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6 jun 2026

1590 TORRE DEL OREJÓN

Torre del Reloj, Torre del Orejón o Torre de la Villa
Arquitectura civil. Moderna
En 1590 aparece ya no nombrada en las Actas Municipales.Se derriba en 1888.
El 22 de diciembre de 1590 aparece en las Actas Municipales nombrado el Reloj Público. En estas Actas se dice que Vi­cente Maestre, administrador del Reloj Público pide una soga para el reloj. En el Acta Municipal de fecha 25 de di­ciembre de 1595 se manda arreglar el reloj. El título de Casa del Reloj aparece por primera vez en las Actas Municipales de 16 de enero de 1620. En el siglo XIII se empiezan a instalar relojes públicos en las torres más altas de las ciudades, pero no es hasta finales del siglo XIV cuando en España se generaliza la insta­lación de los relojes de torre. Se puede suponer su construcción hacia principios del siglo XVI. Sería la única torre con reloj en la ciudad hasta el XIX, ya que cuando en 1873 los vecinos de la torre comienzan a pedir su derribo por las malas condi­ciones en las que se encuentra, aceptándose en 1887 abrir expediente de ruina, se intenta mantenerla en pie hasta cons­truir otra, pero en 1888 se desestimo di­cha construcción y se establece que se coloque un reloj en Santa María y otro en Santiago, para sustituir al que iba a desaparecer. El 22 de julio de 1888 es aprobado el derribo, siendo derruida ese mismo año.
Siguiendo la información ofrecida por Alicia García en el libro titulado Los Relojes Torre, se puede pensar que esta torre hubiera sido construida hacia finales del siglo XV o durante el XVI, como lugar donde colocar el único reloj propiedad del municipio y que haría saber a la po­blación las horas a través del sonido de una campana.
Se llamó Torre del Reloj o Torre de la Vi­lla hasta 1712 en que se colocó en la primera planta un autómata, que consis­tía en una caricaturesca cara redonda y sonriente que poseía dos grandes orejas; a partir de ahí fue llamada "Torre del Orejón". Esta cara fue realizada por el carpintero Francisco López, y aparecía cuando las campanadas marcaban las horas.
Esta torre, que seguramente fue de mam­postería y cuya base costó demoler, fue reparada varias veces a lo largo de su larga vida, según consta en las Actos Municipales del Ayuntamiento de Villena.

Era una edificación sencilla, compuesta por tres cuerpos. Su planta era cua­drada, de 4 m2 de base, 20 m de altura. Su estilo, según Gaspar Archent, era plateresco: "El estilo plateresco / es­tampó en ella su marca / y muy airosos balcones / se abrían en sus cuatro ca­ras... ". En su primer cuerpo se encon­traba una pequeña puerta por la que se accedía a las escaleras que subían hasta los balcones. Rematada por una cúpula recubierta de tejas y coronada por una veleta, la torre albergaba en su primer cuerpo al autómata, en su segundo cuerpo el reloj y en el tercero las campanas, entre las que se encontraría la campanica, y que según se anota en las Actas Municipales de fecha 20 de abril de 1888, se encontraba allí desde tiempo inmemorial, empleándose para anunciar la venida de la Virgen a sus fiestas.
TESTIMONINOS GRÁFICOS:
Alonso Gotor, F.: Revista “Villena” 1998. (R.M.ªLL.R)
BIBLIOGRAFÍA:
Actas Municipales del Ayuntamiento de Villena, Archent (1970: 34-35), González Pomato (1995: 186), Prats (1973), Villena 1900 (1997: 28)

Fuente: Monumentos Desaparecidos Comunidad Valenciana

4 ene 2026

500 AÑOS DE LA LLEGADA DE LOS AGUSTINOS A VILLENA (1526-2026). APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES (1474)

500 AÑOS DE LA LLEGADA DE LOS AGUSTINOS A VILLENA (1526-2026). APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LAS VIRTUDES (1474)
Es de todos conocido que según la tradición, Ntra. Sra. María de las Virtudes aparece en el año de gracia de 1474. Mucho se ha escrito de como se produjo la elección de Patrona, de como es su leyenda y de como fue la construcción de su primigenia ermita. Todo ello tras la aparición de una mortal epidemia de peste en nuestra ciudad y como consecuencia del éxodo masivo de la población hasta la Fuente del Chopo. Comenta Máximo García Luján en el libro “Historia del Santuario de Ntra. Sra. María de las Virtudes”…
“Por los años de mil cuatrocientos setenta y cuatro, padecían los ciudadanos de Villena (entonces Villa) un contagio tan terrible que no cabe en humano juicio ponderarlo. Creció de tal manera que raro era el que no se quejaba, y rara era la hora en que muchos no morían. Y considerando que estaban infeccionadas las paredes de las casas y la ciudad, determinaron salir al campo”.
Y la población, huyendo de tan letal enfermedad, llegó a la Fuente del Chopo, lugar donde emanaban aguas abundantes y cristalinas. Ya lo dice la coplilla escrita por Gaspar Archent siglos después, quien fuera canónigo de las Catedrales de Orihuela y Valencia en su Romancero Villenense editado en 1927... “La fuente del Chopo, fuente es de consuelo, sus aguas bendice la reina del cielo”.
A raíz de la aparición de la Virgen, la ciudad acometió la construcción de una ermita rústica, primitiva y pequeña. Allí fue donde estuvo ubicada la Sagrada Imagen, nombrada Patrona de Villena, Abogada contra la peste y siglos más tarde, Alcaldesa perpetua de la ciudad.
 La Fuente del chopo, fuente es de consuelo, 
sus aguas bendice la reina del cielo.

CUIDADO A CARGO DE ERMITAÑOS (1474-1526)
Una vez finalizada la terrible enfermedad, la diezmada población vuelve a su ciudad, dejando a la reciente proclamada Patrona en la pedanía, siendo cuidada por un ermitaño. Así estuvo bastantes años. Solamente se conoce de la etapa inicial de ermitaños al burgalés Juan de Hortunda, quien 48 años después de la aparición de la Virgen, el 15 de mayo de 1522, realizo el primer inventario del Santuario. Consta que durante un breve periodo de tiempo fueron cambiando los eremitas. Lamentablemente, no consta en documentos municipales los nombres de los diferentes ermitaños que fueron los encargados de cuidar por orden del concejo el culto a la Sagrada Imagen y la primitiva iglesia. Como curiosidad diremos que era la autoridad civil y no la religiosa, quien tenía la potestad de nombrar a estas personas, y así consta textualmente en documentos de época, ya que era el Ayuntamiento quien poseía el patronazgo del Santuario merced a una Ejecutoria legalmente establecida.
Como decíamos anteriormente, no consta un listado de ermitaños que cuidaron esa ermita en su inicio, pero lo que sí que consta en el archivo municipal villenense, es un manuscrito de 154 folios, escrito por el Padre agustino Fray Matheo García, que era prior de Santuario en 1722 y que contiene un Protocolo y Libro de Hacienda, relativo a los documentos fundacionales posteriores de un convento o monasterio. Esto se debió fundamentalmente a que, pasados unos años, la devoción popular hacia la Patrona de Villena se incrementó de tal manera, que el consistorio se vio obligado a dar nuevos pasos, para proteger y expandir la devoción hacia Ntra. Sra. María de las Virtudes.
Primera página del Libro de Protocolo 
y libro de Hacienda de Fray Matheo García

ELECCIÓN Y LLEGADA DE LOS AGUSTINOS (1526)
El Ayuntamiento se puso a trabajar en este asunto y barajó la posibilidad de preservar el culto a la Sagrada Imagen mediante la intervención de alguna orden religiosa que fuera la encargada de llevar a cabo esta labor. En 1526 las órdenes mendicantes más importantes ligadas a la Iglesia eran cuatro, la orden de San Agustín quien creo su primer monasterio en el año 388, para forjarse después de manera oficial en 1243. Los Dominicos, fundada por Santo Domingo de Guzmán en 1206, los Franciscanos, erigida en 1208 por S. Francisco de Asís en 1208, y por último, los hermanos de San Juan de Dios, con su fundación oficial en 1572. 
La explicación de la fundación del convento y la elección de una orden que fuera la encargada de proteger y extender la devoción hacia la Virgen de las Virtudes, viene descrita precisamente en ese manuscrito encontrado en el archivo municipal y que nombrábamos con anterioridad escrito por Fray Matheo García…
“Porque reconocieron los de Villena no ser razón que una señora tan milagrosa estuviese tan poco asistida y con tan solo un Ermitaño; y así, de común consentimiento, determinaron se hiciese un Convento de las cuatro Órdenes mendicantes y que éste fuese el que María santísima gustase. Esta suerte le tocó a la familia y Religión sagrada de mi gran Padre san Agustín; y al instante avisaron los de Villena al Padre Prior del Convento de Murcia, que lo era el Padre Fray Guillermo de San Juan. Y habiendo venido a Villena y dado a todos las gracias, se vinieron con él a la ermita y le hicieron donación de ella y de todo lo que poseía. Y, habiendo tomado la posesión según y conforme a derecho, se otorgaron así la escritura de donación, como la de posesión. La de donación la otorgaron por sí, y en nombre de toda la villa, los muy honrados señores: Nicolás de Mellinas y Juan Ruiz, alcaldes; Rodrigo Rodríguez, Francisco Puche y Andrés Pardinas, regidores; Juan Martínez de Olivencia y Jufre Gandía, jurados. Y todo pasó ante los testigos que menciona dicha escritura, que fue otorgada por ante Juan Martínez de Mergelina, escribano de sus Majestades, público, y del Concejo de dicha Villa, en veinte días del mes de Diciembre de mil quinientos veintiséis”
Los Agustinos tomaron posesión del Santuario el 20 de diciembre de 1526 y un día después les fue otorgada la escritura de posesión por parte del concejo. A partir de ahí, comenzaron a extender la de devoción a la Virgen de las Virtudes por el marquesado de Villena, pueblos limítrofes, región de Murcia y Valencia. Un Convento agustino que pasó a ser referente en el levante español y que vivió su etapa de mayor esplendor.
Historias agustinianas de Ottaviano Nelli. 
Situado en la Iglesia de San Agustín de Gubbio (Italia)

DESPEDIDA DE LOS AGUSTINOS (1835)
A partir de ahí y hasta 1835, con la aplicación de la ley conocida como la desamortización de Mendizábal, los agustinos permanecieron en el Santuario. Trescientos nueve años de estancia en el Santuario. Durante ese periodo de tiempo muchas fueron las vivencias acaecidas y demasiadas las vicisitudes que coexistieron durante ese intervalo temporal, pleitos con el Ayuntamiento, enfrentamientos personales entre frailes de la orden con regidores del concejo, conflictos entre Santuario y Consistorio con disparidad de opiniones, aunque también disfrutaron de grandes etapas para el entendimiento.
 Fotografía del Santuario fechada en 1910.
La Ley de extinción de Monasterios y Conventos del 25 de julio de 1835, mandaba que todas comunidades religiosas con menos de doce religiosos debían desalojar sus conventos y el Estado incautaba sus bienes. El convento de Ntra. Sra. María de las Virtudes se encontraba entre ellos, puesto que solo contaba con cinco religiosos. Máximo García Luján describe la reacción del Ayuntamiento ante la solicitud del Administrador de Rentas estatal a la hora de hacerse cargo de las propiedades relativas al convento…
El Ayuntamiento queda enterado y tan pronto como esta Corporación se enteró del Real Decreto de supresión en el Boletín Oficial de la Provincia de fecha 25 de Julio, n.° 65, acordó el cumplimiento de todas sus partes; más como el Ayuntamiento es y ha sido desde el año 1544, si no recuerda mal, Patrono indubitado del Santuario de Nuestra Patrona María Santísima de las Virtudes y este mismo es el que llaman Convento de Agustinos, porque los religiosos de esta Orden han cuidado del culto y esplendor de la Santa Imagen en virtud de un Concordato, dispuso que su Corregidor, con dos regidores, pasasen el lunes próximo a practicar el Inventario y el Ayuntamiento se hará depositario en forma de los bienes raíces, efectos y demás papeles correspondientes al mismo
Santuario.
Es por ello que, en el consistorio, el 22 de agosto de 1835, se acuerda lo siguiente…
… estando comprendido en dicha Real Orden el Convento de San Agustín, extramuros de esta ciudad, ubicado en el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes, Patrona de esta ciudad, del cual es Patrono esta ciudad, el cual visto con el respeto de su veneración, acordó su puntual cumplimiento, a cuyo efecto mandaron que se le inteligencie al Padre Prior y Comunidad de dicho Convento diciéndoles de cómo queda extinguido y que a la mayor brevedad pasará una Comisión de este Ayuntamiento a hacer el Inventario de todos los efectos, alhajas y demás que corresponde al mismo, con arreglo a dicho Real Decreto y para que el Santuario no quede abandonado y se cuide él y de su culto y esplendor, propuso el señor Corregidor que se nombren uno o dos Capellanes para el fin indicado.
Más tarde escribiría el mismo Máximo García Lujan…
“con una simple y llana Ley, los Agustinos eran expulsados del Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes, cuya Orden había permanecido en él trescientos nueve años, tres siglos largos, cuidando del culto de la Virgen, extendiendo su devoción por todo el Marquesado de Villena, gran parte del Reino de Valencia y otros distintos lugares, proclamando el nombre de Villena por toda la nación y convirtiendo el Santuario en un potente faro de cultura, del saber y de espiritualidad, en resumen escribiendo con letras de oro maravillosos capítulos de la Historia de Villena”.
La última navidad que pasaron los agustinos en el Santuario fue en 1834, siendo su Prior Fray Pedro García, un religioso jubilado, último eslabón de insignes sacerdotes, teólogos y humanistas que tuvo el convento en los tres siglos de su estancia en Villena. Como anécdota, podemos destacar el último de los apuntes del libro de la contabilidad del Santuario, escrito el 8 de agosto de 1835, y donde consta lo siguiente a modo de inventario…
“Garbanzos en esta semana 4 reales, 28 libras de carne, 29 reales a la cocina, al mandadero 85 reales, por la limpieza de Refectorio y Sacristía 4 reales y al Procurador por la cobranza 4 reales”.
Escudo de la orden Agustina situado 
en el Camarín de la Virgen de las Virtudes.
Ante la inminente aplicación de la ley y su desalojo, desde el ayuntamiento fueron designadas dos personas y un escribano para que fueran al Santuario a realizar el traspaso de competencias. Los religiosos entregaron al Presbítero D. Miguel Mellinas, los vasos sagrados, ornamentos, y todo aquello… “correspondiente al culto de Dios y a Nuestra Patrona”.
Esto era preciso, ya que el convento no podía estar cerrado, primero por ser la única habitación de Nuestra Señora, y porque según la tradición, se debía cumplir con los dos días de voto anuales que se celebraban en el Santuario. El 25 de marzo, día de la Anunciación a María y el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen.
Para que el Santuario no quedara abandonado espiritualmente, algunos días antes y con carácter oficioso, se propuso nombrar por parte del ayuntamiento como capellán a D. Miguel Mellinas. Un nombramiento que supuso problemas al Concejo, ya que este presbítero era beneficiado de la Parroquia de Santa María y acatar el cargo propuesto por el consistorio supuso graves inconvenientes. Los problemas vinieron de la Diócesis de Cartagena, donde por aquellos entonces estaba adscrita la ciudad, más concretamente por parte de su Obispo titular, D. José Azpeitia Sáenz de Santa María, que decidió no autorizarlo. Tras entabladas discusiones que duraron varios años, al final se pudo nombrar a D. Miguel Mellinas como capellán, el veinticuatro de Enero de 1838.
Y para terminar este episodio vivido en el Santuario, el cabildo de 1 de septiembre de 1835 daba cuenta al Gobernador Provincial de la resolución de desalojo del Convento. La contestación de su Señoría, era que esperaba como Regente de la Real Jurisdicción, de la Corporación Municipal y de la Benemérita Milicia Urbana, que ante todo se conservara la paz del vecindario. El Ayuntamiento quedó enterado y manifestó que cooperaría en todo cuanto previniese el Dirigente Civil.
Foto del camarín realizada desde el retablo, donde se aprecia a S. Agustín detrás de la Sagrada Imagen, que porta el conocido como Manto de las Indias.

CREACIÓN DE LA JUNTA DE LA VIRGEN (1839)
El 18 de abril de 1839, cuatro años más tarde desde que los agustinos abandonaran el Santuario y ante una necesidad de gestión, el consistorio nombra una Junta mixta para que, junto al capellán, se encargase de la administración de los bienes del Santuario y de fomentar el culto a la Sagrada Imagen. La primera Junta fue presidida por el Sr. Alcalde y fue disuelta por el mismo Ayuntamiento apenas iniciada, alegando diferentes problemas e ineficacia en la misión encomendada. Un año más tarde, en mayo de 1840, se crea una nueva Junta formada por dos regidores y cuatro personas ajenas al consistorio, reservándose el Ayuntamiento el derecho de Patronazgo del Santuario, el nombramiento de capellán y mover la Sagrada Imagen. Este grupo de personas se mantiene vigente hasta nuestros días y es conocida popularmente como la Junta de la Virgen.
 
LEÓN XIV: PRIMER PAPA AGUSTINO 2025
Al hilo de este viaje al pasado, lleno de diferentes avatares y transformaciones en la historia de Villena y su Santuario, nos volvemos a subir a la máquina del tiempo, en este caso viviendo una historia más cercana. Nos situamos entre abril y mayo de este año 2025 y los acontecimientos sucedidos en la Ciudad del Vaticano.
El pasado 21 de abril nos sorprendió la triste noticia del fallecimiento del Papa Francisco, quien hace dos años y con motivo de la celebración del centenario de la Coronación canónica de Ntra. Sra. María de las Virtudes (1923-2023) tuviera a bien la concesión del año jubilar a la Parroquia-Santuario situada en nuestra Pedanía.
Una vez vivido el funeral oficial y como mandan los cánones para la sucesión, se organizó el cónclave para la elección del nuevo papa. Tras la incertidumbre inicial se daba a conocer el nuevo sucesor del Obispo de Roma, con el ya tradicional “Habemus Papam” pronunciado desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. El sucesor era Francis Robert Prevost, quien asumió el nombre de León XIV.
Un nuevo pontífice perteneciente a la orden de San Agustín. Una orden religiosa que como hemos visto en la primera parte de este escrito, posee su particular historia y ha dejado importantes raíces en Villena. Una orden cuyos pilares básicos de religiosidad se sustentan en la espiritualidad, la devoción a la Virgen María, la dedicación a los estudios, sobre todo en filosofía y teología, y a la misión educativa.
Una Orden, la de San Agustín, que ha desempeñado un papel relevante tanto en la misión evangelizadora como en la vida intelectual de la Iglesia. Esta vocación intelectual ha dejado una huella profunda en la historia de la ciencia y de la Iglesia. Martín Lutero, antes de romper con Roma, fue fraile agustino; y Gregor Mendel, considerado el padre de la genética moderna, también formó parte de esta orden.
León XIV, 267º papa de la historia. Primer estadounidense en ostentar el cargo y primero perteneciente a la orden de S. Agustín, junto al oleo de "San Agustín", pintado por Philippe de Champaigne.
Su fundación formal de la orden data del 16 de diciembre de 1243, cuando el Papa Inocencio IV convocó a diversas comunidades eremíticas del Lacio a unirse en una sola congregación. Durante el Renacimiento con la aparición del Humanismo, la orden vivió su máximo esplendor con la apertura de misiones en América, Asia y África. En 1551, los agustinos establecieron su primera comunidad en Lima, Perú, país donde precisamente el Papa Prevost ha desempeñado gran parte de su labor pastoral.
Esta Orden religiosa sufrió una fuerte decadencia a lo largo del siglo XVIII, especialmente cuando el emperador José II del Imperio Austrohúngaro ordenó la supresión de monasterios y confiscó sus bienes. La recuperación llegó en la segunda mitad del siglo XIX, gracias al apoyo del Papa León XIII.
Dicen que Prevost eligió el nombre de pontífice, como homenaje a León XIII, artífice de la denominada “ Rerum Novarum”, que es conocida como la primera encíclica social de la Iglesia católica, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras y donde el papa dejaba patente su apoyo al derecho laboral e instaba a la formación de “uniones o sindicatos”.
El nuevo papa León XIV es el primer Papa de Estados Unidos y el primero perteneciente a la orden Agustina. Posee doble nacionalidad, estadounidense y peruana, ya que ha desarrollado su más importante labor pastoral en la Diócesis de Chiclayo en Perú.
Nacido en Chicago, completó sus estudios en el seminario de los Padres Agustinos de dicha ciudad. Su vocación religiosa avanzó en paralelo con su interés por la Filosofía y por las Matemáticas. Su primera licenciatura en 1973 fue en Matemáticas, para después estudiar Teológica Católica en su ciudad natal, antes de dar el salto a Roma para licenciarse en Derecho canónico y presentar la tesis titulada "El rol del prior local en la Orden de San Agustín".
Agustiniano desde 1977, empezó su camino pastoral en Saint Louis para después ser destinado a la misión de Chulucanas en Perú, donde fue donde fue párroco de la iglesia de Ntra. Sra. de Monserrat y director del proyecto de formación de agustinos, compaginándolo durante una década como prior general de la Orden de San Agustín.
 
PRESENTACIÓN DEL SANTUARIO AL PAPA LEON XIV
Como ya hemos comentado en este artículo, el pasado 8 de mayo Robert Francis Prevost fue elegido como el 267º papa de la historia, siendo el primero perteneciente a la orden de San Agustín. Precisamente en este año, que nos disponemos a celebrar en el Santuario el quinto centenario de la llegada de la Orden Agustina a Villena, o lo que es lo mismo, de la creación de un monasterio agustino en nuestra ciudad.
Desde la junta de la virgen el pasado 19 de mayo, 11 días después de su nombramiento como Papa, presentamos nuestros respetos y gratitud a recién elegido Papa León XIV, mediante el envío de una humilde misiva, comentándole brevemente la historia de nuestro Santuario y su relación con la Orden Agustina en los siguientes términos…
 
“Eminentísimo y Reverendísimo Papa León XIV:
La Asociación Nuestra Señora María de las Virtudes de Villena (Alicante), conocida en nuestra ciudad como Junta de la Virgen, desea transmitirle su más profunda y gozosa felicitación con motivo de su elección como Obispo de Roma y Sumo Pontífice de la lglesia Católica. Con espíritu de Fe, nos unimos en oración, a toda la Comunidad Católica, para pedir al Altísimo que lo fortalezca en esta gran misión al servicio de la Paz y la
Caridad.
En este momento de gracia para la lglesia, queremos evocar con respeto y gratitud la memoria de la “Orden de San Agustín”, muy vinculada a nuestra Asociación Mariana y a Nuestra Patrona. “La Morenica”, como cariñosamente la llamamos los villenenses, situada en una pequeña iglesia que es actual Santuario, pero que siglos atrás fue Monasterio Agustino.
En la pedanía del Santuario, donde se encuentra Nuestra Madre, aparecido en la Fuente del Chopo en el año1474, fueron los Agustinos quienes custodiaron y guiaron espiritualmente el Santuario de Nuestra Señora María de las Virtudes, Patrona de nuestra ciudad y Abogada contra la peste durante más de tres siglos.
Una orden que, desde 1524 hasta 1835, fue faro de Fe y Cultura. En la actualidad y en su grandioso Camarín de estilo Barroco Mediterráneo, junto a la Sagrada Imagen, figuran el escudo de la Orden Agustina, San Agustín y Santa Mónica, situándose años atrás San Nicolás de Tolentino.
Con humildad y filial adhesión, ofrecemos a Su Santidad nuestras oraciones por la fecundidad de su Pontificado, renovando nuestro compromiso de fidelidad a la Sede Apostólica, la promoción de la devoción a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Virtudes, la unidad eclesial y el legado espiritual que nos une a la historia viva de la lglesia.
Con fiel afecto y obediencia en Cristo.
Salvadora Flor García, presidenta de la Junta de la Virgen de Villena (Alicante) España”

Carta enviada desde la Junta de la Virgen al Vaticano con motivo del nombramiento del León XIV, primer Papa Agustino

¿Casualidad o causalidad?... realmente no importa, pero lo que es un hecho es que ha llegado el primer Papa Agustino de la historia, coincidiendo con la celebración de la creación hace 500 años de un convento de la misma orden en nuestra ciudad. Unos frailes agustinos que llegaron en Villena en 1526 y que se vieron obligados a abandonarla en 1835, dejando su huella y escribiendo importantes renglones en el libro de la historia de esta ciudad.  Más de cinco siglos y medio han pasado desde que la ciudad se viera obligada a huir buscando consuelo en la fuente del Chopo y encontrando un faro de luz para iluminar el mortal foscor de la epidemia de peste que asolaba nuestra ciudad. Una Historia, la de Villena y su pedanía, que no se puede entender si no va ligada a su Patrona, y que se sigue escribiendo a golpe de esperanza y experiencia.
Pero ahora es Navidad, comenzamos un período especial y proclive para buscar la Paz, esa que lamentablemente falta en muchos rincones del mundo, con guerras que hace años nos parecían imposibles y que vuelven a surgir en pleno siglo XXI en el corazón de la vieja Europa. Con conflictos que siguen enquistados e inacabables en Oriente Próximo, precisamente en ese remoto lugar de donde tienen que venir los Reyes Magos hasta la Pedanía, en este año tan especial de aniversario. Parece como si la humanidad no hubiera aprendido nada de sus errores, como si tropezar tantas veces en la misma piedra, no nos hubiera enseñado ninguna lección.
Aun así y a pesar de todo lo que estamos viviendo, siempre es momento de examinar nuevos rincones para la esperanza, de encontrar instantes de armonía en los pequeños detalles, viviendo la alegría de estos días tan familiares a pequeños “sorbitos”, respirando concordia e insuflando Paz desde lo local hacia lo global, escudriñando instantes que agranden nuestros corazones y renueven sentimientos. Es por ello que, ahora no como siempre, si no más que nunca, hay que volver a recordar en Belén… es tiempo para vivir y celebrar la natividad del Señor… 
Toni López/Cronista Junta de la Virgen
 
Bibliografía:
Protocolo de Hacienda del Convento – Padre Matheo García –  Archivo Municipal
Historia de la Imagen de Ntra. Sra. María de las Virtudes, de D. José Zapater y Ugeda, edición de 1974.
Historia del Santuario Nuestra Señora de las Virtudes, de Máximo García Luján, reedición de2010
Recursos digitales gráficos y textuales (Wikipedia y artículos de prensa)
Archivo fotográfico de la Junta de la Virgen y cesión de la carta enviada a León XIV
Fotografías: Villena Cuéntame y Joaquín Sánchez Huesca

22 jun 2025

1500 (aprox.) ERMITA DE SAN SEBASTIÁN

La ermita de San Sebastián, ya desaparecida, vendría a ocupar parte de la calle ancha y de la zona peatonal que se encuentra delante del parque de María Auxiliadora. La ermita viene referida en la “Relación de Villena de 1575”, lo que nos permite saber que, al menos, ésa es su antigüedad.
De hecho, y según consta en este relación, la de San Sebastián y la de San Benito, son las ermitas más antiguas de Villena después de la de Ntra. Sra, de las Nieves, primera patrona que tuvo la entonces villa y que data de 1345.  

Este mismo documento sitúa la ermita de San Sebastián en el siglo XV.
Siglos más tarde de su probable construcción, y siguiendo las disposiciones contempladas por Carlos III en su Real Cédula de 1787, en la que se ordenaba construir los camposantos fuera de la ciudad y aprovechando como capillas de los mismos las ermitas existentes fuera de la ciudad, en 1804 se instaló un cementerio al lado de la ermita de San Sebastián, en el lugar en que hoy se yergue el colegio de los Padres Salesianos. Dicho cementerio estuvo vigente hasta el 31 de diciembre de 1880, fecha en que fue clausurado.
La ermita, como bien nos la define Candelas Orgiles en su guía sobre las ermitas de la provincia de Alicante, “era un edificio exento, obrado en mampostería, con cubierta a dos aguas, tejado de teja árabe, cúpula sin tambor rematada con teja árabe vidriada y ocho nervaduras resaltadas. La fachada, orientada a mediodía, presentaba una base pentagonal, formada por una parte rectangular y hastial con el ángulo del tejado y el vértice truncado para apoyo de la espadaña. La planta era de cruz latina, con elevados contrafuertes en el primer tramo de la nave”.

El edificio fue pasto de las llamas en 1931, un destino que también sufrieron otras ermitas de la ciudad. Debido a ello, en acta del Ayuntamiento de fecha 4 de noviembre de ese año se acuerda que por razones estéticas y urbanas se acometa un plan de urbanización parcial de higienización en esa zona, donde la premisa principal era la demolición de la ermita, además de por el ruinosos estado en que había quedado tras el incendio, porque estaba construida ocupando parte de la vía, en el camino de Castilla y obstaculizaba el ensanche de dicha vía.
Sin embargo, el asunto no se resolvería hasta cinco años después. En otra acta consistorial del 11 de septiembre del 36 queda reflejado el pago de 600 pesetas en las semanas 17, 25 y 35 del año por el concepto de “Derribo de la ermita de San Sebastián”.
Diversas fuentes nos indican que, en ella se despedía el duelo de los entierros. Según la costumbre, el féretro era llevado desde la iglesia a la que perteneciera el difunto, hasta la ermita, donde se depositaba en un túmulo que se sacaba de la misma. Terminado el preceptivo reponso, el cortejo fúnebre retomaba el camino al cementerio en carro.
Cabe reseñar que antes de que se tomara la costumbre de llevar a la Virgen de las Virtudes a la capilla de “María Auxiliadora”, la tradición decía que dicho acogimiento se producía en la Ermita de San Sebastián para después tomar el camino procesional a Santiago. Aún convivió durante algunos años con la capilla de “María Auxiliadora” y cuando aquélla fue destruida, asumió ésta dicha costumbre litúrgica.
Hasta no hace mucho tiempo, y una vez que el cementerio había sido trasladado a su emplazamiento actual, puede que como reminiscencia del pasado, era costumbre acompañar al cortejo fúnebre hasta las inmediaciones del lugar donde una vez estuvo la ermita de San Sebastián, nombre que heredó la calle a cuyo término se encuentra el actual camposanto de Villena.
Este documento es un dato muy curioso cuya información debemos a D. Vicente Prats.

Fotos y documentación cedido por.... Francisco Rodenas.

8 may 2025

1550-1603 AMBROSIO COTES "COMPOSITOR"

(Mortuus est Philippus) Ambrosio Cotes
El compositor villenense Ambrosio Cotes
José M.ª Soler García
Nuestra ya añeja afición a investigar nos ha deparado íntimas satisfacciones, compensadoras de cualquier desvelo, y siempre, en la medida de lo posible, hemos hecho partícipes a los villenenses de nuestros hallazgos. Faltaríamos ahora a esta voluntaria misión que nos hemos impuesto si ocultáramos por más tiempo la existencia de una gloria local de primera magnitud cuyo fulgor ha permanecido velado u oculto durante más de cuatro siglos. Se trata del gran maestro de la polifonía cuyo nombre encabeza este artículo.
Si hubiéramos de pormenorizar el proceso que ha conducido a este descubrimiento necesitaríamos todo el espacio de que podemos disponer aquí, y tendría sin duda menos interés que la síntesis biográfica que vamos a intentar, cuya justificación habrá de abonarse a nuestro crédito hasta tanto salga a luz una más amplia monografía con todo su aparato documental. Pecaríamos de ingratos, sin embargo si no agradeciéramos públicamente la colaboración que en este asunto nos han prestado nuestros buenos amigos Faustino Alonso Goter, Rafael Bonastre Menor, César López y, muy especialmente, D. Ginés Román, cura párroco de Santa María, que nos ha permitido estudiar con fruto el interesante archivo de aquella parroquia.
Empecemos por asegurar que Ambrosio Cotes nació en Villena hacia 1550, y que fue bautizado en Santa María, según nos dice su propio padrino, Ruy Piñero de Gandía, clérigo natural de esta ciudad, quien confiesa tener 50 años de edad en 1581.
Firma de Cotes en 1576
El abuelo paterno del compositor, Francisco Cotes «el Viejo», fue uno de los hombres más poderosos de Fuente la Higuera, en donde desempeñó el cargo de Justicia durante quince o veinte años consecutivos. Su riqueza era proverbial, y se cuenta que tuvo dispuesto el dinero necesario para comprar la villa, si se la hubiera vendido su señor, don Pedro Maza. Murió a consecuencia de la peste, probablemente antes de 1543, y de su matrimonio con Beatriz Navarro, perteneciente a una de las más distinguidas familias de Mogente, nació Francisco Cotes «el Roget», padre de Ambrosio.
Fueron abuelos maternos del compositor Bartolomé Sánchez y Ángela Valcebre, que murió hacia 1525, y entonces se produce una curiosa circunstancia familiar: al enviudar Bartolomé Sánchez, contrajo nuevo matrimonio con la viuda de Francisco Cotes «el Viejo», Beatriz Navarro, que de este modo resultó casada con los dos abuelos, paterno y materno, de nuestro músico. Era Bartolomé Sánchez, hijo de Teresa Pardinas; apellido de gran prestigio y arraigo en nuestra población, y de Ginés Sánchez «el Viejo», hombre de calidad que había desempeñado los cargos de Alcalde y Regidor de Villena a finales del siglo XV. En cuanto a Ángela Valcebre, abuela del maestro, sabemos que fue hija de Tecla Navarro, perteneciente también a una familia principal de Villena, y de un tal Valcebre, cuyo nombre no consta, el cual, por rencillas familiares, tuvo que huir del lugar del Toro, término de Alcira, estableciéndose en Villena durante el último tercio del siglo XV.
Entre los ascendientes de Ambrosio, mencionemos por último a Esteban Cotes, rico hacendado de Caudete y hermano del Justicia de Fuente la Higuera, Francisco Cotes «el Viejo», y por lo que a la continuidad del linaje se refiere, baste decir que hemos podido rastrear el apellido Cotes hasta mediados del siglo XVII, y que el de García Cotes ha llegado hasta nuestros días. Son muchos los García actuales descendientes de un Roque García Cotes casado con Leonor Juan en 1809.
De esta rápida reseña se deduce que la ascendencia del maestro entronca por todas sus líneas con familias prestigiosas y acomodadas de Villena y de los pueblos valencianos de la comarca. Deficiente información mostró poseer el musicólogo flamenco Van der Straeten al pensar que «el nombre de este artista suena a origen extranjero, probablemente flamenco o inglés», ya que en nuestra misma provincia, término de Pego, existe un despoblado denominado Cotes, con ruinas de un castillo, y otros dos lugares del mismo nombre hay en la provincia de Valencia, términos de Alberique y de Algemesí. De alguno de ellos tienen que proceder los Cotes de Villena y de sus alrededores.
Firma de Cotes en 1591
La vida musical de Ambrosio da comienzo como «infante de coro» en la capilla de la arciprestal de Santiago, pues él mismo asegura haber llevado el hábito desde muy pequeño. Habían de ser estos niños de coro en número de seis, como en las grandes catedrales -recuerdense los famosos «seises» de Sevilla, que aún perduran- y se escogían entre niños bien nacidos, de buenas facciones y de padres que no ejercieran oficios viles.
Puntos sin resolver es la identidad del beneficiado de Santiago que supo forjar la personalidad de su educando Cotes, en quien hemos de suponer una precoz y extraordinaria disposición musical por cuanto, en junio de 1576, ejercía ya el cargo de Maestro de Capilla de nuestra iglesia, según tuvimos ocasión de demostrar en el número 10 de esta misma revista, correspondiente al año de 1960. Debía tener a la sazón el joven maestro unos veinticinco años de edad. Es éste un dato importante que por sí solo demostraría la naturaleza villenense del músico, ya que en los Estatutos capitulares para Santiago dictados por Sancho García de Medina en 4 de julio de 1519, se establece la condición de que «todas las vacantes se habían de proveer precisamente en hijos naturales de Villena».
La fama de Cotes debió extenderse con rapidez. Lo demuestra el hecho de que, en 1581, obtuvo en propiedad el Magisterio de una capilla tan importante como la Real de Granada, no sin antes probar la limpieza de su linaje, abonada por multitud de testigos que nos suministran los datos fundamentales para la reconstrucción de su biografía. La portada del expediente, que fotográficamente reproducimos, habla también con claridad de la naturaleza villenense del compositor.
Sin discrepancia alguna, todos los testigos llamados a declarar en aquella ocasión entre los que se contaban clérigos, regidores, jurados, médicos y otras personas notables de Villena, afirman que Cotes es hombre recogido, honesto y de buenas costumbres. Sin embargo, a los diez años de estancia en la ciudad de la Alhambra, es objeto de un sañudo ataque por parte de una fracción del Cabildo de la Capilla, y se le incoa un proceso eclesiástico en que se le acusa de irrespetuoso, pendenciero, mujeriego, jugador, transgresor de sus deberes y muchas otras cosas más. Demasiadas quizás para ser ciertas. La serena lectura del voluminoso proceso nos persuade de que, si bien hay que admitir en nuestro hombre ciertos «hábitos de sociabilidad femenina» -achaque del que no estaban exentos muchos tonsurados de su época, y ahí está el caso de su admirador Lope de Vega para confirmarlo-, la mayor parte de las acusaciones parecen dictadas por la envidia y el resentimiento. Se le achaca, por ejemplo, que «quando se canta algún terbio, echa sobre él una quarta boz en falsete, que es cosa mala y abuso que en ninguna iglesia de España se haze». A lo que responde con jactancia admirable y certeza de su propio valer, que «por la bondad de Dios, para gloria suya, en España no ay quien en las cosas de mi oficio me haga ventaja», y que «en lo que se me opone que echo quarta boz en falsete, digo que es verdad que la e dicho muchas vezes, por ser cosa muy loable y de grandísimo primor y abilidad, y de ello gustan los oyentes... y los maestros que no lo dizen es porque no sepan, y yo la e dicho en Sevilla mandándolo el Cardenal, y Guerrero lo a acostumbrado y otros muchos...»
Tan transparente vemos en esta respuesta la mediocridad de sus oponentes que forzosamente hemos de poner en duda muchas de las aseveraciones del proceso, el cual debió sobreseerse por cuanto Cotes siguió desempeñando el cargo de Maestro de Capilla en Granada durante cinco años más.
Portada del expediente de Granada
Aun vencedor de la conjura, algo debió influir en su ánimo el ignominioso expediente cuando, después de quince años de permanencia en la bella capital andaluza, en la que tenía excelentes relaciones, se desplazó a Valencia para solicitar y obtener, por unanimidad del Cabildo y sin previo examen de méritos, el Magisterio de Capilla de la Catedral Metropolitana, vacante por deserción del maestro oriolano Juan Ginés Pérez. Tomó posesión de su nuevo cargo el 16 de marzo de 1596.
Hasta este momento, el maestro se había llamado simplemente Ambrosio Cotes, como demuestran las firmas de 1576 y 1591 que reproducimos. Es en Valencia en donde, por vez primera, antepone a su verdadero apellido un Coronado cuya motivación no se nos alcanza. Quizás pretendiera con ello enmascarar una personalidad puesta en entredicho por el expediente de Granada. El caso es que, tanto en las actas capitulares como en el encabezamiento de algunas de las producciones de su época valenciana, figura con el nombre de Ambrosio Coronado de Cotes que es el más usado por los musicógrafos actuales.
La actuación profesional de Cotes en Valencia fue bastante irregular, pese a disfrutar de la más alta asignación pagada nunca a ningún maestro de la Catedral. Su salud se hallaba bastante quebrantada y eran muy frecuentes los abandonos de su puesto, que trataba de justificar alegando una extrema debilidad de sus órganos visuales. Pero algo más debía de haber detrás de todo aquello.
El 7 de marzo de 1600, en efecto, le es aprobada la renuncia al cargo, solicitada por mediación de personas influyentes, el Cabildo le concede una subvención de 445 libras para que se traslade a Villena, «en donde pretende vivir con sosiego en el servicio de Nuestro Señor».
Mientras tanto, había fallecido en Sevilla -9 de noviembre de 1599- el insigne maestro Francisco Guerrero, uno de los nombres más excelsos de la polifonía hispana de todos los tiempos, dejando vacante el Magisterio de Capilla de aquella catedral andaluza, y aunque era costumbre proveer la vacante en el plazo de seis meses, no se hizo así en aquella ocasión, y en 2 de julio de 1600, se tomó el acuerdo de prorrogar los edictos por el tiempo que el Cabildo estimase conveniente.
Lógicamente, hemos de inducir una correlación entre esta prórroga para proveer la capilla de Sevilla y las gestiones que Cotes estaba llevando a cabo en Valencia para que se le admitiera la renuncia, ya que, en 22 de septiembre de 1600, el maestro villenense tomaba posesión de su nuevo cargo en la catedral de Sevilla, al que sin duda llegó por presión del propio Cabildo andaluz. No podía caber mayor honor para un compositor español que el de ser expresamente llamado para cubrir la vacante de Francisco Guerrero. Ambrosio Cotes había alcanzado la cumbre de su fama y Lope de Vega pudo escribir con todo fundamento:
«Isasi vive por la tecla insigne, y en la música, Riscos, Lobo y Cotes»
No eran fingidas, sin embargo, sus dolencias físicas, alegadas muchas veces en el expediente de Granada y reiteradas durante su estancia en Valencia. A los tres años de su toma de posesión, fallecía en Sevilla el compositor villenense. Era el 8 de septiembre de 1603, festividad de Nuestra Señora de las Virtudes, Patrona de su pueblo.
En contraposición a Guerrero o al mismo Alfonso Lobo, sucesor suyo en la catedral de Sevilla, Cotes no tuvo la fortuna de ver impresa ninguna de sus obras, y esa es la causa fundamental de su rareza actual. Bueno sería ir pensando en una edición de lo poco que nos queda, suficiente rara demostrar que no era infundado el elogio que le dedica su contemporáneo Lope de Vega.
Pero de Cotes como músico hablaremos en otra ocasión.
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6 may 2025

1550/1966 HOSPITAL DE LA CONCEPCIÓN

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El Hospital de La Concepción, fundado en 1550 por Pedro de Medina y demolido en 1966.

5 sept 2024

1586 LA BANDERA DE VILLENA

Bandera de la ciudad de Villena, acta municipal de XII de febrero de 1586.

/Ayuntamiento de XII de febrero de 1586/
/En la noble ciudad de Villena, a doce/ días del mes de febrero de mil i quinientos/ i ochenta i seis años,/ este día estando junto/ el Ilustre Ayuntamiento desta ciudad en la sala/ común i ordinario ayuntamiento,/ según que lo an de uso oi constumbre de se/ juntar para proveher en las cosas/ que convienen al servicio de Dios nuestro/ señor i de su Magestad i bien público de esta ciudad/ vecinos e moradores de ella, es a saber: Francisco/ de Medina i el doctor Antonio Sempere al/ caldes ordinarios i Juan Santolín/ Juan Oliver regidores, Juan Rodríguez Navarro/ í Francisco Oliver jurados í Pedro Díaz, alguacil ma/ior todos oficiales del concejo desta ciudad/ acordaron lo que se sigue:/
/Primeramente que se escriva una carta misiva/ a Vicen García vecino de la villa de Alcira, para que/ lo tratare i concertare el regidor Juan de Santolín,/ con él en nombre desta ciudad sobre las sedas/ i otras cosas que se an de traer para los vecinos desta/ ciudad, el concejo Della lo cumplirá como lo con/ certare/.
/Y que se le escriva otra carta a Cardona, sombre/ rero de Valencia para que lo que se le ofreciere/ en ella a el regidor Juan de Santolín i lo concertare/ esta ciudad lo cumplirá.//
/Item que se le libre a Rodrigo de Luna, diez reales una libra de tafetán amarillo/ que se tomó para hazer un gallardete i bande/ ra para que lleven los treinta i cinco carros que esta ciudad enbía al servicio de / su Magestad i más diez reales a Francisco de Cavalle/ rías de un parche que hizo en un tan/ bor e caxa porque estava roto.
/Item se acordó que el señor Juan Oliver regidor/ vaya a el Señor governador a pedir la orden/ que se a de tener (1) en el salir a re/ cebir a su majestad, pidiéndole questa ciudad/ i su gente a de ir en la delantera/ del recibimiento i a la vuelta para que a de ir más/ cerca de su Magestad i se le escriva al señor go/ vernador de lo que se a hecho.
Francisco de Medina - Antonio Sempere - Juan Moliner
Juan Rodríguez Navarro - Juan de Santolín - Francisco Oliver
(1).- Tachado: a gente
Pilar Díaz Martínez: Archivera Municipal
***
Obra original: Isidro Gosalvez. Por gentileza de... Electricidad Teacher.

31 ago 2024

1560 EL ALMUDÍ Ó PÓSITO

Arquitectura industrial. Moderna. 1560
Se derriba en 1977
Autores: maestro de Obras, Francisco Rodríguez; cantero: Antón López
El Almudí o Pósito se construyó en Villena en el siglo XVI, sus obras duraron cinco meses, acabándose de construir en agosto de 1560. El edificio daba por un lado a la plaza Mayor y por el otro a la calle llamada la Corredera. El maestro de Obra que lo realizó se llamaba Francisco Rodríguez y cobró 4.386 maravedís, mientras que el cantero que hizo el re­lieve del escudo que adornaba la puerta de entrada cobró 2.907 y se llamaba An­tón López. El relieve está desaparecido.
En las Actas Municipales aparece por pri­mera vez nombrado el Almudí el 17 de enero de 1565, para que se haga efectivo el pago de tres cahíces de yeso que se gastaron en su reparación. Se vuelve a nom­brar el 30 de enero de 1614 donde se manda abonar al mayordomo del Pósito, Cristóbal de Mergelina, 223 reales que gastó de su propio dinero al levantar la cu­bierta de la Cámara. Pero ya en 1630 el Almudí estaba cerrado, ya no funcionaba como lonja de granos, porque el Ayunta­miento había comprado en 1625 las "Ca­sas del Tesorero" y trasladó allí varios de los servicios municipales, entre ellos el Archivo, las cárceles, el Pósito, y allí era donde los regidores celebraban las reuniones.
El Almudí fue abierto, pero esta vez con otro propósito, el de que sirviera como escuela para niños. Acabó sus días siendo la escuela del maestro Chanzá y parte de él se transformó en un bar lla­mado "El Cafetero". Escuela y bar termi­naron sus días en 1977 en que se de­rribó el edificio.

Testimonios Gráficos:
Con las fotos de que se dispone poco se puede decir de las características artísti­cas o arquitectónicas de esta construc­ción, pero según escribe Soler la por­tada que daba a la calle Corredera era de piedra blanca, material que se ex­traía de canteras del término de Villena, sus jambas eran dos columnas de fuste rectangular, sobre el dintel estaba si­tuado el relieve que constaba del escudo de los Reyes Católicos, decorado en sus laterales por motivos florales y el yugo y las flechas.
Soler García. "Villena, 1900". (R.M.ªLL.R)
BIBLIOFRAFÍA:
Actas Municipales. Soler García. "Vi­llena 1900" (1997).

Monumentos Desaparecidos Comunidad Valenciana
Generalitat Valenciana. Consell Valenciá de Cultura.
Documentación cedida por... Joaquín Sánchez.
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