1966 LA CUESTIÓN DE LAS AGUAS (1908-1913)

La cuestión de aguas 1908 -1913
por SEBASTIAN GARCÍA MARTINEZ
Uno de los temas más apasionantes de la evolución del regadío en Villena lo constituye, sin duda, el paso de la utilización ancestral de aguas caballeras al aprovechamiento masivo y racionalizado de aguas extraídas por medio de pozos. El proceso, iniciado en las últimas décadas del Siglo XIX, tendrá su fase crítica en los primeros años de la presente centuria, constituyendo el cambio decisivo --verdadera evolución-- de los riegos locales, cuyas consecuencias han llegado hasta nosotros. Intentaremos aquí analizar someramente el problema, que involucra no pocos aspectos vidriosos e intrincados, pero cuya importancia es evidente para la historia agraria de nuestra Ciudad.
EL TOPICO DE LA ABUNDANCIA DE AGUAS
Durante el siglo pasado la creencia en la abundancia de aguas caballeras en el término de Villena era muy general y así la expresa, entre otros, el geógrafo Sebastián Miñano (1). La realidad, en efecto, parecía fundamentar esta convicción casi unánime. Como es sabido, existían dos núcleos básicos de riego: la Huerta, que utilizaba las fuentes públicas de la Ciudad, distribuidas por los cinco hilos, y que se regía por las Ordenanzas de 1726, y la Laguna, que regaba fundamentalmente con la Fuente del Chopo, y que se convertiría en Comunidad de Regantes en 1880. Los riegos de carácter particular se reducían al aprovechamiento de pequeños manantiales naturales y algunos pozos ordinarios. Es obvio que tenían poca trascendencia, dadas las ventajas 'de la utilización conjunta de las fuentes públicas en el ámbito de la Huerta. En cuanto a la Laguna, la obra de colonización penosamente realizada a lo largo del siglo, sirvió como centro atractivo del regadío.
El sistema descansaba, pues, en las aguas caballeras. Si tenemos en cuenta, además, la antiquísima utilización, nunca interrumpida --que se remonta, como mínimo, a 1270-- de las aguas sobrantes de Villena por lugares de la cuenca media del Vinalopó (Sax, Elda, Novelda) y de la cuenca baja (Elche), no extrañará que la fama de su inagotabilidad llegara a ser legendaria. Pero, ¿era esto exacto? Oigamos a Madoz en 1850: "Hay algunos terrenos en que escasean sin embargo las aguas, mayormente en años poco lluviosos, por lo que se han generalizado en aquéllos las norias, y se cuenta ya haciendas importantes regadas por ellas" (2). En estas épocas de escasez el agua de los manantiales decrecía considerablemente y obligaba a ciertos regantes a pensar en otras soluciones concretadas, de momento, en las norias. En este sentido no cabe duda que la gran sequía de 1857 (3) impulsaría este método.
LOS PRIMEROS POZOS ARTESIANOS
Mayor interés tuvo la sequía de 1880-82 en el curso de la cual se secó la Fuente de la Losilla, según el testimonio de don Francisco Hernández Hurtado, alcalde de Villena entre 1877 y 1880. La sequía mermó incluso la Fuente más abundosa, la de los Chorros: "Don Ángel Esquembre, alcalde de aguas que fue en aquellos años, recuerda que los hilos en que se dividen desde inmemorial las aguas del abrevadero, tardaban en aquella época 25 días en dar la tanda" (4). La Fuente del Bordoño, de un caudal análogo al de la Losilla, debió resentirse enormemente y quizá se agotara también, aunque manaba de nuevo en 1884
Las consecuencias de la alarma general que la sequía había producido no se dejaron esperar. En 1183 se construyó en el Zaricejo el primer grupo de pozos artesianos: cuatro excavados por la Sociedad Atienza, Esteve y Carió, con un caudal conjunto de 32 litros segundo. Los siguientes aprovechamientos --dos pozos construidos por don Rafael Herrero en 1896 y 1897, que daban y 9 litros respectivamente - fueron pronto adquiridos por Atienza y sus socios, dedicados ya resueltamente a la explotación del agua subterránea del Zaricejo. En 1901 el emprendedor grupo excavó otros cuatro pozos que arrojaban 32 litros segundo (5). Estos quince pozos artesianos del Zaricejo daban un caudal conjunto de 259 litros segundo. Aunque constituían ya, en el ámbito del regadío particular, una parte más importante que los riegos de norias, sin embargo sus posibilidades eran todavía inferiores a las de la Huerta y Laguna, que seguían utilizando las aguas caballeras. La trascendencia de estas prospecciones estriba en que constituyen el antecedente inmediato de la "cuestión de aguas", que se planteará violentamente en el curso de unos pocos años.
A principios de siglo empezó a descender el caudal de los manantiales y fuentes naturales de Vi-llena "a causa de la disminución constante y progresiva de los hidrometeoros, común a toda la región levantina y aún más agudizada en esta zona, y de otras concausas no bien determinadas". (6). La creencia de una relación de causa a efecto entre el descenso de las fuentes y los aprovechamientos subterráneos arraigó fuertemente en el ánimo de muchos. Entre 1903 y 1908 se realizaron seis obras inmediatas o en el casco de la Ciudad --cuatro pozos artesianos y dos galerías-- que rendían conjuntamente B8,42 litros segundo. La más importante fue la Mina Rosario, excavada en 1903 por don Rafael Herrero Marco, quien "atacó directamente el cretáceo de la sierra de San Cristóbal, mediante una galería que partiendo de la huerta penetraba perpendicularmente en el macizo montañoso. A unos 700 m. de su origen, esta galería cortó una gran grieta en la caliza que dio paso a unos 70 litros segundo" (7).
No menos inquietantes para el porvenir de las aguas caballeras eran las maniobras llevadas a cabo en el Zaricejo por la Sociedad Atienza, Esteve y Carrió. No se hicieron nuevas perforaciones, pero el grupo construyó una galería de 300 m. que unía sus pozos a una profundidad de 3'60 m., para aumentar el rendimiento de aquéllos. Previa mente la Sociedad había denunciado una mina de lignito para disponer de una zona protectora. Los manantiales y aprovechamientos cercanos se resintieron, reclamando los más afectados. los comuneros del distrito de Laguna Pequeña y don Luis Penalva, cuyos cinco pozos se secaron totalmente. El mismo Atienza reconoció el daño que su minado causó a los pozos de Penalva, y abrió a su costa una galería de 400 m. sin lograr restablecer el caudal antiguo.
LA COMISION DEL MAPA GEOLOGICO
El 1 de Enero de 1909 el Ayuntamiento de Villena tomó cartas en el asunto, ordenando que cesaran las prospecciones en el Zaricejo y se volviera al estado anterior. La intromisión de la Alcaldía en la candente cuestión, donde se ventilaban intereses particulares y de la Comunidad de la Laguna, era desde luego peligrosa y para apoyarse en terreno firme el Ayuntamiento pidió al Gobierno que enviara una comisión de ingenieros, para que investigara la minoración de las aguas. La comisión técnica, encabezada por el Director del Mapa Geológico, don Luis Mariano Vidal, Inspector General de Minas, analizó las fuentes y pozos de las dos zonas hidrológicas claves: la oriental, aneja a la Ciudad, y la occidental o del Zaricejo. Ultimado su trabajo en el mes de Julio, la comisión concluyó remitiéndose a la Ley de Aguas de 1879 y al Reglamento de Minas de 1905, para combatir las manipulaciones realizadas con pretexto de explotación minera. No se consiguió un dictamen más explícito y, amparándose en la casuística legal, pronto se reanudarían las prospecciones.
Cuando los ingenieros del Mapa Geológico aforaron las fuentes y pozos, la situación era grave, pero no desesperada, en la Huerta y catastrófica en la Laguna. El siguiente cuadro refleja la alteración del caudal total de los manantiales y pozos entre 1901 y el momento de ser estudiados por el grupo técnico (8).
CAUDAL
Aprovechamientos……….. 1901 … 1909
Aguas caballeras Huerta ... 500 1-seg. 318 1-seg.
Aguas caballeras Laguna ... 400 1-seg. 21 1 seg.
Pozos artesianos término ... 259 1-seg. 347 1-seg.
Las aguas de la Fuente del Chopo descendían tan rápidamente, que el 19 de Febrero de 1910 se secó por completo. En consecuencia se celebró una reunión de comuneros de los distritos más afectados - Laguna Grande e Hincha Larga - y se acordó limpiar el álveo del manantial. El proyecto surgió y fue realizado por la emprendedora Junta de Defensa contra los Diezmos, que sin olvidar su fin primordial de reivindicaciones sociales --redención de los diezmos que gravaban la propiedad útil de la Demarcación-- recaudó los fondos para llevar a cabo la labor de limpieza, cuyo coste ascendió a 4.080 pesetas. Otros obstáculos legales fueron salvados por la Junta: se gestionó del Ayuntamiento el permiso oportuno -. dado el derecho tradicional a utilizar la Fuente del Chopo como abrevadero público -- y la autorización de don Segismundo Moret y Quintana, que años atrás acaparaba buena parte del dominio directo de la Laguna, y que aún retenía el Molino de las Virtudes.
El 5 de Junio de 1910 se procedió a la monda con tal éxito que el nivel aumentó rápidamente. La súbita afluencia suscitó gran alegría. Al manantial concurrieron, como si se tratase de una peregrinación, muchos laguneros y villenenses. Parecía que se habían aventado para siempre los temores y amenazas anteriores. Y de pronto, ensombreciendo este ambiente de euforia, se produjo la reclamación de la Sociedad Canal de la Huerta de Alicante, exigiendo que se suspendieran "los trabajos de alumbramiento de aguas que se estaban realizando en el Hoyo de la Virgen, dirigidos por un tal José García a) Cañas, alegando en su apoyo el artículo 23 de la ley vigente de aguas y la merma que en las suyas había experimentado en el canal" (9).
EL CANAL DE LA MUERTE
La intervención de la Sociedad alicantina será la que dé su configuración definitiva a la "cuestión de aguas", planteada ya en estos momentos en sus términos más agrios. Se había constituido dicha Sociedad el 25 de octubre de 1907 con el propósito de llevar "a los campos de Mucha-miel, San Juan y Santa Faz las aguas de Zaricejo y ha venido a remediar, en parte, la falta de riego de que adolece nuestra mal llamada huerta, pues las que proporciona el pantano de Tibi son absolutamente insuficientes para las 36.660 tahúllas que forman aquellos campos" (10). El Canal de Alicante intentaba, en suma, remozar la antiquísima tradición de utilizar el agua de Villena para el riego de los pueblos de abajo, con la exportación de la extraída por medios mecánicos. A tal efecto, el Canal adquirió en 1908, por el precio de 500.000 pesetas, el derecho a la propiedad de 150 litros segundo de los pozos que en el Zaricejo controlaba el grupo de Atienza. (11)
Desde que las primeras noticias de la constitución de la Sociedad alicantina llegaron a Villena, encontró la más compacta oposición, dirigida por los fuerzas vivas, alentada por los regantes amenazados- seguida por la expectación popular y jaleada por la prensa local, que recoge plásticamente el desarrollo de los acontecimientos, sobre todo desde la conclusión del saneado negocio y la construcción del canal del Zaricejo. El 10 de enero de 1909 tronaba "E! Bordoño": "Canal de Vida para Alicante y su Huerta: Canal de Muerte para Villena y pueblos perjudicados. Con sobrada razón, el vulgo ha bautizado al desdichado canal, llamándolo ¡¡CANAL DE LA MUERTE!!". El 24 de Enero, en el mismo periódico, lanzaba don Tomás Giner un verdadero manifiesto: "La defensa de nuestras aguas, la lucha por la vida de Villena es justa, racional, obligatoria y santa. Hay que decretar de un modo solemne, oficial, una contribución en metálico, otra de inteligencia y otra de voluntad, para que logremos nos restituyan nuestras aguas, impidamos puedan perjudicar las existentes y alumbremos otras nuevas que vayan a regar los secanos de nuestro término, y con ello acrecentar la riqueza y bienestar de Villena".
Por primera vez en la dilatada historia de los riegos locales, se unieron los pueblos de abajo, que utilizaban las sobrantes, con Villena, para tratar de formar un frente común contra el poderoso enemigo. El 31 de Enero, A. Estevan Barceló publicaba un artículo en "El Bordoño", destinado a lograr la incorporación de Sax a la empresa, para conseguir la unión "de todos los que luchamos contra el maldito Canal de la Muerte". Campañas de prensa, reuniones públicas, presiones oficiales, manifestaciones, todo fracasó, como fracasó el recurso a la fuerza: en los primeros días de Febrero "una mano misteriosa" volaba con dinamita tres metros del canal de Zaricejo. La con secuencia inmediata fue la presencia en Villena del gobernador interino, del jefe de la Guardia Civil provincial y de cincuenta números. "El Bordoño", tras afirmar -un tanto ingenuamente - que el atentado no se debía a los hijos de Villena, insinuaba una turbia maniobra del Canal para aprovechar el confusionismo: "Toda clase de armas se esgrimen por los enemigos; la hipocresía más refinada, la calumnia, la continua peregrinación de Ministerio en Ministerio, gimiendo, susurrando al oído de los altos personajes el estado anárquico que ellos quieren suponer existe en Vi-llena, porque el pueblo se ha apercibido a tiempo y no ha de consentir el despojo por ellos pretendido" (12).
No es de extrañar, por tanto, el efecto que en este ambiente de fuerte tensión emocional ocasionaría la, protesta de la Sociedad alicantina a la limpieza de la Fuente del Chopo en Junio de 191n. La agitación era muy grande en la Laguna, y resultaba irritante a los laguneros el que presentaran a la vital operación de la monda reclamaciones tajantes, precisamente aquéllos que se lucraba de las prospecciones que habían ocasionado - en su opinión - el descenso general del agua. Si a esto se une el aborrecimiento que desde el principio despertó la actuación del Canal y la convicción unánime de que trataban, por medios tortuosos, de "arrebatarles una riqueza inherente a sus propiedades" (13), parece natural que cundiera la indignación.
Para coordinar la acción se formó una junta integrada por don Joaquín Pérez Cervera, don Cristóbal Amorós Sarrió, don Pascasio López Santonja y don Tornas Giner Galbis, que convocó una asamblea el 17 de Julio de 1910 en la plaza de Canalejas para exponer a la gente los sucesos, si bien evitando disturbios. Un vecino denunció una mina de lignito para salvaguardar la Fuente del Chopo de posibles manejos de la Sociedad alicantina, la cual se opuso decididamente y presionó al gobernador para que cesaran las labores, aún antes de haber comenzado. Más éxito tuvo la compra del Molino de las Virtudes. Una comisión se entrevistó en Madrid con don Segismundo Moret y Quintana y logró que el octogenario estadista prometiera arrendar el Molino por diez años y venderlo más adelante. La compra definitiva fue realizada por don Cristóbal Amorós Sarrió, por la cantidad de 17.500 pesetas, donándolo a continuación al Ayuntamiento, para que empleara su renta en beneficio del Santuario, con la condición de que no fuera utilizado contra los intereses de la Laguna, asegurando de este modo "la llave para aumentar o disminuir el caudal de aguas que en manos de los del Canal de la Huerta sería fatal para Villena" (14).
CONCLUSION
La feroz campaña iniciada en 1909 fracasó en su objetivo esencial: el extrañamiento de la Sociedad de Alicante, pero obligó a ésta a intentar un acercamiento a los regantes de Villena y buscar una solución diplomática. En Noviembre de 1910, el Canal presentaba una instancia en Alcaldía, pidiendo formalmente el arrendamiento de todas las aguas sobrantes del término. El alcalde, don Luis García Catalán, comunicó la noticia al Sindicato de la Comunidad de Regantes de la Laguna. Celebrada Junta General Extraordinaria el 30 de Abril de 1911, no se llegó a un acuerdo, pero se nombraron delegados para que en unión del Sindicato y de varios concejales entendieran del asunto. La solicitud fue examinada durante mucho tiempo, cuyo transcurso quitó hierro a la cuestión. El anterior aprovechamiento masivo de pozos por individuos y comunidades, fue acostumbrando a la idea de que algunos de los más importantes eran explotados por una Sociedad foránea, que exportaba el agua en su propio beneficio, e hizo que se diluyera la idea, románticamente sentida, de robo por parte del Canal de una riqueza que era inherente a Villena.
El proceso de agotamiento de las aguas caballeras era fatal e irreversible. La monda de la Fuente del Chopo sólo significó un alivio momentáneo. Entre el verano de 1909 y el de 1913 se construyeron 28 nuevos pozos, con un caudal conjunto de 356 litros segundo. (15) En el mismo lapso de tiempo las Fuentes de Villena -- Losilla y Chorros-- disminuyeron sensiblemente: de los 318 litros aforados por la Comisión del Mapa Geológico, sólo manaban 143 en 1913, según el estudio del ingeniero de minas don Luis García Ros. En cuanto a la Fuente del Bordoño se hallaba irremediablemente seca desde 1909.
La Huerta y Partidas --convertida en Comunidad de Regantes en 1919-- hubo de adaptarse a las circunstancias buscando nuevos aprovechamientos, el más importante de los cuales fue la "Cisura", galería excavada perforando la Sierra de San Cristóbal en dirección NE, de 800 m. de longitud, y que rendía 500 litros segundo en 1934. La situación de la Laguna fue mucho más grave: el agotamiento de la Fuente del Chopo inutilizó grandes extensiones de terreno, que los pozos practicados en la zona sólo remediaron en 'parte y cuyas consecuencias son visibles todavía hoy: de las 1.200 Has. que la Demarcación regaba en 1911 (16), perdió 800 entre secano y baldíos. El proceso se había consumado y se inauguraba una nueva etapa en la evolución agraria de Villena.
NOTAS
S. MIÑANO, Diccionario Geográfico estadístico de España y Portugal, Madrid, 1828, tomo X, pág. 12.
P. MADOZ, Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, 1850, tomo XVI, pág. 313.
"Don Pedro López Chapí de 87 años de edad, asegura, que la sequía de 1°57 fue, mayor que la de 1850-81 y que la que hoy (1913) se alcanza. En aquella remota fecha recuerda que se perdieron las patatas del hilo del Abad, y este año se han salvado, aunque con escaso margen". (L. GARCIA ROS, Estudio de Hidrología sobre las relaciones de las Fuentes de Villena y los nuevos aprovechamientos subterráneos, Villena, 1914, pág. 11).
L. GARCIA ROS, op. cit., págs. 10-11.
L. MARIANO VIDAL-R. SANCHEZ LOZANO, Estudio de Hidrología Subterránea en Villena, Villena, 1912, págs. 23-25 (separata del "Boletín de la Comisión del Mapa Geológico", XXX, 1.°).
F. TARRUELLA, Topografía Médica de Villena, inédita, 1935. He utilizado la copia mecanografiada íntegramente por J. M. SOLER GARCIA de la parte "Hidrología del término de Villena", pág. 1.
F. TARRUELLA, op. cit., pág. 2.
Las cifras contenidas en la Memoria histórica referente a las aguas y finca de la Demarcación de la Laguna de Villena, Villena, 1912, pág. 36, en L. MARIANO VIDAL-R. SANCHEZ LOZANO, op. cit., págs. 18-21, y en L. GARCIA ROS, op. cit., págs. 11-12.
Memoria histórica, op. cit., pág. 23.
(10 y 11) F. FIGUERAS PACHECO, Provincia de Alicante, Barcelona, s. a., pág. 1153 (tomo V de la "Geografía General del Reino de Valencia", dirigida por F. CARRERAS Y CANDI).
El Bordoño, 7-11-1909, año IV, núm. 107.
Memoria histórica, op. cit., pág. 34.
La Tribuna, 4-XII-1910, año I, núm. 5.
L. GARCIA ROS, op. cit., pág. 8.
Memoria histórica, op. cit., pág. 36.
Extraído de la Revista Villena de 1966

1 comentario:

Jose Antonio Garcia dijo...

Agotasteis las fuentes, agotasteis los acuíferos.
Agotasteis las acequias y canales. Agotasteis la lluvia y la laguna, el río y las charcas.
Agotasteis la esperanza... y ahora os agotáis de sed.

La vi llena, decía aquel al pasar. Y no le faltaría razón, como tampoco le faltaría hoy.
Agotar, agotar todo cuanto se pueda agotar hasta caer agotados... agotados de esperar el fin.

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