26 sept 2026
1991 CONQUISTANDO LIBERTADES. UNA REFLEXIÓN SOBRE EL CONSUMO DE DROGAS
1983 TRES INSTANTES DE UNA HISTORIA
Tres instantes de una historia. Por ALFREDO ROJAS
A José María Soler, que ha desvelado parte de nuestro pasado.
Es el atardecer. El sol, todavía ardoroso y brillante, va camino de la sierra del Castellar, en cuyas tallas se esquirlan los esplendentes rayos. Desde el poblado del Cabezo Redondo, un apiñado e informe conjunto de casuchas bajas e irregulares, se divisa una inmensa extensión boscosa que no se interrumpe, exuberante de vegetación, donde apenas destacan los árboles sobre la espinosa alfombra del interminable matorral, surcado por alguna trocha montaraz, estrecha y sinuosa. Allí, en el poblado, junto o la puerta de una mísera choza de tejado de barro, un hombre, vestido sucintamente con unas pieles, sentado en el suelo, trabaja una botella de oro colocada encima de un pedrusco plano. Sobre la piedra se agrupan en desorden otras piezas de oro. Rústicos brazaletes donde apenas se ha iniciado la labor; pequeños trozos informes del metal junto a menudas piedras pulidas y a rudimentarias herramientas de madera de cantos y planos brillantes por el uso. Con uno de estos pequeños maderos aguzados va marcando el hombre una arista de la botella, posándolo una y otra vez por el exiguo plano lateral en un continuado vaivén suave y enérgico a la vez, embebido en la tarea, fruncido el gesto, apretados los labios que dibujan una boca firme y decidida. Cansado al fin, coge la botella con la mano izquierda y mirándola, la eleva lentamente o la vez que la aleja para abarcar mejor la obra en su conjunto. Un rayo de sol centelleó en la vasija, que brillo en sus manos reflejando los rosados celajes del ocaso. En la mirada del hombre, en la firme mano que abarca la dorada botella, en su gesto a la vez aprobatorio y satisfecho, en el duro y vigoroso perfil de su figura, aleteo ya el genio que florecerá, transcurridos los siglos, en los maestros de las catedrales, en las refinadas artes del Renacimiento, en las elevadas y espirituales composiciones de la música barroca. Con el hombre de la botella, no obstante su rusticidad y su primitivismo, desbordando la estricta condición biológica, convive ya la inaprendida intuición estética, late el misterioso espíritu del arte.
La nave central de la iglesia de Santiago es un confuso revoltijo de piedras y tierra. Largos y esbeltos troncos de árbol, casi sin desbastar, atados unos a otros, ascienden hasta lo bóveda en rústicos andamios. Por el enorme hueco que será la puerta, entra esplendente la luz del mediodía, que permite ver la plaza y las casas del Fondo, bajas, severas, desiguales, con amplios portones tras los que se adivina el ancho zaguán. Entre la abigarrada mescolanza se agitan los obreros; ciernen unos la arena, se afanan los canteros que labran la piedra, gatean otros sobre los andamios ocupados en su tarea o ascendiendo ágilmente hacia el techo. El sol, al entrar por los huecos que cubrirán después los coloreados vitrales, proyecta hasta el suelo unas diagonales volúmenes de luz en los que se agitan minúsculos e incontables partículas de polvo. Desde la plaza, por la amplia pendiente que asciende hasta el suelo del templo, sube ahora una recua de caballerías que tira de un carro lleno de grandes losas. Arrieros que agitan los látigos, peones que se aferran o los ruedos o empujan desde atrás, unen su esfuerzo al de las sudorosas bestias, que clavan sus pezuñas en la terrosa pendiente. Mientras, en un rincón, junto a una mesa donde se amontonan desiguales rollos de papel, D. Sancho García de Medina, de aspecto solemne y severo, con hábito talar, oye las explicaciones que se afana en darle el maestro arquitecto, que, en actitud obsequioso, refuerza sus argumentos con un pequeño estilete que recorre las líneas de un plano desplegado, cuyos extremos se obstinan en volver a arrollarse. Asiente con gravedad D. Sancho, da unas recomendaciones finalmente y se dirige a un pequeño portillo lateral seguido del maestro. Al salir D. Sancho cierra aquél la puerta y va de nuevo hacia el interior; se acercó o una columna que, despojado de la informe figura que tienen las demás, muestra ya el audaz perfil helicoide que asciende hacia el techo, como una plegaria de piedra que intentara llegar hasta la altura. Queda quieto el viejo maestro, contemplando la gallarda columna, o cuyo final un cantero perfila las últimas aristas, y recorre con los ojos el grácil y atrevido surco salomónico que emerge de la severa base y llega al afiligranado capitel. Un gesto de satisfacción le ilumina el semblante; lentamente, después, sorteando cascotes y montones de piedras y tierra, sale hasta la plaza, donde la intensa luz parece diluir su figura. Está recién llegado el siglo XVI; es mediodía, es verano.
Extraído de la Revista Villena de 1983
1979 LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS EXPRESIÓN DE ALEGRÍA POPULAR DESDE SU ORIGEN
1958 EL PIMIENTO AMIGO DE TODOS
1969 EQUIPO DE FÚTBOL DE LA ENCINA
Reconoces a alguien... cuéntame
25 sept 2026
1959 EQUIPO "EL INGRES" SALESIANOS
1958 JUAN JOSÉ OLIVA ALFÉREZ ESTUDIANTES
2012 VILLENA: CURANDEROS Y CURANDERAS
Tal vez habría que ahondar más en este aspecto: el género del profesional que ejerce. Muchas de las competencias y quehaceres de las curanderas son trabajos que, tradicionalmente, han estado a cargo de las mujeres. Cuidar a los enfermos de la familia, cocinar, preparar un emplasto, preparar un caldo, atender a otras mujeres en los partos...
¿Quién sino la mujer se ha ocupado, siempre, de lo que hoy llamamos "medicina casera" y "recetas de la abuela"?
Entre ellas -las curanderas- las hay que por vía de herencia adquieren el rol social de curandera. Otras lo adquieren por iniciación dentro de un grupo de iguales en el que también hay hombres.
En Villena encontré mujeres que no ejercían porque su marido no las deja, o pone mala cara si van a los trabajos... Reparos, objeciones a que actúen como curanderas, no a que trabajen como profesionales "en los zapatos": en Villena muchas curanderas trabajan como aparadoras en las fábricas de zapatos. Otras trabajan en una oficina, o son modistas, o son amas de casa. Pero no sé de ninguna que no trabaje, que esté ociosa. Ninguna.
Me ha llamado la atención un escrito en el que se lee textualmente:
"Algo tendrán que ocultar cuando Juanita, una famosa curandera de Villena (Alicante) no quiere que las cámaras entren ni a su sala de espera."
¿No hay nadie que pueda salir en defensa de esta mujer? ¿No hay colectivos de mujeres que defienden el papel de la mujer? ¿Por qué no se defiende a las curanderas como a todas las demás?
El tema de los/las curanderos/as no interesa. A menos que sea en plan escabroso y/o para ganar dinero a su costa. Es lo que parece.
Se siente vergüenza por ellos, se les vincula, irremediablemente, a "incultura" y ésta con bajo nivel sociocultural. Eso "achica" socialmente y, por lo tanto, se oculta. Digo "se oculta" no que no se utilice. Pues los curanderos y las curanderas de Villena tienen clientela. Hay demanda social de la institución.
Y los curanderos y las curanderas que no ejerzan decentemente, o se dediquen a la picaresca, sea en Villena o en cualquier otro lugar de España o del extrajero, es otro asunto.
Diferenciar entre el arte o el saber "curar" y el ser un "pícaro" es lo primero que deberían hacer quienes tanto les critican negativamente. Distinguir entre credos, medicinas tradicionales, medicinas caseras, brujería, embaucadores, charlatanes... es un paso que no dan; y si esa separación no se hace, entonces el reportaje carece de fiabilidad.
La "picaresca" no define al "curanderismo", ni a ninguna otra profesión, excepto a la de pícaro. Si un pícaro, se apunta al carro de lo que sea para hacer su agosto... El tema a tratar sería "la picaresca" y no otro.
A Juanita, la del hueso, la conocí cuando yo hacía trabajo de campo en Villena hace treinta años. Es una facultad desarrollada, legitimada en ese medio sociocultural para ejercer del modo que lo hace. Si desde entonces hasta el día de hoy, ha cambiado, eso lo desconozco. Pero por lo que sé del tema, me da la impresión que su negativa a aparecer ante las cámaras está en la línea de los curanderos espiritistas que conocí: No quieren publicidad. Nada más. ¿Tan difícil es entenderlo?
Pues sí, parece que no se entiende.Ya he escrito en otras entradas anteriores que yo no grabé ni filmé. Lo hice todo a mano: con papel y lápiz. Alguna entrevista pude grabar. Pero ningún ritual y muy pocas entrevistas en comparación con la cantidad que hice.
Ellos, los curanderos y las curanderas, quieren privacidad, y la quieren para ellos, para su actividad y para su casa.¿Acaso son los únicos ciudadanos/as que guardan con celo su intimidad? ¿Quién peca, el que ve algo sucio en lo que se esconde, o el que lo esconde? Se tiende a ocultar la vinculación con estas prácticas que, a pesar de ello, todos usan. Si lo hay es porque las gentes utilizan sus servicios, de lo contario no existirían y habrían caído en el olvido. Pero no. Se habla y se sigue hablando. La prensa se ocupa de ello e insiste. Pero ¿quién se preocupa o se interesa por conocer más a fondo el tema? ¿Por qué "Juanita" y no "Juanito", porque hay hombres en Villena y muy famosos en estos menesteres de curar.
Las facultades mediúmnicas que se adscriben a estas prácticas pueden estar más o menos desacreditadas por unos u otros colectivos sociales. La consideración entre unos y otros acerca los unos de los otros, es algo que está en el candelero desde que el mundo es mundo. Acusaciones cruzadas de quién es más autentico o menos auténtico. Pero lo que interesa, a mi por lo menos como antropóloga, es, precisamente, todo el contexto. Todo. Hasta esos dimes y diretes que el asunto suscita. Una vez más, se pone de manifiesto que si unos dictadores prohibieron sus prácticas; los que vinieron después, en la democracia, nos dan la posibilidad de hablar de ello públicamente a los que nos interesamos en estos temas; y a otros de practicar su creencia, a su modo, y a otros de utilizar sus servicios. Algo hemos ganado con el tiempo, aunque tengamos que publicar donde podemos y cómo podemos, porque esto de las publicaciones también es un asunto del que cabría hablar largo y tendido. Pero hoy, sólo pretendía, con esta entrada, apoyar a esas mujeres, curanderas y trabajadoras, de las que nadie habla, o no hablan bien. Al fin y al cabo, ellas están en su casa, no llaman -que yo sepa- a nadie. No hacen publicidad, atiende al que va... decía una que conocí: El que no quiera que no venga, yo no les llamo.
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Concha nació en Piedrahita (Ávila) llegó a Villena por casualidad de paso dirección Madrid, se quedó e hizo buenos amigos, le entusiasmó Villena. Actualmente vive en Madrid y conserva muy buenos amigos en Villena.
1983 DOS FECHAS INOLVIDABLES
Hay para los villenenses dos fechas en el mes de marzo que tienen una especial significación y que les resultan inolvidables: el 27 y el 25. En la primera de ellas se conmemora el nacimiento de Ruperto CHAPI LORENTE, músico extraordinario, honra de Villena, e hijo querido, ilustre y predilecto de la ciudad; en la segunda, su fallecimiento.
Esas dos fechas son para todos nosotros, nuestros particulares dolores y gozos, y en ellas recordamos siempre la vida y la muerte del hombre excepcional, amante de su pueblo, sacrificado y generoso con sus compañeros de profesión, a los que en una lucha incruenta que duró varios años y de la que nunca se hablará bastante, liberó de la dependencia a la que les tenían sometidos los editores, que explotaban de por vida su talento y su inspiración.Creo que éste es el momento y el vehículo oportuno para recordar, ante la importante fecha que se nos avecina en el próximo año, SETENTA Y CINCO ANIVERSARIO DE SU MUERTE, algunos de los homenajes que le tributó el pueblo que lo vio nacer.
Sabido es que, anualmente, y un domingo cercano a esos días anteriormente citados, el Ayuntamiento, en representación de todo el pueblo, deposita una corona de laurel en su monumento, y que la banda municipal, ante la casa donde vio la luz por vez primera, y también en el Parque que lleva su nombre, ejecuta algunas piezas de su variado repertorio. Esta costumbre de homenajear periódicamente a Chapí, se debe al concejal D. Pedro Menor García, que en la sesión del 5 de Abril de 1918 lo propuso al Ayuntamiento del que formaba parte. Anteriormente no había celebración oficial, excepto en 1910, primer aniversario de su muerte, aunque algunos años, los alcaldes de turno, despachaban telegramas dirigidos a la familia, Círculo de Bellas Artes y Sociedad de Autores Españoles.
En la sesión del 18 de Marzo de 1910, nuestros ediles, a cuya cabeza figuraba D. Luis García Catalán, toman el acuerdo de conmemorar convenientemente la luctuosa fecha, pero como el 25 era Viernes Santo, deciden aplazarla hasta el sábado 26.
En ese día, y a las tres de la tarde, se concentraron en el Ayuntamiento, Autoridades, invita-dos, Clero, Sociedades legalmente constituidas con sus banderas al frente, niños y niñas de las escuelas públicas y del Colegio de 2.a enseñanza de Nuestra Señora de las Virtudes, Bandas de música de Villena y de Caudete, y prácticamente toda la población que se unió al acto con gran entusiasmo y profundo respeto.
Dirigióse la comitiva a la Plaza de la Constitución y, acto seguido, se descubrió una lápida en la fachada de la casa en que nació el Maestro.
Como el recinto no reunía las condiciones adecuadas para continuar la celebración, se trasladaron a la de Canalejas, hoy Plaza de las Malvas. En el trayecto de una a otra, se habían colocado postes adornados con gallardetes y banderas nacionales, y en cada uno de ellos, al igual que en los árboles de la plaza, coronas de laurel que servían de marco a carteles donde figuraba el nombre de las principales obras del compositor: «Fantasía Morisca», «La Tempestad», «El Milagro de la Virgen», «Mujer y Reina», «La Bruja», «El Rey que rabió», «El tambor de granaderos», «La Revoltosa», «El "puñao" de rosas», «Margarita la Tornera»...
Una amplia tribuna levantada ante el edificio que hasta fecha reciente ocupaban las escuelas del Grupo Ruperto Chapí, acogía a las Autoridades, invitados e intervinientes en el acto. En lugar destacado figuraba el retrato del Maestro adornado con flores y laurel.
Comenzada la reunión que con tanta ilusión como cariño se había preparado, se leyeron, entre otras adhesiones, las de S.M.R. D. Alfonso XIII; Presidente del Consejo de Ministros, D. José Canalejas Méndez; Gobierno; D.. Vicenta Selva, viuda del Maestro; Gobernador Civil; Alcalde y Ayuntamiento de Alicante; Sociedad de Autores Españoles; Junta Directiva del Casino alicantino, etc. etc. A continuación, diversas personalidades pronunciaron los discursos necrológicos de rigor.
Los versos del Agüaor que dicen:
después de hablar un gúen rato,
le dijo a Don José Serra,
¿está ya gúeno, arremato?
Las poesías que se declamaron tuvieron también espacio importante en la programación. Recordemos la del poeta villenense D. Antonio Marín Requena, titulada ¿ES PRECISO?... y que dice así:
al poner la última nota, con el pulso casi inerte,
al prodigio que se llama la Novena Sinfonía,
presintiendo la visita de la muerte
¿Es preciso?... preguntaba.
Y ¡Es preciso!... tristemente, y a sí mismo se decía.
Mas Beethoven se engañaba,
pues Beethoven no sabía
que al dejar aquí en la tierra la envoltura material
a otra vida renacía,
a otra vida más intensa, más gloriosa e inmortal...
No, no ha muerto el gran Beethoven.
Aquel genio, aquel coloso,
aquel sordo portentoso
cada día está más vivo, cada día está más joven.
Y su música es más fresca cuanto más el tiempo avanza;
y hoy los músicos más grandes de sus huellas van en pos;
los honores que a él se rinden ningún otro los alcanza;
hoy Beethoven no es un hombre, es un monstruo, un genio, un Dios!...
y en la brisa se deslíe,
que canta con el que canta
y ríe con el que ríe;
que es aliento en la esperanza,
que es plegaria en el que implora,
y ruge con la venganza
y gime con el que llora..
No ha muerto, no, el gran músico que hoy con su nombre aún llena
de inmarcesible gloria la nacional escena;
no ha muerto aquel portento de rica inspiración:
el que es honor de España y orgullo de Villena,
el que ha llevado en triunfo por toda la nación
la luminosa enseña de la ópera española,
el que, cual otro Cid,
no alienta y aún tremola
la lírica bandera y vence en noble lid;
el que es gloria del mundo y orgullo de las Artes,
el mago del pentagrama, el mágico Chapí,
no ha muerto; vive, triunfa, se encuentra en todas partes,
en la ópera, en la escena, en el ambiente, aquí...
Ha desaparecido de la insondable nada
su noble, su gallarda figura armoniosa,
su plácida mirada,
su risa picaresca,
su frente luminosa,
su charla viva y fresca,
toda su forma externa no la veremos más;
pero el recuerdo plácido del músico portento;
sus obras inmortales,
sus mágicas canciones,
sus dramas musicales,
de nuestro pensamiento
y de nuestros corazones
no han de borrarse nunca ni han de morir jamás...
No ha muerto, no, el gran músico, el hijo de Beethoven
eternamente nuevo, perpetuamente joven;
no ha muerto el gran caudillo del Arte Nacional.
No ha muerto el genio, el árbitro de la española escena;
no ha muerto el que es orgullo de España y de Villena;
el genio nunca muere, el genio es inmortal!
que es orgullo de nuestra nación
gloria al ilustre paisano
que al mundo llena de admiración.
Gloria al genio que extendió su vuelo
con coraje, trabajo y honor,
paseando por todos los pueblos
la bandera de nuestra nación.
La última persona que hizo uso de la palabra fue el Rvdo. D. Juan Chaumel y Jorge, Dignidad de Chantre de la Catedral Metropolitana de Toledo, predicador de Palacio y, curiosamente, nacido nueve años antes que Chapí en habitación contigua a la del Maestro.
Así terminó aquel homenaje sencillo y emotivo, que dejó profunda huella en todos los que lo presenciaron, y que hoy aún recuerdan con emoción los que fueron niños ayer.
A partir de ese año de 1910, se ha honrado con diversa fortuna la singular figura de Ruperto Chapí, y entre todos los actos que se le han dedicado, merecen destacarse los de 1923 en el decimocuarto aniversario de su fallecimiento; 25 de Marzo de 1943, Fiesta Infantil de Cultura y Arte con motivo de su treinta y cuatro aniversario; los del 6 de Septiembre de 1947 al inaugurar su momento, obra de otro gran artista villenense, Navarro Santafé; los conmemorativos del primer Centenario de su nacimiento, que tuvieron lugar en 1951, y por último, los del Cincuentenario de su muerte, realizados con todo esplendor en la primavera de 1959.
Si en el reconocimiento a los indudables méritos del Maestro Chapí, y en los homenajes que en su honor se le han tributado en Villena, siempre se han destacado personas de talante liberal, como los Alcaldes, Ricardo García Arce, Luis García Catalán, José Rocher Tallada, Luis García Cervera, y otras que no cito porque inevitablemente silenciaría muchas y no me lo perdonaría, yo espero y deseo, que el actual Ayuntamiento sepa honrar como se merece la memoria del gran compositor e hijo predilecto de esta Ciudad, RUPERTO CHAPI LORENTE, en el SETENTA Y CINCO ANIVERSARIO de su fallecimiento.
Vicente Prats Esquembre
1945 TRIUNFA CAMÚS
Lamentablemente durante el año 1949 y debido a unas complicaciones derivadas de una pleuritis seca que le diagnosticaron, tuvo que dejar la competición de alto nivel aunque no por ello perdió su amor por la bicicleta. Siguió disfrutando de ella; en lo profesional regentando el histórico taller que se encontró durante muchos años en la calle San Isidro y además practicando de forma más relajada todos los domingos hasta hace pocos años.
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