1970 NOTAS SOBRE VILLENA 2

Villena ha cambiado mucho en estos diez últimos años. Ha pasado de sociedad agrícola a industrial, sin dejar por ello de ser agrícola. Ese es un cambio importante que ha influido en el carácter del pueblo. Dentro de mí ha cambiado mucho más, pues de verla con ojos de niño, he pasado a verla con ojos de adulto. Junto con esta variación del ángulo de visión, propio del paso de los años, ha influido en mi punto de mira el hecho de haber permanecido en una capital y haber conocido un modo de vida diferente al del pueblo. Entonces resulta que me he desacostumbrado un poco a Villena. Esto tiene su parte mala y su parte buena. Por la primera, te sientes a veces extraño en tu propia tierra; no comprendes bien el porqué de ciertas cosas, es decir, lo comprendes, pero te cuesta admitir que sea así. De bueno tiene que, al faltarte durante algunos años, aprecias mejor sus virtudes y, al mismo tiempo, al conocer (posibilidades que en Villena ignorabas, descubres nuevas facetas en el hacer de una persona o de un pueblo y te gustaría que todo lo bueno que has encontrado fuera de tu tierra se diese también en ella. Entonces lo bonito es luchar por conseguir que tu pueblo sea mucho mejor de lo que es y no dejar que ninguna de las posibilidades que tiene quede sin aprovechar, sencillamente porque no tenemos derecho a desperdiciar nuestras facultades. Y no es justo que si un pueblo pueda dar hasta mil dé sólo hasta cien.
Todo esto hace referencia a unos determinados hechos que este año se han producido en Villena y han producido en mí una determinada reacción, he sacado unas impresiones de los mismos. Impresión de que no aprovechamos adecuadamente las posibilidades que se nos ofrecen. La visión no es global ni lo pretendo. Estos hechos, muy concretos (tal vez excesivamente), sólo nos pueden servir como catalizadores de una situación general. Puede ser que la impresión que yo he sacado no sea exacta o incluso que sea errónea. Sólo pretendo, intentando ser honrado ante mí mismo, dar una opinión particular sobre esos hechos. Pero es sólo una opinión. Y como tal, opinable.
I COLOQUIO ABIERTO SOBRE VILLENA
Con este título y bajo el lema die «Vivir en Villena no es sólo residir, es participar» se organizó para el día 28 de marzo una charla coloquio con el señor Alcalde. El espíritu que guiaba a los promotores de este coloquio dejaremos que nos lo digan los propios organizadores a través de la propaganda que del acto hicieron: «El diálogo es el método de trabajo de la juventud de hoy. Con el diálogo conocemos los problemas e intentamos resolverlos. Este acto es una invitación para que Villena dialogue abierta y directamente con su Alcalde». Los temas a tratar habían sido preparados en ponencias por los organizadores sobre problemas de actualidad en el pueblo y que a todos interesaban. Estos eran los siguientes: Hospital, Casa de la Cultura, Ciudad Polideportiva, Promoción Juvenil (Clubs de Juventud) y, en fin, todos aquellos problemas que a los asistentes les interesase plantear.
Este acto me pareció interesante por varias razones:
De una parte suponía un intento de toma de conciencia de los problemas de Villena por un grupo de jóvenes de la misma, con un sano interés por conocerlos más a fondo y de plantearlos abiertamente ante la máxima autoridad pública del municipio y ante su pueblo.
De otra parte se intentaba hacer algo nuevo en Villena, algo que sirviese de precedente para futuros actos del mismo estilo. Un Alcalde que se presenta ante su pueblo para responder a las preguntas que se le hagan sobre su gestión pública. Creo que existía un espíritu abierto.
Sin embargo la reacción del pueblo ante esta posibilidad que se le ofrecía fue la indiferencia de la mayoría, que no asistió (no entro a analizar si justificadamente o no); la curiosidad de unos cuantos de los asistentes con ánimo de ver qué era eso de un «coloquio abierto»; y el interés por unos pocos.
El coloquio se celebró. Los resultados podían haber sido mejores, con una mayor participación de los asistentes y una mayor asistencia. A pesar de todo, el intento estaba hecho. Era un comienzo. Duro corno todos los principios, pero realizado. Sólo deseo que actos como este tengan una continuidad y una mayor frecuencia. Si tenemos posibilidad de conocer a fondo los problemas de Villena y de exigir al Alcalde su clara exposición y su pronta resolución, no la desaprovechemos.
II SABADO POR LA NOCHE: CONCIERTO
En verano, los sábados por la noche, la Banda Municipal de Villena nos ofrece conciertos. Unos buenos, trabajados y sentidos conciertos. Es una costumbre que existe desde hace bastantes años. He salido algunas noches (todas las que he podido) a oírlo. Oyes música. Si se trata de «música de fiestas», se te alegra el espíritu, vibras con ella y con que tienes al dado, te acuerdas del día cinco de septiembre a las cuatro de la tarde, te dejas llevar y llenar de los sonidos que estás oyendo, te sientes un poco más de Villena y villenero, te acercas un poco más a tu pueblo y la gente que tienes al lado, aunque no la conozcas, no te parece ya extraña, pues estás vibrando con ella al mismo son.
Esto es muy bonito, pero podría serlo todavía mucho más si asistiese toda la gente que se merece nuestra Banda y si los asistentes escuchasen su música en silencio. El último sábado que acudí al «Paseo» me entristecí un poco. Sólo había un centenar de personas escuchando el concierto, y de éstas, la mitad se encontraba en grupos hablando entre sí e impedía una buena audición a las demás. Me puso un poco triste el ver que todos los ensayos de los músicos, su ilusión al prepararse, sus esfuerzos, no sean debidamente premiados con el calor de un público afecto. Recuerdo que de niño, el ir a oír música los sábados por la noche era algo realmente importante y pertenecer a la Banda de Música, algo importante también. Hoy parece ser que ese sentido se va perdiendo. Y quien dice de la Música, dice del sentido comunitario de las Fiestas, o de la devoción a la Virgen. Y yo me pregunto si no habrá forma de que Villena se incorpore a la nueva sociedad industrial sin que pierda por ello aquellas costumbres y tradiciones que merecen salvarse porque son las que marcan el carácter de un pueblo, porque esos valores culturales y del espíritu son los únicos que aguantan el paso de los años.
III CONCLUSION
Los temas a tratar son muchos y sé que con este artículo me quedo muy corto. Mi intención al escribir esto, no es otra que intentar comprender un poco más a mi pueblo y llegar a conocerlo mejor para quererlo más, para que no sea un cariño meramente instintivo, sentimental, sino además de ello, si es posible, un cariño razonado basado en el conocimiento del pueblo donde vivimos, con sus defectos y sus virtudes, con deseos de mejorarlo en lo posible, de tal manera que al sentirme orgulloso de haber nacido en Villena no sea sólo por motivos de un pasado ilustre llenos de personas y hechos de especial relevancia, sino que sea sobre todo por la existencia de un presente honrado, esperanzado noble en el que todos los villenenses colaboremos, sencillamente porque sentimos Villena, porque el futuro ha de ser mejor y porque existen en nuestro pueblo unas, posibilidades para el mismo que no podemos desperdiciar.
F. A. Villena, 25 de julio de 1970.
Extraído de la Revista Villena de 1970

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