25 jul 2026

1998 SOLER, UN TESORO

PRÓLOGO
La donación de sus libros y documentos efectuada por D. José María Soler García a Villena, su ciudad, a la que dedicó la mayor parte de su actividad vital, es el motivo de la existencia de la Fundación José María Soler». Entretanto es posible poner este fondo bibliográfico y documental al alcance de quien desee consultarlo, la Fundación realiza una labor cultural acorde con sus posibilidades. Uno de los aspectos de esta actividad es la convocatoria de dos premios para trabajos relacionados con nuestra ciudad y sus poblaciones aledañas, que tiene carácter anual, entre estudiantes y escolares. Anualmente se publican los dos trabajos premiados, para su difusión, en la revista «Villena». Poco adecuado sería realizar la convocatoria y guardar cuidadosamente después los originales que merecen el galardón. De aquí que aparezcan en la revista, depositaria para el futuro de tantos valores culturales que a lo largo del año destacan en nuestra ciudad.
En 1997, el premio para escolares de E.G.B. fue concedido a Sofía García Sanjuán, por su trabajo «UNA PEDANÍA PARA EL OLVIDO: LA ZAFRA» La convocatoria para estudiantes de Bachillerato, dio como resultado premiar a Sonia Martínez Balaguer y Alicia Milán Poveda por el artículo «SOLER, UN TESORO» Ambos textos se reproducen a continuación.
FUNDACIÓN MUNICIPAL «JOSÉ MARÍA SOLER»

Soler, un tesoro
Sonia Martínez Balaguer
Alicia Milán Poveda

INTRODUCCIÓN
Nada nuevo puede contarse sobre él, no obstante, creemos que el transcurrir de su vida es tan sumamente interesante que hemos intentado en estas líneas reafirmar ese vivir que fue una dedicación continua a su pueblo, estudiando épocas pasadas y presentes, canciones y vivencias tradicionales.
La relevancia del personaje y la dedicación exhaustiva a su trabajo, podría darnos material para mucho, de hecho así ha sido, puesto que a nuestra ilusión por realizar este trabajo se han unido colaboradores de la talla de:
Consuelo Soler García (hermana),
Ana (ahijada),
Don Alfredo Rojas Navarro (amigo),
Don Francisco García (amigo).
Fuimos muy bien recibidas por estas cuatro personas, las cuales nos contaron muchas curiosidades sobre Soler que pensamos que a mucha gente les podrían interesar. No son las cosas que saben casi todos los villeneros, sino aspectos más íntimos de su vida los cuales resumimos a continuación.
ENTREVISTAS
1- Consuelo Soler García.
Al recibirnos en la casa donde nació, vivió y murió Don José María Soler y en la que continúa viviendo Consuelito, nos contó algunos de los momentos más entrañables en la vida de su hermano. Respondió amablemente a nuestras preguntas.
¿Cómo se enteró de que su hermano habla descubierto el Tesoro de Villena?
Yo estaba en misa y una amiga me dijo que fuese a mi casa porque mi hermano había descubierto algo grandioso. Llegué y lo vi, y estuvimos limpiando el Tesoro con cucharillas toda la noche. La gente no paraba de entrar y salir de la casa.
Al principio encontramos una pulsera y llamamos a Alfonso Arenas para que fuese con el coche y trajera una cámara de fotos, porque mi hermano se imaginaba que había algo grande.
¿Destacaría algún premio en particular?
Consiguió muchas medallas, como la de la Diputación y la de la provincia. Un premio muy importante fue el premio Montaigne, vinieron de Alemania para dárselo en Madrid. Antonio Tovar, un español que vivía en Alemania, fue la persona que consiguió que le dieran el premio. Para la entrega de este premio se celebró una cena a la que acudieron personalidades como el embajador de Alemania, multitud de catedráticos...
¿Cómo fue la juventud de su hermano?
A los diecinueve años se fue a Madrid y aprobó las oposiciones e ingresó como jefe en el departamento de correos y este fue su trabajo principal ya que la arqueología, la música y la historia eran aficiones con las que llenaba su tiempo libre. Más tarde se dedicó a dar clases a sus discípulos y éstos le pagaban a mi hermano para que pudiera mantenerse.
¿Cómo falleció su hermano?
El último año de su vida estaba muy estropeado, pero todas las mañanas, una chica y yo le sacábamos de la cama, porque no era bueno que se quedara allí dado que padecía una enfermedad de pecho y se podía ahogar. En el comedor le poníamos el desayuno, y precisamente esa mañana se lo comió todo, cosa que no solía hacer.
José estaba sentado y Paca le cogió de las manos. Me dijo que mi hermano se estaba muriendo. Pepe abrió mucho los ojos y me miró como queriéndome decir algo, tuvo una muerte tranquila. Esto ocurrió el 25 de agosto de 1996 a la una de la tarde.
José María Soler frente al Museo Arqueológico, que lleva su nombre.
2- Ahijada de Soler, Ana.
Otra de las personas allegadas a Don José María es su ahijada Anita, la cual nos recibió en el establecimiento denominado «El Club del Reloj» heredado de su padrino, según hemos podido saber. Anita contribuyó a que podamos aportar esta serie de datos que a continuación relatamos,
¿Cómo se introdujo usted en la vida de Don José María Soler?
Gracias a una tía mía que estaba viviendo con ellos y que trabajaba en casa como asistenta. Ella me empezó a bajar allí cuando yo tenía tres años. Me bajaba por la mañana y me subía por la noche, hasta que un día Pepe dijo: que no, la nena que no se suba, que se quede en casa con nosotros», y así fue como me introduje en la familia,
¿Qué piensas que le empujó a introducirse en el mundo de la arqueología?
Quizás por lo que sufrió en la guerra, porque lo echaron de correos, y a partir de ese momento no le quedó nada; fue entonces cuando se dedicó a estudiar y a investigar el mundo de la arqueología. Su interés era tan grande que los fines de semana se iba con dos tíos míos a buscar piezas que le pudieran interesar.
¿Habló alguna vez de casarse?
No, jamás, además si se hubiera casado su mujer no habría aguantado lo que había en casa, porque era de miedo; yo me he estado acostando en la habitación y bajo de la cama había calaveras.
¿Podría contamos alguna anécdota?
Si, en el Cabezo Redondo estaban de excavaciones, y él se iba a la cantera, al lado del yacimiento y como había muchas piedras se resbaló y se cayó al borde, no sabía dónde agarrarse y se agarró a un matojo de pinchos, le cayó una piedra en el dedo y se lo chafó, entonces lo cogieron y se lo llevaron al médico, a Don Ángel y cuando éste le vio la uña le dijo: Pepe, esto no es nada cogió unos alicates y le estiró para arrancarle la uña.
3- Francisco García.
Otra persona que nos recibe con gran esfuerzo, por el momento de trabajo que atraviesa, aunque no por esto con menos amabilidad que los anteriores, es Francisco García, catedrático de Filosofía en el Instituto de Bachillerato Hermanos Amorós, en el cual realizamos la entrevista. Nos cuenta que ha sido un gran amigo suyo, lo cual ya sabíamos y por esto recurrimos a él. Nos aportó lo que a continuación resumimos,
¿Cómo surgió su amistad con Don José María Soler?
Yo fui alumno de Don José María Soler en el único centro que había entonces en Villena, con estudios medios de Bachillerato, que era la academia de las Virtudes, y allí Soler fue profesor de varias materias. Fue profesor mío de francés, que entonces era el idioma obligado. También daba clases en su casa de contabilidad.
José María Soler tenía una cultura muy universal, era un gran conocedor de la literatura española aparte un poco de su dedicación inmediata a la historia, a la arqueología, etc.
Siendo alumno suyo se inició una relación amistosa. Fui con él a alguna excavación, por ejemplo las primeras prospecciones que se hicieron de la Cueva del Lagrimal, una de las cuevas más amplias que puede haber en el término de Villena. A partir de ahí continuó una cierta..., una cierta no, una auténtica amistad que se mantuvo hasta su muerte. Soler era sorprendente en el sentido de sus conocimientos, como estaba al tanto no solamente de su especialidad, sino por ejemplo de literatura española, era un especialista en poesía y un gran musicólogo. Él decía que su verdadera vocación, tal vez, hubiera sido ser director de orquesta, incluso tenía estudios de musicología; cosa que se refleja en un libro publicado llamado El Cancionero Villenense. Yo creo que Soler era un sabio renacentista.
Tuve la ocasión de hacerle una entrevista y le pregunté: ¿Cómo fue eso de dedicarse a la arqueología?» y me dio una respuesta curiosa: «pues la verdad es que, uno de mis problemas es cómo podía yo trabajar sin que se metieran conmigo».
¿Algo a destacar sobre su personalidad?
Bueno, tal vez un defecto de Soler es que no se mostró demasiado propicio a crear una escuela, quizás porque no estaba acostumbrado a ese trabajo en equipo_ Esto pudo ser la cruz de la moneda, pero a partir de ahí yo solamente podría hablar de cosas buenas de Soler, era un trabajador extraordinario, Yo dudo, exista en España una persona que haya conseguido ser nombrado Doctor Honoris Causa de una Universidad como la de Alicante sin estudios universitarios. Para mí es algo singular.
¿Se han llegado a poner en práctica las técnicas que utilizaba Soler para realizar sus excavaciones?
Yo le oigo decir a Mauro, quien está siguiendo ahora las excavaciones en el Cabezo Redondo, que Soler inició ciertas técnicas que han sido aceptadas hoy por los arqueólogos, de cómo hay que realizar y con qué cuidado y precauciones una excavación.
¿Se ha volcado Soler en su pueblo?
Sí, ese ha sido, yo creo, uno de sus caracteres más claros. Él tenía una biblioteca con libros y textos absolutamente únicos y la Universidad de Alicante pretendía que fuese allí ese fondo bibliográfico y poco hubo que hacer para convencer a Soler de que dejara en una fundación todo eso para curiosos de Villena que el día de mañana lo pudieran aprovechar.
¿Recuerda alguna anécdota?
Hay una anécdota que viene bien en cuanto a digamos sus vicios a corno podía ser el del tabaco y el del café. Él tomaba un montón de café, a veces le decíamos: «¿Cómo puedes dormir?», y él respondía: «cuando no duermo es cuando no tomo café».
Estábamos en la academia y se daba un local reducido. José se sentaba en medio, y nosotros, los discípulos nos sentábamos alrededor de él. Entonces uno de nosotros se levantaba, le cogía la cajetilla de tabaco y sacaba cigarros que repartía entre los alumnos. Nunca se dio cuenta, pero sí que decía:  Qué barbaridad, cada vez fumo más, me he comprado esta mañana el paquete y son las doce de la mañana y casi no me queda pero lo que él no sabía es que le habíamos cogido ocho o diez cigarros.
4- Alfredo Rojas.
Casi tan conocido para cualquier villenero como el propio D. José María Soler es Alfredo Rojas, recientemente nombrado Hijo Predilecto de la ciudad de Villena, el cual desarrolla su trabajo como impresor, La amistad de Alfredo Rojas con Don José María Soler era tan profunda que a través de la entrevista que nos concedió en su casa, pudimos sacar vivencias como las que pasamos a describir.
¿A qué edad surgió su amistad con Don José María Soler?
Mi amistad data de los años cincuenta, hará unos cuarenta años. Yo me acerqué a él cuando en aquellos tiempos el nivel cultural de Villena era muy bajo, y Soler era un poco el patriarca», el único hombre al que se podía acudir con alguna duda, alguna cosa de tipo cultural, y mi primer contacto con él fue para consultarle una duda; me acerqué a su casa y él me la solucionó. A partir de ahí seguí yendo a su casa y así surgió nuestra amistad.
Todo lo que él sabía era a raíz de que le gustaba mucho la lectura.
Sí, Soler tenía una inquietud intelectual enorme, leía muchísimo, un libro cada día, pero es que él, antes de ser jefe de correos era el «ambulante» y salía por la mañana en el «Chicharra» con los sacos de correspondencia y llegaba hasta Muro y por la noche se venía a Villena. Por lo tanto estaba todo el día en Muro sin hacer nada y él siempre se llevaba un libro de novela, versos, etc.
¿Acudía mucha gente a él para consultarle dudas?
Sí, Soler se quedó cesado porque cuando terminó la guerra lo tacharon de rojo y lo despidieron de correos. Entonces hubo una especie de venganza de los que ganaron a los que perdieron, y éstos se quedaron sin empleo, y él fue uno de los que perdió, y cuando acabó la guerra lo cesaron por desafecto al Régimen. Él me decía que había sido por auxilio a las rebeliones, y yo le oía decir: «Ya ves tú, los que se rebelaron fueron ellos», y eso fue por lo que lo metieron en la cárcel unos meses. Entonces tuvo que ganarse la vida de dos o tres formas, y una de ellas fue la de dar clase de contabilidad en la academia de las Virtudes. Era una academia privada de segunda enseñanza, con profesores no titulados y luego teníamos que ir a Alcoy o a otro sitio para hacer los exámenes. Aparte de eso, también tenía «El Club del Reloj» y con eso se ganaba la vida.
¿Compartía con él alguna afición?
Hablábamos de muchas cosas, de música, de arqueología, pero lo que más compartíamos era nuestro amor por la literatura, ya que era la afición que yo he tenido más destacada.
¿Le gustaba la política?
El hombre es político por naturaleza, pero él no tuvo nunca aficiones a figurar como político. Él tenía su corpus de ideas políticas, y de eso hemos hablado muchas veces a solas porque en los años que estuvimos juntos sus ideas era bastante opuestas a las imperantes.
¿Destacaría algo sobre su personalidad?
Soler poseía cualidades poco comunes, en primer lugar tenía una enorme curiosidad por todo, sabía de todo, música, literatura, poesía, historia, nada le era extraño, incluso cualquier cosa del periódico le llamaba la atención. También era un hombre con una gran capacidad de análisis, siempre se preguntaba sobre el porqué de las cosas, tenía una inteligencia natural.
Nosotros siempre hemos tenido una relación cordial, amistosa, de contarnos cosas que normalmente no se dicen a los demás, pero sin embargo tenía mucho genio con su hermana y su asistenta.
¿Recuerda alguna anécdota?
Soler era un gran fumador, se fumaba alrededor de tres o cuatro paquetes diarios, se encendía un cigarro detrás de otro, y un día saliendo del Ayuntamiento sacó el paquete y dijo: «Ya no fumo más», y dejó de fumar.
OBSERVACIONES FINALES
Gracias a este trabajo hemos llegado a conocer algunos aspectos más destacados de la vida de D. José María Soler, Ha sido una labor muy interesante que no hubiera sido posible realizar sin la ayuda de algunas personas allegadas a él y la colaboración muy especial de Francisco Arenas. Ha sido sorprendente el poder llegar a conocer los logros alcanzarlos por este personaje que ha hecho tantas cosas por Villena.
Nos ha sido imposible plasmar toda su vida en este trabajo ya que la figura de Soler da mucho que hablar, pero hemos intentado recoger lo más importante, contado desde diferentes puntos de vista.
Extraído de la Revista Villena de 1998 

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