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30 sept 2026

DECRETO 66/2005 DE 1 DE ABRIL, POR EL QUE SE DECLARA BIEN DE INTERÉS CULTURAL LA COLECCIÓN ARQUEOLÓGICA DEL TESORO DE VILLENA

BOE núm. 113. Jueves 12 mayo 2005
COMUNIDAD VALENCIANA - DECRETO 66/2005, de 1 de abril, por el que se declara bien de interés cultural la Colección Arqueológica del Tesoro de Villena.
Mediante Resolución de 7 de enero de 2003, de la Dirección General de Patrimonio Artístico de la Consellería de Cultura y Educación, se procedió a la incoación del expediente de declaración de Bien de Interés Cultural a favor de la Colección Arqueológica del Tesoro de Villena, resolución que se publicó en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana núm.4450, de 28 de febrero de 2003 y en el Boletín Oficial del Estado núm. 49, de 26 de febrero de 2003.
De acuerdo con el procedimiento previsto en el artículo 27 de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano, se solicitaron informes a dos organismos consultivos, informes de los que ha sido emitido expresamente en sentido favorable el de la Universidad de Valencia, que se emitió en fecha 14 de marzo de 2003, y no habiéndose emitido el informe solicitado a la Universidad de Alicante, se debe considerar que éste es favorable al haber transcurrido el plazo previsto para su emisión de conformidad con el precepto citado.
Cumplimentados el resto de trámites exigidos por la Ley en la instrucción del expediente, procede culminar el procedimiento con la declaración de Bien de Interés Cultural, declaración que, de conformidad con lo previsto en el artículo 26.2 de la Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat Valenciana, del Patrimonio Cultural Valenciano, en la redacción dada por la Ley 7/2004, de 19 de octubre, de la Generalitat, se hará mediante Decreto del Consell de la Generalitat, a propuesta del Conseller competente en materia de cultura.
En virtud de lo expuesto, y visto el artículo 31.5 del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, aprobado por Ley Orgánica 5/1982, de 1 de julio, a propuesta del Conseller de Cultura, Educación y Deporte, previa deliberación del Consell de la Generalitat, en la reunión del día 1 de abril de 2005, decreto:
Artículo 1.
Se declara Bien de Interés Cultural la Colección Arqueológica del «Tesoro de Villena».
Artículo 2.
En el anexo que se adjunta al presente Decreto se describe pormenorizadamente el Tesoro, se determinan los valores que justifican la declaración, y se hace referencia a otros aspectos relacionados con el bien, incluido su régimen de protección.
Disposición adicional.
La presente declaración se inscribirá en la Sección 1.a del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano.
Disposición final.
El presente Decreto se publicará en el Boletín Oficial del Estado y entrará en vigor el día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana.
Valencia, a 1 de abril de 2005. -El presidente de la Generalitat Valenciana, Francesc Camps Ortiz. -El Conseller de Cultura, Educación y Deporte, Alejandro Font de Mora Turón.

ANEXO
El Tesoro de Villena
El excepcional conjunto de elementos de orfebrería, conocido como el Tesoro de Villena, fue hallado y rescatado del expolio en 1963, merced a la colaboración de la ciudadanía villenense y a los afanes y la profesionalidad del insigne arqueólogo José María Soler García (1905-1996).
Localización:
En la actualidad el Tesoro de Villena se encuentra depositado en un cofre de seguridad, que a su vez le sirve de expositor, en el Museo Arqueológico «José María Soler», del M. I. Ayuntamiento de Villena (Alicante).
Historia y circunstancias de su hallazgo:
En el transcurso de 1963, la extracción de áridos en la Rambla del Panadero, al pie de la Sierra del Morrón (término de Villena), puso al descubierto varias piezas de oro. El 22 de octubre, la existencia de un fabuloso brazalete áureo fue puesta en conocimiento de José María Soler por el joyero Carlos Miguel Esquembre Alonso. La pieza había circulado de mano en mano entre los trabajadores de la empresa de extracciones en la creencia de que se trataba de un vulgar engranaje de maquinaria de camión, hasta que un tercero se interesó por la misma y la llevó, por mediación de su mujer, al joyero Esquembre, con la finalidad de averiguar su valor. El 25 de noviembre siguiente, el mismo joyero alertó al arqueólogo acerca de la presentación en su establecimiento de una segunda mujer, portadora de un brazalete semejante al anterior. El segundo brazalete, que había sido hallado por uno de los transportistas de gravas, puso a José María Soler en la pista del lugar exacto del hallazgo.
La Dirección General de Bellas Artes autorizó la excavación en la zona de los hallazgos, a la par que se solicitó un informe al entonces Delegado de Zona del Servicio Nacional de Excavaciones, el profesor Miguel Tarradell. El 30 de noviembre de 1963 se llevó a cabo la inspección ocular del área de la Rambla del Panadero. La excavación comenzó a las 10 de la mañana del domingo 1 de diciembre. A las 5 de la tarde del mismo día, un golpe de azada de uno de los colaboradores de José María Soler, Pedro Domenech Albero, puso al descubierto el Tesoro, oculto durante milenios. El equipo decidió permanecer en el lugar, custodiando el formidable hallazgo, hasta que pudiese procederse a su fotografía in situ. Dos horas después, Miguel Flor Amat realizó las únicas fotografías existentes del hallazgo tal y como fue encontrado. Inmediatamente después se procedió a la exhumación de la gran vasija que contenía el Tesoro, y a su traslado a Villena, para su depósito en el domicilio del arqueólogo. La Navidad de 1963 contempló la primera exposición al público del Tesoro, en el Museo Arqueológico Municipal, creado en 1957 con las colecciones reunidas por José María Soler, y que desde 1967 (año de su reconocimiento oficial por el Ministerio de Cultura), lleva nombre del ilustre arqueólogo villenense. Como feliz colofón al extraordinario proceso del hallazgo, el 27 de diciembre de 1963 el ferroviario Pedro Lorente García entregó por propia voluntad a José María Soler un tercer brazalete que había sido identificado por su hija como semejante a los del Tesoro, merced a su contemplación en la exposición al público celebrada pocos días atrás.

Descripción:
El tesoro está integrado por 67 piezas de diferente naturaleza, tecnología y estado de conservación, que fueron depositadas dentro de una vasija cerámica en una oquedad excavada en la Rambla del Panadero, al pie de la Sierra del Morrón. Reúne 53 objetos de oro con un peso total de 9.109,28 gr, 3 frascos de plata (afectados por corrosión) con un peso de 620 gr, un brazalete o anilla de hierro de hierro de 31,86 gr, un botón o revestimiento cónico de hierro con aplique de lámina de oro con un peso de 50,50 gr, y un revestimiento o aplique de lámina de oro relleno de ámbar de 2,85 gr de peso. Los objetos fabricados en oro son 28 brazaletes del tipo de Villena-Estremoz (todos ellos con un corte que los secciona, y muchos con evidentes huellas de desgaste por uso), 11 cuencos, 2 frascos (de idéntico diseño a los de plata) y 13 fragmentos de láminas de revestimiento (probables restos de guarniciones de armas). Predomina la decoración a base de molduras, púas y calados.
Se estima que el peso total de oro que contiene el Tesoro asciende a 9.112 gr, de una calidad de 23,5 quilates. Los análisis efectuados en 1968 por el laboratorio del Winterberg-Landesmuseum de Stuttgart (Alemania) determinaron que las proporciones de plata y cobre halladas en las piezas de oro era de origen natural, propia del oro procedente de arenas fluviales.
La heterogeneidad del contenido del Tesoro, donde aparecen elementos de vajilla, armas y adornos personales, es pareja a la heterogeneidad de las calidades de los ejemplares dentro de cada grupo de objetos, sobre todo por lo que respecta a los brazaletes, entre los que se encuentran piezas de calidad técnica extraordinaria junto a piezas de mediocre fabricación. Lo mismo se puede decir de los restos de guarniciones, siendo los elementos de vajilla los que presentan una mayor coherencia interna. Con todo, cabe apuntar que la complejidad tecnológica de los frascos no es comparable a la de los cuencos, piezas de gran efecto pero de menor dificultad artesanal en cuanto a su elaboración, por cuanto la producción de los frascos requirió el empleo de técnicas de soldadura.
A continuación se inserta una descripción pormenorizada de las piezas, que reproduce parcialmente el inventario efectuado por José María Soler García en 1965.
Pincha en la imagen para ver detalle.

Interpretaciones
La magnitud del Tesoro de Villena condujo al profesor Miguel Tarradell a pensar que se trataba de un «tesoro real». Por su parte, J. Maluquer de Motes señaló el paralelismo del Tesoro de Villena respecto a otros hallazgos europeos, como el de Messingwerk (Alemania), y planteó la originalidad del foco villenense de orfebrería, que habría irradiado su influencia sobre el resto de la Península Ibérica y el occidente europeo.
Sobre la base de los paralelismos existentes, en cuanto a morfología y naturaleza del oro, entre el Tesoro de Villena y piezas de orfebrería encontradas en Orihuela, Callosa de Segura, Cehegín, Lebrija y Estremoz (Portugal), José María Soler defendió la originalidad del foco villenense, y su influjo sobre la ruta que, cruzando el interior de la Península Ibérica, conduce a la Extremadura portuguesa. El investigador villenense señaló el parentesco existente entre el Tesoro de Villena y el Tesorillo del Cabezo Redondo. Este último había sido encontrado en abril de 1963 en el yacimiento arqueológico villenense que toma el nombre del aludido accidente orográfico: un poblado de altura encuadrado en la facies argárica de la Edad del Bronce en la Península Ibérica.
A la luz de dicha hipótesis, Soler pudo datar el Tesoro de Villena en torno al año 1000 a. C. (fecha que, según el autor, podría remontarse a mediados del segundo milenio a. C.) a partir del análisis de C-14 de dos fragmentos de madera procedentes del Cabezo Redondo practicado en 1966 en laboratorios de Heidelberg (Alemania) y Groningen (Holanda). Según el investigador villenense, el empleo del oro en estado nativo, sin la adición de cobre, vendría a ratificar la adscripción del Tesoro de Villena al Bronce peninsular. En cuanto al origen de la ocultación, Soler apuntó como posibilidades igualmente plausibles que se tratara o bien de material de orfebre, o bien del tesoro de un gran jerarca.
M. Almagro Gorbea atribuyó la singularidad de la orfebrería villenense a la recepción por las culturas locales del Bronce Medio de técnicas traídas por elementos del Bronce Final de origen centroeuropeo, situando su aparición a finales del siglo IX a.C. y su extinción en el VII a.C., y propuso como fecha de la ocultación mediados del siglo VIII a. C. Esta cronología explicaría la existencia de hierro en el conjunto. Sin embargo, el análisis de los cuencos a la luz de referentes centroeuropeos condujo al autor a dividirlos en hasta cinco grupos cuya cronología oscilaría desde el año 1.000 a.C. hasta el siglo VII a.C. Más recientemente, y sobre la base de su vinculación a la introducción del hierro en la Península Ibérica, Almagro ubica el Tesoro de Villena en pleno Bronce Final, con anterioridad al 900 a. C., en una fase en que habrían comenzado a llegar los primeros influjos de las culturas orientales, pero previa a la constitución de los primeros asentamientos coloniales fenicios en el sur de la Península Ibérica.
Las piezas de hierro poseen un gran interés, por tratarse de los objetos más antiguos aparecidos en la Península Ibérica, y por corresponder con un estadio arcaico del uso de dicho metal, en que éste, lejos de ser utilizado en la forja de armas y herramientas, como lo será posteriormente, es considerado como metal noble, atesorable, y, en consecuencia, se emplea en apliques y elementos de orfebrería ornamental, tesis que fue ya apuntada por José María Soler. Considerando, asimismo, la ausencia de influencias fenicias y la aparición de plata, característica de la cultura de El Argar, W. Schüle en 1976 situó la fecha de la ocultación del tesoro de Villena en torno al año 1000 a.C. El investigador alemán también defendió el carácter autóctono del Tesoro, partiendo de los paralelismos existentes entre la decoración de los cuencos y la de la cerámica local, y señaló su inspiración nórdica y no centroeuropea.
María Luisa Ruiz-Gálvez defiende, como Schüle y José María Soler, el origen local del Tesoro de Villena, inspirado en tradiciones del Bronce Medio e inicios del Bronce Final representadas respectivamente por los conjuntos de Cabezo Redondo I y Abía de la Obispalía; pero plantea, como Schüle, referentes nórdicos para los cuencos villenenses, estableciendo su paralelismo con los de Rongéres y Axtroki, y con el casco/ cuenco de Rianjo, piezas anteriores en cronología que prueban una difusión N-S del influjo estilístico nórdico. En cuanto a la cronología de la ocultación del Tesoro de Villena, plantea una fecha en torno a la primera mitad del siglo IX (que, según la investigadora, podría remontarse al año 1000 a.C.), puesto que la presencia de hierro sería indicio de incipientes influjos mediterráneos.
Según Alicia Perea, el Tesoro de Villena, como muestra de la orfebrería del Bronce Final, es el producto de una fase de apogeo de la economía peninsular, coincidente con una máxima intensificación de las relaciones con los mundos atlántico y mediterráneo. La investigadora relaciona el momento de la ocultación del Tesoro de Villena con la del Cabezo Redondo, pero plantea un posible origen atlántico, y no autóctono, de la orfebrería villenense. El análisis de los brazaletes del Tesoro de Villena, facultó en 1994 a Perea y Barbara Regina Armbruster a defender el avanzado grado de desarrollo de la metalurgia del Bronce Atlántico en la Península Ibérica, al constatar la práctica de la fundición a la cera perdida y el uso del torno de eje horizontal. Por otra parte, Perea señala que el hecho de que los objetos de bronce están ausentes de los depósitos de oro, y su frecuente ubicación a poca profundidad, junto a vías de comunicación o encrucijadas de caminos, ha permitido a diversos autores vincular el depósito de los tesoros áureos a ceremoniales de corte político realizados en los territorios fronterizos, al pago de tributos en puestos de paso o a invocaciones a divinidades propiciatorias de travesías seguras: contextos en que podía haber tenido lugar el depósito del Tesoro de Villena.
A partir de los resultados de las últimas campañas de excavación en el Cabezo Redondo, llevadas a cabo desde finales de los años noventa, Mauro S. Hernández ha interpretado recientemente el Tesoro de Villena como prueba de la existencia en la zona de una comunidad socialmente estratificada que controlaba un territorio estratégico, encrucijada de la ruta N-S de al Meseta al Mediterráneo, y W-E, de las tierras altas del Sudeste al interior valenciano y la serranía de Cuenca, y, en consecuencia, contaba con la riqueza y el poder suficiente como para recibir, adquirir y, a la postre, acumular, un tesoro de semejantes dimensiones y valor.

Los valores del Tesoro
De lo anteriormente expuesto, se desprende con claridad el hecho de que el Tesoro de Villena es plenamente acreedor de la calificación de Bien de Interés Cultural, por reunir numerosos y diversos valores.
Desde el punto de vista histórico, artístico y arqueológico, el Tesoro de Villena constituye un «unicum», un depósito no normalizado, por su peso y contenido (A. Perea). De hecho, se trata del segundo tesoro de vajilla áurea más importante de Europa, tras el de las Tumbas Reales de Micenas en Grecia (A. Mederos). Sus peculiaridades estilísticas han dado lugar a la acuñación de una tipología descriptiva: la de la orfebrería de estilo Villena-Estremoz. Y el Tesoro, además, marca el inicio de la introducción del hierro en la Península Ibérica, por la presencia de la evidencia más antigua del uso de hierro como metal noble.

Intervenciones
Si bien las piezas de oro del fabuloso conjunto se encontraron en perfecto estado de conservación, no ocurrió lo mismo con las de plata que se vieron afectadas por la exposición que sufrieron durante unos 3.000 años al suelo alcalino, la presión del terreno etc. Todo ello propició que las piezas sufrieran una corrosión prolongada y tuvieran que recibir una primera intervención a cargo de D. José Serrano, quien reintegró las partes faltantes y reforzó las existentes proporcionando a las piezas una estabilidad suficiente.
Después de 35 años del hallazgo y de aquella primera restauración las piezas habían comenzado a sufrir los efectos del paso del tiempo y algunos fragmentos amenazaban con desprenderse del soporte. El Ayuntamiento de Villena puso en conocimiento de la Conselleria de Cultura la apremiante necesidad de una segunda intervención y la Dirección General de Patrimonio Artístico hizo las gestiones para que se llevara a cabo en el centro de restauración que mayores garantías ofreciera. El elegido fue el Instituto del Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura.
Las piezas se trasladaron a mediados del mes de abril de 1998 y se recogieron en agosto de ese mismo año.
Según el informe redactado por los restauradores las piezas fueron radiografiadas y analizadas antes de la intervención. La radiografía permite delimitar con mayor precisión las partes originales de las reintegradas en los años 60 y ofrecen una visión más detallada de las fisuras que presentaban las piezas. Por su parte los análisis de las piezas demostraron que están compuestas de una aleación plata-oro-cobre.
El tratamiento que recibieron fue, en primer lugar, la limpieza de las piezas, eliminando el barniz, los restos de cera y la adhesión de fragmentos; después se ha realizado la reintegración volumétrica mediante resina con carga totalmente reversible y, finalmente, se les aplicó una capa de protección específica para plata.
Tras esta intervención las botellas mejoraron considerablemente, tanto su aspecto exterior, como general y se exhiben junto al resto del conjunto en el Museo Arqueológico José María Soler, del Ayuntamiento de Villena.
Normas de protección
El régimen de protección que resulta de aplicación al bien es el derivado de la Sección Tercera, del Capítulo III del Título II de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano. 

13 jul 2026

2005 AMIGO ALFREDO

AMIGO ALFREDO. Por Pedro Marco.
Mi primera relación con Alfredo Rojas fue en 1966. Él vino varias veces a visitar mi pri­mera exposición, la que realicé en la Sala de Expo­siciones de la Caja de Ahorros del Sureste de Espa­ña. Yo, con dieciséis años y muchísimas ganas de aprender, pronto encontré en su amistad una mez­cla de sabiduría popular, y un refuerzo a mi cultura parda. Nuestra amistad se intensificó sintiendo en él un padre objetivo a quien preguntar todas las dudas de un joven desconcertado, con muchas ilu­siones. Le pedía muchos consejos y entre ellos fue decisivo su poder de convicción, al convencer a mis padres para que me dejaran ir a Madrid a estu­diar arte, y trabajar en una empresa de serigrafía.
Siempre he valorado su ánimo y sobre todo sus cartas, tan ocurrentes y llenas de contenido de todo tipo. Cartas que conservo como un tesoro y que me ponían al corriente cuando me encontra­ba lejos de nuestra querida tierra.
Su valoración sobre el sentido de la vida y su filosofía diaria, tenían mucho de ironía y surrealismo, aunque fuera tan pragmático y meticuloso en sus comportamientos. Recuerdo una anécdota sobre su sentido del humor, cuando el día siguiente al 11 de septiembre de 2001, después del atentado de las torres gemelas en Nueva York, estuve hablando con Alfredo de tan terrible impacto. Le pregunté sobre las consecuencias y me contestó de inmedia­to que eso no era nada comparado con lo que iba a ocurrir en poco tiempo. Me dejó perplejo y le pre­gunté, si acaso, una tercera guerra mundial. Me dijo que peor, a lo que yo le respondí: “Alfredo, peor es que nos impacte un meteorito”. “Aún peor, Pere, el fin del mundo”. “No me jodas, Alfredo”. “Pues figúrate que voy a por los ochenta, así es que por mucho que me alargue..., pocos gachamigas me quedan”.
En otra ocasión, al final de los años setenta, realicé varias obras de temática realista. Dos de ellas trataban de expresar cuando un culo consi­gue su máxima belleza, desnudo y en pantalón vaquero. El trasero perfecto entre marmoleo y melocotón, me lo compró Alfredo y cuando acabó la exposición lo colgamos juntos en su casa. Una vez en la pared me dijo: “Pere, se chafará la mode­lo de ese culo, me chafaré yo, te chafarás tú, pero el culo del cuadro seguirá empinao”.

Todos conocemos la implicación de Alfredo con todo tipo de personas de cualquier condición social, así como con todo movimiento festero, cul­tural o político, aunque en este último sentido nunca se quemó. Varios fueron los intentos de impli­carle en política de cabeza de lista, pero él defen­día su independencia. Aunque su ideología era liberal (hablaba muy bien de Tierno Galván), su abanico de amistades eran de todo tipo de condi­ción social y política. Alfredo comentaba en oca­siones lo poco que le gustaba cuando los políticos desgastaban muchas energías atacando continua­mente a las tripas de su adversario en Villena, en lugar de solucionar los problemas que diariamente surgen en el Ayuntamiento. Creo que si se hubiera decidido a encabezar una lista, lo hubiéramos teni­do muchos años de alcalde de esta ciudad. Estoy seguro que tendría más altura en todos los aspec­tos, especialmente en lo cultural.
Como yo mismo, somos muchos los que hemos disfrutado de su amistad. Alfredo ha influido en nues­tra formación y en nuestra manera de ser. Decía que la vida es bastante corta y lo que hay que procurar­se, es hacerla lo más ancha posible. Yo estoy seguro que Alfredo estiraba los días al máximo, aprove­chando cada respiro, cada pasión y cada momen­to de la vida que vivió tan intensamente.
Alfredo, con tu amistad, con tus consejos y a tu sombra, nos ha sido más fácil entender esta vida que tú decías que era un soplo. Pero mientras siga­mos soplando...
PEDRO MARCO
DIA 4 QUE FUERA 2005

14 jun 2026

2005 FIGURA DEL MONUMENTO A CHAPÍ

Ruperto Chapí en el monumento, 
acrílico 56x70 obra de Andrés Vidal Sánchez
Cedido por... Andrés Vidal Sánchez

21 abr 2026

2005 EQUIPO CAMAREROS DISCOTECA ÉPOCA

El equipo de camareros de la Discoteca Época con Toni Zapater “el Pavo” en la dirección del evento. En esta ocasión en la Guarida de los Piratas en la celebración del 25 aniversario de la escuadra especial “Los Morgan” de la comparsa de Piratas, gran fiesta con la orquesta Prometida.
Cristina, Cristóbal, x, María (Sajeña), Cristian, Camus, Fran, Toni “Pavo”, Sevilla, Rosa, Sergio, Camañez.
Foto cedida por… Toni Zapater “el Pavo”

14 abr 2026

2005 “EL CANO” OBRA DE PEDRO MARCO

Jerónimo Lázaro “el Cano” cuadro de Pedro Marco Hernández del año 2005 al poco de fallecer El Cano. Cedido por José Vicente Arnedo Lázaro.

11 feb 2026

2005 HIELO Y NIEVE EN LA OLLA DE VILLENA

Paqui Baidez Ferri y sus hijos en la cuadra de sus suegros “los Rellenos”, en la olla de Villena, un día frío de invierno como puede verse por el hielo del tejado y la nieve.
Foto cedida por... Carolina Ortega Hernández

30 ene 2026

2005 CARGOS COMPARSA MOROS NAZARÍES

Cargos Fiestas 2005 Moros Nazaríes
Cargos mayores… Capitán José Miguel Martínez Rubio, Alférez Antonio Navajas García, Madrina Ángeles García Sevilla.
Cargos infantiles… Capitán Antonio Navajas, Alférez Victor Palao, Madrina Laura Gómez Ibáñez.

Cedida por… Francisco Manuel Gómez Ayelo.

21 nov 2025

2005 CONCIERTO EN LA ERMITA DE SAN ANTÓN

En todas las estaciones... 
Concierto en la ermita con motivo de las Fiestas de San Antón... Anabel Martínez, Antonio Casanova, Pepe Cabanes y Luis Martínez Algarra.



 Fotos cedidas por... Raúl Hernández García

17 nov 2025

2005 OBERTURA PARA UN CENTENARIO

Obertura para un Centenario. Antonio Molina Navalón.
Estreno de la obra "Obertura para un Centenario". Interpretada por la Orquesta Sinfónica del Teatro Chapí, el día 1 de Octubre de 2005 en el Teatro Chapí de Villena. Dirigida por D. Luis Pedrón. Imágenes cedidas por Ferquiam. Obra compuesta para conmemorar el Centenario del nacimiento de D. José Mª Soler García (1905-1996), en el Acto celebrado para tal evento en el Teatro Chapí de Villena el día 1 de Octubre de 2005. La obra finaliza con una frase musical hallada por D. Joaquín Navarro en unos apuntes manuscritos de D. José Mª Soler; orquestada por Antonio Molina Navalón.

29 may 2025

2005 ABANDERADO, MUSA Y MÚSICO DEL AÑO

Misa de Santa Cecilia en Santa María, Florencio Guerra "Músico", Pedro Mateo Melenchón "Abanderado" y Conchi Beltrán "Musa"
 Foto cedida por... Pedro Mateo Melenchón

2 may 2025

2005 ALFREDO ROJAS Y ELDA

La relación de Elda, o mejor dicho, de los rectores de la Junta Central de Elda con Alfredo Rojas nace en el año 1973 con motivo de las reunio­nes preparatorias del 1 Congreso de la Fiesta de Moros y Cristianos que se celebró en Villena en el año 1974 y del cual Alfredo Rojas, primer presidente de la Junta Central de Villena fue uno de los más comprometidos impulsores junto a Vicente Prats, formando parte del Comité Organizador y del Comité Ejecutivo formando parte de las comisiones de "Edición del disco de música festera" y de la de "Ponencias y Comunicaciones".
En estas reuniones en las que la mayoría de los participantes aportaban más entusiasmo festero que conocimientos históricos, sirvieron principal­mente para que todos descubriéramos "que no estábamos solos" y que el mundo de la Fiesta tras­cendía y se expandía más allá de los límites geo­gráficos de una comarca, y sobre todo y en el aspecto personal, todos aprendimos que por enci­ma de barreras lingüísticas y de opiniones subjetivas había personas dispuestas a ofrecer su colabora­ción y su amistad para mejorar en cada población, si es que esto era necesario, lo que se venía hacien­do hasta el momento. A tal fin quiero recordar el artículo "Los otros pueblos" que Alfredo Rojas publi­có en el primer boletín de UNDEF de Enero de 1977 en el que nos apuntaba un camino a seguir, aun­que su carácter sencillo y sincero hizo que no figura­se en "listas oficiales" si bien siempre se mantuvo a disposición de quien requiriese su opinión, su cola­boración y su consejo como ha sido en muchas ocasiones solicitado por Elda.
Estos lazos que se habían venido fortaleciendo a través de distintas visitas mutuas siguieron con la publicación de artículos de Alfredo Rojas en nuestro libro de fiestas durante toda su vida, se anudaron más aun cuando en el año 1975 pronunció el "pre­gón para la proclamación de abanderadas y capi­tanes" en el que con el aderezo de algunas notas de humor, glosó el motivo de la Fiesta y demostró sus conocimientos sobre nuestras comparsas haciendo especial mención de los Piratas y sobre todo de los Zíngaros, de los que en aquel momento dijo que "constituyen una explosión vital, un conjunto de gen­tes fieles a si mismas, a su nombre y a cuanto repre­sentan” Y defendió su existencia en una época en la que algunos "santones" cuestionaban su existencia.
La Comparsa de Zíngaros supo apreciar su mensaje y en el año 1978 y en el transcurso de su Cena anual le impuso la "Zeta de Oro", acto para el cual y para vencer su natural modestia hubo que engañarle pidiéndole que fuera pregonero de la distinción que se concedía esa noche, la cual me cupo el honor de merecer.

Otro acto de nuestra Fiesta que se debe a Alfredo Rojas es la aparición en 1976 del "Desfile Infantil", ya que al ver tanta participación de niños en las dos "entradas" invitó a la Junta Central a contemplar el "Desfile de la Esperanza" de Villena, creado en el año 1971, cuando él era presidente de aquella Junta Central. Una vez más se limitó a pedir que viesen lo que consideraba una buena realización para la Fiesta sin imponer su acertado criterio, y el resultado de aquella sugerente invita­ción no hace falta comentarlo, pues la admiración que despierta nuestro "desfile infantil" en quienes lo ven es "vox populi".
Una relación más estrecha si cabe a nivel per­sonal se inicia en 1979 cuando en e Elda comienza a publicarse el "Boletín Festero" que hasta el año 1990 se maqueta y se imprime en "Laimpa", "La Industrial Papelera de Villena", de la que Alfredo Rojas era gerente. No nos faltó nunca su consejo y su colaboración en esta publicación y sabemos que en ocasiones postergó otros trabajos más lucra­tivos para su negocio a fin de no retrasar la apari­ción del "Boletín".
Se abre ahora un periodo en el que la relación mutua es más personal hasta el año 1994 en el que con motivo de las "Bodas de Oro" de los moros y cristianos de Elda vuelve a nuestra ciudad para pre­sentar en "El Alminar" , sede de la Junta Central, el libro "Escrito en Elda" del que es autor quien esto escribe, Y aunque invirtiera todo el tiempo de la vida que me resta en decir "gracias Alfredo" no haría justicia al cariño con el que desarrolló el acto y al tributo de amistad que me brindó, así como a su testimonio de admiración hacia Elda.
El año 1996 nos trae la ocasión de volver a demostrarle nuestro afecto con la asistencia prime­ro a la presentación de su libro "Charraicas del Paseo" en el que los personajes hablan de la Fiesta desde su visión de hace treinta años y también asis­tiendo a la comida homenaje que se le rindió con motivo de su nombramiento como "Hijo Predilecto de Villena" su ciudad natal.
Pero siempre estaremos en deuda con Alfredo ya que en el año 1998 vuelve a Elda para participar en los actos conmemorativos del "Cincuentenario de la Comparsa de Zíngaros" y sobre todo para presentar el libro "Historia a dos voces" sobre la his­toria de esta comparsa. En esta ocasión, como siempre, dejó patentes sus conocimientos festeros y su cariño hacia nuestra ciudad.
Para terminar quiero hacerlo con unas líneas de su último artículo publicado en Elda en el año 2004:
... porque esto (la Fiesta) en Elda, bueno en Elda y en muchos sitios es como una creencia, y tiene más pelendengues que tú te figuras. Y le podías haber dicho que esto es un sentimiento que va de padres a hijos, y que si te paras a pensar, ser festero es un títu­lo, vamos, una categoría y no pequeña".
Y eso, una gran categoría es la que tuvo y ten­drá siempre entre nosotros Alfredo Rojas Navarro.
JOSE A. SIRVENT MULLOR
CRONISTA ZINGARO
DIA 4 QUE FUERA 2005

24 abr 2025

2005 INSIGNIA DE PLATA DE LA JUNTA CENTRAL AL ABANDERADO DE LA BANDA MUNICIPAL DE MÚSICA

Cena de celebración Santa Cecilia, Antonio Martínez presidente de la Junta Central de Fiestas, otorga la insignia de Plata al abanderado de la Bando Municipal de Villena... Pedro Mateo Melenchón.
Foto cedida por... Pedro Mateo Melenchón

16 abr 2025

2005 CONCURSO FOTOGRÁFICO SEMANA SANTA

En el año 2005 ya se realizó el primer concurso fotográfico organizado por la Junta Mayor de Semana Santa de Villena y la colaboración de la Agrupación Fotográfica Villena con este resultado...
Primer premio... Miguel Flor Amat
Segundo premio... Eva María Calatayud Tortosa
Tercer premio... Ángel Conejero Navarro
Finalista... Fermín Hernández Bautista
Extraído de la Revista Villena de 2005
Cedido por... Joaquín Sánchez Huesca

13 mar 2025

2005 FRANCISCO DÍAZ ROMERO, DIRECTOR DE LA PRIMERA BANDA MUNICIPAL DE MÚSICA DE VILLENA

Francisco Díaz Romero, director de la primera Banda Municipal
por Pedro Mateo Melenchón
D. Francisco Díaz Romero, este ilustre músico nació en Murcia allá por el año 1866, hijo de Acisclo Díaz Rochel, fundador y director por muchos años de la Banda de la “Misericordia de Murcia”.
Existía en Villena, allá por el año 1882 una comparsa denominada “Tercio de Flandes” que actuaba en las fiestas de septiembre, estaba integrada por señores de gran abolengo de la más alta aristocracia, consistía su misión primordial no solo en llevar a Villena una Banda de Música para amenizar las fiestas, sino que sus apetencias al nacer era las de contratar a las mejores con el fin de que pudiera aventajarse a todas las demás de España.
Con este laudable fin es contratada la Banda de la “Misericordia de Murcia” fundada por Acisclo Díaz y un día de septiembre de 1882 apareció en las Fiestas de Villena, resultando un éxito rotundo con apoteosis en la actuación de esta Banda integrada por niños, de tal forma que las gentes se disputaban el privilegio de atender en sus hogares para comer y agasajar a los jóvenes integrantes.
D. Francisco Díaz Romero
En esta época D. Francisco Díaz Romero era ayudante oficial de su padre, en la propia Banda, cargo que le fuera conferido por acuerdo de Excma. Diputación Provincial, debido a sus merecimientos propios, lo que obligó a cumplir el cometido a la edad de 17 años restando trabajo a su progenitor en la enseñanza de educandos y alumnos en las clases de solfeo e instrumento.
Siendo pues un niño con recién cumplidos los 17 años acompaña en su viaje a Villena para intervenir conjuntamente dirigiendo la Banda contratada, su presencia al frente de la misma produjo en los naturales del pueblo visitado una notabilísima impresión, una banda de niños dirigida excelentemente por otro niño.
En cierta ocasión, los villenenses proponen a su padre la creación y fundación de una Banda de Música pero rechaza la idea y tampoco deseaba que su hijo Francisco lo hiciera porque tenía grandes proyectos para él en poblaciones más importantes con mayor porvenir. Se deduce que D. Francisco era un consumado músico de gran técnica que fue educado e instruido bajo el manto amoroso de su padre.
Ocurrió que un día fatal para Villena hiciera explosión un gran depósito clandestino de pólvora, ocasionando varios muertos y herid os, y la noticia trascendió. Enterado D. Acisclo del luctuoso acontecimiento, en un arranque genial organiza en el Teatro Romea de Murcia un concierto en beneficio de los familiares de las víctimas. Resultando unos ingresos netos de mil pesetas, en aquella época un fortunón, y personalmente la entrega al Alcalde de Villena en nombre de la banda de la “Misericordia” fue quizá la única voz que se levantó de fuera de Villena implorando la caridad para mitigar el dolor de los siniestrados.
El Ayuntamiento de Villena en agradecimiento le nombró hijo adoptivo. La Comparsa “Tercio de Flandes “arrecia en su porfía para contratarle para fundar una Banda Municipal, pero D. Acisclo mantuvo la negativa y vuelve a Murcia con su hijo. Transcurren algunos años cuando D. Francisco Díaz Romero estaba contratado como violín concertino en la Orquesta del Teatro Principal de Alicante que realizaba la temporada de invierno con la Compañía de Zarzuelas dirigida por D. Guillermo Cereceda, recibe una oferta fechada en Villena en la que insistieron en contratarle, su padre que ya no podía negarse, aconseja a su hijo que aceptara pero sólo unos meses, hasta surgir una nueva oportunidad, pensando en las dificultades de la organización de una Banda de Música, que no era tarea fácil.
D. Francisco Díaz arregla su situación en Murcia y en vísperas de Nochebuena, a sus 21 años se presenta en Villena, el Alcalde D. Francisco Sanchis Valdés en el Ayuntamiento le hizo entrega del nombramiento de director de la Banda Municipal con fecha 12 de diciembre de 1886. Una vez posesionado se le facilita el local y se abren las clases iniciándolas con una matrícula de 200 alumnos, así todo era agasajado y admirado, su ilusión en este menester, al que dedicó toda su vida era alentador, y ya resuelto su porvenir sus ojos se fijaron en una mujer de Villena de la que se enamoró perdidamente.
En este ambiente favorable va desenvolviéndose felizmente tomando gran cariño a la ciudad y alejada de su mente la idea de abandonarla según instrucciones que recibiera de su padre.
Pero llega el momento cumbre en que los futuros músicos tenían la adecuada preparación e hizo propuesta al Municipio para la adquisición de instrumentos. El Ayuntamiento acuerda adquirirlos por importe de 10.000 pes etas, al poco tiempo se recibe el instrumental procedente de la Casa Martín Fieres de París y casi simultáneamente un telegrama desde Murcia anunciándole que su padre estaba gravísimo.
Inmediatamente D. Francisco Díaz Romero marcha a Murcia y llega el 5 de septiembre de 1887, su padre estaba de cuerpo presente, y el mismo día la Diputación Provincial le nombra su sucesor sin el previo consentimiento, acuerdo elogiado por la prensa. Enterándose en Villena de esta circunstancia, con el pésame de rigor se recomienda que su aceptación al cargo de director de la “Banda de la Misericordia” traería consecuencias políticas como sería el fracaso en la creación de su propia Banda, y para hacerle desistir aumentan el sueldo a 2750 pesetas más el diez por ciento de los beneficios por contratas. En Murcia tenía asignado su sueldo por equivalencia a 1500 pesetas y el 25 por ciento en contratares importantísimo por 10 años.
Significaba la proposición de Villena un gran esfuerzo económico en prueba de cariño a su persona y en reconocimiento a su labor D. Francisco luchaba entre la disyuntiva de continuar la obra de su progenitor en contraposición a la prueba de afecto y cariño del Municipio de Villena y debía responder.
Consulta el caso con sus amigos más entrañables y familiares que le aconsejan y le dicen que hecha y acreditada la “Banda de la Misericordia” con anchísimo campo debía rechazar la oferta, todos se pronunciaron en que rechazara, y su proposición era de quedarse en Murcia, o ir a encerrarse en un pueblo por el que, no obstante, sintiera tal afecto. Se le hizo la propuesta que de quedarse en Murcia se le gestionaría la concesión de la Cruz de Isabel la Católica y D. Francisco vaciló y anduvo pensando hasta que al fin con el consiguiente disgusto de familiares y amigos no lo pensó más y anteponiendo el influjo del corazón vuelve a Villena en donde se le recibe en olor de multitudes.
1890 Orquesta Municipal de Villena
Digida por su maestro fundador Don Francisco Díaz Romero
La Banda Municipal de Villena progresaba día a día y su repertorio era muy rico. Consigue triunfar, en buena lid, a las doce bandas que concurrieron en la fiesta de septiembre, celebrada en Alcoy. Certamen que tuvo lugar en los días 21 y 22 de abril de 1893. En Valencia, los días 1 y 2 de agosto siguientes. El 23 de diciembre, con lisonjero éxito, se estrena en el Teatro Chapí “La muerte de un héroe”, de Aquilino Juan Ocaña, con música de Díaz Romero.
Ocurrió que los políticos de aquel entonces, con rarísimas excepciones, entre republican os y carlistas, que habían estado encarcelados o perseguidos por conspiraciones, o carlistas que se habían batido en la facción a las órdenes de don Carlos, que se disfrazaban, cómodamente, para usufructuar el poder. Unos y otros deseaban que la música fuese suya y empezaron los odios personales. Don Francisco quería estar al margen y molestaba su neutralidad. En cierta ocasión, y para que le repudias en los republicanos, se inventa una patraña: la de que su padre había sido músico mayor de la Guardia Real de don Carlos durante la Guerra Civil, y se rechaza esta insinuación, pero algunos republicanos creyeron tal impostura, y siendo partidarios de la teoría que tanto combatió Castelar, de que las culpas de los padres no deben pagarlas sus hijos, le llegaron, incluso, a tener odio. Otros republicanos que no creyeron le regalaron una corona de laurel y oro con la expresiva dedicatoria “Gloria al arte”, “Los republicanos de Villena al maestro don Francisco Díaz Romero”. Tales eran las leyendas que llevaban las cintas, con los colores republicanos, que le regalaron.
Este cúmulo de contrariedades no pudo aguantar don Francisco; sus enemigos iban en aumento, hasta que se le hacía la vida imposible. Entonces recordaba a su padre y presente su consejo, hasta que recibe una carta del alcalde don Francisco Yáñez exigiéndole su renuncia.
Tanta ingratitud no podía resistirla, y con fecha 15 de enero de 1892 acepta la presentación de su renuncia, consecuencia de lo cual el propio Ayuntamiento decide disolver la Banda. Esta Banda se sostuvo durante tres años, y a principios de 1896, con 30 años, salió de Villena para vivir entre los aguileños.
Muerte ya su esposa doña Consuelo Faulí del parto sobrevenido por dar a luz a su hija Isabel, volvió a contraer matrimonio con doña Julia Jiménez Gris.
Decía don Francisco: “Cuántos perjuicios a mis hijos y a mí nos trajo Villena en pago de haberla honrado con mi trabajo y dotado de músicos, que no había, aunque es la cuna del inmortal maestro Chapí”.
EL CÁLIDO HOMENAJE QUE DOS PUEBLOS HAN RENDIDO A LA MAGNÍFICA LABOR DE  D. FRANCISCO DÍAZ ROMERO
Banda Municipal de Águilas 1930
En la primavera del año 1929 tributó la ciudad de Villena a D. Francisco Díaz Romero un cariñoso testimonio de simpatía y de respeto. En aquel pueblo generoso anduvo nuestro maestro los primeros pasos de su fecundo magisterio, y al cabo de treinta y tantos años de ausencia, sus viejos discípulos quisieron ofrecerle una muestra de su imborrable gratitud. Aquel homenaje, íntimo y sencillo en el propósito de sus iniciadores, trascendió a la generalidad del pueblo villenense, que disfruta el resultado de una labor que la mayor parte no presenciaron, y el homenaje se hizo popular. El maestro dirigió allí, en un acto público, la Banda de música compuesta por los que él llamaba sus nietos espirituales. Todo el pueblo, en fin, hizo indudable y justa manifestación de entusiasmo por la obra del antiguo director y fundador de su Banda.
Y en un periódico de Villena, al reseñar actos que entonces se celebraron, surgió la idea de pedir al Gobierno la Medalla del Trabajo.
La iniciativa de aquel periódico halló eco fervoroso en el ambiente de la ciudad de Villena y pronto se llenaron de firmas los pliegos del escrito de petición. Mas al mismo tiempo en Águilas, donde se conoció rápidamente aquella iniciativa, se realizaba con actividad una cuestión análoga. Y ambos escritos, con intervención, reducida exclusivamente a las exigencias de trámite, del Ayuntamiento de Águilas, llegaron a las manos del ministro respectivo. Pocos meses después, en abril, el ministro del Trabajo dictó una Real orden satisfaciendo el deseo, clamorosamente expresado, de dos pueblos cultos y sensibles.
LA ADHESIÓN DE VILLENA
Antes de recibirse la adhesión de Villena ya se habían alterado los propósitos iniciales. En primer término, los músicos de nuestra Banda Municipal tuvieron el gesto simpático, como prueba de cariñoso respeto a su director, de adquirir ellos solos la medalla; y en segundo lugar las sociedades aguileñas, con el fondo social, costearon el diploma. De modo que la suscripción pública proyectada había perdido la razón de existir.
En este momento, cuando ya casi estaba realizado el programa de los iniciadores, surge la adhesión de Villena. Pero no una adhesión protocolaria, una adhesión cordial a costa de todos los esfuerzos y de todos los sacrificios. Las primeras noticias parecieron increíbles; desde el primer instante las cartas de Villena anunciaban que vendría la Banda Municipal completa y una nutrida representación en nombre de la ciudad en total, setenta personas. Tenía que ser que el luminoso pueblo alicantino, luminoso por la claridad de su cielo, y luminoso por la virtud, luminar, de sus habitantes, para que la empresa, singular empresa de voluntad y de corazón, de voluntad prodigiosa para realizarla, de corazón exquisito para sentirla, pudieran verse triunfante. Y la empresa triunfó. Los anuncios primeros se confirmaron después cuando fue preciso. La adhesión de Villena fue una lección de cultura, de sensibilidad y de voluntad espléndida y generosa.
LAS COMISIONES
De Villena llegaron dos comisiones. Una comisión del Ayuntamiento formada por D. Juan Vergara Carpena, D. Manuel Ritas Velasco y D. Juan Bellod Iranzo, y una comisión popular formada por D. José Hernández, D. Antonio Molina, D. Francisco Molina, D. Francisco Domenech, D. Pedro Mejías, D. Manuel Zapater, D. José Abellán, D. Cirilo Azorín, D. Jerónimo Menor, D. Joaquín Navarro, D. Vicente Galbis, D. Francisco Lorente, D. Francisco Hernández y D. Juan Sauco, además de algunos familiares de los músicos.
LA IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA
El domingo 13 de junio de 1930 a las once y media de la mañana, tuvo lugar la imposición de la Medalla del Trabajo. En la plaza de la Constitución y a la puerta de la Casa-Ayuntamiento, se había constituido una tribuna sobre la cual se situaron todas las comisiones. El acto fue sencillo y conmovedor. Cuando llegaron las Bandas se situaron dando frente a la tribuna, y al mismo tiempo que el alcalde imponía la insignia del Trabajo sobre el pecho del maestro, las tres Bandas a un tiempo dirigidas por el músico mayor del regimiento de Córdoba ejecutaron un pasodoble, “El Principiante”, original de D. Acisclo Díaz, padre de D. Francisco.
Es interesante subrayar que con este pasodoble inauguró D. Acisclo la Banda de la Misericordia de Murcia, y luego inauguró don Francisco la Banda Municipal de Villena y este mismo inauguró la Banda municipal de Águilas, y por último D. Francisco Bravo inauguró la Banda Municipal de Villena en 1922.
Después desfilaron las bandas por delante de la tribuna. El desfile fue de gran brillantez y lucimiento.
75 AÑOS DESPUÉS
Año 2005. La Banda Municipal de Villena 
frente a la sede del Patronato Musical Aguileño Francisco Díaz Romero
Y los días 9 y 10 de Julio de 2005, 75 años después que la Banda Municipal de Villena estuvo presente en el Homenaje a Francisco Díaz Romero, la agrupación musical villenense se desplazó a Águilas para participar en el XXIII Festival de Bandas de Música “Ciudad de Águilas”. Ciento veinte personas componían la expedición entre músicos y acompañantes, junto con el concejal del M.I. Ayuntamiento de Villena Andrés Martínez. Este festival estuvo organizado por el Patronato Musical Aguileño “Francisco Díaz Romero”, en este festival participaron la Banda Municipal de Villena, Banda de Música “Euterpe” de Santomera y la Banda del Patronato “Francisco Díaz Romero”.
Durante nuestra estancia en Águilas estuvimos muy bien atendidos por los componentes del Patronato Aguileño, en el transcurso del Festival que se realizó en la Playa de la Colonia se le colocó un corbatín a nuestra band era y recibieron sendos regalos nuestro director Pedro Ángel López y el Ayuntamiento de Villena, que fue recogido por el concejal Andrés Martínez.
Extraído de la Revista Villena de 2005

25 feb 2025

1955/2005 1956 MOROS BEREBÉRES

1956 MOROS BEREBÉRES
Finalizaba el año 1955, cuando, como un eco lejano todavía parecía que oíamos el fuerte estampido de los arcabuces haciendo la Entrada de Nuevos Capitanes y Alféreces para las próximas Fiestas.
Entonces, cuándo aún queda el regustillo de las Fiestas pasadas, cuando aún se comentan los pormenores habidos en la comida de Hermandad, fue cuando un grupo de jóvenes "maduros" deciden salir en Fiestas. Resucitando una antigua y bonita Comparsa, la de CABALLEROS DE FLANDES, que había dejado de salir hacía aproximadamente unos 23 años.
En primer lugar el día 23 de octubre de 1955 se formó la Comisión Organizadora, compuesta por Francisco Abellán Valdés, Tomás Navarro Jiménez, Balduino Cerdán Poveda, Rafael Ribera Ortín, José Clement Játiva, Alfonso Estevan Ballester, Miguel Hernández Ferri y algún colaborador más.
Año 1956. 
Teatro Chapí, desfilando en la Zarzuela titulada Moros y Cristianos.
Ofrenda, 1956. - Presidente: Francisco Abellán Valdés, Madrina: Maruja Luna acompañados por Miguel Hernández Ferri, Alfonso Estevan y otros.
Esta comisión provisional captó socios para la Comparsa, tanto para salir, como protectores, cobrándose los primeros recibos, precisamente como Comparsa de Caballeros de Flandes. Pasó el tiempo con los preparativos y llegó la hora de dar forma oficial a las ilusiones puestas, solicitando consejos y orientaciones. Era la época en la que las Fiestas de Villena sufrían una gran transformación de organización para un mayor realce de las mismas y se hizo ver con ciertas razones, que la pretendida Comparsa Caballeros de Flandes no encajaba dentro de los tiempos que se conmemoran en nuestras Fiestas, era un anacronismo que se comprendió perfectamente.
¿Quién frenaba la ilusión de estos valientes futuros festeros?.
Nuevamente a la carga y ya con contactos con la Comisión Municipal de Fiestas, se orientó a la formación de una Comparsa de -Moros- para igualar ambos bandos, pues en aquel entonces, los Cristianos contaban con siete Comparsas mientras que los Moros solo seis.
Entrada, 1956 - Cabo: Alfonso Estevan Ballester "Escucha"
Siguieron las reuniones y la decisión unánime fue crear la Comparsa de Moros Bereberes, quizá un poco a lo loco, pues había que traer trajes, bandera, armamentos, carroza, etc. Y el tiempo corría a grandes pasos. Quizá por ello, se eligió un boceto del traje sin estudio, que luego en la realidad no fue del agrado del público.
El día 22 de enero de 1956, en un local de la calle San José n° 7, se celebró la primera Junta General para nombrar Directiva de la Comparsa que relevara a la Comisión provisional y organizadora que había dirigido desde la fecha de su formación, la Junta estuvo compuesta por 70 asistentes, socios efectivos y protectores, que fueron los pioneros de esta Comparsa.
El primer Presidente fue D. Francisco Abellán Valdés, que ya había presidido la anterior Comisión provisional. Festero cien por cien, hombre ideal, por contar con más experiencia festera; antiguo miembro de la Comparsa Caballeros de Flandes y un gran entusiasta de las Fiestas de Villena. Más tarde fue nombrado primer Presidente de Honor. También fueron elegidos los miembros de su Junta Directiva que quedó de la siguiente forma:
Presidente.- D. Francisco Abellán Valdés,
Vicepresidente.- D. Balduino Cerdán Poveda,
Secretario.- D. Miguel Hernández Ferri
Tesorero.- D. Tomás Navarro Jiménez "El Gato"
Como Vocales quedaron el resto de los miembros de la comisión provisional, que fueron:
Vocales.- D. Rafael Ribera Ortín
D. José Clement Játiva
D. Alfonso Esteban Ballester
La primera cuota establecida, fue la de cinco pesetas mensuales para todos los socios, independiente de esta cuota, estaba la de los efectivos que tendrían la obligación de la manutención y alojamiento de un músico de la Banda que se contratase, esta obligación podía ser, bien pagando lo que costara la pensión, o bien hospedándolo en su domicilio, el socio que quisiera salir de festero tendría que pagar aparte de lo mencionado la cantidad de diez pesetas más semanales para la confección del traje de la Comparsa. Esta Directiva, empezó a trabajar con las cuotas, contratación de Banda de Música, atuendo de la Comparsa, etc.
Nuestra primera bandera, fue diseñada por Joaquín Sánchez Pardo "Joaquín el practicante" y realizada por Da María Beltrán Molla. El mástil fue donado a petición de Miguel Hernández Ferri, por D. Julio Ibern Verdaguer accionista del Chicharra. Este mástil, realizado en los talleres del Chicharra, fue portador de la bandera de los Marineros del Chicharra, comparsa genuinamente villenera, aunque para adaptarlo a una Comparsa mora hubo que sustituir el terminal del mismo por una estrella de 5 puntas con una media luna, que fue el emblema de la Comparsa en su primera etapa, terminal realizado así mismo en los talleres del Chicharra por D. Miguel Ibern Parcerisas.
El 19 de Agosto de 1956, fue bendecida en misa Mayor, celebrada en la Parroquia de Santiago por el Rvdo. párroco D. Juan Mañas Gómez, actuando de Madrina la señorita W. Elia María García-Galbis García.
Fiestas, 1956 - Ezequiel Tomás, Perico Conejero, Bernardo Carpena, Matías Carpena y Balduino Cerdán.
Extraído del libro del 50 aniversario Bereberes 2005

5 feb 2025

VILLENA LA HUERTA. ANDAR POR EL ATO VINALOPÓ

Producciones Ferquiam... presenta... Villena La Huerta. Andar por el Alto Vinalopó. Para los amantes de la naturaleza Andar por el Alto Vinalopó ruta de La Huerta de Villena. Villena 2005. Música original... Toni Molina.

26 nov 2024

2005 EL BANDO MARROQUÍ A SU SOCIO DE HONOR, ALFREDO ROJAS NAVARRO.

Ocasiones en la vida hay mu­chas si se saben aprovechar. Y como esta es una de las destacadas, les propongo a todos los lectores, villeneros, festeros, civiles o marruecos, unas sencillas líneas que quiero que sean en la forma pero no en el fondo, para conocer un poco más detalladamente al socio de la Comparsa del "Bando Marro­quí" llamado Alfredo Rojas Navarro.
Los primeros recuerdos que yo tengo de Alfredo son de 1980. Y lo recuerdo perfecta­mente porque él fue quién pensó, escribió, debatió y defendió el Reglamento de Régi­men Interior de la Comparsa del año 1980. De otra cosa quizás no, pero de Reglamen­tos Internos... algo sé. Allí estaba en el Salón superior de la Comparsa, un Reglamento legal que algunos no acababan de enten­der y que él defendía con razones y argu­mentos. Defendiendo lo suyo como el que está seguro de lo que tiene y debe defen­der. También empezó a coincidir que por aquellos años, de vez en cuando estaba en el “Negresco" los domingos por la tarde con mi abuelo Jerónimo Lázaro "El Cano", Fran­cisco Menor, Joaquín Marco y la "vieja guar­dia" de la Comparsa. Y allí me lo presentó mi abuelo.
Desde 1980 y hasta una semana antes de su partida, he tenido contacto con Alfredo de forma regular para hablar de asuntos fes­teros varios, casi siempre relacionados con los Marruecos. No habiendo vestido nunca el traje de arrastrao, Alfredo ha hecho mucho más que muchos Marruecos (de postín que diría mi abuelo) por su comparsa. Por ejem­plo, el Reglamento de 1980 entero. Siempre me resultó curioso que después de cada colaboración con la Comparsa me dijera que era "un Marrueco de 2ª" ¡cómo serían los de primera! En el 2003, el Bando Marroquí aprobó su nuevo Reglamento de Régimen Interior y cuando un servidor lo tuvo acaba­do, el primero que lo vio antes que el Presi­dente de la Comparsa, fue Alfredo. Y Alfredo tenía que ser el primero en verlo porque aparte de que fue el creador del de 1980 (Reglamento que el nuevo venía a sustituir) desde mi punto de vista y como socio de la Comparsa, él era el primero que tenía que verlo por una deferencia clara a su persona. Por cierto que las 6 ó 7 puntualizaciones o correcciones que realizó, están incluidos en el nuevo Reglamento. Su hija Mari Cruz tam­bién fue madrina Infantil de la Comparsa.Vamos con las colaboraciones con la Comparsa y que la mayoría de los festeros, arrastraos incluidos, desconocen. Podríamos empezar con todo lo relacionado con los marruecos de los años 70: conferencias, ecuador, fiestas, Revista del Centenario, tex­tos para la publicidad y propaganda de la discoteca... Y a nivel personal, de lo que yo he tratado directamente con él, recuerdo que en 1994 me propuse hacer un Museo en los Marruecos y fui a su casa a presentarle la propuesta: nos fuimos a los Marruecos varias veces, miró la habitación, me propuso sus ideas... Porque si hay algo que Alfredo tenía y que siempre me maravilló, era su predispo­sición absoluto a todos los que acudieran a pedirle ayuda, consejo o colaboración. Siempre decía que "SÍ" a cuantos proyectos festeros (culturales, municipales, etc.) se le propusieron. A nuestro Museo volvió en cinco o seis ocasiones, en una de ellos con María, su mujer. Y en el 2003 los Marruecos volvimos a recuperar la Revista Interna ahora llamado "Los Arrastraos". La primera colaboración que pedí fue la suya, el primer "Sí" el suyo y sin condiciones. Este año tam­bién estrenamos "Libro de Visitas" aunque la dedicatoria que me prometió no podrá ser.. aunque la hoja se la guardo aunque sea en blanco. Sobre mis investigaciones en el "Día 4", revistas de otras poblaciones o Conferen­cias para la Universidad de Alicante, pues normalmente también era él quien primero las veía. Y yo lo hacía sin tener que hacerlo y en reconocimiento a lo mucho que hizo por los Marruecos.
Una semana antes de su partida quedé con él en su casa. Llamé al telefonillo y María, su mujer, me abrió la puerta. Al llegar a la entrada, como siempre, me dio la mano y me dijo "Sr. Arnedo, buenos días". No era un buen día para hablar de asuntos festeros en su coso, porque había dos ope­rarios haciendo su trabajo de obra. Le dije que si tenía obras volvía otro día, pero... ¡hasta ahí podíamos llegar! Acto seguido me puse a contarle en la salita el proyecto que llevábamos entre manos: la nueva Junta Central. Antonio Martínez, nuevo Presidente de la misma, estaba perfectamente al corriente. Una vez más, ante nuevos proyec­tos festeros y como devolución a las defe­rencias que siempre hizo a la Comparsa, me gustaba hacerlo copartícipe de los mismos. Y como siempre, después de iniciado la conversación me decía: "Yo hago lo que quieras, pero me tienes que hablar de tú". Y empezaba a hablarle de "tú" hasta que al poco lo olvidaba y pasaba de nuevo al "usted". Le expliqué que habíamos creado un nuevo puesto en la Junta Central deno­minado "Coordinador del Día 4", separado del Cronista. De igual forma le expliqué cuá­les iban a ser sus funciones (el Día 4 bimen­sual y Especial), así como de la "A" a la "Z", los nuevos nombres, cargos y proyectos que iban a entrar en la nuevo Junta Central, si resultaban elegidos. Entre todo lo que me contó de la Junta Central, he de destacar la filosofía de la Junta Central fundacional: un foro donde las Comparsas pudieran hablar entre ellas y solucionar sus problemas. Esa es la filosofía que va a guiar a la Junta Central de Antonio Martínez: un foro de trabajo, debate y cultura festera.
Poco antes de salir por la puerta le pre­gunté si en su época no había tenido pro­blemas con algunos festeros. Me dijo que sí, que eso siempre pasaba pero que nos fijára­mos una idea para trabajar y que la hiciéra­mos. Me recordó que cuando él era Presi­dente se prohibieron tirar baratijas en la Entrada y algunos decían que era para que vendiera más confetis en la Imprenta del Paseo. Cuando me marchaba de su casa, sus últimos palabras fueron, más o menos: "Dile a Toni (el nuevo Presidente de la Junta Central) que estoy a su disposición. No puedo ir a las juntas pero para cualquier colaboración que necesitéis, ya sabes mi teléfono". La Junta Central era su obra y al Padre siempre le gusta colaborar y ver cre­cer sana a su hija.
El día 15 de agosto de 2005, a propuesta de Manuel Díaz Sánchez y con el refrendo de la general de la Comparsa, el Socio Alfredo Rojas Navarro será distinguido por los muchos méritos contraídos, SOCIO DE HONOR DE SU COMPARSA DEL BANDO MARROQUÍ.Antes de acabar, me gustaría hacerles una pequeña confidencia para que cada vez que posen por donde les voy o indicar, se acuerden de Alfredo. En la calle Blasco, a media altura, los Marruecos pusimos en el año 1994 una placa en la casa donde se fundó la Comparsa en 1866. El texto lo hice yo pero al ser una cosa que perduraría en el tiempo, por si acaso, se lo llevé a Alfredo para que lo viera. Entre otras cosas, en lo placa pone: "ESTA PLACA SE FIJO...". Alfredo leyó el texto y le pareció correcto, pero me preguntó que qué me parecía si en lugar de poner "Esta placa se CLAVÓ..." pusiéramos "ESTA PLACA SE FIJO...". Y "FIJO" se puso.
Alfredo Rojos Navarro y sin ánimo de so­brecargar la lista, siempre destacará por su responsabilidad ciudadana, cultura, villene­rismo, capacidad de diálogo, exquisita humildad y prudencia, amigo de todos, sen­timiento festero, músico, hombre de consen­so... Y sobre todo por atesorar un "don" que hoy escasea: HONOR. Porque el verdadero HONOR es EL HABER VIVIDO UNA VIDA ENTE­RA CON HONRADEZ.
JOSÉ VICENTE ARNEDO LÁZARO y 758 arrastraos
Cronista e Investigador Histórico-Museo del Bando Marroquí
REVISTA... DIA 4 QUE FUERA 2005

17 nov 2024

2005 PRIMER PREMIO GACHAMIGA "ESTUDIANTES"

La comparsa de Estudiantes gana el concurso de gachamiga del Ecuador Festero 2005 en las Virtudes. 
Los artífices... José Mª Hernández Azorín y Carlos Ferreiro Brotons.
Con la madrina... Mª Pilar Ubeda Bravo 
 Enhorabuena
 El proceso...
 "Peña Quevedo"











Fotos cedidas por... Carlos Ferreiro Brotons
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