1986 «REFLEXIONES EN TORNO AL LIBRO»

«REFLEXIONES EN TORNO AL LIBRO»
Hablar del libro en España, y más si se hace desde una Biblioteca Pública, es hablar de educación y de cultura. Porque el aprecio que el español siente por el libro está íntimamente ligado al medio educacional y cultural y, por extensión, de libertad vivido. Por ello, no podemos olvidar las circunstancias en la que se ha desarrollado el pueblo español hasta no hace muchos años. De ahí nace el poco arraigo que tienen el libro y las bibliotecas para el hombre de mediana edad.
A la carencia de dotaciones culturales, se sumaba el ejercicio de una enseñanza que no formaba lectores. Así, palabras derivadas de «leer» fueron adquiriendo con el tiempo una carga semántica de la que en principio carecían, como por ejemplo «saber la lección» era y es aún sinónimo de «empollar». Antiguamente la lección se proponía a los estudiantes para ser leída, asimilada, comprendida e incluso llevada a la práctica. Con el paso del tiempo, la enseñanza ha ido separándose de la vida, de la ciencia, etc., y por lo tanto el libro también se ha visto alejado de sus funciones.

La biblioteca debe ser comprendida como institución que tiene como principal instrumento el libro. Pero ha de ser una institución arraigada en el pueblo y no impuesta, la biblioteca es de todos. A los antecedentes culturales y educacionales anteriormente citados, el libro, y por extensión la biblioteca, debe de enfrentarse con el creciente desarrollo e implantación de nuevos medios de comunicación. Y aquí no hay una guerra abierta, se trata de delimitar campos y sobre todo de que la biblioteca esté acorde con los tiempos que nos ha tocado vivir y sea capaz de utilizar los recursos que le proporcionan esos nuevos medios de comunicación y estar atento a las necesidades sociales, encauzando todo eso hacia su fin último que es el arraigo del libro y las bibliotecas en la sociedad.
Y ésta es la finalidad de la Semana del Libro que por segundo año consecutivo se ha celebrado en nuestra ciudad, con la colaboración de librerías, asociaciones, maestros, particulares, etc. Porque el libro nos es monopolio de nadie. El libro es de todos nosotros y así lo han demostrado con su trabajo desinteresado todos los que han hecho posible esta Semana del Libro.
Es claro que la afición a los libros y el hábito de utilizar las Bibliotecas y sus recursos se adquieren más fácilmente en la infancia. Por ello, la Biblioteca Pública tiene la obligación especial de ofrecer a los niños esta posibilidad. Esta es la razón que nos impulsó a centrar casi todas las actividades en torno al mundo infantil y juvenil, a excepción de la Feria del Libro que se celebró los dos últimos días.
Porque hay que decir, a pesar de ser triste y duro reconocerlo, que es difícil que una persona ya formada y sin hábito de lectura se sienta atrapada por el mundo del libro.
Pienso que sería predicar en el desierto, malgastar esfuerzos y también dinero, un dinero que es de todos. De ahí nuestro especial interés por el mundo de los jóvenes lectores. Así, además de ofrecer a los niños la posibilidad de venir a la Biblioteca para hacer sus trabajos, hemos pretendido a través de la pequeña exposición montada al efecto, ofrecer al niño el libro, el amigo, desprovisto de toda carga instructiva o moralizadora, porque ante un libro impuesto no hay más fácil que ir pasando las hojas hasta llegar al final, y una vez «leído» el libro se habrá formado una idea errónea de lo que es la lectura. Porque el niño no aprende con libros impuestos, donde hay lecciones por memorizar, sino que, y enlazando con el slogan de una conocida campaña de promoción de lectura, el niño aprende lo que «vive leyendo». Para que un niño aprenda o se instruya no es necesario que lea un libro de texto o de conocimientos científicos, todo ello puede encontrarlo en libros de aventura, de ficción, que les hablen de otros países, de otras razas, de otros tiempos, de problemas sociales a través de príncipes y mendigos, etc.
Uno de los aspectos más importantes en el aprendizaje de la lectura, que a la postre no es más que un diálogo entre el autor y el lector, es que los niños puedan conocer al autor que leen. Y los niños de Villena han podido contar este año con la presencia de un conocido autor, Joan Manuel Gisbert, Premio Nacional de Literatura Infantil. A través de los encuentros realizados, creo que los niños participantes no olvidarán esa experiencia, que sin duda los irá empujando a la lectura de otros libros. Porque el escritor que nos visitó es un hombre con vida, con imaginación y fantasía, siendo su contacto con los niños una continua sorpresa. Era la literatura hecha vida, el libro convertido en experiencias vivenciales.
Ya hemos dicho anteriormente que la Biblioteca debe de estar inmersa en el mundo moderno y no ser solamente custodio y servidor de libros. Por estas razones durante la II Semana del Libro hemos estado atentos a las actividades lúdicas y creativas de interés para los jóvenes lectores, así por las tardes contábamos con talleres de fotografía, de informática, de impresión, de máscaras, de cómic, del cuento, etc.
Y para terminar tan solo agradecer a todos aquellos que creen en el libro, su apoyo, sin el cual la Biblioteca carece de sentido, ya que gracias a ellos son más las personas que cada día se acercan a nosotros y con ello esperamos caminar hacia el futuro con una sociedad de lectores y, en consecuencia de personas preparadas y críticas, que hagan posible mejorar la realidad de nuestro pueblo.
M.ª PILAR DIAZ
Bibliotecaria Municipal
Extraído de la Revista Villena de 1986

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