1964 NAVARRO SANTAFE ESCULTOR ANIMALISTA

NAVARRO SANTAFE ESCULTOR ANIMALISTA
por el Conde de Yehes
Con este título, publica el Conde de Yebes un trabajo en ABC, de Madrid, refiriéndose al escultor villenense, Reproducimos dicho artículo a continuación.
A trueque de pecar de inmodestos nos consideramos capacitados para juzgar sobre el terna objeto de estas líneas, a saber: escultura animalística, y dentro de ella, la obra de Navarro Santafé.
Este tema de la escultura animalística es, sin duda alguna de extraordinario interés, a pesar de que, por causas que ignoramos y no es del caso intentar averiguarlas, ha sido abandonada prácticamente por la inmensa mayoría de los escultores. Y no solamente en España, sino fuera, siendo ello más que lamentable.
En nuestra patria, aparte de la atención que bajo el prisma taurino le prestó Benlliure con las escasas e incomparables que legó a la posteridad, ¿qué queda?. Prácticamente casi nada. Sobran los dedos de una mano para enumerarlas.
¿Nombres? Bien conocidos: Luis Benedito, maestro de la taxidermia, que en España dio a conocer a lo que este arte puede llegar, y creó una escuela, de la que afortunadamente, quedan su hijo, su discípulo predilecto Julio Patón y alguno más que en el taller de aquél se formaron. Benedito, en las pocas horas libres que le dejó su ingente labor de taxidermista, realizó una serie de obras espléndidas. Bien pocas para lo que hubiéramos deseado, dada la calidad. ¿Después?. Después y de propósito, hemos dejado en último lugar el nombre: Mateo Hernández. La obra de Mateo Hernández, de colosal calidad, y que creó una época y unos seguidores fuera de España, merece capítulo aparte. Entre otras cosas. por la incomprensible y misteriosa razón que haya dado lugar a que la parte fundamental de esa su obra que este artista tan generosamente legó a su patria, al cabo del tiempo transcurrido, que ya no es poco, ignoremos su paradero y el destino que piensa dársele.
Volviendo al tema que titula estas líneas, queremos comentar la breve exposición de Navarro Santafé, que en estos días se celebra. Prácticamente no se ha anunciado, habiéndose repartido escasas invitaciones. Por ello queremos ayudar al lector curioso y aficionado; el Club de Monteros, ningún lugar y ambiente más adecuados, ha organizado la exposición y cedido para ella el más importante de sus locales. Este benemérito Club de Monteros radica en la planta baja del hotel Fénix, Castellana, esquina a Hermosilla (por ahora aunque parezca rarísimo, dado lo céntrico del lugar, el aparcamiento no es difícil).
No es necesaria la presentación de Navarro Santafé como escultor, por harto conocido. Escultor, desde luego, figurativo, sanamente figurativo en esta época que vivimos, en la que, dentro de una casi ilimitada graduación de "arte" y para simplificar, se han establecido esos dos campos que se llaman el figurativo y el abstracto. La cosa no puede ser más cómoda y práctica.
La obra que expone este excelente escultor se refiere fundamentalmente a caza mayor, y vale la pena visitarla, tanto para el ''connaisseur" como para el profano, quienes contemplarán espléndidos grupos de bronce de cuanto a este lance venatorio y aspecto de la vida animal atañen. El oficio, el conocimiento, el movimiento, la expresión y la perfección, sin el menor error anatómico (cosa tan lamentablemente frecuente en estos casos) del conjunto, son no solamente dignos de admirar y contemplar, sino de ser fomentados en este género de escultura, como decíamos, casi abandonado.
Existen piezas que superan, igualan y podría firmar, por ejemplo, J.P. Menne, aquél admirable maestro francés del género de fines del pasado siglo.
Aparte del tema venatorio, nos ofrece algunos otros sobre el taurino sencillamente extraordinarios, tales como el inolvidable y sin par pase de pecho de Juan Belmonte y, pieza rarísima, el no menos inolvidable pase natural por alto de Vicente Pastor.
"Paso a paso frente al morro
y el morro que no se arranca.
Y se estremece Cascorro
y todo el barrio se atranca.
Ya embistió, Pastor espera
y abre y alza la bandera.
Quieras o no, bronco o bravo,
pasan bajo el pabellón
treinta arrobas de emoción
desde el pitón al rabo."
Aquel pase natural por alto que en este breve incomparable verso glosó el maestro Gerardo Diego. Valdría la pena que el admirado amigo contemplara este poema suyo plasmado en bronce.
Ojalá esta breve exposición sirva de estímulo a la actual generación de escultores. Esta ha sido la finalidad principal de quienes hemos intervenido en su organización con un entusiasmo digno de tan bella causa.
Extraído de la Revista Villena de 1964

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