23 sept 2026
1929 CROQUIS CRUZAMIENTO VÍAS MZA/VAY
1927 REFORMAS DE LA CIUDAD (EL DÍA)
Cedido por... Juan Vale Carrasco
15 sept 2026
1929 OBITUARIO DE LUIS CUÉLLAR DE LA TORRE
12 sept 2026
1923-2023 EL HOMBRE DE LA FOTO
9 sept 2026
DE CONTRABANDISTAS Y MARINEROS. LA EMBAJADA 2023 Por José Ramón Morales Espinosa
8 sept 2026
1929 LA AVENIDA DE ALICANTE
6 sept 2026
5 sept 2026
1928 COMPARSAS DIBUJOS DE PEPE MENOR
Dibujos de Pepe Menor de las Comparsas de Moros y Cristianos de Villena en el año 1928. Extraído del periódico Villena Joven especial de septiembre.
1928 VILLENA, PUEBLO DE VANGUARDIA
Villena, Pueblo de Vanguardia
ESTA tarde, a pleno campo, bajo la sombra acariciante de unos esbeltos pinos, donde me he refugiado de la inclemencia de un sol abrasador, después de una larga caminata por estas estribaciones del «Mariola» — la simbólica montaña alicantina, —viene a mi memoria la petición de mí siempre buen amigo y maestro, Luís Ferríz, el entusiasta renacentista de VILLENA JOVEN, de la que ha sabido hacer una atrayente revista, que tan alto dice de la cultura del pueblo de nuestros amores. Y, en este remanso de paz, nos disponemos a complacer a tan caro amigo, emborronando unas cuartillas para el espléndido extraordinario que a las Fiestas dedica el periódico.
Escribir no es siempre tarea fácil; hacerlo a pie forzado es mucho más espinoso que parece. Intentar decir algo original de nuestras famosas Fiestas de septiembre, cuando tantos otros lo hicieron agotando la cantera de los entusiasmos populares, del bullicio de los días grandes de la Ciudad, de las deliciosas horas de los conciertos musicales, de las fantásticas iluminaciones, de los desfiles marciales de las «comparsas de Moros y Cristianos», y, sobre todo, del hondo cariño, estos días esplendentes, como nunca, de los villenenses a su «Morenica», es para mí poco ménos que imposible. Realmente, cuando se trata de expresar recios sentires del alma, la pluma se rompe antes de poder dar salida, de reflejar, aun pálidamente, todos los afectos, emociones, recuerdos, que, estos días avivan nuestro corazón.
Mas, puestos a emborronar unas cuartillas,—¿quién puede negarse a tan grato requerimiento?—quiero señalar hechos que, a clara luz, demuestran que Villena es siempre un pueblo luchador; que el carácter de mi pueblo no ha desmerecido en hidalguías de aquellas generaciones que esforzadamente, a pecho descubierto, sin hipocresías ni claudicaciones, supieron ganar los blasones que honran el escudo de la Ciudad; pues, que si ahora se trata de otra clase de luchas, no es ménos cierto que las de hoy son las que traen los tiempos nuevos.
Ved, si no, cómo la iniciativa particular ha creado escuelas; repasad la labor plausible del Sindicato Agrícola,— donde tantos cariños dejamos al abrir sus potentes cimientos,—en esa labor callada de emancipación de las clases agrarias,—donde, queramos o nó, está el firme sostén de la nación española;—los recientes homenajes a la Vejez, fiestas de amor y veneración a las humildes y ejemplares canas, actos de pública reparación a la ancianidad desvalida, sobre los que me permitirá el lector hagamos un aparte.
Hace unos días ha cerrado sus tareas, en París, la semana social reunida bajo los auspicios de la Conferencia internacional del Trabajo. En la siempre bella capital francesa se han plasmado los avances sociales de los países cultos del mundo en forma de exposición: fotografías, maquetas, cuadros estadísticos, proyecciones cinematográficas etc. Podemos sentir el orgullo de decir que, España, en tan grata ocasión, ha sabido superarse a sí misma, y que el pabellón español ha producido en los visitantes la sorpresa, inesperada, de mostrar a nuestro país como uno de los más avanzados en la política social. Y, entre las instituciones que más llamaron la atención, fué objeto del aplauso de todos los Homenajes a la Veje, la obra del apóstol catalán y gran español don Francisco Moragas, que pronto copiarán las naciones de Europa, cuyas representaciones quedaron prendadas de la hermosísima finalidad de la Fiesta a los Viejos.
Pues bien; Villena ha celebrado por tercera vez su Homenaje a la Vejez; y aquí ha tomado carta de naturaleza, ya que estos actos tienen la devoción de todos y cuentan, para su perseverancia, con la cooperación de cuantos pueden aportar su óbolo. Y, Villena, es el pueblo, dentro de la región levantina, que más fiestas a los viejos ha organizado; demostración palpable de que si los pueblos cultos de Europa han acogido la idea de venerar a los viejos, cuando nuestro pueblo ya tiene ésta incorporada a sus costumbres, es porque Villena ocupa un lugar de vanguardia en las cruzadas de los tiempos modernos.
Y hago punto final: que lo que comenzó siendo un buen deseo de correspondencia, a los amigos de VILLENA JOVEN, va tomando vuelos y podría terminar siendo una abundosa y cansada perorata, capaz de acabar con la paciencia del lector que haya seguido el curso de estas líneas. Sólo me resta decir—puesto que nadie puede desmentir el amor que los villenenses tienen a su pueblo—que todos continúen laborando por su prosperidad en todos los órdenes, para que pueda mostrar, ante la faz del mundo, una ciudad modelo, capaz de hacer algo más que unas fiestas brillantes y haciendo cristalizar en ella cuanto significa un paso en los caminos del progreso.
Joaquín Sandoval
Extraído del periódico VILLENA JOVEN de septiembre de 1928
4 sept 2026
1929 CUADRILLA DE PASCUA EN EL PASEO
3 sept 2026
1851/1927 PIO RAMÓN SANTIAGO RODRÍGUEZ
2 sept 2026
1929 FÁBRICA "LOS FERNÁNDEZ" TRABAJADORES
Foto cedida por... Violeta Blanqued y Alberto desde la Teste de Buch (Francia)
1926 PATIO DE LA FÁBRICA DE LOS FERNÁNDEZ
1928 SEÑORÍO DE VILLENA
SEÑORÍO DE VILLENA
PRINCIPADO 1248-1360
Vista general de Villena
En general suelen ser muy escasas las noticias que se tienen de aquellos grandes feudos, o territorios separados del dominio del soberano, tipo especial de la edad media, que se otorgaban a príncipes o magnates. Pero una excepción de esta regla es la del señorío de Villena, el más importante de los que existieron en nuestra patria, tanto por su extensión territorial, cuanto por la duración del mismo, ya que alcanzó cerca de dos siglos y medio, desde 1248 en que se constituyó por primera vez, a favor del infante Don Manuel, hasta 1480 en que el último Marqués Don Diego López de Pacheco se vió obligado a renunciar el Marquesado en favor de los Reyes Católicos, quedando extinguido el señorío por esta última y definitiva incorporación a la corona de Castilla. Las reducidas dimensiones de una crónica, o artículo periodístico, nos impiden hacer una completa relación del mismo, por sucinta y compendiada que fuese, y por ello vamos a limitarnos a un ligero estudio de su primer período, llamado del Principado, no sólo por haber recaído siempre en príncipes, o personas de familia real, sino también por expresa concesión de este título.
Una vez realizada la conquista de Villena por Don Jaime I de Aragón en 1240, fué entregada esta villa a los caballeros de Calatrava, que vinieron a repoblarla en número de sesenta, u ochenta, los cuales se quedaron en nuestro pueblo obligándose a defenderlo, siendo nombrado primer Gobernador de Villena en 1242 Don Fadrique, hijo de San Fernando III el Santo.
Mas esto no era todavía la fundación del señorío que no quedó constituido definitivamente hasta el año 1248.
Dice Salazar de Mendoza que, como las tierras de este señorío, desde Villena para abajo, aún en tiempos de los moros no pertenecían ni a Valencia, ni a Murcia, decidieron los dos reyes Don Fernando de Castilla y Don Jaime de Aragón, fundar un estado en favor de sus hijos respectivos Don Manuel y Doña Constanza que habían contraído matrimonio.
Fué, por consiguiente, el primer señor de Villena el infante Don Manuel, hermano de Don Fadrique que había sido el primer Gobernador de Villena, e hijo de S. Fernando. Recibió la investidura de manos de su padre en 1248, y le fué confirmada posteriormente por su hermano el rey Don Alfonso X, el sabio, en 1265.
Además de Villena formaban entonces el señorío los pueblos de Sax, Yecla, Hellín, Tobarra, Elche y Ayora, con todos los pueblos de su valle y jurisdicción.
En 1288 fué desmembrado el territorio porque el citado rey Alfonso, cedió Ayora y su término a la corona de Aragón, recibiendo en compensación el infante Don Manuel, la villa de Escalona.
Pero al año siguiente, el rey Don Sancho IV, para recompensar al infante los servicios que le había prestado contra su padre Don Alfonso, ensanchó sus dominios, agregando al señorío los pueblos de Aspe, Jorquera, Beas, Almansa y Chinchilla, con los pueblos de sus respectivas jurisdicciones, entre los que se contaba Albacete, perteneciente entonces a Chinchilla.
Finalmente, de la parte del reino de Valencia recibió Don Manuel, de su suegro Don Jaime I,
Orihuela y Alicante, que habían pertenecido a este último después de la conquista del reino de Murcia. El mismo rey Don Sancho IV «por hacer bien al Concejo de Villena, por ruegos del Infante Don Manuel» concedió a Villena el llamado «Fuero de Lorca» como los mismos fueros, franquicias y libertades que a dicha población había concedido su padre el rey Don Alfonso.
En el escudo del infante Don Manuel, figuraba una mano alada con espada y un león de las armas de Castilla que todavía se conservan en el escudo de Villena, como recuerdo de su primer señor.
El segundo señor de Villena fué Don Juan Manuel, hijo del anterior, nacido en Escolana el 5 de Mayo de 1282, siendo nombrado Adelantado de Murcia a los doce años de edad.
Durante el dominio de Don Juan Manuel sufrió nueva e importante desmembración el señorío, pues en virtud del tratado de Torrellas, firmado el 8 de Agosto de '1304, estando presente el rey de Aragón y los procuradores del de Castilla, se acordó «que Cartagena, Guardamar, Elche, Alicante con su puerto de mar, con todos sus términos como los divide y parte el Segura, hasta el más alto lugar del término de Villena, exceptuando Murcia y Molina la Seca, quedasen del Rey de Aragón: que Villena en cuanto a la propiedad fuese de Don Juan Manuel, pero de la jurisdicción y señorío del Rey de Aragón.»
Alfonso IV de Aragón concedió a Don Juan Manuel el título de Príncipe de Villena en el año 1334 y este mismo título lo confirmó en 1336 el rey Don Pedro IV de Aragón, haciéndole la gracia de que se llamase Príncipe, o Duque de Villena, como mejor quisiese.
Las tierras de este señorío, se llamaban «tierras de Don Juan» y en el siglo quince el hilo del rey, todavía se llamaba «hilo de Don Juan,» seguramente porque poseería mucha tierra en la parte de nuestra huerta, que se riega con las aguas del mencionado hilo.
Concedió a Villena, el privilegio de que los ganados con sus crías pudieran pasar a tierras de Aragón, sin pagar por ello diezmo alguno, y en 1345, hizo una declaración muy interesante, sobre los que habían de tenerse como verdaderos hijosdalgo probados, y lo que habían de hacer aquéllos acerca de los cuales se dudaba, a fin de poder ser tenidos y reconocidos como tales hijosdalgo.
Fué un gran literato, y escribió muchas y famosas obras, sobre las que nada decimos por no dar más extensión al presente artículo.
Fué el tercer señor de Villena, Don Fernando Manuel, hijo de Don Juan, y ejerció también el cargo de Adelantado de Murcia.
Parece que el señorío de Villena, debió corresponder entonces a su hermana Doña Juana Manuel de la Cerda, pero tanto ésta como su marido, el Conde Don Enrique, andaban con desavenencia con el rey, y confirió éste el estado de Villena a Don Fernando, incorporando este señorío a su corona de Castilla.
Murió Don Fernando Manuel en Villena, en Noviembre de 1350, con sospecha de haber sido envenenado por su rivalidad con el Canciller Alburquerque.
Le sucedió su hija Doña Blanca Manuel, que murió de tierna edad en Sevilla el año 1360, y también con sospecha de envenenamiento.
A su muerte el rey Don Pedro el Cruel, se apoderó de sus bienes y estados, terminando con esto la primera época del señorío de Villena, que duró ciento doce años y sí quedó entonces extinguido, no tardó en renacer con otra denominación distinta.
En efecto, en 1366 se concedió por primera vez en Castilla y León, el título de Marqués, con las prerrogativas especiales de aquella época, o sea, con título a perpetuidad, con jurisdicción y tierras y trasmisible por herencia. Lo otorgó Don Enri-que II juntamente con el señorío de Villena, a Don Alonso de Aragón, hijo del infante Don Pedro.
De manera que, el Marquesado de Villena, fué el primer Marquesado de Castilla y León, y aunque algunos sostienen que el primer Marquesado en España, fué el de Tortosa, conferido por Don Alfonso IV al infante Don Fernando, otros autores de gran renombre, como el Sr. Muñoz Rivero, en su obra «Diplomática Española,» defienden que fué el de Villena el primer Marquesado de España.
Con el Marquesado comienza la segunda época del señorío de Villena, y abarca dos periodos, de los cuales nos ocuparemos en otra ocasión.
Salvador Abellán, Pbro.
1 sept 2026
2023 LAS FIESTAS PATRONALES DE 1923
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E-Mail: villenacuentame@gmail.com





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