1967 VILLENA Y SUS NUEVAS PARROQUIAS

VILLENA y sus nuevas parroquias.
"Oh Dios, que edificas tu casa con piedras vi­vas y escogidas; socorre a tu pueblo suplicante, para que, al multiplicarse los templos visibles, crezca espiritualmente tu Iglesia". 

El incremento de población en nuestra ciudad y la consiguiente ampliación urbanística ha exigido la erección de nuevas parroquias. Los territorios de las mismas, desmembrados de las antiguas, Santiago y Sta. María, cualifican de filiales a las nuevas parroquias, de sus respectivas, que reci­ben el nombre de matrices. Esto no significa de­pendencia. Las nuevas parroquias son: Nuestra Se­ñora de las Virtudes, Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís.
Parroquia San Francisco de Asís
El cuidado espiritual de una porción de fieles en orden a su salvación, es lo que origina la crea­ción de una parroquia. La Iglesia desea que éstas no sean muy grandes para que el sacerdote a quien se confía la cura de almas pueda con solicitud pastoral atender a cada una y crear una co­munidad cristiana viva y operante. La parroquia debe ser una familia, donde el párroco sea padre y los feligreses hermanos que se aman y viven según el gran precepto del Señor: el amor. El pá­rroco ha de residir dentro del territorio parro­quial; aplicar la misa por todos sus feligreses, to­dos los días de precepto, aun los suprimidos, y algunos otros días más: debe celebrar los oficios divinos; administrar los Sacramentos a los fieles; conocer a sus propios feligreses; corregir pruden­temente a los que yerran; ser padre caritativo pa­ra con los desvalidos y los pobres; explicar el ca­tecismo a niños y adultos; predicar la divina pala­bra; auxiliar a los enfermos; velar por la pureza de la fe y de las costumbres; promover las obras de caridad, fe y piedad cristianas; llevar y custodiar el archivo parroquial. Los fieles deben orar por su párroco, acudir a los actos de culto y predicación que organiza la parroquia, sobre todo a la misa dominical, participando frecuentemente de la Sa­grada Comunión; acudir privadamente a su párro­co en orden a pedirle orientación, consejo y ense­ñanza para fortalecer su fe o su moral; colaborar en las actividades apostólicas de la parroquia y ayudar económicamente en las diversas necesida­des; visitar frecuentemente la propia iglesia parro­quial para orar ante el Santísimo Sacramento.
Parroquia Nuestra Señora de la Paz. (Provisional)
La parroquia debe poseer su propio templo, en el centro geográfico y sociológico, a ser posi­ble, de su territorio. De las tres nuevas parroquias, dos de ellas tienen edificio-iglesia parroquial y de­pendencias desde su primer día: El Santuario de nuestra queridísima Madre y Patrona Virgen de las Virtudes, tan venerado por todos los hijos de Villena, y la moderna iglesia del Poblado de Ab­sorción. Sólo la parroquia de Ntra. Sra. de la Paz se encuentra iniciando la construcción de su tem­plo. La iglesia parroquial es la casa principal por­que ella será la morada de Dios entre los hom­bres. El Señor ha querido fijar su tabernáculo en nuestra vecindad. Cada núcleo de población, alrededor de su encantadora iglesia parroquial, y to­dos bajo su sombra, conviven en plenitud de vida cristiana. Urge, por parte de todos, una decidida cooperación en línea de extraordinaria generosi­dad, para que a la máxima brevedad surja un hermoso complejo parroquial, con su iglesia e ins­talaciones complementarias de acuerdo en todo con las necesidades de la pastoral. Ruégos que repaséis seriamente vuestra moral económica y sin engañaros resolváis cuánto en verdad podéis aportar para la pronta edificación de la casa del Señor. Y una vez resuelto, no demoréis ni tampo­co esperéis que os mendiguen, sino que espontá­neamente y con gozo lo llevéis vosotros mismos con ilusión. Los que podéis mucho, dad mucho, y ojalá sea con gran sacrificio; los que menos pueden, hasta donde puedan, porque es para la Casa del Señor, y para la realización plena del ministe­rio de salvación. Agradezco desde estas páginas a quienes han ofrecido sus generosos donativos y a quienes han ofrecido su colaboración personal y profesional, en estos inicios, esperando que todo ello se multiplique de manera entusiástica y multi­tudinaria.
La necesidad de la creación de nuevas parro­quias está reflejada en el acta de la Junta Parro­quial de Santiago en la sesión del día 11 de no­viembre de 1962. La preocupación pastoral de esta Junta advirtió esta ineludible necesidad. El señor Obispo por su parte, en años anteriores, había creado una Comisión que estudiara la necesidad de nuevas parroquias en la Diócesis, incluyendo a Villena como necesitada de ello. Decididamente fue el mismo señor Obispo quien tomó la iniciati­va, y llamando al Arcipreste, en el verano de 1963, concretó todo lo referente a la nueva parroquia de Ntra. Sra. de la Paz. Se instruyó expediente desde la parroquia de Santiago, en sus dos filia­les: Ntra. Sra. de la Paz y Ntra. Sra. de las Virtu­des. El Decreto ordenando la instrucción de expe­diente para estas dos parroquias está fechado en 27 de julio de 1963, y el Decreto de puesta en marcha y erección es de fecha 1 de octubre del mismo año. La parroquia de Ntra. Sra. de la Paz inició sus actividades con la toma de posesión del señor Cura Ecónomo, Rvdo. don Jaime Brotóns Sevila. Para esta nueva parroquia se habilitó pro­visionalmente un local-almacén, en la calle Luis Rico Boyer. Desde la parroquia de Santiago al mencionado local fue trasladada, en procesión so­lemne, la Sagrada Eucaristía, el 20 de octubre de 1963. También en el Santuario de Ntra. Seño­ra de las Virtudes, el Arcipreste dio posesión de Cura Ecónomo al Rvdo. don José Joaquín Martí­nez Martínez, el día dos de octubre.
La parroquia de San Francisco de Asís fue eri­gida el día 1 de diciembre del pasado año 1966. La creación de esta parroquia fue solicitada en su día por el Sr. Alcalde, don Luis García Cerve­ra. El motivo aducido por el Sr. Alcalde, además del canónico, era la ilusión apostólica de que di­cho Poblado de Absorción, preparado para recibir a sus primeros moradores, fueran éstos atendidos desde el primer momento y a su llegada, por un celoso sacerdote de Jesucristo. No pudo ser en­tonces y su realización se ha efectuado recentísi­mamente.
La Santísima Virgen de las Virtudes desde su trono bendice a estas nuevas células vivas del gran organismo de la iglesia, comunidades de fe, de culto y de caridad, integradas en la Comuni­dad Diocesana y Universal.
MANUEL MOYA (Arcipreste)
Extraído de la Revista Villena de 1967 – Fotos Soli

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