo no, nuestra comida de hermandad, que siempre hemos hecho después de fiestas, y que si la economía lo permite, es amenizada por una Banda de Música.
En la actualidad la Peña está formada por : Roberto Varela Sáiz - Luis Navarro Hernández - Francisco Hernández Lorente - Martín García Estevan - Manuel Marco Rubio - Francisco Úbeda Martínez - José Moreno Poveda - Santiago Moreno Poveda - Joaquín Navarro Calomardo - José Menor Albero - Alfonso Laguna Cerezo - Francisco Laguna Cerezo - José M.ª Martínez Cerdán - Ángel Luis Moya Hernández - Juan Palao Menor - Fernando Martínez Rodes - Julio Guillén Domene - Bernabé Ruiz Milán.
Para concluir tenemos que relatar la consecución de un objetivo que para todos era una gran ilusión, y es el tener una pieza musical que llevara nuestro nombre "LA GOLICA". En en Teatro Chapí con el maestro Grau.
25 ANIVERSARIO "LA GOLICA"A todos gracias y Felices Fiestas. 
Gracias a todos los componentes de la Peña "La Golica" por esta colaboración con Villena Cuéntame, y animamos a otras peñas con solera a ponerse en contacto con nosotros...
Gracias a David Murillo y Visual Sonora por colaborar en este artículo.

1992 LA FOTOGRAFÍA EN IBEROAMÉRICA

LA FOTOGRAFÍA EN IBEROAMÉRICA 
Por FLORENTINO GONZALEZ MARTIN
Los «encuentros» fotográficos de Arlés de la edición de 1991 estuvieron dedicados a los fotógrafos en Iberoamérica, es decir, los nacidos entre Río Grande del Norte y la Tierra del Fuego.
Las diferentes exposiciones que tuvieron lugar en os numerosos locales habilitados en la ciudad, sorprendieron a la mayoría de los visitantes, aficionados o no, tanto por la calidad técnica de los trabajos presentados, como por el contenido artístico y sobre todo por la carga social que en aquellas fotografías se expresaba.
Muchos de los autores de la magna exposición son conocidos por los trabajos que se observan en revistas y exposiciones de ahora. Pero los hay que son desconocidos o casi desconocidos. Fotógrafos de hace años, de los inicios de este arte, los primeros en la fotografía de Iberoamérica. Casi, casi desde cuando se inventó la fotografía, desde primeros de este siglo.
De todos los que allí tuvieron su obra expuesta, hay dos que destacaron: MARTIN CHAMBI y MANUEL ÁLVAREZ BRAVO.
MARTIN CHAMBI fue el protagonista de aquellos encuentros de hace un año. Una de sus fotografías se eligió como cartel anunciador de los «encuentros», la titulada «LA SENORITA TORERA».
Martín Chambi (1891-1973), peruano, trabajó ininterrumpidamente desde 1920 hasta su muerte en la ciudad de Cuzco. Era pequeño, muy pequeño. De él dijo Mario Vargas Llosa que cuando se situaba detrás de la cámara, se metamorfoseaba en un gigante, pues era una verdadera fuerza de invención y creación de vida. Se le considera como la culminación de la fotografía de estudio con luz natural a finales del siglo XIX y principios del XX, así como el documentalista de la cultura nativa de su país.
La influencia fotográfica la recibió observando al fotógrafo de la empresa donde trabajaba su padre. Buscó y encontró trabajo como aprendiz con un fotógrafo de la ciudad de Arequipa. En 1917 se independiza y monta su propio estudio como profesional en Cuzco. Durante muchos años se dedicó a realizar retratos a toda la sociedad de Cuzco. Por otra parte, promocionó la cultura de su pueblo en todas sus ramas y creó la Academia de Artes Plásticas.
Poco antes de establecerse en Cuzco, Chambi ya había viajado mucho a través de las altas tierras del sur, desde el Titicaca a los valles del trópico y Amazonas. La mayoría de estos viajes se realizaron en mulos con los pertrechos correspondientes a los fotógrafos de aquella época, esto es, las tremendas cámaras para placas de hasta 18x24 cm. Realizó, con su cámara, todos los reportajes de los acontecimientos que eran propios de inauguraciones, acontecimientos sociales, fenómenos naturales, como el terremoto del año 50, en el que la mayor parte de la ciudad de Cuzco quedó destruida.
Pasado el tiempo, y con motivo del 50 aniversario como fotógrafo, sus hijos montaron una exposición retrospectiva de su magno trabajo. Cumplidos los 60 años, el ritmo de trabajo se hizo más lento y el interés por mostrar sus obras recientes fue a menos. Las pocas exposiciones de sus trabajos se realizaban conjuntamente con su hijo Víctor. En 1971 fue designado «patrón» de la primera promoción de fotógrafos profesionales en la Escuela Nacional de Artes Gráficas de Lima.
Cuando murió en 1973, sus trabajos no estaban catalogados y existían pocas copias de la inmensa cantidad de placas que tenía almacenadas. En estos archivos se halló que el 75% de las placas eran retratos comerciales.
En 1977 la obra fue rescatada y restaurada por el fotógrafo y antropólogo americano Edward Ranney con ayuda de la familia Chambi. Se lograron rescatar unas 15.000 placas de las que se restauraron unas 7.000 y se positivaron 5.000. Muchas de éstas fueron expuestas en Arlés, para asombro de cómo se puede manejar la luz natural.
MARTIN CHAMBI dejó escuela en Perú con fotógrafos de hoy como Javier Silva, Roberto Fantozzi, Teo A. Chambi Mariel Vidal y Luis Toledo.
Otro destacado en Arlés es el mexicano MANUEL ÁLVAREZ BRAVO, nacido en Ciudad de México, detrás de la catedral donde sus antepasados tenían los templos dedicados a sus dioses, como él dice. Surgió como fotógrafo en la segunda década del siglo XX, cuando se gestaba la consolidada cultura mejicana después de la Revolución.
En 1922 empezó a interesarse por la fotografía y se inició en ella como autodidacta. Influyeron en él las corrientes del arte cubista y abstracto procedentes de Europa. Por ello sus primeras fotografías se realizaron en este sentido. También tuvieron influencia los fotógrafos de la época —Stiegliglitz y Steichen—, y más tarde Ansel Adams, Kertesz, Sander y Walker Evans.
Pasada estas impresiones, se empezó a interesar por lo autóctono y sobre todo lo referente a la cultura de su país, éxito.
Dijo en cierta ocasión: «Atraído, desde siempre, por el arte, cometí el generalizado error de creer que la fotografía sería el camino más fácil. El recuerdo de mis incursiones en otras disciplinas me ha hecho comprender, por fin, que he encontrado mi camino para siempre».
Todo su trabajo fotográfico tiene un eje fundamental. A pesar de lo cambiante de las modas en los atuendos y en las costumbres, a pesar de lo cambiante en el medio exterior y en lo social, a pesar de lo cambiante en los estilos arquitectónicos, las fotografías de Álvarez Bravo siempre manifiestan los mismos sentimientos, la bizarría del indio de su país. Sus imágenes se basan en pocos elementos, pero siempre idénticos a sí mismos. Narran historias tristes y dolorosas. Transmiten lo cotidiano.
Manuel Álvarez Bravo también creó escuela, y su estilo se ha derramado en fotógrafos como Rafael Doniz, Graciela ltubide, José Angel Rodríguez y Flor Garduño. Todos o casi todos estuvieron en Arlés.
Otro importante fotógrafo es el argentino HUMBERTO RIVAS, nacido en Argentina en 1937, por lo tanto posterior a Chambi y Álvarez Bravo. Está situado entre aquella generación y la de ahora. Está considerado como retratista, pero retratista de la desnudez, que no del desnudo. Fue discípulo de Anatole Saderman, fotógrafo ruso afincado en Argentina, y de él aprendió su especial manera de realizar sus retratos. Según Humberto, aprendió observando la forma de trabajar de su maestro y sin hablar de técnicas ni procesos.
Se inició en la fotografía por el camino de la pintura y el diseño, y en 1957 se decide por la fotografía. En 1959 realiza la primera exposición. Entra en el Instituto de Tela como fotógrafo y, tras el cierre de éste en 1970, pasa al Centro de Investigación, Arte y Tecnología. En 1971 abre un estudio de fotografía publicitaria. En 1976 se traslada a España por motivo de los cambios políticos de Argentina y rápidamente toma contacto con el ambiente cultural de Barcelona. Entra como profesor de fotografía en el Centro de Investigaciones Artísticas de Xavier Corberó.
Ha realizado numerosas exposiciones desde 1960 hasta ahora, y también ha estado en los «encuentros» de Arlés.
Estuvieron en Arlés bastantes más fotógrafos iberoamericanos, pero entre ellos hubo dos con características especiales: JUAN RULFO y SERGIO LARRAIN.
JUAN RULFO es mucho más conocido como escritor, pero también se dedicaba a realizar fotografías. Con una vieja Rollei, realizó unas 6.000 fotografías a las que no les dio importancia y que fue guardando en una caja de zapatos. En 1980 salieron a la luz. En ellas se refleja la belleza y a la vez la dureza de la vida social, y resultan magníficas en cuanto a técnica y contenido.
JUAN RULFO fotografiaba por temporadas, que eran coincidentes con la actividad literaria; ambas corrían parejas. En sus fotografías se observa lo que se describe en su novela «Pedro Páramo», que cautivó a escritores como Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Julio Cortázar, y donde aparece la misteriosa ciudad de los muertos vivientes.
SERGIO LARRAIN es un fotógrafo de la Agencia Magnum, y es el pionero de los fotógrafos que toman los textos literarios como aliados de su producción fotográfica. Fue amigo de Pablo Neruda, con el que caminó por las calles de Valparaíso fotografiando lo que Neruda describiría en sus poemas.
«Una buena imagen nace de un estado de gracia. La gracia se manifiesta cuando se está libre de convenciones, libre como un niño en su primer descubrimiento de la realidad. El juego consiste en organizar el rectángulo». Son palabras de LARRAIN.
Extraído de la Revista Villena de 1992

1991 LOS SAMBENITOS DE VILLENA

LOS SAMBENITOS DE VILLENA  Por Faustino Alonso Gotor
La Inquisición fue instituida con el fin de extirpar la herejía. En la época a que nos vamos a referir, los herejes más perseguidos fueron los mahometanos españoles obligadamente bautizados, y los judíos confesos que tras haber huido a Portugal en la expulsión de 1492, regresaron a España, masivamente, después de la anexión del país vecino en 1580. Las penalidades impuestas eran varias. Una de ellas fue, la de vestir un SAMBENITO, es decir un ropaje en forma de saco amarillo, pintado con dos cruces de San Andrés y lenguas de fuego, reconocible a gran distancia y causante de indignidades y peligros a quien lo vestía por imposición.
La costumbre iniciada a principios del siglo XVI, posteriormente se hizo general y permanente por las Instrucciones Oficiales de 1561, las cuales estipulaban que «todos los sambenitos de los condenados vivos y difuntos, presentes o ausentes, se ponen en las Iglesias donde fueron vecinos... porque siempre haya memoria de la infamia de los herejes y de su descendencia»1. Cuando por el tiempo tales ropajes se destruían, eran renovados por otros a los cuales se les volvía a inscribir la frase que siempre llevaban: «Dannsa hereditas».
Los sambenitos colgados en las Iglesias, eran profundamente odiados por los pueblos dada la ignominia que llevaban consigo. La Inquisición tomaba tal determinación incluso ante sospechas no bien fundadas. En 1516 los sicilianos arrancaron los sambenitos de sus Templos y jamás fueron reemplazados. Durante 1570, Logroño, también consiguió el mismo resultado alegando al Tribunal Supremo, que tal deshonra pertenecía a las Iglesias de otras poblaciones.
Un procesado con el “Sambenito”
En 1580, los villenenses, sufrieron igual oprobio cuando la Inquisición de Murcia colgó trece sambenitos en nuestra Arciprestal de Santiago. En la década de los años sesenta del siglo XVI surgen, en Villena, dos casos premonitorios y acaso motivo indirecto de los trece sambenitos antedichos. Estos casos fueron el de Juan Martínez, alpargatero, y el de Damián Alonso, vecino de Onil2 . Ambos pretendieron avecindarse en Villena y por lo tanto estaban obligados a probar que no eran descendientes de judíos, falsos conversos o de Pachecos, según estatuía el Privilegio de Limpieza de Sangre de la Ciudad. Esta circunstancia, de dudosa probanza, fue aprovechada por la Inquisición para meterse por medio. En el caso de Juan Martínez, los villenenses lograron zafarse del sambenito, apelando que su familia y antepasados eran naturales de Villanueva de Alcaraz y por tal motivo era en aquella Iglesia donde habría de ser colgado.
El caso de Damián Alonso es curioso porque nos remonta al año 1476 en el cual, los villenenses se sublevaron contra el poder del, Marqués, expulsando y apuñalando a sus favoritos moriscos y judíos falso-conversos. Su probanza fue exhaustivamente discutida por los Regidores villenenses3 en cuya controversia, Hernando de Medina hizo notorio que por medio de los Inquisidores de Valencia, era conocedor de que, Damián Alonso, había sido Familiar de la Inquisición, y que ésta le había quitado la Familiatura porque descendía directamente de los falso-conversos expulsados de Villena hacía 80 años. Sin embargo, tras votación en dicho Ayuntamiento, fue admitido como vecino.
La tenaz investigación de la Inquisición no cesó hasta encontrar trece causas de confesos, posiblemente también la de Damián Alonso, todas ellas pertenecientes a los que sobrevivieron a las matanzas de 1476. Los inquisidores, implacablemente, colgaron los trece sambenitos en la Iglesia de Santiago de Villena el día 15 de septiembre de 1580.
La indignación de los villenenses les llevó a que, tres días más tarde, se reunieran en el Ayuntamiento, paro, semejante a la actitud de los logroñeses, recurrir al Real Consejo de la Inquisición, por medio de los letrados que la Ciudad tenía en la Corte, y aconsejados, también, por el Licenciado D. Antonio de Mergelina, con el fin de "que los dichos sambenitos se quiten de la Iglesia de Santiago". Los argumentos expuestos en dicho recurso fueron los siguientes.
Los sambenitos pertenecían a personas que delinquieron antes de establecerse, permanentemente, la Inquisición en España.
En aquel entonces tales personas fueron expulsadas de esta Ciudad, o bien muertas, por los cristianos viejos vecinos de ella.
Los Reyes Católicos, estatuyeron que ningún confeso, ni descendiente, pudiera avecindarse en Villena; por lo tanto al excluirlos de la Ciudad, entendíase que también quedaban excluidos los sambenitos citados, creados posteriormente.
La queja unánime de los villenenses de que no habiendo ningún descendiente, ni transversal, ni deudo de aquellos confesos, algunas personas que pudieran tener un nombre similar, quedaban ante alguna nota posible de infamia.
Estos argumentos fueron llevados a la Corte por el Capitán Pedro Rodríguez Navarro, con salario de 22 reales, casi el doble de lo que se acostumbraba, pagados por el erario municipal y por los vecinos. Nada consiguieron aquellos villenenses, puesto que al año siguiente volvió a hacer las mismas gestiones, en nombre de la Ciudad, D. Pedro Martínez Vizcaíno de Erquiaga4, quien estuvo en Madrid, ocupándole el viaje 126 días, contadas las trece jornadas de ida y vuelta, siendo su salario de 1.386 reales.
En 1619, vuelve a negociarse el asunto de los sambenitos por medio de Gaspar Cotes, que a su vez era Familiar de la Inquisición. Las gestiones de este villenense, de ilustre apellido, debieron ser positivas puesto que dichos sambenitos, no solamente, jamás se vuelven a citar, sino que 40 años más tarde, concretamente en el Acta de Ayuntamiento del 26 de julio de 1659, queda bien claro que «en esta Ciudad, de mucho tiempo a esta parte, no se ha visto sambenito alguno, colgado en la Iglesia Mayor»; tal manifestación fue originada porque en dicha fecha, el Tribunal de la Inquisición, remitió al Concejo villenense la noticia de colgar unos sambenitos relacionados con los portugueses que, años ha, vivieron en Villena; pero, como después veremos, este intento de la Inquisición no se llevó a efecto. En cuanto a lo relacionado con dichos portugueses, efectivamente, el primero que llegó a nuestra ciudad fue Manuel Almeida, quien pidió vecindad el 18 de octubre de 1578. Tres años después prestó 1.100 reales, nada menos, que al Ayuntamiento de Villena. Almeida se adelantó cuatro años a la expulsión definitiva de los judíos portugueses, decidida desde Lisboa. Tras él, llegó, en 1584, su yerno Duarte Rodríguez, y posteriormente: Manuel Hernández, Simón Rodríguez, Juan Almate, Gerónimo Hadida, Jaime lzmale, Francisco Corbó, Manuel Fernández, Diego Gómez con su yerno Melchor Fernández, Francisco Vázquez, Manuel Pérez y Gaspar Díaz.
Numerosas fueron las advertencias de diversos Ayuntamientos para que aquellos moradores, en Villena, que no hubiesen dado el nombre de sus padres, abuelos, y lugar de nacimiento, lo hiciesen en un tiempo determinado con el fin de que depositasen las fianzas correspondientes para que un Regidor, fuese, en estos casos, a Portugal para probar que no son, ni descienden, de confesos.
Durante el año 1607 se intensifican estas advertencias o Provisiones, llegando a cinco las que se hicieron. La última fue el 22 de septiembre en la cual el propio Corregidor es quien provee tales Probanzas o Memoriales para que se cumpla con el Privilegio de Villena, mandando «que en esta ciudad no puedan vivir de asiento, ni de morada, judíos ni conversos».
Dado el caso omiso que, tales judíos portugueses, hacían de dichas Provisiones, el Ayuntamiento sigue tratando de ello durante el año 1608. El 28 de enero, les hace advertencias nominales, y el 7 de febrero deliberan, todos y cada uno de los Regidores, y tras votación deciden, por mayoría, que se cumpla el Privilegio, y que para ello cada portugués deposite 550 reales a Lisboa y otros lugares de Portugal y comprobase sus genealogías hasta la tercera generación. Notificado este acuerdo, concretamente a tres judíos, éstos apelaron estableciendo pleito contra el Ayuntamiento de Villena ante el Alcalde Mayor, quien por residir en La Roda tuvo que ir un Regidor allí, ocupándose diez días: cuatro de estancia y seis de ida y vuelta.
El 19 de enero de 1609, el Alcalde Mayor cita al Ayuntamiento para oír la sentencia sobre la vecindad de los portugueses. Fue un Regidor, mas, concretamente, nada nos aclaran las Actas de los Cabildos posteriores a este último acto.
Es evidente que los portugueses continuaron varios años más en Villena, y además lo hicieron con holgura económica. Veamos: El 25 de agosto de 1613, Melchor Fernández pleitea con un albañil porque no le paga la renta de la casa que le tiene alquilada.
[19 de febrero de 1614, Diego Gómez es nombrado Cogedor de Bulas, algo así como un Recaudador; además tiene un estanco de pimienta, es decir el monopolio de venta de esta especia.
El 11 de agosto de 1616, Francisco Vázquez, obtiene licencia del Ayuntamiento para que de la Sierra de la Villa, se le den seis pinos para revoltones y dos lomeras de pinos donceles para la obra de su casa.
Auto de fe presidido por Santo Domingo de Guzmán (detalle), por Pedro Berruguete (Museo del Prado).
A la derecha se ven dos condenados desnudos y atados al poste del quemadero: al pie, otros dos con la coroza y el sambenito, en el cual una leyenda reza "Condenado herético": uno de los reos recibe las exhortaciones de un fraile.
Isabel Díaz, portuguesa, tiene un litigio con el matrimonio Miralles, relacionado con las casas de ambos litigantes. Este último dato de la existencia de los portugueses en Villena, es ya, del 22 de abril de 1622.
Según se manifiesta en la citada Acta del 26 de julio de 1659 sobre «unos portugueses que MORARON en esta ciudad», es razonable deducir que los judíos citados tuvieron que marcharse de Villena. Opinamos que su expulsión estuvo entroncada con algún acontecimiento nacional, y este bien pudo ser en la década de los años 1640..., durante la cual los judíos portugueses sufrieron dos hechos que anularon la tolerancia que Felipe IV tuvo con ellos: la sublevación e independencia de Portugal, por cuyo motivo se le consideraba «quintacolumnistas» dentro de España; y la caída del Conde Duque de Olivares, verdadero tutor de ellos, en correspondencia a su apoyo financiero5.
Cita Kamen, que en la década de los años 1650..., se vio el comienzo de las detenciones en masa, y procesos que constituyeron, ni más ni menos, que el reinado del terror para la minoría de los judío-conversos portugueses que vivían en España. No es de extrañar que en dicha década, la Inquisición nos enviase los antedichos sambenitos que volvieron a motivar la protesta del Ayuntamiento villenense, el cual con el fin de conservar el Privilegio, una vez más, comisionó a dos Regidores, quienes escribieron al Tribunal de la Inquisición, para que ésta suspendiese la ejecución de colgar, nuevamente, aquellos trajes de infamia que recordaban a los colgados 79 años antes, es decir en 1580.
Leídas todas las Actas de Cabildos Municipales, desde la citada, fecha del año 1659 hasta 1820 en que quedó abolida la Inquisición, y luego hasta el año 1834 durante el cual se suprimió, también, su «sucedáneo» el Tribunal de la Fe, hemos observado que no solamente nada se cita, sobre los sambenitos, sino que la Inquisición aparece en Villena solamente por dos motivos: uno, la presentación del título de Familiar por algunos villenenses a lo largo de todos estos años, siendo el último el presentado el 5 de Diciembre de 1737, por Pascual Ortuño con el fin de ocupar la vacante que habría que producirse en Yecla. El segundo motivo era la llegada a Villena del Ejecutor de la Inquisición de Murcia para cobrar un préstamo que le concedió, al Concejo villenense, el 13 de noviembre de 1611, definido del modo siguiente: el motivo fue la falta de dinero, en las arcas municipales, para pagar el gasto que llevaba consigo el larguísimo Pleito de los Alhorines mantenido con Caudete. La cantidad del censo o préstamo ascendió a mil ducados, es decir a 11.000 reales. Los periódicos de cobro eran anuales, mas dadas las dificultades económicas del Ayuntamiento villenense, el citado Ejecutor, venía cada dos años, para cobrar unos 600 reales anuales. Posteriormente los períodos se hacían cada vez más distantes, a veces de decenas de años, hasta que el 2 de julio de 1759, es la última vez que leemos sobre esta larga deuda del Ayuntamiento de Villena al a Inquisición de Murcia. Los sambenitos quedaron en el olvido, exactamente desde un siglo antes.
NOTAS Y BIBLIOGRAFIA
1 «La Inquisición española». Henry Kamen; Alianza Editorial, Madrid 1974; página 141.
2 «Villena, Ciudad Estatuto». F.A.G.; inédito. Año 1974, Villena.
3 «Acta de Ayuntamiento del 3 -febrero-1566». Archivo Municipal.
4 «Acta de Ayuntamiento, 3 de diciembre 1581». Archivo Municipal de Villana (A.M.V.).
5 Henry Kamen, op. cit., páginas 228 y s.s.
Revista «Marquesado». Editó Círculo Agrícola Mercantil. Villana, diciembre 1980; número 3, página 5.
«Otras Actas del Ayuntamiento» del A.M.V. cuyas fechas corresponden a las citadas en este artículo.
Extraído de la Revista Villena de 1991
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