1979 POR UNA CULTURA POPULAR

POR UNA CULTURA POPULAR
Ramón Cerdán Sáez
Teniente Alcalde Delegado de Cultura del M.I. Ayuntamiento.
Al recordar el tiempo pasado, me sorprende lo lejos que estaba entonces de pensar que un día iba a tener la responsabilidad de ser un Concejal elegido por el pueblo y Delegado de Cultura del Ayuntamiento. Y no lo podía pensar porque creía, y sigo creyendo, que hay muchas personas en Villena que desean también una España democrática y justa y tienen capacidad y preparación cultural muy superiores a las mías.
Cuando asumí el cargo sentí una emoción muy grande, pero también preocupación por la responsabilidad histórica de estar entre los que abríamos una nueva época en la vida local y éramos conscientes de las muchas esperanzas que el pueblo había depositado en nosotros. Esto es lo que me obliga a superarme un poco cada día. Creo que cometeré muchos errores, pero os aseguro que no serán por mi propia voluntad.
Quisiera hacer realidad que el Departamento de Cultura estuviera compuesto por todos cuantos se preocupan de la cultura en nuestro pueblo, y desde estas páginas hago un llamamiento al conjunto de esas fuerzas culturales para tratar de conseguir que esto sea posible.
Desearía también aprovechar esta oportunidad para exponer a grandes rasgos lo que más me preocupa de la cultura en sus posibilidades transformadoras de la sociedad y las perspectivas que se tienen para impulsar esa cultura progresista desde el Ayuntamiento.
Diría en primer lugar que la cultura que tienen los pueblos se manifiesta en la capacidad de sus habitantes para analizar el presente y en las soluciones que sepan dar a sus problemas. Y cuando la cultura se mira con esa óptica y se ven las grandes dificultades que se nos presentan a nivel económico y de convivencia humana, precisamente por nuestra incapacidad para encontrar esas soluciones, se deduce que hemos avanzado muy poco en el verdadero progreso, que falla la cultura imperante y que falla también el sistema de organizarse.
Esta situación, tan llena de dificultades, ha tenido lógicamente sus causas históricas, ya que, duran¬te muchos años, el mayor interés del franquismo fue el de cortar mediante la represión y la censura la cultura que eleva la reflexión y la capacidad crítica de la persona, promocionándose aquella otra cultura tecnicista que valiera para un desarrollo industrial al servicio fundamentalmente de los grandes intereses y en contra de esa gran mayoría que va desde los trabajadores hasta el pequeño empresario.
Entender la cultura como algo aparte de los problemas sociales y políticos era el objetivo que se perseguía y que, todavía hoy, se quiere seguir manteniendo, utilizando los potentes medios económicos de que se dispone y toda su influencia política hasta en la misma Televisión, conscientes de que es ella un elemento fundamental para determinar un tipo de cultura en este país, ya que es casi el único medio de información y distracción de la mayoría de los españoles.
En definitiva, la cultura actual de nuestro pueblo es el producto de un pasado de represión que creó el miedo a pensar y la utilización de la técnica para imponer un sistema cultural que no cuestione el modelo económico y social en que vivimos y que ha elevado realmente el nivel de vida en los últimos años.
Cuando a un pueblo se le niega durante tanto tiempo la posibilidad de que haga él mismo su cultura utilizando todo tipo de medios, a pesar de que haya habido, como hasta aquí, un desarrollo económico e industrial, la realidad es que se queda hundido, sin poder hacer frente a los problemas de todo tipo creados por aquéllos que le impiden desarrollar sus posibilidades culturales. Es ésta la peor herencia de todas las dictaduras.
Desarrollar una cultura diferente, hecha por el pueblo, es un problema difícil, pero es el reto que hoy tienen todas las organizaciones que aspiran a cambiar esta sociedad por otra más justa.
Con la democratización de los Ayuntamientos, se han abierto nuevas posibilidades al pueblo para su desarrollo cultural. Pero va a ser una lucha difícil, ya que el presupuesto es tan bajo que apenas deja para invertir en necesidades culturales. Se carece de locales para conferencias, de bibliotecas, de una «casa de la cultura». Y, a pesar de estas adversidades, creo que el Ayuntamiento podrá incidir de forma importante en estos problemas, si se esfuerza en ser el organismo coordinador que impulse el debate sobre las condiciones económicas, industriales y de todo tipo que nos rodean, ante las perspectivas dé crisis económica que se avecina.
Todo esto lo relaciono con la cultura porque los cambios que se precisarán no serán posibles con la mentalidad desarrollada por el sistema tanto en los trabajadores como en los empresarios. Pero hacer posible el progreso mediante un desarrollo bien planificado requerirá un progresivo cambio de ideas, y esto es fundamentalmente un problema cultural.
Soy optimista, a pesar de todo, porque pienso que un pueblo que en circunstancias tan adversas, ha sido capaz de conseguir el importante crecimiento industrial actual, basado lógicamente en el tipo de economía que permitía el régimen, y ello por propia iniciativa de los trabajadores, que no por las Inversiones capitalistas, será capaz en el futuro, con las nuevas posibilidades que nos abre la democracia, de realizar los cambios necesarios para un verdadero progreso nacional y local y de sentirse tan orgulloso de su desarrollo económico y cultural como hoy lo está de sus Fiestas.
Extraído de la Revista Villena de 1979

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