Villena tiene la suerte de contar con mucha gente emprendedora, en esta ocasión son dos jóvenes hermanos, aunque la voz cantante la lleva el mayor de nombre Alberto, y Gonzalo el pequeño que sin él la mesa estaría coja. Alberto tiene claro su proyecto, contar Villena hasta donde esta idea pueda llegar, no tiene grandes pretensiones pero cada día va creciendo y quien sabe si con el tiempo es otro medio a tener en cuenta en nuestra querida ciudad. Desde Villena Cuéntame le animamos a seguir por ese camino y le damos las gracias por el desparpajo que tienen. Villena agosto de 2026.
Historia sobre el proyecto de Alberto Ruescas García
Hay proyectos que nacen con una estrategia perfectamente definida y otros que simplemente empiezan porque alguien tiene ganas de hacer algo. El caso de @fiestas_villena pertenece más bien al segundo grupo. Detrás de esta cuenta está Alberto Ruescas García, un joven villenense que comenzó a utilizar las redes sociales como una forma de compartir aquello que le interesaba y que, poco a poco, fue encontrando en su propia ciudad una fuente prácticamente inagotable de historias.
No hubo un gran plan de comunicación ni una empresa detrás. Simplemente había una cámara, un móvil, muchas ganas de aprender y, sobre todo, una enorme curiosidad por todo lo que ocurría en Villena. Y quizá ahí esté una parte importante de la explicación de su crecimiento. Porque @fiestas_villena no nació pensando en convertirse en una gran cuenta. Nació desde la cercanía, desde alguien que conoce las calles, las fiestas, las tradiciones y la forma de vivir de una ciudad como Villena.
Pero hay un detalle fundamental que no siempre se ve cuando se mira una cuenta de redes sociales desde fuera: Alberto no está solo detrás de cada vídeo. En muchas de las grabaciones, la persona que está detrás de la cámara es su hermano, Gonzalo. Él es quien acompaña a Alberto en muchas de esas horas de grabación, quien sostiene la cámara, busca el encuadre y ayuda a convertir las ideas en imágenes. Su trabajo permanece normalmente fuera de plano, pero es una parte esencial del proyecto. Sin Gonzalo, muchas de las grabaciones y, en definitiva, el propio proyecto de @fiestas_villena, no saldrían adelante.
Con el tiempo, esa manera de mirar lo que ocurre alrededor fue haciendo que cada vez más personas se interesaran por los contenidos. Primero fueron amigos y conocidos. Después, gente de Villena. Más tarde, villenenses que viven fuera. Y finalmente personas que ni siquiera tienen relación directa con la ciudad, pero que han terminado descubriéndola a través de una pantalla.
El crecimiento ha sido progresivo, casi sin hacer demasiado ruido, hasta que un día los números empezaron a ser difíciles de ignorar. Durante el último año, los contenidos relacionados con el proyecto han llegado a más de medio millón de personas. Una cifra especialmente llamativa si se tiene en cuenta que detrás de la cuenta no existe una gran redacción ni un equipo de profesionales trabajando a tiempo completo. Hay una familia, una cámara, muchas ideas y muchas horas.
Horas grabando, editando, pensando qué contar, buscando la mejor imagen, preparando un vídeo o simplemente esperando el momento adecuado para sacar el móvil y registrar algo que está sucediendo. Porque una de las cosas que caracterizan a @fiestas_villena es que intenta que las cosas sucedan. No se trata únicamente de compartir una información. Se trata de salir a buscarla, de estar presente y de intentar encontrar ese detalle que quizá pasa desapercibido para muchos, pero que puede convertirse en un buen contenido para otros.
Y, especialmente, de entender que las redes sociales tienen una forma de contar las cosas completamente diferente. Una entrada de Moros y Cristianos, una romería, un concierto, una tradición, una noticia o incluso un pequeño momento de la vida cotidiana pueden convertirse en un vídeo capaz de llegar a miles de personas. Ahí está buena parte del fenómeno: en haber entendido que Villena también puede contarse en el lenguaje de las nuevas generaciones.
Una ciudad contada desde dentro
Quizá una de las diferencias más importantes sea que Alberto Ruescas García no llegó a Villena para contarla. Es de Villena. Y eso se nota. Conoce los lugares, reconoce las caras, entiende las tradiciones y, sobre todo, sabe que detrás de cada fiesta hay historias personales.
La Romería no es solamente una celebración. Los Moros y Cristianos no son solamente desfiles. La Semana Santa no son solamente procesiones. Detrás de todo eso hay familias, amigos, comparsas, músicos, personas que llevan décadas participando y también jóvenes que están descubriendo ahora aquello que sus padres y abuelos ya vivieron. Las redes sociales permiten precisamente eso: poner el foco en todas esas pequeñas historias. Y ahí @fiestas_villena ha encontrado su espacio.
Un espacio especialmente interesante porque está consiguiendo acercar las fiestas y la vida de Villena a personas que quizá nunca habían tenido esa ventana.
Aprender haciendo
También hay otra historia detrás de la cuenta que resulta interesante: la de un joven que ha aprendido prácticamente todo sobre la marcha. Grabar, editar, entrevistar, hablar delante de una cámara, preparar un contenido, contactar con personas, organizar una colaboración o intentar que una idea se convierta en realidad son cosas que no se aprenden de un día para otro.
Muchas se aprenden equivocándose. Probando. Volviendo a grabar. Haciendo un vídeo que no funciona y pensando en cómo hacerlo mejor la próxima vez. Y probablemente esa evolución también forma parte del atractivo del proyecto. Porque quien haya seguido la cuenta durante tiempo puede ver cómo ha cambiado: cómo han cambiado los vídeos, las ideas, la forma de contar las cosas y también la propia manera de entender las redes sociales.
Lo que comenzó como una afición ha terminado convirtiéndose en una auténtica escuela de comunicación. Una escuela que, además, ha permitido vivir experiencias que probablemente estaban muy lejos de la imaginación cuando todo comenzó. Entrevistas con profesionales como Juan Ibáñez y Dani Fontecha, conocidos por su trabajo en El Hormiguero, o con Óscar Martínez, DJ de Los 40, son algunos ejemplos de hasta dónde puede llevar una afición cuando detrás hay constancia y ganas de aprender.
Más allá de los números
Hablar del crecimiento de @fiestas_villena obliga inevitablemente a hablar de cifras: seguidores, visualizaciones, alcance... Pero reducir el proyecto a los números sería quedarse en la parte más superficial de la historia.
Porque detrás de cada visualización hay alguien. Alguien que comparte un vídeo con su familia. Alguien que está viviendo fuera de Villena y encuentra durante unos segundos algo que le recuerda a su ciudad. Alguien que descubre una tradición que desconocía. Alguien que manda una publicación a un amigo. O alguien que simplemente abre Instagram y se encuentra con una imagen de Villena que le hace detenerse.
Ese es probablemente el verdadero valor de una cuenta como esta: conseguir que una ciudad de nuestro tamaño tenga una presencia digital mucho mayor de la que podría parecer. Y hacerlo desde una mirada joven, cercana y completamente vinculada a la realidad local.
Porque al final, quizá el fenómeno de @fiestas_villena no se explique únicamente por Instagram. Se explica por algo mucho más sencillo: por las ganas de contar lo que uno quiere, por la ilusión de enseñar aquello que forma parte de tu vida y por descubrir, casi sin darte cuenta, que hay miles de personas al otro lado que también quieren verlo.
Lo que empezó como una afición se ha convertido en una ventana. Una ventana desde la que mirar Villena y, al mismo tiempo, una ventana para que otros puedan mirar hacia aquí.
Alberto Ruescas García
Creador de contenido de @fiestas_villena
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