1928 VILLENA, PUEBLO DE VANGUARDIA

Villena, Pueblo de Vanguardia
ESTA tarde, a pleno campo, bajo la sombra acariciante de unos esbeltos pinos, donde me he refugiado de la inclemencia de un sol abrasador, después de una larga caminata por estas estribaciones del «Mariola» — la simbólica montaña alicantina, —viene a mi memoria la petición de mí siempre buen amigo y maestro, Luís Ferríz, el entusiasta renacentista de VILLENA JOVEN, de la que ha sabido hacer una atrayente revista, que tan alto dice de la cultura del pueblo de nuestros amores. Y, en este remanso de paz, nos disponemos a complacer a tan caro amigo, emborronando unas cuartillas para el espléndido extraordinario que a las Fiestas dedica el periódico.
Escribir no es siempre tarea fácil; hacerlo a pie forzado es mucho más espinoso que parece. Intentar decir algo original de nuestras famosas Fiestas de septiembre, cuando tantos otros lo hicieron agotando la cantera de los entusiasmos populares, del bullicio de los días grandes de la Ciudad, de las deliciosas horas de los conciertos musicales, de las fantásticas iluminaciones, de los desfiles marciales de las «comparsas de Moros y Cristianos», y, sobre todo, del hondo cariño, estos días esplendentes, como nunca, de los villenenses a su «Morenica», es para mí poco ménos que imposible. Realmente, cuando se trata de expresar recios sentires del alma, la pluma se rompe antes de poder dar salida, de reflejar, aun pálidamente, todos los afectos, emociones, recuerdos, que, estos días avivan nuestro corazón.
Mas, puestos a emborronar unas cuartillas,—¿quién puede negarse a tan grato requerimiento?—quiero señalar hechos que, a clara luz, demuestran que Villena es siempre un pueblo luchador; que el carácter de mi pueblo no ha desmerecido en hidalguías de aquellas generaciones que esforzadamente, a pecho descubierto, sin hipocresías ni claudicaciones, supieron ganar los blasones que honran el escudo de la Ciudad; pues, que si ahora se trata de otra clase de luchas, no es ménos cierto que las de hoy son las que traen los tiempos nuevos.

Hoy se lucha contra la miseria: contra la miseria moral, elevando el nivel cultural de los pueblos; contra la miseria fisiológica, azote de las clases humildes y, por más humildes, más dignas de la preocupación de los gobernantes. Y, Villena, en ese terreno, sabe ocupar el sitio que la corresponde, y nó un lugar cualquiera, sino un puesto de vanguardia en las modernas cruzadas que inspiran el amor a los semejantes, —en una visión más clara de los deberes de solidaridad— y el patriotismo sano.
Ved, si no, cómo la iniciativa particular ha creado escuelas; repasad la labor plausible del Sindicato Agrícola,— donde tantos cariños dejamos al abrir sus potentes cimientos,—en esa labor callada de emancipación de las clases agrarias,—donde, queramos o nó, está el firme sostén de la nación española;—los recientes homenajes a la Vejez, fiestas de amor y veneración a las humildes y ejemplares canas, actos de pública reparación a la ancianidad desvalida, sobre los que me permitirá el lector hagamos un aparte.
Hace unos días ha cerrado sus tareas, en París, la semana social reunida bajo los auspicios de la Conferencia internacional del Trabajo. En la siempre bella capital francesa se han plasmado los avances sociales de los países cultos del mundo en forma de exposición: fotografías, maquetas, cuadros estadísticos, proyecciones cinematográficas etc. Podemos sentir el orgullo de decir que, España, en tan grata ocasión, ha sabido superarse a sí misma, y que el pabellón español ha producido en los visitantes la sorpresa, inesperada, de mostrar a nuestro país como uno de los más avanzados en la política social. Y, entre las instituciones que más llamaron la atención, fué objeto del aplauso de todos los Homenajes a la Veje, la obra del apóstol catalán y gran español don Francisco Moragas, que pronto copiarán las naciones de Europa, cuyas representaciones quedaron prendadas de la hermosísima finalidad de la Fiesta a los Viejos.
Pues bien; Villena ha celebrado por tercera vez su Homenaje a la Vejez; y aquí ha tomado carta de naturaleza, ya que estos actos tienen la devoción de todos y cuentan, para su perseverancia, con la cooperación de cuantos pueden aportar su óbolo. Y, Villena, es el pueblo, dentro de la región levantina, que más fiestas a los viejos ha organizado; demostración palpable de que si los pueblos cultos de Europa han acogido la idea de venerar a los viejos, cuando nuestro pueblo ya tiene ésta incorporada a sus costumbres, es porque Villena ocupa un lugar de vanguardia en las cruzadas de los tiempos modernos.
Y hago punto final: que lo que comenzó siendo un buen deseo de correspondencia, a los amigos de VILLENA JOVEN, va tomando vuelos y podría terminar siendo una abundosa y cansada perorata, capaz de acabar con la paciencia del lector que haya seguido el curso de estas líneas. Sólo me resta decir—puesto que nadie puede desmentir el amor que los villenenses tienen a su pueblo—que todos continúen laborando por su prosperidad en todos los órdenes, para que pueda mostrar, ante la faz del mundo, una ciudad modelo, capaz de hacer algo más que unas fiestas brillantes y haciendo cristalizar en ella cuanto significa un paso en los caminos del progreso.
Joaquín Sandoval
Extraído del periódico VILLENA JOVEN de septiembre de 1928

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