1982 POESÍA

POESÍA
No te importa que sufra y llore,
sólo ves qué dirá la gente si
te ve con un viejo borracho,
un pobre hombre embriagado
de vino y soledad,
tristeza y lágrimas,
de vida gris y amarga.
Intentaba levantarse del
suelo, y tú...
mirabas indiferente,
sí, estaba borracho, ¿Y QUE?
¿Acaso tú no lo haces en
días señalados,
cuando todo está permitido
y todo se disculpa?
¡Estamos en fiestas!
es la contraseña,
la palabra mágica y
repugnante,
el escudo protector
de vuestras miserias.
¡Hipócritas, cobardes, respetables
ciudadanos de cualquier parte!
Pedro Villar Sánchez

A CUALQUIER VILLENERO
Si no estuviese allí cuando el invierno
baje su frente ante el frío,
y el viento pasee entre tus casas su solitario silbido
deslizando escaleras en las noches
para trepar hasta los sueños.
Si no estuviese allí cuando el otoño
ilumine de colores los manzanos,
y el labrador enrede sus manos
en la luz morada de la vendimia
y el sabor dulce de las uvas.
Si no estuviese allí cuando el amigo
vuelva su cara hacia la noche,
y no pueda moverme en su olvido
acurrucando junto a él mis recuerdos.
Si no estuviese allí cuando en Septiembre
las músicas doblen tus esquinas,
golpeando los pechos de alegría
y la alábega esparza su aroma en la piel de la fiesta.
Si no estuviese allí cuando tus hombres
crucen la extensión de políticas,
y empapen tu oscura tierra
con el fluir del trabajo,
levantando mi ciudad en un camino
donde el viento sólo escuche el amor.
Si no estuviese allí por mi ausencia
o porque ya me haya ido,
toma mis ojos por tus ojos
mis manos por las tuyas,
y que fluya por tu sangre
cada rincón de esta ciudad,
cada amigo, cada añoranza...
Desde aquí y ahora te doy las gracias
por acoger mis recuerdos.
M.ª Dolores Gras.


¡AMEN!
Y ganarás el pan... fue tu sentencia
al arrojarnos del perdido edén,
y tu dedo, apuntando hacia mi sien:
parirás con dolor tu descendencia.
¡Amén!, ¡Amén Señor!, hoy es mi grito,
¡Amén!, aún a pesar de mi flaqueza,
porque insípido me es, si no adereza
mi frente con sudor, el pan bendito.
¡Amén!, cuando desgarrase mi entraña
florecido ya el germen. ¡Amén! iSí!,
¡Amén!, porque quisiste obrar en mí,
la más trascendental y noble hazaña.

Poema del desamor
Devuélveme mis viejas alegrías,
restitúyeme al mundo de ilusiones
que Forjara entre risas y canciones,
cuando ilusa creí que me querías.
Deshiela con tu amor mis noches frías,
y enciende nuevamente mis pasiones,
que lejos de tu Fuego son tizones,
pavesas de la hoguera de otros días.
Para que de hambre de tu amor no muera,
ten esta noche tu morada abierta
a la que tanto tiempo esperó fuera,
que tengo el alma desvalida y yerto,
del pan de tus caricias pordiosera,
mendigando en el quicio de tu puerta.
Estefanía Menor
Extraído de la Revista Villena de 1982

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