3 sept 2026

1967 MADRID Y VILLENA

Madrid y Villena por Pedro Hernández Hurtado
Un día leíamos en la prensa que Madrid, jubiloso, inauguraba en plena Puerta del Sol, su monumento al Oso y al Madroño, su símbolo emblemático que dice, sobre todo, de su castiza personalidad. El Ayuntamiento de Madrid había elegido para hacerlo al mejor escultor animalista de España, que era, que es, el villenense Antonio Navarro Santafé.
Me prometí contemplar de cerca esta obra, por la doble razón del paisanaje y la ya antigua amistad con este hombre sencillo que, de la mejor manera, del más eficaz modo, por su obra, está ganándose a pulso un primerísimo puesto en el arte español contemporáneo.
Una mañana soleada del último mayo me encontraba en la Puerta del Sol gozando, con mi amado espíritu provinciano, de ese enclave tan famoso, corazón de Madrid, y, tantas tremendas veces, corazón de España, cuyo recinto, en sí nada monumental, albergó, con ambiente, acontecimientos históricos trascendentales, circunstancias tradicionales, y hacia el que sensiblemente convergen los ojos todos de la Nación. Punto inicial de todas las vías; tránsito y cita de los visitantes; lugar de expresión máxima y castiza de los madrileños.
Foto CESAR
En su centro mismo, sobresaliendo entre macizos verdes; más como estando que adornando, tal vez porque ésa sea la idea de su instalación allí y hasta la razón de su estudiada medida, vi la gracia en bronce de la fiera erguida hacia la copa redonda del árbol fabuloso. Crucé hasta el solitario andén central y, decidido, diré que hasta desafiante por si algún agente interpelara la razón de mi ostentosa curiosidad, contemplé y toqué, rodeando, todo el monumento, indudablemente bellísimo, magistral. Busqué la firma con ufanía. Efectivamente, en la base del bronce, casi disimulada como una trepa marginal del costado, evidencia de la humilde sencillez del hombre, pero en letras grandes que quien las busca las adivina y las lee, justo orgullo del artista, dice: Navarro Santafé.
Y contemplando aquello, en la lozana mañana de primavera, solo junto al monumento en medio de la Puerta del Sol, sosegado, satisfecho y sin prisa, miré a Madrid pensando en qué causa motivaba que ese fabuloso Madrid de los altos sueños estuviera predestinado, reiteradamente, a servirse, a valerse de villenenses para expresar su personalidad, lo que ama y lo que le define, lo que es casticismo quintaesenciado. Pensaba con deleite allí mismo, junto a la obra de Navarro Santafé en el centro máximo de la Puerta del Sol, que es Villena, precisamente Villena, quien define a Madrid con música y con bronce.
Porque en nuestros días, es Navarro Santafé, villenense de ahora, quien realiza en joya escultórica de bronce el símbolo emblemático de Madrid, que éste planta para que sea admirado en su plaza corazón. Es como Madrid fundido en bronce por un villenense.
Y antes, cuando Madrid, enamorado de sí mismo, arrogante en su belleza la condensa justamente en su mujer; la quiere elevar al pedestal máximo de su devoción castiza; la elige, la hace símbolo y le da un nombre, Mari-Pepa, la Revoltosa, y quiere música para ella, halla a Chapí, un villenense, que crea las notas sobre las que la mujer madrileña ha de ser cantada, ha de ser admirada con rango universalista, y es música de Madrid hecha por un villenense.
¿Qué tiene Villena que Madrid, el fabuloso Madrid, orgullo de todos, anhelo de todos, halla en ella logro de tan altos servicios?
Villena, puerta a Castilla de "la Casa de la Primavera". Plinto histórico de Roma; Atalaya de la Reconquista; ambición lograda de Castilla para su primer Marca. Monumental y blasonada; con portentoso Tesoro y llena de sugerentes rincones redivivos tiene, sobre tantas cosas, algo mucho mejor, pues que produce hombres de esta alta clase que Madrid necesita y ella fecunda le ofrece en todos los tiempos, vinculándose, por ellos, a la Capital, con brillante colaboración honrosa. Madrid y Villena, tiene un sentido de unión de calidad.
En la tierra nativa, donde los vivos y los muertos se satisfacen del triunfo de sus hijos, creo que al hablar con gusto de todo esto, es hora buena para, recordando a Chapí y a algunos más, testimoniar homenaje a Navarro Santafé, este ilustre villenense que vive hoy; que si sencillo como hombre, y esto es más mérito en el motivo, es grande en el Arte, de tal manera, que con el otro villenense, el inmortal Chapí, por ellos puede proclamar con orgullo Villena que, Madrid tiene música y bronce hechos por pulso de sus hijos.
Extraído de la Revista Villena de 1967

1988 NO HAY DIFERENCIAS, SÓLO SE CREAN

NO HAY DIFERENCIAS, SÓLO SE CREAN
- Vamos a ver Rosa M.ª ¿tu padre trabaja?
Sí, mi padre va todos los días a una fábrica.
- ¿Y tu madre trabaja?
No, mi madre no trabaja, ella está en casa todo el día.
- Antonio ¿tu madre trabaja?
No, mi madre también está en casa y no trabaja.

Respuestas como ésta las escuchamos todos los días y ni siquiera nos sorprendemos, más bien todo lo contrario, las encontramos naturales y correctas. Sólo cuando analizamos en profundidad estas respuestas nos damos cuenta de todo el significado que llevan implícitas:
En primer lugar, se considera trabajo aquello que se realiza fuera de casa.
En segundo lugar, el trabajo que la mujer realiza en casa no es considerado como tal... y así muchas y variadas connotaciones que se podrían derivar de estas frases.
En nuestra Escuela Infantil quisimos dar un enfoque especial a la celebración del día 8 de marzo, día internacional de la mujer, para ir creando en los niños y niñas un sentimiento de igualdad entre ellos.
Para conmemorar dicho día nos planteamos una serie de objetivos y varias actividades. Podríamos destacar una que resultó muy simpática, en la cual los niños debían de asumir el rol que hasta ahora se designaba a las niñas y viceversa, es decir los niños ponían la mesa, fregaban y barrían el suelo, planchaban... etc., mientras que las niñas, realizaban construcciones con distintos juegos o simplemente veían cuentos o revistas. Después de realizadas las actividades entablamos un diálogo con las niñas y niños, del cual extrajimos algunas conclusiones como las siguientes:
A pesar de ser niños-as de corta edad tienen muy asimilado el rol del hombre y el rol de la mujer.
Las niñas en general se mostraban más reacias que los niños a la hora de asimilar la igualdad entre ellos, pues hacían comentarios como estos: «Barrer y planchar es cosa de niñas», «Los niños no ponen bien la mesa, nosotras sabemos más». Mientras que los niños no ponían inconvenientes en realizar tareas que hasta ahora sólo habían realizado las mujeres.
Esto pone una vez más de manifiesto que desde la más tierna infancia ya se nos asigna un determinado rol, nos encasillan y nos educan según los cánones que marca dicho rol
A la vista de lo anterior nos planteamos unos interrogantes:
¿En verdad padres y educadores tenemos claro que debemos educar en la igualdad, desde la igualdad y para la igualdad?
¿O por el contrario pensamos que las niñas han de ser sensibles, cariñosas, buenas, amables... etc., que los niños han de ser rebeldes, agresivos, valientes, no ponen la mesa, no friegan... etc?
Creemos que ya es hora de que entre todos padres, madres y educadores-as, hagamos comprender a nuestros hijos-as que tanto los hombres como las mujeres, somos y antes que nada «PERSONAS» y como tales podemos hacer las mismas cosas, realizar los mismos trabajos, desempeñar las mismas funciones... etc. Podemos mostrarnos, sensibles y valientes, comprensivos y emprendedores, en una palabra, debemos educar en libertad a la persona para que sienta, piense y se exprese como tal, dejando a un lado los encasillamientos y estereotipos que determinan y acompañan al ser hombre o mujer.
Hagamos entre todos un esfuerzo por conseguir todo esto y desterremos frases como «No llores que eso es de niñas» o por el contrario, «Niña, no juegues con camiones o pistolas que es cosa de niños». Hagamos en verdad un esfuerzo por pensar, comprender y transmitir que no hay juegos, ni juguetes, ni trabajos de mujer o de hombre, sino que hay juegos, juguetes y trabajos que realizamos las personas indiferentemente que seamos mujeres y hombres.
LAS EDUCADORAS DE LA ESCUELA INFANTIL «AMIGO FÉLIX»
Extraído de la Revista Villena de 1988

1961 VILLENA - TORRELAVEGA... IMPRESIONES APRETADAS DE UN VIAJE RÁPIDO

VILLENA - TORRELAVEGA
IMPRESIONES APRETADAS DE UN VIAJE RÁPIDO
Por Sebastián Antonio García Martínez 
Uno de los autocares de la expedición
26—Viernes. Indudablemente el viaje se ha convertido en algo que vive todo Villena. La aglomeración de gente en las cercanías del «Cocinero» es una prueba evidente. Familiares, amigos, curiosos. Bromas, risas, ilusión. Las chicas —nerviosas— hablan, chillan, ríen, se afanan por cualquier cosa, pasan una y otra vez aunque sólo sea para lucir los pantalones. Por fin, la salida. Los primeros kilómetros son los peores. Después, el cuerpo se insensibiliza y lo mismo dan 20 que 200. Decaen las voces y quien más, quien menos, intenta dormir. Almansa, Chinchilla. Parada en Albacete. Hace frío. En el bar, un hombre vende cuchillos y navajas. Otra vez en marcha. Ahora es mayor el silencio. Apenas se ve nada por las ventanillas. De vez en cuando abrimos los ojos al pasar por uno de esos pueblos de la provincia de Cuenca: por El Provencio, El Pedernoso, Mota del Cuervo, y vemos unas casas pequeñas y blancas que tienen a la puerta un carro con los travesaños apoyados en el suelo. A las cinco de la mañana, Quintanar de la Orden. Salimos a la media hora llevando a dos francesas cuyo coche se ha estropeado. 
Esta foto no es de la Revista (cedia por Cari Cabanes)
Amanece. La Mancha. Alta, seca, dura y terrible. Sobrecoge. Kilómetros y kilómetros de estepa desnuda, blanca y gris, interrumpida por algunas mieses cercanas a un pueblecito en el que hay gente por las callejas. Es cierto, no hay curvas. Pero, de cuando en cuando, aparece un altozano que desciende en seguida para fundirse con la meseta infinita. Empavorece no ver nada : una casa aislada, un parador o un coche que se cruce con nosotros. De improviso, árboles v plantas, vegetación fresca junto al Tajo: Aranjuez, la excepción verde que no hace sino confirmar la regla. Entrevemos los palacios de estilo francés, los estanques, los jardines espléndidos. Pero el sueño dura poco. De nuevo, la desolación, la tierra desnuda y los pueblecillos míseros. Madrid, el monstruo urbano: viviendas protegidas, casuchas, afueras, el Manzanares, calles animadas. Bajamos en la plaza de España. La Torre de Madrid se yergue esbelta superando limpiamente al Edificio España. Una vuelta y, a la hora, en marcha. Puerta del Sol, Gibe les, la Castellana. Al final, el Monumento a Calvo Sotelo con la proa gallarda y los relieves estilizados. El paisaje es ahora más grato. Buitrago : la ascensión se va haciendo penosa. Somosierra. Rocas grises. Entramos en la provincia de Segovia. Las tierras altas siguen siendo pobres. Unos cuantos toros nos miran asombrados e inmóviles desde una altura. Cerezo de Abajo, Boceguillas, Fresno de la Fuente : casas de tejados rojizos y paredes de adobe desmochadas junto a una iglesia que parece una ermita. La Ribera —ya en la provincia de Burgos— abre otro paréntesis de verdor en la rotundidad de la meseta. Aranda: carteles del I Festival de la Canción del Duero. Cruzamos el Esgueva y el Arlanza. Burgos. Bajamos para comer. El invierno debe ser terrible. Atravesamos el Arlanzón —pequeño y susurrante, con el cauce cuajado de árboles— por un puente de piedra. La Catedral es un prodigio y, una vez dentro, nos quedamos sin saber dónde mirar. Los relieves y esculturas lo cubren todo. La nave central está aislada de las laterales. En el ábside, la magnífica Capilla del Condestable, oscura, grave, y silenciosa, presidida por el solemne retablo y los escudos de los lados casi barrocos. Antes de dejar Burgos —ya en los coches— contemplamos la estatua de Rodrigo, desafiante, guerrero, al aire la capa y las luengas barbas montando en Babieca. Imperceptiblemente, algo —colinas, matas, linos árboles— nos dice que la meseta está muriendo. La parte alta de Burgos no es —geográficamente— Castilla, como no lo es Santander, sino algo muy distinto: Cantabria. La carretera se va elevando. Los pueblos que recorremos —tejados empinados, soportales y pórticos— no tienen nada de castellanos. Subimos al Escudo, por la vertiente más alargada : altiplanicies extensas, una laguna acerada, nubes plomizas,. el Monumento a los Italianos. El descenso es lento. En una de las revueltas se nos revela de improviso la Montaña, el paisaje' más bonito —no más bravío, hermoso u original— de España. La impresión —sinfonía en verde claro mayor— es más intensa para nosotros, que hemos dejado atrás las tierras vacías de la meseta y las desoladas de la Mancha. Torrelavega, una pequeña parada y a pernoctar en Polanco. Hemos recorrido 625 kilómetros.
Grupo de expedicionarios, a su llegada a Torrelavega
27, sábado: A la luz del día, Polanco es maravilloso. No es más que una aldea, o quizá no llegue a eso: casas unidas —formando callejas empedradas— o separadas y praderas de hierba. Aunque sea tópico, hay que volver a hablar de verde, verde claro, intenso, rabioso, purísimo, abrumador, que lo tapiza todo y no deja ver el suelo. Vamos a la casona de Pereda, grisácea y maciza, con enredaderas y verjas de hierro combado: un patio de gravilla donde juegan dos niños y una galería sostenida por columnas. Desde la ventana, nos ve una señora joven, vestida de negro : la nieta del escritor. Le preguntamos a uno de los niños: «¿CÓMO te llamas?» «¿Yo? José María». La señora nos introduce en una habitación de la planta baja, encerada, amplia, con muebles rojos. En una vitrina, el manuscrito de «Peñas arriba» : una gran libreta mostrando una caligrafía regular y apretada. En las paredes, fotos de la casona y caricaturas de los personajes de «La Puchera», cuya acción se desarrolla aquí precisamente, de «Escenas montañesas» y «Tipos y paisajes». Al final, la mesa donde escribía Pereda, pequeña y recoleta, con el libro en donde firman los visitantes y su sillón, confortable y negruzco, con los brazos tapizados de cuero. Mientras me siento, oigo hablar a la señora amablemente sobre el Escudo y lo que cuesta pasarlo en invierno. En la enorme página del libraco, bajo upas líneas de un inglés, otras —muy ampulosas— de un venezolano, una poesía y varias firmas, escribo unas palabras. La señora se acerca, dice : «Qué bonito», y vuelve a su actitud anterior, un poco de cicerone, pero —eso sí— distinguidísimo. Los autobuses ya se han ido. Intentamos sin éxito coger el tren y hacer auto stop. De Polanco a Torrelavega hay seis kilómetros y una buena carretera. Pasamos cerca de la colosal factoría de la Sniace: ferrocarril propio, grandes grúas, terraplenes, vagonetas, y —un poco más allá— viviendas para obreros, escuelas y parques. Torrelavega es la clásica ciudad norteña, limpia, rica, con una potente industria, calles regulares y extensas plazas porticadas con cafés. Damos una vuelta y recalamos en «El Cosechero», una taberna que pretende ser típicamente riojana, aunque lo único desusado para nosotros sean los taburetes, el vino —flojo, sin graduación, ni color, jamón y chorizo superiores y el letrero: «Se prohive cantar». En Polanco, después de comer, vamos a visitar el busto dé Pereda con lo que queda —un trinco abierto, negro y fantasmal— de la cajiga que aparece en «El sabor de la tierruca». Cuando llegamos al Garcilaso, el' nerviosismo es total. Él único tranquilo es Alcalá, muy en su papel de técnico de telecomunicaciones, con todo preparado para retransmisión y meditando ante una cuartilla en la que acaba de escribir «Entrevistas. ¿Cómo ve a Chapí en «La Tempestad»? Por fin aparece Ruiz, ya vestido de juez, con dos amigos y una botella camuflada con papel de periódico que esconden —tras hacer una ronda— entre los cachivaches del escenario. Las chicas dejan de corretear y se arrodillan en escena. Silencio. Se apagan las luces y suena la música del preludio. 
Esta foto no es de la Revista (cedia por Cari Cabanes)
Lentamente se alza el telón. Se reza de verdad. Las voces titubean al principio: «Estrella de los mares que brillas en la altura...», no sabemos si porque lo exige la obra —fuera ruge la tempestad: efectos especiales de Cirilo y de su hijo— o por algún temblor interno y colectivo. Pero el recio «Oí !» nos da una sensación de seguridad que se acrecienta al aparecer Ángel Torres en medio del grupo y actuar con su maestría característica. Antes de acabar el primer acto, salimos y vamos a la Feria, que en nada se diferencia de tantas otras. Las Fiestas de Torrelavega, plácidas, sin excesos ni pasión —como vino suave y descolorido—, festejos que se suceden a lo largo de un mes, desde la Feria hasta el Concurso Nacional de Zarzuelas, son antitéticas de las nuestras, cortas, intensas —como el rojo y espeso tinto de la tierra—, cinco días plenos que valen por muchos más. Al volver al Garcilaso nos dicen que el público ha aplaudido mucho el Concertante y que se han oído varios «¡Que se repita!» La Agrupación dará todo de sí en la función de la tarde, lo cual le restará fuerzas para la noche. Baracaldo no incurrirá en este generoso error. Atisbamos entre bastidores. Antes de la escena del sueño, viene Pedro a ponerse la peluca y le tenemos el espejo. El grave fallo de «La Tempestad» es el tercer acto. Si —como dice Azorín— los actos terceros de cualquier obra teatral son actos fallidos, no es «La Tempestad» una excepción. Porque la zarzuela —dejando de lado cuestiones valorativas— es tan teatro como el sainete, la ópera o el drama. Al caer el telón, el espectador —lejano ya de la brillantez de los dos primeros actos v del alarde final del Concertante— se queda algo defraudado por la endeblez del final y por la duración total. En la función de la noche, el público no se entrega. La primera ovación —luego comprobaremos que también la mayores para el Monólogo. Un señor voluminoso, de rostro grave y circunspecto, sólo se dignó aplaudir —y levemente— en esta ocasión. Pero esto es una excepción. En general todos los números musicales —unos más otros menos— fueron aplaudidos, pero manteniendo siempre una fría reserva. Pese a que «La Tempestad» ha sido un éxito —ahí está el magnífico segundo premio— no se oyen demasiadas ovaciones.
Parada en Madrid
28, domingo: La Iglesia de Polanco parece un templo románico, vieja, con piedras vetustas de color tierra —un color extraño en Santander—, pero nueva, enyesada y vulgar por dentro. Tras oír Misa y cantar a las hermanas la Alborada, reanudamos nuestro contacto con los coches. En una hora, Santander. La plaza porticada se encuentra acotada y con graderíos para los Festivales de España. Volvemos por una calle moderna y ancha, junto al mar, que tiene cierto parecido con la Explanada, aunque sin el colorido, palmeras y elegancia. En el Sardinero —frío, cielo plomizo, amenaza de lluvia— después de comer, alguien recuerda que es el día del Pasacalles y se forma una escuadra ante la extrañeza general. A las seis, llegamos a Laredo. Se celebra la batalla de flores y la aglomeración es enorme: coches, motos, bicicletas v una masa ingente que nos tira por las ventanillas flores y confetis. Laredo, pueblo pesquero, con una población inferior a los 10.000 habitantes, rebasa ahora los 70.000 —como sabremos después— la mayoría extranjeros y veraneantes del Norte. En el puerto —no muy grande— están surtas unas cincuenta embarcaciones y cinco naves rodias sin pintar todavía, que intervendrán en el rodaje de «El Coloso de Rodas». La escayola y el cartón-piedra han hecho prodigios estrechando la bocana —sobre la que se elevan las piernas del Coloso hasta las rodillas (ya que el resto del cuerpo se instalará en Barajas y el trucaje óptico hará el resto)— y convirtiendo un almacén en palacio y las farolas del muelle en columnas clásicas. Laredo, pintoresco, muy hermoso, con un puerto seguro y confortable, monte que cae a pico sobre el mar y contra cuyas rocas se abaten las olas, y una de las mayores playas del Cantábrico —8 kilómetros—, es el sitio ideal para rodar los exteriores. Al llegar a Bilbao, damos varias vueltas para localizar al otro autobús que se nos había adelantado. Cenamos en una tasca o restaurante típico, en una calleja os-cura y húmeda cerca de la ría: largas mesas con manteles sucios, bancos de madera alargados y una serie de parroquianos, verdaderos tipos barojianos, borrachos, gritando y un pobre idiota medio epiléptico haciendo extraños visajes.
Los expedicionarios posan al pie del Acueducto de Segovia.
29, lunes: De noche, Bilbao —lo poco que hemos visto— no es una ciudad muy atractiva. Las calles, asépticas, semejantes a las de tantas capitales. La ría, envuelta en sombras, llena de barcazas, reflejando con un brillo muy particular —hecho de reflejos sucios, irisados y grasientos— la luz de las farolas y bombillas. A las dos de la mañana, salimos para San Sebastián. Llegamos al amanecer y nos quedamos cierto tiempo en los coches intentando dormir. Cuando bajamos, medio en sueños, la anchura del cauce del Urumea —muy cerca de la desembocadura— nos hace confundirlo con el mar. La Concha es una playa distinta de las levantinas, pero no por ello menos bonita. La cierran dos montes, el Igueldo y otro, de abundante arbolado vegetación verde oscura. No hay mucha. arena, sí la suficiente. La playa está desierta en estos momentos. Unos empleados recogen las sombrillas. Las casetas forman un magnífico edificio al otro lado del cual hay hoteles y mansiones lujosas. Los alrededores del parque, el Casino y el Ayuntamiento son deliciosos. San Sebastián nos parece mucho más bonita como ciudad que Santander y su luminosidad —suave, pero firme, de tonos claros y serenos— muy otra. Nos bañamos. El agua —de un azul constante— no está tan fría como ciertos optimistas creían y es casi dulce. El sol no llega ni a acariciar de débil y nos hace dudar de la autenticidad de buena parte de los bronceados que se exhiben. A las doce, en ruta hacia Pamplona. El paisaje ya no es el de la Montaña. Se incrementan las manchas oscuras de verde violento en árboles y matas y, de trecho en trecho, aparecen riscos no cubiertos totalmente de vegetación y suelos desnudos. Pero, de todas formas, aún estamos en el Norte —ese Norte revelación y paradójico, deslumbrante y plomizo, verde y gris— que surgió ante nosotros en la parte alta de la provincia de Burgos y cuya muerte anunciarán, poco antes de Pamplona, los páramos desnudos y tostados por el sol de agosto apenas interrumpidos por cultivos v sementeras. Nos detenemos cerca de la plaza de toros. La puerta tiene delante una valla, seguramente para encauzar a los astados en el encierro. Pamplona es una ciudad pequeña, tranquila, grata, con grandes plazas en las que extienden sus mesas bares y cafés, calles de ensanche urbano con bloques vulgares de viviendas, u otras típicas, enlosadas, estrechas, llenas de tascas y de tiendas en cuya puerta hay —colgando—botas de las tres zetas. Después de comer, seguirnos el viaje hacia el Sur, que se nos muestra más desolado a medida que descendemos. Llegamos hasta tal grado de insensibilización por tantas horas en ruta que la llegada a Zaragoza nos sorprende. No esperábamos encontrar una capital moderna y urbanizada, de anchas calles, multitud de comercios que hacen relampaguear los anuncios luminosos v cines de lujo con espaciosas entradas, algunas tan enormes que bajo ellas se extienden largas filas de tiendas. Subimos por la escalinata del famoso «Palafox», pero sin poder entrar. Tras la noche anterior, una cama —aunque sea demasiado alta y tenga excesivos muelles— se agradece de veras.
Esta foto no es de la Revista (cedia por Cari Cabanes)
30, Martes: La fachada del Pilar es más bien fría. El interior, típicamente barroco, tiene su centro neurálgico, no en el Altar Mayor, sino en el del Pilar, reluciente de dorados y mármoles, y abarca varias capillas autónomas que corresponden a las cúpulas que se ven desde el exterior. Banderas hispanoamericanas, azules y blancas, de dos en dos, adornan las paredes. El tesoro de la Virgen es rico e interesante, así como el coro de sillería negra trabajada en esculturas, con grandes libracos de gregoriano abiertos en atriles. En el Altar Mayor, el magistral retablo de Forment, retirado y solitario. Una vez fuera, caminamos en dirección contraria a la Seo v vemos restos de la primitiva muralla romana empotrados en una pared y la estatua de Augusto sobre un pedestal Cruzamos el Ebro —sucio, ancho, de un color de barro— por un estrecho puente metálico en el que hay que pagar cierto peaje. En la otra orilla, una alameda extiende sus árboles, delgados y altos, muy juntos, y existe una zona acotada para baños y botes de alquiler. Volvemos a cruzar el río por otro puente, ahora de piedra. Aún tenemos tiempo de hacer una rápida visita a la Seo antes de que la cierren. La vista se pierde en las góticas bóvedas, las ventanas altísimas y la abundante decoración escultórica. Comemos tranquilamente y volvemos a pasear por el centro tomando un tranvía de circunvalación, que nos lleva cerca del edificio enladrillado y gris de una Facultad —no podemos apreciar cuál—, por la zona de ensanche, la sede de la Editorial «Luis Vives» y centro otra vez. Tras algunas discusiones, salimos a las seis para Teruel. El paisaje sigue siendo desnudo y uniforme. Aquí s. rodaron algunos de los exteriores de «Salomón y la Reina de Saba», por su parecido con Palestina. Cerca de Cariñena, se extienden vides y más vides de un verde pámpano, recostadas en suaves colinas. Llegamos a Teruel de noche. El Turia, extraño profundo, se desliza susurrante en el cauce excavado. Cenamos y damos una vuelta por la plaza principal, con todos los edificios oficiales —Ayuntamiento, Gobierno Civil—, nuevos de después de la guerra. El Monumento a los Amantes —declive escaleras empinadas— debe de jugar su papel para el turismo local. Atravesamos un triste parque vacío donde un solitario guardia nos deja jugar en los columpios y toboganes. Las últimas singladuras. Hacia Valencia, por la ruta del Cid. De madrugada, paramos en la calle de Játiva. Plaza del Caudillo, Lauria —con los trasnochadores habituales— Barcas. En la glorieta, la silueta del Rey Don Jaime se recorta en el cielo azul negro entre las palmeras. Boca de la calle de la Nave, estrecha, dormida, etérea, las casas de huéspedes, las librerías de lance, tascas, encuadernaciones y tiendas cerradas. En lo alto, las casas parecen unirse y, al final, la Universidad y el Patriarca se funden en una mancha borrosa. Calle de la Paz con aspecto de boulevard, los comercios cerrados, las aceras vacías, el aire inmóvil y, al fondo, la silueta barroca ceniza de la Torre -de Santa Catalina. Subimos con melancolía por última vez al autobús. Amanece. El humor no decae. Se improvisa una representación parcial de la obra, ensayos incluidos. El Castillo. El paisaje familiar. Las primeras casas. Entramos cantando. Hemos recorrido unos 1.700 kilómetros.
Trabajo galardonado con el premio «Gaspar Archent», en el Certamen Literario convocado por el M. I. Ayuntamiento de Villena en Abril de 1961.
REPORTAJE GRÁFICO DE IÑIGUEZ
Extraído de la Revista Villena de 1961
Cedida por... Avelina y Natalia García

1933 EL LAVADERO PÚBLICO

Foto extraída de... "Topografía Médica de Villena". Con ella ganó el extraordinario médico villenense Francisco Tarruella Rico, el premio "García Röel" de 1935 que convocaba la Academia de Medicina de Valencia. Información y foto cedida por... Eleuterio Gandía

2026 GUARDIA DE HONOR DE LOS "LABRADORES" A NUESTRA VIRGEN DE LAS VIRTUDES

La Comparsa de Labradores acompaña a la Virgen de las Virtudes con una Guardia de Honor por su Centenario.
En el marco de las próximas Fiestas, la Comparsa de Labradores de Villena está viviendo unas jornadas históricas para conmemorar nuestro primer centenario. Como acto de agradecimiento y devoción, hemos preparado un homenaje extraordinario dirigido a la Patrona, la Virgen de las Virtudes. Para ello, realizaremos una solemne Guardia de Honor durante todo día 8 de septiembre.
Este año es verdaderamente excepcional, ya que el centenario de la comparsa coincide en el calendario con otra efeméride de enorme trascendencia para Villena: el V Centenario de la llegada de la Orden de San Agustín al Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes. Ante esta feliz coincidencia, y motivados por el estrecho vínculo que une a los maseros con "La Morenica", hemos dispuesto un tributo de máximo respeto en el interior de la Iglesia de Santiago.
Vigilia masera a los pies de la Patrona
El acto principal propuesto consistirá en una Guardia de Honor durante toda la jornada festiva del día 8. Socios de la comparsa, completamente uniformados, realizarán turnos rotativos para custodiar la imagen de la Virgen en su altar permaneciendo de pie y firmes, portando en todo momento su farol encendido. Este acto ceremonial busca mantener viva la "llama masera" para iluminar a la Patrona, garantizando el decoro, el silencio y la solemnidad que requiere la ocasión.
El sobrecogedor sonido de "La Muixaranga" 
Como broche final a este día de acompañamiento, la comparsa ha preparado un segundo acto de profundo recogimiento. Durante el transcurso de la procesión, justo en el momento en que la Comparsa de Labradores pase por el interior de la iglesia frente al altar, se efectuará un toque solemne de dolçaina y tabal interpretando "La Muixaranga" en el interior del templo. Esta histórica melodía, de profundas raíces en la tradición, ha sido elegida por su carácter solemne y reverencial. El objetivo es crear un clima de reflexión y devoción que sobrecoja a los presentes en el templo, instantes antes de que la Virgen inicie su tradicional paseo por las calles de Villena.
Con esta iniciativa, los Labradores deseamos tener un gesto sencillo, solemne y emotivo hacia nuestra Patrona en su festividad. Es un profundo orgullo mantener vivas tradiciones que nos vinculan estrechamente con ella de generación en generación, recordando que la imagen de la Virgen está presente bordada en los chalecos y en las monteras de todos los socios.

1933 VILLENEROS POPULARES

Nos ayudas a identificar a estas personas...

Foto extraída de... "Topografía Médica de Villena". Con ella ganó el extraordinario médico villenense Francisco Tarruella Rico, el premio "García Röel" de 1935 que convocaba la Academia de Medicina de Valencia. Información y foto cedida por... Eleuterio Gandía

2026 AMPLIACIÓN CEMENTERIO MUNICIPAL

El Ayuntamiento adjudica por 742.000 euros la urbanización y construcción de 240 nichos en la primera fase de ampliación del Cementerio Municipal.   La obra deberá estar ejecutada en un plazo máximo de cinco meses, fase inicial hasta completar los 960 nichos de la nueva zona del cementerio.
Villena, 3 de septiembre.-  El Ayuntamiento de Villena ha adjudicado la obra de urbanización y construcción de 240 nichos en la primera fase  de ampliación del Cementerio Municipal por 742.000 euros a la empresa Construcciones UORCONF, según ha indicado hoy la edil responsable del Cementerio Municipal, Maite Gandía. Este nuevo paso se suma a la contratación hace unos días de nuevo personal al servicio del cementerio municipal. 
La empresa adjudicataria tiene el encargo de generar un primer edificio de nichos que ofrecerá 240 nichos individuales en la parcela del Cementerio de 47.000 metros cuadrados. Además, se incluye la urbanización completa de esta ampliación del cementerio, la dotación de los servicios básicos, su mobiliario urbano y las zonas verdes del proyecto. El proyecto completo, que se irá desarrollando por fases, comprende un total de 960 nichos individuales en las cuatro edificaciones proyectadas. 
Gandía ha explicado que esta obra, que tiene el carácter de urgente, cuenta con un plazo de ejecución de cinco meses y asegura para los próximos años la prestación de un servicio básico. Además, ha recordado que en las últimas semanas se culminó el proceso de selección de tres personas que pasaron a formar parte del equipo municipal encargado de las tareas y labores propias del Cementerio Municipal. 
“Estamos comprometidos con el buen funcionamiento de los servicios esenciales, y el que se presta en el Cementerio es uno de ellos. Hoy vemos materializado el trabajo de muchos meses antes, puesto que este tipo de contratos, proyectos y licitaciones requieren de tiempo, no es posible improvisarlo”, ha comentado.  

1937 JOSEFA GARCÍA BENEITO

Foto cedida por...  Mari Ángeles Sanchíz García

2026 COMUNICADO DE LA DIRECTIVA DE CABOS

COMUNICADO DE LA DIRECTIVA DE CABOS
Desde la Directiva de Cabos queremos manifestar públicamente nuestra total desvinculación de cualquier hecho o reivindicación de carácter político ocurrido durante la tarde del 2 de septiembre, coincidiendo con la celebración del acto del Cabo Infantil.
Respetamos profundamente el derecho de cualquier persona a expresar sus ideas, reivindicaciones o posiciones, pero consideramos que el Cabo Infantil debe ser, ante todo, un espacio seguro para nuestros niños, pensado para que ellos sean los protagonistas y puedan disfrutar de una tarde de ilusión, convivencia y fiesta junto a sus familias.
Queremos recordar, además, que este acto estaba programado y organizado desde hacía más de un mes, con toda la planificación y preparación necesaria para que nuestros pequeños pudieran disfrutar de su tarde.
Durante los aproximadamente 30 minutos que duró nuestro acto, todo estaba preparado: las sillas, el sonido, la organización y una plaza de Santiago repleta de villeneros, familiares y, sobre todo, niños, que habían acudido con la ilusión de vivir y disfrutar de este momento tan especial.
Lamentamos profundamente que, durante ese tiempo, los más pequeños tuvieran que presenciar situaciones, insultos, gritos y reivindicaciones de adultos que ellos y muchos de los asistentes no comprendíamos, y que nada tenían que ver con el motivo por el que allí ellos se encontraban.
Sin duda, creemos que nuestros niños merecen quedar al margen de cualquier conflicto o reivindicación que no forme parte de su fiesta, puesto que ellos no entienden todavía muchas de las situaciones.
Nuestro único propósito ha sido, es y seguirá siendo cuidar, organizar y hacer crecer el Cabo Infantil, para que cada 2 de septiembre nuestros pequeños puedan disfrutar de su día como se merecen.
Por ellos. Por sus familias. Y por el respeto a nuestras fiestas.
La Directiva de Cabos de Villena

FELICES FIESTAS VILLENA 2026

Las Regidoras de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena 2026, Cristina Pérez Torró como Regidora Mayor e Isabella García Micó como Regidora Infantil os desean Felices Fiestas 2026 

16º CONCURSO FOTOGRÁFICO “KATAKI LA BAJOKA” MOROS Y CRISTIANOS VILLENA 2026

16º CONCURSO FOTOGRÁFICO
“KATAKI LA BAJOKA” MOROS Y CRISTIANOS VILLENA 2026"
(Declaradas de Interés Turístico Nacional)

ORGANIZA:  Grupo Glem, Junta Central de Fiestas y Villena Cuéntame.
COLABORAN: Concejalía de Fiestas, Turismo Villena, Agrupación Fotográfica Villena. 

BASES 
1º PARTICIPANTES
Podrá participar en el concurso cualquier persona, con un máximo de tres (3) fotografías por participante.

2º TEMA 
Fotografías relacionadas con las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena de 2026, y realizadas entre el 30 de agosto y el 9 de septiembre de 2026.
Se trata de conseguir aumentar el interés por la fotografía de nuestras fiestas haciendo partícipes a todos, obtener un buen archivo fotográfico para el disfrute de nuestro pueblo y promocionar nuestras fiestas con esos momentos tan especiales y únicos que suceden durante los días grandes de Villena… música, color, multitud, tradición, devoción, alegría…

3º FOTOGRAFÍAS
Las fotografías presentadas deben de ser propiedad del participante.
Se permitirá correcciones con programas informáticos de fotografía sin restricciones de técnica. No se permitirán montajes fotográficos ni marcas de agua.
El nombre del autor no podrá aparecer en los datos de las propiedades de la fotografía.
No se aceptarán fotografías que hayan sido publicadas en redes sociales o exhibidas anteriormente en otros concursos.
El participante manifiesta y garantiza a Villena Cuéntame que es el único titular de todos los derechos de autor sobre la fotografía que presenta al Concurso y se responsabiliza totalmente de que no existan derechos de terceros en las fotografías presentadas.
La organización presupone que el fotógrafo tiene la autorización y/o permiso de las personas que aparecen en los trabajos presentados, recayendo sobre el autor toda responsabilidad relacionada con el derecho a la intimidad.
Las fotografías podrán ser utilizadas por la organización y colaboradores, con el fin de promocionar las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena. 

4º CÓMO PARTICIPAR
Las fotografías deben estar realizadas con cámara digital, incluido móvil y deben respetar los siguientes requisitos:
- Las fotografías deben ser archivos formato JPG.
- Se admitirán fotografías en blanco y negro, y color.
- El peso del archivo no debe pasar de un máximo de 5 Mb.
- Las fotografías no llevarán título.
Los participantes que no cumplan con cualquiera de los requisitos indicados no entrarán en concurso.

5º FECHA DE ADMISIÓN, ENVÍO E IDENTIFICACIÓN
Para participar hay que enviar las fotografías al correo electrónico…
con los siguientes datos:
- Nombre y apellidos del concursante.
- Dirección de correo electrónico.
- Teléfono de contacto.
- Población de residencia.
* El plazo de admisión finaliza el domingo día 20 de septiembre de 2026 a las 23.59 h.

6º EXPOSICIÓN DE LAS FOTOGRAFÍAS
Las fotografías se podrán ver en www.katakilabajoka.com al recibirse con un número de participación.

7º FALLO DEL JURADO
El fallo del jurado se realizará el lunes 21 de septiembre de 2026.  Y se hará público el martes 22 de septiembre sobre las 20 horas en www.villenacuentame.com y www.katakilabajoka.com 
Los criterios de evaluación del jurado serán la creatividad y la calidad fotográfica. La selección de los ganadores será a discreción absoluta del jurado y su fallo será definitivo e inapelable.
La participación en el concurso implica la aceptación de todas y cada una de las bases del mismo. La organización queda facultada para resolver cualquier contingencia no prevista en las bases. 

El jurado estará compuesto por relevantes personalidades del mundo de la fotografía y el ganador del pasado año.

8º PREMIOS
Se concederán los siguientes premios.
- 1er premio: 500 € patrocinado por Grupo Glem
- 2º premio: 300 € patrocinado por Grupo Glem
- 3er premio: 200 € patrocinado por Grupo Glem
- Premio especial 250 € patrocinado por Junta Central de Fiestas
Los tres primeros premios patrocinados por Grupo Glem a las tres mejores fotografías de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena 2026, y el cuarto premio a la “MEJOR FOTOGRAFÍA FESTERA” patrocinado por la Junta Central de Fiestas de Villena.
La persona ganadora del primer premio del concurso, si está de acuerdo, formará parte del jurado de la próxima edición. No pudiendo en cualquier caso presentarse al concurso del año siguiente.
La entrega de premios se realizará en la Gala de Premios de la Junta Central que se celebrará el sábado día 26 de septiembre de 2.026 a las 22 horas, en el patio de la Casa del Festero de la Junta Central de Fiestas, sita en la Plaza de Santiago.

9º CESIÓN Y AUTORIZACIÓN DE DERECHOS
Los derechos de autor se mantienen, cediendo gratuitamente los autores de las fotografías los derechos de uso, reproducción, difusión, distribución, publicación, transformación, así como cualquier otro derecho de explotación que pudiera dar lugar, sobre las obras fotográficas, por sí o por terceros, sin limitación de tiempo, citando siempre que sea posible el nombre del autor. Igualmente podrán ser objeto de uso en exposiciones, muestras y sus catálogos, y para promocionar futuros concursos y actividades. 

2 sept 2026

1929 FÁBRICA "LOS FERNÁNDEZ" TRABAJADORES

Foto recibida desde Francia, nos la envía Violeta Blanqued y según recuerda esto es un grupo de trabajadores en los que se encuentra su madre Pepita Muñoz de la fábrica de zapatos de "los Fernández" "ARELÍ" que estaba en la plaza de las Malvas, el propietario Francisco Fernández Barranco. Si tienes mas información... cuéntame.
Foto cedida por... Violeta Blanqued y Alberto desde la Teste de Buch (Francia)

2026 HABLA EL ALCALDE SOBRE EL ROBO DEL TESORO

Transcurridos unos días desde que sufrimos la que quizá haya sido la mayor tragedia de nuestra ciudad de los últimos años, habiendo dedicado todos estos días a recabar toda la información posible a tener a día de hoy, y pudiendo ya dar algo más de información a la ciudadanía de Villena, no quería dejar pasar más para poder transmitiros ciertas cosas.
En primer lugar volver a manifestar mi profundo dolor por el robo de nuestro Tesoro. Este ultraje sufrido por nuestra ciudad, sufrido por todos y todas, han atentado contra algo que cada uno de nosotros tenemos grabado a fuego en nuestro corazón, en nuestra identidad. Quiero enviar un mensaje de ánimo, apoyo, consuelo y acompañamiento a toda mi ciudad, a todos sus vecinos y vecinas.
En segundo lugar, exponer que desde el fatídico acontecimiento no hemos dejado de trabajar para recabar toda la información posible en torno a todos y cada uno de los aspectos que rodean y tienen que ver con los hechos ocurridos. Si antes no hemos podido decir más ha sido porque queríamos tener la mayor y más precisa información posible.
En tercer lugar trasladar que podemos decir que tenemos recabada y esclarecida gran parte de la información que se puede tener al respecto. Queda por determinar la parte que va ligada a la investigación policial de los hechos y mientras siga abierta dicha investigación, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no nos la pueden trasladar.
Con respecto a dicha información solicitada y recabada he de decir que se nos ha corroborado que el nivel de seguridad que debía tener el MUVI es que establece la Unión Europea para este tipo de instalaciones. Y todo ello, comprobado, visado, chequeado, certificado y aprobado por los responsables de la Conselleria de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana, la cual, tal y como se recoge del artículo 31 EACV y del desarrollo efectuado por los artículos 58 a 76 LPCV. tiene la responsabilidad sobre este tipo de bienes declarados BIC. Si eso no hubiera sido así, no nos habrían autorizado a exponer el Tesoro ni abrir el museo.
En cuarto lugar manifestar que conociendo la información que conocemos a día de hoy, y en base a los parámetros establecidos y aplicados, confío en que los técnicos de Conselleria responsables de revisar, controlar, visar, certificar y aprobar, hicieron bien su trabajo. Y es por ello, por lo que quiero manifestar, insisto, con la información que tenemos hasta el momento, que las normas que rigen el cómo, dónde y cuándo depositar, exhibir y, sobre todo, proteger piezas de este valor son manifiestamente deficientes, insuficientes, obsoletas y necesitan una revisión total y urgente por parte de las administraciones superiores que deben velar por el patrimonio de nuestra nación y del resto de países de Europa. 
En quinto lugar desear con toda la fuerza de mi ser, con todo el empuje de la ciudad, que los cuerpos y fuerzas de seguridad puedan recuperar nuestro Tesoro. Que puedan atrapar a los verdaderos y únicos culpables del robo y que les hagan pagar por ello con toda la fuerza de la ley. Mi esperanza y confianza está con ellos.
En sexto lugar, siendo víspera de los días grandes de nuestra ciudad, trasladar el ánimo a todas y todos, a una ciudad a la que han hecho sufrir mucho, más de lo que nadie merece. Nos han arrebatado nuestro Tesoro, que no nos arrebaten nada más.
Hago un llamamiento a la razón, la sensatez, la concordia, la fraternidad, el pundonor, la humanidad y el empuje de toda la ciudad de Villena.  

1926 PATIO DE LA FÁBRICA DE LOS FERNÁNDEZ

Verano de 1926, Juanita Fernández con un gatito en la mano en el patio interior de la fábrica de su padre, "Areli" o fábrica de los Fernández en la Avenida de Alicante.
Foto cedida por... Aida Albero Gazabat

1900 TEMPORADA DE BAÑOS DE MAR EN ALICANTE

Cartel de la línea MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante) del año 1900 para la temporada de verano, informando del horario de trenes para ir a Alicante a bañarse.
Desde Villena... 2ª clase 7 pesetas - 3ª clase 4 pesetas.
Cedido por... Jerónimo Lázaro Milán

1999 COCHERAS AUTOCARES MONTESCAR

La empresa de transportes Autocares Montescar-Vivus, fue fundada en 1922 por Rafael Montes Terol. En los años 90 las cocheras estaban ubicadas en la calle Rosalía de Castro. En la actualidad la empresa tiene su sede en el Polígono Industrial el Rubial.


Fotografía de Benigno López Hurtado que altruistamente cede sus fotografías para el disfrute de los villeneros y villeneras, muchas gracias Benigno por tus interesantes imágenes de nuestra querida Villena.

1928 SEÑORÍO DE VILLENA

SEÑORÍO DE VILLENA
PRINCIPADO 1248-1360

Vista general de Villena

MUY pocos pueblos de España podrán ostentar en su historia una página tan brillante y, sobre todo, tan peculiar y exclusiva como la que puede ofrecer Villena con su famoso señorío.
En general suelen ser muy escasas las noticias que se tienen de aquellos grandes feudos, o territorios separados del dominio del soberano, tipo especial de la edad media, que se otorgaban a príncipes o magnates. Pero una excepción de esta regla es la del señorío de Villena, el más importante de los que existieron en nuestra patria, tanto por su extensión territorial, cuanto por la duración del mismo, ya que alcanzó cerca de dos siglos y medio, desde 1248 en que se constituyó por primera vez, a favor del infante Don Manuel, hasta 1480 en que el último Marqués Don Diego López de Pacheco se vió obligado a renunciar el Marquesado en favor de los Reyes Católicos, quedando extinguido el señorío por esta última y definitiva incorporación a la corona de Castilla. Las reducidas dimensiones de una crónica, o artículo periodístico, nos impiden hacer una completa relación del mismo, por sucinta y compendiada que fuese, y por ello vamos a limitarnos a un ligero estudio de su primer período, llamado del Principado, no sólo por haber recaído siempre en príncipes, o personas de familia real, sino también por expresa concesión de este título.
Una vez realizada la conquista de Villena por Don Jaime I de Aragón en 1240, fué entregada esta villa a los caballeros de Calatrava, que vinieron a repoblarla en número de sesenta, u ochenta, los cuales se quedaron en nuestro pueblo obligándose a defenderlo, siendo nombrado primer Gobernador de Villena en 1242 Don Fadrique, hijo de San Fernando III el Santo.
Mas esto no era todavía la fundación del señorío que no quedó constituido definitivamente hasta el año 1248.
Dice Salazar de Mendoza que, como las tierras de este señorío, desde Villena para abajo, aún en tiempos de los moros no pertenecían ni a Valencia, ni a Murcia, decidieron los dos reyes Don Fernando de Castilla y Don Jaime de Aragón, fundar un estado en favor de sus hijos respectivos Don Manuel y Doña Constanza que habían contraído matrimonio.
Fué, por consiguiente, el primer señor de Villena el infante Don Manuel, hermano de Don Fadrique que había sido el primer Gobernador de Villena, e hijo de S. Fernando. Recibió la investidura de manos de su padre en 1248, y le fué confirmada posteriormente por su hermano el rey Don Alfonso X, el sabio, en 1265.
Además de Villena formaban entonces el señorío los pueblos de Sax, Yecla, Hellín, Tobarra, Elche y Ayora, con todos los pueblos de su valle y jurisdicción.
En 1288 fué desmembrado el territorio porque el citado rey Alfonso, cedió Ayora y su término a la corona de Aragón, recibiendo en compensación el infante Don Manuel, la villa de Escalona.
Pero al año siguiente, el rey Don Sancho IV, para recompensar al infante los servicios que le había prestado contra su padre Don Alfonso, ensanchó sus dominios, agregando al señorío los pueblos de Aspe, Jorquera, Beas, Almansa y Chinchilla, con los pueblos de sus respectivas jurisdicciones, entre los que se contaba Albacete, perteneciente entonces a Chinchilla.
Finalmente, de la parte del reino de Valencia recibió Don Manuel, de su suegro Don Jaime I,
Orihuela y Alicante, que habían pertenecido a este último después de la conquista del reino de Murcia. El mismo rey Don Sancho IV «por hacer bien al Concejo de Villena, por ruegos del Infante Don Manuel» concedió a Villena el llamado «Fuero de Lorca» como los mismos fueros, franquicias y libertades que a dicha población había concedido su padre el rey Don Alfonso.
En el escudo del infante Don Manuel, figuraba una mano alada con espada y un león de las armas de Castilla que todavía se conservan en el escudo de Villena, como recuerdo de su primer señor.
El segundo señor de Villena fué Don Juan Manuel, hijo del anterior, nacido en Escolana el 5 de Mayo de 1282, siendo nombrado Adelantado de Murcia a los doce años de edad.
Durante el dominio de Don Juan Manuel sufrió nueva e importante desmembración el señorío, pues en virtud del tratado de Torrellas, firmado el 8 de Agosto de '1304, estando presente el rey de Aragón y los procuradores del de Castilla, se acordó «que Cartagena, Guardamar, Elche, Alicante con su puerto de mar, con todos sus términos como los divide y parte el Segura, hasta el más alto lugar del término de Villena, exceptuando Murcia y Molina la Seca, quedasen del Rey de Aragón: que Villena en cuanto a la propiedad fuese de Don Juan Manuel, pero de la jurisdicción y señorío del Rey de Aragón.»
Torre de Santa María
Algunos historiadores dicen de este tratado que manifiesta la mala voluntad que Don Juan Manuel tenía al rey de Castilla, porque ya en la partición que se hiciera entre Don Jaime primero y Don Alfonso, estaba acordado que desde el puerto de Biar hacia acá fuese todo de Castilla.
Alfonso IV de Aragón concedió a Don Juan Manuel el título de Príncipe de Villena en el año 1334 y este mismo título lo confirmó en 1336 el rey Don Pedro IV de Aragón, haciéndole la gracia de que se llamase Príncipe, o Duque de Villena, como mejor quisiese.
Las tierras de este señorío, se llamaban «tierras de Don Juan» y en el siglo quince el hilo del rey, todavía se llamaba «hilo de Don Juan,» seguramente porque poseería mucha tierra en la parte de nuestra huerta, que se riega con las aguas del mencionado hilo.
Concedió a Villena, el privilegio de que los ganados con sus crías pudieran pasar a tierras de Aragón, sin pagar por ello diezmo alguno, y en 1345, hizo una declaración muy interesante, sobre los que habían de tenerse como verdaderos hijosdalgo probados, y lo que habían de hacer aquéllos acerca de los cuales se dudaba, a fin de poder ser tenidos y reconocidos como tales hijosdalgo.
Fué un gran literato, y escribió muchas y famosas obras, sobre las que nada decimos por no dar más extensión al presente artículo.
Fué el tercer señor de Villena, Don Fernando Manuel, hijo de Don Juan, y ejerció también el cargo de Adelantado de Murcia.
Parece que el señorío de Villena, debió corresponder entonces a su hermana Doña Juana Manuel de la Cerda, pero tanto ésta como su marido, el Conde Don Enrique, andaban con desavenencia con el rey, y confirió éste el estado de Villena a Don Fernando, incorporando este señorío a su corona de Castilla.
Murió Don Fernando Manuel en Villena, en Noviembre de 1350, con sospecha de haber sido envenenado por su rivalidad con el Canciller Alburquerque.
Le sucedió su hija Doña Blanca Manuel, que murió de tierna edad en Sevilla el año 1360, y también con sospecha de envenenamiento.
A su muerte el rey Don Pedro el Cruel, se apoderó de sus bienes y estados, terminando con esto la primera época del señorío de Villena, que duró ciento doce años y sí quedó entonces extinguido, no tardó en renacer con otra denominación distinta.
En efecto, en 1366 se concedió por primera vez en Castilla y León, el título de Marqués, con las prerrogativas especiales de aquella época, o sea, con título a perpetuidad, con jurisdicción y tierras y trasmisible por herencia. Lo otorgó Don Enri-que II juntamente con el señorío de Villena, a Don Alonso de Aragón, hijo del infante Don Pedro.
De manera que, el Marquesado de Villena, fué el primer Marquesado de Castilla y León, y aunque algunos sostienen que el primer Marquesado en España, fué el de Tortosa, conferido por Don Alfonso IV al infante Don Fernando, otros autores de gran renombre, como el Sr. Muñoz Rivero, en su obra «Diplomática Española,» defienden que fué el de Villena el primer Marquesado de España.
Con el Marquesado comienza la segunda época del señorío de Villena, y abarca dos periodos, de los cuales nos ocuparemos en otra ocasión.
Salvador Abellán, Pbro. 
Extraído del periódico Villena Joven de 1928

1981 EL DÍA EN QUE PROHIBIERON LAS FIESTAS DE SEPTIEMBRE

EL DIA EN QUE PROHIBIERON LAS FIESTAS DE SEPTIEMBRE
(Una vieja historia de viejos contestatarios)
«En esta noble ciudad de las cribas y arcaciles, cuando el pobre hambriento está, el Municipio le da ración de guardias civiles».
EL «AGUAOR»
En este nuestro, país, desde tiempo viene ocurriendo que la historia sucede de una forma y se nos cuenta de otra.
Esto de la historia real y la historia contada venía a ser como lo de las dos caras de la luna, una conocida y otra ignota; así hasta hace poco, en que los americanos y los rusos nos han enseñado las fotografías «de la otra cara».
Nuestro escrito de hoy no trata más que de mostrar al pueblo de VILLENA, y muy especialmente a su juventud, esa «otra cara», la «otra historia», unos hechos históricos acaecidos en nuestro entrañable pueblo, que habían llegado hasta nosotros envueltos en una confusa nebulosa, en medio de una fabricada «cortina de humo» que tergiversaban el significado de cuanto ocurrió en VILLENA allá por el año 1909, concretamente en las fechas de sus tradicionales FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS.
Es curioso el que en esta Revista veamos con satisfacción y orgullo todos los años extensos y documentados trabajos debidos a meritorias plumas, interesantes documentos que nos revelan datos perdidos de la historia de este pueblo; así nuestro ilustre y querido PEPE SOLER nos demostró que hace nada menos que tres mil años o más, nuestros antepasados remotos, los «cavernícolas» del CABEZO DE LA ESCOBA ya conocían nuestro clásico «puchero» de habicas y ajos, el «triguico escolfao», y que el inefable y docto señor CANDEL nos contase las trapisondas y correrías medievales de aquel D. DIEGO PACHECO, Marqués de VILLENA; las estupendas aventuras y heroísmo del capitán MARTINEZ DE OLIVENCIA o la magnificencia del canónigo SANCHO MEDINA; todas estas historias nos encantan y las apreciamos, pero nos sorprende el que no se nos cuenten «cosas» más próximas, cosos que hicieron nuestros abuelos, de las que estamos separados a la corta distancia de setenta años, por ejemplo, esta especie de FUENTEOVEJUNA VILLENERA que tuvo lugar en ocasión de las FIESTAS DE SEPTIEMBRE de 1909.
Según los hermanos Vicente y Francisco PRATS, en su artículo HISTORIA DE LA PRENSA LOCAL (11) de la Revista VILLENA del mes de julio, los versos que encabezan este escrito, obra de JOSE MARIA MENOR HERNANDEZ, «EL AGUAOR», estaban motivados por «la situación de miseria y de injusticia y pobreza para muchos, que originaban desórdenes y motines que hacían intervenir con frecuencia a la Guardia Civil».
Sin ánimo alguno de sentar cátedra y aminorar el valor del interesante y documentadísimo trabajo de los hermanos PRATS, tenemos la suerte de poder colaborar con ellos en su magnífica labor de divulgación, ofreciéndoles un valioso documento que nos sirve para situar concretamente el origen de esos magníficos versos o coplas de EL AGUAOR.
El documento es un curioso folleto editado en la imprenta «LA NUEVA» de LA HABANA (CUBA), en el año 1910; su autor, el trotamundos villenero JOSE MARIA REYES, y su titulo, RECUERDOS DE UN CORTO VIAJE o DOS MESES DE ESTANCIA EN MI PUEBLO. El estilo literario empleado por JOSE MARIA REYES es el característico de aquella época; muchos términos grandilocuentes, con líricos barroquismos castelarinos, y también una ingenua e infantil demagogia panfletaria con grandes contradicciones anticlericales a la moda de FELIPE TIGRO o de BLASCO IBAÑEZ en su periódico folletinesco-social.
Lo más importante para nosotros es la noticia que lleva su mensaje, la narración de los sucesos acaecidos en VILLENA en ocasión de las FIESTAS de septiembre de 1909, sucesos que JOSE MARIA REYES narra en su folleto apenas transcurridos unos meses de su acaecimiento.

LA PREHISTORIA DE LA HISTORIA
Los días 21 y 27 de julio de 1909, muerden la carne española dos infortunados sucesos: EL DESASTRE DEL MONTE GURUGU MELILLA y la tragedia del BARRANCO DEL LOBO.
Una desgraciada y lamentable aventura militar, propiciada por el entonces joven monarca ALFONSO XIII, el Presidente del Gobierno, D. ANTONIO MARRA y su Ministro de la Gobernación, señor LA CIERVA, que desde 1907 gobiernan el país en franca oposición al resto de las fuerzas políticas; con unas Cortes cerradas o disueltas y con el solo apoyo de un SENADO en el que se asentaban los tradicionales poderes de NOBLEZA, MILICIA, CLERO y GRAN BURGUESIA RURAL, que llevan a cabo una política basada en un vasto entramado caciquil, condujeron a nuestro país a tan lamentable situación sin más razones que las de defender los intereses de un sector de la aristocracia (Marqués de Comillas, Conde de Güell, Conde de Romanones. Duque de Tobar, etc., etc.) propietarios de las MINAS DEI. RIF, negocio que al parecer les estaba proporcionando pingües beneficios. Por otra parte, las altas esferas de la milicia pretendían un desquite y una recuperación del prestigio perdido en el descalabro colonial de América de 1898, intentando resucitar un colonialismo que ya olía a podrido.
La España de estos años era un CORTIJO, un inmenso cortijo gobernado por menos de un centenar de poderosas familias.
Por más que se trate de desorientar dándole a esta aventura el carácter de glorioso patriotismo, la cruda realidad es que el «heroísmo» de aquellos infelices soldaditos sacrificados era solamente debido a que habían llegado a él por no tener los seis mil reales para pagar la redención en metálico que les eximiese, como a los hijos de los más afortunados de este insólito patriotismo.
Y esta era la tónica general, lo que ocurría en todos los pueblos... y también en VILLENA.
Muchos hijos de VILLENA, jóvenes quintos, reservistas casados y con hijos, todos aquellos, en mayoría los que no tenían los dichosos seis mil reales, fueron embarcados como borregos camino de aquellas tierras inhóspitas para defender los intereses de los Comillas, los Güel, los Romanones y los Tobar; para que aquéllos que un día dijo un Grande de España: «Debían llevar bien ceñidos y apretados los fajines al cuello en lugar de a la cintura», recibiesen cruces y bandas, momios y prebendas...
Entonces nacieron también esas «coplas» de EL AGUAOR que dicen:
Cuida mucho de mi madre y del nene, Catalina; que yo voy a defender a los dueños de las minas.
Aunque recorra el Calvario, no temas nada, chiquilla; que me dio un escapulario la Marquesa de Comillas.
Por más que voy a la guerra no pasarás hambre tú, que el Gobierno nos ha dao media peseta de plus.
Te tengo que regalar cuando me case, chiquilla, además de mi bancal, un piazo de mineral de las minas de Melilla».
Nos cuenta también JOSE MARIA REYES algunas de las «perrerías» que la ciervesca camarilla hizo en el pueblo.
—Haber negado injustamente a los desheredados de la fortuna el aljibe de agua que con sobrada equidad solicitó el Comité de las FEDERACIONES OBRERAS para su recién inaugurada CASA DEL PUEBLO: «LA SOCIEDAD», tan necesaria para la ESCUELA OBRERA donde recibían gratuitamente enseñanza muchos hijos de trabajadores, cuando por aquellos días se señalaban muy directamente ciertos manejos de la «camarilla» por una turbia venta de caudales de agua a ciertas entidades forasteras.
Otro acontecimiento que denota el estado de cosas fue la detención arbitraria del maestro de la ESCUELA OBRERA, Don JOSE MARHUENDA.
Cuenta JOSE Mª REYES:
—Así, un mal día, a las tres de la tarde, se presenta en la ESCUELA OBRERA de la CASA DEL PUEBLO un número de la Guardia Civil, asistente del Teniente Jefe de Línea, con el encargo de su superior de que se presentase en el Cuartel el señor maestro.. Don José MARHUENDA le razona al guardia que hasta que no acabe la clase no puede presentarse al cuartel, pues no puede dejar sola a la infantil tropa; que en cuanto acabe, se presentará. El guardia parece que comprende y se marcha. No habían transcurrido treinta minutos cuando, en plan de campaña, se presenta el teniente y ocupa la escuela. Seguramente pensaba que él también tenía derecho a su Montjuich particular con maestro Ferrer y todo. De allí salió el maestro conducido entre guardias por todo el pueblo como cualquier vulgar delincuente. El interrogatorio fue breve, la contestación concisa, y momentos después quedó en libertad el atropellado maestro de la ESCUELA OBRERA. Miles fueron los comentarios y en todas las capas sociales del pueblo. Nadie se explicaba el caso. Todo el mundo llegaba a las siguientes conclusiones: si el acto consumado por la Guardia Civil hubiese sido por orden de autoridades superiores, no habrían puesto tan pronto en libertad al maestro ni mucho menos continuarían las clases en la ESCUELA OBRERA como continuaban.
Por aquellos días un tábano aguijoneaba a la camarilla gobernante. Este tábano era el periódico local EL BORDOÑO (Semanario Festivo, Literario e Independiente); desde él, JOSE M.8 MENOR HERNANDEZ, «EL AGUAOR» y ERNESTO GARCIA CAMARASA, «SURESTE», con sus versos y su prosa, ponían «el dedico en la yaga» con sus «puntaícas », sacando a relucir todos los trapos sucios y trapicheos de la camarilla. Más adelante contaremos cómo acabó la cosa: cargándose a EL BORDOÑO y procesando a sus dos preclaros colaboradores.
LA CAMPAÑA DE MORALIDAD
Después de los desmadres financieros de la Compañía de las MINAS DEL RIF, de la desastrosa política colonial, de la LEY DE JURISDICCIONES; después del rechazo por las Cortes de un proyecto de LEY DE TERRORISMO y del cierre arbitrario y disolución de éstas, el señor LA CIERVA (del que nos ha contado poco su «fasciculero» nieto), este señor, que encarnaba la más alta expresión del CACIQUISMO, el mismo que aconsejó, en 1931, a Alfonso XIII que abortase en sangre la II República, orquestó una campaña de imagen (que buena falta le hacía) a la que bautizó como LA CAMPAÑA NACIONAL DE MORALIDAD.
LA ALCALDADA
Fiel cumplidor de los superiores antojos, el MAYOR ACCIDENTAL (por Real Decreto) del Municipio de VILLENA, señor ESCOLANO, tomó la santa disposición de SUSPENDER LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS, dejando sólo LAS FIESTAS RELIGIOSAS.
El pueblo de Villena no se lo podía creer; no se lo creía; lo tomó a coña...
SE ARMA LA «GORDA»
Transcribimos las palabras de JOSE MARIA REYES:
--LA PRIMERA EXPLOSION... En medio de este oleaje de disgustos y funestas contrariedades, llegó el día 5 de septiembre. A la hora de costumbre —cinco de la tarde— porque ese año no hubo PROGRAMA OFICIAL. El clero y el Ayuntamiento en pleno, con la Banda Municipal al frente, se dirigieron en correcta formación hacia la ermita de San Sebastián, donde como es tradición, tenían que esperar a la Patrona. Al llegar la MORENICA y empezar la Banda los himnos se armó la de TROYA. El ensordecedor griterío y los improperios del pueblo a las autoridades podían más que los pitos de los músicos. A puros «arrempujones» llegó la comitiva rodeada por la multitud vociferante hasta el CANTON.
El oficial de la Benemérita optó prudentemente por salirse del «jaleo» y retiró a sus cuarteles a la escolta; cuando esto ocurrió, comenzaron los garrotazos y los mamporros e hicieron cisco el palio. El clero y las autoridades se retiraron como pudieron entre befas y escarnios
UN BUEN CURA, sí, un buen cura, un ejemplar sacerdote, el párroco de Santiago, tuvo el valor y las palabras necesarias para calmar al pueblo enfurecido, y así se hizo aquel año de 1909 el PASEO DE LA VIRGEN más popular que jamás se conoció.
Sigue el relato de JOSE MARIA REYES.
—Ya la milagrosa y venerada imagen de la Virgen en su refulgente trono, el honrado sacerdote ocupó la sagrada cátedra, dirigiendo su autorizada palabra al pueblo, recomendándoles con todo el amor del alma la mayor cordura y religiosidad, en prestigio del esplendor de la festividad que en honor de la Patrona se celebraba. Allí quedó la. Fiesta en Paz».
EL DERECHO AL PATALEO
Los más jóvenes y recalcitrantes festeros no se conformaron con aquello. ¡No podía ser eso de no hacer la ENTRADA!... La hicieron a su manera, dirigiéndose a la casa del Alcalde, cuyas puertas y fachadas apedrearon, y al saber que el Alcalde no estaba allí, sino refugiado en el CIRCULO VILLENENSE, se largaron a la Corredera para «sacarlo» del Casino. El Casino, claro es, estaba cerrado a «cal y canto» y los veladores, sillas, adornos, cristales y tachada, fueron las víctimas del «estropicio». La noche del 5 al 6 de septiembre fue tempestuosa. La gente prudente se refugió en sus casas, los que la tenían, y en sus «cuevas» los otros. Las «fuerzas vivas» y par-te del clero, temerosos, sitiados en el Círculo Villenense. Los jóvenes más levantiscos correteando las calles y rompiendo farolas y cristales a cantazos. Así pasó aquella noche hasta que el día 6 llegó...
LA AUTORIDAD COMPETENTE, COMPETENTE,
si vale la redundancia, porque al llegar el Gobernador Provincial llegó la Autoridad Competente. El señor Gobernador llegó a Villana la mañana del día 6 acompañado por cincuenta números de la Guardia Civil, y su primera e inteligente providencia fue la de asesorarse por «personas de orden» (el párroco de Santiago, el Juez de Instrucción y otros señores) de los sucesos del día anterior y sus probables causas. Convocó un PLENO MUNICIPAL público en el Ayuntamiento por la tarde y relevó al ALCALDE ACCIDENTAL señor ESCOLANO, tomando el mando municipal el concejal conservador moderado D. ANTONIO CERDAN.
UN PLENO BOCHORNOSO
A la hora de la verdad, cuando hubo que exponer en público y ante la verdadera autoridad los hechos del día cinco, se dio la vergonzosa circunstancia de que la mayoría de los asistentes, con ánimo cobarde, no tuvo la hombría de bien —salvo honrosas excepciones— de hablar claro. La «camarilla» había procurado muy bien «informar» a todos de las duras medidas y represalias que llevarían a cabo CUANDO TUVIESEN LA SARTEN POR EL MANGO.
UNA VOZ ALTA Y CLARA
No todo fue cobardía en aquella ocasión, porque allí había una voz que «hablaba por muchas voces»: la voz del compañero DIAZ, Presidente de la AGRUPACION SOCIALISTA, que dijo así: (transcribimos las palabras de JOSE Mª REYES).
—Voy a hablar alto, muy alto, ya que me invitan a ello, para demostrar ante tan selecta concurrecia que los trabajadores conscientes de Villena y los socialistas en particular somos amigos del orden y enemigos de la intolerancia; de la odiosa calumnia, de las bajas delaciones compradas; somos enemigos de tan incalificables procederes humanos porque amamos la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento, la santa emancipación de los trabajadores, la confraternidad entre todos los hombres y la paz universal.
—Ya ven, señores, cuáles son los viles rumores que han circulado gratuitamente en el pueblo, al decir que de las Sociedades Obreras ha surgido la chispa que ha incendiado las pasiones de este pueblo.
—Al que ama la libertad bien entendida y practica todos los actos de su vida dentro de una moral, que es semejante a la moral cristiana, sin ostentar fórmulas y ritos convencionales, como los practicamos todos los socialistas del mundo, no se le puede anatematizar gratuitamente, sin que el miserable calumniador caiga en el ridículo y se vea despreciado por todo el pueblo.
LA REACCION, EN MARCHA
Aquel final era demasiado fácil y benigno: la «camarilla» supo moverse, porque la cosa estaba «al rojo vivo» y su prestigio «por el suelo», no sólo ante el sector más popular, sino entre un gran sector ciudadano, de todas aquellas personas de honrada intención que conocían las verdaderas causas. Por ello, alguien muy diligente y muy informado fue hasta la propia cabeza de aquel enorme «tinglado» reaccionario; llegó y muy pronto ante el omnipresente y poderoso LA CIERVA, quien, como de costumbre, «tomó sus medidas urgentes».
CONSECUENCIAS
El día 8 de septiembre, el pueblo de VILLENA se entera que el Ministro de la Gobernación, señor LA CIERVA, había destituido al ejemplar Gobernador que supo hacer Justicia ejemplarmente. El señor CERDAN es relevado de sus cortas funciones, el señor ESCOLANO es restituido a su cargo y el Oficial de la Guardia Civil es amonestado.
Se presenta en VILLENA el nuevo Gobernador «con instrucciones directas del señor LA CIERVA», pero no viene solo; le acompañan nada menos que QUINIENTOS números de la Guardia Civil en plan de campaña.
Se ocupa militarmente VILLENA y comienzan las detenciones, los interrogatorios, las palizas y toda clase de atropellos. Las «faenas sucias» están a cargo del equipo de «jaquetones» y «mozos críos» que siempre han servido a la «camarilla» de auxiliares para sus acostumbrados desmanes en las campañas electorales, en la intimidación de rebeldes y en la ejecución y cobro de sus «apremios» de usura y esquilmo. Este «selecto» equipo de delincuentes, matones y ex presidiarios, fueron los ejemplares colaboradores de la «justicia militar». Ellos llevaron a cabo las investigaciones que habrían de conducir a tantos infelices a los calabozos municipales, veintisiete villeneros, en su mayoría padres de familia, que allí permanecían incomunicados y hacinados.
FIESTAS POR ORDEN DE LA AUTORIDAD
El nuevo Gobernador y ocupante militar de la ciudad, seguramente para enmendar el desaguisado. ORDENO LA CELEBRACION DE LAS FIESTAS, tanto las religiosas como las profanas.
Por primera vez en su historia, las Fiestas de VILLENA empezaron el día 12 de septiembre.
El refinamiento sádico de la camarilla decide que las Fiestas se inicien con un matinal concierto de la Banda ante las Casas Consistoriales, concierto evidentemente «dedicado» a los apaleados y hacinados huéspedes forzosos de los calabozos municipales.«
UNA PROCESION BIEN ESCOLTADA
Después de los sucesos del día 5 y los «agravios» sufridos por las autoridades y clero, la Procesión de la Virgen no podía celebrarse como de costumbre; tenía que organizarse como un SOLEMNE ACTO DE DESAGRAVIO, darle un carácter penitencial, por lo que el municipio gastó bastante dinero en la compra de muchas arrobas de cera en forma de cirio para regalarlas a los buenos villeneros, a los que ya se había avisado de forma soterrada de lo que les podía pasar si no acudían «a la chita callando» a doblar el testuz y empuñar su cirio. Todos los santos de todas las iglesias serían paseados en procesión.
SOLEMNE ACTO DE DESAGRAVIO
Cuenta José M.ª REYES:
—...Jamás se había visto tan bien custodiada la milagrosa Patrona de los cándidos villenenses.
Abrían la marcha las diversas comparsas de Moros y Cristianos, acompañadas por sus respectivas Bandas de Música y luciendo sus típicos vestidos de la antigüedad; les precedían cincuenta jinetes de la Benemérita, tras lo que en correcta formación se encontraban el clero y las autoridades, las damas y caballeros de la buena sociedad, más guardias civiles y tras éstos, el pueblo en dos largas filas con sus cirios encendidos y, entre ellos, todos los santos, santas y santitos de las iglesias de Villena; detrás, UNA COMPAÑIA COMPLETA de infantería de la Benemérita, con sus trajes y armas de campaña.
El solemne silencio sólo era roto por los cánticos de penitencia que ahogaba las gargantas de fervor y emoción: PERDON A TU PUEBLO SEÑOR... PERDON A TU PUEBLO, PERDONALO SEÑOR...
¡Maravilloso, colosal y místico espectáculo! Pensamos que los huesos de Felipe II y su Gran Inquisidor bailarían de júbilo en sus góticas tumbas!...
Fuera de la procesión, patrullaban por todo el pueblo el resto de la tropa traída por el nuevo Gobernador, auxiliados por los diligentes esbirros de la «camarilla», que husmeaban por todas las casas para comprobar si había quedado escondido algún impío o mal hijo de Villena, para arrearlo a las filas procesionales.
Continúa José M.ª REYES:
—Dolorosa fue la impresión que causó entre los elementos nobles y honrados del pueblo aquella innecesaria ostentación de fuerza armada, cuando todo estaba absolutamente tranquilo. en la sufrida y hospitalaria ciudad de Villena; muchos señores se ausentaron del pueblo con diversos pretextos, entre ellos el ejemplar señor cura párroco, que alegó motivos de enfermedad que suponemos verídicos, pues no podía estarlo menos de vergüenza y de dolor. También, el buen Juez de Instrucción se ausentó para hacer unas diligencias. Diligencias ciertas: fue a consultar a superiores autoridad, des judiciales para denunciarles las irregularidades y arbitrarias medidas que sin previa Ley Marcial se habían aplicado «manu militare» en un pueblo indefenso.
Pasado el turbio nublado, el señor Juez de Instrucción, con la Ley en la mano, tomó sus providencias, poniendo en libertad incondicional a nueve de los presos y a los otros diecisiete bajo pequeñas fianzas.
MAS ALLA DEL RENCOR
No piense lector que las cosas terminaron así, no. La memoria vengativa de los reaccionarios no tiene límites y apenas transcurrieron unos meses, la camarilla consiguió uno de sus mayores deseos: suprimir la revista EL BORDOÑO y consiguió el procesamiento de los dos hombres que eran el alma de la misma: JOSE M.ª MENOR HERNANDEZ, «EL AGUAOR», y ERNESTO GARCÍA CAMARASA, «SURESTE», los cuales, para no dar con sus huesos en la cárcel, tuvieron que pagar cada uno la fianza de mil reales, cantidad que por entonces no estaba al alcance de la mayoría de los bolsillos. Esto es lo que pagaron por aquellas graciosas coplillas «de la ración de guardias civiles», «del plazo de mineral de las minas de Melilla» y de sus artículos y puntaícas a los turbios manejos caciquiles de la camarilla.
En cuanto a los hombres de LA AGRUPACION SOCIALISTA y DE LA FEDERACION DE SOCIEDADES OBRERAS (UGT), les bastó esperar a la Huelga General de 1917 para llevarlos a todos, incluido el Maestro MARHUENDA, engrillados y en traílla, al Castillo Prisión de Santa Bárbara de ALICANTE.
¡Así se escribe la historia!
Ya ven, amigos, que no hay nada nuevo bajo el sol; todavía existen —por desgracia— muchos individuos como los villanos de nuestra historia que causaron hace setenta años este FUENTEOVEJUNA VILLENERO.
Cuando los años convierten unas fiestas en tradición popular, los significados de las mismas —el religioso, el profano y el festivo—, siempre están profundamente mezclados; si intentamos suprimir cualquiera de estas facetas, se descabalan para convertirse, o en la parodia de un inquisitorio ACTO DE FE o en una CABALGATA CARNAVALESCA, o en unos cursis y ñoños JUEGOS FLORALES DE SOCIEDAD, porque SIN PUEBLO NO HAY FIESTAS, ni hay FIESTAS POPULARES cuando se pretende hacerlas POR ORDEN SUPERIOR o REAL DECRETO.
Hemos presentado este trabajo en la Revista anual VILLENA considerando que somos los auténticos herederos y representantes de aquella AGRUPACION SOCIALISTA y aquella FEDERACION DE SOCIEDADES OBRERAS que hoy sigue aquí viva en su casa del esquinazo de las calles Hernán Cortés-Vereda; de la SOCIEDAD, compañeros y correligionarios de aquel CALIXTO DIAZ, que, como buen socialista, supo hablar TAN ALTO Y TAN CLARO en defensa del pueblo.
Villena, septiembre de 1981.
M. R. M.
Colectivo de las Secretarías de Prensa de la CASA DEL PUEBLO UGT, PSOE y JJ.SS.
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