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23 sept 2026

1929 CROQUIS CRUZAMIENTO VÍAS MZA/VAY

A la altura de la actual sede de la comparsa de Piratas, calle Rosalía de Castro, se encontraba este cruzamiento a nivel entre la antigua MZA, hoy RENFE, y la antigua VAY. Este cruzamiento era regulado por una caseta de enclavamiento elevada que era manejada por un operador de MZA. La fotografía es de R. Todt, distribuida por BVA y el plano original del año 1929 nos fue cedido entre mucho más material gráfico del VAY por D. Manuel González Márquez, ingeniero de Metro de Madrid y gran experto ferroviario.
Fotografía década de los años 60 del siglo XX. R.Todt
La caseta de enclavamiento fue demolida poco tiempo después del cierre del ferrocarril VAY, constituyendo de este modo un atentado contra la arqueología industrial de España dado su diseño y de las pocas que existían en nuestro país.
Cedido por Jerónimo Lázaro Milán

1927 REFORMAS DE LA CIUDAD (EL DÍA)

REFORMAS DE LA CIUDAD
A partir del mes de Diciembre del año 1925, en nuestras Casas Consistoriales, se fué advirtiendo un gran temblor de actividad, que fue poco a poco, traduciéndose en hechos magníficos, dentro de la Órbita administrativa y reguladora de los intereses locales. Dado lo interesante del tema nos era imprescindible enterarnos profundamente de todo cuanto bajo la salvaguardia del señor Rodes Miralles, se ha venido efectuando en el tiempo transcurrido, desde diciembre de 1925 a estos nuestros dial. Téngase en cuenta, que al loar ciertas transformaciones realizadas en Villena, por el actual Ayuntamiento, no se pretende que fuera ineficaz la gestión administrativa realizada por los anteriores Ayuntamientos. Imparcialmente reconocen todos, propios y extraños, en que son dignas de mención, entre otras reformas importantes, las siguientes:
Arreglo de calles en todos sus aspectos y colocación de aceras en muchas, destacando la calle o paso abierto, en torno a la tradicional «Fuente de los Burros».
Como era imprescindible organizar a estilo moderno la limpieza de la ciudad, entre lo más significativo de las reformas, figura la adquisición de un auto-camión regadera, que en momentos deja regadas maravillosamente las calles.
Como esto no puede verificarse sin que el arroyo esté convenientemente apisonado, para que facilite el trabajo del auto camión regadera, se adquirió y presta ya desde hace tiempo sus funciones, un cilindro-apisonador, que deja el suelo de las calles que lo permiten en un estado admirable, viniendo a suplir casi con ventajas, este pavimentado natural (nos referimos a la tierra del suelo) al que de ordinario forma el adoquín.
Otra reforma importante ha sido el ensanche o ampliación del Cementerio Municipal, que junto con la cubierta de la «Fuente de los Burros» es lo que más ha agradecido el vecindario. A esto hay que añadir la renovación de la tubería que suministra el servicio público de las aguas potables. Se ha reformado también el pozo artesiano de la calle de Ramírez, que es el que dota de aguas a Villena. Dado el temperamento musical del pueblo y para estar acorde con este sentimiento, se ha adquirido instrumental más moderno para la Banda, cuyos resultados han sido por el pronto, la irreprochable ejecución de las obras interpretadas por los profesores.
El pasado año, se dio impulso extraordinario a las fiestas de este pueblo, sobresaliendo el hecho de que viniese a Villena, a dar unos conciertos, la Banda de Ingenieros, de Madrid.
Luego de estas modificaciones introducidas en muchos servicios públicos, y que merecieron el elogio unánime de la población, el actual alcalde, señor Rodes Miralles, mediante un empréstito, cuya tramitación se está activando estos días, piensa coronar su obra administrativa con otras reformas importantísimas, entre las que resaltan por lo transcendentales:
El alcantarillado de la población.
La traída de aguas potables procedentes de los manantiales cercanos a Villena.
La construcción de una plaza de abastos, con todos los aditamentos modernos.
Un grupo de escuelas graduadas, donde la enseñanza se dará con arreglo a métodos, hoy ya especializados en Europa, tratando de simplificar los estudios para hacerlos más fáciles y comprensibles.
Finalmente, está en estudio, para ser construido a la mayor, brevedad, un matadero general, que por sus condiciones y salubridad, llamará poderosamente la atención.
Junto a lo anterior, hay que añadir, la creación de un hospital moderno, dotado de aquellos elementos imprescindibles en una ciudad como Villena, un lavadero y dos caminos vecinales que han de confluir: el uno, al Puerto, y el otro a la partida del Pinar.
Extraído del Periódico EL DIA de 1927
Cedido por... Juan Vale Carrasco

15 sept 2026

1929 OBITUARIO DE LUIS CUÉLLAR DE LA TORRE

Rogad a Dios en caridad por el alma de Luis Cuéllar de la Torre. 
Que falleció a las 7 y media de la mañana de hoy a los 45 años de edad. Habiendo recibido los Santos Sacramentos.
Villena 2 de julio de 1929
Cedido por… José Sánchez Ferrándiz

12 sept 2026

1923-2023 EL HOMBRE DE LA FOTO

1923-2023 EL HOMBRE DE LA FOTO
Por José Sánchez Ferrándiz (Agosto de 2023)
Podemos afirmar, sin posibilidad de equivocarnos, que gracias a que existe en Villena  la Comparsa de Andaluces o Contrabandistas, conocemos la identidad de la persona que posa relajada en la imagen anterior. De lo contrario, el suyo sería otro rostro sin nombre, una historia en blanco, similar a la de tantas otras personas anónimas que en diversas poses, situaciones y ambientes, pueblan miles de fotografías antiguas. ¿Quién no ha visto en casa de sus abuelos o padres, olvidada en un cajón, alguna de esas imágenes, sin ser capaz muchas veces de poner nombre a los que allí aparecen?
Paradójicamente y sin su decisiva contribución, la Comparsa de Andaluces de Villena no solo no celebraría en estas fechas su primer centenario, sino que probablemente, ni siquiera existiría. Y es que el sonriente hombre de la foto, con su barba recortada y su traje de domingo, era un entusiasta de las Fiestas de Moros y Cristianos.  Aquí llegó, tras dejar atrás la ciudad que lo vio nacer para establecerse para siempre en Villena, donde abriría un negocio de venta al por menor en la calle que hoy conocemos como Escultor Navarro Santafé, entonces llamada de Joaquín Costa. Lo hizo acompañado de su primera mujer, Francisca Pérez Maciá, dieciséis años mayor que él y la hija de ésta, Milagros Jordá Pérez, con quien posteriormente y tras enviudar, nuestro hombre se casaría en la Iglesia de Santiago. Esto último aconteció, según revela la inscripción de su segundo matrimonio que se custodia en el Registro Civil de Villena, a las seis de la mañana de un sábado, 19 de marzo de 1927. Por aquel entonces, él tenía 49 años y su hijastra, convertida aquel día en nueva esposa, 40. 
Los tres, llegado su final, serían enterrados en el cementerio de nuestra ciudad y pasados unos años y sin parientes cercanos que se hicieran cargo de las gestiones administrativas pertinentes para mantener su sepultura, sus restos serían arrojados a una fosa común y con ello, su recuerdo parecía destinado definitivamente al olvido.
Pues bien, el hombre de la foto, un día de finales de 1921 o principios de 1922 expuso la idea que le rondaba la cabeza a un grupo de amigos villenenses, entre ellos a Francisco Clement Francés, quien recogiendo el guante lanzado, abrazó con entusiasmo la propuesta de quien echaba tanto de menos una comparsa que fuese similar a la que existía en su localidad de nacimiento y entre todos, en un tiempo récord, hicieron realidad la materialización de aquel sueño, del que se van cumplir ahora cien años. 
Así que en 1923 los Andaluces o Contrabandistas, hicieron su aparición por primera vez en nuestras fiestas gracias a la iniciativa de aquel señor bajito, nacido en Alcoy en 1878 y conocido en Villena como el Alcoyano de las Barbicas y cuyo nombre completo era Antonio Ibáñez Abad.

9 sept 2026

DE CONTRABANDISTAS Y MARINEROS. LA EMBAJADA 2023 Por José Ramón Morales Espinosa

De contrabandistas y marineros. La embajada.
Es indudable que las fiestas de moros y cristianos de Villena han influido en el devenir de otras fiestas de moros y cristianos de poblaciones limítrofes. Por ende, Villena se ha surtido de iniciativas de otras poblaciones que hemos sabido adaptar a la idiosincrasia de nuestra ciudad y sus ciudadanos.
Un dato curioso es la fundación de la comparsa de Andaluces (Contrabandistas) en Villena, influencia de la existente en Alcoy. Fue D. Antonio Ibáñez Abad (El alcoyano de las barbicas) el que se inspiró, junto a otros villenenses, para fundar en 1922 esta comparsa que al año siguiente desfiló en nuestra población, coincidiendo con la coronación de la Virgen de las Virtudes.
Más curioso fue que para ese mismo año veintitrés se representara “el contrabando”, pues si la fundación se ve influenciada por Alcoy, en la puesta en escena del contrabando quien nos influye es la cercana población de Onteniente (Ontinyent), que la representa entre las comparsas de Marineros y Contrabandistas. En Alcoy, en cambio, se ha sucedido la colaboración con la filà de Andaluces entre las filaes de Somatenes, Navarros, Estudiants o Maseros.
¿Y qué es lo que hacía la comparsa de Marineros de Villena por aquel entonces? A día de hoy, podemos situándonos en el año 1921 gracias a una fotografía que dispone el Archivo Histórico de la Comparsa de Marinos Corsarios. En ella aparece un barco con ruedas de carro -una carroza- que fue traída por Sucrera y sus mulos desde Onteniente. Este hecho nos da a entender que entre ambas comparsas de Marineros había una vía de contacto. Desconocemos si en años sucesivos o quizá para el año de la coronación de la virgen se llegó a culminar tal hazaña, dada la intrincada dificultad de los caminos de entonces. ¿Influiría esta relación entre comparsas marineras para que el contrabando se celebrara en Villena igual que en Onteniente?
Carroza de Onteniente traída hasta Villena en 1921

Carroza de Onteniente traída hasta Villena en 1921
El texto original de la “Embajada de Contrabandistas y Marineros” de Villena, sin entrar en su contenido, se publicó en 1924 en un librito editado por la imprenta de Muñoz de Villena. Lo firma Antonio Ibáñez, en Villena, a 16 de agosto de 1924. Este texto se publicó de nuevo en la Revista Especial de fiestas “Día 4 que fuera” del año 1999. Después de unas décadas de incertidumbre en el que se trasmitió el contrabando de forma oral por la ausencia de este texto impreso.
Vamos a introducirnos en los datos de que disponemos para dar un poco de luz a la historia de la representación de la embajada del contrabando. Como bien reza la portadilla del librito de Antonio Ibáñez hablamos de embajada y no de alianza. En la embajada encontramos a dos bandos o comparsas enfrentadas. En la alianza quizá el texto vislumbre algún enfrentamiento, pero el fin último es la unión contra el agareno. En este caso son dos comparsas del mismo bando, pero con intereses diferentes. Los marineros que controlan la costa y los ríos, actúan como centinelas. Por el contrario, los contrabandistas aspiran a saciar las necesidades del pueblo llano y de evadir diezmos e impuestos, en definitiva, a introducir mercancía de forma fraudulenta y barata, más si cabe, cuando se reparte a diestro y siniestro incondicionalmente.
El siguiente paquete documental del que disponemos para extraer datos se trata de los programas de fiestas. En ocasiones se publicaban por parte del ayuntamiento en un documento único otras veces en forma de revista o gracias al patrocinio de empresas privadas en otros formatos.
Desde 1923 hasta 1932. 
Se inició en el año veintitrés y hasta el año veintiséis se celebró los días siete de septiembre. Desde el año veintisiete hasta el año treinta y cinco se celebró los días seis de septiembre.
La hora fluctuó los primeros años. El año veintitrés se celebró a la cinco de la tarde. El año veinticuatro a las diez de la mañana. Los años veinticinco y veintiséis a las seis de la tarde. Los años veintisiete hasta el año treinta y cuatro a las siete de la tarde. El año treinta y cinco a las seis de la tarde.
En el programa se nombraba, a parte de la fecha y la hora, como sigue: “ACTO DEL CONTRABANDO por las Comparsas de Andaluces y Marineros, en la calle de San Sebastián” (Desde 1923 hasta 1928). En el año 1929 el nombre de la calle se ve modificado por el de Avenida de Primo de Rivera, dada la dictadura. En el año 1930 vuelve a ser calle San Sebastián y se da la curiosidad que nos añade “[…] estando el recitado a cargo de Bernardo Ugeda Tomás”. En el año 1931 y 1932 se redacta así: “ACTO DEL CONTRABANDO por las comparsas de Andaluces y Marineros, en la Avenida de Blasco Ibáñez, estando el recitado a cargo de Bernardo Ugeda Tomás”.
Comparsa de Marineros, años cincuenta.

Comparsa de Marineros, años cincuenta.
Años 1933, 1934 y 1935.
Llegamos al año 1933, un año de inflexión para la comparsa de los Marineros y para el acto del contrabando. Tras diez años de colaboración entre comparsas para ese año ya se había disuelto la comparsa de Marineros. Aunque el alcalde de entonces llamó a los miembros más relevantes, como fueron el Tío Cuqui, quién participaba en el contrabando, y el Tío Botella, para reorganizar la comparsa y proporcionar ayuda municipal, pese a ello, los Marineros no volvieron a salir hasta 1943. De esta forma se truncaron diez años de contrabando compartido.
En estos años, desde el treinta y tres hasta el treinta y cinco, fue exclusivamente la comparsa de Andaluces la que se encargó de representar esta embajada, en la avenida Blasco Ibáñez.
En los años 1936, 1937 y 1938 no se celebró el contrabando debido a la Guerra Civil Española.
Marineros, años cincuenta.

Marineros, años cincuenta.
Años de postguerra. (39,40,41,48,49,50 y 53)
Villena, 7 de septiembre de 1939. “A las siete [de la tarde], ACTO DEL CONTRABANDO por la Comparsa de Andaluces y Piratas, en la calle San Sebastián”. Tras la guerra civil española en los años 1939, 1940, 1941 y 1950, es la comparsa de Piratas la que comparte protagonismo con la comparsa anfitriona, los Andaluces.
Se da una peculiaridad en el año 1942. Los contrabandistas editan un pasquín firmado por “El cornetín de órdenes” fechado en Villena, 5 de septiembre de 1942. Probablemente se repartió entre el público ese año. Este pasquín, con unas hermosas estrofas, narran en una primera parte lo que eran los contrabandistas “de antes” y en una segunda parte “los de ahora” haciendo alusión a esos años cuarenta. En el programa de fiestas no figura la celebración del contrabando. Estas estrofas se reeditaron en la Revista Especial “Día 4 que fuera” del año 1993.
Los años 1948 y 1949. Una vuelta de tuerca al contrabando. Si de controlar a villanos, saqueadores y contrabandistas se trataba, si había que ir armado para tal fin, ¿a quién recurrieron los Andaluces? A gente experimentada en capturar a Billy el niño, a los Dalton… Ellos fueron ¡los Americanos!, así es, la comparsa de Americanos de Villena fue la que participó en la avenida de José Antonio. El día 7 de 1948 a las siete de la tarde y el día 6 de 1949 a las ocho de la tarde.
Desconocemos, de momento, quienes fueron los actores más destacados por parte de la comparsa de Piratas o Americanos. Dado que solamente en los años 1943, 1944 y 1945 participó la comparsa de Marineros con un traje patrocinado por el empresario del tren Chicharra -Ybern- y que algunos componentes de los Marineros pasaron a formar parte de la comparsa de Americanos (1928-1959), podemos entender el por qué esta comparsa peculiar pasaría a protagonizar también el contrabando en los años 48 y 49.
En el año 1950, vuelve la comparsa de Piratas a colaborar con la comparsa de Andaluces, esta vez el programa sitúa la representación en la Avda. del Generalísimo. Antigua calle San Sebastián.
A partir de los años cincuenta la situación económica de la sociedad española es delicada y la de la comparsa de Andaluces también. Testimonio de ello podemos encontrarlo en un artículo publicado en la Revista Especial “Día 4 que fuera” del año 2000. En el que aparece trascrito un poema de Francisco Escribá inspirado en los años cincuenta y las peculiaridades de los, por entonces, Contrabandistas.
En 1951, reaparece la comparsa de Marineros que comienza una segunda etapa desde 1951 hasta 1959.
Solamente en 1953 -en el treinta aniversario- los Andaluces representan el acto del contrabando en solitario. Los años son difíciles para la consecución de este acto. No será hasta 1973 en el que se recuperaría de nuevo, de la mano de los primeros colaboradores, los Marineros, en esta ocasión con la denominación de Marinos Corsarios desde 1963. El resurgir del contrabando volvía a estar unido al número tres, había un por qué. El cincuentenario de la comparsa de Andaluces.
El cabo Miguel Serra a caballo, 
con el primer traje de los Marinos Corsarios.

Desde 1973 hasta 1983. 
Esta etapa de once años se caracteriza por la fidelidad en el día de celebración, el día 6 de septiembre, menos en el año 83 que fue el día 7. También en la hora, a las siete y media de la tarde todos los años, menos en el año 83 que fue a las seis de la tarde.
Los programas de fiestas citaban lo siguiente: “ACTO DEL CONTRABANDO a cargo de la Comparsa de Andaluces, con la colaboración de la de Marinos Corsarios”. Seguidamente se mencionaba el lugar donde tenía lugar, en este caso varió algunos años. Quedando de la siguiente manera:
• Años 73 y 74: “Partirán los Andaluces desde las inmediaciones del Colegio Salesianos, desarrollándose el acto a lo largo de la Avda. de José Antonio.”
• Año 75: “El acto se desarrollará a lo largo de la calle del General Mola.”
• Años 76, 77 y 78: “El acto se desarrollará en las inmediaciones del Paseo Chapí.”
• Años 79 y 80: “Este acto se desarrollará por la Avda. José Antonio (a la altura de los Salesianos) hasta la Plaza de Pedro Menor.”
• Año 81: “Este acto saldrá de los Salesianos por la Avda. de la Constitución.”
• Años 82 y 83: No refiere datos del lugar, aunque sí de la celebración del acto entre las dos comparsas.
En la Revista Especial “Día 4 que fuera” de 1987 Cristóbal Collado, contrabandista, publica lo siguiente: “En el año 1983 los Corsarios se negaron a seguir colaborando y fue la comparsa (de Andaluces) quien tuvo que hacerse cargo de todos los diálogos”. Entendemos que hace alusión a las fiestas de ese año 1983 en el que sí que figuraba la comparsa de Marinos Corsarios como colaboradora, pues al siguiente año el contrabando ya no figura en el programa.
Comparsa de Marinos Corsarios, 
traje oficial a partir de 1974 hasta 1988.

Desde 1984 hasta 1987. Un paréntesis. 
Retroceder para tomar carrerilla.
En 1984 se celebró el Centenario de la Comparsa de Marinos Corsarios. 
Herederos de la antigua Comparsa de Marineros, que databa según la referencia escrita más antigua que se poseía del libro -Historia de la imagen de Nuestra Señora de las Virtudes Patrona de la Muy Noble, Muy Leal y Fidelísima Ciudad de Villena. Zapater y Ugeda, José. 1884-Actualmente la más antigua es de 1883 -Periódico La Estampa- y por transmisión oral se sabe que data de algunos años antes. El caso es que, con motivo de esta efeméride, y no sabemos si por algún otro motivo que parece que pudiera haber sucedido el año anterior, los marinos corsarios no participaron en el contrabando, es más, este año 84 no se celebró. Los años siguientes 85, 86 y 87, según los programas de fiestas tampoco hubo.
Pasaron estos años hasta que en 1987 un contrabandista de pro, Cristóbal Collado, antes mencionado, publica en la Revista Especial “Día 4 que fuera” un artículo que trata de la historia de la comparsa y del contrabando. Plasma su opinión diciendo: “[…] Pienso, no obstante, que es éste un acto recuperable, si bien habría que buscarle un nuevo contexto, ya que se trata de un patrimonio cultural, entrañable y diferencial de nuestra comparsa. […]” Y sus palabras sirvieron de semilla para que entre unos cuantos contrabandistas más, se liaran la manta a la cabeza y dijeran: ¡Al año que viene tenemos contrabando! ¡Por mis patillas!

La gran etapa. Desde 1988 hasta 2019.
Esta gran etapa se caracteriza porque en prácticamente todos los años se celebró el día 7 de septiembre. Exceptuando los años 1991 y 2019 que lo fue el día 6. Respecto a la hora de celebración hay una continuidad similar. Todos estos años comenzó a las seis y media de la tarde, exceptuando dos, el primero -1988- y el último -2019- que iniciaron el acto a las cinco y media.
Curioso el nuevo arranque en las fiestas del año 1988 en el que sí figura como colaboradora la Comparsa de Marinos Corsarios y que, en cambio, ya no aparecerá en lo sucesivo.
Dato relevante es la autonomía con que la comparsa de Andaluces asume el acto. De hecho, desde 1989 hasta la actualidad ninguna otra comparsa a participado en la consecución de este.
El programa de fiestas desde 1989 hasta 2006 siempre ha referido lo siguiente:
“Representación del CONTRABANDO por la Comparsa de Andaluces. Saliendo de las inmediaciones de la Plaza de María Auxiliadora, siguiendo por la Avda. de la Constitución, Joaquín María López y Corredera y finalizando en la Plaza del Rollo. La representación del Parlamento tendrá lugar a la altura del Bar La Casica.”
Desde 2007 hasta 2016 se añade al texto la participación de la arcabucería con: “Representación del CONTRABANDO por la Comparsa de Andaluces, precedido de salvas de arcabucería…”
Desde 2017 hasta 2019 el texto reza: 
“Representación del CONTRABANDO por la Comparsa de Andaluces. A las 18:30h [17:30h en 2019] a la altura de la c/ Elda hasta la Plaza del Rollo. (Recorrido marcado en plano)”
Años de pandemia. 2020-2021.
Estos años por motivos más que conocidos no se celebraron las fiestas patronales en Villena y en la memoria quedará los estragos de la Covid-19. Solamente los medios de comunicación, radio, televisión e internet nos recordaron el contrabando de años anteriores. 
Año postpandemia. 2022.
El día 7 de septiembre de 2022, “a las 18:30 horas. Representación del CONTRABANDO por la Comparsa de Andaluces, precedido de salvas de arcabucería. La salida se producirá en las inmediaciones de la Plaza María Auxiliadora.” Este año se homenajeo y recordó en el acto a las víctimas de la pandemia y difuntos que participaron recientemente en el contrabando.

El año del centenario. 2023.
Este año se vislumbra como un año especial, primero por la efeméride de la coronación de Nuestra Señora la Virgen de las Virtudes y segundo por el aniversario de la Comparsa de Andaluces. Ya con la Revista Especial de fiestas “Día 4 que fuera” de 2023 en las manos, acudimos a la página cuatrocientos, al programa de actos que incluye, para leer lo siguiente: 
Día 6 de septiembre.
“A las 18:00 horas. Representación del CONTRABANDO por la Comparsa de Andaluces, precedido de salvas de arcabucería. La salida se producirá en las inmediaciones de la Plaza María Auxiliadora, siguiendo por la Avda. Constitución, Joaquín María López y Corredera, finalizando en la Plaza del Rollo. La representación del parlamento tendrá lugar a la altura de la calle Elda.”
A modo de felicitación.
Desde estas líneas hemos querido resumir y proporcionar datos que ya otros manejaron antes que nosotros, en otro tiempo, en otros años dispersos. Hemos intentado relacionarlos entre sí y buscar otra perspectiva. Una visión desde otra comparsa, la de Marinos Corsarios, la de Marineros. Con la única intención de engrandecer un acto que hace mucho tiempo que tiene una relevancia indiscutible en las fiestas de Villena, “El Contrabando y su Embajada”. Un acto que con garbo han sabido los Andaluces resurgir de las dificultades. Felicidades Andaluces, felicidades Contrabandista, ¡viva el contrabando!, ¡viva su embajada! ¡y viva vuestro centenario! Un marinero que os admira y aprecia.
Bibliografía:
Para la elaboración de este artículo se han utilizado las Revistas Especiales de fiestas “Día 4 que fuera” de los años ya mencionados en el texto. También se han consultado las páginas webs de “Villena Cuéntame”, “El Eslabón Villena” y “Comparsa de Marinos Corsarios”, así como todos los programas de fiestas editados por el M. I. Ayuntamiento de Villena en diferentes formatos. 
Gracias a todos los que de forma escrita han dejado, antes que nosotros, constancia de los datos que aquí recopilamos. Sin ellos este artículo no existiría.
José Ramón Morales Espinosa.
A la memoria de los antiguos Marineros, una comparsa de Villena. 

8 sept 2026

1929 LA AVENIDA DE ALICANTE

EL ORIGEN DE LAS CALLES DE VILLENA
LA AVENIDA DE ALICANTE
Corría el año 1929 cuando el consistorio villenense, presidido entonces por don Cristóbal Amorós Cerdán (*), decidió rotular una de las vías urbanas de la ciudad con el nombre de Avenida de Alicante. De esta decisión se hicieron eco diversos periódicos provinciales que se congratularon con la iniciativa de la corporación local, que indudablemente serviría, según se decía, para estrechar más los lazos entre la capital de la provincia y una de las principales localidades de su territorio.
Así, el periódico el Diario de Alicante, en su edición del 23 de septiembre recogía la siguiente reseña sobre este hecho:
Por su parte, el diario el Luchador, el 2 de octubre siguiente, aplaudía esta decisión, publicando un breve artículo en el que no escatimaba elogios hacia la máxima autoridad local por la iniciativa adoptada.
La corporación alicantina remitió pocos días después un oficio de agradecimiento, que hoy día se conserva en el archivo municipal villenense.
 1955 La Avenida de Alicante
 2017 La Avenida de Alicante
(*) Cristóbal Amorós Cerdán fue alcalde de Villena entre el 3 de octubre de 1928 y 26 de Febrero de 1930.
Documentación y texto cedido por...  José Sánchez Ferrándiz

5 sept 2026

1928 COMPARSAS DIBUJOS DE PEPE MENOR

Dibujos de Pepe Menor de las Comparsas de Moros y Cristianos de Villena en el año 1928. Extraído del periódico Villena Joven especial de septiembre.




 

1928 VILLENA, PUEBLO DE VANGUARDIA

Villena, Pueblo de Vanguardia
ESTA tarde, a pleno campo, bajo la sombra acariciante de unos esbeltos pinos, donde me he refugiado de la inclemencia de un sol abrasador, después de una larga caminata por estas estribaciones del «Mariola» — la simbólica montaña alicantina, —viene a mi memoria la petición de mí siempre buen amigo y maestro, Luís Ferríz, el entusiasta renacentista de VILLENA JOVEN, de la que ha sabido hacer una atrayente revista, que tan alto dice de la cultura del pueblo de nuestros amores. Y, en este remanso de paz, nos disponemos a complacer a tan caro amigo, emborronando unas cuartillas para el espléndido extraordinario que a las Fiestas dedica el periódico.
Escribir no es siempre tarea fácil; hacerlo a pie forzado es mucho más espinoso que parece. Intentar decir algo original de nuestras famosas Fiestas de septiembre, cuando tantos otros lo hicieron agotando la cantera de los entusiasmos populares, del bullicio de los días grandes de la Ciudad, de las deliciosas horas de los conciertos musicales, de las fantásticas iluminaciones, de los desfiles marciales de las «comparsas de Moros y Cristianos», y, sobre todo, del hondo cariño, estos días esplendentes, como nunca, de los villenenses a su «Morenica», es para mí poco ménos que imposible. Realmente, cuando se trata de expresar recios sentires del alma, la pluma se rompe antes de poder dar salida, de reflejar, aun pálidamente, todos los afectos, emociones, recuerdos, que, estos días avivan nuestro corazón.
Mas, puestos a emborronar unas cuartillas,—¿quién puede negarse a tan grato requerimiento?—quiero señalar hechos que, a clara luz, demuestran que Villena es siempre un pueblo luchador; que el carácter de mi pueblo no ha desmerecido en hidalguías de aquellas generaciones que esforzadamente, a pecho descubierto, sin hipocresías ni claudicaciones, supieron ganar los blasones que honran el escudo de la Ciudad; pues, que si ahora se trata de otra clase de luchas, no es ménos cierto que las de hoy son las que traen los tiempos nuevos.

Hoy se lucha contra la miseria: contra la miseria moral, elevando el nivel cultural de los pueblos; contra la miseria fisiológica, azote de las clases humildes y, por más humildes, más dignas de la preocupación de los gobernantes. Y, Villena, en ese terreno, sabe ocupar el sitio que la corresponde, y nó un lugar cualquiera, sino un puesto de vanguardia en las modernas cruzadas que inspiran el amor a los semejantes, —en una visión más clara de los deberes de solidaridad— y el patriotismo sano.
Ved, si no, cómo la iniciativa particular ha creado escuelas; repasad la labor plausible del Sindicato Agrícola,— donde tantos cariños dejamos al abrir sus potentes cimientos,—en esa labor callada de emancipación de las clases agrarias,—donde, queramos o nó, está el firme sostén de la nación española;—los recientes homenajes a la Vejez, fiestas de amor y veneración a las humildes y ejemplares canas, actos de pública reparación a la ancianidad desvalida, sobre los que me permitirá el lector hagamos un aparte.
Hace unos días ha cerrado sus tareas, en París, la semana social reunida bajo los auspicios de la Conferencia internacional del Trabajo. En la siempre bella capital francesa se han plasmado los avances sociales de los países cultos del mundo en forma de exposición: fotografías, maquetas, cuadros estadísticos, proyecciones cinematográficas etc. Podemos sentir el orgullo de decir que, España, en tan grata ocasión, ha sabido superarse a sí misma, y que el pabellón español ha producido en los visitantes la sorpresa, inesperada, de mostrar a nuestro país como uno de los más avanzados en la política social. Y, entre las instituciones que más llamaron la atención, fué objeto del aplauso de todos los Homenajes a la Veje, la obra del apóstol catalán y gran español don Francisco Moragas, que pronto copiarán las naciones de Europa, cuyas representaciones quedaron prendadas de la hermosísima finalidad de la Fiesta a los Viejos.
Pues bien; Villena ha celebrado por tercera vez su Homenaje a la Vejez; y aquí ha tomado carta de naturaleza, ya que estos actos tienen la devoción de todos y cuentan, para su perseverancia, con la cooperación de cuantos pueden aportar su óbolo. Y, Villena, es el pueblo, dentro de la región levantina, que más fiestas a los viejos ha organizado; demostración palpable de que si los pueblos cultos de Europa han acogido la idea de venerar a los viejos, cuando nuestro pueblo ya tiene ésta incorporada a sus costumbres, es porque Villena ocupa un lugar de vanguardia en las cruzadas de los tiempos modernos.
Y hago punto final: que lo que comenzó siendo un buen deseo de correspondencia, a los amigos de VILLENA JOVEN, va tomando vuelos y podría terminar siendo una abundosa y cansada perorata, capaz de acabar con la paciencia del lector que haya seguido el curso de estas líneas. Sólo me resta decir—puesto que nadie puede desmentir el amor que los villenenses tienen a su pueblo—que todos continúen laborando por su prosperidad en todos los órdenes, para que pueda mostrar, ante la faz del mundo, una ciudad modelo, capaz de hacer algo más que unas fiestas brillantes y haciendo cristalizar en ella cuanto significa un paso en los caminos del progreso.
Joaquín Sandoval
Extraído del periódico VILLENA JOVEN de septiembre de 1928

4 sept 2026

1929 CUADRILLA DE PASCUA EN EL PASEO

Cuadrilla de Pascua junto a la Rana en el Parterre del Paseo Chapí.
Foto cedida por... Trini Pastor Domene (1929/1930 sin confirmar)

3 sept 2026

1851/1927 PIO RAMÓN SANTIAGO RODRÍGUEZ

Recibimos una consulta desde Cuba de villeneros que emigraron a aquella isla caribeña.
Julio Norberto nos envía información del bisabuelo de su esposa Milagros E. Santiago Suárez. Esta persona era Pio Ramón Santiago Rodríguez, nació en Villena en 1851 y falleció en 1927, en Cuba vino al mundo Luis Justino Santiago Hernández abuelo de Milagros, y según nos cuentan regresó a España e hizo el servicio militar en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante.
Si alguien puede aportar algún dato sobre esta familia, nos lo agradecerán desde Cuba, pues están intentando localizar descendientes.


2 sept 2026

1929 FÁBRICA "LOS FERNÁNDEZ" TRABAJADORES

Foto recibida desde Francia, nos la envía Violeta Blanqued y según recuerda esto es un grupo de trabajadores en los que se encuentra su madre Pepita Muñoz de la fábrica de zapatos de "los Fernández" "ARELÍ" que estaba en la plaza de las Malvas, el propietario Francisco Fernández Barranco. Si tienes mas información... cuéntame.
Foto cedida por... Violeta Blanqued y Alberto desde la Teste de Buch (Francia)

1926 PATIO DE LA FÁBRICA DE LOS FERNÁNDEZ

Verano de 1926, Juanita Fernández con un gatito en la mano en el patio interior de la fábrica de su padre, "Areli" o fábrica de los Fernández en la Avenida de Alicante.
Foto cedida por... Aida Albero Gazabat

1928 SEÑORÍO DE VILLENA

SEÑORÍO DE VILLENA
PRINCIPADO 1248-1360

Vista general de Villena

MUY pocos pueblos de España podrán ostentar en su historia una página tan brillante y, sobre todo, tan peculiar y exclusiva como la que puede ofrecer Villena con su famoso señorío.
En general suelen ser muy escasas las noticias que se tienen de aquellos grandes feudos, o territorios separados del dominio del soberano, tipo especial de la edad media, que se otorgaban a príncipes o magnates. Pero una excepción de esta regla es la del señorío de Villena, el más importante de los que existieron en nuestra patria, tanto por su extensión territorial, cuanto por la duración del mismo, ya que alcanzó cerca de dos siglos y medio, desde 1248 en que se constituyó por primera vez, a favor del infante Don Manuel, hasta 1480 en que el último Marqués Don Diego López de Pacheco se vió obligado a renunciar el Marquesado en favor de los Reyes Católicos, quedando extinguido el señorío por esta última y definitiva incorporación a la corona de Castilla. Las reducidas dimensiones de una crónica, o artículo periodístico, nos impiden hacer una completa relación del mismo, por sucinta y compendiada que fuese, y por ello vamos a limitarnos a un ligero estudio de su primer período, llamado del Principado, no sólo por haber recaído siempre en príncipes, o personas de familia real, sino también por expresa concesión de este título.
Una vez realizada la conquista de Villena por Don Jaime I de Aragón en 1240, fué entregada esta villa a los caballeros de Calatrava, que vinieron a repoblarla en número de sesenta, u ochenta, los cuales se quedaron en nuestro pueblo obligándose a defenderlo, siendo nombrado primer Gobernador de Villena en 1242 Don Fadrique, hijo de San Fernando III el Santo.
Mas esto no era todavía la fundación del señorío que no quedó constituido definitivamente hasta el año 1248.
Dice Salazar de Mendoza que, como las tierras de este señorío, desde Villena para abajo, aún en tiempos de los moros no pertenecían ni a Valencia, ni a Murcia, decidieron los dos reyes Don Fernando de Castilla y Don Jaime de Aragón, fundar un estado en favor de sus hijos respectivos Don Manuel y Doña Constanza que habían contraído matrimonio.
Fué, por consiguiente, el primer señor de Villena el infante Don Manuel, hermano de Don Fadrique que había sido el primer Gobernador de Villena, e hijo de S. Fernando. Recibió la investidura de manos de su padre en 1248, y le fué confirmada posteriormente por su hermano el rey Don Alfonso X, el sabio, en 1265.
Además de Villena formaban entonces el señorío los pueblos de Sax, Yecla, Hellín, Tobarra, Elche y Ayora, con todos los pueblos de su valle y jurisdicción.
En 1288 fué desmembrado el territorio porque el citado rey Alfonso, cedió Ayora y su término a la corona de Aragón, recibiendo en compensación el infante Don Manuel, la villa de Escalona.
Pero al año siguiente, el rey Don Sancho IV, para recompensar al infante los servicios que le había prestado contra su padre Don Alfonso, ensanchó sus dominios, agregando al señorío los pueblos de Aspe, Jorquera, Beas, Almansa y Chinchilla, con los pueblos de sus respectivas jurisdicciones, entre los que se contaba Albacete, perteneciente entonces a Chinchilla.
Finalmente, de la parte del reino de Valencia recibió Don Manuel, de su suegro Don Jaime I,
Orihuela y Alicante, que habían pertenecido a este último después de la conquista del reino de Murcia. El mismo rey Don Sancho IV «por hacer bien al Concejo de Villena, por ruegos del Infante Don Manuel» concedió a Villena el llamado «Fuero de Lorca» como los mismos fueros, franquicias y libertades que a dicha población había concedido su padre el rey Don Alfonso.
En el escudo del infante Don Manuel, figuraba una mano alada con espada y un león de las armas de Castilla que todavía se conservan en el escudo de Villena, como recuerdo de su primer señor.
El segundo señor de Villena fué Don Juan Manuel, hijo del anterior, nacido en Escolana el 5 de Mayo de 1282, siendo nombrado Adelantado de Murcia a los doce años de edad.
Durante el dominio de Don Juan Manuel sufrió nueva e importante desmembración el señorío, pues en virtud del tratado de Torrellas, firmado el 8 de Agosto de '1304, estando presente el rey de Aragón y los procuradores del de Castilla, se acordó «que Cartagena, Guardamar, Elche, Alicante con su puerto de mar, con todos sus términos como los divide y parte el Segura, hasta el más alto lugar del término de Villena, exceptuando Murcia y Molina la Seca, quedasen del Rey de Aragón: que Villena en cuanto a la propiedad fuese de Don Juan Manuel, pero de la jurisdicción y señorío del Rey de Aragón.»
Torre de Santa María
Algunos historiadores dicen de este tratado que manifiesta la mala voluntad que Don Juan Manuel tenía al rey de Castilla, porque ya en la partición que se hiciera entre Don Jaime primero y Don Alfonso, estaba acordado que desde el puerto de Biar hacia acá fuese todo de Castilla.
Alfonso IV de Aragón concedió a Don Juan Manuel el título de Príncipe de Villena en el año 1334 y este mismo título lo confirmó en 1336 el rey Don Pedro IV de Aragón, haciéndole la gracia de que se llamase Príncipe, o Duque de Villena, como mejor quisiese.
Las tierras de este señorío, se llamaban «tierras de Don Juan» y en el siglo quince el hilo del rey, todavía se llamaba «hilo de Don Juan,» seguramente porque poseería mucha tierra en la parte de nuestra huerta, que se riega con las aguas del mencionado hilo.
Concedió a Villena, el privilegio de que los ganados con sus crías pudieran pasar a tierras de Aragón, sin pagar por ello diezmo alguno, y en 1345, hizo una declaración muy interesante, sobre los que habían de tenerse como verdaderos hijosdalgo probados, y lo que habían de hacer aquéllos acerca de los cuales se dudaba, a fin de poder ser tenidos y reconocidos como tales hijosdalgo.
Fué un gran literato, y escribió muchas y famosas obras, sobre las que nada decimos por no dar más extensión al presente artículo.
Fué el tercer señor de Villena, Don Fernando Manuel, hijo de Don Juan, y ejerció también el cargo de Adelantado de Murcia.
Parece que el señorío de Villena, debió corresponder entonces a su hermana Doña Juana Manuel de la Cerda, pero tanto ésta como su marido, el Conde Don Enrique, andaban con desavenencia con el rey, y confirió éste el estado de Villena a Don Fernando, incorporando este señorío a su corona de Castilla.
Murió Don Fernando Manuel en Villena, en Noviembre de 1350, con sospecha de haber sido envenenado por su rivalidad con el Canciller Alburquerque.
Le sucedió su hija Doña Blanca Manuel, que murió de tierna edad en Sevilla el año 1360, y también con sospecha de envenenamiento.
A su muerte el rey Don Pedro el Cruel, se apoderó de sus bienes y estados, terminando con esto la primera época del señorío de Villena, que duró ciento doce años y sí quedó entonces extinguido, no tardó en renacer con otra denominación distinta.
En efecto, en 1366 se concedió por primera vez en Castilla y León, el título de Marqués, con las prerrogativas especiales de aquella época, o sea, con título a perpetuidad, con jurisdicción y tierras y trasmisible por herencia. Lo otorgó Don Enri-que II juntamente con el señorío de Villena, a Don Alonso de Aragón, hijo del infante Don Pedro.
De manera que, el Marquesado de Villena, fué el primer Marquesado de Castilla y León, y aunque algunos sostienen que el primer Marquesado en España, fué el de Tortosa, conferido por Don Alfonso IV al infante Don Fernando, otros autores de gran renombre, como el Sr. Muñoz Rivero, en su obra «Diplomática Española,» defienden que fué el de Villena el primer Marquesado de España.
Con el Marquesado comienza la segunda época del señorío de Villena, y abarca dos periodos, de los cuales nos ocuparemos en otra ocasión.
Salvador Abellán, Pbro. 
Extraído del periódico Villena Joven de 1928

1 sept 2026

2023 LAS FIESTAS PATRONALES DE 1923

LAS FIESTAS PATRONALES DE 1923
(Villena: del 5 al 10 de septiembre).
(JOSÉ SÁNCHEZ FERRÁNDIZ).
Publicado en la Revista especial Día 4 que fuera 2023
Con las fiestas de 1923 no solo se daría cumplimiento, una vez más, a la centenaria tradición arraigada en el acervo cultural y religioso de todo un pueblo que al inicio de cada septiembre celebraba festejos en honor a la Virgen de las Virtudes, sino que con la Coronación Canónica de su Patrona, prevista para el 6 de dicho mes, el reto a superar se adivinaba todavía mayor, así que organizativamente y también en el plano económico, todos los estamentos; político, religioso, y junto a ellos, el resto de vecinos de la ciudad, tendrían que implicarse a fondo para tratar de estar a la altura de aquel momento histórico. La Corporación Local amplió la duración de los festejos hasta el 10 de septiembre y acordó contribuir económicamente en la adquisición de la nueva corona de la Patrona. Sin embargo, no todos los concejales estaban de acuerdo con destinar dinero público a esta última finalidad. Había otras necesidades, como sostenían los ediles de la minoría socialista, señores Maruenda y Silvestre, mucho más apremiantes, como por ejemplo ayudar al gran número de familias pobres cuya estabilidad económica y subsistencia quedaba lejos de estar garantizada, o subvencionar parte del viaje por ferrocarril al numeroso grupo de jornaleros que anualmente se ausentaban varios meses de Villena, en busca de un trabajo que en determinadas épocas del año escaseaba en la población.
       Por otra parte, la larga y sangrienta guerra en el protectorado español de Marruecos estaba lejos de su conclusión y, el hecho de que miles de hombres en edad militar hubieran sido movilizados de forma forzosa, entre ellos un buen puñado de jóvenes villenenses, no ayudaba tampoco a que reinase el ambiente más optimista y proclive de cara a planificar cualquier tipo de celebración.

PANORAMA FESTERO.
Junto a la preocupación de muchas familias sobre el incierto destino de quienes combatían en Marruecos, la situación económica distaba mucho de ser la más favorable. Villena contaba con un significativo número de pobres vergonzantes, expresión con frecuencia utilizada en las actas municipales para diferenciar a esta categoría de personas con escasos recursos, de los otros pobres que residían en la ciudad. Ambos grupos compartían en común el hecho de que vivían próximos a la indigencia o directamente instalada en ella, aunque los primeros, muchas veces por vergüenza y, al contrario que los segundos, trataban de ocultar su precaria situación. La importante cantidad de pobres, vergonzantes o no, estaba íntimamente ligada al elevado paro que existía en Villena durante algunas épocas del año, en una sociedad, que aunque años atrás había iniciado una tímida industrialización, subsistía todavía de forma precaria y en buena medida ocupada en las tareas agrícolas, lo que se traducía para la mayoría de individuos, que no poder trabajar durante varias jornadas seguidas los exponía a serias dificultades de índole económica. Consecuencia de lo anterior, las ocho comparsas{1} que tomarían parte aquel año en las Fiestas de Moros y Cristianos no nadaban precisamente en la abundancia. El número de socios en la mayoría de ellas era bastante reducido y los trajes de muchos de sus componentes estaban deteriorados como consecuencia de la escasa calidad de los tejidos empleados en su confección, desgaste propio de los años e imposibilidad, ante la falta de recursos, de su sustitución por uniformes nuevos. Además y con frecuencia y en lugar de verdaderas bandas de música, las agrupaciones festeras habían recurrido por motivos económicos en los desfiles de los últimos años, a formaciones cada vez más reducidas e incluso a charangas. Estas últimas, compuestas por unos pocos individuos y cuya contratación, si bien abarataba costes y reducía los quebraderos de cabeza que suponía encontrarles alojamiento, tenía en cambio y como contrapartida, el inconveniente que implicaba la deficitaria instrucción musical, que por lo general, tenían una parte de sus integrantes. El resultado final de todo lo anterior, indefectiblemente, afectaba a la vistosidad de cuantos desfiles y actos festeros tenían lugar.
          El declive de la Fiesta parecía pues, inexorable y, sólo el titánico esfuerzo de todos, autoridades y ciudadanos, parecía la última oportunidad para tratar de revertir la delicada situación que aquella atravesaba:
    …Somos de los que creemos que las Comparsas son un elemento indispensable y hasta ahora insustituible, de nuestras fiestas ordinarias, y que han de prestar un concurso eficacísimo para la mayor animación e entusiasmo en las fiestas extraordinarias de la Coronación.
     Más para ello deben ser debidamente organizadas, pues precisamente por no estarlo, algunas de ellas ofrecen muchas veces un espectáculo ridículo y deplorable.
    Es necesario reorganizarlas en cuanto al número de sus individuos que las componen, pues en algunas de ellas es tan escaso, que más que comparsas parecen un remedo, o caricatura de las mismas, y como consecuencia de esta escasez de festeros, no hay posibilidad de atender al alojamiento de una banda regular, ni aun con la subvención del ayuntamiento, y se trae una charanga que muchas veces no sirve ni aun para hacer ruido…           
Boletín mensual “La Corona”. Villena: 1 de marzo de 1923.  

UNA NUEVA COMPARSA. 
El 21 de julio de 1923 se solicita permiso por escrito al M.I. Ayuntamiento para que una nueva comparsa que se estaba organizado y que será conocida con el nombre de Andaluces pudiera participar en los desfiles de ese año {2}. Se buscaba con ello dotar de un mayor esplendor a las fiestas que se celebraban anualmente en honor de la Patrona de Villena. Antonio Ibáñez Abad, el principal ideólogo junto a Joaquín Clement Bravo de la nueva agrupación festera y firmante de la carta, era natural de Alcoy, aunque unos años antes se había mudado a nuestra ciudad donde se ganaba la vida gracias a los beneficios que obtenía de la venta al por menor en el establecimiento que regentaba junto a su mujer, en el número 9 de la entonces calle de Joaquín Costa {3}. La pareja, que no tenía hijos en común, distaba de ser convencional para la época, ya que ella, dieciocho años mayor que su marido, había aportado al matrimonio como parte de su dote, una hija de una anterior relación. No es de extrañar pues, que como resultado de las leyes que rigen la biología, existiera una mayor probabilidad de que Francisca Pérez Maciá, que así se llamaba la primera mujer de Antonio Ibáñez, falleciera antes que su cónyuge, lo que finalmente tuvo lugar el 26 de noviembre de 1926 cuando aquella contaba con 64 años. El viudo y su hijastra, pese al dolor propio de la reciente pérdida, pronto tomarían conciencia de que ineludiblemente se habrían de exponer a distintas habladurías por compartir desde entonces el mismo techo sin la compañía de otros, lo que no fue óbice para que apenas cuatro meses después, a las seis de la mañana del sábado 19 de marzo de 1927, Antonio Ibáñez Abad, de 49 años y su hijastra Milagros Jordá Pérez, de 40, contrajeran matrimonio en la Iglesia de Santiago, convirtiéndose así en marido y mujer.  
 
Antonio Ibáñez Abad,
conocido en Villena como
"El alcoyano de las barbicas"

Componentes infantiles
de la Comparsa de Andaluces
Principio de los años 80 del siglo XX

UNA CARTA Y DIVERSAS GESTIONES.
El M.I. ayuntamiento reaccionó con prontitud y de forma favorable al escrito recibido y que venía firmado por un considerable número de vecinos. Si se quería que las fiestas de ese año contaran con la colaboración y apoyo de la mayoría de villenenses, era preciso hacer un decidido esfuerzo para tratar de tener en Villena durante aquellas días a cuantos militares de la ciudad estuvieran ausentes, en especial a quienes combatían en penosas condiciones en la Guerra de África{4}, dándose la circunstancia de eran los propios padres de los afectados los que aparecían en su mayoría como suscriptores de la misiva. La Corporación local se comprometió a realizar cuantas gestiones fueran necesarias para conseguir que todos aquellos jóvenes, cuyo número total excedía de la centena, disfrutaran de una merecida licencia junto a sus familias y pudieran ser partícipes de los festejos organizados en turno a la Coronación Canónica de la Virgen de las Virtudes. Para ello se buscó la complicidad e intercesión del prestigioso diplomático valenciano, con calle en Villena, Luciano López Ferrer, que en aquellos momentos ocupaba el cargo de secretario general interino del Alto Comisionado de España en Marruecos, y que ese mismo año iba a ser nombrado por la Corporación Local, hijo adoptivo de la ciudad {5}.

      También acordó el ayuntamiento… que se interese del Gobierno de la Nación el permiso del 1 al 15 de septiembre próximo de todos los soldados naturales de esta ciudad que se hallen prestando servicio en filas, a fin de que puedan presenciar los festejos que han de celebrarse en dicha época, con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de las Virtudes, Patrona de esta ciudad, y que se acompañe a la petición que se dirigirá al Excmo. Sr. Ministro de la Guerra, el documento original presentado.
(Pleno del M.I. Ayuntamiento de Villena. Sesión de 15/06/1923).

     Tras la recepción de la carta, el ayuntamiento recabó de los padres de los soldados el nombre completo de sus hijos, junto al Cuerpo y Unidad en la que servían, con lo que se confeccionó una lista que fue remitida a las autoridades militares pertinentes. Pronto corrió el rumor por la ciudad, alimentado de forma interesada por algunos, que daba por sentado que iba a ser concedida la ansiada dispensa. La realidad, sin embargo, fue otra y, finalmente, ante la certeza de que a los que combatían en África no se les permitiría, bajo ninguna circunstancia, estar presentes aquel septiembre en Villena, la Corporación para tratar de aliviar la frustración reinante entre las familias afectadas, acordó entregar con cargo al capítulo de Imprevistos de las cuentas municipales, 15 pesetas que se haría llegar a cada uno de los soldados destinados en suelo africano, como forma de paliar su difícil situación en el frente de una guerra que distaba mucho de ser popular entre la población.

Placa ubicada en la fachada del Ayuntamiento
de Villena como homenaje a los soldados
villenenses caídos durante la guerra de África.

Luciano López Ferrer en una imagen de 1923
(Semanario Mundo Gráfico)

PREPARATIVOS FESTEROS.
Mil era el número total de sillas que la corporación local había decidido adquirir para atender a las necesidades de las fiestas de aquel año y que se añadían a las que el ayuntamiento ya tenía en propiedad. Esta cifra, desde luego, era bastante destacable,  teniendo en cuenta que la Villena de 1923 apenas llegaba a los 17.000 almas. Similar número, mil, en este caso, pesetas, sería el importe de la subvención destinada a cada una de las ocho comparsas de la ciudad. El gasto previsto en festejos incluía la renovación de las telas que adornarían los arcos de la calle Luciano López Ferrer, la adquisición de doce nuevos focos eléctricos con sus correspondientes portalámparas y la instalación del acostumbrado alumbrado extraordinario en distintas calles (cuyo número fue ampliado) entre ellas Joaquín María López, Ramón y Cajal, Menéndez Pelayo, San Sebastián, Arena, Palomar….Todo lo anterior, junto a las tracas, castillos de fuegos artificiales y la remuneración a la banda municipal de música del maestro Francisco Bravo, constituían entre otras, las diferentes partidas en las que sería empleado el presupuesto consignado.

                   
      De la elaboración del programa de fiestas se ocupó la Comisión de Festividades y Música del M.I. Ayuntamiento integrada por los concejales Francisco Ferriz García, Pedro Galipienzo Perpiñán y José María Menor Menor, en unión a la que en paralelo ya existía y responsable, en este caso, de la organización de los distintos actos de índole religiosa vinculados con la Coronación Canónica de la Virgen de las Virtudes.  
Con todo, para atender a las numerosas necesidades que iban surgiendo, el presupuesto municipal se desbocó, con un exceso de 10.000 pesetas sobre la cantidad que previamente había sido estimada, lo que produjo algunos roces en el seno de la Corporación, con distintas opiniones entre sus integrantes respecto al destino y necesidad o no, de invertir en algunas de las partidas previamente consignadas. 
…los señores Herrero Valdés y Cañizares no están conformes con la aprobación de estos informes; el primero porque al consignarse en el presupuesto la cantidad de diez mil pesetas más que el año anterior se tuvo en cuenta el festival extraordinario de la coronación; y el segundo porque la cantidad de diez mil pesetas que se pide de aumento con cargo a imprevistos… debe destinarse en vez de a festejos religiosos, a remediar la crisis obrera existente por falta de trabajo, especialmente del gremio de zapateros.
Para atender igualmente a las necesidades más apremiantes de las familias con menos recursos, el ayuntamiento acordó subvencionar con 25 pesetas, en un único pago a cada una de ellas, al total de las 75 unidades familiares que fueron escogidas y que se beneficiarían de esta medida, que por otra parte era similar a la que habitualmente se adoptaba cada año para socorrer a los más vulnerables con ocasión de las fiestas de septiembre y que se sumaba al tradicional reparto gratuito de raciones de comida durante esos días. Con todo, muchas otras familias vulnerables quedarían fuera de recibir prestación alguna. Y es que el limitado presupuesto de la Corporación se encontraba tan tensionado por la multitud de necesidades a las que atender, que algunos concejales ya auguraban, meses atrás, que de seguir inmersos en aquella espiral de gastos, el ayuntamiento de Villena entraría en bancarrota.

Componentes de las Comparsas de Cristianos (izquierda) y Moros Viejos, durante un desfile de Fiestas, en los años 30 del siglo pasado (Villena Cuéntame)

EL PROGRAMA DE FIESTAS.
De la atenta lectura del programa de fiestas de 1923 se desprende el enorme esfuerzo presupuestario que sería realizado para tratar de dotar de la mayor brillantez posible a los festejos, en contraste con el declive observado en el volumen de gasto de años precedentes. Este aumento en el presupuesto, vinculado sobre todo a la partida destinada a la Coronación de la Virgen de las Virtudes, hizo posible contratar a prestigiosas empresas y agrupaciones foráneas, como al aclamado orfeón Popular Coro Clavé, de Elche, a Joaquín Cánovas Cañete, pirotécnico oriolano que había sido premiado en varios e importantes certámenes a nivel nacional, y a la Banda de Música del Regimiento de Infantería de Guadalajara número 20.
Además, junto con los principales actos festeros y con ocasión de la Coronación de la Virgen de las Virtudes, sería estrenado, con música del organista y presbítero castellonense Francisco Escoín Belenguer y letra de Gaspar Archent Avellán, el Himno de la Coronación. Otros eventos incluidos habitualmente en el programa de fiestas de aquellos años y hoy desaparecidos, como el Concurso de Pichón y los Desfiles de Carrozas y Batallas de Serpentinas, complementarían la programación festera. Mención aparte merece la puesta en escena, por primera vez y a iniciativa de la recién creada comparsa de Andaluces, de un nuevo y singular acto, celebrado el 7 de septiembre, y que ha pervivido hasta nuestros días.
Extracto del Programa Oficial de Fiestas de 1923

LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES. 
La idea nació en torno al año 1917 de la mano del historiador y escritor villenense, canónigo y gran devoto de la Virgen de las Virtudes, Gaspar Archent Avellán, quien cuatro años después (el 1 de septiembre de 1921) fundaría La Corona, publicación de carácter mensual que a lo largo de sus 23 boletines se ocuparía de informar de las iniciativas, preparativos y estado del proyecto emprendido en aras a conseguir la Coronación Canónica de la Patrona de Villena, tratando desde sus páginas de fomentar e impulsar esta idea. Se constituyeron Juntas de Caballeros, de Damas y Comisiones de Obreros y Empleadas, en un intento de involucrar a miembros de todos los estamentos sociales de la ciudad. Los integrantes de estos grupos de voluntarios realizarían una activa y decisiva campaña para la captación de ofrendas, tanto de dinero en metálico como en joyas, que fueron donadas por no pocos particulares {6}. 

El día 6 tendrá lugar en la calle D. Luciano López Ferrer la “Fiesta de la Corona”.
El pueblo de Villena que en años anteriores y con motivo de las fiestas de la “Flor” y de la “Bandera” supo dar tan alto y hermoso ejemplo de generosidad y desprendimiento, sabrá en este año superarse a sí mismo acudiendo en masa a depositar sus donativos en las bandejas de las mesas petitorias, o en mano de las jóvenes postulantes.
La finalidad no puede ser más hermosa, puesto que se trata de la corona de la Virgen de las Virtudes, del homenaje grandioso que Villena quiere hacer a su Patrona queridísima, a Aquella que es todo amor para su pueblo y a la que los villenenses están siempre dispuestos a dar las más elocuentes pruebas del cariño filial que le procesan…
“La Corona”: 1 de septiembre de 1922.

      El manto que estrenaría con motivo de su coronación la Virgen de las Virtudes y valorado en 25.000 pesetas, fue regalado por Josefa Amorós Martínez, quien había costeado poco antes la confección de la nueva bandera con la que abría su participación en los desfiles de fiestas la Comparsa de Marineros. Por su parte el prestigioso orfebre valenciano Manuel Orrico Guzmán {7} sería el encargado de elaborar la corona (desaparecida durante la Guerra Civil) que la Patrona luciría aquel 6 de septiembre, tras haber sido descartados previamente los proyectos presentados por otros tres reconocidos artesanos. 

Gaspar Archent Avellán, junto a Manuel Orrico Guzmán, prestigioso orfebre de Valencia, en cuyos talleres se confeccionaría la Corona para la Virgen de las Virtudes.

      La instrucción del correspondiente expediente de Coronación Canónica requería junto a la datación de la antigüedad de la talla, documentar minuciosamente el acendrado y vigoroso fervor del pueblo de Villena hacia la Virgen de las Virtudes, además de acreditar, a través de ejemplos públicos y notorios, que las rogativas y peticiones de ayuda que le habían sido formuladas desde antaño, habían culminado, en no pocas ocasiones, de forma positiva hacia los intereses de los peticionarios.
     Ya en 1648 se tiene noticia de la solicitud que la ciudad de Murcia realiza a la de Villena, para que le fuera prestado uno de los mantos de la Virgen de las Virtudes, con la esperanza de poder frenar así, la epidemia de peste que asolaba aquella población. Tan agradecidos quedaron con el efecto beneficioso que produjo la llevada del manto a Murcia, que sus vecinos, no solamente reintegraron el previamente prestado, sino que confeccionaron uno nuevo, que sería regalado a la Patrona de Villena. 
     Otro de los casos, mucho más reciente, en el que se daba cuenta de la protección  de la Virgen sobre aquellos que en situaciones singularmente difíciles de sus vidas habían recurrido con plegarias al amparo de su Patrona, fue noticia en la prensa provincial, donde en el contexto de la Guerra de África, se publicaría la siguiente crónica:
     “…de unos cincuenta (soldados de Villena) que luchan ahora en el Rif, no ha resultado aún ni un solo herido. Y no es porque no entren en combate, puesto un soldado escribió diciendo que de más de cien que formaban una compañía, de los cuales cuatro eran de Villena, solo quedaron después de los fuertes combates ocho soldados y el capitán. Contándose entre ellos los cuatro villenenses que quedaron ilesos.
Este hecho motivó al capitán a preguntar a los soldados villenenses que a quién se habían encomendado, y contestando ellos que a su Patrona la Virgen de las Virtudes, partieron en pedazos varias estampas que llevaban de la Virgen, repartiéndoselos entre ellos y guardándolos devotamente en el pecho…”          
Diario de Alicante: 7 de septiembre de 1909.


                                                           
{1} Moros Viejos, Moros Nuevos, Marroquíes, Marineros, Estudiantes, Romanos, Cristianos y Andaluces. Las 8 comparsas citadas aportarían un número total de festeros que no excedería, de acuerdo con las previsiones más optimistas, las 500 personas.   

{2} Concedida por la Corporación Local el preceptivo permiso para participar durante las fiestas de 1923, Joaquín Clement Bravo sería el primer capitán de la nueva comparsa, mientras que Antonio Ibáñez Abad actuaría como alférez. Otros 20 adultos, además del niño de 4 años, de nombre Francisco Clement Francés, hijo del capitán, desfilarían durante su primer año con trajes, que ante la falta de tiempo para su confección, fueron alquilados en Alcoy. A todos ellos se sumaron durante su debut en el desfile de la Entrada, 5 o 6 personas más, alcoyanos en este caso. La celebración, el mismo año de la fundación de esta comparsa de un nuevo acto que será conocido como Contrabando, hizo que desde sus inicios a esta agrupación festera se la conociera, indistintamente, tanto por su denominación oficial de Andaluces, como por el nombre de Contrabandistas.

{3}  Esta vía se corresponde con la actual calle Escultor Navarro Santafé, aunque a lo largo del tiempo  ha tenido otras denominaciones oficiales, como Casicas de Hellín o General Mola. En cuando tipo de productos de venta en el establecimiento de Antonio Ibáñez Abad, mientras que en el libro editado en el año 2000 con ocasión del 75 aniversario de la Comparsa de Andaluces se indica que eran embutidos y otros comestibles, en el artículo del especial de la Revista Día 4 que fuera del año 2022 (1922: preludio de la fundación) se afirma que aquel era comerciante de textiles.

{4} Durante 1923 serían llamados a filas de forma obligatoria en Villena para su incorporación al ejército, un total de 192 jóvenes, de los cuales una parte quedarían excluidos y en torno al 15 por ciento no se presentarían al llamamiento y serían declarados prófugos. El resto, unos 111 soldados, partirían hacia distintos destinos, entre ellos a la Guerra en el protectorado español de Marruecos.

{5} El 23 de enero de 1923 y con la activa participación, entre otros, del propio Luciano López Ferrer, se conseguiría, tras arduas negociaciones con las tropas rifeñas acaudilladas por Abd-el-Krim, la liberación de 357 prisioneros españoles que durante meses habían estado soportando unas durísimas condiciones de cautiverio. 

{6}  Es necesario recordar aquí que la idea de la Coronación Canónica de la Virgen de las Virtudes no contaba con el apoyo unánime de todos los vecinos de Villena. Sus críticos, que los había, no atacaban tanto el acto de la coronación en sí, como el hecho de que fuera destinado dinero público a dicha finalidad. Para apoyar esta corriente de opinión y contrarrestar la línea argumental de la Corona, saldría a la luz por primera vez el 27 de agosto de 1922 el semanario Nosotros. Esta publicación que a partir de su número 22 tendría una periodicidad mensual, tuvo como director a José María Reyes, pseudónimo de José María Navarro López. A lo largo de su existencia contó con destacados colaboradores del ámbito nacional como Pío Baroja, Federica Montseny, Rubén Darío o Concepción Arenal. 

{7} Manuel Orrico Guzmán había sido el autor del nimbo –aureola o resplandor– que se elaboró para la talla de la Virgen de los Desamparados, Patrona de la ciudad de Valencia que aquella luciría en el acto de su coronación, el 12 de mayo de 1923. Ese mismo año y junto a la de Valencia y Villena, otras cuatro imágenes de Vírgenes serían coronadas canónicamente en España: la Virgen de la Caridad, Patrona de Cartagena, la Virgen de Estíbaliz, Patrona de la provincia de Álava, la Virgen de la Gleva, Patrona de la Plana de Vich, en Barcelona y finalmente la Virgen de las Angustias de Guadix, en la provincia de Granada.

BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS WEB:
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COLLADO PÉREZ, Cristóbal; VIDAL GARCÍA, José y OTROS. Comparsa de Andaluces Villena 1923-1998. Comparsa de Andaluces Villena. 2000.
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www.eleslabonvillena.es
www.paraula.org/reportajes/testigos-de-la-coronacion-de-la-virgen-en-1923
www.villenacuentame.es
Publicado en la Revista Especial Día 4 que fuera de 2023 
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