2005 EL BANDO MARROQUÍ A SU SOCIO DE HONOR, ALFREDO ROJAS NAVARRO.

Ocasiones en la vida hay mu­chas si se saben aprovechar. Y como esta es una de las destacadas, les propongo a todos los lectores, villeneros, festeros, civiles o marruecos, unas sencillas líneas que quiero que sean en la forma pero no en el fondo, para conocer un poco más detalladamente al socio de la Comparsa del "Bando Marro­quí" llamado Alfredo Rojas Navarro.
Los primeros recuerdos que yo tengo de Alfredo son de 1980. Y lo recuerdo perfecta­mente porque él fue quién pensó, escribió, debatió y defendió el Reglamento de Régi­men Interior de la Comparsa del año 1980. De otra cosa quizás no, pero de Reglamen­tos Internos... algo sé. Allí estaba en el Salón superior de la Comparsa, un Reglamento legal que algunos no acababan de enten­der y que él defendía con razones y argu­mentos. Defendiendo lo suyo como el que está seguro de lo que tiene y debe defen­der. También empezó a coincidir que por aquellos años, de vez en cuando estaba en el “Negresco" los domingos por la tarde con mi abuelo Jerónimo Lázaro "El Cano", Fran­cisco Menor, Joaquín Marco y la "vieja guar­dia" de la Comparsa. Y allí me lo presentó mi abuelo.
Desde 1980 y hasta una semana antes de su partida, he tenido contacto con Alfredo de forma regular para hablar de asuntos fes­teros varios, casi siempre relacionados con los Marruecos. No habiendo vestido nunca el traje de arrastrao, Alfredo ha hecho mucho más que muchos Marruecos (de postín que diría mi abuelo) por su comparsa. Por ejem­plo, el Reglamento de 1980 entero. Siempre me resultó curioso que después de cada colaboración con la Comparsa me dijera que era "un Marrueco de 2ª" ¡cómo serían los de primera! En el 2003, el Bando Marroquí aprobó su nuevo Reglamento de Régimen Interior y cuando un servidor lo tuvo acaba­do, el primero que lo vio antes que el Presi­dente de la Comparsa, fue Alfredo. Y Alfredo tenía que ser el primero en verlo porque aparte de que fue el creador del de 1980 (Reglamento que el nuevo venía a sustituir) desde mi punto de vista y como socio de la Comparsa, él era el primero que tenía que verlo por una deferencia clara a su persona. Por cierto que las 6 ó 7 puntualizaciones o correcciones que realizó, están incluidos en el nuevo Reglamento. Su hija Mari Cruz tam­bién fue madrina Infantil de la Comparsa.Vamos con las colaboraciones con la Comparsa y que la mayoría de los festeros, arrastraos incluidos, desconocen. Podríamos empezar con todo lo relacionado con los marruecos de los años 70: conferencias, ecuador, fiestas, Revista del Centenario, tex­tos para la publicidad y propaganda de la discoteca... Y a nivel personal, de lo que yo he tratado directamente con él, recuerdo que en 1994 me propuse hacer un Museo en los Marruecos y fui a su casa a presentarle la propuesta: nos fuimos a los Marruecos varias veces, miró la habitación, me propuso sus ideas... Porque si hay algo que Alfredo tenía y que siempre me maravilló, era su predispo­sición absoluto a todos los que acudieran a pedirle ayuda, consejo o colaboración. Siempre decía que "SÍ" a cuantos proyectos festeros (culturales, municipales, etc.) se le propusieron. A nuestro Museo volvió en cinco o seis ocasiones, en una de ellos con María, su mujer. Y en el 2003 los Marruecos volvimos a recuperar la Revista Interna ahora llamado "Los Arrastraos". La primera colaboración que pedí fue la suya, el primer "Sí" el suyo y sin condiciones. Este año tam­bién estrenamos "Libro de Visitas" aunque la dedicatoria que me prometió no podrá ser.. aunque la hoja se la guardo aunque sea en blanco. Sobre mis investigaciones en el "Día 4", revistas de otras poblaciones o Conferen­cias para la Universidad de Alicante, pues normalmente también era él quien primero las veía. Y yo lo hacía sin tener que hacerlo y en reconocimiento a lo mucho que hizo por los Marruecos.
Una semana antes de su partida quedé con él en su casa. Llamé al telefonillo y María, su mujer, me abrió la puerta. Al llegar a la entrada, como siempre, me dio la mano y me dijo "Sr. Arnedo, buenos días". No era un buen día para hablar de asuntos festeros en su coso, porque había dos ope­rarios haciendo su trabajo de obra. Le dije que si tenía obras volvía otro día, pero... ¡hasta ahí podíamos llegar! Acto seguido me puse a contarle en la salita el proyecto que llevábamos entre manos: la nueva Junta Central. Antonio Martínez, nuevo Presidente de la misma, estaba perfectamente al corriente. Una vez más, ante nuevos proyec­tos festeros y como devolución a las defe­rencias que siempre hizo a la Comparsa, me gustaba hacerlo copartícipe de los mismos. Y como siempre, después de iniciado la conversación me decía: "Yo hago lo que quieras, pero me tienes que hablar de tú". Y empezaba a hablarle de "tú" hasta que al poco lo olvidaba y pasaba de nuevo al "usted". Le expliqué que habíamos creado un nuevo puesto en la Junta Central deno­minado "Coordinador del Día 4", separado del Cronista. De igual forma le expliqué cuá­les iban a ser sus funciones (el Día 4 bimen­sual y Especial), así como de la "A" a la "Z", los nuevos nombres, cargos y proyectos que iban a entrar en la nuevo Junta Central, si resultaban elegidos. Entre todo lo que me contó de la Junta Central, he de destacar la filosofía de la Junta Central fundacional: un foro donde las Comparsas pudieran hablar entre ellas y solucionar sus problemas. Esa es la filosofía que va a guiar a la Junta Central de Antonio Martínez: un foro de trabajo, debate y cultura festera.
Poco antes de salir por la puerta le pre­gunté si en su época no había tenido pro­blemas con algunos festeros. Me dijo que sí, que eso siempre pasaba pero que nos fijára­mos una idea para trabajar y que la hiciéra­mos. Me recordó que cuando él era Presi­dente se prohibieron tirar baratijas en la Entrada y algunos decían que era para que vendiera más confetis en la Imprenta del Paseo. Cuando me marchaba de su casa, sus últimos palabras fueron, más o menos: "Dile a Toni (el nuevo Presidente de la Junta Central) que estoy a su disposición. No puedo ir a las juntas pero para cualquier colaboración que necesitéis, ya sabes mi teléfono". La Junta Central era su obra y al Padre siempre le gusta colaborar y ver cre­cer sana a su hija.
El día 15 de agosto de 2005, a propuesta de Manuel Díaz Sánchez y con el refrendo de la general de la Comparsa, el Socio Alfredo Rojas Navarro será distinguido por los muchos méritos contraídos, SOCIO DE HONOR DE SU COMPARSA DEL BANDO MARROQUÍ.Antes de acabar, me gustaría hacerles una pequeña confidencia para que cada vez que posen por donde les voy o indicar, se acuerden de Alfredo. En la calle Blasco, a media altura, los Marruecos pusimos en el año 1994 una placa en la casa donde se fundó la Comparsa en 1866. El texto lo hice yo pero al ser una cosa que perduraría en el tiempo, por si acaso, se lo llevé a Alfredo para que lo viera. Entre otras cosas, en lo placa pone: "ESTA PLACA SE FIJO...". Alfredo leyó el texto y le pareció correcto, pero me preguntó que qué me parecía si en lugar de poner "Esta placa se CLAVÓ..." pusiéramos "ESTA PLACA SE FIJO...". Y "FIJO" se puso.
Alfredo Rojos Navarro y sin ánimo de so­brecargar la lista, siempre destacará por su responsabilidad ciudadana, cultura, villene­rismo, capacidad de diálogo, exquisita humildad y prudencia, amigo de todos, sen­timiento festero, músico, hombre de consen­so... Y sobre todo por atesorar un "don" que hoy escasea: HONOR. Porque el verdadero HONOR es EL HABER VIVIDO UNA VIDA ENTE­RA CON HONRADEZ.
JOSÉ VICENTE ARNEDO LÁZARO y 758 arrastraos
Cronista e Investigador Histórico-Museo del Bando Marroquí
REVISTA... DIA 4 QUE FUERA 2005

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