20 may 2026

1990 ACTIVIDADES AGRUPACIÓN FOTOGRÁFICA

ACTIVIDADES AGRUPACIÓN FOTOGRÁFICA VILLENA
ACTIVIDADES
Nuestro ejercicio social finalizó con un número de actividades muy importante que fueron desarrollándose durante el periodo comprendido desde septiembre 1.989 a agosto de 1.990.
Fueron múltiples los trabajos que se abordaron, a fin de cumplir con nuestro compromiso social, de difundir y fomentar la FOTOGRAFÍA, como ARTE, dentro de nuestras posibilidades, creando al mismo tiempo un fondo cultural para nuestra ciudad.
La AGRUPACIÓN FOTOGRÁFICA VILLENA siempre se ha caracterizado por su continuo trabajo, su ímpetu en abordar actividades que requerían un esfuerzo colectivo y todo ello pensando siempre en que nuestra labor sería positiva.
En ningún momento hemos actuado pensando en un efímero reconocimiento. que si nos ha venido. ha sido agradecido sino que se ha pensado en la repercusión social que tales trabajos o actividades tendrían, en beneficio de toda nuestra comunidad.
Somos conscientes de que estamos formando culturalmente a muchos jóvenes y en ocasiones también a los menos jóvenes, todos ellos con unas ilusiones muy fuertes, y sus frutos se notarán en un futuro no muy lejano, pues de continuar su línea de trabajo como lo hacen ahora, pronto podrán ver sus obras colgadas de las exposiciones que se monten.
Artísticamente cada año aportamos distintas exposiciones y concursos, con el consiguiente aumento en la calidad de las obras presentadas, así como en el número de visitantes que las contemplan, dualidad que se complementa perfectamente, por cuanto que avanza pareja la una con la otra.
A modo de resumen. diremos que se realizaron, durante el periodo antes mencionado, las siguientes actividades:
17° SALÓN NACIONAL DE FOTOGRAFÍA DE AUTOR
18° CONCURSO LOCAL DE FOTOGRAFÍA
1er CONCURSO FOTOGRAFÍA DEPORTIVA
15.° CURSILLO DE INICIACIÓN A LA FOTOGRAFÍA
CURSOS DE VERANO PARA NIÑOS
EXPOSICIÓN de nuestro socio Florentino González
EXPOSICIÓN NUDE'90
Estas actividades, que forman el grueso de las muchas con que cuenta nuestra Agrupación, fueron complementadas con otras de orden interno tales como:
PRESENTACIÓN DE PORTAFOLIOS DE AUTORES SOCIOS
Han presentado sus trabajos, un destacado número de socios los cuales han explicado las técnicas utilizadas y al mismo tiempo los resultados obtenidos.
PASES DE DIAPOSITIVAS
Diversos socios nos han mostrado las últimas realizaciones en este sistema.
TALLERES MONOGRÁFICOS
Se han desarrollado, dirigidos por los socios más veteranos los talleres siguientes:
VIRAJES QUÍMICOS (Florentino González)
POSITIVADO DE DIAPOSITIVAS (Fernando Forte)
COLOREADO DE FOTOGRAFÍAS (Benigno Lopez)
DESNUDO (José Plá)
INICIACIÓN AL COLOR (Benigno López)
Todos estos talleres estaban destinados a los asociados a esta Agrupación, y han sido altamente concurridos, estando en vías de repetir varios de ellos debido al éxito que alcanzaron.
Aparte se ha colaborado con diversas entidades tales como:
GABINETE DE DESARROLLO ECONÓMICO
REVISTA MENSUAL VILLENA
CASA DE LA CULTURA (SEMANA DEL LIBRO)
BIBLIOTECA PÚBLICA (MONTAJE AUDIOVISUAL)
Además durante toda nuestra existencia se ha estado editando un boletín mensual para los asociados.
Estamos seguros que con nuestra entrega a la ciudad de Villena conseguiremos avanzar conjuntamente, pues si la AGRUPACIÓN FOTOGRÁFICA VILLENA aporta sus acciones culturales, nuestra ciudad entrega los valores humanos necesarios para su consecución.
Esta es la ilusión de todos nosotros, que cada año se ve cumplida.
José Plá Arques. Presidente

1998 UN PROYECTO DE COLEGIO-RESIDENCIA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN LA CIUDAD DE VILLENA EN 1701

Un proyecto de colegio-residencia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Villena en 1701. Juan B. Vilar – Universidad de Murcia
Nota preliminar
A comienzos del siglo XVIII Villena era una pequeña aunque relativamente floreciente localidad agrícola de 3.550 vecinos, unos 15.975 habitantes, término incluido -datos de 1713 -, estratégicamente situada en la intersección de los caminos que comunicaban Valencia y La Mancha con Murcia y Andalucía. Quedaba dentro del reino murciano y era cabeza de un extenso partido o corregimiento, que incluía los términos de Sax, Veda, Caudete, Almansa, Alpera y Montealegre, aparte del suyo propio, territorio hoy repartido entre las provincias de Alicante, Albacete y Murcia. La población del corregimiento en el año expresado era de 15.054 vecinos o cabezas de familia, unos 97.743 habitantes.
Desde tiempo atrás la ciudad abrigaba el proyecto de abrir en ella un buen colegio de la Compañía de Jesús, que cubriese adecuadamente sus necesidades docentes y las de la extensa circunscripción administrativa de ella dependiente. De hecho era frecuente la presencia de jesuitas en Villena desde el siglo XVI, llamados por el clero secular, y por el propio cabildo concejil, según consta en las actas capitulares de la ciudad, al objeto de reforzar e impulsar las tareas pastorales en cuaresma, festividades señaladas y con ocasión de las misiones populares, que solían ser encomendadas a ellos con preferencia a los religiosos de otros institutos, a pesar de contar la ciudad con sendas comunidades de franciscanos descalzos y agustinos calzados, También recurrían a aquellos las profesas del monasterio de Madres Trinitarias, dada la reconocida especialización de los padres de la Compañía como predicadores y directores de conciencias. Especialmente confesores de monjas.
Por otra parte, no era extraño que las familias más sobresalientes de la localidad enviasen a sus hijos a educarse en colegios de jesuitas, con diferencia los mejores en la época. Sobre todo a los más próximos, situados en Albacete, Valencia y Murcia. En particular a este último, uno de los más prestigiosos de España.
Tan variadas conexiones explica que Villena aportase a la Compañía desde el despegue inicial de ésta un número estimable de vocaciones en sus diferentes niveles. Desde profesores, misioneros y predicadores de cierto renombre como el P. Bartolomé Soria (1608-1669), rector en Almagro y Murcia; o el P. Pedro de Gazque, nacido en 1639, que desempeñó diversos cargos en la Compañía, y que debía vivir todavía en 1700(4), a oscuros legos tales como el hermano Andrés de la Plaza, nacido en 1546, recibido en la Compañía en 1571 y que en 1593 se hallaba en Toledo con pocas fuerzas ; Juan de Rocamora, nacido en 1631 y que entró en religión en 1649, año en el cual se le localiza en la residencia-colegio de Murcia(4) como cocinero(7); el también cocinero y despensero Juan de Soto, nacido en 1628, hermano lego desde 1650 y que durante muchos años rodó con esos oficios, y con el de hortelano, por los colegios de Caravaca, Talavera, Guadalajara y el Seminario Inglés de Valladolid, para acabar sus días como sacristán del de Murcia; o Bernabé Robisco, nacido en 1638, hermano desde el 60, enfermero en los colegios de Belmonte y Murcia, donde también fue -portero de la puerta del carro-(8) hasta su muerte en 1676.
En 1700 la Compañía de Jesús contaba con cinco colegios en el reino murciano. El principal y más antiguo era el de San Esteban, en la ciudad de Murcia, fundado en 1555 (todavía en vida de Ignacio de Loyola) por el obispo de esa diócesis, el portugués Esteban Fernándes de Almeida, si bien las obras de su magno y fastuoso conjunto arquitectónico renacentista no concluyeron hasta 1588, en tiempos del mitrado Jerónimo Manrique de Lara, otro benefactor de la Compañía.
El colegio de San Esteban figuró siempre entre los primeros de España en razón de su pujanza, prestigio y proyección, siendo además uno de los de mayor renombre en Europa. Por sus aulas pasaron una parte considerable de los jesuitas formados en la Península por tener asignados el segundo curso de filosofía y uno de teología dentro del plan de estudios rotatorio articulado entre los principales colegios de la Compañía en territorio español metropolitano. A su vez funcionaba desde la década de 1630 como estudio abierto a clérigos y alumnos seculares, en colaba ración con otro centro jesuita alternativo, también en Murcia, el colegio de la Anunziata. De forma que, a todos los efectos, ambas instituciones educativas cumplían funciones de Universidad.
Los otros colegios de la Compañía de Jesús en el reino de Murcia fueron los de Caravaca y Segura de la Sierra (además del de Alcaraz, ciudad entonces adscrita al reino y archidiócesis de Toledo), a los que pronto se sumó el de Albacete, siendo más tardío el de Cartagena, que se dejó esperar hasta 1690. Los jesuitas poseían además en tierras murcianas una residencia campestre (con granja pero sin colegio) en Molina de Segura, en una vasta propiedad perteneciente a la Compañía.
Mediado el invierno de 1701, el padre Agustín de Castejón se hallaba en Villena dedicado a diferentes encargos pastorales. La ciudad aprovechó el paso por la misma del jesuita para gestionar la apertura de un colegio de la Compañía. A tal fin fue reunido en 9 de febrero un cabildo para tratar del asunto. Concurrieron al mismo el corregidor de Villena y su partido, el licenciado don Gregorio Pardo de Seijas, en su condición de presidente; el alguacil mayor y caballero de Montesa, don Luis Antonio de Mergelina y Mota; y los regidores don Alonso Miño y Domenech, caballero de Santiago; don Cosme de Selva y Mergelina; don José Cervera y Gazque; don Juan Gazque de Mergelina; don José Mergelina y Bolimbro; don Antonio Díez y Navarro; don Juan Herrero y Díaz; y don Francisco Alpañez y Ossorio, este último procurador sindico general de la ciudad. Todos ellos pertenecientes a las más influyentes familias locales.
Acordaron comisionar al alguacil mayor y a don Alonso Miño, como caballeros de mayor representación y amigos de los jesuitas, para que negociaran con estos la apertura de un colegio en Villena y practicasen las demás gestiones necesarias para la consecución de ese objetivo, Justificaban tal acuerdo en razón de ...los deseos que Hilan manifestado muchos vecinos de qe. se funde Colegio de la Compañía de Jesús en esta Ciudad por considerarse será de suma importancia para el bien público.
A tal fin era imprescindible recabar el apoyo del obispo de la diócesis para que consintiera en aplicar algunas rentas eclesiásticas a esa finalidad, gestión que Castejón se comprometió a iniciar a su regreso a Murcia y, de otro lado, interesar también en la empresa al clero secular de Villena. Comenzando por el arcediano de la iglesia arciprestal de Santiago y comisario del Santo Oficio en el distrito villenense, don Pedro Miño y Domenech, hermano de uno de los dos comisionados designados para atender en el asunto del colegio.
Habiendo transcurrido un mes de intensas gestiones, en 6 de marzo se reunió otro cabildo para ver el estado en que se hallaban las realizadas por Mergelina y Miño, impulsarlas, y aportar los fondos necesarios, tanto comunales como de los regidores a título particular. Concurrieron los capitulares ya mencionados, a quienes se incorporaron otros tres, don Pedro Herrero de Campos, don Francisco Cervera y Fernández de Palencia, y don Antonio Herrero Vicente, ausentes en el cabildo anterior.
Los informes aportados por Miño y Mergelina no podían ser más alentadores. El cabildo eclesiástico de Santiago había acordado apoyar incondicionalmente el proyecto por considerar -…muy combeniente la dicha fundación- y -...de sumo beneficio para el bien publico de esta república-.
En cuanto a las gestiones practicadas por el jesuita Castejón con el obispo don Francisco Fernández de Angulo, no podían ir por mejor camino. Según escribió Castejón a ambos comisarios, el dicho, -..Señor Obispo entra muy bien en la referida proposición, y ofrece no solo interponerse con Su Santidad y con Su Magestad para que se consiga la renta de algunos préstamos y beneficios simples que (h)ay en esta ciudad, si que juntamente ofrece ayudar en quanto pudiese. Y que assimismo lo ha participado a su probisor, quien assimismo combiene en la dicha fundación, y asegura las licencias de su Ilustrísima y de la religión, y para ello, dice, combiene sauer el esfuerzo que el todo de esta república puede hacer para la ayuda de la dicha fundación.
No cabía esperar menos del mitrado Fernández de Angulo, titular de la sede de Cartagena desde 1696 y anteriormente canónigo doctoral de Osma y de Toledo, y obispo de Urgel, muy entregado al ministerio pastoral y a obras de beneficencia y enseñanza, dado que en el breve espacio de tiempo que llevaba en la diócesis, apenas un lustro, había tomado a su cargo la reconstrucción del magno colegio franciscano de la Purísima, en Murcia (destruido por la riada de 1697), erigió numerosas parroquias por toda la diócesis, protegió las órdenes religiosas más necesitadas y fundó diferentes instituciones benéficas en favor de pobres y desvalidos. Cuando en 1701 le fue planteada la posibilidad de abrir en Villena un colegio de la Compañía, el obispo se afanaba en la edificación de un hospital para sacerdotes ancianos e indigentes, que, en efecto, fue inaugurado en 15 de agosto de ese año. (15)
Todo ello explica la determinación con que Angula apoyó el proyecto de Villena, claro está que la curia diocesana subordinaba esas ayudas a la cuantía del esfuerzo básico, que obviamente debería ser realizado por los promotores y beneficiarios principales del establecimiento docente proyectado. Por tanto, era llegado el momento de que la corporación concejil pasara de las promesas y las buenas intenciones a los hechos, es decir, a reunir los recursos imprescindibles que posibilitasen la creación y mantenimiento del colegio.
En el ya mencionado cabildo reunido al efecto en 6 de marzo, el primero en tomar la palabra fue el regidor Miño, En el nombre de su hermano el arcediano de Santiago ofreció -...unas casas que tiene contiguas al (h)ospital de esta Ciudad-, así como renunciar en favor del colegio al préstamo que disfrutaba en la iglesia arciprestal, si bien para esto último se requerían las correspondientes bulas papales, que era de esperar se obtuvieran sin especial dificultad, dada la finalidad de la cesión y los ofrecimientos del obispo.
Hay que decir en honor al arcediano que todo le pareció poco con tal de promover la, -...educación y enseñanza de los vecinos de la Ciudad y demás lugares de su corregimiento y comarca-, es decir, del arciprestazgo que regentaba. Pero su noble y generoso gesto no fue secundado por el restante clero secular. Tampoco por el conventual, con su propia problemática e intereses, más o menos alejados de los objetivos que se trataba de promover. No sorprende que el concejo reputara de heroica acción» la del cura de Santiago.
Una acción en la que, sin demérito del donante, debieron influir consideraciones de orden familiar, Más que en función de su hermano don Alonso, el regidor y caballero santiaguista, por la intervención de un tercer personaje de igual apellido, el padre Francisco Miño, hijo de Villena, y una de las más altas dignidades de la Compañía en España por su condición de provincial de Toledo, dentro de cuya provincia quedaba, como ha sido apuntado, su ciudad natal y todo el reino de Murcia.
Desconozco el parentesco entre este jesuita nacido en Villena en 29 de noviembre de 1627 y el regidor y arcediano de igual apellido. Acaso fuera hermano mayor de estos, o bien tío paterno de ambos, y en uno u otro caso protector de los dos. No parece descabellado conjeturar que la idea inicial del colegio fuera del jesuita, deseoso de favorecer a su ciudad natal, idea a la que se sumaron de inmediato arcediano y regidor, principales mentores del proyecto en la localidad.
Arnaldos nos aporta una micro biografía de quien fue sin duda uno de los villenenses más ilustres del siglo XVII. Nacido en 1627, como queda dicho, entró en la Compañía como novicio en 1645 e hizo los cuatro votos como profeso en el 62. Durante varios años fue profesor de gramática, filosofía y teología moral en diferentes colegios. Designado rector del de Alcaraz, hizo en el mismo una brillante gestión que le catapultó a los más elevados puestos de su instituto en España: procurador en el Colegio Imperial de Madrid, rector del de Toledo, prepósito de la Profesa de Madrid y provincial de la provincia de Toledo, cargo que desempeñaba cuando se suscitó el asunto del colegio.
Un asunto que, aunque contó con el firme, y según se verá nada desinteresado respaldo del concejo de Villena, parece que en todo momento anduvo sobre todo entre eclesiásticos, dado que en ambientes seculares de la urbe no se dio ni un solo ofrecimiento. De forma que para subsanar en lo posible ese vacío los miembros de la corporación concejil acordaron aportar por una sola vez 2.000 ducados de vellón con cargo a sus sueldos y rentas particulares, debiendo posponerse la entrega de esa suma a la obtención de las bulas sobre el préstamo de Santiago y a la propia fundación del colegio, y siempre que la apertura tuviera lugar dentro de un plazo de tiempo que debería ser fijado, pasado el cual cesaba tal compromiso.
Más vinculante resultó ser otro acuerdo del concejo adoptado en la misma sesión, según el cual eran señalados al colegio 200 ducados de renta anual. La mitad consignados a los propios de la ciudad y la otra a los del Pósito. En el caso de que el Consejo de Castilla no autorizase esto último, iría con cargo a los arbitrios que garantizaban el sueldo del corregidor, -y que si faltare para dicho salario se reparta (la suma necesaria en derrama) a los vecinos de esta Ciudad como se hacía antiguamente [en situaciones similares-.
Los 200 ducados deberían ser asignados como sueldo anual -...para dos maestros de escuela para la enseñanza de las primeras letras de leer, escriuir, contar y doctrina christiana-. Nada se decía de la retribución de los profesores de nivel superior, obviamente imprescindibles en un colegio de la Compañía, dándose por sentado que ésta debería correr con su sostenimiento, por cuanto los 2.000 ducados a desembolsar por una vez apenas alcanzarían a cubrir los gastos de fundación.
Es más, tal como los ediles presentaban el asunto del colegio a la opinión pública y a las autoridades superiores que deberían aprobarlo en la corte, no se trataba de hacer sacrificios en aras de la extensión de la educación y la cultura, objetivo por lo demás plenamente justificable y defendible, sino una oportunidad para liberar a la hacienda concejil del oneroso mantenimiento de la escuela local de primeras letras y otra de gramática, en total 400 ducados anuales, -..,doblada cantidad de la que se ofrece a los Padres de la Compañía-. Si a esto son añadidas otras ventajas (-...se mejora de maestros y se seguirán otras mayores conveniencias -atracción de alumnos foráneos, etc.-)- se comprende que los regidores vieran en el proyecto sobre los jesuitas, en caso de llevarse a término, un negocio redondo para la ciudad, para cuya consecución bien podía algún pequeño sacrificio.
Iglesia y colegio de la Compañía de Jesús en Murcia. Vista exterior
En suma, la ciudad de Villena ofrecía para la fundación y mantenimiento del colegio: 2.000 ducados iniciales, 200 anuales, y las rentas obtenibles de las casas cedidas por el arcediano Miño y del préstamo de que disfrutaba el mismo en la iglesia arciprestal de Santiago. Poca cosa para sacar adelante un empeño de tal magnitud. A ello se sumaba el hecho de que el destartalado inmueble que servía de asiento hasta el momento a ambas escuelas de primeras letras y gramática, ofertado como sede a los padres de la Compañía, no parecía a propósito para la fundación a que era destinado. Ochenta y dos años antes (1609) la villa de Hellín ofreció bastante más": una buena casa con su huerto en el centro del pueblo, materiales de construcción y mano de obra para los arreglos y 4.000 ducados anuales durante diez años, a cambio de una pequeña comunidad formada por dos profesores de gramática, un predicador y un confesor sea por escasez de personal u otros motivos, la fundación no se hizo.
Consciente de la mezquindad de su oferta, el concejo de Villena acordó en la expresada sesión de 6 de marzo de 1701 que debería ser mejorada mediante aportaciones privadas. A tal efecto exhortó a los dos comisionados para que las obtuvieran de - ....los Cabildos eclesiásticos y los particulares que se considerase pueden contribuir para esta fundación-, y una vez logradas, negociaran en la curia diocesana su autorización, -...y se les de poder..-, para el buen logro de dicha fundación. 
El viejo caserón de las escuelas hubo de ser descartado para instalar en el mismo el colegio-residencia proyectado al no reunir las condiciones mínimas requeridas para tal fin. Por ellos el concejo acordó proponer el hospital, inmueble mucho más espacioso, que contaba además con dos ventajas añadidas: tenía iglesia, y tanto ésta como el edificio podían ampliarse con las casas cedidas por el arcediano. A tal efecto fue trazado un diseño de la planta, que llevaron consigo a Murcia los comisionados Mergelina y Miño para someterlo a la consideración de los jesuitas. Y en caso de ser aprobado el traslado del hospital, éste sería instalado en otro edificio apropiado.
Para entrevistarse con el prelado y con el rector de la Compañía, y realizar otras varias gestiones en relación con el colegio, pasaron a Murcia don Luis Antonio de Mergelina y don Alonso Miño, quienes permanecieron en esa ciudad casi todo el mes de marzo y parte de abril. La acogida que les dispensó el obispo no pudo ser más favorable. No sólo consintió en la transferencia a los jesuitas de la casa y préstamos ofrecidos por el arcediano villenense, sino que se comprometió a agilizar las gestiones para la obtención. de las correspondientes bulas papales y cédulas reales. Además ofreció consignar al futuro centro educativo las rentas de tres capellanías existentes en Villena, de que era patrón el mitrado, ...para después de los días a qe. de presente las poseen, es decir, conforme fueran quedando vacantes por fallecimiento de sus titulares. De éstas, las de Santi Spiritus y San Antonio Abad se situaban en la iglesia parroquial de Santa María, en tanto la tercera, bajo la advocación de la Magdalena, lo era en la de Santiago (1).
Además el obispo se comprometió a equipar la sacristía de la iglesia del colegio «de todos los ornamentos y demás cosas necesarias para el servicio de ella. Estos ofrecimientos fueron consignados por escrito en una carta dirigida al justicia y regidores de la ciudad de Villena, que deberían entregar en mano a su regreso los comisionados Miño y Mergelina.
Iglesia y colegio de la Compañía de Jesús en Murcia. 
Vista exterior. Claustro de acceso.
Hecho esto, se entrevistaron con el rector de la Compañía en Murcia, padre José Antonio Zapata, quien se mostró encantado con el incremento de bienes y rentas anunciado, como también, y sobre todo, con el canje del edificio ofrecido inicialmente por otro más adecuado a las necesidades del colegio y residencia que se trataban de establecer. Él, por su parte, ofreció el personal necesario (en 1700 San Esteban contaba con 21 padres, 11 coadjutores y 21 novicios estudiantes, en total 53 religiosos, y ya que no recursos económicos, sí asesoramiento jurídico para realizar los trámites pendientes en Murcia, Madrid y Roma en el menor tiempo posible. Lo más práctico, según sugirió, era poner el asunto en manos del provincial de Toledo, con quien debería tratar directamente en la capital una delegación de Villena, como también -…con otras personas qe tuviesen  práctica del modo de despachar en Roma-. 
Como quiera que el traslado del hospital no podía ser autorizado sin que se demostrase con informes contrasta-dos que el canje era necesario por razones de fuerza mayor, y en todo caso la institución benéfica afectada mejoraría en instalaciones y rentas, ambos comisionados sometieron a diferentes informes periciales los planos del edificio y la memoria razonada sobre las ventajas y desventajas de hacer o no el cambio. Informó en primer lugar don Juan Velarde, canónigo doctoral, quien llevaba los asuntos económicos del cabildo catedral relacionados con Villena. Seguidamente lo hicieron dos religiosos dominicos, dos franciscanos y dos mercedarios. Convinieron todos en que la ciudad de Villena -....puede dar... con buen (a) y sana conciencia, consintiendo para qe. se haga la referida permuta, dando cassas para ello [al hospital] a satisfacción del Sr. Obispo.
Todo parecía aconsejar el cambio. Ante todo las ventajas derivadas de la existencia en Villena y su comarca de un colegio y residencia de la Compañía. Por otro lado, el hospital de pobres no sufriría menoscabo alguno en sus intereses, antes al contrario recibiría un edificio más pequeño y adecuado a sus necesidades, y también en mejor estado, con lo que se ahorraría mucho dinero en mantenimiento y reparaciones, y, por tanto, sus rentas serían mayores y más saneadas. Por último, la residencia-colegio de entrada podría contar con templo y aulas, y al disponer también de las casas y solares adyacentes cedidos por el arcediano ...se podrá[n] alargar las casas y Iglesia del Hospital de esta Ciudad para la referida fundación-.
De regreso en Villena el alguacil mayor y el otro comisionado, en 21 de abril dieron cuenta de todo lo tratado en Murcia ante un cabildo reunido expresamente. Presentaron la carta del mitrado, acordándose ...se le responda dándole las gracias por lo mucho qe. la favorece fa la ciudad] en negocio tan importante para el bien público y del servicio de ambas Magestades-.
Conocidas también las sugerencias del rector de los jesuitas de Murcia, fue acordado seguirlas, y a tal objeto designar dos comisionados para que pasaran a la corte. Fueron estos el mencionado alguacil mayor don Luis Antonio de Mergelina, y otro regidor, don José de Cervera y Gazque, quienes -...se encarguen de hacer las referidas diligencias, y sacar la licencia de su Magestad, y facultad para los dueientos ducados [anuales] qe. esta Ciudad tiene ofrecidos para la dicha fundación. Ambos comisionados irían bien provistos de cartas de presentación para el provincial ...y demás personas que convenga.
Por último, respecto a la permuta de inmuebles con el hospital, a la vista de los favorables dictámenes traídos de Murcia por los comisionados, se acordó poner mano a la obra en el plazo más breve posible. Comenzando por notificar el acuerdo adoptado al cabildo arcipreste' de Santiago, copatrono con el Ayuntamiento de la expresada institución benéfica. Los dos comisionados, a quienes también fue confiada esta misión, deberían mostrar a arcediano y capitulares el diseño realizado y demás documentos referidos a este asunto, -...y dándoles las gracias por lo qe. fomentan la referida fundación. Y suplicándoles nuevamente continúen en protexerla para que tengan logro negocios de tan suma importancia.-
Cuando todo parecía indicar que el asunto marchaba por muy buen camino y que estaba próxima la apertura de una residencia-colegio de la Compañía de Jesús en Villena, las negociaciones fueron interrumpidas abruptamente y el proyecto abandonado. Las actas capitulares del concejo no vuelven a mencionar el asunto y tampoco he hallado referencia alguna al mismo en otras fuentes de información.
No parece que los comisionados llegaran a desplazarse a Madrid por cuanto de haberlo hecho hubieran tenido que rendir cuentas de sus actuaciones a su regreso, y ello consignado en las actas capitulares. Me pregunto si el indefinido aparcamiento del asunto del colegio se debió a algún acuerdo de la Compañía de abandonar por el momento este tipo de operaciones en momentos en que se cernía sobre España, y sobre toda Europa, la amenaza inminente de un conflicto bélico de proporciones nunca vistas, la guerra de Sucesión española, llamada a devastar todo el continente. Una contienda que tan directamente afectó a Villena y a su corregimiento, dentro del cual tendría lugar uno de sus episodios más decisivos, la batalla de Almansa 11707).
Habiendo fallecido casi al mismo tiempo los dos principales valedores del proyecto, el provincial Miño y el obispo Fernández de Angulo, en 17 de junio de 1704 y 8 de mayo del siguiente año -, habiendo sido esquilmada la ciudad en sus fuentes de riqueza y diezmada en su población al término de diez años de contienda, y teniendo que comprometer todos los recursos disponibles en un supremo esfuerzo de reconstrucción, el asunto del colegio fue definitivamente olvidado.
APÉNDICE DE DOCUMENTOS
1. El concejo y pueblo de la ciudad de Villena proyecta la apertura en la misma de un Colegio de la Compañía de Jesús. Es designada comisión gestora para negociar la fundación con los jesuitas y para interesar en el proyecto al clero secular (febrero, 1701)
En la Ciudad de Villena a nuebe dias del mes de Febrero de mili setecientos y un años los Señores Justicia y Regimiento desta Ciudad, juntos en las salas de su Cauildo como lo Plan y tienen de costumbre, es a sauer los Señores D. Gregorio Pardo de Seixas, Abogado de los Reales Consejos, Corregidor y Justicia maior, y Capitán de guerra desta Ciudad y Villas de su partido por su Magestad; D. Cosme de Selua y Mergelina; D. Luis Antonio de Mergelina y Mota, Cauallero de la Orden de Nuestra Señora de Montesa, Alguacil maior perpetuo desta Ciudad; D. Juan Gazque de Mergelina; D. Joseph Zervera y Gazque; D. Joseph Mergelina y Bolimbro; D. Antonio Díez Navarro; D. Alonso Miño Domenech, Cauallero de la Orden de Santiago, D. Juan Herrero Díaz y Márquez; D. Francisco Alpañez Ossorio, Procurador síndico general de esta Ciudad, todos Caualleros Capitulares de ella, trataron y acordaron lo siguiente:
[A continuación es autorizada una tala de pinos bajo determinadas condiciones]
Asimismo se acordó que los Señores D. Luis Antonio de Mergelina y D. Alonso Miño Domenech fhlablen al P[adr]e M[aestro] Agustín de Castexón, de la Compañía de Jesús, qe. se [h]ena en esta Ciudad, por si pudiesen tener efecto los deseos que Pilan manifestado muchos vezinos de qe. se funde Colegio de la Compañía de Jesús en esta Ciudad por considerarse será de suma importancia para el bien público, para que lo confieran -sic- con el Sr, Obispo por si se pudiere lograr aplique algunas rentas de los préstamos y beneficios simples qe. Hay en esta Ciudad, y juntamente confieran esta materia con el Cauildo [arciprestall de Santiago por si negocio de tanta importancia puede tener el efecto qe. combiene y se desea. Y lo firmaron, PARDO.-MERGELINA.-SELVA-.
2. La Compañía de Jesús se muestra favorable a abrir un Colegio en Villena y logra el apoyo del obispo de Cartagena al proyecto. Rentas ofrecidas por la ciudad, regidores y clero parroquia! para la financiación y sostenimiento de! proyectado Colegio (marzo, 1701):
En la Ciudad de Villena, en seis días del mes de Marzo de mil setecientos y un años los Señores Justicia y Regimiento de esta Ciudad, juntos como lo [hien y tienen de costumbre en las salas de su Cauildo, es a sauer los Señores D. Gregorio Pardo de Seixas, abogado de los Reales Consejos, Corregidor y Justicia maior, y Capitán de guerra de esta Ciudad y Villas de su partido por su Magestad: D. Luis Antonio de Mergelina y Mota, Cauallero del Orden de Montesa, Alguacil maior perpetuo desta Ciudad; D. Cosme de Selua y Mergelina; D. Juan Gazque de Mergelina; D. Antonio Diez Nauarro; D. Pedro Herrero de Campos; D. Joseph Zeruera y Gazque; D. Francisco de Selua y Mergelina; D. Juan Herrero Díaz y Márquez; D. Alonso Miño Domenech, Cauallero del Orden de Santiago; D. Francisco Alpadez Ossorio, procurador síndico de esta Ciudad; D. Francisco Zeruera F[ernánde]z de Palencia, y D. Antonio Herrero Vicente, todos Caualleros Capitulares de esta Ciudad, trataron y acordaron lo siguiente.
Dieron razón en este Ayuntamiento los Señores D. Luis Antonio de Mergelina y Mota, Cauallero del Orden de Nuestra Señora de Montesa, y D. Alonso Miño Domenech, Cauallero del Orden de Santiago, de que habiéndo[seles] conferido el negocio de la fundación del Colegio de la Compañía de Jesús, que esta Ciudad y sus vecinos desean se funde en esta Ciudad, con los señores Arcediano y Cauildo del Sr. Santiago de esta Ciudad, les (h)an manifestado por sus comisarios [que] tiene el dicho Cauildo por muy combeniente la dicha fundación por considerarla de sumo beneficio para el bien público de esta república. Y assi mismo [h]abiéndolo participado el Reberendísimo Padre Maestro Agustín de Castexón, para que lo confiriese -sic- con el Ilustrísimo Señor Obispo de este Obispado [de Cartagena], escriue [Castexón] a dichos señores Comisarios como dicho Señor Obispo entra muy bien en la referida proposición, y ofrece no solo interponerse con Su Santidad y con Su Magestad para que se consiga la renta de algunos préstamos y beneficios simples que [h]ay en esta ciudad, si que juntamente ofrece ayudar en quanto pudiese. Y que assimismo lo ]h]a participado a su probisor, y quien assimismo combiene en la dicha fundación, y aseaura las licencias de su Ilustrísima y de la religión, y para ello, dice, combiene sauer el esfuerzo que el todo de esta república puede hacer para la aiuda de la dicha fundación. Con igual exemplar manifestará su Ilustrísima la liberaliplad de su ánimo que desea manifestar en negocio que considera por tan del seruicio de Dios nuestro Señor y bien público de esta ciudad y su comarca. Y Ihlauiendo [tratado] e conferido sobre ello, se dixo y acordó lo siguiente:
El Sr. D. Alonso Miño y Domenech ofrece para la dicha fundación de dicho Colexio en nombre del Sr. L[icenciajdo D. Pedro Miño y Domenech, Comisario del Santo Oficio, Arcediano Prestamero de la Iglesia Parroquial del Sr. Santiago de esta Ciudad unas casas que tiene contiguas al (h)ospital de esta Ciudad, Assimismo renunciar desde luego a fauor del dicho Colegio que se pretende fundar el préstamo que posee en dicha Iglesia de Santiago, para que desde luego que se saquen Bulas de Su Santidad y se instituía dicho Colexio do la Compañía de Jesús en esta Ciudad. Gocen de las rentas de dicho préstamo el Rector y Padres que fueren del dicho Colegio para que se conviertan en educación y enseñanza de los vecinos de esta Ciudad y demás lugares de su correximiento y comarca. De cuia (h)eróica acción se dieron muchas gracias por esta Ciudad a dicho Sr. D. Alonso. Y se acordó se den [tambien] al dicho Sr. D. Pedro, su hermano, y para ello se nombran por comisarios a los señores D. Cosme de Selva y Mergelina y D. Joseph Zeruera y Gazque, sus capitulares.
Los demás Caualleros Capitulares desde Aiuntamiento por los que están presentes y ausentes ofrecen dar para la dicha fundación por una vez dos mill ducados de vellón, los quales entregarán efectivamente, o asegurarán renta a rracón de a cinco por ciento, luego que se logre sacar las bulas de dicho préstamo y se funde el dicho Colegio, sobre que harán escriptura aparte donde se expresará la cantidad que cada uno ha de dar, y se señalará término para si dentro de él se lograse la dicha fundación, sean obligados a dar cada uno la cantidad que ofreciesen, y si no se efecturare la dicha fundación en el término que se señalare, no [h]en de quedar obligados a dar la referida cantidad.
Acordó asimismo esta Ciudad se den de sus propios, teniendo la referida fundación, cien ducados de renta en cada un año, y se señalen efectos ciertos para ello, y del caudal del Pósito se den otros cien ducados de renta en cada un año, obteniendo para todo ello facultad Real de Su Magestad y Señores del Real Consejo de Castilla, y en caso de que no se conceda la cantidad correspondiente al Pósito, se solicite se den dichos cien ducados de los arbitrios depositados para el salario del Sr Correxidor, y que si faltare para dicho salario se reparta a los vecinos de esta Ciudad como se hacía antiguamente, o se le concedan otros arbitrios para dicho fin, de manera que esta Ciudad asegure al dicho Colegio doscientos ducados de renta en cada un año para dos maestros de escuela para la enseñanza de las primera letras de leer, escriuir, contar y doctrina christiana. Y para obtener la facultad referida de Su Magestad, se le represente será de suma utilidad a esta república la dicha fundación. Y que se seguirá en ello grande alibio y utilidad al común de ella, y en particular de los pobres, pues [Hoy, además de pagar salario esta Ciudad al maestro de Escuela, se pagan estipendios a los maestros de Gramática y Escuela, que importan doblada cantidad de la que se ofrece a los Padres de la Compañía. Con que será alibiado el común en más de la mitad de la contribuición [para enseñanza] que de presente tiene. Y juntamente se mejora de maestros, y se seguirán otras mayores combeniencias que se ponderan de suma importancia. Assimismo lográndose la referida fundación, se les de [a los Padres de la Compañía] la casa que esta Ciudad tiene para la referida Escuela. Y se (h)able por los dichos señores comisarios a los Cauildos eclesiásticos y los particulares que se considerase pueden contribuir para esta fundación, y resueltas las diligencias, pasen a [h]ablar sobre ello a dicho Sr. Obispo, y se les de poder para todo lo perteneciente para el buen logro de dicha fundación. Y assí lo acordaron.
[Seguidamente pasan a tratarse otros asuntos]
Con lo qual se feneció este Cauildo. PARD0.-MERGELINA.-SELVA.-MIÑO.-ZERVERA
3. Dos comisionados de la ciudad de Villena se desplazan a Murcia. Rentas y equipo ofrecidos para el Colegio por el obispo don Diego Fernández de Angulo, apoyo del rector de la Compañía y favorables informes al acuerdo del concejo de Villena de ceder a los jesuitas la iglesia e inmuebles del Hospital, trasladándose este a otro edifcio apropiado. Se designan comisionados para gestionar en Madrid los asuntos de la fundación:
En la Ciudad de Villena a veinte y uno dias del mes de Abril de mili setecientos y un años, los Señores Justicia y Regimiento de esta Ciudad, juntos en las salas de su Cauildo como lo (h)an y tienen de costumbre, es a sauer los Señores Lcdo. D. Gregorio Pardo de Seixas, abogado de los Reales Consejos, Corregidor y Justicia maior de esta Ciudad y su partido y Capitán de guerra por su Magestad; D. Luis Antonio de Mergelina y Mota, Cauallero del Orden de Nuestra Señora de Mantesa y Alguacil maior perpetuo de esta Ciudad; D. Juan de Cerbera; D. Cosme de Selva y Rilergelina; D. Juan Gazque de Mergelina; D. Alonso Miño Domenech, Cauallero del Orden de Santiago; D. Antonio Díez Nauarro; D. Pedro Herrero de Campos; D. Joseph Zeruera y Gasque: D. Joseph Mergelina y Bolirnbro; D. Juan Herrero Díaz y Márquez; D. Francisco Zeruera Fernández de Palencia y D. Antonio Herrero Vicente, todos Caualleros Capitulares de esta Ciudad, trataron y acordaron lo siguiente.
[Son tratados diferentes asuntos]
Dieron parte en este Ayuntamiento los Señores D. Luis Antonio de Mergelina y Mota, Cauallero del Orden de Nuestra Señora de Montesa, y D. Alonso Miño y Domenech, Cauallero del Orden de Santiago, Capitulares, de auer passado a la Ciudad de Murcia, y en nombre de esta Ciudad (de Villena) [h]auer [h]ablado al Iltmo. S. D. Francisco Fernández Angulo, Obispo deste Obispado de Cartaxena, sobre la fundación del Colegio de la Compañía qe. se pretende hazer en esta Ciudad. Y [el prelado) ofrece no solo representar a Su Santidad quanto convenga para el buen despacho de las Bullas del préstamo qe. tiene ofrecido resignar para la dicha fundacion el Lcdo. D. Pedro Miño y Domenech, Comisario del Santo Oficio y Arcediano de la Iglesia Parroquial del Señor Santiago desta Ciudad, si juntamente para los demás préstamos y beneficios qe. palay en ella, y assimismo ofrece para la dicha fundación las capellanías de Santi Spíritus y San Antonio Abad, qe. están sitas en la [Iglesia] Parroquial de Santa María desta Ciudad, y la de la Magdalena qe. está sita en dicha Parroquial de Santiago, de qe. es patrón su Ilustrísima, para después de los días a los qe. de presente las poseen. Y assimismo ofrece probeer la sacristía [de la futura iglesia del colegio] de todos los ornamentos y demás cosas necesarias para el servicio de ella. Y entregaron carta de dicho Sr. Obispo qe. les hizo. Y acordó esta Ciudad se le responda dándole las gracias por lo mucho qe. la favorece en negocio tan importante para el bien público y del servicio de ambas Magestades.
Y assimismo dieron razon de lo [h]ablado al Rvrno. P.M. Joseph Antonio Zapata, Rector del Colegio de dicha Religión de la Compañía de Jesús de dicha Ciudad de Murcia, quien asimismo manifiesta desea mucho su Religión la referida fundación, y que contribuirá con cuantas diligencias pudiere hacer de su parte para su buen logro, y sobre el modo de hacer las renuncias y resignaciones del referido préstamo y capellanías, y demás diligencias para la consecución de otro préstamo y quatro beneficios qe. [h]ay en esta ciudad. Se considera por más conveniente para lograr en ello el acierto qe. combiene, se comunique en Madrid con el Padre Provincial de dicha Sagrada Religión, y con otras personas ele. tuvieren práctica del modo de despachar en Roma. Sobre [lo] qe. acordó esta Ciudad están para pasar a la Corte dicho señor D. Luis Antonio de Mergelina y Mota y D. Joseph de Zervera y Gazque, sus capitulares, [y] se encarguen de hazer las referidas dilixencias, y sacar la licencia de su Magostad, y facultad para la dicha fundación. Y se escriva para ello al dicho Muy Rdo. Padre Provincial y demás personas qe. convenga.
Assimisrno dieron razón dichos señores Comissarios de [h]auer hecho hacer un papel sobre si se podrá[n] alargar las casas y Iglesia del Hospital desta Ciudad para la referida fundación, dando otras casas qe. sirvan de Hospital, donde los pobres tengan la asistencia necessaria, donde se agreguen todas las rentas qe. dicho Hospital tiene, en las quales se considera aura considerable aumento por los gastos ele. se euitarán de los reparos de las casas qe. [h]oy tiene dicho Hospital, por ser mucho mayores de lo que necessita. En cuyo papel se ponen todas las claúsulas y razones qe. [h]ay para qe. se haga o deje de hazer lo referido, y sobre ello dan dictamen el Dr. D. Juan Belarde, Canónigo Doctoral de dicha Iglesia de Cartaxena, y dos Padres Maestros del Orden de Santo Domingo, y otros dos del Orden de San Francisco, y otros dos de la Orden de Ntra. Sra. de la Merced, y todos los siete referidos, qe. son con quien[es] se ha consultado dicho papel, y los Doctores y Maestros más doctos y graues de dicha Ciudad [de Murcia] son de sentir se puede dar por esta Ciudad con buen(a) y sana conciencia consetimiento para qe. se haga la referida permuta, dado casas para ello a satisfación de dicho Sr. Obispo.
Y [h]aciéndose visto y leído dicho papel, y los pareceres sobre él dados, acordó esta Ciudad, como patrón qe. es de dicho Hospital, se hagan las diligencias necesarias para la referida permuta por dichos señores Comisarios, por dar como da desde luego su consentimiento para ello, por redundar en tan gran beneficio común desta república y seguirse en ello aumento al referido Hospital, Y mediante a qe. es compatrón del el Cauildo de Santiago desta Ciudad, se les participe por dichos señores Comisarios [tal acuerdo] manifestándoles dicho papel, y dándoles gracias por lo qe. fomentan la referida fundación. Y suplicándoles nueuamente continúen en oratexerla para qe. tengan logro negocios de tan suma importancia. Y assí lo acordaron y firmaron. PARDO.-SELV,.- GAZQUE. Ante mi PEDRO O. PINERO-.
Extraído de la Revista Villena de 1998 

2022 EL RECINTO FERIAL VISTO EN GOOGLE EARTH

2026 ROMERÍA 80ª ANIVERSARIO “PAULAS”

Las Paulas han cumplido 80 años en Villena. Vinieron a Villena en la post-guerra, para hacerse cargo de las niñas más necesitadas, y aquí continúan con su labor. Actualmente la Comunidad la componen cinco Hijas de la Caridad.
Un día histórico para el recuerdo el 17 de mayo de 2026, un día de convivencia inolvidable. Gracias Paulas.
Fotos: Joaquín Marco

LA PORTADA DE PORTADA.INFO MAYO 2026

Ya a la venta con el coleccionable de Villena Cuéntame
Portada.info se vende en...
- Estanco Villena 1, avenida Constitución, 26
- Papeleria Virtu, calle Coronel Selva,27
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- Papelería  El Mercado, Gran Capitán. 27

2026 PARTICIPANTES DE LA INTERNACIONAL STAFF WEEK DE LA UA EN VILLENA

Villena recibe a los participantes de la International Staff Week de la Universidad de Alicante.  33 profesionales de 17 universidades de todo el mundo se citan en Villena para conocer sus recursos turísticos dentro del programa formativo de la UA.
Villena, 20 de mayo.-  El personal técnico, de gestión, administración y servicios (PTGAS) de 17 países diferentes, participantes de la International Staff Week de la Universidad de Alicante (UA), ha realizado hoy una visita a Villena para conocer su planificación en materia de desarrollo turístico, social, económico y cultural. Los 33 participantes extranjeros, acompañados por la vicerrectora de Relaciones Internacionales y de Cooperación para el Desarrollo, Rosa María Martínez, fueron recibidos por el alcalde, Fulgencio Cerdán, en el Teatro Chapí. 
Cerdán agradeció la “suerte de contar con la Universidad de Alicante como aliada estratégica en materia de conocimiento y formación. La relación institucional de Villena con la UA se encuentra en su mejor momento y está generando sinergias de gran interés para el desarrollo de nuestro modelo de ciudad”.  Precisamente, Villena ha expuesto ante los participantes de las diferentes universidades extranjeras las iniciativas de impulso y desarrollo de una ciudad media del interior, tanto en desarrollo industrial, generación de nuevos sectores empresariales y la defensa de las actividades más tradicionales, como la agricultura. 
El alcalde ha explicado que “la creación de sinergias y relaciones con instituciones de conocimiento es esencial para crecer, desarrollarse y evolucionar en positivo. Villena no lo está haciendo: crece en visitantes, crece en empresas, diversifica su economía y potencia sectores, como el turismo, que no se habían tenido en cuenta antes. Todo ello es fruto del esfuerzo de una ciudad entera y de la colaboración fructífera con la UA”. 
Los participantes de esta jornada proceden de universidades de Argelia, Austria, República Checa, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Alemania, Irlanda, Kenia, Letonia, Lituania, Palestina, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Uzbekistán, con perfiles profesionales relacionados con gestión de bibliotecas o gestión de relaciones internacionales. 
Esta actividad es una iniciativa pionera para la institución, ya que es la primera vez que la Universidad de Alicante organiza una semana internacional específicamente destinada al PTGAS de universidades participantes, ampliando además su alcance más allá del ámbito europeo. 
El programa se estructura en dos itinerarios paralelos adaptados a los perfiles profesionales de las personas asistentes: uno centrado en bibliotecas y otro en oficinas de relaciones internacionales. La programación combina sesiones temáticas y talleres interactivos con actividades culturales y de inmersión territorial.
Cooperación institucional
Villena cuenta con la Sede Universitaria de la UA en la ciudad, que este año cumple su 20 aniversario de su puesta en marcha. Una colaboración que permite programar actividades de diferentes ámbitos a lo largo de todo el año y para todos los públicos, tanto para especialistas en algunas materias como para aficionados o interesados. 
Además, la UA y el Ayuntamiento de Villena comparten proyectos de gran valor como la Biblioteca Schubart. Las instalaciones del Museo de Villena (MUVI) acogen más de 5.000 documentos de Hermanfrid Schubart, este investigador y arqueólogo alemán, uno de los más reputados e importantes en el estudio de las culturas del levante español. El material de Schubart se encuentra cedido por la UA al Ayuntamiento de Villena a disposición de los investigadores de todo el mundo.  
La UA y Villena también cooperan en un programa de investigación sísmica en el territorio de la comarca del Alto Vinalopó y mantienen acuerdos para la realización de prácticas del alumnado, entre otros acuerdos y relaciones. 

1976 LAS HERMANAS Y EL SEAT 850

Paqui y Mari Angeles Navarro García junto a un Seat 850,
posiblemente en la calle Cañada. 16 mayo 1976
Foto cedida por... Mari Angeles Navarro García

2001 LA ENTRADA DESDE LA LOSILLA

Desfile de la Entrada desde la Losilla, 
comienzan las fiestas con el pasodoble La Entrada.
Video cedido por... Ángel Granizo Ponce

19 may 2026

VILLENA... AÑOS 20

VILLENA... AÑOS 30


1970 BODA EN EL VILLENENSE "CALZADOS FLORAL"

Trabajadores de Calzados Floral (Francisco Flor Alpañez) en la boda de Paco y Mari en el Villenense. Si reconoces a alguien... cuéntame.
Boda de la hija pequeña de Francisco Flor Alpañez y Francisco Gómez (el bodegueta, hijo de Paco "Chiles"), en la foto Gloria, Sebastian, Abellán, Andrés Sánchez Pardo y su esposa María Richart, Toni Espinosa y el Maño.
Foto cedida por... Joaquín Domene Cruz

1986 EL SOLAR DE LA CASA DE LA CULTURA

Maravilloso solar donde actualmente está ubicada la Casa de la Cultura.
Casa de la Cultura inaugurada el 1 de diciembre de 1987.
Antes de producirse el derribo estaba ocupada esta manzana de viviendas... en la cara de la plaza de Santiago, por tres casas, en la más próxima al Ayuntamiento estaban instaladas las oficinas de Eléctrica Josella, compañía eléctrica que compartía el servicio en la ciudad con la Electro Harinera Villenense, conocida como "Los Franceses" y allí vivía su gerente, Sr. Pentinat. El centro estaba ocupado por una casona antigua donde la familia de "María la de las Medias", mujer de ferroviario y madre de Porfirio, Neftalí y Sergio Torres. Y en la parte izquierda formando el callejón, en la planta baja vivía y tenía la consulta D. Nicando Pérez, otorrinolaringólogo, muy apreciado en Villena, padre de Remedios y Nicandro éste último sacerdote.
En la parte trasera frente a la ermita había una placeta donde se encendía la hoguera de San Antón y se la conocía por este nombre, existiendo a mano derecha dos casas en una de ellas hace muchos años estaban instalada Industrias Normu. Y en la casa que daba al callejón existió una industria de calzado, propiedad de Dionisio Verdú, los hermanos "Zuri" y algún que otro socio más. En el piso en los altos de la fábrica vivió la familia Mármol-Esteve.
Pero si de algo da a este derribo esencia, si algo al verlo hacer correr por nuestras venas sangre rejuvenecida, si algo es un compendio de recuerdos, vivencias, charlas y enormes momentos vividos por miles de villeneros y foráneos, es un recuerdo con tantas connotaciones que ninguno de cuantos pasamos por allí podemos olvidar. Allí estaba situado el bar "El Lancero" y puedo asegurar sin temor alguno a equivocarme que durante su existencia supo aglutinar y hacer convivir a todas y cada una de las capas sociales de la localidad. Fue y será siempre en el recuerdo uno de los lugares más emblemáticos de Villena.
Foto solar cedida por... Francisco José Gómez - Información... Ernesto Pardo

1931 EL CASO DE ANTONIO PÉREZ TORREBLANCA

El caso de Antonio Pérez Torreblanca
Fotografía publicada en El Luchador el 23 de abril de 1931, pág. 1

Apenas contaba medio año de vida la España de la nueva república y Villena ya contaba con villenenses ocupando cargos de gran envergadura en el gobierno de la nación. Tanto es así que el 28 de octubre de 1931 Pedro Requena aprovecha la sesión del Ayuntamiento de aquel día para solicitar formalmente nombrar como Hijo Predilecto de Villena a Antonio Pérez Torreblanca, Director General de Agricultura desde abril de ese año, como testimonio de agradecimiento por su continua dedicación a la ciudad que le vio nacer(1).
A simple vista, Antonio Pérez Torreblanca es una persona normal. Natural de Villena, se había titulado bachiller en Valencia en 1915(2) y se forma como abogado, carrera en la que destacará de manera notabilísima.
Ya desde su juventud forma parte de los seguidores de Antonio Maura y dentro de esta corriente progresista, se ocupará en participar políticamente primero en Villena y luego en Alicante(4) donde fija principalmente su residencia.
Es uno de los que organizan el partido maurista para Villena, partido al que pertenecerá como vocal desde su constitución(3) junto a Rafael López Santonja y Luciano López Ferrer, entre otros. Posteriormente se enroca primero en los socialistas federales de Pi y Margal y de ahí a las filas Radical Socialista propugnada por Marcelino Domingo.
1 López Hurtado, César. Memoria del poder municiapl en Villena. Ayuntamientos de la ciudad durante los siglos XIV al XXI. Ed. M.I. Ayuntamiento de Villena, 2017. p. 482.
2 Las Provincias 11 de julio de 1916, pág. 2.
3 Ciudadanía, 5 de mayo de1916, pág 3
También lo encontramos como columnista en revistas como Letras Levantinas participando junto a firmas como Oscar Esplá o Gabriel Miró. Hasta aquí, nada que llamase con efervescencia nuestra atención.
Al poco de seguir su carrera en Alicante, ya empezamos a descubrir cómo la prensa del momento lo califica de notable jurisconsulto. Brilla en su carrera dentro de la abogacía y en su perfil político como gran orador que es alabado tanto por la prensa por sus mensajes y alocuciones, como por las personas que acuden a sus actos con cuyos aplausos y ovaciones interrumpen habitualmente su discurso.
Tras su paso a ocupar asiento en el Consejo del Canal de la Huerta de Alicante , su participación municipal en el consistorio alicantino se hace más visible y se presenta a concejal en las elecciones de 1931 por el distrito 2º San Francisco de Alicante. Ganará los votos suficientes y el 17 abril de ese año queda incluido en el nuevo equipo municipal de esa ciudad.
Con esta baza y por su experiencia en la organización de sindicatos agrarios y en afrontar problemas de carácter social agrario en la provincia de Alicante, el propio Alcalá Zamora lo nombra Director General de Agricultura.
Ocurre el mismo 23 de abril. Ese día se reunía el Consejo de Ministros del Gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá Zamora, para coger las riendas del Estado una vez era evidente la caída de Alfonso XIII. En dicha reunión el Consejo de Ministros provisional realizaba una serie de cambios entre los que incluía aprobar las bases sobre la reforma del Consejo de Estado, ordenar al ejército que firmase un juramento de adhesión a la república y obedecer sus leyes, se decidía la cesión del palacio del Alcázar al Ayuntamiento de Sevilla, el palacio de Pedralbes al de Barcelona, y el de la Almudaina y el castillo de Bellver a Palma de Mallorca, y además, se firmaba el cese y la necesaria renovación de cargos dentro del gobierno ocupados hasta ese momento por miembros designados por el gobierno saliente. Entre los nombramientos, Antonio Pérez Torreblanca es designado Director General de Agricultura(5). Así pues, a las 11:30 de la mañana del 24 de abril tomaba posesión de su nuevo cargo en Madrid(6) .
Su figura goza de tremenda simpatía dentro del nuevo gobierno republicano y será uno de los acompañantes del propio Niceto Alcalá Zamora en el día de toma de su cargo como Presidente de la República en su calidad de Diputado a Cortes Constituyentes por Alicante.
4 Diario de Alicante 2 de diciembre de  1929, pág. 1.
5 El Bien Público, 23 de abril de 1931, pág 3.
6 La Libertad, 25 de abril de 1931, pág 5.
El Luchador 15 de junio de 1926
Como villenense, un año antes del advenimiento de la segunda República, participará activamente en el homenaje a Chapí que tendrá lugar en Alicante. El acto se celebra el martes 25 de marzo de 1930 a las 12 del mediodía con el descubrimiento de un busto erigido al insigne músico en la plaza del lado izquierdo del Teatro Principal. Asisten representaciones de todas las entidades de la ciudad, comisiones de diversos pueblos y, por supuesto, de los ayuntamientos de Villena, de Alicante y de la Diputación Provincial. El alcalde de Alicante, Florentino de Elizaicín era el encargado de realizar la ofrenda al insigne músico y “Antonio Pérez Torreblanca, como paisano de Chapí, tendrá el honroso cargo de ser la voz de la ciudad de Villena”(7), discurso que terminó siendo interrumpido varias veces por los aplausos de los oyentes y contó con una prolongada ovación final.
No obstante, mientras su carrera profesional y política crecía como la espuma, a nivel familiar, Antonio Pérez Torreblanca tendrá que hacer frente a diversas calamidades.
En octubre de 1925 contrae matrimonio con “la bella y joven” Rafaela Guardiola Costa(8). Un par de años después, el 31 de agosto de 1927 nace su primer hijo, Antoñito que muere un par de días después(9) . El padre de Antonio Pérez, Antonio, también enferma ese otoño y termina muriendo el 21 de noviembre del mismo año(10). Por entonces la familia tenía su casa en la calle San Idelfonso, 2 de la capital alicantina.
Un año después, en septiembre de 1928, vuelve a tener descendencia. El matrimonio trae al mundo a una hermosa niña, Encarnita, que también muere tras larga enfermedad a los 22 meses. Era enterrada el 27 de noviembre de 1930 a las cuatro de la tarde(11). Todo parecía indicar que su gran éxito político y judicial tenía un alto coste sobre su faceta familiar. La muerte de su segunda hija afectará a la salud de Antonio Pérez Torreblanca que pasará un tiempo indispuesto.
La pérdida de Encarnita llegó cuando Rafaela estaba de nuevo en cinta. Da a luz el 5 de enero de 1931 a un niño(12), el tercero del matrimonio, y la familia a modo de dejar atrás ese nefasto pasado, traslada su residencia a la avenida Doctor Gadea, 3. El traslado no evitará que el tercer hijo de Antonio y Rafaela caiga también enfermo.
El 5 abril 1932 dimite de su cargo como Director General de Agricultura con carácter irrevocable(13) y casualidad o no, afortunadamente su tercer hijo se recupera favorablemente de la enfermedad.
7 El Luchador, 24 de marzo de 1930 pág 1
8 El Luchador 23 de octubre de 1925, pág 2.
9 El Luchador 2 de septiembre de 1927, pág 2.
10 Diario de Alicante, 22 de noviembre de 1927, pág. 6.
11 El Luchador,-27 de noviembre de 1930, pág. 2.
12 El luchador, 31 de enero 1931, pág. 2.
13 La Libertad, 6 de abril 1932, pág. 3.
No obstante, mantendrá su escaño como Diputado a Cortes por Alicante y su interés y preocupación por la agricultura alicantina y en especial de su pueblo natal, ya que estará, por ejemplo, presente en la Asamblea que se celebre en el teatro Chapí de Villena el 16 de julio de 1933 con representantes del resto de provincias afectadas por el mildeu, como Albacete y Murcia. Antonio Pérez Torreblanca presidirá la mesa junto al entonces alcalde de Villena, José Cañizares Domene. Allí Antonio dio lectura de una carta que había recibido del propio ministro de Agricultura, y amigo personal, Marcelino Domingo, con quien había intercedido directamente para abordar posibles soluciones a los productores de los viñedos afectados(14).
Tras las elecciones de 1933 no recupera el cargo de Diputado pero se mantiene activo políticamente a nivel local en Alicante, donde también seguirá ejerciendo su carrera judicial como abogado.
La familia de Antonio y Rafaela crece con una hermosa niña(15), la cuarta, el 6 de junio de 1936 pero al mes siguiente comenzaba la Guerra Civil y como la vida de tantos, todo se fue al traste.
Una vez producido el levantamiento la República vio necesario crear comités con los que gestionar el reclutamiento al ejército de voluntarios y darles formación. Antonio Pérez Torreblanca es nombrado Comisario civil de la circunscripción o base del Ejército de Murcia(16) y tan sólo una semana después, el 2 de agosto, el Presidente del Consejo de Ministros, José Giral Pereira, lo nombra personalmente y mediante decreto consejero permanente de Estado(17).
El 1 de diciembre de 1938 ofrecerá una última conferencia en Madrid sobre El tema “Aportación al estudio de la política agraria de Izquierda Republicana”(18).
Sabemos de forma casual que Antonio Pérez Torreblanca termina exiliado. En 1960 un reportaje especial que la agencia de noticias FIEL realizaba para Diario de Burgos sobre españoles por África, más concretamente en el capítulo III y en un artículo titulado “un país donde la mujer lleva la voz cantante”, el reportero visitaba el Congo desde su capital Brazzaville. Allí hablaba con españoles afincados allá como un tal García, transportista, un comerciante de apellido Luque, 5 monjas entre las que estaba la Madre de las novicias de las de San José de Cluny, que se apellida Navarrete, un tal Luis López, redactor y traductor y dos exiliados: Antonio Pérez Torreblanca y un tal Fontecha, apostillando que “los dos se han largado con viento fresco”(19)
14 El Luchador, 17 de julio de 1933, pág. 1.
15 El Luchador, 6 de junio de 1936, pág. 3.
16 El Día, 21 de agosto de 1936, pág. 1.
17 La Libertad, 26 de agosto de 1936, pág. 4.
18 La Libertad, 30 de noviembre de 1938, pág. 2.
19 Diario de Burgos, 29 de octubre de 1960, pág. 3. 
Enviado a Villena Cuéntame por Carlos Sirera Soler. Incluido en un libro que autopublicó hace unos meses, Tempus Fugit II – Soler Pastor, por la editorial Bubok., 2022. p. 125 y siguientes

2023 EL MARQUESADO DE VILLENA 1445

El marquesado de Villena. Por.. Vicente Blanes Torreblanca (2023)
El marquesado de Villena es un título nobiliario español concedido por Juan II, el 12 de noviembre de 1445 a Juan Pacheco, maestre de la Orden de Santiago, adelantado mayor de Murcia y posteriormente primer duque de Escalona.
Actual titular: Francisco de Borja de Soto y Moreno-Santamaría
Primera creación
Primer titular: Alfonso de Aragón el Viejo
Concesión: Pedro IV de Aragón. Concedido en 1366
Linajes: Casa de Aragón
Segunda creación
Primer titular: Juan Pacheco
Concesión: Juan II de Castilla. 12 de noviembre de 1445
Linajes: Casa de Pacheco, Casa de Velasco, Casa de Girón, Casa de Martorell, Casa de Soto.
Castillo de la Atalaya, en Villena, (Alicante).
Escudo de armas del verdadero primer marqués de Villena, Alfonso de Aragón. En él se pueden apreciar los emblemas de los antiguos señores de Villena, los Manuel, con el león y la mano alada.
Escudo de los marqueses de Villena de la familia Pacheco
El marquesado, como entidad territorial, es herencia del antiguo señorío de Villena, que revirtió en la corona. Ya fue marquesado anteriormente en la persona de Alfonso de Aragón el Viejo, aunque volvió a revertir en la corona hasta su concesión por el rey Juan II de Castilla en 1445 a Juan Pacheco.
El hijo de este, Diego López Pacheco y Portocarrero perdió la mayor parte de las tierras del marquesado, entre ellas la capital, Villena, al sublevarse esta ciudad en favor de los Reyes Católicos en 1476. A esta rebelión, conocida popularmente como la de "las cinco campanadas", le sucederían las del resto de ciudades importantes del marquesado. Los Pacheco seguirían usando el título, pese a no poseer ya el marquesado, convirtiéndose en una distinción que ha perdurado por tradición.
En la actualidad, ostenta el título de marqués de Villena Francisco de Borja Soto y Moreno-Santamaría, duque de Frías y descendiente de la Casa de Escalona.
Marqueses de Villena
Árbol genealógico
Historia de los Marqueses de Villena
Juan Pacheco (1419-1474). 
I marqués de Villena, I duque de Escalona. Uno de los hombres más poderosos en la corte de Castilla bajo los reinados de Enrique IV e Isabel la Católica. Hermano de Pedro Girón, maestre de la Orden de Calatrava y origen de los Osuna. Recibe del rey Enrique IV el marquesado de Villena en 1445 y el ducado de Escalona en 1472.
Su tercer hijo es Alonso Téllez-Girón, I señor de la Puebla de Montalbán, de cuya descendencia vendrá el XIII duque de Escalona, Diego Fernández de Velasco. 
Le sucede en sus títulos su hijo primogénito:
Diego López Pacheco (1456-1529), II marqués de Villena, II duque de Escalona. Es el último marqués de facto, pues pierde las principales ciudades del Marquesado, incluida la capital, Villena, por sublevación. A pesar de ello se seguiría autodenominando como marqués. 
Casó en segundas nupcias con Juana Enríquez, hija de Alfonso Enríquez II, conde de Melgar. De este matrimonio nacería su sucesor en este título, ya sin marquesado: Diego López Pacheco y Enríquez (1503-1556), III marqués de Villena, III duque de Escalona.
Se casó con Luisa de Cabrera, III marquesa de la Moya al que le sucede: Francisco Pacheco y de Cabrera (1532-1574), IV marqués de Villena, IV duque de Escalona y IV marqués de Moya.
Contrajo matrimonio con Juana Álvarez de Toledo, hija de Fernando Álvarez de Toledo, IV conde de Oropesa, a quien le sucedió su primogénito: Juan Gaspar Fernández Pacheco y Álvarez de Toledo (1563-1615), V marqués de Villena, V duque de Escalona, V marqués de Moya.
Se casó con Serafina de Braganza, hija de Juan I VI duque de Braganza cuyos dos hijos suceden a su padre en sus títulos, siendo primero: Felipe Baltasar Fernández Pacheco (1596-1615), VI marqués de Villena, VI duque de Escalona y VI marqués de Moya.
Se casó con Catalina de Zúñiga y Sandoval, hija de Diego de Zúñiga II duque de Peñaranda de cuyo matrimonio no hay descendencia. Le sucede su hermano: Diego López Pacheco (1599-1653), VII marqués de Villena, VII duque de Escalona y IX marqués de Moya.
Casó en segundas nupcias con Juana de Zúñiga y Mendoza, hija de Francisco Diego López de Zúñiga-Sotomayor y Mendoza, VII duque de Béjar, de quien nace su heredero: Juan Manuel Fernández López Pacheco (1648-1725), VIII marqués de Villena, VIII duque de Escalona, X marqués de Moya.
Se casó con María Josefa de Benavides Manrique y Silva. Le sucede su hijo: Mercurio López Pacheco (1679-1738) IX marqués de Villena, IX duque de Escalona, XII marqués de Aguilar de Campoo y IX conde de San Esteban.
Se casó en primeras nupcias con Petronila Antonia de Sylva, hija de José María de Sylva I marqués de Melgar, con la que no tiene descendencia. Contrajo un segundo matrimonio con María Catalina Teresa de Moscoso Osorio y Benavides, hija de Luis de Moscoso Osorio, VI marqués de Almazán, sucediendo en sus títulos.
Andrés López-Pacheco y Osorio de Moscoso (1710-1746), X marqués de Villena, X duque de Escalona, XIII marqués de Aguilar de Campoo y conde de Castañeda.
Se casó en primeras nupcias con Ana María de Toledo Portugal Monroy y Ayala, XI condesa de Oropesa. Le sucede su hija mayor, fruto de este matrimonio.
María Ana Catalina López Pacheco Toledo y Portugal (1727-1768), XI marquesa de Villena, XI duquesa de Escalona, XIV marquesa de Aguilar de Campoo, VIII marquesa de Frechilla, VIII marquesa de la Eliseda, XVII condesa de Castañeda, XI condesa de Alcaudete y XIII condesa de San Esteban de Gormaz.
Se casó en primeras nupcias con su tío Juan Pablo López-Pacheco y Moscoso, con lo que se solucionan los problemas sucesorios con el mismo. De este primer matrimonio tiene una hija llamada Petronila que muere niña. Se casó en segundas nupcias con Felipe Diego Isidro Pedro de Alcántar Miguel de Toledo y de Silva. Contrajo un tercer matrimonio con Manuel Pacheco Téllez-Girón y Toledo. Con ninguno de ellos tiene descendencia. Le sucede un primo de su padre: Felipe López-Pacheco y de la Cueva (1727-1798), XII marqués de Villena, XII duque de Escalona, XIII marqués de Moya y VII marqués de Bedmar. Nieto por vía paterna del VIII duque de Escalona.
Se casó con María Luisa Centurión y Velasco, VIII marquesa de Estepa, con la que no tendrá hijos. Le sucede: Diego Fernández de Velasco (1754-1811), XIII marqués de Villena, VIII duque de Uceda, XIII duque de Frías, XIII duque de Escalona, V marqués de Menas Albas, X marqués de Frómista, VIII marqués de Belmonte, XIII marqués de Berlanga, VII marqués de Toral, VI marqués de Cilleruelo, X marqués de Jarandilla, VIII conde de Pinto, VII marqués del Fresno, XI [marqués de Frechilla y Villarramiel, X marqués del Villar de Grajanejos, XV conde de Haro, XVII conde de Castilnovo, XVIII conde de Alba de Liste, VII conde de la Puebla de Montalbán, X conde de Peñaranda de Bracamonte, XVIII conde de Luna, XVI conde de Fuensalida, IX conde de Colmenar, XV conde de Oropesa, XIV conde de Alcaudete, XIV conde de Deleytosa, conde de Salazar de Velasco.
Se casó con Francisca de Paula de Benavides y Fernández de Córdoba, hija de Antonio de Benavides y de la Cueva II duque de Santisteban del Puerto, etc. Le sucedió su hijo: Bernardino Fernández de Velasco (1783-1851), XIV marqués de Villena, IX duque de Uceda, XIV duque de Frías, XIV duque de Escalona, VI marqués de Menas Albas, IX marqués de Belmonte, XI marqués de Frómista, IX marqués de Caracena, XIV marqués de Berlanga, VIII marqués de Toral, VII marqués de Cilleruelo, IX conde de Pinto, VIII marqués del Fresno, XIV marqués de Jarandilla, XII marqués de Frechilla y Villarramiel, XI marqués del Villar de Grajanejos, XVI conde de Haro, XVIII conde de Castilnovo, conde de Salazar de Velasco, XIX conde de Alba de Liste, VIII conde de la Puebla de Montalbán, XI conde de Peñaranda de Bracamonte, conde de Luna, XVII conde de Fuensalida, X conde de Colmenar, XVI conde de Oropesa, XV conde de Alcaudete, XIX conde de Deleytosa, conde de Villaflor.
Se casó con María Ana Teresa de Silva Bazán y Waldstein, hija de José Joaquín de Silva Bazán y Sarmiento, IX marqués de Santa Cruz de Mudela, X marqués del Viso, marqués de Bayona, VI marqués de Arcicóllar, conde de Montauto, y conde de Pie de Concha. Sin descendientes de este matrimonio. Contrajo un segundo matrimonio con María de la Piedad Roca de Togores y Valcárcel, hija de Juan Nepomuceno Roca de Togores y Scorcia, I conde de Pinohermoso, XIII barón de Riudoms. Se casó (en matrimonio desigual, post festam, legitimando la unión de hecho), con Ana Jaspe y Macías. Le sucedió, de su segundo matrimonio, su hija: Bernardina María Fernández de Velasco Pacheco y Roca de Togores (1815-1869). 
Se casó con Tirso María Téllez-Girón y Fernández de Santillán que a su vez era hijo de Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pimentel IX marqués de Jabalquinto y nieto del IX duque de Osuna. Le sucede el primogénito de ambos: Francisco de Borja Téllez-Girón y Fernández de Velasco (1839-1897), XV marqués de Villena, XV duque de Escalona, XI duque de Uceda, XX conde de Alba de Liste y conde de Pinto.
Se casó con Ángela María de Constantinopla Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, hija de Luis Tomás de Villanueva Fernández de Córdoba Figueroa y Ponce de León, XV duque de Medinaceli. De este matrimonio nacerán Luis María Téllez-Girón y Fernández de Córdoba XIV duque de Osuna, Ángela María Telléz-Girón y Fernández de Córdoba que será la madre de los XIX y XX duques de Escalona. Su sucesor en el marquesado de Villena fue: Mariano Téllez-Girón y Fernández de Córdoba (1887-1931), XVI marqués de Villena, XVI duque de Escalona y XV duque de Osuna (título que hereda tras la muerte de su hermano Luis María), XXI conde de Alba de Liste. y primo del duque de Frías.
Se casó con Petra Duque de Estrada y Moreno, hija de Juan Antonio Duque de Estrada y Cabeza de Vaca, VIII marqués de Villapanés. Le sucede el hijo de su hermana mayor: Francisco de Borja de Martorell y Téllez-Girón (1898-1936), XVII marqués de Villena, XVII duque de Escalona, VII duque de Almenara Alta, VII marqués de Albranca, XV marqués de Lapilla, X marqués de Paredes, XI marqués de Villel y XXII conde de Alba de Liste.
Se casó con María de los Dolores Castillejo y Wall, hija de Juan Bautista Castillejo IV conde de Floridablanca, sucediéndole su hija primogénita: María Soledad de Martorell y Castillejo (8 de julio de 1924-Madrid, 6 de agosto de 2022), XVIII marquesa de Villena, XVIII duquesa de Escalona, VIII duquesa de Almenara Alta, VIII marquesa de Albranca, XVI marquesa de la Lapilla, XV marquesa de Monesterio, XI marquesa de Paredes y X condesa de Danius y heredera del ducado de Frías.
Se casó con Juan Pedro de Soto y Domecq descendiente de la familia de Soto de Osuna (Sevilla). Le sucede en 1961 tras un litigio su prima (la hija del XVII marqués): Ángela María Téllez-Girón y Duque de Estrada (n. 1925), XIX marquesa de Villena, XIV duquesa de Uceda, XVI duquesa de Osuna, XX duquesa de Medina de Rioseco, XVII condesa-duquesa de Benavente, XVI duquesa de Arcos, XIX duquesa de Gandía, XIX duquesa de Escalona, XVIII marquesa de Berlanga, XIV marquesa de Belmonte, XII marquesa de Jabalquinto, XVIII marquesa de Frechilla y Villarramiel, XII marquesa de Toral, XIX marquesa de Lombay, XV marquesa de Frómista (desposeída de este título su hija María de la Gracia, XVI marquesa, en 2009), XX condesa de Ureña, XVII condesa de Peñaranda de Bracamonte, XX condesa de Fuensalida, XV condesa de Pinto, XIX condesa de Alcaudete, XIII condesa de la Puebla de Montalbán, XX condesa de Oropesa, condesa de Salazar de Velasco.
Se casó en primeras nupcias con Pedro de Solís Beaumont y Lasso de la Vega, con descendencia. En segundas nupcias se casó con José María Latorre y Montalvo, VI marqués de Montemuzo y VIII marqués de Alcántara del Cuervo. Tras un litigio con la anterior XVIII marquesa, el título regresa a esta en 1966 que lo cede a su hijo: Francisco de Borja de Soto y Martorell (1956-1997), XX marqués de Villena,[7] XX duque de Escalona, XXIII conde de Alba de Liste.
Se casó con María de la Concepción Moreno Santa María y de la Serna y le sucede a su muerte, en accidente,  su hijo mayor: Francisco de Borja de Soto y Moreno-Santamaría (n. 1985), XXI marqués de Villena, XXI duque de Escalona, XIX duque de Frías y conde de Haro con dos Grandezas de España de clase inmemorial.
En Villena, enero 2023. Vicente Blanes Torreblanca.
Origen y primeros años “los Pachecos”.
El linaje Pacheco es originario de Portugal, concretamente de Santarem, es una ciudad y municipio de Portugal, capital del distrito homónimo, en Ribatejo, y cuenta con 29.929 habitantes dentro de su perímetro urbano. La ciudad está situada al norte de Lisboa, en el centro del distrito, y es atravesada por el río Tajo, antes de llegar a su desembocadura.
El bisabuelo de Juan Pacheco fue Juan Hernández Pacheco, uno de los nobles portugueses que lucharon a favor de la pretensión del monarca castellano Juan I de ser coronado rey de Portugal. En 1385, tras el desastre de la batalla de Aljubarrota. La batalla de Aljubarrota se libró entre el Reino de Portugal y la Corona de Castilla, acontecida al final de la tarde del 14 de agosto de 1385, entre tropas portuguesas e inglesas al mando de Juan I de Portugal y de su condestable Nuno Álvares Pereira, con apoyo de aliados ingleses, y el ejército castellano de Juan I de Castilla, del que formaba parte la mayoría de la nobleza portuguesa, y que contaba con sus aliados aragoneses, italianos y franceses. La batalla se dio en el campo de San Jorge en los alrededores de la villa de Aljubarrota, entre las localidades de Leiría y Alcobasa en el centro de Portugal, en la que la causa de Juan I fue desbaratada por las tropas de Juan de Avís, la gran mayoría de nobles lusos que habían apoyado al monarca de la Casa Trastámara pasó a residir en Castilla. 
En el caso de Juan Hernández Pacheco, el hijo y sucesor de Juan I, Enrique III, le concedió en 1398 el señorío conquense de Belmonte, donde se instalaron los Pacheco desde entonces. La única hija del primer señor de Belmonte, Teresa Téllez Girón, se casó con Martín Vázquez de Acuña, conde de Valencia de don Juan (León). El hijo primogénito de este matrimonio fue Alonso Téllez Girón, que se casó con su prima, María Pacheco. En las capitulaciones matrimoniales se firmó que el primogénito de este enlace llevase como primer apellido el “Pacheco”, y no el de “Téllez Girón”. Juan Pacheco, marqués de Villena, fue el primogénito de este matrimonio, y junto a su hermano Pedro Téllez Girón, maestre de la Orden de Calatrava, protagonizaría una de las más brillantes carreras cortesanas y políticas de Castilla, siempre bajo el beneplácito de Enrique IV.
El padre de Juan Pacheco, Alonso Téllez Girón, formaba parte del séquito de Álvaro de Luna, el todopoderoso condestable de Castilla, desde aproximadamente el año 1422. Es bastante posible que la intervención de don Álvaro fuera favorable a que el joven Juan Pacheco entrase, hacia 1436, a servir como doncel en la casa del entonces príncipe heredero don Enrique, futuro rey Enrique IV. 
Con tan solo 17 años, el joven noble Juan Pacheco ya debió hacer gala de su don de gentes, pues se hizo con toda la confianza del huraño príncipe.
Familia aristocrática castellana de origen portugués.
Fernán Ruiz Pacheco (fines s. XIII), señor de Ferreira, en Portugal, es el primero de sus miembros conocidos con seguridad.
Lope Fernández Pacheco, nieto de Fernán Ruiz Pacheco y señor de Ferreira, fue merino mayor de Portugal y valido de Alfonso IV y de Pedro I. 
     Diego López Pacheco el Grande, hijo de Lope Fernández Pacheco, señor de Ferreira, se trasladó a España durante el reinado de Enrique II, convirtiéndose en señor de Béjar.
Lope Fernández Pacheco, hijo de Diego López Pacheco, fue padre del primer señor de Cerralbo.
Juan Fernández Pacheco, primogénito de Diego López Pacheco, se convirtió en el primer señor de Belmonte.
María Pacheco, hija de Juan Fernández Pacheco e Inés Téllez de Meneses, pasó a ser señora de Belmonte y casó con Alonso Téllez de Girón.
Pedro Girón, hijo de María Pacheco, fue maestre de la Orden de Calatrava y progenitor de la rama de los duques de Osuna.
Juan Pacheco, hijo de María Pacheco, llegó a ser valido de Enrique IV de Castilla, primer marqués de Villena y duque de Escalona.
Francisca Pacheco, hija de Juan Pacheco, casó con Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla.
Esteban Pacheco, hijo de Lope Fernández Pacheco, fue nombrado por Enrique II de Castilla primer señor de Cerralbo (1379).
Rodrigo Pacheco Osorio de Toledo, recibió de Carlos V el título de marqués de Cerralbo (1533).
Juan Pacheco Osorio (?-Colibre, 1589), hijo de Rodrigo Pacheco Osorio de Toledo y segundo marqués de Cerrato, derrotó a F. Drake durante el sitio de La Coruña.
Rodrigo Pacheco Osorio (1580-1640), tercer marqués de Cerralbo, fue capitán general de Galicia, como su padre y su abuelo, y más tarde virrey de México.
Juan Pacheco Osorio (?-Madrid, 1680), hijo de Rodrigo Pacheco Osorio, murió sin descendencia.
Leonor Pacheco Osorio (?-1689), prima hermana de Juan Pacheco Osorio, heredó de él el marquesado de Cerralbo. Al morir también sin descendencia, el título pasó a Fernando Nieto de Silva y Pacheco Ruiz Contreras, de la casa de los condes de Alba de Yeltes.
Don Pedro Páez, Señor de Ferreira, sirvió al rey don Sancho I, rey de Portugal.
Casó con doña Teresa Pérez de Cambra, y fue su hijo don Fernán Rodríguez, rico hombre, Señor de Ferreira, el primero que se llamó Pacheco, nombre que le puso el rey por ser de mediana estatura y grueso, como se lee en su crónica". Llamado don Diego López Pacheco, que pasó de Portugal a España y fue rico hombre del rey don Enrique II, su Notario Mayor, Señor de Bélar y cepa y tronco de los marqueses de Villena, de los duques de Escalona y de los duques de Osuna, de los condes de Ubeda, de la Puebla de Montalban y de la Puebla de Llerena y de los marqueses de Villanueva del Fresno, de los Condes de Medellín, de los marqueses de Cerralvo, de los condes de Villalobos y de muchas ilustres casas que llevan el apellido Pacheco. 
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