

Extraído de la Revista Villena 1969
Tal vez habría que ahondar más en este aspecto: el género del profesional que ejerce. Muchas de las competencias y quehaceres de las curanderas son trabajos que, tradicionalmente, han estado a cargo de las mujeres. Cuidar a los enfermos de la familia, cocinar, preparar un emplasto, preparar un caldo, atender a otras mujeres en los partos...
¿Quién sino la mujer se ha ocupado, siempre, de lo que hoy llamamos "medicina casera" y "recetas de la abuela"?
Entre ellas -las curanderas- las hay que por vía de herencia adquieren el rol social de curandera. Otras lo adquieren por iniciación dentro de un grupo de iguales en el que también hay hombres.
En Villena encontré mujeres que no ejercían porque su marido no las deja, o pone mala cara si van a los trabajos... Reparos, objeciones a que actúen como curanderas, no a que trabajen como profesionales "en los zapatos": en Villena muchas curanderas trabajan como aparadoras en las fábricas de zapatos. Otras trabajan en una oficina, o son modistas, o son amas de casa. Pero no sé de ninguna que no trabaje, que esté ociosa. Ninguna.
Me ha llamado la atención un escrito en el que se lee textualmente:
"Algo tendrán que ocultar cuando Juanita, una famosa curandera de Villena (Alicante) no quiere que las cámaras entren ni a su sala de espera."
¿No hay nadie que pueda salir en defensa de esta mujer? ¿No hay colectivos de mujeres que defienden el papel de la mujer? ¿Por qué no se defiende a las curanderas como a todas las demás?
El tema de los/las curanderos/as no interesa. A menos que sea en plan escabroso y/o para ganar dinero a su costa. Es lo que parece.
Se siente vergüenza por ellos, se les vincula, irremediablemente, a "incultura" y ésta con bajo nivel sociocultural. Eso "achica" socialmente y, por lo tanto, se oculta. Digo "se oculta" no que no se utilice. Pues los curanderos y las curanderas de Villena tienen clientela. Hay demanda social de la institución.
Y los curanderos y las curanderas que no ejerzan decentemente, o se dediquen a la picaresca, sea en Villena o en cualquier otro lugar de España o del extrajero, es otro asunto.
Diferenciar entre el arte o el saber "curar" y el ser un "pícaro" es lo primero que deberían hacer quienes tanto les critican negativamente. Distinguir entre credos, medicinas tradicionales, medicinas caseras, brujería, embaucadores, charlatanes... es un paso que no dan; y si esa separación no se hace, entonces el reportaje carece de fiabilidad.
La "picaresca" no define al "curanderismo", ni a ninguna otra profesión, excepto a la de pícaro. Si un pícaro, se apunta al carro de lo que sea para hacer su agosto... El tema a tratar sería "la picaresca" y no otro.
A Juanita, la del hueso, la conocí cuando yo hacía trabajo de campo en Villena hace treinta años. Es una facultad desarrollada, legitimada en ese medio sociocultural para ejercer del modo que lo hace. Si desde entonces hasta el día de hoy, ha cambiado, eso lo desconozco. Pero por lo que sé del tema, me da la impresión que su negativa a aparecer ante las cámaras está en la línea de los curanderos espiritistas que conocí: No quieren publicidad. Nada más. ¿Tan difícil es entenderlo?
Pues sí, parece que no se entiende.Ya he escrito en otras entradas anteriores que yo no grabé ni filmé. Lo hice todo a mano: con papel y lápiz. Alguna entrevista pude grabar. Pero ningún ritual y muy pocas entrevistas en comparación con la cantidad que hice.
Ellos, los curanderos y las curanderas, quieren privacidad, y la quieren para ellos, para su actividad y para su casa.
Las facultades mediúmnicas que se adscriben a estas prácticas pueden estar más o menos desacreditadas por unos u otros colectivos sociales. La consideración entre unos y otros acerca los unos de los otros, es algo que está en el candelero desde que el mundo es mundo. Acusaciones cruzadas de quién es más autentico o menos auténtico. Pero lo que interesa, a mi por lo menos como antropóloga, es, precisamente, todo el contexto. Todo. Hasta esos dimes y diretes que el asunto suscita. Una vez más, se pone de manifiesto que si unos dictadores prohibieron sus prácticas; los que vinieron después, en la democracia, nos dan la posibilidad de hablar de ello públicamente a los que nos interesamos en estos temas; y a otros de practicar su creencia, a su modo, y a otros de utilizar sus servicios. Algo hemos ganado con el tiempo, aunque tengamos que publicar donde podemos y cómo podemos, porque esto de las publicaciones también es un asunto del que cabría hablar largo y tendido. Pero hoy, sólo pretendía, con esta entrada, apoyar a esas mujeres, curanderas y trabajadoras, de las que nadie habla, o no hablan bien. Al fin y al cabo, ellas están en su casa, no llaman -que yo sepa- a nadie. No hacen publicidad, atiende al que va... decía una que conocí: El que no quiera que no venga, yo no les llamo.
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Concha nació en Piedrahita (Ávila) llegó a Villena por casualidad de paso dirección Madrid, se quedó e hizo buenos amigos, le entusiasmó Villena. Actualmente vive en Madrid y conserva muy buenos amigos en Villena.
Colegio Principe D. Juan Manuel, esta fuente anteriormente estuvo en la Plaza del Rollo. Fotografía de Pedro Olaya de la AFV.